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Full text of "Boletín de la Real Academia de la historia"

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Sartatl «ollest liitaro 

CHARLES SUMNER, LL.D., 

OF BOSTON. 



" For Books relaling to Polilic ard 
Fine Artí." 



BOLETÍN 



DB LA 

i 



üBAXr JLCJLDB^MCIA D:© X,JL HIST'OEJiJL 



BOLETÍN 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



TOMO L 



MADRID 

ESTABLECIMÍKNTO TIPOGRÁFICO DE FORTANET 

Cille de la Libcrud, núm. ii— Telcf. ggi 

1907 



S][ia^lZ.I 



«£n las obras que la Academia adopte y publique, cada autor será res- 
ponsable de sus asertos y opiniones; el Cuerpo lo será solamente de que 
las obras sean acreedoras á la luz pública.» 

Estatuto XXV. 



boletín 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



TOMO L.— CUADKRNO I 
ENERO, 4907 



MADRID 

ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE FORTANET 

Libeitid, 19.~.Te1éronD Q9I 

1907 



SUMARIO DE ESTE CUADERNO 



Pág». 
Informbs: 

I. Lefontipsr la II' guerra púnica nelle Spagna (218-206 ao, 

Ckr,). — Dr. Nicola Feliciani 5 

II. Nueva inscripción hebrea de Ledn,—¥iáe\ Fita 33 

III. Consagración de ki iglesia de Tiana en el año iioo. — ^Jaime 

Llopart 36 

Adquisiciones de la Academia durante el segundo semestre del 
año 1906 ^. 43 

I 

Variedades: 

, I. Epígrafes hebreos de Béjar y Salamanca.— Fióel Fita 67 

IL La aljama hebrea de Calahorra,— Carlos Groizard y Coro- 
nado ^^ . 77 

« 

Noticias 79 



\ 



TOMO L. 



Ci\^-tM7. 



CUADERNO I. 



BOLETÍN 



DE LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



» ■ > ♦ < -»■ 



INFORMES 



I 

LE FONTI PER LA II* GUERRA PÚNICA NELLE SPAGNA 

(218-206 AV. CHR). 

Ognuno sa che la base su cui de ve posare un lavoro storico 
consiste nello studio paziente e scrupoloso delle fonti. Non c*^é 
quindi bisogno, ora che la ricerca bibliográfica completa diventa 
cosi difficile, di dimostrare quanto sia giovevole per gli studiosi 
della Spagna romana il daré un' idea genérale dei materiali di cui 
si puó disporre nello studio degli avvenimenti, svoltisi nelle 
Spagna parallela mente a quelli della cosidetta guerra annibalica 
in Italia. 

* * 

Delle fonti di carattere storico non é il caso d'occuparsi a 
lungo essendosi generalmente d' accordo ormai, tanto sul loro 
valore, quanto sul grado di dipendenza fra loro. Non mi resta che 
rimandare per questa parte ai lavori pregevoli del VoUmer (l), 



(i) Vollmer, Unde helli pmici secundi scriptores sua hauserint, — Gdt- 
tingae, 1872 cfr. anche Die Quellen der I 11^ Dekade des Livius, 



6 BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

del Keller (l), del Weber (2) e delFrantz (3) per citare i migliorí 
e piü noti. Ma tuttavia sará puré opportuno un cenno, almeno 
brevissimo, di tutto ció che ha un peculiare interesse per la storia 
della Spagna dell' ultimo ventennio del 111° sec. av. Chr. 

Purtroppo nessuna delle fonti storiche a noi pervenute ci puó 
serviré di guida sicura attraverso i vari ed intricati avvenimeijti 
del periodo che, dall'assedio di Sagunto (219 av. Chr.), va alia sis- 
temazione dei territori occupati in áue provinciae, (197 av. Chn 
Cfr. Livio xxxii, 28, 2). Nesáuna delle fonti pervenuteci é con- 
temporánea agli avvenimenti, nessuna ci dá un' idea esatta 
dell*ambiente in cui quei fatti si svolsero. 

Di tutta la grande produzione storiografica, che appunto in 
quel tempo (fine del iii sec. av. Chr.) sorgeva in Roma, non 
abbiamo che scarsi fraramenti. Eppure, nonostante 1' interesse 
partigiano e fazioso che doveva far capolino qua e la in quei 
primi rozzi saggi storici dei primi annalisti, noi avremmo potuto 
trarre da essi una grandissima parte di quegli elementi che ci 
mancano quasi assolutamente, allorché ci facciamo a studiare 
r ambiente ibérico della fine del iii sec. av. Chr. (4). Utilissima ci 
sarebbe stata la lettera che Publio Cometió Scipione Africano 
indirizzó a Filippo, re di Rlacedonia, durante la guerra contro 
Antioco, per fargli conoscere le sue imprese (Polibio x, fram. 9^3) 
Ivi avremmo avuto, per cosi diré, la relazione uffidcUe delle 
azioni militari e politiche, che Scipione compi nella Spagna du- 
rante il sua proconsolato ex plebiscito (Livio xxvi, 19). Ma certo 
non ci sarebbe stato facile convenire sempre con T autore, allor- 
ché ci parlava delle sue strepitose vittorie, o allorché si dava la 
posa di duce illuminato in ogni suo attocompiuto in quel tempo 



(i) Keller, Der zweite punische Krieg und stine QuelUn. — Marburg, 

1875. 

(2) A Weber, BeitrcLgt zur Quellenkritik des Livius bes. für die Ge- 
schichie des rom, karikag, Krieges in Spanien. — Marburg, 1897. 

(3) J. Frantz, Die Kriege der Scipionen in Spanien (218-206 a. C.)— 
München, 1883. 

(4) Su ció si veda un mió articolo: L*Espagne á la fin du III ^ suele 
aoant J, C. (in Boletín de la Real Academia de la Historia di Madrid. 
Tomo XLVí, cuaderno v (Mayo, 1905). 



LE FONTI PBR LA II* GUBRRA PÚNICA NBLLB SPAGNA 7 

sul suolo spagnuolo (Polibio loe. cit,) Chi conosce bene gli avve- 
nimenti, chi é avvezzo a cercare la veritá tra le pieghe retoriche 
di Livio, puó ben daré una smentita solenne all* auto-apologia 
contenuta nelle lettera in questione. 

Di nessun valore storico ci sarebbero stati gli Anuales e la 
tragedia pretesta Scipio (Macrobio vi, 4; Nonio lxvi, 20) del poeta 
Q, EnniOy ch' ebbe tanta amicizia e devozione per gli Scipioni 
da meritare non solo che la sua statua fosse posta tra i monu- 
mentí della gens Cornelia (Valerio Massimo vi, 8), ma anche da 
conseguiré 1' alto onore di essere sepolto nel mausoleo della loro 
famiglia (Livio xxxviii, 56, 4.) 

Assai maggiore importanza avrebbe avuto per noi quella 
parte delle Origines di M. Porcia Caloñe, che trattava delle cose 
di Spagna. Infatti Catone, nato nel 234 av. Chr., puó benissimo 
essere considerato come contemporáneo della guerra annibalica, 
nella quale prese parte (Cornelio Nepote, Calo I.) Non solo pero 
r opera sua sarebbe stata per noi assai importante, perché 
scritta da chi visse fra gli avvenimenti grandiosi di quel tempo, 
ma perché lo stesso Catone, in qualitá di proconsole, fu al go- 
verno della Spagna Citeriore nel 195 av. Chr. (Livio xxxiv, 9; 
Plutarco, Calo Maior x, l). Certamente a lungo e con compe- 
tenza egli s* occupó di quelle regioni come ci é provato da un 
importante frammento delle Origines (l) e dalla minuta descri- 
zione che della citta di Emporiae (Ampurias, nel golfo di Rosas) 
troviano in Tito Livio (2) (xxxiv, 9 e seg.) 



(i) E il frammento 1° del libro v** delle Origines^ frammento che é 
il 92** neila raccolta dell' Historicorum Romanorum Fragmenta del Peter. 

In quel passo Catone parla prima delle miniere délla Spagna Citeriore 
(in his regiomhus ferrareae, argenti fodinae pulcherrimae) e poscia ricorda 
il venttts caerciuSy il quale, cum loquare^ buccam impléis armatum kominem, 
plaustrum oncraium^percellit. 

(2) E molto probabile che Livio (xxxiv, 9 e seg.), occupandosi delle 
imprese compiute da Catone nella Spagna Citeriore, abbia tenuto pre- 
sente, nella particolareggiata descrizione di Emporiae^ una qualche rela- 
zione dello stesso Catone. Lo Jordán (M. Catonis quae extant^ Lipsiae, 
1860, pag. 33) sostiene che Livio in quel punto usó 1' opera catoniana che 
aveva per titolo: Dierum diciarum de consulatu suo. Certo a Livio, nello 



^ BOLETÍN DE 1.a RKAX ACADBICIA DB LA HISTORIA. 

U/aa delle fonti principali per il nostro periodo é V *I<jt©p{a wxMMit 
di Polibio, ma quest' opera é frammentaria, perció che riguarda 
]a Spagna, a partiré dalla battaglia delFEbro (217 av. Chr.) in 
giü. Ció nondimeno si puó diré ch'essa sta al di sopra di ogni 
altra fonte, e si potrebbe anche aífermare, al di sopra di tutte le 
altre sommate insieme. Indiscutibilmente sí amette da tutti che 
r opera polibiana ha tanti pregi da meritare in genere grandissi- 
ma fede. E si é nel vero. Ma, per la parte dell' opera che ci ri- 
guarda, é necessario modificare alquanto il proprio parere e la 
propria ammirazione. 

Polibio, come é noto, ía fra gli ostaggi Achei, che Roma 
nel 166 av. Chr. impose alia Grecia. A Roma egli visse circa 
una ventina d'anni contraendo rapporti d'amicizia, specialmente 
con la famiglia degli Scipioni. Ma purtroppo quell* intimita 
ch* egli s'era acquistata col suo ingegno e con la sua coltura lo 
spinse ad esporre i fatti della guerra di Spagna, non con la sólita 
severa imparzialitá delio storico, ma con le tinte ampollóse del 
panegirista. In luogo di lasciarsi guidare dal senso critico, egli 
nel parlare delle imprese dagli Scipioni, si lasció troppo guidare 
dalla devozione servile e da un fine prestabilito di lode. 

E una macchia che nessuno desiderebbe trovare nell' impor- 
tantissima opera polibiana. Spiace senza dubbio non poco questa 
servilitá passeggiera dell'autore, ma é impossibile purtroppo il 
negarla, perché essa s* impone alia prima lettura. A torto lo 
Jumpertz, in una lunga nota d'un suo brevissimo studio (l) 
cerca di nascondere questo servilismo dello storico greco e se la 
prende col Becker (2) e col Beloch (3), perché credettero che, 
rispetto agli av^venimenti ai quali presero parte gli Scipioni, Po- 



svolgimento del íatti della prima meta del 11° sec. av. Chr., s'imponeva 
fra le opere annalistiche, e per competenza e per autoritá, quella rudc e 
severa di Catone. 

(i¡ Max Jumpertz, Die Rómisch-Karthagische Krieg in Spanien (an- 
aco av. Chr.). — Berlin, 1892, pag. 6. 

(2) Becker, Vorarheiteh su einer Gesckt'ckte des zíefeiten punischtn^ 
Kriegés. — Altona, 1823, pag. 137. 

(3) J. Beloch, Die Bevolkerimg der grUchisch-romischen IVelt, -^Ijcipzig, 
1886, pag. II. 



US FOMTI PBR LA 11^ GUERRA PÚNICA NELLE SPAGNA 9 

libio non merita la fiducia quasi cieca, che pur gli dobbiamo per 
le altre parte dell' opera sua. Per chi non é ammiratore a partito 
preso dell'intera storia di lui, la servilitá e T ammirazione sconfi- 
nata, sopratutto per P, Cornelio Scipione Africano, appariscono 
indiscutibili in piü d* una pagina, sia esagerando il numero delle 
truppe e delle perdite nemiche, sia diminuendo quelle dei Ro- 
mán i, sia sforzando il racconto con prolissi rimproveri per i Car- 
taginesi, rimproveri che, nell' intenzione dell' autore, erano lode 
indiretta al suo mecenate, fortunatissimo nel seguiré una linea 
política tanto diversa da quella dei Barca. (Cfr. Polibio x, fram- 
mento 36^.) 

Queste conclusioni potranno displaceré agli ammiratori di Po- 
libio, ma io mi sentó ben forte su questo punto, avendo avuto la 
fortuna di avere le stesse vedute del mió illustre e carissimo 
Prof. Giulio Beloch, una vera autoritá nella critica delle fonti 
antiche. 

Del resto é doveroso e giusto il constatare che, quando non 
v'é relazione alcuna fra gli avvenimenti e la famiglia degli Sci- 
pioni, allora Polibio torna ad essere storico" esatto ed imparziale. 
Tengano ció sempre presente gli studiosi (pochi davvero) della 
storia spagnuola dei primi decenni della conquista romana. Non 
tocca a rae, in questo fuggevole cenno, il far parola delle fonti 
a cui Polibio attinse. Molti studi si son fatti su questo punto 
(basti per tutti citarne uno dei piu recenti (I); quello del Cuntz), 
ma, rispetto ai nomi delle fonti polibiane, non si é ancora com- 
pletamente d'accordo, benché si ammetta vicino a fonti greche 
e cartaginesi (Filino) un note volé uso di fonti annalistiche roma- 
ne (Fabio Pittore). 

Per tutto ció che piü direttamente riguarda il nostro argo- 
mento é importante notare che lo stesso Polibio (x, framm. 3°, 2) 
ci fa sapere che C. Lelio, legatus di P. Cornelio Scipione (l'Afri- 
cano) nelle guerre di Spagna dal 210 al 206 av. Chr., infuse in 
lui una grandissima ammirazione per le gesta compiute nella 



(i) QMntZy Polibius und sein IVerk. — Leipzig, 1902. In appendice v'é 
un' importante cartina topográfica di Carthago iV¿727¿z (Cartagena\ 



I o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

penisola ibérica dal futuro vincitore di Zama. Ora noi non 
sappiamo se Lelio scrísse una relazione delle campagne di Spag- 
na, ma dobbiamo esser sicuri che, sia per mezzo di qualche me- 
moria, sia per mezzo delle narrazioni orali (che lo stesso Poli- 
bio, loe, cit^ ci fa conoscere) egli esercitó un' influenza notevole 
su quella parte dell'opera polibiana, influenza, che aggiunta al 
servilismo di Polibio, certo non dovette andaré a vantaggio della 
verita storica. Si pensi che C. Lelio fu sempre un banditore delle 
gesta deír Africano (Cfr. Livío xxvi, 51; xxx,36), e si tenga pre- 
sente che Polibio scriveva quando Scipione, con la vittoria di 
Zama, aveva salvato Roma da Annibale. 

Non v'é ragione alcuna per mettere in dubbio che Polibio, 
oltre che di relazioni tratte dair archivio privato degli Scipioni, 
abbia fatto uso anche della lettera diretta dall* Africano a Filippo, 
re di Macedonia (Polibio x, framm. 9**, 3). Dati quei materiali, 
dato queirambiente e quella sua occasionale predisposizione en- 
comiástica, era naturale che ne risultassero delle pagine, che da 
lui non ci saremmo aspettate, delle pagine che anche nello stile, 
meno freddo e sbiadito del sólito, portano 1' impronta deH'ammi- 
razione dello scrittore e di quella degli altri che vivevano intor- 
no a lui. 

Importante sarebbe il precisare (s'é scritto tanto, ma non si é 
concluso troppol) i rapporti che vi sonó tra Topera di Livio e 
quella di Polibio rispetto agli a vvenimenti spagnuoli dell' época 
della II* guerra púnica. II Friedersdoñ* (l) ha fatto certo un 
bello studio, ma non disse certo 1' ultima parola su ció, come non 
la dissero tanti altri (Nissen, Valeton, Soltau, etc.). 

Per avere un' idea dell' estensione e deír importanza delle con- 
quiste cartaginese della peninsola ibérica, sonó indispensabili i 
frammenti dei libri xxv° e xxvi** della BipXioOT¡x7) taxoptx7¡ di Diodaro 
Siculo (2). Anche da un esame superficiale dei detti frammenti 

diodorei si puó dedurre che Polibio non vi figura come fonte. 

-■ - ■ - 

(i) F. Friedersdoff, ZrZ&ítfj' et Polyhiiis Scipionis rerum scripiorts, — 
Gottingae, 1869. 

(2) Sulle condizioni miserrime dei lavoratorí nelle miniere spagnuole 
si veda Diodoro v, 38. 



LE FONTI PER LA U^ GUERRA PÚNICA MELLE SPAGNA 1 I 

Iníattí Polibio solo con pochi periodi ricorda la conquista carta- 
ginese dei territori della penisola ibérica, mentre Diodoro ci da 
una relazione abbastanza particolareggiata delle imprese dei 
Barca contro le mplte tribu iberiche (l). 

Dello scarso valore storico e delle fonti della terza deca della 
grande opera di Tito Livio s'é scritto tanto che sarebbe diffi- 
cilissima cosa 11 citare soltanto la bibliografía completa (2). 

E indiscutibile, secondo il mió modestissimo parere, che se 
Livio manca del dubbio metódico, che é un portato peculiaredei 
tempi moderni, sopratutto nell campo delle scienze storiche, é 
pur vero che si víi troppo oltre, quando illustri ipercritici so- 
stengono ch'egli quasi non merita neppure Tonore della di- 
scussione. 

Ma r uso di fonti contemporanee agli avvenimenti che Tito 
Livio espone; la continuitá ed il disegno grandioso dell' opera, 
piena di leggende importantissime per 1' interpretazione di alcuni 
fatti; le non poche notizie attendibili, suffragate dalle ricerche 
archeologiche, ci debbono persuadere che, fra le pieghe della 
retorica uniforme e solenne, s*asconde spesso la veritá dei fatti 
e si fa sentiré 1' anima romana con le sue virtü e con le sue 
colpe. Nessun altro scrittore ci da un quadro cosí grandiosa- 
mente bello, cosí suggestivo nella sua trágica dissoluzione. Tito 
Livio non sará storico nel vero senso moderno della parola, ma 
senza dubbio nessuno studioso puó fare a meno di lui se vuole 
conoscere un pó T anima delPantica Roma. 

Per il nostro periodo é necessario accennare che le imprese 
degli Scipioni in genere, e quelle dell' Africano in ispecie, sonó 



(i) SuUe molte questioni che si coUegano all' opera diodorea bisogna 
tenere presentí gli studi dcU' Heyne, del Fricke e sopratutto del Brócker 
(UnUrstichungm über Díodorus.—GiXtGrsloh, 1879) e di tanti altri piü 
recen ti. 

(2) Oltre che la Bibliotheca Classicorunt Auctorum dell' Engelmann. — 
Preuss é indispensabile guida Martin Schanz. — Geschichte der romisctun 
lMUraiur,-—Zw&Xtx Theil (Die augustische Zeit)^ pag. 261-264.— Mün- 
chen, 1899. 

Importanza speciale per noi hanno le due opere giá cítate del Weber e 
del VoUmer. 



12 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

quasi sempre esagerate. II futuro trionfatore di Annibale ci é 
rappresentato sotto una maschera eroica sin dalle prime sue 
imprese nella Spagna. La battaglia di Baecula ci é dipinta come I 

il preludio di quella di Zama. Quest' idea direttiva di glorificare 
V eroe mira a far vedere tutto in un colore d'oro ed a nascondere 
gli errori e gli insuccessi o a dirainuirne Timportanza (l). Si é 
fácilmente d'accordo con Tlhne nel concludere su questo punto 
che «rf/> angeblichen Erfolge der Scipianen haben eine schlagende 
Familiendhnlichkeit (2). 

Le inconseguenze, le nebulositá, le lacune inaspettate non sonó 
rare nell* esposizione che Livio fa degli avvenimenti spagnuoli 
della fine del 111° sec. av. Chr. La materia spesso é cosi mal 
congiunta e tanti sonó gli elementi contraddicentisi che é im- 
possibile e pericoloso lasciarsi guidare dalla narrazione liviana. 
Oltre che compluribus locis bis eadem res narratur (3) si ha un 
cumulo di errori cronologici e geografici da rendere necessaria 
la piü grande diffidenza. 

Giá il Becker (4) e il Lachmann (5) e, per venire a tempi a 
noi piü vicini, il Genzken (6), il Frantz (7), il Keller (8), il Nis- 
sen (9), il Peter (lO), ed altri molti ebbero, a notare qua e la idifetti 
di quella parte dell' opera di Livio che riguarda la seconda guerra 

(i) Sul carattere di P. Cornelio Scipione Africano in rapporto agli 
avvenimenti spagnuoli del 21C-206 av. Chr. si veda una parte di un mío 
studio La seconda guerra púnica nella Spagna 211-208 pag. 24-33. (E un 
estratto del periódico estinto Siudi e Documenti di Sioria t Dt'ritto. — 
Anno XXV (1904), fase, iii-iv (ultimo). 

(2) Ihne, Romische Geschichley vol. 11, lib. iv, pag. 312, nota 337. 
Cfr. Arnold, History 0/ Rome. — London, 1853, vol. ni, pag. 260. 

(3) H. Genzken, De rebus a P. et Cn. Corneliis Scipionibus in Hispa- 
nia gesiis. — Friburgi, 1879, pag. i. — Cfr. un mió articolo, Le incotrenzt 
neir opera liviana (in Rivista di Sioria Antica. — N. S. Anno x, fascic. 2° — 
Padova 1906, pag. 257-267). 

(4) Becker, oper, cit, pag. 61. 

(5) Lachmann, De fontibus hisioriarum T. Livii Commentationes I 
et //. — Gottingae, 1822 e 1838. Cfr. Comm. 11^ pag. 43. 

(6) Genzken, op, cit. passim. 

(7) J. Frantz, op. cit. 

(8) Keller, op. cit. 

(9) Nissen, Untersuchungen über die Quellen des Livius. 
(10) Peter, Ueber die Quellen d. XX I und XXII Buch d. Livius. 



LB FONTI PER JLA 11^ GUERRA PÚNICA NELLE SPAGKA 1 3 

púnica. Ormai agli entusiasmi del Wincke (l), del Bóttiger (2), 
ai razzi ñnali e declamatorí dei números! compílatori di storie 
letteraríe latine^ agli ipercritici amanti di distruggere una fama e 
desiderosi di mostrare, fra le rovine d' una gloria, la loro sagacia 
critica, é sottentrata una corrente di positivismo storico che, 
gtudicando Livio per quello che veramente vale, sa trarre 
dair opera di lui tutto quel giovamento che é possibile ricavare. 
Le fonti storiche secondarie per il nostro periodo sonó: Cor^ 
ndio Nepote (Hamikar e Hannibal)^ Appiano ('AvvipaixTÍ, 'I^Tipucif 
e la I* parte della Aifixij, cioé xá Kap/^rjSovixá) (3), gli epitomatori di 
Livio, cioé FlorOy Eutropio^ Orosio nei loro accenni alia secoxida 
guerra púnica, Giustino (libro 44° epitoma kistor. Philippicarum 
Pompei Trogi), Zonara (4) (libro vm**, cap. 21-25 e libro ix°, 
cap. I- 1 1) i quali tutti possono ben serviré per lumeggiare qual* 
che singóla questione. Queste íorxti secondarie hanno talora un 
valore storico non disprezzabile, in quanto che ci servono non 
solo a controUare, ma talvolta anche a completare, le notizie 
forniteci dalle fonti principali. 






Passando a parlare piü particolarmente delle fonti di carattere 
geográfico, osserveremo súbito che anche le opere storiche degli 



(i) Wincke, Der zweite punischt Krieg und der Kriegplan der Kar- 
/Aog^/'. —Berlín, 1864. 

(2) Bóttiger, Geschichie der Karthager, — Berlín, 1827, pag. 288. 

(3) Sul valore dell' opera d. Appiano e sulle sue fonti, oltre al Nissen 
(op. cit.j pag. 1 14), air Harnak (Appiamis und seine QuelUn, — Vienna, 1869, 
pag. 14 1 -184), al Buchholz (Dte Quellen des Appianus und Dio Cassius für 
dic Geschichie des 2.* pun, Krieg. — Píritz, 1872) si veda 1' ottimo articolo 
dello Schwartz nella Real Encyclopaedie del Pauly-Wíssowa (Dritter Halb» 
band . — Appiamis) . 

(4) Sulle fonti deír epitome che Zonara fece dei primí 35 libri del 
Topera storica di Dione Cassío, si veda 1' opera di Max Grasshoff (De fon- 
tibus et auctoritaie Dianis Cassii Cocceiani, — Bonn, 1867), quella citatadel 
Buchholz e sopra tutto quella di Maxim Posner (Quibus audoribtis in bello 
HanibaUco enarrando usus stt Dio Cassius. — Bonn, 1874). 



1 4 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

autori sopra ricordati possono essere di grandissima utilita nello 
studio della regione ibérica. 

Polibio piü d'ogni aítro seppe sapientemente intravvedere 
r intimo rapporto che intercede tra la storia e la geografia. 
Le frequenti digressioni geografiche deír opera polibiana (il 
libro XXXIV é un vero trattatello di geografia antica) ci provano 
che egli consideró l'indagine geográfica come una parte necessa- 
ria ed integrante della ricerca storica. Polibio stesso (m, 58 e 59) 
dimostra quale alto concetto ebbe della geografia, ch'egli voUe 
spogliata delle favole, di cui V avevano adornata i poeti. E non 
v*é credo alcuno che non sappia oggi apprezzare 1' alto valore 
scientifico delle vedute polibiane, che anno in sé il germe, anzi la 
parte piü vera ed indiscutibile delPodierna teoria del materiali- 
smo stórico. E facile quindi sottoscrivere alie parole di Stra- 
bone (viii, p. 332) quando rende giustizia e lode alie profonde ed 
alte idee di Polibio. 

Nonostante che una serie di studi pregevoli (i) avesse prova- 
to il grande valore geográfico di Polibio, nonostante che 1' opera 
sua quasi ad ogni pagina offrisse a noi di ció una garanzía ed 
una prova sicura, il Neumann (2) con strani e fiacchi argomenti 
arrivó persino ad aífermare che a Polibio mancó fra le altre 
l'attitudine alia ricerca geográfica. E come ció non bastasse lo 
Jumpertz (3), in un suo studio pieno di errori e di idee storte, 
viene a meravigliarsi perché il Matzat (4) ed il Dodge (5), incli- 
nino a credere che i dati di Polibio (in x, fram. 7^ S) circa la 
posizione dei tre duci cartaginesi nell* invernó del 210/209 ^iv. C 
siano piü esatti di quelli delle altre íonti. 

Non c'é bisogno, né deirautoritá di Strabone (vii, p. 332), né 



(1) Bastí qui ricordare: Maxim Schmidt (De Polybii geograp/í/a.—Ber- 
lino, 1875); Bertoldo Magdeburg (De Polyhií re geograpníca.-- Halis Saxo- 
num, 1873); Werner (De PolyhiivHa et itiftendus.—BerVmo, 1877). 

(2) Neumann, Das Zeiíalter der punischen Kriege. — Breslau, 1883, 
pag. 286. 

(3) Max Jumpertz, op. cit. 

(4) Matzat, Die romische Zeitrechnung von 21Q bis /. — Berlín, 1889, 
pag. 146. 

(5) Dodge, Hannibal, — Boston, 1891, pag. 501. 



LB POMTI PER LA 11^ GUERRA PÚNICA NBLLE SPAGNA 1 5 

di quella di moltí studiosi moderni per diíendere Polibio geógrafo. 
I-viaggi che eglifece a scopo scientífico (l), specialmente nella 
Spagna (Cfr. Polibio x, framm. 1 1°, 4) sulla quale corresse gli 
errori degli studi di Eratostene e di Dicearco (Strabone i, p. 22; 
II, p. 104) c¡ provano quanto egli fosse scrupoloso indagatore e 
quanto zelo ponesse nel prendere, píü che fosse possibile, cogni- 
zione de visu. di tutto ció che gli serviva per la conoscenza esatta 
deír ambiente, in cui s'erano svolti i fatti ch' egli espose nell'opera 
sua. Si pensi air immensa superioritá di Polibio di fronte alie 
contraddizioni e alFignoranza geográfica di Livio rispetto al luogo 
in cui Annibale passó le Alpi. Pur ammettendo col Droysen (2) 
che Polibio ste$so ci dia talora qualche notizia geográfica poco 
esatta (si veda per es. la toppgrafia di Cartílago Nova) si deve 
rítenere ch'egli (e gli studi del Nissen lo provarono esaurien- 
temente) (3) va annoverato fra i primi e piú seri studiosi deUa 
geografía deír occidente. 

Uno scrittore, che ex professo trattó della penisola ibérica, fu 
Strabone d'Amasia^ che nel iii^ libro dell' opera sua geográfica 
(Fecüypatpixá) ci dá mol te ed interessantissime notizie deH'antica 
Spagna (4). 

Di Strabone non sappiano, né la data della nascita, né quella 
della morte, ma indiscutibilmente egli viveva ancora nel 17 d. C. 
a tempo del grande terremoto di Sardi , ch' egli ricorda 
(xn, p. 579; XIII, p. 627). Ma a noi qui non interessa tanto la sua 
vita, di cui del resto si sa poco, quanto Topera sua importan- 
tissima, degna dei molti e severi studi dell' Hennicke, dell* Hee- 

(i) Wejner, óp. cit,y passim. 

(2) Droysen, Rkeinisckes Museum. Vol. xxx, pag. 68. 
. (3) H. Nissen, Die Otkonomit der Geschichtt des Polyhios (in Rhti- 
nisckes Museum. N. F. Vol. xxvi (1871), pag. 241-282). 

(4) Quanta influenza abbia avuto in Polibio geógrafo tutta la lettera- 
tura geográfica a lui preesistente non é facile diré. Certo egli conobbc le 
opere di Eratostene e di Dicearco, come possiamo ricavare da Strabone. 
Ma non ci é dato concludere nulla suU' ascendente da esse esercitato su 
Polibio; come nulla in rapporto all' opera polibiana possiamo diré dei non 
molti frammenti, riguardanti la Spagna, della llepiTJyTja»; xfj; y^? attribuita 
ad Ecateo di Mileto (Cfr. A. Attenstaed: in Leipúger Studien für Class. 
Philologie. Vol. XI v) (1891). 



1 6 BOLETÍN DE LA REAL ACADBIOA DE LA HISTORIA: 

ren, del Siebelis, deír HasenmüUér per non rícordare quelfí 
notissimi del Niese (l), del Vogel (2), del Pais (3) dello Zímmer- 
man (4), del Dubois (5). 

Strabone, come in genere tutti i geograñ deír antíchitá, ha 
appena intravveduta tutta la maestosa grandezza della geografía. 
Anzi spesso, fuorviato dalle proprie tendenze letterarie e ñloao- 
fiche, la consideró píü come arte che come scienza. Fortunata- 
mente pero talvolta si sentí scolaro di Políbio e si ricordó che 

Perdonando a Strabone quella sua sconfínata e rídicola am* 
mirazione per Omero, ammirazione devota che spesso lo induce 
in errore, passando sopra alia scarsezza delle notizie d' Índole am* 
ministrativa, dobbiamo considerare V opera sua piú come opera 
di divulgazione che di scienza: egli volle popolarízzare la geo- 
grafía. 

Per pudicare benevolmente tutta V opera straboniana bastereb- 
be tener contó soltanto dell* avvedutezza e della sagacia usata 
nel servirsi quasi sempre delle fonti migliori. Rispetto al m® li- 
bro, che é quello che ci interessa, si é generalmente d' accordo 
nel riconoscere che le fonti úsate in esso da Strabone sonó le 
migliori di cui egli poté disporre. 

Cerchiamo di daré una rápida idea di esse (6). 

Senza dubbio Polibio occupa una parte importante neir opera 
straboniana. Ma, nonostante la grande ammirazione che Strabone 



(i) B. Niese, Hermes. Vol. xiii (1878) 

(2) Vogel, Philologus, Vol. xvii (anno 1881). — Strabofts Quel/en, 

(3) E. Pais, Straboniana: in Rivista di Filología, Vol. xv (1887), 
pag. 97 e seg. 

(4) Zimmermann, fíermes, Vol. xxii (1888) e nella pubblicazione intito- 
lata: Quibus auctoribus Sirabo in libro tertio Geographiae conscribendo usus 
sit quaeriiur, 

(5) Dubois, Examen de la Géograpkie de Sirabon, — París, 1891. 

(6) Anche col daré una scorsa superficiale al libro dello Zimmerinaiin 
(Quibus auctoribus, etc.") 6 facile accorgersi della puerilitá della sua dimo- 
strazione, tendente a determinare punto per punto le fonti che Strabone 
usó nel iii** libro. Con frammenti cosi scarsi delle opere di Posidonio, di 
Asclepiade e di Artemidoro é assurdo volcre schematizzare le fonti úsate 
da Strabone nel comporre il m° libro. 



LB FONTI PER LA 11^ GUERRA PÚNICA NBLLA SPAGNA 17 

dimostra verso quello ch' egli considera quale suo maestro, dis- 
sente talora tuttavia da lui e con tutto il rispetto lo attacca con 
calore ¡n difesa di Eratostene (Strabone ii, p. lo6), che del resto 
é abbastanza censura to qua e la nell' opera geográfica di Stra- 
bone. Tutto ció dimostra che 1* autore non dimostra di avere per 
le sue fonti una devozione ed un* ammirazione supina quando il 
suo pensiero si ribellava alie loro conclusioni. In realtá pero, 
come gik notó il Pais (l), Strabone si lasció trascinare dalla tra- 
dizione della scienza greca e si condusse sulla falsariga di Arte- 
midoro. 

Accanto a Polibio troviano, come fonte del in° libro di Stra- 
bone, Asclepiade di Myrlea (Bitinia), che, quale insegnante di 
grammatica, abitó a lungo nella Turdetania, verso la meta del 
i** sec. av. Chr. Ed appunto sulla Turdetania e sui suoi popoli 
aveva egli íatto uno studio geográfico, una nspiiÍYrjuí? come sappia- 
mo dallo stesso Strabone (iii, p. 1 56). Pero é qui da notarsi che 
Topera di Asclepiade, benché importante, sopratutto per la Tur- 
detania, non va posta fra le fonti primarie del iii** libro, avendo 
un carattere abbastanza ristretto e quasi regionale. A giudicare 
dalle scarse citazioni (2), che di Asclepiade troviamo nel ni** li- 
bro, dobbiamo essere inclinati a credere ch* esso figuri come fon- 
te principale solo per ció che riguarda la parte piü meridionale 
della penisola ibérica. 

Fonte importantissima, usata da Strabone nel 111° libro, é Ar- 
temidoro di Efeso (3) vissuto nei primi anni del 1° sec. av. Chr. 
Elssendo venuto a Roma con 1' incarico di fare un ambasciata 



(1) E. Pais, oper. cU,^ pag. 143. 

(2) E citato due volte (iii, p. 156; 166). La lode che Strabone (in, p. 156) 
gli dá relativamente alie j-ofxvrjaata t^; zXávT); x^; *Oouaaf«-..«, che Ascle- 
piade riconobbe nella cittá di Ódussea (nella Bastetania, non lungi da 
Abdara), nel tempio di Minerva, dimostra che la Wt^\-/^rfl\<^ sulla Turde- 
tania era uno studio coscienzioso e minuto. 

(3) II Berger (Encyclopaedie Pauly-Wissowa) nel suo articolo su Arte- 
midorus ci dá un ottimo riassunto bibligrafico. 

Chi volesse vedere i frammenti del compendio che Marciano fece del 
FfíoinXo; di Artemidoro puó trovarli nei Geographi minores del MüUer 
íVol. i*> Parigi 1839). 

TOMO L. 2 



l8 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

per difendere gli interessi dei suoi concittadini, mentó, per il 
successo diplomático, 1' erezione di una statua d' oro in un tem- 
pió (Strabone xiv, p. 642). Della sua vita abbiamo solo poche 
notizie frammentarie, forniteci da Strabone. Poco puré sappiamo 
dei suoi viaggi scientiñci nelía penisola ibérica: solo possiamo 
essere certi ch' egli corresse la relazione che di essa aveva pre- 
cedentemente fatta Eratostene. 

L' opera di Artemidoro, un IlepinXos secondo Marciano di Era- 
clea (Ponto), che ne fece un compendio, pare fosse di 1 1 libri. 
Ccrto fu neir antichitá considera ta meritevole di alta considera- 
zione. Da un frammento, conservatoci da Strabone (iii, p. 264), c¡ 
appare manifestó che Artemidoro non s* occupava solo di geo- 
grafía ñsica, ma anche di usi e di costumi. Per questa ragione e 
per avere Artemidoro tenuto contó di tutti gli studi precedenti 
di Agatarchide, di Eratostene e di altri a noi sconosciuti, il suo 
Wépiízkoi lasció larghe tracce in tutte le opere geografiche poste- 
riori, da Strabone (l) a Plinio, da Stefano Bizantino ad Isidoro da 
Siviglia. Nel iii** libro deír opera straboniana é anche ricordato 
abbastanza spesso Posidonio di Apamea (Siria), uno dei piü 
grandi e noti insegnanti dell' antichita. Sappiamo che copri la 
carica di pritanide a Rodi (Strabone vii, p. 316) e che fu amico 
di Cicerone {De natura deorum i, 3; Dejinibus i, 2)e di Pompeo 
Magno, intorno alie imprese del quale ultimo aveva composto 
una storia (Strabone xi, p. 491). Dopo la morte del maestro Pa- 
nezio, Posidonio fece dei viaggi nella penisola ibérica a scopo di^ 
studio. Ma della sua grande opera geográfica, ÍIeoi 'Üxeovoc (Stra- 
bone II, p. 95) e di una sua importante opera storíca non ci re- 
staño che magri frammenti. 

Senza dubbio gli studi geografici di Posidonio ebbero larga 
influenza su tutti gli autori posteriori. Dalle citazioni di Strabo- 
ne (11, p. 98; X, p. 464) appare lo scopo altamente scientifico di 
Posidonio, che, insieme ad Artemidoro, contribuí a correggere e 



(i) Raramente Strabone dissente da Artemidoro. Ebbe a criticarlo ri- 
spetto alia longitudine e alia latitudine delle Balean (lu, p. 157) e rispetto 
la praticabilitá del porto di Tarraco (in, p. 159), Todierna Tarragona. 



LE FOMTI PER LA 11^ GUERRA PÚNICA NBLLB SPAGNiW 1 9 

ad allargare le cognízioni dei predecessori. Certo anche 1' opera 
geográfica di Posidonio non mancava di errori. Strabone (ii, 
p. lOl) con tutta la reverenza che ebbe per lui, ne nota alcu- 
ne e con lui polemizzó rispetto alia famosa circumnavigazione 
deír África per opera di Eunoxo di Gnido. Ma quanto valesse 
r opera sua rispetto alia Spagna (l), in cui s' era certo fermato 
alquanto tempo (2), lo provano le sue ricerche sulle Colonne di 
Ercole e suU' influenza del novilunio suU* andamento delle maree 
sulle coste spagnole. 

Non é il caso di approfondire qui, ed é stato giá fatto, benché 
non interamente bene (3), i rapporti fra V opera di Strabone e 
quella di Posidonio. Ceríamente é impossibile trovare quanta 
parte deír opera di quest* ultimo entró a far parte della geogra- 
fía straboniana, ma si puó aíTermare con sicurezza che vi sonó 
intími rapporti di dipendenza. Strabone spesso dovette accettare 
le conclusioni di Posidonio senza sentiré la necessitá di ricor- 
darlo (4). 

Queste fin qui ricordate non sonó le solé fonti úsate da Stra- 
bone nel comporre il iii.° della sua Geographia. Egli stesso ci ri- 
corda anche Timostene ed Eratostene, ma rispetto ad essi, si 
puó diré col País (5), che Strabone fece un uso indiretto e di se- 
conda mano. Quanto poco li tenesse in considerazione, rispetto 
alie cose di Spagna, risulta da un passo (11, p. 94) in cui é detto 
che essi teXs'ws tjyvóouv xá ts 'ipyjpixá (Cfr. II, p. 106). 

Se, sino ad un certo punto, data la sua scarsa conoscenza della 



(1) Per ció che Artemidoro ed altri geografi scrissero sulle coste sct- 
tentrionali e nord-occidentali della penisola si veda 1' Hábler {pie Nord 
und Wesíküste Hispaniens: in Programm d. Gymnas d. Leipzig, 1885-86). 

(2) Strabone (m. p. 138) ci fa sapere (lo seppe forse dall' opera dello 
stesso Posidonio) che Posidonio per ragioni di studio si fermó 30 giorni 
a Gades (Cádiz). 

(3) Richard Zimniermann, Posidonius undStrabo: in Kermes. Vol. xxiii 
(1888). Non é possibile essere sempre d'accordo con lo Zimmermann. 

(4) In Strabone (iii, p. 163) pare persino di sorprenderé lo spirito mor- 
dace di Posidonio, che ebbe a ridersi dell' affermazione che Polibio fece 
circa le 300 cittá prese da Sempronio nella Celtiberia. 

(5) E. Pais, op, cii.^ pag. 103. In una nota il Pais pro va esauriente- 
mente il suo asserto. 



20 • BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

lingua latina, possiamo giustiñcare la trascuranza di Strabone per 
le fonti romane, é difficile potergli perdonare per il iii'* libro il 
nessun uso ch* egli fece delle narrazioni di Catone (Origines) e 
di alcune opere di Varrone (i) (De vita sua e Legationes) che 
parlavano della Spagna. Essendo stato Catone quale governato- 
re nella Hispania citerior nel 195 av. Chr. (Plutarco, Cato maior^ 
k, l) ed essendo stato Varrone quale legatus di Pompeo nella 
Spagna nel 49 av. Ch., le opere loro sarebbero state utili a com- 
pulsare. 

E facile convenire col País che la Baetica che ci é descritta 
da Strabone non é la Baetica dei tempi suoi ma quella del tem- 
po di Posidonio (2). D' altra parte la Celtiberia quale ci é rap- 
presentata nel 111** libro é la Celtiberia dell' época delle guerre 
numantina e sertoriana. Sotto un certo punto di vista ció non é 
male, perché Strabone ci viene a daré V ambiente di un periodo 
storico importantissimo per la storia antica della penisola ibéri- 
ca; ci viene a far conoscere un ambiente che in altro modo noi 
non avremmo mai potuto conoscere. Per chi studia la guerra 
numantina e sertoriana é assai utile avere innanzi un quadro del 
paese, in cui si svolsero gli avvenimenti. Ed anche per chi si 
accinge a studiare il periodo della conquista romana della Spa- 
gna é assai meglio che il iii** libro di Strabone, in luogo di essere 
lo specchio fedele della penisola ibérica del tempo dell' autore 
sia invece una descrizione di essa quale fu circa un secólo prima 
che Strabone scrivesse. Cosi 1' idea che si potra daré intorno a 
quella regione sará meno smorta e lontana, avendo la fierezza in- 
dómita delle tribu iberiche opposta, fino ad Augusto, una forte 
barriera contro la romanizzazione. 

Attraverso Strabone si puó insomma cogliere lo sfondo nazio- 



(i) Da Cicerone (Ad Attiaim v, 11), sappiamo che parecchi libri geo- 
grafici di Varrone erano una specie di indicatore marittimo per le coste 
spagnuole. 

(2) Strabone ci parla di Munda e di Conistorgis come di cittá fiorenti, 
mentre, seppure esistevano ancora ai suoi tempi, erano assai decadute. 

Cfr. i miei ConiribuH alia Gtografia antica della Spagna: in Rivista di 
Storia Antica, N. S. Anno x, i, p. 8 e 15. 



LE 70NTI PER LA 11^ GUERRA PÚNICA NELLE SPAGNE 21 

nale; la disgregazione política della peninsola appare in ogni 
pagina. 

A giudicare dalle scarse e tarde citazioni della opera geográ- 
fica di Strabone, siamo spinti a credere ch' essa nell' antichitá 
avesse conseguí to uno scarso successo. La troviamo ricordata per 
la prima volta solo ai tempi di Marciano di Eraclea ed in queili 
di Ateneo e di Arpocrazione. Plinio stesso, che volle apparire 
cosí diligente nella §ua Naturalis Historia^ non ricorda punto 
Strabone e perció é lecito concludere che 1' opera di quest* ulti- 
mo gli fosse sconosciuta. 

Nel 111° libro deír opera straboniana non mancano certo ine- 
sattezze ed errori, errori talvolta gravissimi e sui quali non é il 
caso di insistere qui (l).Ma siccome perla penisola ibérica Stra- 
bone fece in fondo un lavoro di compilazione e d' intarsio, non co- 
noscendo punto il paese, si affidó quasi sempre alie sue fonti, le 
quali lo trassero talvolta in errore, essendo egli nell' impossibilitá 
di vagliare ogni loro affermazione. Noí moderní pertanto, pur no- 
tando i difetti di quel libro di Strabone, siamo disposti a non 
mostrarci troppo severi con luí, non avendo egli potuto visitare 
tutti i paesi descritti e dovendosi per necessitá serviré delle re- 
lazioni fattene dagli altri. 

Oggi noi possiamo avere solo un' idea vaga delle immense 
diffícoltá che ave va da superare un geógrafo antico per compire 
r opera sua. Sí pensí che Cicerone, benché si sentisse per natu- 
ra inclinato agli studi geografici, si spaventó nel momento deci- 
sivo di tracciarne un' opera {Ad Atticum ii, 6). 

Concludendo su Strabone, diremo che se la sua geografía non 
menta tuti gtli elogi pomposi tributatile dal Ritter, dal Sieben- 
kees, dal Kramer e da altri, essa resta sempre indispensabile per 
lo studioso d' antichitá, che vi trova una miniera di fatti edi no- 
tizie importantissime . L' edizione splendida, che dell' opera 
straboniana fu fatta per ordine di Napoleone I, prova che le 
grandi opere, presso tutti i popoli ed in tutti i tempi hanno un 
culto imperituro. 



(i) Si vedano i miei Contributi^ etc., op. cit; p. 4. nota 4/ 



22 BOLBTIN DE LA REAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

Notevole ¡nteresse hanno per la Spagna le ande enumerazioni 
di Plinto il Vecchioy che, vissuto ai tempo dei primi Flavi, nella 
prima parte del ui^ libro della sua Naturalis Historia ci parla 
som alariamente della penisola ibérica quale fu ai suoi tempi. 
L' autore essendo stato come procurator neil' Hispania Tarraco- 
nensis ci da un insieme di notizie spicciole, e per lo piú esatte 
notizie che altrove non avremmo potuto trovare. Ma a diré il 
vero egli non puó giovare troppo con 1* op^ra sua a chi s' ac- 
cinga a studiare la Spagna del iii® e del ii** sec. av. Chr., perché 
le sommarie notizie ch' egli ci tramando vanno riferito al i" sec. 
deír Impero, cioé ad un periodo in cui giá la penisola ibérica 
ave va perduto piú d' un' impronta nazionale. 

Nel ni® libro, come negli altri dell* opera pliniana, non dobbia- 
mo cercare una trattazione scicntificamente ordinata. Plinio non 
fu né un vero geógrafo né un vero naturalista ed invano cer- 
chiamo neir opera sua un pó di critica, di ordine, di misura. 
Egli non ha fatto che una compilazione materiale senza alcuna 
penetrazione e senza un' idea orgánica e direttiva. 

Ci ha dato un repertorio, una specie di enciclopedia disordi- 
nata di tutto ció che si sapeva ai suoi tempi. Le notizie utili 
sonó mescolate agli errori piú grossolani, quindi occorre discer- 
nimento e bisogna essere assai avveduti nel servirsi dell' ope- 
ra sua. 

Le fonti d' ogni libro sonó scrupolosamente cítate dall' autore, 
il quale si vanta giustamente di non fare come tanti altri suoi 
predecessori, che avevano copiato ai lítteram le loro fonti senza 
neppure citarle (Plinio, praefatio 22). Ma con tutto ció alcuni 
critici moderni, quali il Montigny, il Brieger, il Detlefsen, ridus- 
sero di molto il numero e 1' importanza delle fonti dell' opera 
pliniana, fonti che Plinio faceva arrivare nientemeno che a due 
mila (praefatio 17)- Ricorderemo qui solo di passaggio quanto 
sia grave per Plinio 1* avere ignorata 1' esistenza deír opera di 
Strabone, opera scritta appena mezzo secólo prima che egli com- 
ponesse la sua. Per questa e per molte altre ragioni riguardanti 
non solo il contenuto, ma anche la disposizione stessa della ma- 
teria, noi insieme ad altri non abbiamo per V opera pliniana 



LB FONTI PER LA 11^ GUBRRA PÚNICA NELLE SPAGNA 23 

queír ammirazione sconfinata che ne abbero il Buffon, il Della 
Torre Rezzonico ed il gesuita Arduino. 

Nel III** libro certo Plinio pose molto di sao, data la conoscen- 
za diretta delle cittá, degli usi, dei costumi della Spagna del 
suo tempo. Nello scrivere la prima parte del iii° libro egli si ser- 
vi certo dei Commentari di M. Agrippa, che non erano altro che 
una lista ufficiale delle raisurazioni fatte nei vari paesi dell' Im- 
pero. Anche il Breviarium Imperi deír imperatore Augusto figu- 
ra fra le fonti di quella parte del iii** libro che riguarda la Spa- 
gna. Ma sembra che Plinio (N. H. iii, 1 7) non fosse troppo entu- 
siasta, né deír opera di Agrippa, né di quella di Augusto, dal 
momento che ne mostra i gravi difetti. Anzi é lodata da lui 
Tabituale diligenza di Agrippa, ma non manca il rimprovero per 
non averia usata nel compire T opera sua. 

Fra le fonti del iii*' libro, ricordate dallo stesso Plinio, occu- 
pano un posto notevole Varrone, Artemidoro, Livio e Mela. Ci 
sorprende il non vedere fra essi ricordato Polibio. Del resto in 
genérale puó dirsi che Plinio non fa una cemita fra le sue fonti, 
ma un vero lavoro d¡ mosaico. Risulta ció dai molti e pregevoli 
studi íatti dal Detlefsen (i), il piü competente studioso di questo 
campo. 

Le pagine prettamente scientifiche del ii° libro di Claudio 
Tolemeo ci sonó puré piü d* una volta di una indiscutibile utilitá, 
benché esse non siano che un vero catalogo di nomi con le ri- 
spettive determinazioni geografiche. E generalmente noto che 
r opera di Tolemeo é piena di corruzioni di nomi, dovute per lo 
piü ai copisti medioevali. La recente edizione (non ancora ter- 
minata) che dell' opera di Tolomeo curó C. Müller contribuisce 



(f) Benché risalgano ad una trentina di anni fa, gli studi che il Detlef- 
sen fcce suir opera di Plinio sonó fondamentali. Oltre a quelli pubblicati 
nel Philologtis (vol. xxx (1870), p. 265-310; vol. xxxri (1873), p. 600-648) é 
da ricordarsi: Varro, Agrippa und Augustus ais Quellenschri/tsteller des 
Plinius (SXsí in Comentationes in hon, Momntsem. — Berolini, 1877). Come 
conclusione e chiusura dei suoi studi su Plinio il Detlefsen ne diede la 
piü accurata edizione che abbiano (Historia Naturalts, vol. 6. — Berlino» 
1876-1882). 



24 boletín de xjl real academia de la historia. 

assaia apianare, massime con le sue note erudite e sapienti, la vía 
agli studiosi ai quali é* opera indispensabile. 

Da ricordarsi come fonte geográfica é anche il De situ orbis 
di Pontpomo Mela^ scrittore vissuto ai tempi dell' imperatore 
Claudio, e nato, come pare da un passo molto controverso 
deír opera sua (ii, 6), a Tingiterra (Spagna meridionale). In ge- 
nere r opera di Mela vale ben poco: ridonda di favole e di 
errori. 

Da ricordarsi sonó puré le Ora marítima di Ru}o Sesto AvienOy 
vissuto nella seconda meta del iv® sec. dopo Chr. Quest' ope- 
re tta, consistente in 703 giambi trimetrici, descrive le coste del 
Mediterráneo dalle Colonne d'Ercole a Marsiglia. Ha importanza 
notevolissiroa in quanto che risale ad un Ilepi;:Xo;, ritenuto quale 
pregevolissimo documento geográfico del vi sec. av. Chr, (i). 

Per ristabilire le distanze e la posizione di alcune localitá, per 
conoscere le varié stationes delle grandi strade romane, piü che 
utile, é indispensabile 1' Itinerarium Antonini Augusti, composto 
al tempo di Caracalla (2 1 2-2 17 dopo Chr.) E un' opera anónima 
che ci da le distanze, in milia passuum, fra le varié localitá che 
s' incontravano nel percorso delle vie commerciali e militari. 

Opere dello stesso genere, ma d' importanza minore e piü o 
meno dipendenti dall' Itinerarium ricordato, sonó il libro del- 
VAnonymus Ravennas e la Cosmographia di Guidone, che sonó 
da considerarsi quali raccolte e rimaneggiamenti di opere geo- 
grafiche antiche per opera di scrittori dell' alto Medio Evo. 

Un interesse speciale per la Spagna hanno i cosidetti vasi di 
Vicarello (a pochi chilometri da Bracciano), che l'Helbig riferiva 
ad un' época che va dal 11** al 111° sec. d. Chr. Sonó quattro vasi 
d* argento (2), trovati, nel l852,e pare che debbano considerarsi 
quali ex voto di alcuni Spagnuoli venuti ai bagni di Vicarello. In 
essi troviamo riprodotto un itinerarium da Gades a Roma. 



(i) C. Müller, Dit Ora maritíma des Aviens (Sta in Pkilologus^ vol. 
xxxni (1873), p. 106-121). 

(2) Ora stanno nella sala P, armadio III**, del Museo Kircheriano di 
Roma. 



LE FONTI I^ER LA II*' GU&RRA PÚNICA NBLLE SPAGNA 2$ 

Come compilazione di molte ed ottime opere, per lo piü per- 
dute, vanno ricordate le ' ESvixá di Stefano Bizantino^ vissuto tra 
i tempi di Arcadio ed Onorio ed il regno di Giustiniano IF 
Peccato che di quest' opera, un vero lessico geográfico, abbiámo 
solo una epitome fatta da Ermolao; anzi v' é discussione ancora 
se quello che ci resta non sia che un compendio di un epitome. 
Fortunatamente per noi Costantino Porfirogenito ci ha conser- 
vato (in De adntinistratione imperiy cap. 23) Tarticolo intero che 
Stefano Bizantino aveva scritto sulla Spagna (' IpYipí«t 3úo) — Quai- 
che rara volta puó essere utile per la Spagna il consultare il 
Lexicón di Suida, il Líber Leidensis e il catalogo del re visigoto 
Vamba (-[- 687 d. Chr.) — Con la materia fornitaci da tutte le 
fonti letterarie fin qui ricordate, e con le varié notizie sparse qua 
e la in tutta la letteratura antica, non sempre noi possiamo avere 
una conoscenza completa e sicura di certi fatti storici e di certe 
condizioni politiche, sociali economiche dei popoli iberici. L' ele- 
mento soggettivo che ogni autore, piü o meno, pone nell* opera 
sua, ci puó benissimo spingere ad un giudizio errato, o poco 
esatto. Per giudicare con maggiore sicurezza si deve tener contó 
di un altra categoría di fonti, che per la loro obiettivitá hanno 
un valore altissimo, intendiamo parlare dei monumenti, delle 
iscrizioni, delle monete. 

Non é il caso di parlare qui difTusamente dei monumenti di ar - 
chitettura e di scultura antica che si trovarono sul suolo ibérico. 
I templi di Giunone al Capo Trafalgar (Plinio N. H. iv, 120) e 
presso Puerto de Santa María (]' antico Portus Menesthei di 
Mela III, l), la famosa torre di Cepione, presso le foci del Gua- 
dalquibir, i moltissimi acquedotti, le thennae^ i mausolei sontuo- 
si, sparsi nei despoblados ^ le grandiose rovine di Murviedro, 
di Tarragona, vpelle deír anfiteatro di Itálica (l), il meravi- 
glioso ponte sul Tago presso Alcántara , ogni angolo della 
Spagna attestano che, vicino alie delicatazze dell' arte greca, 
visse la meravigliosa e forte influenza artistica deila civiltá lati- 



(i) Splendida descrizione ce ne dá Enrico Florez nell' España Sagrada, 
vol. XII, p. 330 e seg. 



26 BOLBTZN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

na (l). Ma quasi tutti quei monumenti e quelle costruzioni sonó 
deír etá imperiale e quindi non haano un interesse peculiare 
per chi voglia studiare í prími contatti diretti fra Romani ed 
Iberi. 

Delle iscrizioni prettamente iberiche a noi pervenute (2) 
nessuna risale piü in la della guerra annibalica. Stante la grande 
difficoltá deír interpretazione non é grande ¡1 vantaggio che se 
ne puó ritrarre. Alcune pero sonó importantissime per lo studio 
della toponomástica ed onomástica ibérica. 

Non molto, per lo studioso della Spagna del iii sec. av. Chr., 
possono giovare le moltissime iscrizioni latine, tróvate nella 
peninsola, poiché sonó presso che tutte dell' época imperiale (3). 
Chi volesse con esse ricostruire il pritna dal poi farebbe opera 
vana, trattandosi di condizioni radicalmente di verse: Is Spagna 
del tempo degli Scipioni non ha, si puó diré, che scarsissime so- 
miglianze con la Spagna dell' impero. Pur nondimeno quelle 
iscrizioni ci sonó di notevole aiuto nel determinare una qualche 
ubicazione di cittá antica, o scomparsa, o chiamata oggi con 
nome assai diverso (4). 

Tutt' altro che trascurabile deve considerarse lo studio delle 



(i) La civillá fenicia e cartaginese non lasció vaste imprente nella pe- 
nisola. Air accezione di alcume íondamenta e di alcuni sepolcreti, trovati 
neir interno e nelle vicinanze di Cádiz, non abbiamo, checché ne dicano 
gli antiquari locali d' oggidi e quelli passati, veri resti di edifici punid, 
Del famoso templo di Ercole nulla ci é rimasto e persino un rozzo basso- 
rilievo, tróvalo a Cartagena, non va attribuito ai Cartaginés!, secondo 
r Hübner (Bollettino dtlV TnstUuto di Corrispondenze Archeologiche, — Roma. 
1 861), mancando dei caratteri dello stile africano. 

(2) Le raccolsc e commentó accuratamente Emilio Hübner, il piü 
grande studioso della Spagna antica (Monumtnia Linguat Ibericae. — Bero- 
lini, 1893). 

(3) Furono esse puré raccolte dall' Hübner (Corpus Inscriptiomtm La- 
tinarum, vol. 11 «• Berolini, 1869. V é anche il Supple mgníum,— Bcroliai, 
1892. Le iscrizioni, tróvate dopo la pubblicazione del SuppUmentum, si tro- 
vano pubblicate e commentate nei fascicoli del Boletín db la Real Aca- 
demia DE LA Historia di Madrid, che é tanto benemérito degli studi delle 
antichitá spagnuole, per mérito precipuo di Fidel Fita. 

(4) La piü antica iscrizioni (C. I. L., vol. 11, 2.838) ricorda Paolo Emilio 
come pretore della Spagna ulteriore. Si tratta ivi di un decreto in favore 
Hastensium servei qui in iurri Lascuiana habitar ent. 



LB FONTI PBR LA u' GUBRKA PÚNICA MELLE SPAGNA 27 

monete antiche tróvate sul suolo della penisola. Esse sonó spesso 
per noi delle ottime fonti, in quanto che servono a farci cono- 
scere ed illustrano qualche organizzazione política ed económica 
d' una data regione. 

Le varié e molteplicí leggende in esse raffigurate talora ci 
lasciano indovinare le pratiche religiose ed il genere d' occupa- 
zionedi vita dei vari popoli spagnuoli. Qualche volta siamo ancora 
piü fortunati quando per loro mezzo riusciamo a conoscere i 
nomí di citta e di tribu legati da un vincolo d* una convenzione 
monetaria, convenzione che generalmente é Índice di rapporti 
commerciali o politici. 

Le monete greche tróvate a Rosas, a Morella, a Figueras, a 
Tarragona nella seconda meta del sec. xix** non sonó altro che 
monete d* argento di Marsiglia da riferirsi, a quanto pare, al iix** 
sec. av. Chr (l). E^se ci dimostrano che ancora m quel tempo 
r influenza monetaria della greca Marsiglia fu notevolissima suUe, 
sue colonie del litorale spagnuolo e suUe citta ad esse vicine. 

Le monete con leggenda púnica, tróvate lungo le coste meri- 
dionali (Gades, Sexi, Malaca) ci dimostrano che sino al tempo di 
Augusto si parló fenicio nei luoghi colonizzati dai Cartaginesi. 
Anzi sino a Tiberio in quelle monete, vicino alie leggende latine, 
persistettero quelle puniche. In regioni in cui abbondava V ar- 
gento é appena necessario il diré che Amilcare, Asdrubale ed 
Annibale emettessero monete. Infatti alcune, a noi pervenute, 
sonó appunto state, con buoni argomenti, attribuite ai Barca (2). 

Interessantissimo, per conoscere un pó le condizioni e lacivil- 
tá del Celtiberi, é lo studio delle loro monete. Ma a causa delle 
grandi difficoltá, nonostante gli studi se veri deír Heiss (3), del 



( 1 ) E. Hübner, Monumenia Linguae Ibericae^ cap. Numni. — Berolini, 1 893 . 

(2) J. Zobel, Ucbcr einen bei Cartagena gemachten Fund span, Silber- 
münz. {StSL in Manatsber.der Ber/in.Akademü. Anno 1^6^^ pag. 253 e seg. 
Alcune di quelle monete d' argento furono tróvate presso Almazzaron 
(prov. di Cartagena) e vanno poste, secondo lo Zobel, tra il 210 ed il 206 
av. Chr.; alcune altre, tróvate presso Cheste (prov. di Valencia), risalgono 
ad un tempo che va dal 219 al 214 av. Chr. 

(3) Heiss, Description genérale des monnaies antiques de F Espagne. — 
París, 1872. 



28 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA RISTOKIA. 

Delgado (l), dello Zobel (2), del Lorichs (3), del Mommsen (4), 
per non citare che i piü recenti (5) molte cose restaño ancora 
insolute ed oscuríssime. L' arrestarsi pero delle leggende celti- 
beríche verso la meta dell' ultimo secólo della Repubblica 
pro va che la vita nazionale di quella vasta regione con tutte 
le sue spíccate originalita s' era lasciata assorbire della civilta 
latina. 

Giá al tempo del trattato dell'Ebro (228, av. Chr.) Roma 
doveva avere leghe monetarie con Sagunto, con Emporiae e con 
altre cittá della costa deír odierna Catalogna. Dopo la conquista 
poi le masse d' argento fuso, le monete greche, quelle cartagine- 
si verosímilmente non bastarono per il commercio della penisola. 
Quindi ben presto dovettero diffondersi le monete romane, fra 
cui principalmente il dmarium^ che fu allora, senza troppi dubbi, 
la moneta romana corrente nella Spagna. Da alcune di queste 
monete a noi pervenute possiamo persino avere testimonianza 
delle varié alleanze che gli Scipioni ebbero con i vari popoli 
iberici alia fine del ni**, sec. av. Chr. Ma la maggior parte di 
queste monete sonó della regione cisiberica; poche sonó quelle 
che servono. per illustrare le relazioni fra Romani ed indigeni 
delle regioni transiberiche. In genérale si puó diré che nella 
Spagna Ultcriore, siccome le armi ed i costumi romani penetra- 



(i) Delgado, Nuevo méiodo, etc. 

(2) J. Zobel, Estudio histórico de la moneda antigua española^ desde su 
origen hasta el imperio romano. — Barcelona, 1879-80. 

(3) 'LoTich^^ Reckerckes numismatiques. — París, 1852. 

(4) Th. Mommsen, Annali delV Instituto di Corrispondenzc Arckeologi- 
che. — Roma, 1863 Vol. xxxv, p. 11 e seg. 

(5) Fra gli antichi studiosi di numismática ibérica ricorderemo il Flo- 
rez, il Sestini, 1* Eckhel, il Mionnet e tanti altri che sarebbe troppo lungo 
qui ricordare. Una diligentissima bibliografía degli studiosi della nu- 
mismática ibérica, a tutto il 1893, si trova nello splendido volume del 
r Hübner (Monumenta Linguae Iberiae). Fra i moderni cultori di numisma- 
tica spagnuola occupa un nome distinto ed onorato Manuel Rodríguez 
de Berlanga. Non sará mai raccomandato abbastanza inoltre lo studio dei 
molti e ponderosi volume dell' España Sagrada^ in cui lasció orma impe- 
ritura il genio ricercatore di Enrico Florez, instancabile ed insuperato 
studioso delle patrie memorie. 



LB FONTI PBR LA 11^ GUERRA PÚNICA NBLLE SPAGNA 29 

roño piü fácilmente che nella Citeríore, conquistata con la forza 
delle armi, T influenza monetaria di Roma fu piü grande che 
neir altra provincia e ció anche perché neli' Ulteriore il commer- 
cio fu piü vivo che altrove. 

Nel passare a daré un cenno alia bibliografía degli autori che 
trattarono della Spagna del tempo degli Scipioni non possiamo 
fare a meno di osservare che assai pochi sonó quelli che hanno 
approfondito quest'aspro ed importantissimo campo, special- 
mente in rapporto agli avvenimenti. Alcuni ne scrissero in quan- 
to che i fatti di Spagna venivano a lumeggiare la guerra anniba- 
lica d' Italia e non badarono troppo che su territorio spagnuolo e 
non su quello italiano si maturarono i tristi fati di Annibale (l). 
Altri, poco esaurientemente ed assai troppo alia leggera, s^oc- 
cuparono di una sola parte degli avvenimenti spagnuoli dell' épo- 
ca della conquista (2); altri ancora si dimostrarono cosi ignari di 
topografía Ibérica (3)1 o cosi esagerati nelle loro affermazioni as- 
surde (4) da meritare appena l'onore di essere ricordati, almeno* 
per il campo di studio di cu i é parola. 

Rispetto alia cronología degli avvenimenti s'é fatto qualche 
cosa, e con serio intento scientifico, ma certo non v'é stiidioso 
che possa appagarsi del tutto dei risultati spesso discutibili, 
quasi sempre speciosi, del Soltau (5) e dello Sieglin (6). 

Nel campo geográfico l'anarchia regna quasi assoluta. Giá 



(i) Chi volesse accertarsene veda un mió articolo: La battagUa di Ibe- 
ra (Sta nel Boletín de la Real Academia de la Historia di Madrid. — 
Tomo XLvii, cuaderno v (Noviembre 1905), p. 394-402. 

(2) Max Jumpertz, Dtr Tómisch-Kartagische Krieg in Spanien (211-206 
ar. Chr). — Berlín, 1892. 

(3) A. J. Valpy, Titi Livi Patatnni Historiarum, Vol. iv**— Londra, 1828; 
p. 2318 (in nota). Ivi identiñca Baecula (Baylen) con Besalú (sul Fluvia, 
nella Catalogna) e vofrebbe scambiare il Tago col Tech. 

(4) A. H. Heeren, (Manuel (V Histoire ancienne, trad. del Thurot. — Pa- 
rís, 1836; p. 405) e Le Bas (Commeniairt de Tite Live: in appendice 
alia in* deca di Livio, ediz. Nisard, p. 780-781) esagerano moltissimo nel 
computare la popolazione della Spagna antica. 

(5) W. Soltau, Die Chronologie der hispanicken Feldzüge^ 212-206 av. 
Chr. Sta in Hermes^ vol. xxvi, p. 408 e seg. 

(6) W. Sieglin, Die Chronologie der Belagerung van Sagunl. 



30 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

rihne (l), l'Hübner (2), ¡1 Peter (3) denunziarono chiaramente la 
mancanza di seri studi e V impossibilitá di conoscere bene gli av- 
venimenti della Spagna, prima che le indagini geografiche aves- 
sero risolto grandi ed importanti questioni di ubicazione, di 
importanza politica di alcune cittá, di commercio e d' industria. 
Pochi sonó purtroppo fra i moltissimi lavori compiuti sulle varíe 
cittá romane e puniche della Spagna, quelli che hanno una vera 
e propria consistenza scientifica: i piú sonó opera di dilettanti 
che ingombrano la via agli studiosi seri senza apportare nep- 
pure un modesto contributo. A me ció consta per una certa 
esperienza personale, a vendo studiato. la contro versa questione 
di Munda (4). 

E doveroso pero qui ricordare la monografía dell' Hübner (5) 
su Tarragona, quella splendida e compiuta del Ca^bret (6) su Sa- 
gunto, quella di José y Manuel Oliver Hurtado (7) su Munda, 
quella del Detlefsen (8) su Ostippo, quella del Carrillo (9) su 
Hipa magna, quella del Cabás (lo) su Denia, quella del Val verde 
su Baena (ll). Ma tutto ció é poco, troppo poco per una vastis- 
sima nazione che é piena di glorióse ruine, per una nazione sulla 
quale brilló piü vivida e duratura la stella della civiltá di Roma. 
Quell, che oggi sonó chiamati liiegos despoblados^ o la ciudad 
vieja, o el castillon nascondono forse nel loro sottosuolo un* epi* 
grrafe, una moneta, un edifizio che puó farci conoscere l'qbica- 
zione di una antica cittá púnica o romana. 

(i) Ihne, Rámische Gesckickte. VoL 11, libro iv®, nota 173.* 
(2) E. Hübner, Tarraco und seine DenkmSUr (Sta in ffemus, vol. i 
(1863), p. 94). 

(3)- H. Peter, Gesckickte Rom'Sy vol. i, p. 398. 

(4) N. Feliciani, Contributi, etc., giá citati, p. 6-17. 

(5) E. Hübner, op. cit 

(6) Antonio Cabret, Sagunto: Su kistoria y monumentos. — Madrid, 1889; 

vol. I^^-II*». 

(7) José y Manuel Oliver Hurtado. Munda Pompeiana, — Madrid, 1861; 
p. 515, con 2 tavole. 

(8) Detlefsen, Pkilologus^ vol. xxx (1870), p. 271 e seg. 

(9) Alfonso Carrillo, Discurso geográfico sobre que Hipa magna no es 
Peñaflor sino Alcalá del Rio, 

(10) Roque Chabas, Historia de Denia^ vol. i-ii. — Denia, 1874-76. 

(11) Valverde, Historia de Baena, 



LE FONTI PER LA 11^ GUERRA PÚNICA NBLLB SPAGMA 3 1 

La scarsa schiera dei forti studiosi spagnuoli diventi legione, i 
mezzi pecuniari siano forniti dal governo, ed allora la Spagna at- 
tirerá in sé sempre piü V atteazione degli studiosi. Gli scavi re- 
centi di Numantia provano che non indarno si adopera il pie- 
cone, laddove verdeggiano T entusiasmo di ricerca e la fede di 
un alto e caro idéale di studi. 

Non faccia meraviglia se in questo sommario acenno di bi- 
bliografía non ho ricordato i libri di Isidoro da Siviglia, del Ma- 
riana, del Morales, del Masdeu, del Madoz, del Miñano, del Cor- 
tez y López, del Cean-Bermúdez, del Marca, del Romey, dei 
Laborde, del Rosseeuw Saint-Hilaire, del d* Anville, dell*Uckert, 
del Mannert, del Movers, deír Ascargota e di tanti altri che s'oc- 
cuparono con maggiore o minor competenza di questioni spa- 
gnuole. Non li ho citati perché parmi che niuna persona che si 
dia a studiare la Spagna debba ignorarli anche senza che siano 
additati e consigliati. In molti di essi vi sonó errori, ipotesi tra- 
móntate, e magari un pó troppa retorica patriottica, ma sempre 
racchiudono una qualche acuta osservazione, una qualche notizia 
e veritá sfuggita ad altri. 

Ricorderó, invece essendo non molto conosciute, oltre Popera 
del Meltzer (l) sui Cartaginesi, quella del Forbiger (2), del Be- 
cker (3), del Keller (4), del Genzken (5), del WUsdorf (6), del 
Dodge (7), del Frantz (8) i quali tutti, insieme al Mullenhoff (9) 
e alie dottissime introduzioni che 1' Hübner su ogni localitá fece 
nel volume 11** del Corpus Inscriptionum Latinarum e nel suo 



(i) o. Meltzer, Gesckichte der Karthager^ vol. i-ii (in continuazione). 
In Appendice vi sonó mol te ed importan tissime note. 

(2) Forbiger. Handbuck der alten Geographie. La prima parte del volu- 
men 11^ riguarda la Spagna. 

(3) Becker Verardeiten, etc., giá sopra citrato. 

(4) Kelier, op. cit. 

(5) H. Genzken, op. cit. 

(6) Wilsdorf, Fasíi Hispaniarum Provinciarum (in Leipziger Studicn 
zur Classiscketi Phtlohgie, vol. 1° (1878), parte i.* 

(^) Dodge, Ilannibal.— Bostón y 1891. 
' (8) Frantz, op. cit. 

(9) Mullenhoff, Deutsche Altertkümer^ vol. i**. 



32 boletín DB la RBAL ACADKMIA DB la rflSTORIA 

Supplemmiumy hanno aperto una nuova era (i) negli studi ibe- 
ríci, era a cui potentemente nella Spagna contriburiono il Guer- 
ra (2), il Fita (3) ed anche Pedro de Madrazo (4) con le sue ele- 
gantissime pubblicazioni sulle cittá principali della penisola. 

Abbiamo cosí dato uno sguardo genérale alie fonti di cui si 
puó dísporre per procederé ad un' esposizione e ad un esame 
critico degli avvenimenti grandiosi della fine del iii° sec. av. Chr. 
nella penisola ibérica. 

In mezzo alie molte inesattezze, alie contraddizioni delle fonti, 
in mezzo alie opinioni piú disparate bisogna soltanto affídarsi alia 
lógica dei fatti per potere cosi tentare di dissipare i veli nebulosi 
delle leggende, che la retorica degli antichi scrittori ha creato in- 
torno ad uno dei piü interessanti e piíi sconosciuti periodi della 
storia antica. 

Templo (Sardegna), Ottobre 1906. 

Dr. Nicola Feliciani. 



\i) Essendo spesso di dubbio e di scarso valore ed opere fatte per ¡1 
gran pubblico non ho ricordato né il Dictionary of Greek and Román Geo- 
gf'apky dello Smith, nh il Lexicón del Meyer, nb V Handbook of Spain del 
Ford. Cosí deliberatamente ho taciuto delle grandi enCiclopedie da quel- 
la del Bocea rdo a quella del Larousse dall* Encyclopedic Frangaise all En- 
cyclopatdia Briiannica, Assai superiore e con intenti scientifici oltre al 
Dictionnaire del Dallemberg-Saglio h 1' Encyclopaedie del Paul y, riedita dal 
Wissowa, ma si é ancoa alia D. Ancora puré incompleto ma ottimo h il Di- 
zionario epigráfico del De rRuggiero. 

(2) A. F. Guerra, Munda Pompeyana, — Madrid, 1866; ed altri molti 
suoi studi. 

(3) F. Fita, Revista histórica (Barcelona, 1876); Museo Español de An- 
iigHedades^ passim; oltre a n^olti articoli sul Bolbtín.de la Real Academia 
DE LA HisTORLi di Madrid. 

(4) Pedio de Madrazo, España: Sus monumentos y artes; stí naturaleza 
¿historia: Sevilla y Cádiz, — Barcelona, 1884. 



NUEVA. INSCRIPCIÓN HBBRBA DB LEÓN 33 



II 

NUEVA INSCRIPCIÓN HEBREA DE LEÓN 

Á los dos epígrafes hebreos de León, fechados, respectiva- 
mente, en 8 de Agosto de II 02 y en 15 Mayo-13 Junio de 1135, 
publicados y comentados en el tomo xlvii del Boletín, pági- 
nas 136-147, ha venido á juntarse otro, algo más antiguo, cuya 
noticia y fotografía me han sido proporcionadas por D. Eloy 
Díaz Jiménez, Correspondiente de la Academia en aquella ciudad- 

La noticia dice así (l): 

«Adjunta le envío la fotografía de la nueva lápida hebrea (2). 
Descubrióse, en la primavera pasada, por Santos Ordás, labra- 
dor, en una tierra de su pertenencia, sita en la cuesta de la Can- 
damia (3), á la izquierda del camino que conduce por aquella al 
pueblo de Golpejar. La inscripción se halla abierta en la cara 
inferior del plinto de una basa de columna, siendo las dimensio- 
nes las mismas de una de las otras, que remití á usted hace 
tiempo, y de las que hizo un estudio luminoso. La piedra es 
caliza. Espero que no sea la última que facilite á usted, pues he 
logrado despertar la codicia de los labradores del Puente del 
Castro de los judíos; y cuando se levanten, en el estío que viene, 
los frutos de sus tierras, se dedicarán con anhelo á este género 
<ie exploraciones.» 

La nueva inscripción es clara y sencilla: 



(i) Carta del 13 de Diciembre de 1906. 

(2) Adquirida por el Sr. Díaz Jiménez y colocada actualmente en el 
Museo provincial. 

(3) Estribación de la cordillera que baja de Candanedo separando las 
cuencas de los ríos Torio y Curueño. En Candanedo se halló el ara (Hüb- 
ner, 2.695), que muestra cuan antiguo es el nombre de este ramal, porque 
está dedicada á Júpiter Candamio: 

lOVI • CANDAMIO 
TOMO L. 



I LA REAL ACADEMIA DI LA 



Epitafio hebreo del siglo xi hallado en Puente del Castro de los jiidlos 
(León). 



NUEVA INSCiaPClÓN HEBREA DE LEÓN 35 

JD"»: üin »]iDn nju 5 

dSv; n^mS nvniííT 
nipn NDD p^S pjaS 

DV pSn iS }n*i '^ 

jGí^ nipTiM 

Este el sepulcro de Mar Judá, hijo de Mar Abrahán el Nasí (Príncipe) y 
nieto de Cutná. Pasó á la casa de su eternidad, teniendo de edad 45 años, 
al terminarse el mes de Nisan del año 4854 de la Creación del mundo, 
según el cómputo de la ciudad de León. El Santo» bendito sea Él (Dios) 
le dé su porción (de eterna heredad) con los justos. Amén. 

En los renglones 3.° y 4.**, el texto brota del libro sagrado del 
Eclesiastés (xu, 5); en el io.° y ii.°, alude al Salmo cxxv, 3; al 
libro de los Proverbios, x, 24; y á Isaías, xiv, 4. 

La fecha de la inscripción corresponde al 19 de Abril de 1094. 

Sobre la significación c importancia histórica del vocablo kan- 
nasí (el príncipe), véase lo que apunté (l) á propósito de la ins- 
cripción de Monzón de Campos (Falencia), fechada en 2/ de 
Agosto de 1097. El primer volu jólem del primer vocablo del 
renglón 4.°, es expletivo, como lo o^ jirek gado! ^ dos ó tres 
veces, en la estela funeraria de Calatayud (2), cuya fecha corres- 
ponde al 9 de Octubre del año Cristiano 9 1 9. 

Al tiempo que en León y en Monzón de Campos residían los 
dos nasíes, 6 príncipes referidos, vivía en Barcelona el sabio 
escritor y astrónomo Abrahán, el Nasí, hijo de Jia, de quien se 



(i) Boletín, tomo xxv, pág. 489. 
(2) BoLBTÍN, tomo xu, pág. 18. 






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IV •. 



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36 BOLETÍN DB LA. REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

sabe (i) que nació hacia el año 1070, y que no murió antes de 
1 105. No es improbable que tuviesen, respectivamente, bajo su 
mando, á los judíos leoneses, castellanos y catalanes. 

A este propósito , no dejaré de advertir que en 3 1 de Marzo 
de 1 09 1, el rey D. Alfonso VI restringió los amplios fueros que 
disfrutaban los hebreos del reino León (2) y que menciona un 
diploma regio (3) del año 1 01 5. 



Madrid, 14 de Diciembre de 1906. 



Fidel Fita. 



III 
CONSAGRACIÓN DE LA IGLESIA DE TI ANA EN EL AÑO 11 00 

En el partido de Mataró, hacia su extremo occidental próximo 
al mar, está situada sobre el declive de una loma espléndida, que 
domina la vega de Barcelona, la antigua villa de Tiana, más co- 
nocida por su célebre cartuja de Montealegre (4) que por otros 
recuerdos. Uno, y muy principal, es el de la consagración de su 
iglesia de San Cipriano en domingo 2 de Diciembre del año 
1 100. El traslado del acta original, legalizado en 22 de Mayo de 
1699, se guarda en el archivo de esta parroquia de mi cargo. 
Dice así: 

«Notorio sea á todos como oy que contamos á los veinte y dos 
del Mes de Mayo, año del Nacimiento de Nuestro Señor Dios Je- 



(i) Véase Rodríguez de Castro, Biblioteca rabinica, pág. 13. Madrid, 
1781. 

(2) España Sagrada, tomo xxxv, págs. 41 1-4 14. Madrid, 1786. 

(3) España Sagrada^ tomo xxxvi, apéndice, págs. xx-xxii. Madrid, 
1787. — En este diploma se nombran los hebreos leoneses Xah Xaia^ Vita 
Xabiz, Jacob de Trebalio y Fura Casas, poseedores y cultivadores de vi- 
ñedos en la Candamia. Sus losas funerales yacen tal vez ocultas en aquel 
suelo, y otras aún más antiguas. 

(4) Villanueva, Viaje literario, tomo xix, páginas 5-9. Madrid, 1851. 



j 



CONSAGRACIÓN DB LA IGLESIA DE TIANA EN EL ANO I ICO 37 

suchristo de mil seys cientos noventa y nueve, Salvador Carre- 
ras, por las autoridades Apostólica y del Rey Nuestro Señor (Dios 
le guarde) Notario y Escribano público de la presente Excelen- 
tísima ciudad de Barcelona, como á substituto de Gerónimo Bo- 
rras y Viñals por las referidas authoridades Notario y Escribano 
público de la dicha presente Ciudad y Escribano de los negocios 
y haceres del Monasterio y Convento de Nuestra Señora de Mon- 
tealegre, orden de San Bruno vulgarmente dicha de la Cartuxa 
oy absenté de dicha Excelentísima Ciudad, abajo escrito, hace 
relación y verdadero testimonio, mediante juramento á Nuestro 
Señor Dios y á sus santos quatro Evangelios, por él extrajudicial- 
mente prestado, que se ha conferido en el archivo del mismo 
convento en donde, entre otros muchos papeles y escrituras que 
se hallan en dicho archivo, se halla una muy antigua contenien- 
do en sí una copia de la consagración, rodalia y dotalia de la 
parroquial iglesia de San Cipriano de Tiana en el presente obis- 
pado de Barcelona, fecha en diada (l) de quatro de las kalendas 
de Noviembre (2) año de la Encarnación del Señor de mil y cien- 
to; en la qual, entre otras muchas personas que se hallan allí fir- 
madas, acompañaron, asistieron y solemnizaron la consagración 
de dicha iglesia, se hallaron también ñrmados el Ilustrisimo y 
Reverendísimo Señor Berenguer, entonces obispo de esta ciudad 
de Barcelona, y el señor de la casa de Marines de la dicha parro- 
quia de Tiana, cuya casa de Marines es de las más ilustres y an- 
tiguas de dicha parroquia, como es público y notorio. Copia de la 
qual escritura, palabra por palabra así se describe, y es del te- 
nor siguiente: 

Attestor indubiamque ñdem íacio, ego Frater Domnus Brunus 
Alemany, Monachus professus et archivarius monasterii et con- 
ventus Beatse Mariae Montis Hilaris (3) Ordinis Cartusiensis, 
dioecesis Barcinone et aucthorítate Apostólica notarius, quod in 



íi) Jomada ó día. 

(2) Léase «Diciembre», conforme al texto latino; el cual puso «calen- 
das» en vez de «nonas». 

(3) Montealej^re. 



38 B(H,BTÍN DB LA REAL ACADEMIA DB LA HISTOKIA. 

archivo dicti conventus et in armario nuncupato de Tiana^ sub 
numero //// invenitur quoddam instrumentum in papiro (l) 
scrípto, tenorís sequentis: 

Hoc est exemplar ñdeliter samptum. 

Omni precio [copiojsissima Redemptionis clementia, [ille] 
qui vult omnes homines salvos fieri [et] ad agnitíonem veritatis 
vcnire, quoscumque mortalium ad vitam ante témpora secularía 
predestina vit (2); illius civitatis, cuius participado eius in idip- 
sum, participes efficere disponens ut cecitatem fragilitatis (3) 
humane signi[ñca]tionibus et enigmatibus, quas[i] quibusdam 
passibus, ad certitudinem veri iuminis, unde Lucifer obtenebratus 
ceciderat (4), benigne revocaret. Exemplar illius habita tíonis, 
cuius fundamenta sunt in montibus sanctis, Moysi mitissimo (5), 
David ñdelissimo, divinitus (6) ostendit iux[ta] quod ex[emplar 
et] testimonii tabernaculum (7) et templum Domini in área Orne 
iebusei (8) patrata sunt, que futurum verumque presentía (9) 
dominice maiestatis consecratum non [re sed umbra protulerunt. 
Cum]den¡que plenitudine (lo) temporis adveni[ente], ubi miseri- 
cordia et veritas obviaverunt sibí et iustitia de térra |orta] est, 
quotquot (ll)receperunt [eum, eos] Dei hereditatem posuit (I2) 
unde reformavit, iam non in eremo tantum vel in Jherusalem 
ubi notus (13) erat Deus edificator celestis edificii , obumbrata 
similitudo [est], sed in omnem terram apostolice predicationis 



(i) No era el pergamino original el que transcribía el archivero de 
Montealegre, sino un papel cuajado de inexactitudes, que procuraré ex- 
purgar, supliendo lo que le falta y notando las variantes que introduce. 

(2) Var. «praedestinarunt». 

(3) Var. «fragilitate». 

(4) Var. «cessiderat». 

(5) Var. «moctissimo». 
(()) Var. «dimittimus». 

(7) Var. «tabernaculi». 

(8) Var. crebus ei». 

(9) Var. «qui horum verumque presentibus». 
(10) Var. «plenitudinem>. 

(ii> Var. «quodquod». 

(12) Var. «portu». 

(13) Var. «natus>. 



CONSAORACJÓN DE LA IQLBSIA DB TIANA BN BL ANO I lOO 39 

sonitu divúlgate, non ad ignaras (i) hostias immolandas, sed ad 
offerendura et mactandum veri Dei et veri Luminís corpus ubi- 
que terrarum templa construuntur , sicut per Malachiam (2) 
ipse Dominus intonat: a solis ortu usque ad occasum, tnagnum 
ñamen meum in gentibus^ et omni loco sacrificatnr et ojferiur 
nomini (3) meo oblatio manda. 

Anno igitur Incarnationis dominice millesimo c, mi nonas (4) 
Decembris, utilitati commundi providentes, venerabilis Berenga- 
rius, Dei nutu Barchinone episcopus, et canonicorum [cetus] 
inferius evocatus cum non parvo populorum concursu solemniter 
convenerunt ad consecrandum domum Dei in honorem invic- 
tissimí Chrísti martiris atque pontiñcis Cipriani in comitatu 
Barchinone, in loco vocato Tiana^ Die siquidem consecrationis 
conñrmaverunt predicte ecclesie quas quidem possessiones ha- 
bebat vel habere debebat ubique locorum, térras videlicet et 
vineas, domos et arboribus (5). Et constituerunt ut ipsa ecclesia 
a Barchinonensi Sede chrisma acciperet, eidemque Sedi annuali*^ 
ter per censum denarios terdecim persolveret; atque cementerium 
undique triginta passuum ecclesiastícorum ipsi ecclesie conñr- 
maverunt, et quicquid (6) eodem (7) spatio contineret sub de- 
fensione ecclesiastica posuerunt; atque temerarium (8) inde ali- 
quid auferentem vel invadentem, et eum ut reum sacrilegii 
omnino condemnaverunt doñee canonice satisfaceret Habet 
namque términos atque afrontationes prescripta ecclesia, unde 
accipit decimas et primitias et oblationes fidelium, a parte orien- 
tis in podio de Veram usque ad ecclesiam sánete Susanne, de 
meridie in littore marís, a parte vero circii in ipso monte qui 
vocatur Ortons, ab occidente in ipso eolio de Pomar. Alodia 
autem prescripte ecclesie sunt hec: apuf antiquam ecclesiam 

(i) Var. «ignaris». 

(2) Var. «Mathiamt. 

(3) Var. «nomine». 

(4) Var. «kls«. El 28 de Noviembre del año 1 100 no fué día festivo. 

(5) Sic. Arboledas. 

(6) Var. .cquia quid ei>. 

(7) Var. «eidem». 

(8) Var. «temerarii». 



40 boletín db la rbal acadbmia de la historia. 

sánete Susanne, petiam unam terre in loco vocato Munístrol; 
petiam unam terre in loco quem vocant Spinaca si ve jucanalies; 
petiam duas terre in loco quem dicunt Malleolas; petiam unam 
terre apunt Canyes; mansum unum cum hortos (l) et rielias et 
cum suis pertinentus in Pertío; mansum unum terre in vallis 
que (2) dicunt Areneila; a parte orientis juxta ejusdem ecclesie 
petiam unam terre que .vocant Trilla; ab occidua parte petiam 
unam terre in vallis Guissona; petiam unam terre in valle Gi- 
gant; petiolas duas vínee in loco qui dicunt á Portell; petiam 
unam terre et aliam petiam unam terre que est a faura (3) de 
Cunia; et in alio loco petiam unam terre ad ipsas Codes sive ca- 
rrera; et in Ficulneas in Caballes petiam unam de térra. Et de 
istos supradictos allodios omnes decimas et primitias sunt pre- 
dicte ecclesie. [Ut autem eadem ecclesia] plena libértate gaude- 
ret, constituerunt ut [salva justitia et dignitate majoris eccle* 
sie (4)] libere queque suí juris vel erunt (5) possidere[t]; et ut 
nulla ecclesiastica secularisve persona eam s[ui]s rebus expolia- 
re (6) vel invadere (7) presumat sub anathematis interpositione 
prohibuerunt; ceterisque et justa (8) servantibus et benefacien- 
tibus absolutionem peccatorum per Dei gratías promiserunt. Et 
isti qui statuerunt infra triginta passunm jamdicta[m] ecclesia[m] 
in suam domum, annualiter per censum (9) unam libram cere 
persolverefnjt; et qui sacraria (lo) habuerunt, medíam libram 
cere tribuant (ll). 



(i) Sic. 

(2) Sic. 

(3) Catalán moderno dfora^ castellano afuera, 

(4) Iglesia catedral. 

(5) Var. «volerunt». 

(6) Var. «expoliaret». 

(7) Var. cinciderct. 

(8) Var. «juxta». 

(9) Var. «sensum». 

(10) Var. «sacrame». 

(11) £n el coto sagrado de las iglesias, ó recinto exterior, que distaba 
treinta pasos del cuerpo de ellas, se refugiaban los perseguidos por la jus- 
ticia, se enterraban los muertos y se resguardaban los haberes de la ve- 
cindad. 



CONSAGRAOÓN DE LA IGLESIA BE TIAMA EN EL AllíO 1100 4 1 

Actum est hoc die et anno prefixo. 

Sig-Hf num Berengarü Barchinonensis episcopus (l). 

Sig ^ num Petri diaconi et sacriste (2). 

Sig -Hf num Raymundi levíte et judiéis. 

Sig -Hr liuin Bemardi subdíaconi. 

Sig -Hr num Bertrandi levite. 

Sig -Hf num Guillelmi (3) Gausefredi presbiteri (4). 

Sig -Hr iiuiii Raymundi Mayer, 

Sig 4|f num Guillelmi Falconi. 

Sig -Hí- num Petri Arnalli. 

Sig r^ num Campanil Antonis. 

Sig -Hf num Maríni. 

Sig ^ num Petri Guillelmi. 

Sig -Hf Raymundi Saguini. 

Sig -Hf num Emerentiane ejus conju^s. 

Sig4*f num Petri Saguini (5). 

Sig "Hr num Raymundi, gener es[t] is nostri (6). 

Sig 4ff num Agnes. 

Stg -Hf num Saguina. 

Sig -Hf num Ar[n]alli subdiaconi, qui hec scripsit die et anno 
preñxo. 

Et ut, igitur, de praemissis, propria manu scriptis, in judicio et 
extra, plena ñdes habeatur, ego Dominus Bruno Alemany, nota- 
rius et archivarius supradictus hic me subscribo et meum appo- 
no sig -I- num. 

De las quales cosas, á petición del noble Señor Don Francis- 
co Marín, por absencia de dicho Borras se hace la presente pú- 
blica escritura y testimonial en poder de dicho Gerónimo Borras, 
abajo escrito, en dicha ciudad de Barcelona; siendo presentes 



(i) Sic. 

(2) Var. «SitE. V.. 

(3) Var. «Guillermi>. 

(4) ¿Párroco de Tiana? Entre su ñrma y las del obispo están las de los 
canónigos barceloneses. Siguen las de los parroquianos principales. 

(5) Hermano de Pedro, casado con Inés. 

(6) Casado con Saguina. 



42 boletín db la rbal academia de la historia. 

por testigos el señor D. Francisco del Fau, ciudadano honrado 
desta presente ciudad, y el Doctor en theologia y Artes Simpli- 
cio Ponsich clérigo en Barcelona, residentes, para esto llamados. 

Sig + no de mí Gerónimo Borras y Vinyals, por las authorí- 
dades apostólica y del Rey nuestro Señor, Dios le guarde, nota- 
rio y escribano público de la Exma. ciudad de Barcelona. El su- 
sodicho testimonio, ante mí recibido, rogado y requerido, cerré 
en testimonio de verdad». 

El P. Enrique Flórez no hace mención ni mérito de esta igle- 
sia, cuando enumera las de la diócesis de Barcelona, que consa- 
gró el obispo D. Ramón Berenguer (l). 

«Fué Berenguer muy dedicado á consagrar iglesias, pues cons- 
tan siete (2); la de Santa Eulalia de Provinciana (hoy Hospita- 
les), que consagró en el año de I loi en 2^ de Enero (domingo); 
la de San Saturnino en el Panadés en el mismo año; la de la 
Magdalena de Esplugues en el año de 1 105, y en el mismo año 
de San Julián de Palou en el Valles. La de Santa Eulalia de 
Corro de valí en el año de 1 104. En el siguiente la de Santa Ma- 
ría de MartorellaSy y en el mismo de 1 105, la de San Andrés de 
Palomar^ según refieren Diago y Aimerich. En el archivo de 
Ager consta que dedicó la de San Nicolás obispo, sita, junto á 
aquél castillo, en el año de IIOI, sin expresar día». 

La antigua iglesia parroquial de Tiana, distinta de la moderna, 
es de estilo románico primitivo. Debió contener el epígrafe con- 
memorativo de la consagración en el año 1 1 00. Lo he buscado, 
más no he tenido la suerte de dar con él. 

Tiana, 20 Abril 1885. 

Jaime Llopart, 

Cura párroco. 



I i) España Sagrada^ tomo xxix, página 247. 
2) Ya constan ocho. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 

Durante el serondo semestre del año 1906. 



REGALO DE IMPRESOS 

DE SENr)R£S ACADÉMICOS DE NÚMERO 

Beltrán y Rózpide (Excmo. Sr. D. Ricardo), «Viaje al Barranco 

de Mascun», por Mr. Luciano Briet. Madrid, 1906. 
Fernández Duro (Excmo. Sr. D. Cesáreo). «Sophus Ruge et ses 
vues sur Colomb», par M. Henry Vignau (Extrait du Jour- 
nal de la Société des Américanistes de Paris). Paris, 1906. 

«Revista de la Facultad de Letras y Ciencias de la Universi- 
dad de la Habana». VoL u. Núm. 3. Habana, 1906. 

«Las Cajas rurales de crédito del sistema de Raifíeisen», por 
D. Luis Chaves Arias. Zamora, 1906. 

«Manual de la Liga Marítima Española: Cinco años de labor, 
19001905» (Prólogo del Excmo. Sr. D. Antonio Maura). 
Madrid, 1 906. 

«Noticia de alguns arabistas e interpretes de linguas africanas 
e orientaes», por el Sr. Sousa Viterbo. Coimbra, 1906. 

«Organización de la Hacienda en la primera mitad del si- 
glo xvi», por D. F. de Laiglesia. Madrid, I906- 

« Revista de la F^acultad de Letras y Ciencias de la Universi- 
dad de la Habana». Vol. iii. Núm. I. Julio de 1906. 
Mélida y Alinari (limo. Sr. D. José Ramón). «Las excavaciones 
de Numancia». Madrid. 

«Las esculturas del Cerro de los Santos». Madrid, 1906. 

«Un recibo de Velázquez». Madrid, 1906. 
Rodríguez Villa (Sr. D. Antonio). «Correspondencia de la In- 
fanta Archiduquesa Doña Isabel Clara Eugenia de Austria 
con el Duque de Lerma y otros personajes. Publicada con 
notas é ilustraciones y precedidas de una introducción del 
autor». Madrid, I906. 



I 



44 BOLBTIN DE LA RBAL ACADBMU DB LA HISTORIA. 

DE ACADÉMICOS HONORARIOS 

Loubat (Exorno. Sr. D. José Florinond, Duque de). cCodex Bor- 
gia. — Eine altmexikanische Bilderschrift der Bibliothek der 
Congregatio de Propaganda Fite>. Herausgegeben auf Kos- 
ten Seiner Excellenz des Herzogs von Loubat, Correspon- 
direnden Mitgliedes des Institut de France. Band ii. Ta- 
fel 28-76. Berlín, mdccccvi. 

DE correspondientes NACIONALES 

Canella Secades (limo. Sr. D. Fermín). cHomenaje á la memoria 
del eximio novelista Armando Palacio Valdés». 

Carreras y Candi (Sr. D. Francisco). «Boletín Arqueológico*. 
Tarragona. Año v. Núm. 18. Marzo y Abril de 1 906. 

(jonzález de Echavarri (Sr. D. Vicente). «Alaveses ilustres». Vi- 
toria, 1906. Remite dos ejemplares. 

González Hurtebise (Sr. D. Eduardo). «La Crónica general es- 
crita por Pedro IV de Aragón:^. Barcelona, 1906. 

Olmedilla y Puig (Sr. D. Joaquín). «Dos noticias de algún inte- 
rés en la historia de la medicina española « relacionadas con 
la biografía del erudito escritor Hernández Morejón>. Ma- 
drid, 1906. 

Saralegui y Medina (Excmo. Sr. D. Leandro). «Discurso leído 
en la Coruña el día 30 de Septiembre de 1906 en la so- 
lemne inauguración de la Real Academia Gallega». Fe- 
rrol, 1906. 

Soraluce y Bolla (Sr. D. Pedro Manuel). «Catálogo provisional 
del Museo Municipal de San Sebastián». P'uenterrabía, 1906. 

DE CORRESPONDIENTES EXTRANJEROS 

Fastenrath (Sr. Juan). «Literarische Gesellschaft in Koln. — 
Achtes Jahrbuch der Kolner Blumen-Spiele». Koln, 1906. 

García Pimentel (Sr. D. Joaquín). «Apuntes de la vida de don 
José Miguel Guridi y Alcocer». México, 1 906. 

Palma (Sr. D. Ricardo). «Mis últimas tradiciones peruanas y ca- 
chivachería». Buenos Aires, 1906. 

Quesada (Sr. Ernesto). «La Facultad de Derecho de París.» 
Buenos Aires, 1906. 



ADQUISICIONES DB LA ACADBMIA 45 

cLa crisis universitaria». Buenos Aires, 1906. 
Spencer Dpdgson (Sr. Eduardo). «A Borief Guide to the Guilhall 

Museum», por Charles Welch. London, 1901. 
<A Guide to the Antiquities of the Early Iron Age, in the 

British Museum». London, 1 90 5. 
«The Religión of Ancient Egypt», por W. M. Flinders 

Petrie. London, 1906. 
«Der Wahre Shakespeare», por Karl Bleibtzen. Mün- 

chen, 1907. 
«The House of Lords: a popular Handbook», London, 1907. 
Tardieu (Mr. Ambroise). «Les voyages á travers TEurope et 

TAfrique d'un archéologue historiographe». Clermont. Fer- 

rand, 1906. 

DEL GOBIERNO DE LA NACIÓN 

Ayuntamiento de Madrid. «Boletín». Año x, números 495-520, 
Junio-Diciembre de 1 906. 

«Estadística demográfica». Madrid. Enero 1906. 

«Catálogo de la Biblioteca Municipal de Madrid». Apéndice 
núm. 2. Madrid, 1906. 
Dirección general de Aduanas. «Resúmenes mensuales de la 
Estadística exterior de España.» Madrid. Número 199, Ju- 
nio-Octubre de 1904- 1906. 

«Producción y circulación de azúcares, achicoria y alcohol en 
el segundo trimestre de 1 906». Madrid. Número 26. 

«Estadística del impuesto de transportes por mar y á la en- 
trada y salida por las fronteras». Segundo-tercer trimestre 
de 1906. Madrid. 

«Producción y circulación de azúcares, achicoria y alcohol en 
el tercer trimestre de 1906». Madrid. 



Relación de impresos remitidos por el Depósito de libros del Minis- 
terio de Instrucción pública y Bellas Artes, procedentes del cambio 
internacional. 

Dirección general de Contribuciones, Impuestos y Rentas. «Es- 
tadística del impuesto sobre el consumo de luz de gas, elec- 
tricidad y carburo de calcio durante el año de 1 904». Ma- 
drid, 1906. 



46 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

«Estadística del impuesto sobre los transportes de viajeros y 
de mercancías por las vías terrestres y fluviales. Año de 
1904». Madrid, 1 906. 
Inspección general de Sanidad exterior. Madrid. «Boletín demo- 
gráfico sanitario». Primer semestre de 1905. Madrid, I906. 
Ministerio de Fomento. «Programas de las asignaturas que se 
estudian en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y 
Puertos». Edición oficial. Madrid, 1906. 
Abbaye de Maredsous. Belgique. «Revue Bénédictine». xxiir 

année. N"^ 2-3, Avril-Juillet, 1906. 
Académie Royale des Sciences, des Lettres et des Beaux-Arts 
de Belgique. «Biographie Nationale». Tome dix-huitiéme. 
Second fascicule. Bruxelles, 1905. 
«La Chronique de Saint-Humbert dite Cantatorium» , par 

Mr. Karl Hauquet. Bruxelles, 1906. 
«Cartulaire de l'Abbaye du Val-Benoit», par Mr. J. Cuvelier. 

Bruxelles, 1 906. 
«Annuaire de TAcadémie Royale». Soixante-douziéme année. 

Bruxelles, 1 906. 
«Mémoires». (Nouvelle serie.) CoUection in-8.° Tome i. Bru- 
xelles, 1906. 
«Bulletin de la Commision Royale d'Histoire». Tome soixante- 

quinziéme. 1^'' bulletin. Bruxelles, I906. 
«Bulletin de la Classe des Lettres». Números, I-3. Bruxe- 
lles, 1906. 
«Recueil de documents relatifs a l'Histoire de l'Industrie dra- 
piéze en Flandre^>, publié par Georges Espinas et Henri Pi- 
renne. Tome premier. Bruxelles, 1 906. 
Académie Royale d'Archéologie de Belgique. Anvers. «Anna- 

les». 5" serie. Tome viii. l^^^ livraison. Anvers, 1906. 
Bibliothéque de l'Université de Toulouse. (France.) í^Annales 
du Midi^> Dix-huitiéme année. Numero 69. Janvier 1906. 
«Bulletin». Serie B. Numero, 4. Toulouse, I905. 
Gobierno del Distrito Federal de Caracas. «.Colón y su descubri- 
miento en el Nuevo Mundo ó la Gran Colombia». Obra es- 
crita para celebrar el cuarto centenario de Colón, por D. Fé- 
lix E. Bigotte. Tomos i-iii. Caracas, 1905. 
Gobierno de la República de Honduras. «Ley de enjuiciamiento 
criminal decretada por la Asamblea Nacional Constituyen- 
te». Tegucigalpa, 1904. 



r 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 47 

«La población de Honduras». Tegucigalpa, 1905. 
«Código de Instrucción Pública». Tegucigalpa, 1 906. 
«Ley de Imprenta». Tegucigalpa, 1906. 
i Ley de Extranjería». Tegucigalpa, 1906. 
«Ley de Policía». TegucigiaJpa, 1906. 
c. Constitución Política». Tegucigalpa, 1 906. 
«Informe de la Comisión general de Legislación». Teguci- 
galpa, 1906. 
«Ley de Amparo». Tegucigalpa, I906. 
«Ley de Elecciones». Tegucigalpa, I906. 
«Ley Municipal». Tegucigalpa, 1906. 
«Ley de Estado de Sitio». Tegucigalpa, 1 906. 
«Ley del Notariado». Tegucigalpa, 1 906. 
«Ley de organización y atribuciones de los Tribunales». Te- 
gucigalpa, 1906. 
«Código Penal». Tegucigalpa, 1 906. 
«Código Militar». Tegucigalpa, 1906. 

«Educación, Trabajo y Ciencia». (Método de enseñanza inte- 
gral), por D. José María Moneada. Tomos i-iii. Tegucigal- 
pa, 1906. 
Instituto Smithsoniano de Washington. «Smithsonian Miscella- 
Uaneous Collection». Volume xLvm. Part. 2. N° 1.585. 
Washington, 1906. 
R. Accademia di Archeologia, Letteree Belle Arti Napoli. «Atti». 

Volume XXIII. Napoli, 1905. 
R. Accademia delle Scienze di Torino. «Atti». (Indici generali 
dei volume xxxi-xl). Anno 1905. Vol. xli. Disp. l.''-6.*^ 
Anno 1906. 
«Memoric della». Serie seconda. Tomo lv. Torino, 1905 . 
Societá Ligure di Storia Patria. Genova. «Atti». Volume xxxvii.. 

Genova, mcmv. 
Societá di Storia Patria per la Sicilia Oriéntale. Catania. ^ Archi- 

vio Storico^). x'Vnno 11. Fascicolo iii. Catania, 1 905. 
Société des Bollandistes. Bruxelles. «Analecta Bollandiana». To- 

mus XXV. Fase. 11. Bruxelles, 1 906. 
Société de Géographie. Paris. «La Géographie». Bulletins. Tome 

XIII. Números 1-4, Janvier-Avril 1906. 
The American Philosophical Society . Philadelphia. « Transactions » . 
Volume XXI. New Series. Part 11. 1 906. 
«Proceeding». Vol. xliv. N** 181, August-December, (905. 



4S BOLBTÍM DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

«Vida Marítima :^- Revista de navegación y comercio. Números, 
160-177, Junio-Noviembre de 1906. 



Relación de las obras correspondientes al primer semestre de 1906, 
que se entregan á la Biblioteca de la Real Academia de la Historia. 

Academia (Real) de la Historia. «Discursos leídos ante la Real 
Academia de la Historia en la recepción pública de D. Juan 
Pérez de Guzmán y Gallo el día 20 de Mayo de I906>. Ma- 
drid. Est. tip. de Fortanet. 1 906. En 8.° may. Un vol. 

Alvarez de la Braña (Ramón). «Siglas y abreviaturas latinas con 
su significado, por orden alfabético, seguidas del calendario 
romano y de un catálogo de las abreviaturas que se usan en 
los documentos pontificios». León. Imp. y lib. de Rafael 
Garzo é hijos. 1 884. En 8.° Un voL 

Cabrerizo (Francisco). «Derecho procesal militar. El defensor 
ante los Tribunales de Guerra y Marina». Madrid. Imp. del 
Ministerio de Marina. 1905. En 8.** Un vol. 

Campoamor (D. Ramón de). «Obras completas», l^omo iv. Poe- 
sías de la primera época. Madrid. Imp. de F. González Ro- 
jas. 1902. En 8.° Un vol. 

Casañet(D. Miguel). «Cartilla anti-alcohólica». Madrid. Tip. Es- 
pañola. 1905. En 8.** Un folleto. 

Castillo Soriano (D. José del). «Núñez de Arce». Apuntes para 
su biografía. Madrid. Imp. de J. Góngora. 1 904. En 8.** Un 
volumen. 

Comas (D. Augusto). «Código Civil español». Tomo iv. Parte 
general. Tomo v. Parte especial. Tomo vi. Articulado. Ma- 
drid. Imp. del Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón de 
Jesús. 1900-02. En 8.® Tres vols. 

García de la Riga (Celso). «Galicia antigua». Discusiones acerCa 
de su geografía y de su historia. Pontevedra. Tip. de A. del 
Río y Mico. 1904. En 4.°, con láminas. Un vol. 

(laspar Remiro (Mariano). «Historia de Murcia musulmana». Za- 
ragoza. Tip. de Andrés Uriarte. 1905. En 8.° Un vol. 

(iestoso y Pérez (José). «Historia de los barros vidriados sevi- 
llanos desde sus orígenes hasta nuestros días». Sevilla. Ti- 
pografía «La Andalucía Moderna». 1 903. En 4.° marquilla, 
con grabados. Un vol. 

González Re villa (Leopoldo). «La Justicia y el Foro en las Le- 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 49 

gislaciones comparadas». Madrid. J. Góngora, imp. 1906. En 
8.** Un vol. 

Observatorio Astronómico de Madrid. «Memoria sobre el eclip- 
se total de Sol del día 28 de Mayo de 1900». Madrid. Esta- 
blecimiento tip. de los Sucesores de Cuesta. 1 899. En 4.** 
Un vol. 

Pizcueta (José). «Elogio histórico deD. Antonio José Cavanilles». 
Madrid. Imp. del Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón 
de Jesús. 1906. En 8.**, con grab. Un folleto. 

Pulido Fernández (D. Ángel). «Intereses nacionales. Españoles 
sin patria y la raza Sefardí». Madrid. Est. tip. de E. Teo- 
doro. 1905. En 8.°, con grab. Un vol. 

Ramón y Cajal (Santiago). «Reglas y consejos sobre investiga- 
ción biológica». Madrid. Imp. de Fortanet. 1899. En 8.° 
Un vol. 

Reynoso (Francisco de). «En la Corte del Mikado. Bocetos ja- 
poneses». Imp. de Bailly-Bailliére é hijos. 1904. En 8.** Un 
volumen. 

Rius (D. Leopoldo). «Bibliografía crítica de las obrasdeMiguel de 
Cervantes Saavedra». Tomos i á m y último. Barcelona. Fi- 
del Giró. 1895 y 1899. Villanueva y Geltrú. Juan Oliva y 
Mira. 1905. Tres vols. 4.° marquilla., con retratos, viñetas y 
colofón. 

Rivas Herranz (Rogelio). «La familia y la escuela». Zaragoza. 
Tip. de Julián Sanz y Navarro. 1901. En 8.** Un vol. 

Robles Dégano (D. Felipe). «Ortología clásica de la lengua 
castellana, fundada en la autoridad de cuatrocientos poe- 
tas». Madrid. Imp. de M. Tabarés. 1905. En 8.° Un vol. 

Rodríguez y Rodríguez (Ambrosio). «Higiene popular. Contribu-, 
ciónal estudio de la higiene de los trabajadores y enfermeda- 
des délos jornaleros». Gijón. Tipolit. «La Industria». S. año 
(1902.) En 8.**, con lám. y grab. Un vol. 

Rodríguez Villa (D. Antonio). «Ambrosio Spínola, primer Mar- 
qués de los Balbases. Ensayo biográfico». Madrid. Est. ti- 
pográfico de Fortanet. 1904. En 8.** Un vol. 

Ruiz y Gil (Cristóbal). «Manual de legislación del marino mer- 
cante». Madrid. Tipolit. de M. Díaz. 1904. En 8.** Un vol. 

Salas (Javier de). «Acciones navales modernas» (185 5- T900). 
Madrid. Imp. Alemana. 1903. En 8.®, tela con planos. Un 
volumen» 

TOMO L. 4 



50 BOLBTÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Soldevilla (Fernando). «El año político». 1904. Año x. Madrid. 
Imp. de R. Rojas. 1905. En 8.** marquilla. Un vol. 

Varios. «Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos». (Tercera 
parte). Año ix. (1905). Julio á Diciembre inclusive. Cuader- 
nos 7.° á 12.** Madrid. Imp. de la R. de A. B. y M. 1905. 
En 8.® Seis cuadernos. 

Viñals (Antonio). «Estudios filosóficos y sociales sobre ense- 
ñanza y educación en la cuestión religiosa». Madrid. Esta- 
blecimiento tip. á cargo de A. Haro. 1903. En 8.** Un vol 

Virgilio Marón (Publio). «La Eneida», traducción en verso caste- 
llano por el limo. Sr. Dr. D. Luis Herrera y Robles, Presbítero. 
Tercera edición. Sevilla. Tip. Salesiana. 1905. En 4.** Un vol. 

Wangüemert y Poggio (José). «El Almirante D. Francisco Díaz 
Pimienta y su época». Madrid. Tip. de la Revista de Archi- 
vos. 1905. En 8.** Un vol. 

PROCEDENTES DEL INSTITUTO GEOGRÁFICO Y ESTADÍSTICO 

«Resultados provisionales del Censo de la población de España 
según el empadronamiento hecho en la Península é Islas 
adyacentes el 31 de Diciembre de 1 887». Tomo i. Madrid. 
Imp. de la Dirección general del I. G. y E. 1889. En 4.° ma- 
yor. Un volumen. 

«Censo de la población de España según el empadronamiento 
hecho en 31 de Diciembre de 1 887». Tomo 11. Madrid. 
Imp. de la Dirección general del I. G. y E. 1 899. En 4.*^ 
may. Un vol. 

«Resultados provisionales del Censo de la población de España 
según el empadronamiento hecho en la Península é Islas 
adyacentes el 31 de Diciembre de 1 897». Madrid. Imp. de 
la Dirección general del I. G. y E. 1 899. En 4.° may. Un 
volumen. 

«Movimiento anual de la población de España». Año de 190O. 
Primera parte. Nacimientos, matrimonios y defunciones en 
general. Segunda parte. Defunciones clasificadas por eda- 
des y por causas de mortalidad. Madrid. Imp. de la Direc- 
ción general del I. G. y E. 1 90 1. En 4.** may. Dos vols. 

«Estadística de la emigración é inmigración de España en el 
quinquenio de 1 896-1900». Madrid. Imp. de la Dirección 
general del I. G. y E. 1 903. En 4.** may. Un vol. 




ADQUISICIONES DB LA ACADEMIA 5 1 



DE GOBIERNOS EXTRANJEROS 



Estadística Municipal de la ciudad de Buenos Aires (República 
Argentina). «Boletín mensual». Año xx. Números 5-7, 
Mayo-Julio 1906. 
«Boletín Demográfico Argentino». Año iv. Enero á Diciem- 
bre de 1905. Núm. 13. Buenos Aires, 1906. 
«Anuario estadístico de la ciudad de Buenos Aires». Año xv. 
1905. Buenos Aires, 1 906. 

Estadística Municipal del Departamento de Montevideo (Repú- 
blica Oriental del Uruguay). «Anuario estadístico. Años 
1902 y 1903». Tomo 11. Montevideo, 1906. 

Estadística Municipal de la ciudad de Santa Fe (República Ar- 
gentina). «Boletín». Año v. Núm. 19. Abril-Junio, 1906. 

DE ACADEMIAS Y CORPORACIONES NACIONALES 

Asamblea suprema española de la Cruz Roja. Madrid. «La Cruz 
Roja». Revista mensual ilustrada, v época. Año viii, núme- 
ros ^3-8 5, Mayo-Julio 1906. 

Asociación Artístico- Arqueológica Barcelonesa. Barcelona. «Re- 
vista». Año X, vol. v, núm. 49, Julio-Septiembre 1906. 

Ateneo Científico, Literario y Artístico de Mahón (Baleares). 
«Revista de Menorca». Año x (quinta época), cuader- 
nos vii-xi, Julio-Noviembre 1 906. 

Centre Excursionista de Catalunya. Barcelona. «ButUetí». 
Any XVI, números 137-138, Juny-Juliol 1906. 

Comisión provincial de Monumentos históricos y artísticos de 
Orense. «Boletín». Tomo iii, números 49-50, Marzo- Julio 
de 1906. 

Institución Libre de Enseñanza. Madrid. «Boletín». Año xxx, nú- 
meros 556-560, Julio-Noviembre 1906. 

Liga Marítima Española. Madrid. «Boletín oficial». Año vi, nú- 
meros 36-38, Mayo-Octubre 1906. 
«Vida Marítima» (Órgano de propaganda de la Liga Marítima 
Española). Madrid. Año v, números 163- 1 78, Julio-Diciem- 
bre 1906. 
«Manual de la Liga Marítima Española: Cinco años de labor, 
I900-1905». Madrid, 1906. 

Observatorio Astronómico de Madrid. «Resumen de las observa- 



53 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

ciones metereológicas efectuadas en la Península y algunas 
de sus islas adyacentes durante los años 1899 Y 1900». Ma- 
drid, 1906. 

Real Academia de Bellas Artes. Madrid. «Discursos leídos en la 
recepción pública del Sr. D. Joaquín Larregla y Urbieta». 
Madrid, 1 906. Remite dos ejemplares. 

Real Academia de Buenas Letras de Barcelona. «Boletín». Año vi, 
números 22-23, Abril-Septiembre I906. 

Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. «Re- 
vista». Tomo IV, números 2-6^ Febrero -Junio. Madrid, 
1906. 
«Memorias». Tomo xxiv. La polarización de la luz, por D. R. 
Breñosa. Madrid, 1 906. 

Real Academia Española. «Juicio de La Tía Fingida», por don 
Julián Apráiz. Obra premiada en público certamen con 
«accésit» por dicho Cuerpo literario é impreso ásus expen- 
sas. Madrid, 1 906. 

Real Academia de Medicina. Madrid. «Anales». Tomoxxvi, cua- 
dernos 2.° y 3.°, I.*" Julio 1906. 

Real Sociedad Geográfica. Madrid. «Revista de Geografía colo- 
nial y mercantil», publicada por la Sección de Geografía co- 
mercial. Actas de las sesiones y bibliografía geográfica. To- 
mo III, números I4-I5- Madrid, 1906. 
«Boletín». Sumario. Tomo xlviii. Tercer trimestre de 1906. 

Sociedad Castellana de Excursiones. Valladolid. «Boletín». 
Año IV, números 43-47, Julio-Noviembre 1906. 

Sociedad Española de Salvamento de náufragos. Madrid. «Bole- 
tín». Números ccliv-cclviii, Julio-Noviembre 1906. 

Sociedad General Azucarera de España. «Memoria para la Junta 
general de accionistas». Madrid, 1 906. 

Societat Arqueológica Luliana. Palma (Baleares). «Bolletí». 
Any XXI, tomo xi, núms. 307-308, Octubre-Noviembre 
de 1905. 

Universidad Central. «Memoria del curso de I904 á 1905 y 
Anuario de 1905 á 1906». Madrid, 1906. 
«Discurso leído en la solemne inauguración del curso acadé- 
mico de 1906 á 1907 por D. Rafael de Ureña y Smenjaud». 
Madrid, 1 906. 

Universidad Literaria de Granada. «Discurso leído en la solem- 
ne apertura del curso académico de 1906 á 1907 por el 



ADQUISICIONES DB LA ACADEMIA 53 

Dr. D. Gregorio F. Fernández Osuna, Catedrático de la Fa- 
cultad de Medicina». Granada, 1 906. 

Universidad Literaria de Oviedo. «Discurso leído en la solemne 
apertura del curso académico de 1906 á 1907 por D. Enri- 
que de Benito, Catedrático numerario de Derecho penal». 
Oviedo, 1906. 

Universidad de Salamanca. «Discurso leído en la solemne aper- 
tura de 1906 á 1907 por el Dr. D. Emilio Román y Retuer- 
to». Salamanca, 1906. 
«Memoria de 1904 á 1905». Salamanca, 1906. 

Universidad de Valladolid. «Discurso leído en la solemne inau- 
guración del curso académico de 1 906 á 1 907 por el Doc- 
tor D. Nicolás López R. Gómez». Valladolid. 
«Datos estadísticos de la enseñanza en el curso de 1 904 á 1905 
y Anuario de 1905 á 1906». Valladolid. 



DE ACADEMIAS Y CORPORACIONES EXTRANJERAS 

Academia Cearense. Ceará (Brazil). «Revista». Tomo x. Ceará, 

1905. 
Academia Literaria de Cracovia. «Monumenta medii aevi his- 
tórica res gestas Poloniae illustrantia . — Kodeks dyplo^ 
matyczny maiopolski-^, Tom iv, 1386- 1450. Krakowie, 

1905. 
Académie Impériale des Sciences de St.-Pétersbourg. «Mémoi- 

res». viii** serie. Classe historico-philologique. Tome vii. 

Isfos 2-7. Saint-Pétersbourg, 1906. 
Académie Royale d'Archéologie de Belgique. Anvers. «Bu- 

Uetin». Fondé le 4 Octobre 1842. Numero I. Anvers, 

1906. 
Académie Royale des Sciences á Amsterdam. «De Literatuur 

van den Samaveda en het Jaiminigrhyasütra», Dr. W. Ca- 

land. Amsterdam, 1 90 5. 
«De Woordafleidende suffixen van het Baskisch», von C. C. 

Uhlenbeck. Amsterdam, 1 905. 
«Die entstehung des Westgothischen Gaius», von Max Conrat. 

Amsterdam, 1 905. 
«Neue bildnisse des Kaisers Augustus», von A. E. }. Hol- 

werda. Amsterdam, 1905. 



54 boletín de la real academia de la historia. 

«De Opdracht van het Ruwaardschap van Holland en Zeeland 

aan Philips van Bourgondié», von Th. von Riemsdijk. 

Amsterdam, 1906. 
Taalvergelijkende verhandeling over het Aneityumsck, met en 

Aankangsel over het klankstelsel van het Erotnangay von 

H. Kern. Amsterdam, 1906. 
«Verslagen en Mededeelingen der Koninklijke Akademie». 

Amsterdam, 1906. 
«Licinus Tonsor. — Carmen praemio Áureo ornatum in certa- 
mine poético hoeuíftiano». Amstelodami, mcmvi. 
Académie des Inscriptions et Belles Lettres. Paris. «Comptes ren- 

dus des séancesde Tannée 1906». Bulletins de Juin-Septem- 

bre de 1906. 
Académie Royale des Sciences et des Lettres de Danemark. 

Copenhague. «Bulletin:^. Números 2-3, 1906. 
«Histoire monétaire du Danemark de 1 146 á 1241», par 

P. Hauberg. Copenhague, 190Ó. 
Académie des Sciences de Cracovie. «Bulletin internationaU. 

N°' 8-10, Octobre-Decembre 1905. N®" 1-3 Janvier-Mars. 

Cracovie, 1 906. 
Archives Municipales de la Ville de Bayonne. «Déliberations du 

Corps de Ville. — Registres Frangais». Tome 11 (1580-1600). 

Bayonne, 1 906. 
Archivo y Biblioteca Nacional de Honduras. «Revista». Tomo 11. 

Entregas xiv-xxiii. Tegucigalpa, 1906. 
Biblioteca Nazionale Céntrale di Firenze. Italia. «BoUetino delle 

pubblicazioni italiane ricevute per diritto di Stampa». 

N^» 68-71, Agosto-Novembre 1906. 
Casino Español de la Habana. «España en América. — 1450- 

1580», por Mr. Edward Gaylord Bourne; traducción del 

Ledo. Rafael de Zayas Enriquez. Habana, 1 906. 
Centro de Sciencias, Letras e Artes de Campiñas. S. Paulo (Bra- 

zil). «Revista». Anno v. F'asc. 2. N°* 10- 1 1, Setembro 

de 1906. S. Paulo, 1906. 
Collegio Araldico di Roma. «Rivista Araldica». Roma. Anno vi. 

N° 10, Ottobre 1 906. 
Faculty of Political Science oí Columbia University. New- York. 

«Political Science Quarterly». Volume xxi. Number 3-4, 

September-December 1906. 
Faculté des Lettres de Bordeaux et des Universités du IVtidi. 



ADQUISICIONES DB LA ACADEMIA 55 

Bordeaux. «BuUetin Italien». xxviii® année. Tome vi. 
N°' 3-4, Juillet-Décembre 1906. 
«Bulletin Hispanique». xxviii® année. Tome viii. N®' 3-4, 

Juillet-Décembre 1906. 
cRevue des Études Anciennes. Bordeaux. Tome vra. N** 4, 
Octobre-Décembre I906. 
Historisch-Philosophischen Vereine zu Heidelberg. «Neue Hei- 
delberger Jahrbücher». Jahrgang xiv. Heft 2. Heidelberg, 
1906. 
Historischen und antiquarischen Gesellschaft zu Basel. «Basler 
Zeitschrift fiir Geschichte und Altertumskunde». vi Band. 
I Heft. Basel, 1 906. 
Instituto Histórico del Perú. I íma. «Revista Histórica». Tomo i. 
Núm. I, Marzo de 1906. 
«Revista Histórica». Tomo i. Trimestre segundo. Lima, 
1906. 
Instituto Médico de Sucre (Bolivia). «Revista». Año i. Tomo 11. 

N.®" 13-18, Junio Septiembre de 1906. Sucre. 
Instituto Geographico e Histórico da Babia. «Revista». Anno xi. 

Vol. XI, N** 30. Bahia, 1905. 
Internationale Assoziation der Akademien. «Bericht über die 
Tagung des Ausschusses der Internationalem Assoziation 
vom 30». Mai bis I. Juni 1906 in Wien. Wien, 1906. 
Kaiserlichen Akademie der Wissenschaften in Wien. «Sitzungs- 
berichte der Kaiserlichen Academie der Wissenschaften 
Philosophisch-historische Klasse». cu Band. Jahrgang, 1905- 
CLiii Band. Jahrgang, 1906. 
«Archiv für osterreichische Geschichte». Wien, 1 906. 
«Fontes rerum Austriacarum. — Osterreichische Geschichts- 

Quellen». Diplomataria et acta, lix Band. Wien, 1906. 
«Register zu den bánden 141 bis 1 50». xv. Wien, I906. 
«Almanach. — Sechsundfünfzigster. Jahrgang, 1906». Wien. 
Koniglich Preussischen Akademie der Wissenschaften. Berlin. 
«Sitzungsberichte», xxm-xxxviii, Mai-Juli. Berlin, 1906. 
«Abhandlungen». Verlag der Koniglichen Akademie. Ber- 
lin, 1905. 
«Politische correspondenz Friedrich's des Grossen». Einund- 
dreissigster band. Berlin, 1906. 
Koninklijke Bibliotheek . Gravenhage ( Holanda ). « Verslag» . 
1906. 



1 



56 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Kr. Hrvatsko-Slavonsko-Dalmatínskoga Zemaljskoga Arkiva. 

Zagreb. «Ujesniki. Godina viii. Sveska 2-3, 1906. 
K. B. Akademie der Wissenschaften zu München. cSitzungsbe- 

richte der philosophisch-philologischen und der historís- 

chen Klasse». Heft ii. München, 1906. 
cAbhandlungen der Historíschen Klasse der Koniglich Baye- 

rischen. — ^Palaeographische Forschungen». iii Kl. xxiv, I. 

München, 1906. 
Literary and Historícal Society of Quebec. cTransactionsi. Ses- 

sions of 1905. N** 26. Quebec, 1906. 
Museu Ethnologico Portugués. Lisboa. «O Archeologos Portu- 
gués». Vol. XI. N°* 1-6, Maio- Agosto 1 906. 
Museo Nacional de México. México. «Anales». Segunda época 

Tomo III. N.®** 6-10. México, 1906. 
Keale Accademia dei Lincei. Roma. «Rendiconti». Classe di 

Scienze morali, storiche e filologiche. Serie quinta. Vol. xv. 

Fase. 1.^-4.** Roma, 1906. 
«Atti». Anno cccm. Serie quinta. Notizie degli scavi di anti- 

chitá. Volume 11. índice per Tanno 1905. Volume iii. Fas- 

cicolos 1-6. Roma, 1 906. 
«Rendiconto dell'adunanza solenne del 3 Giugno 1906 ono- 

rata dalla presenza delle Ll. Maestá il Re a la Regina». 

Vol. II. Roma. 
Royal Historícal Society. London. «Transactions». New Series. 

Vol. XX. London, 1 906. 
Real Associagáo dos Architectos Civis e Archeologos Portugue- 

zes. Lisboa. «Boletim». Quarta serie. Tomo x. N^'' 9-1 1. 

Lisboa, 1906. 
Reale Accademia di Scienze, Lettere e Belle Arti di Palermo. 

«BuUetino». Anni 1899-1902. Palermo, 1906. 
Reale Deputazione Véneta di Storia Patria. Venezia. «Nuovo 

Archivio Véneto». Periódico storico trimestrale. Números 

62-63. Nuova Serie. Num. 22. Venezia, 1906. 
R. Societá Romana di Storia Patria. Roma. «Archivio». Vol. xxix. 

Fase. i-ii. N°^ 1 1 3-1 14. 
Royal Irish Academy. Dublin. «Proceedings». Volume xxvi. 

N°* 5-9, May-September 1 906. 
«Todd lectures series». Volume ix. Part 11. Dublin, 1906. 
Sociedad Jurídico-Literaria. Quito (Ecuador). «Revista». Año v. 

Tomo VIII. Números 46-48, Abril-Junio de 1906. 




ADQUISICIONES DB LA ACADEMIA 57 

Societá di Storia, Arte, Archeologia della provincia di Alessan- 

dria. Italia. «Ri vista». Anno xvii. Fase, xxii-xxiii, Aprile- 

Settembre 1 906. (Ser. 11.) 
«Documenti inediti: Gli Statuti inediti di Rosignano». (Appen- 

dice.) Alessandria, 1 906. 
Societá Storica Lombarda. Milano. «ArchivioStorico Lombardo». 

Serie quarta. Fase, x-xi, Giugno-Settembre 1906. 
Sociedad Geográfica Sucre. (Bolivia). «Boletín». Año vii. Núme- 
ros 76-77, Mayo-Junio 1906. Sucre. 
Sociedad di Storia PatHa per la Sicilia oriéntale. (Catania). «Ar- 

chivio Storico per la Sicilia Oriéntale». Periódico quatri- 

mestrale. Anno iii. Fascicolo 11. Catania, 1 906. 
Sociedad de Geographia de Lisboa. «Boletim». Fundada em 

1875. 24 Serie. N°» 5-8, Maio- Agosto 1906. 
Sociedade Martins Sarmentó. Porto (Portugal). «Revista de Gui- 

maráes». Volume xxm. N° 2, Abril 1 906. 
Sociedade Scientifica de Sao Paulo. (Brazil). «Revista». N°* 3-4. 

Sao Paulo, 1906. 
Société Royale des Antiquaires du Nord. Copenhague. «Mé- 

moires». Nouvelle serie. Années 1 904- 1 906. Copenhague. 
Société Historique Algérienne. Alger. «Revue Africaine». (Cé- 

lébration du cinquantenaire de la Société). Números 26I- 

262. 2* et 3* trimestres. Alger, 1906. 
Société de Géographie et d'Archéologie d'Oran. Alger. «Bulle- 

tin Trimestriel». 29 année. Tome xxvi. Fascicules cvii-cviii, 

Avril-Octobre de 1906. 
Société Nationale des Antiquaires de France. Paris. «BuUetin». 

(Publication trimestrielles). 2® et 3* trimestre de 1906. 
«BuUetin et Mémoires». (Fascicule supplémentaire). Septiéme 

serie. Tome cinquiéme. Paris, mdccccvi. 
Société des Langues Romanes. Montpellier. «Revue». Tome 

xux. V* Serie. Juillet-Octobre 1906. 
Société des Antiquaires de l'Ouest. Poitiers (France). «Bulle- 

tins». Publication trimestrielles. Deuxiéme serie. Tome di- 

xiéme. Premier et deuxiéme trimestres de 1 906. 
Société d'Archéologie de Bruxelles. «Annales». (Mémoires, rap- 

ports et documents). Tome vingtiéme. Livraison i et 11. Bru- 
xelles, 1906. 
Société des Études Juives. Paris. «Revue des Études Juives». 

Tome Lii. N** 103, Juillet 1906. 



58 BOLETÍN DB LA SBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

The Catholic University of America. Washington. «Bulletin». 

Vol. XII. N° 3, July 1906. 
The Historical Soci^ety of Pennsylvania. Philadelphia. «ThePen- 

nsylvania Magazine». Vol. xxx. N** 1 19, July 1906. 
Universidad de Chile. Santiago de Chile. «Anales de la Univer- 
sidad». Año 63. Tomo cxvii. Setiembre-Diciciembre de 
1905. Año 64. Tomo cxviii. Enero-Febrero de I906. 
Universidad Nacional de la República del Paraguay. «Anales». 

Año VI. Tomo vi. Cuarto número. Asunción, 1906. 
Université d'Aix-en-Provence. «Annales des Facultes de Droit 
et des Lettres». Tome 11. N®* 1-2, Avril-Septembre 1906. 
Universidad Nacional de la Plata. (República Argentina). «Guía 
para los trabajos de clasiñcación y catalogación bibliográ- 
fica en la Biblioteca». La Plata, 1906. 
Université de Lund. (Suéde). «Acta Universitatis Lundensis. — 

Ars-Skrift». xl. Forsta Afdelningen. Lund, 1 90 5. 
Université de Fribourg. (Suisse). «Rapport sur l'année acadé- 
mique 1904-1905, par le Recteur sortant Professeur Dr. Al- 
bert Büchi». Fribourg, 1 906. 

«Autorités, Professeurs et étudiants: Semestre d'été. — Semes- 
tre d'hiver 1906». Fribourg, 1906. 

«Réglement du 16 Mars 1 906 concernant les examens á la 
Faculté de droit de TUniversité». Fribourg, 1 906. 

«La Théorie des Electrons». Discours prononcé par M.-Fr. 
Daniels. Fribourg, 1905. 

«Bericht über das Studienjahr 1904-1905». Erstattet vondem 
zurüchtretenden Professor Dr. A. Büchi, Fribourg, 1906. 

«Die Kiefermuskeln der Schalangen und ihre Beziehungen zu 
den Speicheldrüssen», von P. Karl Hager. Jena, 1905. 

«Uber die Diphenylchloressigsaüre», von Dr. Hans Schmitz. 
Freiburg, 1906. 

«Synthese des 2-3. — Dioxyflavonols», von Dr. Adolf Ottmann. 
Freiburg, 1906. 

«Studien in den Reihen des Triphenylmethans und Phenyl- 
fluorens», von Dr. Otto Dietsche. Freiburg, 1905. 

«Die kirchlichen Simultanverháltnisse in der Schweiz». Altstát- 
ten, 1905. 

«Peter Falk. — Inaugural-dissertation». Freiburg, 1905. 

«Zur Geologie des nordóstlichen Teiles desBrunnen-Massios»» 
von Dr. Leo Cieplik. P>eiburg, 1905. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 59 

^Uber die Abspaltung von Kohlenoxyd aus a,a. — Diarylpro- 

pionsauren», von Aiigen Reintke. Schederberge, 1905. 
«Über die Kondensation von DiphenylengUcolsáure mit Phe- 

noleri und Phenoláthern», von Dr. Franz V. Weber. Frei- 

burg, 1905, 
«Die Eeinwirkung wirtschaftiicher Koníessioneller Zustande 

auf Eheschliessung und Ehescheídung:^, von XaverSchmid. 

Freiburg, 1 906. 
«Kondensationender Diphenyl-und Diphenylen-Glycolsáure», 

von Osear Rentschler. Freiburg, 1 906. 
«Die Voranussetzungen der direkten Vertretungswirkung im 

Entwurfe des schweiz», von Conradin V. Hess. Bern, 

1906. 
«Das fragmentum fantuzzianum» , von Diamedes Ulivi. Frei- 
burg, 1906. 
«Tolstoj's sociale anschauungen», von P. J. Proudhons. Lem- 

berg, 1905. 
«Dosage du calcium en physiologie», par le Dr. Georges- 

Louis Grimmé. Fribourg, 1 906. 
«La Maison de Ville de Genéve», par Mr. Camilie Martin. 

Genéve, 1906. 
»Lacorda¡re orateur, sa íormation et la chronologre de ses 

oeuvres», par Julieu Favre. Fribourg, 1906. 
«Recherches sur les origines des évéchés de Genéve, Lausan- 

ne, Sion et leurs premiers titulaires jusqu'au déclin du 

VI® siécle», par M. Bessau. Fribourg, 1 906. 
Université St. Joseph. Beyrouth (Syzje). «Revue Catholique 

Oriéntale bimensuelle». (Sciences. Lettres. Arts). Premiére 

a huitiérae année. (1898- 1 906). Imprímerie Catholique di 

Beyrouth, I906. N®"* 19-21, Novembre 1906. Beyrouth. 
«Mélanges de la Faculté Oriéntale». Beyrouth, 1906. 

DE PARTICULARES NACIONALES 

Alonso Getino (Rvdo. P. Fr. Luis G.) «El Proceso de Fr. Luis 

de León.» Salamanca, 1906. 
Asúa y Campos (Sr. D. Miguel). «Impresiones de una visita á 

Coca». Madrid, I906. 
«Por carretera» (Apuntes de viaje). Madrid, 1906. 
Ibáñez Marín (Sr. Comandante). «La guerra moderna. — Cam- 



6o BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

paña de Prusia en 1 806. — lena-Lübeck». (Edición de regalo- 
Ejemplar núm. 129). Madrid, 1906. 

Casa Valencia (Excmo. Sr. Conde). «Recuerdos políticos, histó- 
ricos de España y del extranjero y algunos personales desde 
Enero de 1862 á 31 de Enero de 1 869». Madrid, 1906. 

Cuervo (Rvdo. P. Dr. Fr. Justo). «Obras de Fr. Luis de Granada, 
de la Orden de Santo Domingo». Edición crítica y com- 
pleta. Tomo XIV. Madrid, 1906. 

Díaz-Jiménez y Molleda (Sr. D. Eloy). «La Casa de los Guzma- 
nes». León, 1906. 

Esperanza y Sola (Testamentaría del Excmo. Sr. D.José María). 
«Treinta años de crítica musical. — Colección postuma de 
los trabajos del Excmo. Sr. D. José M. Esperanza y Sola, 
de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, con 
un bosquejo biográfico por el limo. Sr. D. José Ramón 
Mélida, de la misma Academia». Tomos i-iii. Madrid, 1906. 

Guísla Ghiselin (Sr. Marqués de). «Las Islas Canarias». Ma- 
drid, 1906. 

León Mainez (Sr. D. Ramón). «Crónica de los cervantistas». Nú- 
mero I.** Madrid, 31 de Mayo de 1906. 

Manjón (Rvdo. P. Andrés). «Hojas educadoras del Ave María». 
Cuaderno lo. Granada, 190Ó. 
«Hojas del Ave María». Granada. Cuaderno 6.^ Tomo xxvi. 
1906. Cuaderno 7.° 

Obispo de Plasencia (limo. Sr.) «Carta abierta al Rvdo. P. Juan 
de Abadal, de la Compañía de Jesús». 

Olmedo y Rodríguez (Sr. D. Felipe). «La Provincia de Zamora. 
Guía geográfica, histórica y estadística de la misma». Va- 
Uadolid, 1906. 

Pérez (Rvdo. P. Fr. Ángel). «Igorrotes. — Estudio geográfico y 
etnográfico sobre algunos distritos del Norte de Luzón». 
Tomo I. Manila, 1 902. 
«Adiciones y continuación de La Imprenta en Manila^ ó 
rarezas y curiosidades de las bibliotecas de esta capital». 
Manila, 1905. 
«Relaciones Agustinianas de las razas del Norte de Luzón». 
Manila, 1904. 

Rodríguez y Fernández (Sr. D. Ildefonso). «Compendio de His- 
toria crítica de la Medicina». Segunda edición ampliada 
y corregida. Tomos i-ii. Madrid, 1906. 



ADQUISICIONES DS LA ACADEMIA 6 1 

«Prehistoria.— Ensayo de metodización». Madrid, 1906. 

Ruiz y Valarino (Excmo. Sr. D. Trinitario). «Memoria elevada al 
Gobierno de S. M. en 15 de Septiembre de 1 906». Madrid. 

Romanones (Excmo. Sr. D. Alvaro de Figueroa y Torres, Conde 
de). «Discurso leído en la solemne apertura de los Tribuna- 
les, celebrada en 15 de Septiembre de IQOÓ». Madrid. 

Sáinz de los Terreros (Sr. D, Manuel). «Breve reseña de los 
Santuarios Marianos de la provincia de Santander». Ma- 
drid, 1906. 

Serra Orts (Sr. D. Antonio). «Recuerdos de las guerras de 
Cuba. 1868 á 1898». Santa Cruz de Tenerife, 1906. 

Serrano (Rvdo. P. Fr. Luciano). «Fuentes para la Historia de 
Castilla. — Colección Diplomática de San Salvador de El 
MoraU. Valladolid, 1906. 

Torres Lanzas (Sr. D. Pedro). «Relación descriptiva de los ma- 
pas, planos, etc., del Virreinato del Perú y Chile, existentes 
en el Archivo General de Indias». Barcelona, 1906. 
«Relación descriptiva de los mapas y planos de las antiguas 
Audiencias de Panamá, Santa Fe y Quito, existentes en el 
Archivo General de Indias». Madrid, 1906. 

Urquijo é Ibarra (Sr. D. Julio de). «Obras vascongadas del doc- 
tor laboranto Joannes d'Etcheberri (17 12), con una intror 
ducción y notas por D. Julio de Urquijo». París, 1907. 

DE PARTICULARES EXTRANJEROS 

Besson (Sr. D. Pablo). «Las Tumbas de los Papas». Buenos Ai- 
res, 1906. 

Carlesi (Sr. Ferdinando). «Vita e avventure di lazzarino da Tor- 
mes». Firenze, 1907. 

Castilho (Sr. Julio de). «Os dois Plinios». Estudios da vida roma- 
na». Lisboa, 1906. 

Cornejo M. (Sr. D. Pedro). «El Ecuador y el Perú, ó sea algo 
acerca de los límites que deben separará estas Repúblicas». 
.Quito, 1905. 

Cornulier-Luciniére (Mr. le colonel V.*® G. de). «Projets et ten- 
tatives de débarquement aux lies Britaniques. 1793-1805». 
Publié sous la direction de la section historique de Tétat- 
major de l'armée, par Édouard Desbriére. Tomes i-v. Pa- 
rís, 1906. 



62 BOLETÍK DB LA REAL ACADBMIA DB LA HISTORIA. 

Delorme (M. Emmanuel). «Jetón satirique contre les femmes». 
Toulouse, 1902. 

Errazuriz Urmeneta (Sr. D. Rafael). «Roma». Tomo i. Santiago 
de Chile, 1 904. Tomo 11 (ilustraciones de D. Pedro Suber- 
caseaux y reproducciones de fotografías). Roma, 1906. 

Fernández de Ibarra (Sr. A. M.) «A Forgotten Worthy, Dr. Die- 
go Alvarez Chanca, of Seville, Spain». Chicago, 1906. Re- 
mite dos ejemplares. 

Fors (Sr. Luis Ricardo). «Filosofía del Quixote». La Plata, 1906. 

García (Sr. D. Genaro). «Don Juan de Palafox y Mendoza». Mé- 
xico, 1906. 
«Causa instruida contra el general Leonardo Marques por 

graves delitos del orden militar». México, 1906. 
«El clero de México y la guerra de independencia» (Docu- 
mentos del Arzobispado de México). México, 1906. 

García Irigoyen (Monseñor Carlos). «Santo Toribio». Obra es- 
crita con motivo del tercer centenario de la muerte del 
Santo Arzobispo». Parte primera y segunda. Lima, 1906. 
Tomo IV (Inéditos del Archivo de Sevilla). Lima, 1906. 

Gemayel (Mr. A. J.) «La Mediterranée, Centre de Civilisation 
dans le Passé et TAveniz». Beyrouth (Syrie). 

Gil Fortoul (Sr. D. José). «Historia Constitucional de Venezue- 
la». Tomo primero: La Colonia; La Independencia; La Gran 
Colombia. Imprenta de Cari Heymann. Berlín (Alema- 
nia), 1907. 

Guimaráes (Sr. Rodolpho). «Les Mathématiques en Portugal». 
Deuxiéme édition. Fascicule 11. (Carece de pie de imprenta.^ 

Landaeta Rosales (D. Manuel). «Recepciones notables hechas en 
Caracas á hombres públicos de Venezuela». Caracas, 1906. 

López de Gamara (Sr. D. Justo S.) «Savanarola». Drama histó- 
rico en tres actos. Buenos Aires, 1906. 

Lort de Sérignan (M. le Comte de). «Le Duc de Lauzun (ge- 
neral Biron), 1791-1792. Correspondance intime». París, 
1906. 

Madueño (Sr. D. Mariano José). «Problemas americanos: Confe- 
deración de la América latina». Madrid, 1906. 

Melé (Sr. Eugenio). «La novela El Celoso Extremeño, de Cer- 
vantes». Dalla Nuova Antología. Roma, l.'^Ottobre 190Ó. 

Ortega (Sr.) «Historia genealógica de las familias más antiguas 
de México». 



ADQUISICIONES DB LA ACADEMIA 65 

Pagliano (Sr. Emilio Mario). «Pagine inedite suU* assedio di To- 
rino del 1 706». Roma, 1906. 

Picón-Febres (Sr. D. Gonzalo). «La literatura venezolana en el 
siglo diez y nueve». Caracas, 1906. 

Pietfchmann (Mr. Richard). «Geschichte des Inkareiches von 
Pedro Sarmiento de Gamboa». Berlín, 1906. 

Pons (Sr. Dr. D. Lorenzo A.) «Biografía del limo. Revmo. Se- 
ñor D. Jacinto Vera y Duran, primer obispo de Montevi- 
deo». Montevideo, 1904. 

Plon-Nourrit et C® Imprimeurs-éditeurs. París. «Le coup de 
grace. Éipologue de la guerre franco-allemande dans Test 
(Décembre 1870-Février 1871)», par M. le general de Pié- 
pape. París, 1906. 

Ramírez (Sr. D. B.) «Mi felicitación del año nuevo». Cara- 
cas, 1906. 

Rodríguez y García (Sr. Dr. D. José A.) «Bibliografía de la Gra- 
mática y Lexicografía castellanas y sus estudios añnes». 
Cuadernos 49-54. Habana, 1906. 

Salgado (Sr Dr. D. José Salgado). «Historia de la República 
Oriental del Uruguay». Tomos i y 11. Montevideo, 1 905. 

S. Joáo da Pesqueira (Vizconde de). «Palazzola». (Segunda edi- 
gáo). Porto, 1 904. 

Seeliger (Dr. Gerhard). «Historische Vierteljahrschrift». Heft 3. 
Leipzig, 1906. 

Silvestri Falconieri (Dr. Francesco di). «Sulle relazioni ira la 
Casa di Borbone e il Papato nel secólo xviii con una nota 
sugli ordini relogiosi». Roma, I906. 

Vergara y Velasco (Sr. Francisco Javier). «Atlas completo de 
Geografía colombiana». 60 planchas, texto explicativo 6 ín- 
dice alfabético general. Bogotá, 1906. 

Tello Mendoza (Excmo. Sr. General D. Ramón). «Documentos 
del general Cipriano Castro». Volumen v. Caracas, 1906. 

PUBLICACIONES NACIONALES RECIBIDAS POR CAMBIO CON EL BOLETÍN 

«Boietín de Santo Domingo de Silos». Burgos. Año viii. Núme- 
ros 10-12, Agosto-Octubre 190Ó. Año ix. Números 1-2, 
Noviembre-Diciembre 1906. 

«Cultura Española» (antes «Revista de Aragón»). Madrid. Núme 
ros 3-4, Agosto- Noviembre 1906. 



04 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

«El Eco Franciscano». Santiago (Coruña). Año xxiii. Números 
309-319, Julio-Diciembre 1 906. 

«España y América». Revista quincenal. Madrid. Año iv. Nú- 
meros 17-20, Septiembre-Octubre 1 906. 

«La Ciudad de Dios». Revista quincenal religiosa, científica y 
literaria, publicada por los PP. Agustinos de El Escorial. 
Madrid. Tercera época. Año xxvi. Volumen lxx. Núme- 
ros VI- VIII, Julio- Agosto 1906. Volumen lxxi. Números 
I -VII, Septiembre-Diciembre 1906. 

«Memorial de Artillería». Madrid. Año 61. Serie v. Tomo i. 
Entrega 6.*, Junio 1906. Tomo 11. Entregas I.*-4.*, Julio- 
Octubre 1906. 

«Memorial de Ingenieros del Ejército». Madrid. Año lxi. Cuarta 
época. Tomo xxiii. Números vi-xi, Junio-Noviembre 1906. 

«Monumenta histórica Societatis Jesu a Pa tribus ejusdem Socie- 
tatis edita». Madrid. Annus 13. Fasciculus 1 52-156, Au- 
gusto-Decembri 1 906. 

«Razón y Fe». Madrid. Revista mensual, redactada por Padres 
de la Compañía de Jesús. Año v. Tomos xv-xvi. Núme- 
ros 60-64 de la colección, ^Agosto-Diciembre 1 906. 

«Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos». Tercera época. 
Año X. Números 4-10, Abril-Octubre 1906. 

«Revista de Extremadura». C áceres. Año viii. Números 
Lxxxv-Lxxxix, Julio-Noviembre 1 906. 

«Revista general de Marina». Madrid. Tomo ux. Cuadernos 2-5, 
Agosto-Noviembre 1906. 

PUBLICACIONES EXTRANJERAS RECIBIDAS POR CAMBIO CON EL BOLETÍN 

«Archives Héraldiques Suisses». Zurich. Jahrgang xx, Heft I -3, 

1006. 
«Études». Revue fondee en 1856 par des Peres de la Com- 

pagnie de Jésus. Paris. 43® année. Tome 108 de la coUec- 

tion. Números 14-22, Juillet Décembre 1906. 
«Kwartalnik Historyczny». Organ Towarzstwa historycznego. 

Rocznik XX. Zeszyt 3, 1905. Rocznikiv , 1906. 
«La Civiltá Cattolica». Roma. Anno 57- Vol. 3. Quadernos 

1. 346- 1 3 54, Luglio-Dicembre 1906. 
«La Quinzaine». Paris. 12® année. Números 282-296, Juillet-Dé- 

cembre 1906. 



ADQUISICIONES DB LA ACADEMIA 65 

<Napoli Nobilissima». Napoli. Volume xv. Fase, vi-ix, Giugno- 

Settembre 1 906. 
<0 Instituto». Revista scientifica e litteraria. Coimbra. Volu- 
me. 5 3. N*=>* 6-10, Junho-Oütubro 1906. 
«Polybiblion». Revue Bibliographique Universelle. París. 

«Partie Littérairo. Deuxiéme serie. Tome soixante-quatrié- 

me. cvii* de la coUection. Premiére-cinquiétne livraison, 

Jufllet-Novembre 1906. 
«Partie Tecnique». Deuxiéme serie. Tome trente-deuxié- 

me. cviii* de la cojlection. Septiéme-onziéme livraison, 

Juillet-Novembre 190Ó. 
< Revista Lusitana». Lisboa. Volume 9.** Números 1-2, 1906. 
<Revue Celtique». París. Volume xxvii. N*** 3-4, Juillet-Octo- 

bre 1906. 
«Revue Epigraphique.» París. Vingt-huitiéme année. Tomo v. 

N° cent-dix-neuf, Juillet-Septembre 1906. 
«Revue Hispanique». Paris. Tome xvi. Numero 46, 1906. 
«Revue Historique». Paris. Trente-uniéme année. Tome quatre- 

vingt-onziéme, Juillet-Aout 1 906. Tome quatre-ving-dou- 

ziéme. i. Septembre-Octobre 1 906. 11. Novembre-Décem- 

bre 1906. 
«Rivista Storica Italiana». Torino. Anno xxiii. 3.* S. Vol. v. 

Faso. 3. Luglio-Settembre 1906. 
«The English Historical Review». London. Vol. xxi. N°® 83-84. 

July-October 1906. 

DE LAS REDACCIONES Y POR CORREO 

«Academia Heráldica». Madrid. Número correspondiente al mes 
de Julio de 1 906. ídem id. á Agosto y Septiembre. ídem ídem 
á Octubre. Remite 3 ejemplares. ídem id. á Noviembre. Re- 
mite 3 ejemplares. 
« Acadiensis». St. John (Canadá). Voluitie vi. Number 3-4 July- 

Oct. 1906. 
«Al-Moktabas». Revue mensuelle, littéraire, scientifique et so- 

ciologique. Le Caire. Egypte. Sommaire du No. 9. 
«Congrés Internacional de la Llengua Catalana». Barcelona, 1906. 
«El Mundo Latino». Madrid. Año vii, números 1 30- 1 37, Julio- 
Noviembre 1906, 
— Prima mensual ilustrada correspondiente al mesdejuliode 1906. 

TOMO L. c 



66 BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DB LA mSTOSIA. 

ídem id. á Septiembre. Id. Id. á Octubre. Id. id. á Diciembre^ 
«El Derecho». Revista mensual. Época ii.', núm« 6. Guatemala, 

15 Septiembre 1 906. 
«España y América». Revista quincenal. Madrid. Año nr, núme- 
ro 23, I.** Diciembre 1 906. 
«Fomento del Trabajo». Revista mensual. Año i, números 5-6, 

Septiembre-Octubre. Villanueva y Geltrú, 1906. 
«Kosmos». Revista quincenal ilustrada. Buenos Aires. Año m> 

números 51-61, Junio-Noviembre 1906. 
«Le tour du Monde». París. Nouvelle serie. I2« année. N** 50. 
«Mercurio». Barcelona. Revista comercial iberoamericana. 

Año VI, núm. 59, l.° Octubre I906. 
«O Oriente Portugués». Revista da Commissdo Archeologr¡ca da 

India Portuguesa. Volume iii. N°' 8 e 9, Agosto e Setem- 

bro 1906. 
«Revista de Derecho internacional y política exterior». Madrid. 

Año II, núms. 5-7» Mayo-Julio 1906. Tomo 11, núms. 2-3. 
«Revista española de dermatología y sifiliografía » . Madrid. 

Año VIH, números 92-95, Agosto-Noviembre 1906. 
«Revista de Obras públicas». Madrid. Año liv, números I.606- 

1.629, Julio- Diciembre 1906. 
«Revista Judicial de Honduras». Periódico quincenal. Año iii, 

números 59 y 60. Tegucigalpa, 1906. 
«Revue Bleue». Paris. 5® serie. Tome v. lO Mars 1906. 
«Revue Épigraphique». Vienne. Ving-huitiéme année. Tome v. 

N°^ cent dix-sept et cent-huit, 1 906. 
«Revue Scientifique». Paris. Fondee en 1863. 5® serie. N* 1 7, 

28 Avril 1906. 
«Voz de San Antonio». Revista mensual ilustrada. Braga (Portugal). 

Anno 12. 6.* serie, núms. 20-24, Agosto-Dezembro 1906* 

POR suscripción y compra 

«Colección de libros y documentos referentes á la Historia de 
América. Relación de los naufragios y comentarios de Al- 
var Núñez Cabeza de Vaca, Adelantado y Gobernador del 
Río de la Plata». Tomo segundo* Madrid, 1906. 

«Boletín de la Librería» (Publicación mensual). Obras antiguas 
y modernas. Librería de M. Murillo, Alcalá, 7, Madrid.^ 
Año xxxiv, números I-5, Julio-Noviembre 1906. 



VARIEDADES 



I 

EPÍGRAFES HEBREOS DE BÉJAR Y SALAMANCA 

Béjar. 

Esta grande y rica ciudad, cabeza de partido en la provincia 
de Salamanca , posee dos epígrafes , que no poco interesan á su 
historia antigua: romano el uno, y el otro hebreo. De ambos 
trató superficialmente D. Nicolás Díaz y Pérez en la Revista 
madrileña El averiguador universal^ número del I S de Noviem- 
bre de 1879, págs. 328-332. 

1. — En las Casas Consistoriales. Hübner I. H. L. supplem,^ 
núm. 882. 

M 

D s 

VALENTINO 
i AN • XX • 

! FLAVVS • P 

! 

VALENTINA 
M • F • C 

D(is) M{anibus) s{acrunt),. Valentino, an{norum) XX, Flaous p{aUr) 
Valentina m{ater) /{aciendum) c{uraveruni). 

Consagrado á los dioses Manes. A Valentín, de edad de 20 anos. Su padre 
Flavo y su madre Valentina cuidaron de hacerle este monumento. 

Á mediados del siglo último esta lápida se veía empotrada en 
un muro de la ermita de Santa María de las Huertas, en cuyas 
inmediactones, según lo afirma el Sr. Díaz (pág. 331), «han apa- 



I 



68 BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

recido con bastante frecuencia multitud de piedras, objetos y 
monedas romanas, y aun restos prehistóricos». Bueno sería rese- 
ñarlos y practicar excavaciones, conducentes á la reducción geo- 
gráfica, todavía incierta, de la población romana de Béjar. A los 
dos lados de la vía que iba por las huertas^ tendíase la necrópo- 
lis, de la cual es claro indicio, á no dudarlo, el epitafio presente. 

2. — Lápida hebrea. Sobre su hallazgo, colocación é interpre- 
tación escribió D. Nicolás Díaz y Pérez (pág. 330) lo siguiente: 

<En setiembre de 1 877 fui á pasar unos días á Béjar, en cua- 
rentena de las aguas medicinales de Baños de Montemayor. 

Se construían á la sazón en aquella ciudad los espaciosos loca- 
les para escuelas públicas , situados en el costado izquierdo del 
palacio de los Duques de Béjar, y en el pavimento de una nave 
baja apareció sepultada á muy poco proñindidad una lápida 
perfectamente conservada, con caracteres legibles. 

Esto era un buen suceso para mí , que soy un tanto dado á las 
antiguallas. 

Me avisó el Sr. Alcalde primero , y algunos amigos después, 
que podía ver la piedra, y se me consultó si estaría bien fijada 
en el muro interior de uno de los frentes de la escuela en cons- 
trucción, idea que me pareció excelente. Corrí presuroso á ver 
aquella piedra , por si la encontraba legible y podía descifrarla. 

Pero |ayl la inscripción era hebraica, y había precisión, para 
leerla bien , de consultar antes á los entendidos en lenguas orien- 
tales. 

Mandé sacar un calco de la piedra, que mide un metro, 57 
centímetros de izquierda á derecha, y 0,65 de arriba abajo. En 
algunos puntos se halla deteriorada, y hay en otros pequeños 
cubiertos con cal, como se marca en el grabado. 

Consultada con los señores Amador de los Ríos, Moreno Nie- 
to y Fernández y González (D. F.), y después de un maduro 
examen y alguna discusión sobre varias letras mal grabadas, 
deduzco que puede interpretarse de la siguiente manera: 

En el renglón superior, aunque hay dos letras mal trazadas, se 
puede leer así: Adonai afta Doudni, que se puede traducir por 
Mi Señar y Dueño ^ 6 Mi Soberano, me hallo ante tu presencia,.. 



epIgrafies hebreos de béjar y salamanca 69 

En el renglón inferior se lee: Cabdodí^ que se traduce por Tú^ 
amado nUo^ 6 por Túj querido mío» 

Las últimas palabras Bét Mélek, se pueden traducir por Señor 
de mi casa y 6 por Señor de mi ser,.. 

Hay ocho letras en toda la lápida, que están mal formadas, 
pero se entiende muy bien cuáles podrían leerse, y por eso la 
inscripción debe leerse toda ella de este modo: Mi Señor ^ me 
heUlo en tu presencia; tú^ amado mio^ protege mi casa 6 guarda^ 
me en ella. 

Tal es la inscripción hebraica que tanto ocupa á los eruditos. 
Una consideración más sobre ella, y es, que siendo en el siglo x, 
y en principios del xi, cuando más se usó el hebreo en las ins- 
cripciones sepulcrales, es de inferir que también sea de esta 
época la piedra á que me refiero, y mucho más cuando el edi- 
ficio en que fué encontrada es de época anterior en su origen, 
aunque reformado en el siglo xii y xiii , como lo denuncian algu- 
nos detalles que conserva en su exterior más que en el interior. 

A quién pueda referirse la anterior lápida sepulcral, es asunto 
imposible de determinar, porque no tiene indicación alguna de 
nombre ó personalidad.» 

Hasta aquí el Sr. Díaz y Pérez. 

Si hubiese conocido los tres epitafios hebreos de la ciudad de 
la Coruña (l), habria desistido de su temerario arrojo en afirmar 
que la piedra < no tiene indicación alguna de nombre ó perso- 

(O nnwT» I njn 

Doña Justa. 
Abrahán hijo de Mayr (y) nieto de Pérez. 

Doña Setí, mujer de Don Isaac de Carril. Descanse en el Edén. 

En el tomo xii del Boletín, págs. 349 y 350, reseñé estos epitafios, cuyo 
carácter paleográñco es del siglo xra ó xiv, según aparece de sus fotogra- 
bados qae publicó D. Isidoro Loeb en el tomo vi de la Remu des Études 
iuives. 



72 BOLETÍN. DE JLA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Las letras puntuadas del texto Dadívico , 

expresan el año 50 de la era menor de la Creación (l), que co- 
rresponde al S050 de la mayor, y se reduce al año cristiano 
que empieza en 17 de Septiembre de 1289 y acaba en 6 de 
Septiembre de 1 290. 

El nombre propio de la difunta presenta alguna dificultad^ 
porque su letra primera parece prolongar hacia lo alto su vérti- 
ce, y fué quizá golpe mal dado por el cincel del artífice (2). A 
esto se junta que la letra tercera puede á primera vista estimar- 
se tanto r como d; pero si bien se mira es una ¿/, mayormente si 
se compara con las formas idénticas que de esta letra se repiten 
en los renglones I.** y 3.** En punto al sonido de 

conviene á saber uey lo demuestran sin excepción los vocablos 
castellanos, escritos con letras hebreas, ó aljamiados, tales como 
fuerCy puedan^ etc., que ocurren en semejantes documentos (3). 
Padtieña significa Librada, y brota del hebreo Padona (4), feme- 
nino de Padóíiy usado como nombre de varón en el libro de los 
Esdras, 11, 44. 

No doy como cierto, sino como el más probable, á mi enten- 
der, el nombre de la matrona hebrea que de esta inscripción re- 
sulta. Demasiado sé cómo en diferentes localidades varía la pro- 



(i) Sobre esta manera de contar, usada por los hebreos españoles, véa- 
se el tomo xLvii del Boletín, págs. 239, 313-318. 

(3) En rigor pudo ser combinación de / y /, en cuyo caso podría 
leerse 

con significación de milagro^ nombre distintivo de muy nobles damas es-> 
pañolas en el siglo xm. 

(3) Véase el tomo vii del Boletín, págs. 278, 281 y siguientes. 

(4) Si se leyere Paruenia, la raíz podría buscarse en el castellano Par- 
va (pequeña), ó en el hebreo Paruaim (refinado), calificativo del oro, que 
empleó Salomón para el adorno del templo de Jerusalén (2, Paral, iii, 6). 



BPÍ<»tAPBS HfiBRBOS BB UÉJKR Y SALAMANCA 7) 

nunciación; y aun tratándose de una misma localidad, se altera. 
Así en Segovia un mismo nombre propio de mujer hebrea apa- 
rece escrito por autores castellanos de los siglos xiv y rv, Or- 
duenay Urduena, Hurduenna (i); Ursol, OrusoU Urosol (2); en 
cuyas escrituras sale también nombrado «Isaque de Béjar» (3). 

Ni debe extrañar que en el palacio ducal de esta última pobla- 
ción se haya mostrado esta lápida funeral hebrea, «sepultada á 
muy poca profundidad en el pavimento de una nave baja», 
donde serviría de enlosado, harto ajena á su primer destino. 
Nada tiene que ver con la fecha de esta inscripción el estilo ar- 
quitectónico del palacio, sobre el cual el Sr. Díaz aventuró su 
cómputo cronológico. La traslación de esta lápida desde el ce- 
menterio hebreo debió de ocurrir cuando, profanada aquella ne- 
crópolis en 1 39 1, ó un siglo más tarde, no estaban los judíos de 
Béjar en disposición de oponerse á tamaño estrago. No de otra 
manera en Barcelona, como ya lo probé (4), las piedras tumula- 
res del Monjuí se emplearon en la construcción y reparación de 
varios edificios cristianos; y en Tarragona, en Toledo, en Sego- 
via, en Monzón de Campos, en Aguilar de Campóo, en la Coru- 
ña y en otras poblaciones de España y de Portugal es cosa ma- 
nifiesta que la saña de la persecución contra los judíos, ó dego- 
llados ó expatriados, no perdonó, salvo raras excepciones, á los 
inofensivos monumentos de tan odiada y calumniada grey. Dos 
escrituras, que publiqué (5), atestiguan que en Avila el terrible 
Inquisidor general, prevaleciéndose del favor que le daban los 
Reyes Católicos, se apoderó de las piedras del cementerio hebreo 
para emplearlas en la obra del convento de Santo Tomás, año 
de 1494. 

En 1474, según aparece del Repartimiento ^ hecho por el Rab 
mayor de la Corte y médico del rey D. Enrique IV, Rabí Jacob 
Aben Núfíez, la aljama de Béjar era muy floreciente y más rica 



(i) Boletín, tomo vii, págs. 346, 348, 349, 352. 

(2) Tbid,, págs. 344, 349, 350 y 351. 

(3) Jbid., pág. 352. 

(4) Boletín, tomo xLvm, págs. 234 y 313. 

(5) Boletín, tomo xi, págs. 427-429 526 y 527. 



74 BOLETÍN DE LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

que las de muchas grandes ciudades. Con efecto, Burgos pagaba 
solamente 7^0 maravedís de contribución; Falencia y Astorga, 
cada una 2.000; Mérida y Sevilla, 2.500; León, 2.600; Calahorra, 
3.000; Salamanca, 4.800; Plasencia, Alcalá de Henares y Soria, 
5.000; Guadalajara y Zamora, 6.500; Béjar^ 7,000 (l). 

Inñérese de aquí que no conocemos más que una muestra, 
aunque insigne, de la arqueología hebraica de Béjar. Cuando á 
la luz de la documentación, ahora recóndita bajo el polvo ú obs- 
cura desidia de los archivos, municipal, notarial y parroquiales, 
sepamos á qué atenernos sobre las vicisitudes históricas de lois 
judíos Bejaranos, su cementerio, su barrio, sus sinagogas, enton- 
ces procederá con certero tino la búsqueda de las inscripciones, 
que se esconden extraviadas; y no á la casualidad, sino á la ra- 
zón investigadora que marcha por sus pasos contados se deberán 
los descubrimientos que de una ciudad tan ilustre como Béjar 
aguarda el mundo sabio. 

Salamanca. 

Acerca de un epígrafe hebreo de esta ciudad, Gil González 
Dávila escribió (2): 

«Vino (SJan Vicente Ferrer) á Castilla en el año mil quatro- 
cientos y onze á predicar; y en ella convirtió muchos Judíos, y 
alcangó del Rey don Juan el II que los Judíos no viviessen entre 
los Christianos, por el peligro que avía de inñcionarlos, y que 
anduviessen señalados; y assí traían unas señales redondas de 
colorado sobre el ombro izquierdo de la capa, ó manto; y por 
esto se llamavan los Judíos de señal, Y porque en Salamanca y 
Zamora estavan dos Sinagogas principales, en este mismo año 
vino á predicar á Salamanca, y tomó estrecha amistad con un 
Judío, negociando con él buscasse medio como un día entrasse 



(i) Ríos (José Amador de los), Historia de los judíos de España y Por- 
tugal^ tomo iii, pág. 600, Madrid, 1876. 

(2) Historia de las antigüedades de Salamanca^ P^gs- 348-350. Salaman- 
ca, 1606. 



BPÍGRAFRS HB8RE0S DB BÉJAR Y SALAMANCA 75 

en la Sinagoga, quando los Judíos estuviessen juntos celebrando 
las ñestas de sus Sábados. El qual le dixo la forma y manera que 
avía de tener en todo, señalándole un día cierto para ello. Traía 
el glorioso Santo en la mano una Cruz; entró en la Sinagoga 
quando ninguno de los de dentro pensava en ello; alborotáronse 
todos; sossególes con amorosas razones, rogándoles le oyessen lo 
que les quería dezir; y enderezando la plática á dar á sus almas 
luz, comengó á predicar. Y por la misericordia de Dios, estando 
predicando, aparecieron sobre las ropas y tocas de todos los que 
estavan en la Sinagoga unas Cruzes blancas. Y como lucha mu- 
chas vezes el favor del cielo con las violencias de la tierra, vista 
por los Judíos una tan gran maravilla, como era toque del cielo 
á quien nadie puede resistir sin gran peligro, todos pidieron el 
agua del Baptismo, y que querían ser Christianos, tomando mu- 
chos el nombre de Vicentes en memoria del Santo, por cuya 
mano les avía venido el mayor bien que puede esperar un alma 
inñel. 

Era la Sinagoga donde sucedió este milagro, adonde aora es 
el Colegio d3 la Veracruz del Orden de nuestra Señora de la 
Merced, que del milagro tomó el nombre; y lo que era Sinagoga 
es oy día refitorio; y en él está viva la puerta por donde entró 
el Santo á predicar, que tenía una letra Hebrea, que dezía. Hcec 
est porta Dominio Justi intrabunt per eam. Esta es la casa, el mi- 
lagro y principio deste Colegio, que en más breves palabras 
está escrito en los términos que siguen: 

Antiquum coluit ve tus hoc Synagoga sacellum 

At nunc est vera relligione sacrum. 
Judxo expulso, prímus Vincentius istam 

Lustravit pura relligione domum. 
Fulgens namque iubar súbito descendit olympo 

Cunctisque impressit pectore signa Crucis. 
Inde trahunt cives Vincenti nomina multi; 

Et templum hoc Verae dicitur inde Crucis. 

Muchos años antes que sucediesse este milagro, vivían los Re- 
ligiosos deste Orden en Salamanca, pues se halla memoria dellos 
por los años m.ccc.xxxi.; tenían casa en la parte del arrabal, que 



1 



76 BOLSthr DE LA RBA.L A.CADBMIA DB LA HISTORIA 

está passado el puente; y dexando aquella morada se passaron á 
la que oy poseen.» 

En el tomo iii de su Teatro eclesiástico, impreso en Madrid, 
año 1650, el mismo autor viene á decir (pág. 203), lo mismo; si 
bien por errata del editor muda el año I411 en 1414. 

La inscripción Salmantina, citada por Gil González Dávila 
era la siguiente, tomada del Salmo cxviii, 20: 

Esta misma inscripción se ostenta visible en la entrada de la 
Sinagoga de Córdoba (l) que ofrece otras, las cuales probable- 
mente reprodujo la Salmantina. Los cristianos que la destruye- 
ron, no acertaron á comprender que todas ellas, menos la histó- 
rica de la construcción del santuario israelítico, eran sagradas y 
venerables, por estar literalmente sacadas del Viejo Testamento, 
divinamente inspirado. Afortunadamente, semejante espíritu de 
bárbara destrucción no debe ni puede achacarse al más ilustrado 
de San Fernando, que respetó los epígrafes musulmanes de la 
gran mezquita de Córdoba al convertirla en catedral, ni al de los 
Reyes Católicos D. Fernando y Doña Isabel, los cuales al entre- 
gar la Sinagoga del Tránsito á los caballeros de Calatrava para 
hacer de ella un templo cristiano, no proscribieron las leyendas 
hebreas, que bellísimas la exornan y convierten en eco armo- 
nioso de los himnos Davídicos y del Cantar de los Cantares, sin 
menoscabo de las grandes páginas históricas que en su heca/^ ó 
testero, se columbran. 

Lo que refería la inscripción latina del templo de la Veracruz 
en elegantes dísticos del siglo xvi está en su fondo, esto es, en la 
intervención de San Vicente Ferrer, prescindiendo de la mara- 
villosa leyenda, atestiguado por la brillante elegía de un autor 



(1) BoLBTÍN, tomo V, pág. 389.— Este mismo texto se repite en la Sina- 
goga del Tránsito de Toledo, declarada como la de Córdoba monumento 
nacional, pero pésimamente restauradas una y otra cuanto á las inscrip- 
ciones por no haber sido sobre este punto consultada nuestra Academia. 



LA ALJAMA HBBRBA DE CALAHORRA 77 

hebreo contemporáneo, que exhibió y tradujo D. Francisco Fer- 
nández y González (l), y además por una carta de D. Juan I, fe- 
chada en Valladolid á l6 de Octubre de 1412 (2), donde los re- 
ligiosos de la Orden de la Merced son dotados con la posesión 
de la Sinagoga menor de Segovia del mismo modo y por igual 
tenor que poco antes lo habían sido con la de Salamanca. 

Entre los autores que mejor han cultivado las memorias his- 
tóricas de los hebreos Salmantinos sobresale Di Manuel Villar y 
Macías (3), el cual añrma (4) que la Sinagoga menor de esta 
ciudad fué cedida á la comunidad de religiosos mercenarios cal- 
zados <á instancia del Padre fray Juan Gilabert, que acompaña- 
ba al santo» Vicente Ferrer. 



Madrid, 9 de Enero de 1907. 



Fidel Fita. 



II 
LA ALJAMA HEBREA DE CALAHORRA 

Año 1346. Capitación de los treinta dineros en Amedo y Calahorra. — 
Códice Aréoalo en el archivo de la catedral, folio 518. 

«La aljama y judería de los judíos de Arnedo, por testimonio 
de Fernal Gil escribano, dicen esto: 

Sepan quantos esta carta vieron como Nos, Samuel fijo de , 

é Dianel fijo de Jucé de Incastiel (5) y Rabí Sendo (6) de Este- 
Ha, Adelantados, y todos los Judios de la Aljama de la Judería 
de Arnedo, seyendo ayuntados en la nuestra Sinoga, según que 
lo habemos de uso y de costumbre de nos ayuntar, otorgamos y 



(1) Boletín, tomo vii, págs. 149 y 150. 

(2) Boletín, tomo ix, págs. 2S9 y 290. 

(3) Historia de Salamanca^ tres volúmenes. Salamanca, 1887. 

(4) Tomo I, pág. 473- 

(5) Un castillo. 

(6) Sem Tob, En el códice: «Rabisendo.» 



78 BOLBTÍH DB LA RBAL ACADSMU DE LA HISTORIA. 

venimos de conocidos que rrentamos en vos, Lope Gil, canónigo 
de Albelda, procurador de los honrrados señores Deán é Ca- 
bildo de Calahorra en voz y en nombre dellos, los cada Treinta 
dineros que nos demandades de Nos (é) de nuestros lugares que 
suelen pechar con Nos, que decides que les debemos cada Judio 
por las señales, que decides que habernos de traher á conoci- 
miento y apartamiento de la conversación de los ñeles cristianos. 
Y estos dichos dineros otorgamos y conocemos que rentamos de 
vos, el dicho Lope Gil por estos dos años; que comengó el uno, 
el primero día de Margo que ahora passó de la hera de Mili y 
trescientos y ochenta y quatro años, y se acabará postrimero día 
de Febrero de la hera de mili y trescientos y ochenta y cinco 
años; y el segundo año comenzará el primero día de Margo de 
la dicha hera de mili y trescientos y ochenta y cinco años, y se 
acabará el postrero dia de Febrero de la hera de mili y trescien- 
tos y ochenta y seis años. Esta dicha renta destps dichos cada 
treinta dineros, que decides que debemos cada Judío cada año 
como dicho es, Rentamos por los dichos dos años, cada año, por 
doscientos y sesenta maravedís de la "moneda usada en Castilla, 
que facen diez dineros el maravedí.» 

Al margen del mismo folio se apunta lo ^guiente: 
«También la judería de Calahorra se obligó de dar al Deán Juan 
Martínez de Tafalla, y Cabildo de Calahorra, yglesia de sancta 
María, los treinta dineros de las señales de los judíos de Calaho- 
rra, doscientos y ochenta maravedís de Ja moneda blanca del 
Reyno de Castilla, que facen diez dineros de maravedí. Mandó 
el Rey don Alonso (XI) que no les llevasen más de lo acostum- 
brado á los judíos por razón de las señales.» 

Madrid, 9 de Julio de 1906. 

Carlos Groizard y Coronado. 



NOTICIAS 



En la sesión del 1 4 de Diciembre último fueron reelegidos, por unani- 
midad, en sus cargos respectivos, nuestro dignísimo Sr. Director, Excelen- 
tísimo Sr. Marqués de la Vega de Armijo; y en el de Tesorero, el Exce- 
lentísimo Sr. D. Bienvenido Oliver y Esteller. 

En la misma sesión, y también por unanimidad, fué elegido Vocal de la 
Comisión de Hacienda el limo. Sr. D. Antonio Rodríguez Villa. 



Nuevas inscripciones romanas. — En Herrera del Duque, se han hallado 
dos inéditas, una sepulcral y otra votiva; de las que ha dado noticia á la 
Academia y. prometido improntas D. Felipe Ortiz Ledesma, presbítero. 

A su vez, el presbítero D. Anastasio Pardo Calderón, natural y morador 
de Sahelices (Cuenca), ha notificado que en los campos próximos á la vía 
romana y á las ruinas de Segobriga (Cabeza del Griego) dentro del térmi- 
no de dicha villa de Sahelices, varios labradores arando, hace do? meses, 
han levantado con la reja notables lápidas, que por fortuna conservan en 
su poder. Las improntas serán enviadas á nuestra Academia por su anti- 
guo y benemérito Correspondiente en Uclés, D. Román García. 



La inscripción romana de Morga (i). 

EU número CCCCy que se ha leído al pie de la inscripción de Morga 
por todos los autores que de ella han tratado, no es enteramente seguro; 
parece mejor que deba leerse ccic (299); porque el tercer numeral, á 
düerencia de los demás, no es curvilíneo, sino rectilíneo, y si bien puede 
pasar como C, mal formada por incuria del grabador, el tipo paleográñco 
se asemeja al de otra mucho más antigua. Tal es la inscripción con- 
sular(5.732), cuyo fotograbado publicó D. Aureliano Fernández Guerra (2), 
y cuya piedra original fué hallada en Corao, distrito de Cangas de Onís. 
En este epígrafe asturiano la edad de la difunta se expresa por el nú» 
mero xxaix (88), y el número de los años del consulado por cccxxiix (328); 



(i) Bolstín, tomo XLU, pág. 424. 
(2) Cantabria^ pág. 51. Madrid. 



8o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

con lo cual bien se deja entender que no es anormal el expresar el núme- 
ro 299 por CCIC, 

No debe parecer extraño que en Meacaur de Morga existiese población 
romana en el prímer siglo ó en el año 93 de la Era cristiana, al que se redu- 
ce el 299 de la Era consular sobredicho. Plinio, que falleció en el año 79, 
ya mencionaba la colonia romana Flaviobriga (Bilbao?) (Portugalete?), y 
dirigiéndose por la costa hacia el Cabo Higuer, antes de llegar á Gui- 
púzcoa (Vasconum jaZ/j/x)/ enumeraba tres ciudades várdulas ó vizcaínas, 
conviene á saber: Vesperits (Plencia?) Menosca (Munguía?) y Morogi 
(Morga?). 

Iturriza dejó escrito que, además de la inscripción funeral de Sempro- 
nia, se incrustó en el frontispicio de la ermita de San Esteban de Meacaur 
de Morga otra (1) que importaría buscar y reconocer. 



Presentó el Sr. Oliver, en nombre del Correspondiente D. Eduardo 
González Hurtebise, el opúsculo titulado «La crónica general escrita por 
Pedro IV de Aragón». Fué recibido con aprecio, así como dos obras de 
D. Ildefonso Rodríguez y Fernández, que se titulan la primera: cCompen- 
dio de Historia crítica de la Medicina», segunda edición ampliada y corre- 
gida; y la segunda: c Prehistoria. — Ensayo de Metodización». 



Comunicó el Sr. Codera en la sesión de 2 1 de Diciembre último, la no- 
ticia de que Mr. Salmón, procurador de la Commission des Archives Ma- 
rocaines, poco antes de fallecer, dio noticia al Ministro del ramo, de sus 
trabajos en Fez, y principalmente de la adquisición de dentó sesenta vo* 
lúmenes litograñados, y otros varios manuscritos interesantes, relativos á 
la organización de asociaciones agrícolas y obreras que Mr. Salmón se pro- 
ponía publicar. La Academia le oyó con complacencia y quedó enterada. 



Nueva Biblioteca de Autores Españoles, bajo la dirección del Excelentí- 
simo Sr. D. Marcelino Menéndez y Pelayo.—ZViVw^ra Crónica General 6 
sea Estoria de España que mandó componer Alfonso el Sabio y se conti- 
nuaba bajo Sancho IV en 1289; publicada por Ramón Menéndez Pidal. — 
Tomo I. — Texto. Madrid, 1906. 

La Academia ha recibido con sumo agrado este volumen, que da rema- 
te á una empresa varias veces acometida por diferentes autores y que 
será altamente provechosa no bien aparezca el tomo 11, destinado por su 
autor á la crítica bibliográñca de los códices é impresos en que se funda 
la edición del Texto con sus variantes. — F. F. 



(i) Véase en el Diccionario Históñco-Geográjico di España por U Real Academia de la 
Historia, sección i.*, tomo 11, artículo Meacaur de Morga. 



/ 



\ 



El Boletín de la Peal Academia de la Historia se publica todos 
los meses en cuadernos de 8o ó más páginas^x^on sus correspondientes 
láminas^ cuando el texto lo exige, formando cada año dos tomos con sus 
portadas é índices. 

Las suscripciones dan principio en Enero y Julio de cada año. 

PRECIOS DE SUSCRIPCIÓN 

Madrid. . . 6 meses Pesetas 9 

— ^ • • • Un año — 18 

Provincias. Un año '— 20 

Extranjero — 22 

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Los precios de las obras de la Academia se entiende que son para la 
venta en Madrid. Los pedidos para provincias y para el extranjero so- 
frirán el recargo correspondiente de gastos de correo y de certiñcado. 

Los cuarenta y nueve tomos publicados se hallan de venta á los 
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Los pedidlos deben dirigirse al despachio de lil:>]X>e 
de la Academia (León, 2i> ó ó. la Librería de la Viu- 
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calle del León ,21. 

Los Sres. Académicos honorarios y correspondientes 
podrán adquirirlas, por una sola vez, con rebaja de 40 
por 100 en los precios, siempre que hagan pedido directo 
con su firma. 

A los libreros que tomen cualquier número de ejem- 
plares se les hará una rebaja conveniente, según la cos- 
tumbre recibida en el comercio de librería. ^' 



• u ■■-■-■■■ .; 

BOLEtlN 

DE LA 

REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

y 

TOMO L— CUADERNO II 
FEBRERO, 1907 



MADRID 

KSTABLECIMIEfJTO TlPUGRAf-ICO l)H FORTANLT 

LibelCtd, lo.—TclÉronD ggi 

1907 



I 

% 




SUMARIO DE ESTE CUADERNO 



Informbs: 

1. MonumentQs hebreos. — Fidel Fita 81 

n. La Universidad de Mercaderes y Consulado de Burgos, — 

' Bienvenido Oliver : 97 

III. Campana de Pruna en iSoó.for el Sr. Ibdñeji AíaríH.^Ju- 

lián Siiárez Inclán 102 

IV. Mélanges de la Faculté Oriéntale. — Francisco Codera 112 

V. Potenzialiia militare di Roma e di Cartagine. — Nicola Feli- 

ciani 118 

VI. Caldas de Mominiy, Sus aguas termales ¿ inscripciomes roma- 
nas en JJQO, — Agustin'Montal y Biosca 12^ 

Vn. Epígrafe visigótico de Bctrcelona* — Fidel Fita 143 

Varibdadbs: 

I. Note sur une ancienne traduction /ranfoise manuscriíe.—-J\i- 

lien WeiD 150 

II. Les éditions nouvelles de V Itinéraire de Benjamín de Tur 

</¿/f,— Julien Weill 1 54 

Noticias • 164 



V 



TOMO L. 




'/*> 



' f \ 







CUADERNO 11. 



BOLETÍN 



DE ^A 



«EAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



> > ♦ < ♦ 



INFORMES 



I 



JIONUMBNTOS HEBREOS 



Casi todas las lápidas hebreas, descubiertas en el suelo ibérico 
se han hallado por casualidad. De medio siglo á esta parte, al- 
gunas se han recogido en los Museos arqueológicos de León, 
Toledo, Madrid, Córdoba, Sevilla, Barcelona, Gerona y Palma, de 
Mallorca. Las insignes de Mahón, Agramunt, Tarragona, Tórto- 
la, Calatayud, Mérida, Béjar y la Coruña no han ingresado en los 
l^useps; y de otras.se ignora el actual paradero. Zaragoza, Bur- 
gos, Pamplona, -Estella, Vitoria, Calahorra, Valladoüd, Falencia, 
Astorga, Orense y tantas otras ciudades, donde florecieron las 
aljamas hebreas, ningún epígrafe de ellas han revelado hasta 
hoy. ¿Por qué? No se han buscado. Sin embargo, la ley de la 
evolución, característica de los adelantos históricos, exige que 
no se miren con meaps interés las inscripciones hebreas de 
nuestra Península que las visigóticas y romanas. Para facilitar su 
inves^gación y aprovechamiento, conviene determinar los para- 
jes en los cuales hay mayor probabilidad, ó esperanza, de reco- 
brarlas; y luego proceder á la publicación y discusión de su tex- 
to. A dar una idea práctica de semejante método se encamina 
^este breve Informe. 

6 



TOMO L. 



i 



82 BOLETÍN DE LA KSAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Salamanca. 

De esta ciudad por ahora no conocemos sino una sola inscrip- 
ción hebrea (l), tiempo ha pérdida, que en el año 1411 se leía 
sobre la puerta de entrada á la sinagoga menor, ó nueva^ asi 
llamada en contraposición de la mayor, ó vieja. Esta quedó en 
poder de los judíos Salmantinos, hasta el año 1 492; de aquélla 
en 141 2 se apoderaron los religiosos de lá Orden de la Merced, 
trocándola en santuario cristiano bajo el titulo de la Veracruz, 
según lo demuestra la elegante inscripción del siglo xvi, encabe- 
zada por este dístico: 

Antiquum coluit vetus hoc Synagoga sacellum, 
At nunc est vera relligione sacrum. 

Habiéndose renovado el edificio del convento y dotado de 
nueva iglesia y suntuosos claustros, el local, que había sido de- 
dicado al culto mosaico y cristiano, se transformó en refectorio 
déla Comunidad; y como tal parece que subsistió dos centurias^ 
htastá que en la pasada el edificio pasó por los trances que don 
Manuel Villar y Macías describe así (2); «El claustro era del es- 
tilo del Renacimiento, á juzgar por los capiteles que hemos vistb>. 
muy semejantes á los del claustro de Santa María de las Dueñas. 
Demolieron este convento los franceses en Abril de 1 81 2. Des- 
pués de las guerras comenzó su reedificación, y quedó en el es- 
tado en que hoy se halla, á la extinción de los regulares (3).» 

A este propósito recordaré que el capitel de una de las colum- 
nas de cierta sinagoga Toledana, contenía la inscripción (4). 

Del mismo autor son las noticias siguientes; 

1. El cementerio hebreo de Salamanca, — T. i, pág. 80; 11, 37^ 

«En el territorio ocupado por los Serranos, fué construido so- 

• (i) Boletín, tomo L, pág. 76. 

.(2) Historia de Salamanca^ tomo i,.págs. 473 y 474. SaUpianca, 1,867^ 

(3) Año 1835. 

(4) Boletín, tomo xlvii, pág. 316. 



MOHÜMENTOS UBBRSOS 83 

bre la Peña Celestina, al verificarse la repoblación, el Alcázar 
llamado de San Juan, por Qstar inmediato á él la iglesia de San 
Jjian Evangelista; dábanle singular fortaleza, no sólo su ventajo- 
^ situación, sino sus robustos muros, torres y baluartes; pero 
habiendo en ocasiones servido de amparo y defensa de desleales, 
fué demolido en tiempo de Enrique- IV por el Concejo, al que por 
ello concedió el monarca en 1472 los derechos y rentas de las 
casas situadas en el distrito del Alcázar, ya fuesen propias de 
cristianos, ya de judíos que habitaban aquel barrio; le concedió 
asimismo los derechos de castillería, montazgo y peaje de los ga- 
nados que cruzasen por el puente, las penas del Fosarlo de los 
Judíos y todos los materiales del Alcázar y su solar. 

^fosarioy ó cementerio, estaba en el Arrabal del Puente, como 
consta en varios instrumentos, y entre ellos, en la Real provisión 
qué en Valladolid expidió Felipe II, el 4 de Noviembre de 1 5 50, 
sobre la conservación de montes, pinares y otros arbolados, man- 
dando que en Salamanca se reconociesen los sitios en que, sin 
perjuicio de la labranza, se pudiesen plantar y criar nuevos mon- 
tes y pinos, ó sauces, y otra clase de árboles; y el 12 de Febre- 
ro de 1557 dio el Ayuntamiento al mercader Luis Sánchez de 
Canillas, terreno para plantar una alameda en la ribera del Tor- 
mes; y, al deslindarle, dice: «junto á la dicha aceña Nueva está 
elbárrio que baja del osario de los judíos, > 

2. El barrio hebreo. — Tomo i, págs. 81 y 82; 11, 97. 

«El Postigo Ciégo^ por donde se descendía al puente, estuvo 
casi frente á San Millán, en la calle de Valdresería; y de él ha- 
llamos memoria, entre otros documentos, en una escritura de 
venta de una casa, que en Septiembre de 1 267 hicieron D. Giralt 
de Kemondina y su mujer doña Gimena á favor de Abraham 
Vasallo y su mujer Orodueña^ cuya casa estaba á lay«¿fer/a, jun- 
to al Postigo Ciego. 

ha judería, 6 el barrio habitado por los judíos, no lo ocupaban 

exclusivamente ellos, pero sí en gran mayoría; ya dijimos que se 

. bailaba comprendido entre las puertas del Río y del Alcázar (i), 



(i) De San Juan, 



'84 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

por cuya fortaleza se encontraban defendidos 6 vigilados, según 
eran para ellos los tiempos favorables 6 adversos; defensa 6 vi- 
gilancia que también alcanzaba á los que moraban extramuros, 
puesto que vivían entre las puertas del Río y las de los Mila- 
gros (l)>. 

3. La Bethesda ú hospicio hebreo,— Totíío i, pág. 376. 

«La Alberguería de los Judíos existió en la calle de Libre- 
ros (2) junto á la iglesia parroquial de San Millán. Las fundó ha- 
cia el año de 1230 una judía llamada doña Madre psira sus corre- 
ligionarios, que fuesen enfermos pobres ó peregrinos. En escri- 
tura de 1258 hay memoria de esta fundación, que existió hasta 
1492, cuando fueron expulsados de España los judíos. Sobre su 
solar se alzó el colegio de San Millán (3), que ocupó después de 
la guerra de la Independencia el de los Angeles, por haber que- 
dado entonces destruido su edificio.» 

4. La sinagoga mayor ó vieja. — Tomo 11, pág. 37. 
«Hablamos también de la sinagoga nueva ó menor, como se 

la llama en antiguos documentos; la sinagoga vieja estaba cerca 
de ella, acaso enfrente, según se deduce de los mismos; la do- 
naron los Reyes Católicos, en Peñafiel el 25 de Junio de 1492, 
al Cabildo (4)*, que en ella hizo casas\ y por rentar poco y^estar 



(i) En el tomo i, pág. 225, se lee esta cláusula de una escritura del 
cambio que hizo el Ayuntamiento, á 9 de Abril de 1299, con el Cabildo 
de la Catedral: cOtrosí, vos damos la nuestra calle; que comienza en la 
calle que va de Sancto Esidro para Sancta María, é recude á la Judtrfa en 
derecho de la calle que va de la Judería para Sanct Bartolomé.» 

(2) Ultima casa de esta calle (tomo n, pág. 97). 

(3) En 1789 fué suprimido este colegio de San Millán y sus rentas 
agregadas al de los Angeles, tan rico, que en su biblioteca se contaban 
trece mil volúmenes (tomo n, pág. 338). 

(4) Ha publicado el Sr. Villar (tomo 11, págs. 1 29-131) el acta de adjudi- 
cación y toma de posesión de esta sinagoga por parte del Cabildo de la 
Catedral (30 Julio 1492), que contiene la cédula de donación hecha por 
los Reyes Católicos. La cual va precedida de otra (Guadalupe, 25 Junio 
1492), que fué promulgada en Salamanca á 5 de Junio, é inhibe la venta 
que habían comenzado á verificar los judíos proscritos de estos reioDS, 
«para se ir, de las sinagogas, é osarios, é censos, é posesiones, é casas, é 
otras cosas comunes que tienen y son de las Aljamas y non de personas 
particulares, lo cual diz que non pueden facer.» 



MOHUMSHTOS HBBRBOS 85 

muy deterioradas, las vendió el 17 de Marzo de 1507, en la can- 
tidad de cuatro mil maravedís, á Benito de Castro. >> 

5*. Calles y sambenitas. — Tomo 11, págs, 37, 38; i, 166 y 167. • 

cVarias calles tomaron el nombre de algunos de ellos que 
acaso las habitarían, como la llamada del Judío Uguero y la de « 
Bellido Cohén, quizá pariente del platero Moisés Cohén, que vi- . 
vio á fines del siglo xm; tenían también carnicería pública, pues 
en 1298 el Cabildo dio en arriendo una casa junto á la carnicería 
de los judíos. 

i^San Isidoro^ vulgarmente llamada San Isidro^ es otra de las* 

cinco parroquias fundadas en el barrio de los francos En vir* 

tud de un decreto de las Cortes, dado á 22 de Febrero de 1813, 
quitaron del presbiterio de esta iglesia un cuadro, que volvió á 
ser colocado en 18 14, y al ñn quemado en la plaza de la Lonja 
el 8 de Mayo de 1 82 1, que servía de motivo de ignominiosa 
mortificación á varias familias, por hallarse en él representados ; 
algunos de sus ascendientes condenados por judaizantes;, la frase 
vulgar de ser de los del cuadro de San Isidro^ imprimía vergon"* . 
zosa nota, de que se procuraba huir, evitando enlazarse con 
aquéllas. Agregaron á esta iglesia la de San Pelayo, cuando la , 
fundación del Colegio de la Compañía, y desde entonces se llama, 
de San Isidro y San Pelayo.» 

Con estas noticias topográficcis guiada la investigación arqueo- 
lógica, de creer es que pronto allegará numerosas inscripcioneSf 
algunas quizá tan antiguas como las de Mérida, León y. Monzón . 
de Campos. De la antigüedad de su aljama da testimonio el ar- 
tículo cccLXii del Fuero de Salamanca, trazado durante el rei- 
nado de Fernando II (l), y probabiemete en 1 1 63 (2): 

cEsta faz el conceio de Salamanca con los iodÍQ8> los alcaldes», 
é las iusticias élos iurados por mano del rei don Ferrand; é mé-^. 
talos el rei en mano del conceio de Salamanca, que non aian otro 
sennor se non el rei; é el conceio de Salamanca que los ampare 

(i) Años 1 1 57- 1 188. 

(a) Un fuero parecido es el de Toledo, que cita D. José Amador -de los 
Ríos en su Historia de los judíos de España y Portugal^ ton^o n, pág. 59, 
nota I. 



1 



86 BOLETÍN DB LA RBAL ACADBMLA DB LA HISTORIA 

con derecho. Et deven dar los iodíos al reí cada natal xv mará- 

« 

vedis en renda, é denlos por mano de los alcaldes é de las iusti- 
cias. Et los iodíos ayan fuero como christiano, que qui los firier 
6 matar, tal omecío peche como se fuer christiano, 6 matar vi- 
zino de Salamanca; et por sus iuizios qui añrmar ovier, firme con 
II christianos é con un iodio, ó con ii iodíos é un christiano; et 
sobresto iure el conceio de Salamanca, que*á drecho los tenga é 
en su fuero.» 

Entre los rabinos hebreos, naturales de Salamanca, que la ilus- 
traron con su saber y escritos, descuella, por más conocido, el 
astrónomo é historiador Abraham ben Samuel Zacuth. En el re- 
sumen bibliográfico que D.José Rodríguez de Castro hizo de este 
autor celebérrimo (l), pasó por alto un dato importante que ha 
consignado el Sr. Villar y Macías (2): «En el testamento qué 
otorgó nuestro obispo D. Gonzalo de Vivero (3), manda que den 
al judío Abraham, astrólogo, quinientos maravedís y diez fane- 
gas de trigo, y ordena que ciertos cuadernos^ que ende están en 
romance escritos^ que el dicho judío escribió^ que todo se ponga 
en un volumen y esté en la librería con los otros libros en la 
iglesia catedral^ porque es provechoso para entender las Tablas 
de dicho judío. > 

¿Existe ese volumen? 

La aljama hebrea de Salamanca salió muy quebrantada en 
141 1 con las predicaciones de San Vicente Ferrer, según lo 
pondera un escritor israelita contemporáneo que arriba cité (4), 

iQin itS "¡1 naba npm nm nx3^r^ «paoSoa 

mas pronto se rehizo. En el Repartimiento del año 1 474 se 
nota (5) que era de 4.800 maravedís el cupo señalado á la «aljama 
de los judíos de Salamanca con los judíos que moran enMonleón». 



(i) Biblioteca de los escritores rabinos españoles, págs. 362 y 363. Ma- 
drid,* 1781. ~ 

(2) Tomo II, pág. 1 10. 

(3) Murió este obispo de Salamanca en 1482. 

(4) Boletín, tomo l, pág. 77. 

{5) Ríos ¡José Amador de), Hisi,, tomo m, pág. 597. 



MONUKBMTOS HBBRSOS 87 



Béjar. 



Al hacerme cargo de la inscripción hebrea de esta ciudad (i), 
reservé para otro artículo la publicación de una fotografía, si no 
buena, al menos pasadera, de tan hermoso monumento. Tal es 
la que acaba de proporcionarme D. Eloíno Nácar y Fuster ca- 
tedrático de Sagrada Escritura y canónigo lectoral de Salaman- 
ca. En carta del 8 del corriente me .escribe: «La fotografía que 
le remito es del Sr. Moreno (2), quien para suplir en lo po- 
sible sus defectos debidos á las pésimas condiciones luminosas 
del lugar en que la inscripción está colocada, me envió tam- 
bién el dibujo á lápiz, que también le remito y tengo por muy 
exacto. > 

Con este dibujo y fotografía se desvanecen las dificultades que 
dejé irresueltas , y sólo falta suplicar al Ayuntamiento de Béjar 
que mande trasladar la preciosa lápida á un local más expuesto 
á la luz, y provea á su decoroso aspecto, desembozando sus bor- 
des de la capa de cal que los embadurna. 

Aplauso merece la diligencia que puso el Sr. Nácar cinco 
años ha, cuando era profesor de Hebreo en el Colegio Salman- 
tino de Calatrava, ó de Estudios mayores, para despejar la in- 
cógnita de tan curioso monumento. Copia de él envió al sabio 
dominicano P, Lagrange, residente en Jerusalén, el cual, al pie ' 
de un artículo exegético de algunas lápidas de Palmira , escribió 
lo siguiente: 

<M. le professeur Eloino Nácar, du CoUége de Calatrava á Sa- 
lamanque, a eu la bonté de m'adresser copie d!une inscription 
hébra'íque gravee sur un bloc de granit et qui se trouve prés ou. 
dans la ville de Bejar. Elle semble avoir fait travailler les tetes, 
car un certain D. Nicolás Diaz en aurait publié la traduction sui- 
vante, dont mou distingué correspondant a reconnu sans peine, 
Tabsurdité: «Mon Seigneur, je me trouve en ta présence; toi 



(i) Boletín, tomo l, págs, 68-74. 

(2) Sacada por D. Manuel Gómez Moreno, Correspondiente de la Acaj 
demia en Granada. 



8S BOLETÍN DE LA RBAL ACABBMIA DB LA HISTORIA» 

mon aimé, protege ma maison et m*y garde!» M. Nácar a bien 
vu qu'il s'agit d'une pierre tombale 

•]So ni miao- 

La' seconde ligne est év^idemment tirée du Ps. 45. (Vg. 44)^ 
V. 14. II s'agit d'une femrae, comme Tindique aussi le preoáiei»^ 
mot de la premiére ligne, qui n'est autre que l'espagnol chña. 
On lira done: Daña Padouéni (ou td autre nom propre): sa gloi* 
re est celle d*une filie de toL II y aurait q^elque interét a savoir 
si cfette inscription, écrite en caracteres carrea, est antérieure á^ 
Texpulsion des Juifs d'Espagne.» 

De este suelto del P. Ls^^range (i) publicó la traducción cas- 
tellana el Sr. Nácar, haciéndole algunos reparos y manifestando- 
el propósito de llevar adelante el propósito de descifrar comple- 
tatüente el enigma. cEl nombre Paduem\^ dice (a), ni es hebré6 
ni español. Cúmplenos hacer notar que la transcripción de la* 
primera linea es quizá incompleta, pues recuerdo que ouaAdo 
por- vez primera examiné la inscripción en el lugar en que sí 
halla, noté que al ñn de la primera linea habia uno ó dos dgnóé 
que lio estaban tan claros como lo^ demás. Quizá la mala disfM^' 
bución del espacio al grabar los caracteres obligó al grabadoi/ á' 
estrecharse en los últimos y á escribirlos en una forína algo dis-' 
tinta de la de los otros. Estos últimos caracteres me pareCief¿>n^ 
en^CHices un ^ y un d , ó acaso un h solamente. Esto no lo diga 
coihb cierto, sino como sospecha fbndada en mis primeros ife-** 
cuerdos y robustecida por la circunstancia de estar la primet^* 
Unea^^en español aljamiado. 

Dé si son, ó no, justificadas mis sospechas' podré cerciorawne^ 
cuando tenga ocasión de examinai* nuevamente la inscripción y 
dé obtener de ella una fotografía. Si estas mis sospechas fuet«élP 



(1) Remu biblique tntenuUianale, tomo xi, pág^ 99. Paris, 190». • 

(2) Bvtetin édesfdsUco del obispado de SálafHonca (númei^ del i'i de 
Marzo de 1902), págs. 89 y 90. 



MONUMENTOS HBBKB08 89 

justiñcadas, creo que la lectura deñnitiva de la primera línea 
habrá de ser 

Doña Fe dueña 
6 

Dueñas 

Cuando pueda asegurarme de la verdad ó falsedad de estas 
suposiciones daré de ello cuenta á los lectores- del Boletín (ecle- 
siástico), y expondré también entonces lo que acerca de la épo- 
ca á que debe atribuirse la inscripción, he podido deducir. > Hasta 
aquí, el Sr. Nácar. 

En carta (l), que hoy he recibido, me advierte acerta del tra- 
zado de la inscripción que hay gran diferencia entr45 los caracte- 
res de las líneas horizontales hondamente grabador; y los de las 
verticales, tan finos y superficiales, que á pesar del empeño que 
puso de ver en ellos coftsónantes hebreas, no se atrevió á pro- 
ponerlo, ni á intentar su lectura^ 

Por aquí se ve cuánto importa en semejantes caisbs la inspec- 
ción del original, ó en su defecto la del vaciado, ó calco en papel 
ó fotografía; ó cuando mellos, la de un dibujo correcto. 

Del ejerffplar fotogfáfico y del dibujo que nos ha proporciona- 
do el Sr. Gómez Moreno, ri&sulta, á mi entender; la siguiente lec- 
tura é interpretación que, salvo ligero error, estimo por bastan- 
te seguras (3): 

- ^ yú- 

Doña Pado^^ña. Refídd^^eft gloria^ Gloriosa prinGésa eá lo iateñof (del 
regio alcázar). 



(i) Del id de Enero. 

(a) En el dibujo, la segú&da- letra del seguodo r<cnglófi, que pM^ce 
kaf, es uoa befk^ como lo prueba la íotografía. 



1 



91 



Los renglones l.° y 3.**, únicos en que se fijó el P- 
no^ demuestran por sí solos que la inscripción sea sepulcral. Sin 
más aditamento podían referirse á la construcción y dotación de 
un edificio piadoso ó benéfico, como el hospital hebreo de Sala- 
manca, que ñindó Daña Madre hacia el año 1230. Una inscrip- 
ción de Estrasburgo perteneciente al siglo xn que ha comenta- 
do Mr. Schwab ,(x), refiere que Doña Raquel, madre en Israel {2)^ 
consagró cinco florines de oro á beneficio de una construcción 
piadosa. 

La lectura, de los renglones i.°, 3.** y 4.°, es inequívoca. En 
el 3.®, que con el 4.**, se extrajo literalmente del salmo hebreo 
XLV, versículo 14, las letras 3 y o se ven trazadas por manera 
singular. El ángulo inferior dé la ^j y el superior de la ^ se: cJí»- 
tinguen por sendos arillos que marcan su valor numeral y repre- 
sentan el año 42 de la era menor, ó 5^42 de la mayor, medido 
por el intervalo cristiano de tiempo á contar desde el 15 de Sep- 
tiembre de 1281 hasta el 4 de Septiembre de 1282. 

Estas dos letras constituyen el renglón 2.** Los arillos ó puntos, 
que están encima de ellas son señal de las siglas,- tomadas del 

• • • 

capítulo XV de Isaías, vers. 10, que á menudo en- los epits^fios 
comparecen. Demuestran que en realidad la presente inscripción 
es funeral y que.proyjno. del cementerio hebreo dé'Béjar. La 
fórmula de ordinsu'io usada, por ajustarse mejor* ál texto bí- 
blico es 

pero á veces, como acontece en el epitafio toledano 44 de la 
colección de Luzzatto se ofrece la variante 

• • • • • 

En este bej araño hay que. leer, suplir y traducir: 

• ' (1113)1 (nnm)íD 

El descanso de ella en gloria (esté). • • 



(i) Rapport des inscripttons hébraiqtus de la Jaranee, págs. 167-173. 
París, 1904. • • 

(2) Calificativo de Débora en el libro de los Jueces, v, 7. 



92 



BOLETÍN DB LA REAL ACABBHIA DE LA HISTORIA. 



Gon esta idea está perfectamente de acuerdo su explicación 
ulterior, formulada por los renglones 2.°, 3.° y 4.'* Los tres aluden 
á la gloria del cuerpo de la difunta que descansa aguardando la 
resurrección y á la inmortalidad del alma, hija de Dios, rey so* 
berano de la gloria. 

Extraña parecerá semejante manera de expresar la defunción,- 
que por lo común, aun cuando el año se nota por un texto bíbli- 
co, va indicada con el niphal de i^g, seguido del vocablo x\zv 
como se ve en los epitafios toledanos de Doña Gatila (g) y de 
Sitbona (61). Entiendo que ese giro anormal fué sugerido al 
autor de la inscripción de Béjar por un alarde de ingenio caba- 
lístico. Halló que la suma de las letras del primer renglón, esti- 
madas como numerales, podía distribuií^e, sin for2ar el sentido^ 
de tal manera en los renglones siguientes, que resultase un con- 
junto armónico y realzado con los primores de la divina Escri- 
tura. He aquí su cálculo: 



Beoglonas. 2.^ y d.< 



Ü^T^ff^An ^ 



3- 

n 



2 
ao 

2 
6 

4 
5 



39 



a 
1 

D 



80 

xo 

40 



185 



Total 224, 



Wsog^én V 



1 



4 
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la 

I 



7I' 



S 86 

K I 

T 4 

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K. 1 

1 10 

a 40 

•í 10 

H I 



153 



Total 224 



MONUMENTOS HBBSBOS 93 

Düua Paduena se llamó de consiguiente la persona á quien 
está dedicado este mármol fúnebre. 



Plasencia. 

Hisioria y Amales de la ciudad f (Pispado de Hasenda^ por Fray Alonso 
Fernández, predicador general de la Orden de Predicadores, páginas 1 54 
y 1.555. Madrid, 1637. 

«Los Judíos de Plasencia passaron á Portugal, llevándolos e^ 
Capitán Francisco Hernández Fioriano, vezino y natural desta 
ciudad, los quales vendieron su ossario y entierro por quatro- 
cientos reales al Deán de Plasencia, Don Diego de Xerez* Hizie- 
ron la escritura de la venta en veinte y uno de Mayo del dicho 
año (l) ante Fernando Díaz escrívano de Plasencia, en la qual 
firmaron los Judios Procuradores del Aljama ó Sinagoga. Este 
cimenterio y ossario era casi todo el berrocal desde cerca de la 
puente de San Lázaro, rio baxo, hasta passado el molino de los 
Naranjos; y desde cerca de san Antón, todo el camino que va á 
Castilla y Salamanca hasta enfrente de la sierra y berrocales, 
passado el molino de los Naranjos. Y por la parte de la ciudad, 
desde el arroyuelo que baxa de san Antón y entra en el río á la 
dicha puente. Después, año mil quatrocientos y noventa y seis, 
el Deán don Diego de Xerez vendió este cimenterio, ó ossario 
(como le llama la escritura de venta), á la ciudad; á la qual valen 
sus réditos, de pasto y labor, buena suma de dineros. 

La Aljama y Sinanoga de los Judíos estava, donde aora son 
los corrales de casas, que caen á las espaldas de la casa de la 
ciudad, del peso de la harina. La Sinagoga se dedicó en iglesia 
de Santa Isabel, por el nombre de la Reyna Católica, que expelió 
á los Judíos. Y assí, adonde salía la puerta, se llama hasta oy la 
plagúela de santa Isabel. En la turbación y contiendas del año 
de las Comunidades (2), algunos inquietos quemaron las casas 
que estavan cerca de la Iglesia, y passando el fuego adelante la 



(i) 21 Mayo, 1492. 
(2) 1521. 



94 boletín db la real academia de la historia. 

quemó. Los culpados en este incendio fueron condenados en 
dozientos y veinte ducados. Estos se aplicaron al Cabildo de los 
Curas y Beneficiados con obligación de hazer un Altar, en la 
Parroquia de San Juan Bautista, de la advocación de santa Isabel 
y Zacarías. Hiziéronle colateral eñ el lado del Evangelio; y sobre 
el retablo pusieron las armas de los Reyes Católicos, los quales 
avían dado al Cabildo de los Curas y Beneficiados el sitio de 1* 
Sinagoga y lo adjacente á él. Y assí por sus Altezas dicen algu- 
nos aniversarios todos los meces del año. Demás desto tiene el 
Cabildo tres liiil y cien maravedís de censo perpetuo de los co- 
rrales y casas, que fueron Sinagoga, y después Iglesia de santa 
ísabel.» 

A estos datos luminósímos se junta, y (lo pu^do menos de 
recordar, el que se desprende del Repartimiento del año 1474: 

«El aljama de los judíos de Plasencia^ con los judíos que mo- 
ran en Galisteo, é en Aldeanueva del camino: ginco mil nvrs. 

El aljama de los judíos de Béjar del Castañar con los judíos 
de Herbás: siete mil mrs. 

El aljama de los judíos de Trujillo con los judíos de Jaraigejp 
y Montanches: siete mil é quinientos mrs.» 

Las más antiguas memorias que se me alcanzan de los judíos 
de Plasencia, son las consignadas por el Fuero municipal de esta 
ciudad (arts. 22, 29, 36, etc.), que publicó adicionando al texto 
comentarios doctísimos el Hmo. Sr. D. José Bena vides Checa, y 
haciéndolo preceder de un Discuf so preliminar por D. Daniel 
Berjano Escobar (l), actual Director de la excelente Revista de 
Extremadura; la cual, alguna vez, aunque rara, ha tocado la his- 
toria de los hebreos de aquella región, dignos de mejor suerte. 
Por fortuna puede colqiar ese vacío D. Vicente Paredes, autor 
de una Historia de. la Ciudad y Tierra de Plasencia (2), cuya 
edición aguardan y;aplaudirán todos los eruditos. Antiguo Co- 
rrespondiente y altamente benemérito dé nuestra Academia, el 
Sr. Paredes, dos artículos ha sacado á luz en dicha Revista, que 



(i) El F tur o de Plasencia. Roma, 1896. 

(2) Revista de Extremadura^ número de Agosto de 1904$ pág. 359. 



MONUMENTOS HB6RB0S 95 

son indicio de la copiosa mies por él allegada en ese terreno casi 
virgen de exploración. El primer artículo (l) se intitula ^Colón 
extremeño}^ resultando de él noticias que interesan á la prosapia 
judiega de Cristóbal Colón, y han de confirmarse ó rectificarse 
por el estudio histórico de la aljama Placentina. El segundo (2) 
ofrece (3) el siguiente cuadro de «algunos moros y judíos de las 
ámto y pico de familias de ellos ^ que había en Plasenciá en tiem- 
pos del que fué conde de dicha ciudad, D. Pedro de Zúñiga: 

(Año) 1434. — Amat, moro tejedor, arrendó una casa en la 
plaza en el Portal del Pan, la cual la habitaba Abrehén Chícala. 

1436. — Yusefe Champús Arañan^ judío ferrero, tomó una 
casa, calle de Zapatería; su hijo Abrahán Arañón herrero, Ye/a- 
da Daza hijo de Hugo Daza, 

1438. — Simuel Aruso y Jusef Aruso hijos de Abrahán^ zapate- 
ros judíos, totnaron en arriendo una casa en la plaza, linde á la de 
D, Arrodamez, moro carpintero, fiador Yusef Aruso su hermano. 

1440. — Indacaces (4) judío, hijo de Pedro González (5) tundi- 
dor, recibió una casa en la plaza. 

1442. — A Zafines Capa (6), judío jubeleño (7), una casa en la 
calle de la Rúa, linde á la de Yusef Molla judío zapatero. Rabí 
Yudá tamboretero, una casa calle de la Rúa (Zapatería). 

1443. — Azán, ferrador moro, por su vida y la de su mujer Ma- 
relmen tomó una casa en arriendo, lindante al mesón que había 
cerca de San Esteban, esquina á la calle que iba á los Casares de 
Diego Gómez de Almaraz frente al cementerio de San Esteban. 

1450. — Salomen Aleen (8) Haiibe^ judío. Yucef Aleen Habibe 
su hermano. Yuzafe Bejarano, moro. 



(i) De él di cuenta en el Boletín, tomo xlii, págs. 237-242. Se publicó 
en la Revista de Extremadura, números de Enero y Febrero de 1904. 

(3) Los Zúñigas, señores de Plasenciá. 

(3) Revista de Extremadura, número de Septiembre de 1904, pág. 397. 

(4) Quizá deba leerse Iiidd Caces, En hebreo 77^ (ga^eg) significa bar- 
bero. 

(5) Sería judío bautizado, sin que lo íuera su hijo. 

(6) Probablemente Azafin Escapa. 

(7) Jubetero? joyelero? 

(8) Hay que leer Aben, arabizando el hebreo p (hijo de). 



i96 BOLETÍN DE IJi WBAL ACAPBMIA DE LA HISTORIA. 

Por esto se ve ejercían. todas las artes estas gentes y ocupaban 
jas mejores calles con ellos y el comercio.» 



Bemblbre. 

Esta villa del partido judicial de Ponferrada, en la provincia 
de León, poseyó una sinagoga nueva, que fué transformada en 
iglesia de San Pedro, devuelta después al culto judaico, y, por 
últimOj restituida al cristiano , contra lo cual protestó y pleiteó 
én Valladolid JRaií Isaac ConnuetOj según es de ver en la sen- 
tencia dada por el obispo de Córdoba, D. íñigo Manrique, del 
Consejo de los Reyes Católicos, fechada en 19 de Mayo de 1 490 
y publicada en el tomo xxxii del Boletín, págs. 106- 109. 

La sentencia condena á D. Diego González, cura de la iglesia 
de San Pedro, á que «dentro de seis meses primeros siguieates 
faga una casa, en que los dichos judíos se ayunten, en el suelo 
que por ellos é por el concejo de dicha villa le fuese señalado, la 
cual sea fecha de cinco tapias en alto^ é de treinta é cinco ptés 
en largo é veinte é cinco pies en ancho, é quel maderamiento 
della sea llano sin pintura ni molura alguna, de hilera de madera 
bien labrada é buena.» 

La iglesia de San Pedro, dos veces ex-sinagoga, es la parro- 
quial de Bembibre. En su archivo se guarda el referido docu- 
mento, y en su obra, ó casas de alrededor, no es imposible que 
se descubran algunos restos de inscripciones hebreas, parecidas 
á la que ostentó la sinagoga menor, ó nueva, de Salamanca. 

La villa de Bembibre no se menciona expresamente en el ^- 
partimiento del año 1474, que hizo á los judíos castellanos, leo- 
neses, extremeños y andaluces, su Juez Mayor, Rabí Jacob Aben- 
Núñez. Debió de estar comprendida en la contribución de 4.600 
maravedís, que cupo al distrito, ó aljama hebrea, de Ponfe- 
rrada. 

Madrid, 1 1 de Enero de 1907. 

Fidel Fita. 



LA UMWBRSIDAD DB MBRCAOBRBS Y CONSULADO DB BÜBQOS 97 

LA UNIVERSIDAD DE MERCADERES Y CONSULADO DE BURGOS 

1.a Diputación provincial de Burgos ha costeado la eklición 
(}el libro de nuestro digno Correspondiente en dicha ciudad, 
D. Eloy García de' Quevedo y Concellón, intitulado Ordenanzas 
del Consulado de Burgos de 1538^ que ahora de nuevo se publican 
anotadas y precedidas di un bosquejo histórico del Consulado^ dd 
cual libro, comprensivo de 300 páginas en 4.**, ha remitido un 
ejemplar la Subsecretaría del Ministerio de Instrucción pública y 
Bellas Artes á nuestra Academia para que se sirva informar 
sobre su contenido á los ñnes solicitados por el autor en instan- 
cia que al efecto acompaña. Y habiéndome confiado nuestro 
dignísimo Director el encargo de examinar dicha obra, vengo á 
cumplirlo, sometiendo á la sabia consideración de este Cuerpo 
literario, el siguiente dictamen: 

Llevado el Sr. García de Quevedo de patriótico amor por la 
historia de su ciudad natal , y especialmente por la antigua Uni- 
versidad de Mercaderes de la misma, conocida, dice, con el 
nombre de Consulado, de la cual llega á añrmar que fes una de 
las pocas instituciones más famosas que han existido en España», 
concibió el noble propósito de contribuir á la divulgación de 
tan importante institución, publicando de nuevo las memoradas 
Ordenanzas aprobadas por el Emperador y Rey Carlos I, prece- 
didas de noticia sucinta de la historia de la citada Universidad y 
de su Consulado. 

Respondiendo al indicado propósito, divide el Sr. García de 
Quevedo su libro en dos partes. La primera, según su propia de- 
claración, contiene el bosquejo histórico del Consulado de 
Burgos, y ocupa las páginas 9 á 129. La segunda, dedicada á la 
reproducción del texto de las Ordenanzas, llena las restantes 
páginas del volumen. 

Abraza la primera parte todo el periodo comprendido desde 
el siglo xtn hasta el xix, ambos inclusive, el cual divide en cinco 
secciones ó épocas, á saber: la primera, desde los orígenes más 

TOMQ f, 7 



gS „ BOI.KTÍN. DB Z^ SBAI. A/CADBMf^ DE LA HIS^ORIAm , < 

probableg del Consulado, ó, mejor dicho, de la Universidad 6 
Comunidad de Mercaderes hasta la pragmática de los Reyes Ca- 
tólicos expedida en Medina del Campo en 21 de Julio de 1 494; 
la segunda los años siguientes del siglo xv y todo el xvi, y las 
tres restantes los siglos 3cvii, xviu y xix, respectivamente. La 
cual división corresponde á las cinco fases por las. que á su juicio 
ha atravesado la referida Comunidad y entidad Consular, cuyas . 
not^ características son: vida particular y libre en , la primera; 
protección oficial y desarrollo y plenitud ó apogeo de aquélla 
en Xa segunda; decadencia en la tercera; restauración • en la 
' cuarta, y extinción 6 muerte en la última. 

Pai;a el trazado del referido bosquejo, que no se limita sólo al 
orgasmo que ha llevado hasta fecha bastante cercana el nombre 
de Consulado de Burgos, sino que se extiende también, y muy 
prín^cipalmente á toda . la agrupación , conocida con los nom- 
bre^ de Comunidad, Universidad ó Hermandad de Mercaderes, 
el Sr. García de Quevedo expone con laconismo siem|M-e, y ex- 
tren;Lada concisión á veces, una serie de datos sacados de libros 
y documentos, inéditos unos, impresos otros, con las corres- 
pondientes referencias, que ha examinado personalmente ó quele^ 
han sido facilitados por personas competentes- y autorizadas. 

Asimismo ha utilizado, por lo que toca á la primera de las 
citadas épocas, algunas publicaciones extranjeras de fecha re- 
ciente, que contienen g^an número de noticias y documentos 
conservados en los Archivos de la antigua Flandes, concernien- 
tes á la Asociación y Consulado de Mercaderes castellanos, y 
especialmente burgaleses, que durante los siglos xiii, xiv y xv 
tanto contribuyeron á crear y mantener el inmenso mercado de 
la ciudad de Brujas, llamada la «Venecia del Norte»: datos y 
documentos cuya existencia era ya conocida en nuestra patria 
desde 1 8/4 por cierto manuscrito del erudito belga Emilio van 
den Brische, cuya traducción publicó en ese mismo año el eru- 
ditísimo D. Marcos Jiménez de la Espada en. una de las notas 
con que ilustró la relación del largo viaje que llevó á cabo en 
la primera mitad del siglo xv por diversas regiones de Europa el 
caballero andaluz Pedro Tafur. 



• i 



LA üKlVERSroAD DB MERCADERES Y CONSULADO DB BURGOS 09 

Constituye, por tanto, la primera parte del libro, que estoy 
examinando, y.asi lo reconoce el autor con laudable modestia 
en ]a advertencia preliminar, una simple reseña histórica limitada 
á pnumerar noticias y documentos tocantes á la Universidad 
mercantil y Cofisulado de Burgos, habiendo tenido prolijo cuida- < 
do.d^. indicar lasi fuentes de donde ha sacado las primeras, y los 
Archivos y Bibliotecas en que las segundas se guardan. 

Propiamente hablando, el trabajo del Sr. Garda de Que vedo 
en esta primera parte viene á ser como un copioso inventario de 
casi todos los materiales que hasta nosotros han llegado, y se 
encuen.tran diseminados en diversos lugares, cuya publicación 
es de indisputable' importancia para los que aspiran á construir la 
historia completa de la Comunidad ó Universidad de Mercade- 
res de Burgos y de la entidad que bajo el nombre de Consulado 
la ha icegido hasta la época contemporánea* 

Y, considerado desde este punto de vista el bosquejo histórico 
de di<pha institución, no puede desconocerse que la labor intelec- 
tual llevada á cabo por su autor es altamente meritoria y de 
positiva utilidad para el conocimiento histórico de las extensas 
comadreas de nuestra Península, sometidas durante varios siglos 
á la ^fera de actividad mercantil de la antigua cabeza de Cas- 

tma. 

En la segunda parte de la obra comienza el Sr. García de Que- 
vedo por dar, á manera de advertencia preliminar, algunas no- 
ticias sobre el origen, redacción y primera impresión de las 
Ordenanzas que redactaron el Prior y Cónsules de la Universi- 
dad de Mercaderes de Burgos, con acuerdo de la mayoría de és- 
tos, para el bien y procomún de la misma, según declara la Real 
Cédula por la que se autorizó á unos y otros para tan importan- 
te ficción legislativa, las cuales Ordenanzas fueron aprobadas 
por el Monarca en 1538 y además sobre las qu^ rigieron con pos- 
teríofidad la vida de dicha Comunidad y su organismo consu- 
lar, sancionadas en i.** de Agosto de IS72 yl5 de Agosto 
de 1766.- 

A continuación inserta las aludidas de 1538, precedidas de 
los mandatos regios con ellas relacionados, limitándose á repro- 



lOO BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

ducir fielmente el texto de éstos y de aquéllas teniendo á la vis- 
ta el ejemplar original que se conserva en el archivo de la 
Diputación provincial y uno de los tres qué, según afirma el 
Sr. García de Quevedo, ha podido encontrar en toda España de 
la táicxÓTí princeps^ estampada en 1 553» sin otras modificaciones 
ó cambios, según también declara, que dar forma moderna á algu- 
nas voces, que disonarían mucho si conservasen la antigua; des- 
hacer muchas abreviaturas; sustituir en la mejor forma posible los 
signos gráficos desusados por la tipografía actual y poner los 
acentos con arreglo al uso moderno; habiéndose abstenido, con 
deliberado propósito, de entrar en el estudio analítico de la doc- 
trina consignada en dicho Cuerpo legal y de indagar y fijar la 
filiación de sus disposiciones en otros Códigos y Ordenanzas mer- 
cantiles. 

La única ilustración con que por su parte ha exornado la re- 
impresión del texto de las Ordenanzas de 1 538 consiste en ha- 
ber anotado al pie algunas diferencias que con ellas tienen las 
posteriores, sin apurar, ni mucho menos, la materia, señalando 
sólo lo más importante, y aun esto, añade, respecto á las de 
1572 únicamente. 

Dado este propósito del autor, no es de extrañar que, por 
consecuencia de él, haya afirmado que el capítulo XII de las 
Ordenanzas de 1 572 no tiene correspondencia en las antiguas, 
sin advertir que está copiado literalmente de la Real Pragmática 
expedida en Valladolid en Marzo de 1558 tal y como se halla 
inserta en la Nueva Recopilación, capítulo 12 de la ley única ó 
primera (según las ediciones) del título XIII, libro III, que no 
haya hecho tampoco mención de los comentarios teóricos y prác- 
ticos con que ilustraron la primitiva legislación mercantil burga- 
esa los esclarecidos juristas castellanos Pedro de Acevedo,'en 
sus Commentariorum Juris civilis in Hispanios Regias ConstitUr- 
tiones^ y Juan Gutiérrez, en sus Practicarum Questúmum super 
prima parte legum novce Collectianis Regia Hispanice; juristas 
ambos que florecieron en el siglo xvi: y que sólo conmemore 
al insigne jurisconsulto mercantilista tan celebrado durante dos 
centurias en la Península y en América Juan de Hevia Bolaños, 



r 



LA UNIVERSIDAD DB MBRCADBRBS Y CONSULADO DB BURGOS 10 1 

para decir, á modo de censura, que en su obra Laberinto del 
comercio terrestre y naval (que acabó de escribir, por cierto, 
hallándose en el Perú, donde ejercía la abogacía, el 24 de Di- 
ciembre de 1615, estoes, muy entrado el siglo'xvii) no nombra el 
Consulado de Burgos, sin embargo de que, según el sentir del 
Sr. García de Quevedo, al exponer el procedimiento seguido en 
los Consulados calca por completo las Ordenanzas de aquél; cen- 
sura inmerecida, porque si bien Hevia Bolaños no menciona en 
su magistral obra, expressis verbis^ dicho Consulado ni sus reglas 
procesales, cita con frecuencia las que se hallan estatuidas en los 
diversos capítulos de la susodicha ley recopilada, las cuales son 
precisamente reproducción substancial y casi á la letra de las dic- 
tadas para el Consulado de Burgos por los ínclitos reyes D. Fer- 
nando y Doña Isabel y por sus sucesores Carlos I y Felipe II en 
las Pragmáticas y Reales Cédulas insertas á. la cabeza de esas 
mismas Ordenanzas de 1538, que ahora se imprimen. 

Mas prescindiendo de estos y otros reparos, hasta cierto punto 
secundarios, que me ha sugerido el examen del libro del Sr. García 
de Quevedo, es innegable que, aun cuando su autor se haya limi- 
tado á la mera reproducción del texto del referido Cuerpo leg^ 
con el solo objeto de facilitar su conocimiento, es merecedor de 
aplauso el noble y desinteresado propósito que le ha guiado; de- 
biendo reconocerse al propio tiempo que al llevarlo á cabo ha 
prestado un valioso servicio á la cultura nacional, conservagndo y 
divulgando una de las más importantes fuentes de nuestra anti- 
gua literatura jurídica. 

En resumen, y así se deduce de las consideraciones expues- 
tas, el libro del Sr. D. Eloy García de Quevedo y Concellón, por 
los datos y documentos, muchos de ellos inéditos ó poco cono- 
cidos, que contiene, y especialmente por la reimpresión de uno 
tan importante como las Ordenanzas del Consulado de Burgos 
<le 1538, cuya primera edición se halla casi agotada, y por el or- 
den y claridad con que están expuestos en el bosquejo histórico 
gran copia de datos auténticos que ha logrado reunir á íuerza de 
laboriosas investigaciones sobre el mismo asunto, bien merece, 
en opinión del inírascríto, que se le otorgue, por el Ministerio 



102 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



I I 



\r. 



de Instrucción pública y Bellas Artes, la protección que las dis- 
ipósitiones vigentes conceden á esta clase de publicaciones, por 
'.«er de mérito relevante. 

-I' • ' 

Madrid, ii de lanero de 1907. 

Bienvenido Oliver. 



III 

CAMPAÑA DE PRUSIA EN 1806 
por el Sr. Ibáñez MaHn. 

Con verdadera complacencia cumplo el encargo que se sirvió 
confiarme el señor Director, de emitir informe sobre la obra que 
acaba de publicar el Comandante de infantería D. José Ibáñez 
Marín, con el título La Gtierra Moderna. Campaña de Prusia en 
tSoó: J^ena; Lüibeck. 

' '. El Sr. Ibáñez Marín es un bizarro militar y un distinguido 
escritor; su último trabajo^ interesante y erudito, confirma la 
aventajada reputación que ha ganado con asidua y perseverante 
labor. 

1 1 Tiene el libro 565 páginas de selecta lectura, y va acompa- 
"nado de una excelente colección de mapas y planos, además de 
los» croquis intercalados en el texto, que facilitan el estudio de 
la célebre campaña. 

• Divídese en veintidós capítulos donde el autor expone magis- 
Iralmente los preparativos de la guerra, las condiciones de los 
dos pueblos contendientes, la cantidad y el valer de sus fuerzas 
militares, las operaciones de uno y otro ejército, y las causas que 
produjeron el desmoronamiento total del poder de Prusia en el 
breve espacio de siete semanas. 

La destrucción completa y rapidísima de cuantos elementos 
armados existían en una nación, tenida por fuerte y preponde- 
rante, bien merece ser analizada, con tanto mayor motivo, cuan- 



campína db pxusrA lív iSo6 '103 

* to que de la misma grandeva del desastre surgió la regeneración 
que condujo al pueblo vencido y cruelmente humillado en 1806, 
á inñuir eficazmente en las campañas de Alemania eñ 1813 y de 

. Francia eü 18 14, y á decidir con e! indomable Blücher la batalla 
de Waterloo, que en 1 81 5 piiso fin á la carrera del coloso. 
En los pGístreros años del siglo décímooctavo y en los comfen- 

' ZO8 de la eentuHa siguiente, adormecida Prusia con el recuerdo 
de los espléndidos triunfos de Fedefrico 11, vivía entregada á la 
rutina y al marasmo. Los hombres que militaron á las órdenes 
del Gran Rey, sin darse cuenta de las causas determinantes' de 
las gloriosas victorias á que asistieran en su edad juvenil, ejer- 
ciendo mandos y cargos inferiores, pretendían mantener en sus 
caducos organismos el secreto y la fuerza del poder prusiano. 

■ Con trasnochadas maniobras y vistosas formaciones de parsída, 
creyeron conservar el vigor de las instituciones preparada^ ' en 
tiempos dé Federico Guillermo I y enaltecidas considerable- 
mente durante el reinado de Federico II, sin discurrir qué la 
remembranza deleitosa de pasadas glorias, cuándo ella no* va 
aparejada con las mudanzas que á la continua imponen exigen- 
cias orgánicas y técnicas, antes daña que favorece á los ejérci- 
tos y á las naciones. En la marcha incesante y progresiva de la 
Humanidad se debilita y cae aquél que se detiene, recreándose 
con la briUantez de sus antecedentes históricos. 

Y si se considera que el insigne Monarca concentró y resumió 
en su propia persona la fortaleza de la nación que gobernaba y 
la virtualidad del ejército que dirigía, acomodándolos á las ¿a»- 

' Uardías de su excelso entendimiento y á los impulsos de' su 
enérgica voluntad, compréndese bien que, al desaparecer del 
mundo el gran artífice, se amenguase la eficacia de la máquina 
que • hábilmente manejara. Brünswik, MoUendorf y otros jefes 
superiores, que se decían representantes y sostenedores de la 
escuela de Federico, no habían penetrado en la médula de las 

• altas concepciones forjadas en el cerebro del esclarecido sobe- 
rano: hombres de talento subalterno, veían no úiás el aparato 
exterior; eran incapaces de comprender los hermosos alardes de 

' inteligencia y de pericia, los resortes de orden moral que em- 



I04 BOLBTÍN DE LA REAL AqADBMXA DB LA HISTORIA. 

pleara el gran caudillo para cubrir de honor á las banderas 
prusianas en los campos de Hohenfriedberg, de Rosbach y de 
Leuthen. 

Han solido atribuirse las victorias de Federico al uso de una 
táctica peculiar suya. Error grande: el famoso Monarca debió 
sus éxitos al manejo hábil de los procedimientos conocidos, y 
generalmente utilizados en su tiempo; á la movilidad que impri- 
mió á sus tropas ante enemigos que permanecían quietos, mien- 
tras él maniobraba; á la rapidez de los fuegos; á la aplicación 
oportuna de las grandes masas de caballería, que mandaban 
Ziethen y Seydütz; al acierto supremo con que acudía veloz á 
unos y otros puntos de su reino, batiendo sucesivamente á fran- 
ceses, austríacos, rusos y suecos, que por distintas direcciones 
avanzaban; á la disciplina severa, al elevado espíritu que man- 
tuvo en sus heterogéneas huestes; pero, en realidad, no intro- 
dujo reformas esenciales ni en la organización, ni en las forma- 
ciones de combate. Su arte, al decir de Napoleón, consistió en 
dar á la guerra carácter ofensivo; en tener á sus numerosos ad- 
versarios separados, mientras él se movía por líneas interiores; 
en maniobrar mucho, aun exponiéndose á las veces en arriesga- 
das marchas de naneo, porque estaba convencido de que le era 
lícito faltar á las reglas ante un enemigo que se complacía en 
inmovilizar sus rígidas y agarrotadas tropas. 

Cuando terminada la guerra de Siete años se recogió el ilustre 
soberano dentro de su nación para afírmar las ventajas conse- 
guidas, se afanó en desenvolver por la aplicación y el estudio 
las aptitudes de sus oficiales, creando academias en los puntos 
de más numerosa guarnición, dando ejemplo como maestro y 
escritor, protegiendo esmeradamente el saber y recompensando 
con mano espléndida el talento y la cultura. Luego que él faltó, 
olvidáronse pronto sus doctrinas. No sólo los extranjeros, los mis- 
mos prusianos, descuidaron inquirir las causas fundamentales del 
poder de su ejército; flacos de entendimiento, sin capacidad para 
descubrir el secreto de los esplendorosos tríunfos alcanzados por 
Federico, Ajáronse no más en lo solemne y aparatoso de las para- 
das y revistas con que se entretenía la curiosidad de las gentes. 



campaSía db pRDSFA'sir r8o6 105 

Entregados á vana y pedante rutina, imaginaron que con la 
experiencia les bastaba para vencer, no advirtiendo que de poco 
sirve la práctica de la guerra, si no la acompañan la meditación 
y el sano juicio; entusiasmados con la táctica lineal, no se ente- 
raron de que la guerra había cambiado por completo á partir de 
la Revolución francesa. Puso cátedra de Arte Militar el insig- 
ne caudillo corso en la Italia septentrional, en las márgenes del 
Danubio, en el corazón del Imperio austríaco; sus lecciones 
fueron absolutamente despreciadas por los generales de Prusia. 
Al orden lineal que seguían observando los alemanes, opusieron 
los republicanos franceses el orden abierto; los tiradores sueltos 
y las columnas flexibles se adaptaron á toda clase de terrenos; y 
cuando surgió la figura de Bonaparte, cayeron por tierra los an- 
tiguos procedimientos desechos por la acertada y diestra combi- 
nación de las guerrillas y las masas. 

Al estallar la guerra de 1 806, Brunswick, Rtichel, MóUen- 
dorf y otros sus compañeros, vieron con asombro, y á muy dura 
costa, de qué modo eran quebrantadas sus tropas por el certero 
fuego á discreción de las guerrillas enemigas, cuyo efecto com- 
pletaban después las columnas, arrollando la resistencia de las 
inflexibles líneas, que no hallaban maniobra adecuada para con- 
trarrestar aquellos sistemas de combate. Y en el concepto estra- 
tégico todavía resultaba el fracaso más completo, porque la re- 
flexión y el cálculo, dirigiendo las marchas y los movimientos 
que precedían á la llegada de las fuerzas al campo de batalla, 
colocaban de frecuente al ejército francés sobre la retaguardia y 
las comunicaciones del adversario, que, envuelto y rebasado, 
caía en pedazos, sin darse cuenta de las causas del desastre, 
agobiado el espíritu ante la inmensa gravedad y las incalculables 
consecuencias de la derrota. 

Antes de entrar en el examen de la célebre campaña, prepara 
Ibáñez Marín al lector exponiendo atinadas consideraciones re- 
lativas á la constitución y efectivos de cLa Grande Armée», ins- 
trumento robustísimo con el cual llevó Napoleón las águilas fran- 
cesas en gloriosa carrera desde las costas del canal de la Mancha 
hasta Ulm y Austerlit2 en 1805, desde las cuencas del Danubio 



I06 BOLBTÍN DJt. L^^ REA^. ACA{)EMIA.DE LA HISTORIA. 

y del Mein á Saalfeld, Jena y Auerstedt en l3o6. El Emperador 
ab^orbíc^ por completo las facultades y atribuciones directivas: á 
su lado Berthier era nier<9 trasmisor de sus disposiciones; Ber- 
íiíidotte, Murat, Davout, Soult, Lannes» Ney, Augereau y Le- 
febre, ejecutaban los designios imperiales con estricta ñdelidad. 
«Ateneos á las, órdenes que os doy, cumplid puntualmente mis 
instrucciones, que todo el mundo esté vigilante en sus pue^os; 

yo^solo sé lo que debo hacer^t decía el Gran Capitán al Mayor 
General poco antes de comenzar la lucha con Prusia; y con esto 
bien se caracteriza la .índole del mando que ejercía aquel hom- 
bre, extraordinario, asistido por generales en la plenitud dd la 
vida, educados en las guerras de la Revolución y conocedores 
del sistema de guerra del M<iestro, por oficiales aleccionados en 
la práctica incesante del combate, y por soldados aguerridos y 
con fe absoluta en el triunfo, alentados unos y otros por el .en- 
tusiasmo que en su corazón despertaba el genio insuperable del 
excelso caudillo. 

Y en oposición á este magníñco elemento de lucha, el autor 
del libro presenta el decadente estado de la nación prusiana y de 
su ejército. Frente al impulso vigoroso del Conquistador^ un Mo- 
narca débil, apocado de condición é irresoluto, aconsejado por 
gentes ignorantes, solicitado por la ambición codiciosa de frivo- 
los palatinos. Las cualidades enérgicas y guerreras de los Ho- 
henzoUern habían sufrido gran menoscabo en los dos reinados 
subsiguientes al del vencedor del Hohenfriedberg, y no erai Fe- 

. derico Guillermo III , sobre quien descargó la tormenta con inu- 
sitada violencia, persona adecuada para ejecutar empresas difiici- 
les, cuanto más para salvar á la nación en las angustiosas horas 
de la catástrofe. Los generales prusianos, cargados de años y Jio 
muy aventajados de entendimiento, carecían de las aptitudes que 
demandaba la gravedad de la situación, y si algunos habrían cum- 
plido con acierto sus funciones en circunstancias normales, en 

..guerra metódica, cual ellos la imaginaban, no tenían la pericia 

, necesaria para combatir contra Napoleón y sus tenientes. 

El príncipe Luis Fernando, por sus gallardos arrestos, por.su 

..natural capacidad, hubiera podido ejercer con fortuna mandos 



CAMPAÍlA DB PRUSIA BM 1806 IO7 

- . ' I ' 

elevados; mas estimulado por excesivo sentimiento patriótico, ó 
por lamentable obcecación, no se cuidó de orientar bien sus ap- 
titudes marciales, y de todo punto le eran ajenos los procedi- 
mientos que empleaban las tropas napoleónicas. Hombre de te- 
merario arrojo, simpático al pueblo y al ejército, fué paladín 
ardoroso de la guerra con Francia, confiando que ella había de 
conducir á su patria al más encumbrado lugar. 

Los oficiales no eran mejor que los generales. Pertenecían en 
su mayoría á las altas jerarquías de la sociedad, y en ellos se re • 
fléjaban la irreflexión, el egoísmo y la indolencia de su clase: vie- 
jos por lo común, no podían ejercer activamente los cometidos 
de sus empleos, y es muy aceptable la opinión de von der Golz, 

que atribuye por modo esencial á ese hecho la flaqueza del or- 

' ti 

ganismo armado de Prusia. 

Por lo que atañe á la tropa, predominaba la idea de que el 
soldado debía temer más á sus jefes que al enemigo: combina- 
ción de elementos nacionales y extranjeros, pasaban los natura- 

■ 

les del país en filas corto período de tiempo, y con eso la fuerza 
principal adolecía de los graves males inherentes á la soldadesca 
profesional y mercenaria, en quien no arraiga el sentimiento del 
honor, ni tampoco el amor respetuoso al Rey y á la bandera. 

En la Corte batallaban opuestas tendencias, señaladas muy 
bien en el libro, que alternadamente tenían acogida en el move- 
dizo ánimo de Federico Guillermo, mientras que por aquella épo- 
jca se albergaban en el espíritu de Napoleón deseos de consoli- 
dar la paz, que le era muy menester para afirmar sus conquistas 

• 

y normalizar la situación interior de su Imperio. Sin embargo, 
como para él la paz consistía en la sumisión de todos á los pía- 
nes de omnipotente soberanía con que soñaba, su conducta no 
era la más acomodada para evitar conflictos. Lastimando en su 
orgullo de raza á la nación de Federico, no podía ocultarse al 
ilustre caudillo la inminencia de una lucha, con que al cabo pre- 
tendía satisfacer insaciable codicia. En Agosto de 1 806 empe- 
zaron á soplar vientos de tempestad, y entonces el Emperador 
hizo permanecer en sus cantones á las tropas que estaban situa- 
das en el valle del Mein y en la cuenca alta del Danubio, con 



I08 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

objeto de asegurar el cumplimiento del tratado de Presburgo, 
que había puesto término á la guerra de 1805, tras la brillante 
victoria de Austerlitz. 

Arrastrado el soberano de Prusia por el partido de la guerra, 
que tenía su más alta representación en la bella é interesante 
reina Luisa, ordenó por aquel tiempo la movilización de su ejér- 
cito, á la vez que demandó de Inglaterra auxilio de dinero y 
armas y de Rusia y de Sajonia socorro importante de hombres, 
que al punto le fué concedido. Así, precipitadas las cosas, llegó 
á París el arrogante ultimátum de Prusia en fines del mes de Sep- 
tiembre, y ya entonces Napoleón estaba al frente de sus tropas, 
trazado en su cerebro el plan general de la campaña que había 
de aniquilar al ejército y á la monarquía prusiana. 

La pesada movilización, el desacuerdo entre los jefes que ejer- 
cían los altos mandos, la carencia de una dirección única y 
vigorosa, los diversos proyectos de operaciones discutidas en 
Consejos que el Rey preside, son prolijamente examinados por 
el Sr. Ibáñez Marín, que, en contraposición á las incertidumbres 
y vacilaciones de los prusianos, presenta la concentración habilí- 
sima y rápida de las tropas francesas. Al comenzar Octubre, de- 
bilitadas las exaltaciones primeras, renunciase á la ofensiva en el 
Cuartel Real, y á partir de aquel momento, la confusión, el des- 
orden, la falta de un criterio definido y salvador imperan en las 
tres grandes masas que gobiernan el duque de Brunswick, el prín- 
cipe de Hohenloe y Rüchel. Indecisos y azorados, mantiénense 
en la orilla izquierda del río Saale, y allá va á su encuentro con 
plan maduramente estudiado el insigne Emperador francés. 

Forman la columna de la izquierda los Cuerpos de ejército que 
mandan Lannes y Augereau; la del centro los que dirigen Bema- 
dotte y Davout; la de la derecha los que conducen Soult y Ney; 
al frente, en constante reconocimiento y exploración, el gran nú- 
cleo de caballería puesto á las órdenes del Gran Duque de Berg. 
Con celeridad extraordinaria, haciendo marchas asombrosas (el 
cuerpo de Augereau anduvo de una sola vez 80 kilómetros en 
30 horas), que demuestran hasta donde llegan las fuerzas huma- 
nas cuando las energías espirituales se sienten enardecidas por 



CAMPAí^A DB FRUSIA EN 1806 IO9 

Ja voluntad de un hombre superior, adelantan sin cesar aquellas 
tropas gobernadas con insuperable pericia. El 9 de Octubre al- 
canza Murat con dos regimientos de caballería, apoyados por 
alguna infantería, un trozo considerable de la división prusia- 
na del conde de Tauentzien y lo aprieta vigorosamente por el 
flanco izquierdo en la marcha con que, para incorporarse al 
grueso de su ejército, ejecuta por delante de la vanguardia na- 
poleónica. El 10, Lannes, aprovechándose con habilidad en Saal- 
feld de los errores del mando adversario, que pelea con el río á 
la espalda, dominado por alturas inmediatas y formado en com- 
pacto orden lineal, arrolla al cuerpo del príncipe Luis Fernando, 
cayendo acribillado de heridas de arma blanca el caballeroso é 
intrépido joven, que, educado en otra escuela, hubiera podido 
dar á su Patria días de gloria. 

Concentrándose cada vez más los invasores, giran velozmente 
á la izquierda, y colocados sobre las comunicaciones del aturdi- 
do adversario, quien, al decir de Napoleón, había. perdido la ca- 
beza, atenazan con garras de acero á los ejércitos de Prusia. Los 
franceses quedan interpuestos entre las tropas enemigas y el 
núcleo de la nación, cortando á prusianos y sajones los caminos 
de Berlín y Dresde: si vencen, las consecuencias del choque tie- 
nen que ser extraordinarias y decisivas. 

El 14 de Octubre se empeña la batalla minuciosamente ex- 
puesta en el libro que examino: el Emperador, al frente de los 
cuerpos de Augereau, Lannes, Ney, Soult y la Guardia, á los 
cuales en el transcurso de la jornada se unen grandes reservas 
de jinetes mandados por Murat, bate en Jena al ejército que 
acaudilla el príncipe de Hohenloe. Allí la infantería prusiana 
hace prodigios de valor, pero no puede contener el empuje del 
ataque francés admirablemente concertado; y aunque poco des- 
pués del medio día aparece Rüchel, que lentamente habíase di- 
rigido al campo del combate, sus embestidas son estériles: nada 
puede ya detener la furia del enemigo victorioso, que por mo- 
mentos acrece sus tropas con las fuerzas que de todas partes 
acuden; á mitad de la tarde, los prusianos, deshechos, precipí- 
tanse en espantoso torbellino por el camino de Weimar. 



i 
« 



no BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

' ... " . ¡ • • 

Con ser muy interesante lo acaecido en Jena, atraen muy es- 
pecialmente la atención los sucesos que se desarrollan en la 
derecha francesa, que perfectamente expone el Sr. Iháñez Ma- 
rln. El mariscal Davout, desembocando de Naumburg para caer 
sobre la izquierda del adversario, tropieza en Auerstedt con la 
masa principal del ejército prusiano, la acaudillada por el duque 
de Brunswick, á quien acompañan los reyes, príncipes y encum- 
bradas personalidades militares. Son 26,000 franceses contra 
cerca de 70.OOO enemigos; no importa; aun con esta grande in- 
ferioridad numérica, y llevando escasísima caballería y artillería, 
mantiene primero sus posiciones, y se apodera después de las 
prusianas el esclarecido mariscal, el más diestro teniente de Na- 
poleón. Ni las* rudas y violentísimas cargas de la caballería que 
dirige hombre tan bravo como Blücher, ni las acometidas vigo- 
rosas de la infantería que personalmente guía Brunswick , logran 
quebrantar las tres divisiones francesas que se inmortalizan á 
las órdenes de Friant, de Gudin y de Morand. La inojportunidad 
en el empleo de unas y otras armas , la incoherencia entre ellas, 
la torpe dirección, en suma, del ejército del Rey, malogran por 
entero la bizarría de las tropas, que acuden sucesivamente y sin 
cohesión alguna al combate, siendo la inhabilidad y la impericia 
tan enormes, que cuando, muerto el General en jefe y abatida 
la moral de los jefes superiores, abandonan el campo las tropas 
prusianas, todavía se halla intacto el tercio de la infantería. 

Ignorando lo sucedido en Jena, repliégase el gran ejército so- 
bre el que manda Hohenloe; y porque el desastre sea mayor y 
el pánico más completo, júntanse en las amargas horas de la de- 
rrota las huestes que no acertaran á reunirse en el trance de la 
batalla. Corren unos y otros, mezclados en tremenda fuga que 
impulsa enérgicamente la caballería de Murat; hombres, ganado, 
cañones, material, caen revueltos en poder del vencedor, y desde 
aquella memorable fecha queda anulada toda idea de resistencia 
seria y eficaz. 

El mariscal Bernadotte, para desquitarse de la grave falta que 
había cometido, no socorriendo á Davout en su arriesgada situa- 
ción, ya por escasez de pericia, ya por impulsos de ruines senti- 



CAMPAlfA DE FRÜSIX EN '1806 ' III 

mientes, lánzase Veloz como el rayo" sobre el duque de Wurtem- 
berg, que' manda un cuerpo de 16.000 hombres, y le derrota en 
apretado y rudo combate, que deja en manos del francés la mi- 
tad de la fuerza enemiga. El gran Duque de Berg, acosando sin 
descanso á Hohenloe, le hace capitular en Prertzlau con 16.0OO 
infantes, 6.000 caballos y 60 piezas.; sus generales copan en Pa- 
sewalk otros 6.000 prusianos, y rinden además la plaza de Stettin, 
donde se entregan otros 5 «000 soldados á los jinetes de Lassalle.' 

La persecución es implacable; las tropas vencedoras inundan 
el territorio, y se apoderan de regimientos, cañones, banderas, 
oficiales, generales y príncipes. Capitula Cüstrin ante las fuerzas 
de Davout, ríndese á Lannes la ciudadela de Spandau, y se en- 
trega más tarde la gran plaza de Magdeburgo. En desesperado 
combate, acorralado en Lübeck por Murat, Bernadotte y Soult, 
vese por fin Blücher obligado á capitular, bien que con todos los 
honores de la guerra otorgados á la bravura suprema del alenta- 
do general. 

No queda ya en el territorio núcleo alguno de tropas prusianas, 
4 y con razón pudo decir el gran Duque de Berg al Emperador el 
día 7 de Noviembre: «La lucha se ha terminado por falta de 
combatientes.» 

Brunswick, Rüchel y el príncipe Luis Fernando pagaron ge- 
nerosa y bravamente con la vida su inhábil conducta y las tor- 
pezas de un Gobierno imprevisor. Los príncipes de Hohenloe y 
de Orange, el duque de Wurtemberg, Mollendorf, Massembach 
y otros jefes asociaron sus nombres á vencimientos, rendiciones 
y capitulaciones vergonzosas. 

Después de exponer con gran abundancia de noticias las ope- 
raciones de la guerra, señala el Sr. Ibáñez Marín la resurrección 
gallarda de la nación prusiana , que tuvo la suerte de hallar en 
las horas de infortunio hombres como Stein y Hardenberg, 
Scharnhorst y Gneissenau , Clause witz y Bülow, que con sus ac- 
tos y sus escritos sacaron presto á su Patria del abatimiento á 
que la condenó el duro y cruel conquistador. Ejemplo que de- 
ben imitar los pueblos caídos en. desgracia por causas semejan- 
tes á las que produjeron el desastre dePrusia el año 1 806. 



i 






1 1 2 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HI3T0RU. 

Resumiendo: opino que el autor ha realizado un trabajo de 
relevante mérito, y merecedor de sumo aplauso. Puede compe- 
tir con los más interesantes de cuantos se vienen efectuando en 
época reciente acerca del primer Imperio francés, y enriquece 
con preciado volumen la bibliografía napoleónica. 

Madrid, i8 de Enero de 1907. 

* 

Julián SuArez InclAn. 



IV 
MÉLANGES DE LA FACULTÉ ORIÉNTALE (i). 

Los profesores y dos alumnos doctorados de la Facultad 
Oriental de la Universidad de San José, que en Beyrouth diri- 
gen los PP. Jesuítas, acaban de publicar un hermoso volumen con 
el título de Mélanges de la Faculté Oriéntale^ en el que varios 
profesores y dos nuevos Doctores han publicado excelentes tra- 
bajos de erudición histórica y arqueológica. 

Nueve son los trabajos contenidos en este primer tomo de 
Mélanges^ y como la Academia ha comenzado á recibir á cambio 
de sus publicaciones las de tan importante centro científico de 
cultura oriental, me ha parecido oportuno dar cuenta de su con- 
tenidoj ya que mis aficiones me habían llevado á hojear toda la 
obra al recibirla para mi modesta biblioteca á cambio de mis 
publicaciones. 

Examinada á la ligera toda la obra, llevado de mis aficiones, 
me decidí á leer detenidamente la Memoria que vi que intere- 
saba á nuestros estudios, por más que de primera intención 
pocos sospecharían que pudiera tener interés especial para 
España. 

Los trabajos contenidos en la colección son los siguientes: 



(i) Un tomo de viii y 378 páginas con cuatro láminas fotografiadas. 
Beyrouth, 1906; precio 15 francos. 



MáLANGBS DB LA FACULTá ORIÉNTALE II3 

I. Etudes sur le régne du Calife Omaiyade Moáwia pre- 

mier, par le P. H. Lammens. 

n. Une Ecole de savants égyptiens au Moyen age, par le 
P. A. Mallon. 

III. Inscriptions grecques et latines de Syrie, par, le P. L. 
Jalabert. 

IV. Le Cycle de la Vierge dans les ApQcryphes éthio- 
piens, par le P. M. Chaine. 

V. Umayya ibn Abi-sSalt by the Rev. E, Power. . 

VI. Bas-rel¡efs rupestres des environs.de Qabéliás, par le 
P. S* Ronze valle. *. 

VIL Notes de Géographie syrienne, par le P. H. Lam- 
mens. 

VIII. Bisr ibn Abi Házim by the Rey, A, Hastigan. 

IX. Un dernier echo des Croisades, par le P. L. Gheikho. 
El. trabajo más extenso» pues ocupa más de la cuarta parte 

del todo, es una muestra del curso de. Historia dado por el padre 
Lammens en el año escola^ d^ 1904 á 1905: en mi sentir, para 
nosotros y para cuantos se ocupan en ^1 estudio de la Historia 
árabe,. entre los trabajos incluidos en el primer tomo de los Mé" 
langeSy el más importante es sin duda el profundo estudio acerca 
del reinado del Califa Moauia I, fundador de la dinastía Omeya 
en Oriente, dinastía que puede considerarse trasladada á España 
cuando eq Oriente fué suplantada por la de los Abasidas; el 
P. Lamoiens se propone estudiar en conjunto la Historia de la 
dinastía Omeya y con ello es de suponer que, aún sin incluir en 
su estudio la rama española, nos ha de dar no poca luz para el 
Qomienzo de la dominación musUoiica en España. 

El P. Laixkmens divide su trabajo en cinco capítulos de des- 
igual extensión é importancia particular para nosotros, pues para 
los eruditos en general no me atrevería yo á decir que la impor- 
tancia de uxiOB capítulos fuese superior á la de otros. 
• He aquí las matenas*^especiales tratadas en cada capítulo: 

I. Abderrahma^ hijo de Jálid y los cristianos de Emesa; 
páginas 3 á I4. • 

II.- Primfra invasión de los Mardaitas; páginas 14 á 22. ^ 

TOMO L. 8 






114 BOLETÍK DB LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

III. Moauia y los Omeyas. Política del Califa para con los 
individuos de su familia; páginas 22 á 42. 

IV. Principales colaboradores de Moauia: el Parlamentaris- 
mo entre los Árabes; páginas 42 á 66. 

V. El hilm (la mansedumbre) de Moauia y de los Omeyas; 
páginas 66 á 1 08. 

Por la simple enunciación de los epígrafes, en que el padre 
Lammens divide su trabajo, se comprende que los tres prímeros 
capítulos sólo tendrán pam nosotros el interés general, aunque 
á decir verdad, en el tercero ya asoma el interés especial para 
España, ya que la conducta de Moauia respecto á los individuos 
de su familia puede sospecharse que habrá de servir á su des- 
cendiente Abderrahman I como de norma para el trato con los 
individuos de su familia venidos á España. 

IM capítulo IV, que virtualmcrtte puede considerarse dividido 
en dids, la seguida patte es la más interesante, quizá para todos 
los lectores, pues ha de llamar la atención y excitar la curiosidad 
el ver- que se trafta de parlamentarismo entre los musulmanes; 
por tanto, de este capítulo y del último me permito extractar 
algún detalle, tanto más cuanto podHa alguien suponer poco fun- 
dadas las aserciones del autor, quien nada añrtna sin compro^ 
baHo por el testimonio, caá siempre múltiple, de historiadorec: 
árabes antiguos sagazmente comentados. 

En la pág. 59 dice el autor «Régimen esencialmente electivo 
(el Califato), se gobernaba por instituciones análogas al régimen 
psrrktmentarío. La carta de las libertades públicas estaba consiga 
nada en el Alcorán, y, sobre todo, en el conjunto de ias costum- 
bres árabes» «A ésta (la aljama — reunión de l<»s musahmaieiS) 

si bten representada muchas veces por una oligarquía arístocrá- 
tica), Goiresponde el elegir un representante Uamado Califii, «que 

tiene «n la mano el bastón ó cetro de la aljama» pág. flo. 

«Para inspeccionar ki administración del Califa estaba el cuerpd 
de los xerifefs (nobles), antiguos jefes de tribu y representarttes 
de #a «Hstocrada musulmana», y más adelante dice: 

«Asi vemos que aún los Califas más autoritarios piden ^ ^ttn* 
sejo de cfSta oligarquía y se esfuerzan en infkíir en ellos en 'pro 



mílanobs db la faculté oriektalb 115 

de su política: Ornar, después de una derrota, sube al pulpito 

de Medina y solicita el envío de socoirros á Persía» tOttnan 

se justifica* delante de este senado de los reproches dirigidos á 

su administración» «Moauia pide autorización para usar un 

trono y que el senado ratifique las condiciones acordadas con 
Hasan, hijo de All, en el mocoento de renunciar de sus aspicxu- 
ciones al Califato.» 

^Además de este que podíamos llamar senado, y que residía 
en la Corte, había en épocas determinadas la reunión de los He* 
gadcSi especie de estados-generales, en los cuales figuraban los 
diputados de las provincias y de las tribus, encargados de llevar 
á I06 pies del trono los votos y deseos de sus mandatarios; así la 
cualidad de enviado 6 liegado era .considerada como un título dc^ 
gloria, y algunos se gloriaban de brillar en la (uifada) oratoria 
parlamentaria.» 

E)l autor da detaUes.interesantes de una de estas reuniones de 
llegados^ habida en los últimos años del reinado de Moauia, con 
objeto de que se reconociese á su hijo Jezid como presunto. he- 
redero. cLa sesión (algo borrascosa, á juagar por la relación de 
los autores) comentó por un verdadero discurso de la Corona, en 
el que Moauia habló de las ccmdiciones del poder y I46 obligacio- 
nes de los 9óbditoa, indíeando las buenas cualidades que reunía 
su hijojezid; luego, el pripaer ministro Dahac,.hijo de Cais, pro- 
puso la candidatura del joven Jezid, candidatura enérgicamente 
apoymia por los diputados gubernamentales, que se esforzaron 
on rebatir los argumentos del partido de oposición,, cuy os jeíes 
se dejaron persu^dk á fuerza de dinero.» Añade el autpr, que 
éste etia el iin ordinario de tales reuniones,.é indica, refinéndoae 
á varios autores, que los más altos peraoíkajes iban á oíjrecofac 
al Calt& «para vender au f eligión (su .voto) y ofrecer au adloe- 
sión» no desinteresada. 

<ho mismo que la capital, l^s grandes circunscripcionea adminiaT 
trativas tenían sus dictas pt^oviftciales (pjg. 62) ylocalea, reuniénr 
dose en la mezquítatnayor, que fué lugar die reimián de la c^tmim^ 
dadi antes que lugar del cuka; allí, y no en el f alacio ó casa del Ge- 
bief'Wy se xoftcentra,]», vida polítícardeia ciudad y de laprovinciáu» 



I 



-M I. 



Il6 BOLBTÍM DB LA. RBAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

Con los Abasidas las cosas cambian. «Pronto condenan al si- 
lencio la tribuna parlamentaria ilustrada por tantos oradores; las 
reuniones de los llegados serán frías revistas oñciales, én las cua- 
les sólo se oirán alabanzas del soberano ; triunfante el absolutis- 
mo, el Califa podrá dispensarse de presentarse personalmente en 
la cátedra de la mezquita, en la que sólo se dejará oir la voz del 
predicador.» 

No sé si en la España musulmana funcionaron , durante la do- 
minación de los Omeyas, instituciones análogas á las indicadas 
como existentes en Oriente; no recuerdo haber encontrado en 
los autores árabes indicaciones acerca de las reuniones de llega- 
dos^ que el P. Lammens considera como especie de estados gene- 
rales^ ni tampoco de asambleas provinciales; recuerdo, sí, haber 
visto varias indicaciones de lo que el autor llama Senado ó Con- 
sejo^ y no me sería muy difícil, revisando mis papeletas de admi- 
nistración y cargos^ el aducir textos, aunque, por desgracia, no 
recuerdo que los haya muy explícitos; del tiempo de los Almo- 
rávides hay un dato muy notable, que tuve ocasión de citar, tra- 
tando del reinado de Alí, hijo de Jusuf, y que, por cierto, tiene 
gran analogía con el caso del Consejo celebrado en presencia de 
Moauia, proponiendo la candidatura de su hijo Jezid. 

Pasemos ya á decir algo del último capítulo del trabajo del 
P. Lammens, que, como hemos visto, trata del Hilm (manse- 
dumbre) de Moauia y de los Omeyas. 

Confiesa el autor que la lengua francesa no tiene palabra que 
traduzca bien y exprese lo que los árabes entienden por hilm. 
«No es, dice, ni la paciencia, ni la moderación, ni la clemencia^ 
ni la longanimidad, ni la posesión de sí mismo, ni la madurez de 
espíritu. Sé contenta con tomar de cada una de estas cualidades 
ciertos rasgos exteriores, y resulta una virtud específicamente 
árabe, compleja, híbrida.» Caracterizando el hilm^ dice el autor, 
«no sólo no procede de la humildad, como la dulzura evangélica, 
sino que más bien tiene por objeto humillar al adversario y con- 
fundirle por el contraste de su propia superioridad, de sorpren- 
derle por la dignidad y la calma, y, en su caso, de anonadarle 
bajo el golpe de una réplica breve y mordaz, á pesar de lá m*o- 



M¿LANGBS DB LA FACULTÉ ORIBMTALB .117 

deración de la forma; esta mansedumbre musulmana no excluye 
el deseo de venganza y aun el acto de llevarla á cabo, á tal pun- 
to, que, en sentir de algunos autores, no puede tener esta virtud 
el que no está en condiciones de ¡poderse vengar y de hacerlo, 
si lo cree conveniente; pues como virtud política, en muchos ca- 
sos convendrá que haya, al menos aparentemente, verdadero per- 
dón y olvidó». 

El autor, para caracterizar perfectamente esta virtud árabe del 
hilm 6 mansedumire, examina muchas anécdotas de particulares 
y príncipes que pasaron plaza de poseer esta virtud en lo que 
pudiéramos decir grado heroico, conviniendo en que nada tiene 
de común, sino aparentemente, con la mansedumbre evangélica, 
y en que sirvió no poco á Moauia y sucesores para salvar mu- 
chas diñcultades del momento en el paso de las instituciones, y 
especialmente el Califato, de democráticas y electivas, á aristo- 
cráticas y hereditarias. 

Justificando el P. Lammens el haber tratado esta cuestión del 
hilm 6 mansedumbre de los Omeyas con tanta extensión y adu- 
ciendo tantos testimonios, termina su trabajo, diciendo: 

«Esta actitud tolerante, prolongando en todos la ilusión de la 
antigfua libertad, no solamente ocultó á la opinión pública los 
progresos de la centralización, sino que sirvió de saludable freno 
á los soberanos Omeyas, y retardó durante un siglo la aparición 
del absolutismo en el seno del estado árabe. Por esto hemos ter 
nido que detenernos á estudiar el hilm mansedumbre de los Ome- 
yas, resorte (importante) de la política de Moauia y sucesores de 
la familia.» 

Ahora bien: ¿esta cualidad ó virtud política de los Omeyas de 
Oriente se transplantó á España con Abderrahman I, y arraigó 
en los Omeyas españoles, influyendo en su Gobierno? Creemos 
que sí, aunque no recordamos datos concretos en apoyo de está 
tesis, en la cual no habíamos fijado nuestra atención hasta que 
hemos leído el trabajo del P. Lammens. 



Madrid,. 25 de Enero de 1907. 



( 



Francisco Codera. 



11^ BOLBftif Ü8 LA RBAL ACAOmoiA ÚB LA HISTORIA. 



V 
POTENZIALITA MILITARE DI ROMA E DI CARTAGINE 

ALLÁ SCOPMO DBLLA 11^ GUBRRA PÚNICA (2 1 8 AV. CHR.) 

I piú degli studiosi della guerra annibalica sembrano essere 
sotto l'impressione paurosa di una sditacciante superioríta dei 
Cartagínesi di fronte ai Romaní. La letteratura storíca, antica e 
moderna, creó una specie di leggenda intorno alio sforzó titáni- 
co fatto dai grande cartaginese per muovere alia rovina deli*odia- 
ta Roma. La sapiente preparazione, le difficoltá inimaní, i suc* 
cessi clamorosi, l'orrore e lo spavento profondo provati allora in 
moltt luoghi d* Italia valsero ad infondere neile narraziont storio- 
gr'afiche, influenzate forse anche dalla poesia, quel non so che di 
portentoso e di terribilmente grande che trovíamo nella iii* deca 
liviana. Eppure chi ben conosca la lenta preparazione, Inieiata 
giá da Amilcare nella Spagna, chi ben conosca gli obbiettivi, le 
finalitá ultime del progressivo avanzamento dei Barca nella pe- 
fiisola ibérica, non si meraviglicrk, poi tanto dell' abile passaggio 
del Ródano né di quello ardimentoso delle Alpi. La meraviglia 
puó solo legittimamente sorgere dinanzi ai rovesci del Ticino, 
della Trcbbia e del Trasimeno, perché effettivamcnte Anmbale 
fa allora in condizioni d* inferioritá di fronte ai Romani. 

L' opiníone pubblica di Roma aveva ben ragicme in fondo di 
essere in gran parte ottimista, sapendo che i cento miki nomíni 
di Annibale do ve vano lottare dapprima contro i ghiacciai e oon- 
tfo i fieri montanari delle Alpi, e poseía contro i legionari roma- 
fti, che lo aspettavano nélla pianura del Po. 

Ma paiVe destino che allora ii senato ed i confiotí roo^ani per- 
dessero in^teramente la chiara vísione degli avvenimettti. 

Ognuno vede anzrt^tto che, esseitdo i Romaní padroni dd 
mare, durante V assedio di Sagunto cm forte sbarco salle coste 
deír África, o, meglio, una dimostrazione na vale dinanzi a Car- 
tagena, avrebbero impedí to, o aluíeno ritardato di molto, la 
spedizioirve di Aftmbale in Italia. U tempo prezioso perduto nella 



POTXNSIALXTA MIUTARB DI R03ÍA E DI GARTAGINB II9 

guerra illirica, non aolo laació ad Anntbale completamente libero 
il passaggio dell' Ebro, dei Plreneí, del Ródano e delle AJpi (l), 
ma, benché si poaaa stimare non interamente vera la riaposta 
ñera dei Volciani (T, Livio, xxi, 5)i i^se anche debolia&mo il 
viacolo di alleanza di alcune tribu spagnuole, spaventsdje ed am- 
maestrate dalla ñne lagrimanda di Sagunto* 

Ma gil errori furono continuati ancora quando Annibale» dopo 
il tardo e vano tentativo di P. Cornelio Scipione sul Ródano, si 
cimentava nel pasaaggio dclie AlpL Parrebbe che sarebbe stato 
savio consiglio adunare tutte le truppe disponibili tra il Ticino ed 
il cocao auperíore del Po, per aspettare con calma il nemico apos^ 
aato, abbattuto, decimato dalla diaceaa pericoloaa. Ma coai non 
pacve al aenato, né ai duci aupremi dell' esercito, potché il con<* 
aole Longo fu inviato in Sicilia con l'obbiettivo di abarcare a 
momento opportuno aulle coate dell' África. Per avere coai aimul- 
taneamente due obbiettivi , il tenere a bada e battere poi Aa- 
nibale e il minacciare da vicino Cartagrine, ruiné completamente 
tutto e reae poaaibili, per gli errori dei Romani, le prime vittorie 
cartagtnesL U piano di guerra romano apparve impoasibile e 
temerario: forse coloro che lo propugnarono non ebbero un* idea 
chtara delle reali condÍ2Íoni e deU'importanza di quel momento 
storico. Una prova indiscutibile di quanto asaeriamo ci é fomíta 
dal fatto che dopo la dia&tta del Ticino ai richiamó dalla Sicilia 
il forte eserdto del conaole Longo, che accorae ia appoggio del 
coUega Scipione. Era giá troppo tardi: i primi aucceaai di An* 
nibale avevaao posto in iatato quaai d' inferiorita i Romanía 

Quali furono le fbrze dei due coatendenti? E aoto che U nume* 
m non ¿ sempre uno dei coefiidenti della vittoria.- 

Perció ci pare neeessario accennare brevemente tutti q-uelli 
che si potrebbero chiamare i fattori priflui delia pote&ziaiita mili'- 
tare á* ano atato. 



(i) Le difRcoltá procúrate ad Annibale dalle tribu iberíche e galliche 
non furono troi^o grandi. 



1 20 BOtBTtS DE LA RBAL ACADBBIA DX LA ttlSTORIA. 

Anche senza procederé ad un esame minuto ¿ facile accorgersi 
della superiorita política di Roma di fronte alia sua rivale. 

Cartagine aveva certo un vastiasimo territorio, auméntate 
recentemente dall' importante conquista delle regioni piü ricche 
della pehinsola ibérica. Dalle costé della Cirenaica alie foci del 
Baetis (Guadalquibir), dell* Anas (Guadiana), deír Ebro, essa ave- 
va una lunga linea di possedimenti con un notevole numero di 
empori commerciali e di citta ricche e valide. 

Ma tutti questi territori erano troppo disseminati e dispersi. 
D' altra parte la lunghissima distesa delle coste ofTríva V occasio-^ 
ne a facili sbarchi, né la flotta cartaginese poteva ormai piü 
competeré con quella di Roma. S' aggiunga che la capitale, es-. 
sendo troppo lontana dai suoi possessi, non riusciva a fare senti- 
ré abbastanza la sua azíone diretta ed enérgica. Con le sue con- 
quiste coloniali e mercan tili apparentemente Cartagine riposava 
su solide basi. 

In realtá la sua potenza era poco stablle anche á causa delle 
sorde ostilitá che contro di essa covavano i piopoli africani sog- 
getti, sempre dispostí a lottare a fianco dei nemici degli alten 
Cartaginesa 

II governo céntrale, in manó d* una oligarchiá aristocrática e 
corrotta, non era capace di spiegare quella meravigliosa energ^ia 
intraprenditrice che é la forza e 1' anima delle nazioni. L' ele- 
mento popolare cartaginese, modellato troppo da Tito Livio 
sulla ñsonomia di quello di Roma , non a\'eva parte attiva nella 
cosa pubblica , che perció veniva a mancare d' una gran forza 
(Polibio, VI, ID, 14). E notevole anche il notare che in fondo era 
solo un partito, quello dei Barca, che si poneva in lotta con 
Roma. Lotta magnifica e gigante é vero, ma che non ávevá il 
pieno e completo consentimento di tutta la nazione. E ció fu un 
danno incalcolabile, come ognuno sa, da nno che resé vani i 
cimenti eroici d' uno dei piü grandi capitani deír antichitá. 

L'afTarismo, la bassa venalitá, 1' odioso sistema commerciale 
del monopolio, la cattiva amministrazione finanziaria«..la jnancanr 
?.a d' una vera e grande idealitá, non fecero che minare quella 
supremazia política che Cartagine voleva conservare.: . : 



. POTBNZIALITA BOLITlkRÉ DI ROMA E DI CAftTAGEMtf 121 

La mancanza d' un vero e forte esercito nazionale riduceva 
poi Cartagine ad un vero colosso dai piedi di argüía. Le trup- 
pe mercenarie per la disparitk degli elementi, per la fedeltá 
tutf altro che sícura, per Tassenza di ogni nobile idéale, offrjvano 
garanzie incertíssime e sorprese non gradite. 

Solo 11 genio strategico e tattico di Anñibale poté riuscire 
superiore a tutte le deficienze, a tutte le colpe. Ma la tenacia del 
suo volere dovette fatalmente andaré a spezzarsi contro ostacoli 
non tutti preveduti e prevedibilij sicché, dove non arrivó il fa- 
scino di lui, la forze fatale delle cose non pote va che essere ap- 
pena ritardata. Cos) fu appunto nella Spagna, nonostante gli sfor* 
zi di Asdrubale, degno fratelio di Anñibale. 

* 
* ♦ 

L' ordinamento politico c militare di Roma era assai fHÜ saldo. 

Essa aveva ailora domini meno vasti di Cartagine, ma piü 
concentrati. La Sardegna, la Corsica, la Sicilia^ Y Uliría». Corcira 
le cítta forti di Orico, di ApoUonia, di Epidammo, erano tutte 
sentinelle avánzate, che, poste ai suoí confini, le davano il domi- 
nio incontrastato dell' Adriático, dell*. Jonio e del Tirreno. Situata 
press' a poco al centro dei suoi possessi Roma si trovó in con- 
dfzioni da potere prontamente áccorrere in qualunque punto 
venisse* minacciata (l). , 

II sistema coloniale romano era immensamente superiore. a 
quello cartaginese. Roma ai popoli soggetti non richiedéva che 
uomini 'in tempo di guerra, mentre, Cartagine esercitava per lo 
piü su di essi una politica a base di sfruttamento. Ne seguiva che 
i Romani in mezzo al pericolo poteváno contare assai sulie cittá 
alleate, a cui in tempo di pace facevano sentiré tutti i b^neñci 
del commercio, delle. industrie e dell' agrícoltura. col cDstruire 



(i) £s9a era ailora alquanto vulnerabile nella parte settentríonale dei 
suoi territorio non essendosi consolidata ancora la conquista in qúelle 
regioni. In e59e Anñibale avevo glustameote pensato di trovare delle forti 
basi per le sue operazioni di guerra. . v 



122 boletín de la REAL ACADEMIA DE LA HI9TQA1A. 

strade e ponti, col disseccare paludi. Qui si deve cercare la ra- 
gione per cui solo Capua, fra le cittá d' Italia alieate, disertó la 
causa di Roma nella u* guerra púnica. 

Nonostante le lotte fra la aobiltá dominante ed il partito de- 
mocrático, capitanato da C. Flaminio, dinanzi al pericolo esterno 
cessarono gli attacchi ed il senato si mostró deferente verso ¡1 
partito popolare, che in realta fu quello che piá contribuí alia 
vittoria ñnale di Roma contro Annibale. I^ei momenti piü critici 
della u*^ guerra púnica si ebbero esempi luminoai di affiatamento 
fra governo e sudditi. Tre appaltatori pubblici s* incaricarono di 
rifornire V esercito romano di Spagna, cinunziando all' íntero 
pagamento in contanti (T. Livio, xxiii, 48). I privati fecero pre- 
stiti di schiavi e di denaro, sopportando anche una tassa gradúale 
suUe loro proprietá. 

Tutto ció appare quale un lógico risultato di un' organizzazio- 
ne política vigorosa e sapiente. Quanto il sistema amministra- 
tivo-ñnanziario romano fosse piü perfetto e regolare di quel- 
lo cartaginese ognuno sa bene e non é il caso di teaerne qui 
parola. 

La superiorita militare di Roma di fronte a Cartagine era no- 
tevolissima. Ognuno sa di quali elementi si componeva un eser- 
cito romano dell' época repubblicana; ognuno conosce le energie 
di cui esso poteva disporre. II soldato rx>mano aveva tutti gli 
impulsl, tutti gli ardori della razza conquistatríce fra cui era 
nato, sicché il popólo romano aveva nel suo esercito 1* esponen- 
te piú diretto dei suoi desideri audaci e battaglieri (l)« E naturalc 
adunque che la superiorita política e militare di Roma, nono- 
stante i primi errori, riuscisse ad easere vittoríosa anche del ge- 
nio d' un Annibale, che ebbe in sé prodigiosamente concén- 
trala tutta la scaltrezza inventiva della razza púnica. 



(i) Benché giá sia dai primi aani della guerra in Ispagna gli Sdpioni 
ponessero nelle loro file un discreto numero di alleati spagnuoli e di mer- 
cenari, il nadeo dell' eserdto restó aempre romano-latíaci. Perció le di&er- 
2Íoni da parte degli indigeni eeano rare e scarse nel campo rommo. la 
quello cartaginese, deUa Spagna sopratutto, ease erano all'ordine del 
giorno. 



r 



P0TBV2UUTA MIUTARB DI ROMA B DI CARTAGIME 12^ 

Le forze messe in campo dai Cartjiginesi e dai Komaní nella 
primavera del 2l8 av. Chr. furono fra le piü grandi che noi 
troviamo nelle grandi lottc dell' antichitá. Ambedue i rivali sen- 
tirono r importanza di quella guerra, che doveva decidere d' ua 
egemoaia e d' un imperio. 

Alia partenza da Carthago Nova (Cartagena), secondo Poli- 
bio (lii, 35, i), e Livio (xxi, 23), Annibale aveva 90 mila fanti e 
12 mila cavalieri (l), cioé una forza complessiva di 102 mila 
uomini. 

Tenendo contó degli 1 1 mila, laeciati ad Annone sulla sinistra 
deír Ebro, e dei lO mila licenziati (Polibio, m, 35), le perdite 
fatte da Annibale tn. tutta la spedizione sarebbero, atando alie 
nostre fonti» di 55 mila uomini, cioé circa i '/, delle truppe che 
presero parte alia guerra. 

Noi crediamo pero che alcune delle cifre tramandateci da Po- 
Iftbio non stano giuste. Giá il Beloch (2) gettó il grldo d' aliarme 
sulla poca attendibilitá del dati polibíani su questa nostra que- 
stione. E giustamente, perché ormai molti sonó convinti che Poli- 
bio si spinse ad atti servili vetso la casa degli Scipioni , sia esa* 
gerando le cifre, sia magnificando con frasi da panegirista. AUa 
prima lettura si vede 1' esagerazione circa le perdite i'atte da An* 
níbale nelle varié fast della spedizione. Benché enri il Beloch (3) 
fiello scrivere che Polibio fa perderé ad Annibale 76 mila uomini» 
cioé i '/^ dell* esercito, pur tuttavia V esagerazione r^sta sempre 
la a farci fortemente dubitace delle cifre tramandateci. 

Stando a quello che scrive Polibio (lu, 35 1 7)> gia prima de) 
passaggio dei Pirenei, Annibale avrebbe perduto 22 milasoldati; 



(1) Come elemento combattivo poco valsero i 37 eleíanti, condott» 
principalmente per impaurire i Galli. 

(i) J. Beloch, Die BcvJlkcrung dcr GrUckisck-Rdmiscken WdU Leip- 
zig, 18S6, pag. II. 

(3) EfVó perclié non tenne cooto né degli 1 1 mila sokUti lasdati ad 
Aftaofie, flié dei 10 liceamtí. Co«cdi¿ le perdite aoziché ayo mila vaoD> 
fatte rísalire, stando senpve a Polibio, a 55 mila, . 



«24 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

giunto al Ródano ne avrebbe perduti altri 13 mila (Polibio, iii, 
óo, 5) e, dopo il passaggio disastroso delle Alpi, non glie ne 
sarebbero restatt che 26 mila (Polibio, iii, 56, 4), avendone per- 
ció perduti altri 20 mila. 

Nonostante V aspra lotta sostenuta da Annibale contro le varíe 
tribu delle regioni deír Ebro , ove si tenga presente e la brevitá 
di quelle piccole fazioni, e le scarse forze di cui pote vano allora 
disporre le popolazioni ostacolanti il passaggio dell' Ebro e dei 
Pirenei, non si puó pensare davvero ad una perdita di 22 mila 
uomini. Assolutamente inaccettabile é poi la cifra riguardante le 
perdite fatte dal passaggio dei Pirenei al fiume Ródano. La mar- 
cia essendo proceduta in quelle regioni senza difficoltá né di ter- 
reno né di tribu indigeñe, non poteva condurre ad una perdita di 
13 mila uomini. Ma come si puó allora spiegáre ció che Polibio 
ci' tramando? , 

Ammettendo che Annibale fosse riuficito a riunire intorno a 
Cartagena 102 mila uomini, é chiaro che, quando egli giunse ai 
piedi dei Pirenei, dovette vedere di molto ridotto il süo esercito. 
Polibio (ni, 35,6. Cfr. Livio, xxi, 23) ci parla d^ un licenziamento 
di 10 mila soldati; anzi Livio parla d' una vera e propria defezio- 
ne di 3 mila Carpetani. Chi conosce 1' Índole e le abitudini dei 
popoli antichi della penisola ibérica ammette fácilmente che non 
dovette certo riuscire troppo difficile ad Annibale il radunare 
intorno a sé, oltre i mercenari d' África, mol te migliaia di Spa* 
_gnuoli in modo da formare una forza complessiva di oltre cento 
mila soldati. Ma se la prospettiva d'un ricco bottino, se lo spirito 
<i* avventura poté riunire intorno al duce cartaginese circa 35 
mila Iberi (l) é pur vero che in molti di essi dovette sorgere il 
desiderio di godersi nel proprio paesele ricche prede fatte in 
q^uei primi mesi di quella campagna. L' avventurarsi lontani 
dalle proprie regioni, dalle quali i piü non erano mai usciti; il 
cimentarsi in iin viaggío lunghissimo, che per le difficoltá non 



(i) Monimsen (Storia di Roma antica. Traduz. di Luigi di Saa Giusto 
ed ¡llustrazioi;ii di E..Pais. Roma, Torino, 1905, pag. 553) pone V3 diSpag- 
nuoli neir esercito d Annibale, cioé 34 mila circa. 



r 



POTBMZIAUTA MILITAIUI DI ROMA B DI GARTAGIMB 12$ 

prometteva ritorno alcuno; il vedere sicura dinanzi a loro una 
serie di lotte contro Asdrubale; il sentiré la certezza di poter 
venderé ancora ad altri la propria spada, restando nella penisola^ 
spinse certo pareccfaie mi'gliaia di Iberi a rinunziare a seguiré un 
genérale che doveva loro apparire piü temerario che ardito. Per- 
ció vicino alie diserzioni dei Carpetani aoi dobbiamo immaginare: 
spessi e numerosi sbándamenti, fatti alia spicciolata prima e dopo* 
il passaggio dei Pirenei. 

Con ció é manifestó che fra quei 22 mila soldati, perduti, se-, 
condo Polibio, nella lotta contro le tribu delFEbro, vanno posti 
una buona meta di disertori. 

Quanto poi ai 1 3 mila uomini perduti, secondo lo storico greco», 
fra i Pirenei ed il Ródano bisogna ben pensare che nella Gallia^ 
dovettero continuare numeróse le diserzioni sopratutto di Iberi. 
Ed é naturalissimo che ció sia avvenuto. I primi contatti fra 
r esercito annibalico ed i cavalieri di P. Cornelio Scipione sulla 
sinistra del Ródano, ebbero, forse non meno dei ghiacciai e deí 
dirupi delle Alpi, la forza di sgomentare anche molti di colo- 
ro che, lasciando la Spagna, s* erano proposti di seguiré An- 
nibale. 

Stando cosi le cose le perdite fatte da Annibale possono esse- 
re rídotte ad una cifra accettabile, cioé complessivamente ad una 
trentina di mila soldati circá. Infatti, considerando come disertatt 
la meta dei 22 mila che Polibio dice perduti intorno air Ebro,. 
e ponendo fra gli sbandati, o licenziati i 1 3 mila die mancarono 
fra i Pirenei ed il Ródano, noi troviamo che una venticinquina di 
mila nomint che in Polibio sonó considerati come perduti e mor* 
ti, vanno invece posti fra gli sbandati ed i disertori. 

Cosí é provato che la cifra complessiva delle perdite fatte da 
Annibale nella sua spedizione va ridotta di molto, eioe da 5S 
mila (cifra che risulta. dai vari dati di Polibio) a 30 mila uomini 
ctrca. Anzi questa cifra potrebbe anche essere ridotta da coloro 
che non sonó disposti ad ammettere la perdita di 20 mila sol- 
dati fra la salita e la discesa delle Alpi. E secondo noi, cosí pen- 
sando, non si va lungi dal vero, perché un esercito di 46 mila 
nomini (Polibio, iii, 56, 4) dal Ródano al Ticino, nonos tante le. 



Iá<> BOLEtÍN Dtt LA AEAL ACADEMIA DB LA HiaTORIA. 

aspre e numeróse difficoítá del vaiico deile Alpi, non é probabi 
le che si riduca a soli 26 mila (l). 

Siccome pero non é lecito dubltaredi quest* ultima cifrada! 
momento che Polibióstesso (m, 33, t8; ni, 5^) 4)'ci assicura di 
averia tratta da una fontc impoftantissima ed ufñciale, cioé 
dair iscrizione (2) che Aunibale, mentre stava nel Bruzzio, fece 
incidere a caratteri greci e punici preaso il tempio di Giunone 
Lacinia (presso V odierno Capo della Colonna), noi dobbiamo as- 
solutamente considerare come un pó troppo alta la cifra dei 46 
mila soldati che Ánnibale avrebbe avuti presso ii Ródano. 

Concludendo rispetto alie perdite fatte da Ánnibale si deve 
ritenere che per avere un* idea accettabile bisogna ridurre della 
meta la cifra che di edse posslamo ricavare dai da ti polibíani. 

♦ 
* * 

La leva rómano-italica, fatta daí consoli P. Cornelio Scipionc 
e T. Sempronio Longo, nella primavera del 218 av. Chr. risall 
secondo il Beloch (¡ac. cit)^ almeno a 60 mila uomini , o tutto al 
piü ad 80 mila. A noi sembra che si possa precisare alquanto 
di piü. 

Infatti Livio (xxi, 17) dice che da Roma furono tratti 24 mila 
fanti e I.800 cavalierí, cioé in tutto 6 legioni. Glialleati, secondo 
lo stesso Livio, fornirono 40 mila fanti e 4.400 cavalierl. Ai con- 
solé P. Cornelio Scipione, ch'ebbe V incaríco di andaré ad incon- 
trare Ánnibale, furono date due solé legioni, cumjuxto equitain; 
oltre a 1 5.600 aileati. Complessivamente Scipione ebbé adunque 
24.200 soldati. Gli si diede anche una ñotta di 60 quihqueremi. 

L* altro consolé T. Sempronio Longo, che aveva avuto V inca- 
rico di invadere V África dalla stazione navale di Lilibeo (Mar- 
sala) se Scipione fosse riuscito ad arcendum Poenum dair Itdlia 



(i) Ci viene ¡1 sospetto che Polibio abbia, di sua testa, calcolate a ao 
mila le perdite fatte da Ánnibale nel passagio delle Alpi. La rotonditá 
ste3sa della cifra lo lascia sospettare. 

(2) Anche T. Livio (xxxviii, 46) ricorda qucH* iscrizione importantis- 
sima. Ma non se ne serví punto per T opera sua. 



POTEKZIALITA MIUTARB DI ROMA 8 DI CARTAGIKC 127 

(Livio, XXI, 17), ebbe forze alquanto piü numeróse, cioé in tutto 
26.400 uomini e 160 quinqueremi. 

Manlio, pretore della Gallia Cisalpina, dovendo muovere cen- 
tro i Galli ribelli della valle del Po, dapprima ebbe con ogn¡ 
probabilita una sola legione (haud invalido praesidio^ Livio, xxi, 
1 7), ma piú tardi, siccome la repressione riusciva difñcilissima, il 
consolé Scipione dovette cederé una delíe sue legioni e compire 
tutte le operazioni necessarie per fare una leva di un' altra legio- 
ne che sostituisse quella ceduta (Livio, xxi, 25). In tutto contro 
i Gálli si ebbero circa 20 mila soldati (Livio, xxi, 17). 

Da tutto ció risulta che le forze terrestri , messe in campo da 
Roma nei primi mesi del 218 av. Chr., furono, atando a Livio, 
70.800 tiomini. Ognuno, che conosca almeno i rudimenti del- 
r arte militare, s' accorge che con un esercito cosí numeroso non 
dovcva riuscire difBcile al senato romano di fronteggiare sere- 
namente la situazione. Ma tutto fu allora fatto alia rovescia; tutto 
fu disposto in modo da porrc Anníbale in condizioni superiori al 
corpo d* esercito romano che era stato incaricato di fronteggiarlo. 

Dopo gil errori e le titubanze compiute nei primi mesi della 
campagna , il senato pose il consolé Scipione , con soli 24 mila 
soldati, a guardia di tutte le estese linee di comunicazione fra la 
pianura del Po e Roma. 

Awenne cosi che i 26 mila uomini di Annibale, dopo essersi 
convenientemente riposati dai disagi del passaggio delle Alpi, si 
trovaron© pronti a fronteggiare arditamente i Romani, ad essi 
¡nferiori di numero e sopratutto di cavallería. L* avcr dato sol- 
tanto 3.800 cavalieri a Scipione fu uno dei piü gravi errori, 
poiché, dovendosi operare in pianura e contro un nemico che 
ave va la migiiore cavallería del tempo, quella dei Numidi (in 
numero di circa 6 mila), era necessarío almeno impediré sorprese 
c frenare un pó gli ardori bellicosi di gente, pronta di venire á! 
piü presto aUe maní. Se Roma avcsse rinunziato per allora alia 
spedizione verso 1' África, avrebbe potuto con i due eserciti con- 
solari chiudere ad Annibale ogni via di scampo e vincere la guer- 
ra con non molto sforzo e con meno tempo. Ma il destino aveya 
dispoto altrimenti c cosi Annibale, accorgendosí súbito della 



12$ BOLBTÍM DE LA RBAL ACADS^IA DE LA HISTORIA. 

supQriorítá sua rjspetto alia cavalleria, s' azzuíTó con i Romani e 
riusci a gettarsi sulle linee di comunicazione del consolé Scipio- 
ne. II primo passo verso la vittaría.era stato fatto cosi dall* ac- 
corto duce cartaginese, al qnale ormai si rivolgeranno trepidanti 
gli animi indomíti dei Galli, abitanti nel corso, medio del Pq. 
Quando dopo non molto giungerá alia Trebbia il consolé Longo 
per unirsi a Scipíone sara troppo tardi. L' errore commesso non 
era plü rimedíabile e doveva condurre a ben altri disastri. 

Quanto alie 220 navi di cui potevano disporre i Romani, noi 
vediamo un* assoluta iríerzia. Eppure i. Cartaginesi non avreb- 
bero certo potuto avere una flotta ugualmente numerosa e forte. 
Da tutto ció che s' é detto sopra é manifestó che le forze roma- 
ne non furono adoperate a tempo e luogo opportuno. La lentez- 
za aveva dappríma condotto alia distruzione di Sagunto (l) e, 
qu^l che é peggio aUa perdita di una vera e forte base di ope- 
razione contro Asdrubale. L' incertezza, le ambascerie, le forma- 
litcí avevano fatto perderé un tempo preziosissimo pqr intercet- 
tare ad Annibale la vja dei Pirenei, o almeno quella delle Alpi. 
Gli errori e la poca perspicacia infine dei duci condussero Roma 
ad uno piauo strategico e tattíco íiacco e adatto piü a realizzare 
i djsegni del nemico che ad impediré un' invasione. 

Si cadde allora in errori gravi e numerosi é vero, ma essi 
furono tali da daré occasione ai grandi eroismi ed alie maschie 
virtú della gente latina, la quale cpl sacriñcio e con la gagliardia 
del volere si lasció perdonare dalla storia le colpe e gli errori 
compiuti in un' ora solenne delle sue lotte e della sua.esistenza. 

Anche Annibale, il fiero e geniale Annibale, dinanzj alia con- 
corde volonta e alia virtú di tutto un popólo, da lui vinto piü 
volte, dovrá mestamente piegare il capo e lasciare.T Italia. Lo 
sforzo grandioso d' un uomo di genio si ando cosi a spezzare 
contro i decreti del destino! 

Tcmpio (Sardegna), Gennaio 1907. NicotA Feliciani. 

(i) Dum Romat consulüur^ Saguntum exfugnatur. Nella Spagna con 
questo detto s'. accusava la lentezza dei Romani nel soccorrere gli alleati. 
In T. Livio (xxi, 7) si ha un tácito rimprovero al senato di Roma di qucl 
tempo. 



. CALDAS DB MOMBUY 1 29 

VI 

CALDAS DE MOMBUY. SUS AGUAS TERMALES 
É INSCRIPCIONES ROMANAS EN 1790. 

• * • 

No logró ver, aunque lo buscó Hübner (l)> el libro citado por 
el Dr. Graells (2), cuya portada es: 

Luz déla verdad \ y \ Extinccion de preocupaciones, \ Trata- 
do \ de las aguas thermcUes \ de la villa de Caldes de Monbuy \ 
del principado de Cataluña^ \ sus propiedades y precauciones \ que 
deben observarse^ para el logro de la salud \ en varias enfermeda- 
des; \ lo dan a luz \ el doctor Juan Broquetas Presbítero^ \ y 
Salvador Broquetas Boticario de la Villa \ de Caldes de Mon- 
buy. I Con licencia. \ Barcelona-. En la Imprenta de Bernardo 
Pía, I Impresor en la calle de los \ Algodoneros, \ Se hallará en 
la misma Imprenta. 

Completamente agotada, e§ta obrilla merecería reimprimirse. 
Un solo ejemplar, después de haber llamado inútilmente á la 
puerta de muchas bibliotecas y bibliófilos, ha sido en fin puesto 
á mi disposición por tres ó cuatro dias^ habiéndomelo generosa- 
mente prestado su actual dueño, el Sr, Broquetas, directo repre- 
sentante y heredero de la familia de los Autores. Impreso en 
1790, sirve no sólo para formar una Biblioteca histórica de Caldas 
de Mombuy^ sino además para juzgar de la altura, ó nivel, á que 
habían llegado en nuestro país los estudios tocantes á la Epigra- 
fía y á. la Química medicinal, en los años postrimeros del si- 
glo XVIII. 

He aquí el índice de sus capítulos, que copio literalmente y 
proveo de acentos prosódicos, para mayor claridad y iácil com- 
prensión del texto; 

I. De la agua mineral y su virtud. 

IL De las aguas thermales de la Villa de Caldes de Mon- 
buy, su calor y otras singulares circunstancias. 



(1) JnscriptioHes Hispaniae laHnae^ pág. 598. 
(a) BoLSTÍN, tomo xiiv, págs. 1S2 y 185. 

TOMO u 



130 BOLETÍN DE LA RSA£ ACADSHIA DE LA HISTORIA. 

III. De las materias, 6 minerales, que contienen dichas 
aguas. 

IV. De que proviene el calor de dicha Agua. • 

V. Del uso interior de dichas aguas y su virtud. 

VI. Del uso exterior de dichas aguas, su virtud y efectos. 
VIL De la construcción de los Baños, y cooio se ministran 

á los enfermos. 

Vm. De los Baños tibios, templados y calientes; sus propie- 
dades y efectos. 

IX. De la estufa, 6 Baño de vapor; su uso, propiedad y 
efecto. 

X. Del Chorro, 6 riego por Canal de dicha Agua Thermaí; 
su uso, propiedad y efectos. 

XI. Del lodo de las Aguas Minerales Thermales; su uso, pro- 
piedad y efectos. 

XII. De las preparaciones antes del uso de los Baños; y pre- 
cauciones al tiempo de usarlos y después de su uso. 






Todo el libro es útil y provechoso; mas, ateniéndome al par- 
tido histórico que de él se puede sacar, me ciño á transcribir por 
entero los capítulos II y IV; y á extractar, ó copiar en parte, el 
III y VI. 

«Capitulo segundo. De ¿as aguas thermales de la Villa de CeU^ 
des de Monbuy^ su calor y otras singulares circunstancias. 

Hállase la villa de Caldes de Monbuy cinco horas distante de 
la ciudad de Barcelona, donde se llega con toda clase de carrua- 
ge, sin subidas ni aspereza alguna, y está situado al pie de dos 
pequeños montes; su campiña deliciosa por abundar de aguas 
frescas, plantada de olivos, cerezos y rosales, y por razón de mu- 
chas huertas abundantes de verduras. Dentro de la villa hay 
muchos pozos de agua fresca, y á los dos lados de la plaza dos 
fuentes y en medio una de Agua Thermal tan caliente, que su 
calor llega á 56 grados del Thermometro de Reaumur; y siendo 
tan caliente, no se observa en ella la más mínima partícula de 



CAU>A3 DB NOHBUy 13^ 

minerali quedando siempre muy diáfana; y ni en el gusto ni ol^ 
fato se percibe cosa alguna; en tanto griaido que sin eml?argo de 
ser tan medicinal, como después se dirá, sirve cornúomente en 
esta villa para cocer las comidas y amasar el pan* 

Esta Agua Thermal solo se halla en la pla^a de dicha villa, 
y en algunas casas inmediatas á ella, saliendo en muchas partes 
con una especie de hervores. Dicha Agua aunqa se aumenta^ por 
mucho que llueva, ni se disminuye por mucha sequedad que 
haya, si que siempre permanece en su estado natural^ así en in- 
vierno como en verano, con igualdad de au curso y grado de ca- 
lor, lo que evidencia que el origen de dichas Aguas Thermales 
es muy profundo, y por su profundidad no están sugetas á las in^ 
clemencias y vaciedad de los tiempos en quanto á las humedades 
y sequedades, calores y fríos accidentales, como lo están las par<- 
tes superficiales de la tierra; y lo confirma el hallarse á poca 
distancia por todas partes agua fresca, no sólo superficial, sí tam^ 
bien en pozos. Tan4>ién confirma la preciosidad de dichas aguas 
el ser t;hermopotables; porque no sólo se usan por baños y estu- 
fas, sá también por bebida comp las acídulas, segtjn en otro car 
pitulo se explicará. 

La estimacióa que se merecea dichas aguas \p acredita el 
aprecio que de ellas hicieron los rooianos; pues, á m& de cons- 
tar ^to los vestigios de los baños y obras de aquel tiempo, exisr 
ten varias lápidas con sus inscripciones. En las paredes de la 
iglesia de dicha villa, á la parte que mira al Norte, hay fixadas 
quatro lápidas: La una dedicada á Apolo, que tiene la siguiente 
inscripción: 

ApoUmiL. Mimcius Apromanus Gal. Tarrac. T,P.L{i). Cer- 
ca de esta hay otra, que por tan antigua, ya no se perciben en 
ella las letras; pero se presume ser esta: L. L. C. Iroc. Zotícus 
y. L. L. M. (2); pues de estas dos se da testimonio en la Marca 
Hispánica existir alrededor de un baño que estaba en medio de 



(i) T(estamento) p(oni) i(ussit). 

(2) S(aluti) s(acrum). C(aius) Proc(ilius) Zoticus v(otum) s(olvit) l(ibens) 
4PQ(erito). 



132 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

la plaza de dicha villa, que se sacaron de allí, quando en 1650 se 
descompuso aquel baño, y se empedró la plaza con piedras la- 
bradas, como está al presente. Dos lápidas más hay ñxadas^ en 
dicha pared dedicadas á Apolo: la una tiene la siguiente inscrip- 
ción: Apollinu Soneto L. Vibius Alcious: La otra (parte borrada 
en la tercera línea) tiene la siguiente: -¿4/¿?/AW. M, Fonteitis No... 
Cónsul. Otra hay en otra pared de dicha iglesia, que mir?i al 
mediodía, que se advierten siete renglones de letras; pero tan 
maltratada, que no se puede leer cosa alguna. 

También existen dos lápidas en mi casa (de Salvador Broque- 
tas, boticario) sita cerca de la plaza de dicha villa, las cuales, mi 
abuelo hizo sacar de un quarto de ella, donde se conocían ves- 
tigios de haber existido allí antiguamente algún baño^ las cuales 
estavan allí colocadas en dos rincones de él á contraposición, 
mirando la una á la otra: La una dedicada á Minerva, y tiene la 
siguiente inscripción: Cornelia Flora: pro Philippo^ Minervce 
V. L. L. M.: Esta se halla colocada y fixada en una pared en 
medio de unos baños, que en 1 77 1 se edificaron nuevamente en 
la dicha mi casa (de Salvador Broquetas), y cerca del parage 
donde antiguamente existía. Esta inscripción- manifiesta una de- 
mostración de agradecimiento que hizo Cornelia Flora á la Diosa 
Minerva, por haver conseguido la salud en estos baños Filipo,. 
por quien havía hecho el voto, como lo aseguran las quatro <íl- 
timas letras de la inscripción, la cual inscripción nos dd á cono- 
cer que engañado el gentilismo, no sólo venerava en los baños 
de esta villa, y dedicaba estatuas de Apolo y de la Diosa Salud, 
sino también de Minerva. De esta ya se sabe que comúnmente 
era adorada por Diosa de las Ciencias; pero también era cele- 
brada de los gentiles por Diosa de la Medicina, í)axo el nombre 
de Diana, pues es cierto que en Roma havía un templo dedicado 
á Minerva Médica^ del cual se conservan los vestigios y una ins- 
cripción que dice: Minervce Medica. Aquella Cornelia Flora que 
hizo el voto, con bastante fiíndamento se puede decir .que fué 
Cornelia, muger de Julio César, primer Emperador deRoipa; pues 
nuestros antiquarios viendo el nombre de Cornelia en qualquier 
inscripción, davan por cierto ser de aquella noble y antigua fa- 



CALDAS DE MOMBUY 1 33 

tnilía romana. Podrá ser también que como en el antiguo Iliuro 
(hoy Mataré) havía una muy noble y antigua familia de Floro, 
como dice Finestras en la colección de inscripciones de Catalu- 
ña, Cías. I. n. 23, fuese aquella Cornelia Flora dé esta familia; 
pero séase lo que se fuese de las dos, se evidencia que ya estavan 
estos baños acreditados desde el tiempo de la gentilidad. La otra 
piedra, que es muy grande, contiene diez renglones de letras; ■ 
pero por estar muy maltratada del tiempo en que la sacaron los 
albañiles de su centro, y también gastada por su antigüedad, no 
se puede declarar lo que contiene, por contener solo algunas le- 
tras en cada renglón; pero atendidas algunas circunstancias se 
presume que en aquel tiempo se habría colocado sobre ella una, 
estatua de Minerva. Dicha piedra se ha hecho labrar de la parte 
contraria á la que trahe la inscripción, haviéndose dexado intac- . 
ta en la de las letras con la intención de colocarla por baze de 
una pared que debe reedificarse en una de las esquinas de la 
misma casa. Se omite aquí la explicación é inteligencia de las 
demás sobredichas inscripciones; pues quien quisiere cerciorarse 
más, puede leer la Marca Hispánica, lib. 2, cap. l6, n. Ili; y 
también las inscripciones en las obras del doctor Finestras, y su 
addición á ellas. 

Es cierto también que á vista de los prodigios que se han ex- 
perimentado y . experimentan continuamente de dichas aguas, 
por ser tan medicinales, concurren á esta villa muchas gentes 
de todas clases para tomar baños, no sólo de varias partes de 
España y sus islas, sino también de otros reynos, pero los más 
de este Principado de Cataluña, y asimismo oficiales y soldados 
de varios regimientos; y en vista de las raras curaciones que se 
han experimentado, muchas veces los enfermos, dudando de 
tanta virtud en el agua, lo atribuyen á prodigio obrado por 
Dios por medio de dos imágenes que se veneran en esta villa: 
la una, de la Magestad de Christo, y la otra, de la Virgen del 
Remedio. La primera muy respetable, y de singulares circunstan- 
cias, pues trahe una vestidura larga con varias insignias, que, 
según textos de la Sagrada Escritura, corresponden á la Mages- 
tad de Christo, como reinante en la^Cruz. Esta singular imagen 



I3Í4 BOLETÍN DB LA ^BÁL ACAOBMf A tHl LA HISTORIA, 

de Chrlsto se tiene por tradición que unos boemíanos antigua-* 
mente se la llevaron de la ciudad de Luca, huyendo de aquellas 
tierras por razón de guerras y otras calamidades, á los quales 
llamaban Gitanos por usar del trage y vestido, como se dexa 
ver en las pinturas antiguas que manifiestan aquel lance; y vía* 
jando por estas partes de España con dicha imagen, llegando á 
los pueblos, la dexavan en los templos; y pasando dfe uno á otro 
lugar, llegaron á esta villa, colocándola asimismo en su templo, 
pero al querer pasar á otro lugar, no fué posible con todas su& 
fuerzas moverla, evidente señal de querer Dios permaneciese en 
esta villa por sus divinos secretos; y en vista de este singular pro- 
digio, resueltos aquéllos en dexarla, la tomaron quatro sacerdotes 
y la colocaron luego en un altar de dicha iglesia, donde perse- 
vera, y se venera con singular devoción. La otra es de la Virgen 
del Remedio, así intitulada por el remedio que se experimentó 
de algunas, calamidades al tiempo de su hallazgo. Dicha imagen 
antiguamente se halló un quarto de legua distante de esta villa, 
y está allí colocada en una capilla muy bien adornada, y se ve- 
nera con grande devoción no sólo de los moradores de dicha 
villa, sí también de muchas personas de varios lugares muy dis- 
tantes de ella; y no es de admirar que (como queda ya dicho), 
muchas curaciones extraordinarias se atribuyan á prodigio de 
Dios por medio de la devoción de estas imágenes; pues á más 
de que ya los gentiles atribuían (aunque erróneamente) á mila- 
gro de sus Dioses las portentosas curaciones de las Aguas Ther- 
males, sabemos también que San Felipe Benicio impetrava la 
salud de los enfermos por los baños, como Se expresa en el pro- 

I 

ceso de su vida. De todo lo que resulta que las circunstancias 
que concurren en dichas aguas son singulares y de las más pro- 
digiosas. 

CAPÍTULO TERCERO 

DE LAS MATERIAS Ó MINERALES QUE CONTIENEN DICHAS AGUAS 

Supuesto lo referido debe saberse: que la vÜla de Caldes de 
Monbuy, está colocada al pie de dos pequeños montes, que á la 



CALDAS DE MOMSUY 135 

vista contienen una tierra blanca arenisca fuerte» y más abaxo, 
y cerca de la villa, se descubre una arzilla muy fuerte. Quando se 
han hecho dentro de la villa excavaciones para conducir Agua 
Thermal á varios baños, llegando cerca del bullidor de la agua 
caliente, se halla una tierra ñoxa arenisca, y negra, algo saponá- 
cea; entre ella algunas partfeulas lucientes de color oro; algunas 
piedras blancas por fuera, y por dentro amarillas; otras, que son 
como ferruginosas; otras blancas, como rohidas, que forman va- 
rias figuras; en algunas partes, al tiempo de hacerse la excava- 
ción, se ha advertido olor á azufre, que ha permanecido poco 
tiempo; y cuando en los años pasados se descubrió el pequeño 
pozo del origen de la agua, que se dirige al hospital, que no 
huvo memoria de hombres que lo hubiesen visto descubierto, 
en una losa que cerraba aquel pozo y estava inmediata al agua, 
se hallaron algunas porciones de azufre pegadas á ella, que pa- 
recían las flores de azufre que trabajan los boticarios; en los pa- 
rages donde continuamente cae dicha agua, dexa un color pagi- 
zo, y en otras verde. En las paredes del referido pequeño pozo* 
del hospital y en otros conductos se han hallado porciones de 
unos materiales como gelatinosos y crasos, pegados á. la pared. 
Pcw solo lo referido ya no hay que admirar diga Plinio lib. 31, 
capítulo 2, que las Aguas Thermales de esta villa tienen su trán- 
sito por parages sulfurosos, y que sirven para curar varias enfer- 
medades 

Las sobredichas operaciones hicieron el doctor Joseí Broque- 
tas, médico, y Francisco Broquetas, boticario, hermanos, y re- 
solvieron lo que al fin de este capítulo se dirá, Y para mayor 
inteligencia se advierte que posteriormente se han hecho las 
siguientes pruebas: se pusieron dentro de una caldera 1 50 libras 
de esta Agua Thermal, sin preceder filtración; y haciéndola her- 
vir hasta su total consumpción, quedó de residuo tres onzas me- 
dicinales de una materia blanca con alguna línea amarilla y obs- 
cura, y sólo se percibía algo de salado; lo que no sucede así en 
la costra que dexa el ag^a dentro de la cañería donde ha pasada 
mucho tiempo, como se ha visto en las cañerías antiguas que se 
han abierto de pocos años á esta parte, en que se hallado una 



136 BOLETÍN DE LA ftBAL ACADEMIA DS LA HISTORIA. 

costra blanca y lucientej gusto de tierra y algo salado, que pa- 
rece demuestra tierra calcárea á diferencia del residuo de la eva- 
poración. También se metieron agallas dentro de un vaso de 
dicha agua, y al instante se mudó en un color purpúreo obscu- 
ro, y las agallas precipitadas quedaron obscuras. Metiendo des- 
pués en el vaso ün poco del aceyte de Tártaro, por deliquio se 
resolvió aquella agua, quedando al instante, turbia, sin bolvérse 
á clarar; y Con esto las agallas precipitadas bohderon á su color 
natural, sobre ellas un círculo blanquisco, sobra éste un círculo 
verdoso, y en la superficie un círculo negro; y así se quedó sin 
inmutarse. En otro vaso de Agua Thermal se echó im poco de 
la tintura de turhesol, y ho se inmutó, y se iquedó con el mismo 
color de la tintura. 

Atendido todo lo referido, y conformándome con el dictamen 
de los dos' sobrenombrados facultativos, que es lo que hasta el 
presente se ha apeado, digo: que dicha Agua Thermal está im- 
pregnada de partículas salino-nitroso-volátiles, y de uña porción 
de sal fósil, la cual, unida con dichas partículas salino-nitroso- 
volátiles, forman un sal soso, quasi neutro, de naturaleza alchá- 
liho. Participa también de algunas partículas marciales, y de otras 
sulfúreas, ó de alguna porción de azufre vitriólico unido en lo in- 
terior de la tierra, ó en su propia mina, aptas y dispuestas para 
componer un vitriolo marcial imperfecto disoluble en dicha 
agua. Por ser esta agua tan diáfana, sin gusto ni olor, ni verse en 
ella partícula alguna, ha dado motivo siempre de discurrir á va- 
rios facultativos, y, finalmente, sólo se ha podido apear hasta el 
presente lo que queda referido. 



( 



CAPÍTULO QUARTO 

DE QUÉ PROVIENE EL CALOR EN DICHA AGUA 

El calor tan intenso de dicha Agua Thermal, juntó con las 
demás circunstancias, y el no comprehendérsele mineral alguno ' 
dominante , ha causado mucha admiración, hasta llegar á adop- 
tar algunos aquella opinión que decía que el calor de las Aguas ' 



CALDAS DB'MOMBUY 1 37 

Thermales provenía de un fuego subterráneo. Pero desatendida 
esta opinión, y supuesto que la agua de su naturaleza es un cuer- 
po ñuido y diáfano, compuesto de partículas flexibles de confi- 
guración esférica, muy fáciles á moverse; como también que el 
movimiento es causa del calor, digo que el calor, ó estuación de 
agua proviene de un rapidísimo movimiento causado de la vio- 
lenta confricación de las puntas acidas del azufre con el cuerpo 
alchalino del metal, y de aquella acción y reacción se origina 
aquella efervescencia, comaüo dice Etmútlero y otros: yEstuatío 
Aquarum Thermalinm oritur p^obabilius ab efervescentia accidi 
sulphuris embrivnati rodentis mineras^ et marcasitas natura Ur-^^ 
reoürinosce^ seu quasi alchalinó'Sulphurece, Y esto se confirma con 
muchos experimentos que se usan en la Kímica, y especialmente 
en la operación del crocus martis aperitivos cum sulpkures que 
manifiesta Nicolao Lameri en su Curso-Kímico, en la qual, mez- 
clando las limaduras del hierro con el azufre pulverizado, hacien- 
do una masa con agua, se calienta al instante. 

De aquel rapidísimo movimiento y violenta confricación dé 
los minerales no sólo se origina éi calor, sí también la virtud 
medicinal de las aguas; porque todas las aguas subterráneas tienen 
diferentes tránsitos en el interior de la tierra; y como ésta este 
fecundada de varias materias salinas, bituminosas y sulphúreas, 
y asimismo de otros minerales y metales, especialmente de aquel 
sat terree céntrale^ vel salis addi esurini sulphuris embrianaüy 
que dice Hehnoncio in Páradoxis de Fontibus Spadatis; la cufl, 
pasando y traspasando por dichos materiales, y mezclándose con 
ellos, se lleva consigo aquellas partículas ó sales que halla dis- 
puestas y aptas para unirse con ellas, y de ahí le proviene al 
agua la virtud medicinal á proporción de las niaterias de que 
queda impregnada, lo que está muy probado por diferentes ex- 
perimentos que han hecho varios autores, y entre otros el famoso, 
escrutador Rochus, el qual en su Tratado de Scrutinio Aquarum 
Mineraüumy- en su volumen Kímico dice: Acidulas enim Aquas 
scrutatus sum, /adiendo nempe usque ad scaturiginem cujusdam: 
Fohtis Aquce acidula*; reperivi tándem quod illa Aqua simplex^ et 
insipida erat; currendo tamen per terram sale acido esurino im- 



1^8 BOLBTÍN DB LA lUUL ACAOBMIA DB LA HISTORIA. 

pregnatum^ salsa evasit. Todo lo que confirma Helmoncio in 
Paradoxis de Fontibus Spadinis, y otros. Con todo lo que que- 
da evidenciado de que previene el calor en dicha Agua Thermal - 



CAPITULO SEXTO 

DEL USO EXTERIOR DE DICHAS AGUAS, SU VIRTUD Y EFECTOS. 

£1 USO exterior de dichas aguas consiste en baños, estufas, cho- 
rro y lodo. Son las aguas minerales, generalmente una medicina 
para curar varias enfermedades, y por esto en la aplicación de 
ellas se necesita experiencia y razón para lograr el deseado efec- 
to de la salud; y esto es tan fundado copo que la universal y 
verdadera medicina tiene por guía y principal fundamento la ra- 
zón y experiencia, como dice Aristóteles: Ratio et experientia 
sunt dito instrumenta ad artes inveniendas\ y hablando de la ver- 
dadera medicina, dice: Experientia et ratio sunt veluti crura, qui- 
bus firmatur. Esto se evidencia porque, haviéndose perdido la 
medicina que infundió Dios á nuestro primer padre Adán, junto 
con las demás ciencias por haver crecido en los hombres el pe- 
cado, la negligencia é ignorancia; viéndose éstos sujetos á tantas 
dolencias, empezaron á buscar medios saludables y remedios de 
los que crió Dios para el uso de nuestra humana naturaleza, conser- 
vando en la memoria los que aprovechaban en las enfermedades; 
y poniendo los enfermos en públicas plazas para hacer mahiñes- 
to á todos el medicamento que curava ó dañava; y así, de la 
observación de los remedios que aplicados varias veces en una 
misma enfermedad aprovechavan, vinieron los hombres á formar 
otra vez la medicina, como explica Galeno, lib, de SectiSy cap. 2, 
y lo dice también Hypócrates, i Metaph. Expluribus experientiis 
canceptis de similibus oritur; de que se infiere que la medicina 
tubo origen otra vez de la necesidad, que aunque duró por mu- 
cho tiempo como una arte imperfecta se constituyó después per- 
fecta. 

xA^lgunos dicen que esta nueva medicina la inventaron los 
egypdos, siendo Mercurio el primer inventor; pero es mássegu- 



CALDAS DBMOMBUy 139 

ro y cierto que fué inventada por los griegos, siendo Apolo» hijo 
de Júpiter, el primer inventor que constitujró, dispuso y empezó 
á exercer la medicina; de niodo que los gentiles le colocaron en 
la clase de los dioses; Esculapio, hijo de Apolo, continuó en ejer- 
cer y perñdonar dicha facultad; de modo que por las curas tan 
raras y portentosas que hada, le véneravan por Dios, y le dedi* 
cait>n muchos tesapk>s, á los cuales llevaban los enfermos cu- 
rados, y para curar, pensando era milagro de Esculapio. Esta 
medicina de Esculapio (quien murió de un rayo) se propagó á 
Hipócrates, su descendiente, por medio de sus sucesores que con- 
úfíusaron en enseñarla los padres á sus hijos por espacio de cerca 
de quinientos años. 

Los de esta familia que así profeaa^vAn la medicina se llama- 
ban Esdepíadas, tomando la denominación de Esclepias, que 
ad se llamaba en griego Esculapio. Estos Esclepíádas ejercitaban 
la medicina por la observación, enseñando los padres á sus hijos, 
y enseñados los hijos por la experiencia de sus padres en su poca 
edad, quedaban informados por las experiencias de aquéllos, y 
añadiendo después la suya, quedavan sumamenteaventajados en 
el arte; y esta primera enseñanza llegó hasta Hipócrates, quien 
recibiéndola de su padre, y considerándose refundida en él la de 
tantos antecesores, ha logrado el timbre de príncipe de la me- 
dicina, dexándonos ias obras más preciosas que ha conocido la 
antigüedad, y todos los sucesores las han respetado hasta al pre- 
sente. 

No solamente tomó Hipócrates noticias útiles de la medicina 
de la enseñanza experimental de su padre y antecesores, sí tam- 
bién de las tablas que se ponían en el templo de Esculapio quan-< 
do los enfermos acudían allá para sanar de sus males, y después 
de haver logrado la salud quedara en aquellas tablas escrito el 
nombre del enfermo, ia enfermedad que havía padecido, y los 
renuKiios con que havía curado. Que Hypócrates se hubiese 
a{>rovechado de estas tablas lo dice Estrabón Geograf., lib. 14^ 
pág. 440. In Suburbano (habla de la isla de Coo) est Esctüapit 
tmplum foaidi insigHe, et multis danis opulmtum^ et dicunt etiam 
Hypocrúítem tx '^uris ibi dedkatis exereuise quce ad medicince ra- 



140 BOLETÍN DE LA. REAL ACADElUA DE. LA HISTORIA. 

tionem pertinenU La otra cosa que sirvió mucho para el adelanta- 
miento de Hypócrates fué las escuelas famosas que huvo en su 
tiempo que eran tres, una en la isla de Coo, otra en la de Rho- 
das, y otra. en Abydo; de las cuales trata con mucha extensión 
Galeno, lib. i de Meth., Medendi^ cap. i y dice (hablando de Hipó- 
crates): Sed illi Ínter se perpettw certabantde Apollinis^ Esculapii" 
que arte^ tUm exercenda, tum vero semper aügenda^ ac pro viri' 
bus perficienda, 

A todas estas cosas se añade que Hipócrates se aprovechó 
mucho del trato de Demócrito y otros filósofos que huvo en su 
tiempo, no para aplicar la ñlosófía á la medicina, sino para ilus- . 
trar el entendimiento y hacer las observaciones con toda la exac- 
titud que pide el arte. De aquí es que Hypócrates seguía las 
ideas de los Esclepíadas fundando sus máximas en la atenta ob- 
servación, y juntando la razón con la experiencia, averiguando 
primero verdades fixas experimentales, y combinando estas con 
el raciocinio, deducir consequencias seguras. Así lo dice Celso 
en 3u prefacio: Reperiis jam medicince remedüs^ hamines de ratio- 
nibus eorum diserere coepisse; nec post rationem medicittam esse 
qticesitam et inventam^ sed post inventam medicinante rationem 
esse qucesitam. De todo lo reíerido resulta que siendo las Aguas 
Thermales un remedio muy general y activo, que penetra y mue- 
ve toda la máquina de la naturaleza, son necesarias razón y ex- 
periencia para aplicar con acierto los baños y estufas .á los en- 
fermos y lograr el deseado efecto de su curación. 

Aunque en ésta villa, por el extravío total de papeles por ra- 
zón de los contratiempos, no se hallan escritas por los médicos 
antiguos exactas noticias de las Aguas Thermales, baños y estu- 
fas de ella con sus experiencias, tanto por sus virtudes internas, 
como por sus efectos, ni se sabe haya havido alguna enseñanza 
ó estudios sobre las experiencias de los descubrimientos de las 
virtudes de dicha agua, de las dificultades que ocurren en apli- 
car el baño y estufa al grado de calor S2gún el temperamento 
del enfermo, la gravedad del mal y sus circunstancias; ni tampo- 
co en el hospital ni en otros baños antiguos y modernos se hallan 
tablas con la inscripción de los enfermos, dé su enfermedad cir- . 



r 



CALDAS DB MOMBUY .I4I 

-cunstanciada, y del modo como se curaron; sin embargo, no han 
dexado de tener los médicos de esta vilia noticias experimenta- 
íes de lo susodicho, como por tradición de unos á otros, de sus 
antecesores médicos, lo que no pueden tener los médicos extrar 
ños; sí sólo pueden estos valerse de los libros que tratan de Aguas 
Thermales, siendo cierto que no son iguales todas las Aguas 
Therraales, ni causan los mismos efectos. Atendido lo referido y 
lo que se ha observado de muchos años á esta parte, que es con- 
forme á la experiencia que por tradición se sabe de los antiguos 
fundada en innumerables experimentos, se afirma: 

Que estas Aguas Thermales son un singular remedio y segfuro 
para curar los dolores rheumáticos y restablecer el enfermo á su 
prístino estado, por más que esté sin movimiento alguno de ma- 
nos y pies. También son singular remedio para curar los dolores 
arthríticos, schiáticos y ciática; y asimismo todas las enfermeda- 
des cutáneas, herpes, lepra ó sarna. También curan las apople- 
xías que provienen de un infarto de humores rheumáticos y de 
una ebulición de sangre, hechas las debidas evacuaciones y pre- 
paraciones. En muchas apoplexías parciales se logra total resta- 
blecimiento de las partes paraliticadas, aunque no en todas. Sin 
embargo, es un singular remedio para corroborar la parte para- 
liticada y la floxedad de nervios. Son singular remedio en las 
convulsiones particulares y universales, aunque por la laxedad de 
nervios no se pueda tener segura ni firme parte alguna del cuer- 
po, y también en la chorea Sancti Viti (l). Los que padecen la 
gota, aunque no la cure, experimentan grande beneficio con es- 
tos baños templados. Las sulflusiones de los ojos, según fuere su 
causa, se curan, pero no todas; y aunque no curen ^ les sirve de 
mucho alivio, y así también en la gota serena. 

Son remedio eficaz para los paraliticados por causa de alguna 
fractura ó dislocación de huesos ó contusión, para extinguir los 
dolores y flaqueza de aquella parte ; y si los huesos están en su 
lugar, restablecerla á su prístino estado. Asimismo son propias 
para curar y resolver los humores fixados en las articulaciones 



(i) Baile de San Vito. 



1421 BOLETÍN DE LA MUL ACADEMIA' DB LA HISTORIA 

6 en otra parte del cuerpo, originados de alguna úlcera ya CHf* 
rada, ó bien que provenga de luz venérea, después de quedar el 
enfermo bien preparado con los remedios generales de purgan*- 
tes, unciones y temperantes 6 dulcificantes; y para resolver con 
más segundad dichos humores ñxados en las articulaciones, es 
muy conveniente no dexarlos inveterar ni irritarlos con reme- 
dios activos. También son especiales en la decurtadón de ner- 
vios de cualquier causa que provenga, los cuales laxa y conforta, 
restableciéndolos á su estado natural; y singularmente en las he- 
ridas de balas, dedpués de una campaña, son de grandísima uti- 
lidad á la tropa, como tantas veces se han visto en este particu- 
lar efectos extraordinarios; y es cierto que son de grande utiHdad 
á la tropa, no sólo por lo que se ha dicho, sí también por otras 
indisposiciones resultantes de una campaña, y por otras que pa- 
dece la tropa, oomo se experimenta todos los años en las parti- 
das que vienen á tomar baños. Remedian la xaqueca y los efec- 
tos hypocóndricos. También se ha experimentado ser remedio 
cñcaz para la sordera, bolviendo muchos á recuperar este senti- 
do, aunque no todos; compone el estómago, sos decores y debi- 
lidad. Estos son los principales efectos que se tienen experimen- 
tados de estas aguas. % 

Muchos casos extraordinarios podrían notarse (l) > 

* 

Los autores de tan interesante libro, el Dr. D. Juan Broquetas, 
presbítero, y su hermano D. Salvador, farmacéutico, fueron na- 
turales de Caídas de Mombuy, conforme lo atestigua Torree 
Amat en su Diccionario critico de escritores caicUanes (2). Np 
supo Tornes Amat cuándo nacieron ni cuándo fallecieron. Su 
biografía, digna de ellos, no ha salido á luz, que yo sepa; y si 
bien es cierto lo que dice el Dr. Graells (3), que Ips ar.chivx>fi de 

(i) Siguen varios ejemplos que interesan á la historia partácuJar de la 
villa, y que por evitar prolijidad no transcribo. 

(2) Art. Broquetas, Barcelona, 1836. 

(3) Boletín, tomo xliv, pág. 181. 



SPÍGaiPB VISIGÓTICO DB BA&CBSOK4. Í43 

la villa de Caldas de Mombuy fueron quemados por las tropas 
francesas en 1809, todavía es posible, y es de creer, que mu*- 
chos datos escritos ú orales, públicos y privados, que subsisten 
aún, bastarán al iatento. 

Barcelona, 4 de Noviembre de i904« 

Agustín Montal y Biosca. 



VII 
EPÍGRAFE VISIGÓTICO DE BARCELONA 

Diez, y no más, inscripciones visigóticas ha reseñado Hübner 
en todo el Principado de Cataluña (l): 

Una en Tortosa, núm. 186. 

Cinco en Tarragona, núms. 188, 189, 413, 413 (bis) y 424* 

Una en Manresa, núm. IQI. 

Una en Tarrasa, núm. 19O4 

Una en Gerona, núm« 192. 

Una en Ampurías, núm. 414. 

En el Boletín (2), cuatro añadí: 

La poética de Llafranch en la provincia de Gerona (siglo v). 

EU epitaño de Santa Eulalia de Barcelona, compuesto por el 
obispo Quirico (siglo vii). 

El de Cipriano, metropolitano de Tarragona (siglo vii), y la 
memoria del altar erigido (año 619 ?) en la catedral Tarraconen- 
se por el presbítero Esteban. Total, catorce. 

De ellas no se conservan originales sino cinco^ halladas, res- 
pectivamente, en Ampurias, Llafranch, Tarrasa, Tarragona y 
Tortosa. 

Es, por consiguiente, muy de apreciar, en medio de tanta es- 



(i) Inscriptitmes Hispaniae christianae, Berlín, iByt y 1900. 
(3) Tomo xxxvn, p^. 5 18-521 i xmi, 455M59; xlviiií 56-58. 



BOLETÍN DB LA REAL ACADSHIA H 



casez, la hermosa laja de mármol blanco, casi cuadrada, que 
mide 477 X 515 milímetros, y que fué descubierta, hace quince 



Hic requiescit Magnus, puer fidelis, Íh pace; gui vixit a>m(os) lll. 
Aquí descanso Magno, niño ñel (i); el cual vivió tres años. 

años, en las afueras de Barcelona. Su noticia y fotografía me han 
sido comunicadas recientemente (2) por D. José Gudiol y Cunill, 



(i) Cristiano bautizado, 
(í) »Senyor meu, molt volgut; 

Tinch el. ^an gust de poguerli enviar fotografía d'una lápida cristiaDa 
que, fao ja alguna 15 anys, va ser trovada fent un desmont al c'arrer del 



BPÍGRAFE VUIGÓTKCO DB BARCELONA 1 45 

presbítero é ilustre arqueólogo, residente en Vich (l). No se en- 
contró, sino fué, como tantas otras, hallada no lejos de la iglesia 
parroquial de los Santos Gervasio y Protasio, al hacerse un des- 
monte en la calle de Raret, junto á la esquina del edificio que 
llaman Villa Maranges^ recogiéndola entonces los Sres. Puig, 
que allí moran y la poseen. 

Muy poco exceden las dimensiones de este mármol fúnebre á 
la sesquipedal romana (2); é indican, de consiguiente, que la 
persona difunta, cuyos restos mortales cobijó, sería de cortísima 
edad; y con efecto, así era, como lo manifiesta la inscripción, 
precedida del monograma de Cristo: 

Con ser tan breve, merece figurar entre las insignes^ y segu- 
ramente muy estimables de la Península ibérica. 

Cinco tan solo conocíamos, donde se expresa el calificativo 
fldeliSy siendo todas ellas, menos la última, anteriores al siglo vii 
y ]Krtenecientes á la Lusitania y á la Bética, es á saber: 

1) En ¿el Algarbe de Portugal? Siglo iv. Va precedida del 
crísmón Constantiniano.y destituido del a y w. — Hübner, núm. 7: 

«Armiger, fid{elis) aon(orum) xviii, m(ensium) vii. Severa 
m(ater) filio pientissimo, loco pereg[rino] memor[iam f(aGÍen- 
dam) c(uravit).] » 

2) En Villámártfn, de la provincia de Cádiz. Epitafio del 
duque Zerezindb, año 578. — Hübner, núm. 91: 

< A -h fl, Zerezirido;dux/(/)¿(^/¿s"), vixit annos plus minus xliiii, 
obi(i)t ii( kal(endas) Ag(ustas), era dcxvi.» 

3) En Mérida. ¿Siglo iv? — Boletín, tomo xlviu, pág. 487; 



Raret de San Gervasi de Cassoles tocant á Sarria, al llock ahont cau la 
camUmada de la casa Villa Maranges» £ls que la posseixen desde ales- 
hores, Srs. Puig, me diguercn que no l'avían donada á coneixer á ningú. 

Trovantme á Barcelona vaig anarla á fotograíiar; y aquí va una proba 
perqué sen fessx cabal concepte. Mideix aproximadament 477 X 515 milí- 
mctres. Es de marbre bast blanch.»— Carta del 1 1 de Enero de 1907. 

(i) Es autor de la obra titulada Nocions de Arqueología sagrada catala- 
na (en 4.®, págs. 648; Vich, 1902), y de otras muy estimables. De las. ins- 
cripciones romanas de Sigafra (^Prats del Rey) sacó los ejemplares foto- 
gráficos publicados en el tomo XLyíit del Boletín, pá|^. 238-343. 

(2) 445 mm. 

TOMO L. tO 



146 BOLETÍN DE LA REAL ACA1NEMIA DE LA HISTOKIA. 

«[Jujlius Cr[escens,y£¿^//]j, recess[¡t in pace anno]rum xxx.» 

4) En Mérida. ¿Siglo v? Quedan vestigios del crismen entre 
dos palomas. — Hübner, núm. 339: 

<hupercuSy fide/iSj receptus in pace, vixit an(nis) xxx.» 

5) En Mérida. Siglo vii. Crismón, con a y a> colgantes del 
travesano de la P. — Hübner, núm. 333: 

€ Félix Eugenia, Christi fámula, novam construxit ianue por- 
tam; cuius dedicatio claustri continet virginum vota; patebunt 
liminum adita cre3,turejide¿i (i); atria Domini hec virgo, virgi- 
num mater, sacro complevit opere sub Horontio vate.» 

El hallarse este vocablo, fideliSy por primera vez en los epí- 
grafes cristianos de la provincia Tarraconense, parece indicar 
que provino del otro lado de los Pirineos, 6 que abundó en los 
monumentos de aquel tiempo, coleccionados por Le Blant en su 
obra Inscriptions chrétiennes de la Gaule. Sin embargo, no hay 
tal. Semejante calificativo no se registra por Le Blant, á no ser 
en las comarcas del Rin y del Ródano (2); y se prodiga, como 
es sabido, en Italia y en el África latina. Del África, fronteriza 
bajo el mismo meridiano á Barcelona, vino á esta ciudad su már- 
tir San Cucufate; á igual derrotero quizá siguió la familia del niño 
Magno, cuyo letrero fúnebre discutimos. 

En el año 473 era gobernador de la provincia Narbonense, 
Félix Magno (3); pocos años después en una inscripción de Briord, 
insigne para el estudio histórico de la formación de las lenguas 
neo-latinas, comparece otro procer, llamado Magno (4); nombre 
que se repite en otra lápida de Aouste-en-Dióis (5). En Ampurías 
hallamos el superlativo Maximus (6), y en Tré veris el diminuti- 

(i) Alude á la epístola de San Pablo á los Gálatas, VI, 15-17. 

(2; Le Blant, ndms. 244, 265, 270, 275, 384, 289, 295, 300, 323, 357, 391 

y 398- 

(3) Boletín, tomo xlvu, pág. 374. 

(4) Departamento del Ain « -|- Hic requiescunt membra ad duus fra - 
tres Gallo et Fidentio, qui íoerunt fili Magno cl(arissimi)...» Le Blant, nú- 
mero 378. — En genitivo están Gallo ^ Fidentio^ Magno^ por virtud del hele- 
nismo, que señaló Mr. Schwab sobre una inscripción de Arles y toqué eo 
el Boletín, tomo xlvu, pág. 384. 

(5) Departamento de la Dróme. Le Blant, núm. 396. 

(6) Hübner, núm. 414. 



EPÍGIOLFE VISIGÓTICO DB BARCELONA 147 

wo Magnióla (l). £1 epígrafe, que á éste precede en la colección 
de Le Blant (2), es muy parecido al de Barcelona, así por lo to- 
cante al tipo graneo de las letras y al simbolismo del cris- 
món (3), como al estilo de la dicción y al fondo del pensamiento. 
Dice así: «Hic requiescet infans dulcissima, Lupantia, in pace,7í- 
delis; qui vixit annos iii, mensis v, d(ies) xviii. Trivirinus pater 
pro caritátem íiliae suae titulum posuit» 

Ningún epitafio cristiano de Cataluña, anterior á la domina- 
ción musulmana, ha llegado á nuestro conocimiento expresando 
el año de la defunción. Uno de Tarragona, tan solamente, deno- 
ta el mes y el día (18 de Noviembre); y justamente, como el de 
Barcelona, se ajusta al sepulcro de un niño de tres años de edad, 
habiéndose perdido el original sin dejar memoria delexergoque 
lo adornó (4). El crismón de la lápida barcelonesa, rodeado de un 
drculo es idéntico por su figura al de la trilingüe de Torto- 
sa (5), al existente en Talavera de la Reina (6), esculpido en 24 
de Junio del año 510; y al de Mérida del año 578 (7). Analogía 
todavía mayor observo en otra lápida de Mérida (8), elegan- 
tísima, fechada en 23 de Enero de 5^8; porque ofrece una exor- 
nación ó exergo que admite los cuatro símbolos del circulo (in- 
mortalidad), el ramo de olivo (paz con Dios), crisman y un par de 
paiowuts (bautismo ejemplarizado por el de Cristo, según el evan- 
gelio de San Juan, 1, 33; m, 5)» 

No distaremos mucho de la verdad si opinamos que el epita- 



(i) Le Blant, núm. 271. 

(2) ídem, núm. 270; lám. 28, núm. 274. 

(3) La única diferencia del crismón consiste en que no está circuns- 
crito por un círculo. Las palomas emprenden á volar desde la cima de un 
olivo, llevando en sus picos ramillas de este árbol, simbólico de la paz. 

(4) «Hic quievit Messor in pace an(norum) ui, die xuii kal(endarum) 
Decembrium.> Hübner núm. 188. 

(5) Hübner, núm. 186. 

(6) ídem, núm. 44. — Compárese la nuevamente hallada en Málaga 
(Boletín, lomo xlviii, pág. 511.) 

<7) ídem, núm. 33. 

(8) ídem-, núm. 35. — Compárense -las de Mértola (núm. 309 y 310) fe- 
chadas, respectivamente, en los años 494 y 472. 



148 BOLETÍN DB LA RBiLL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

fio barcelonés, objeto de la presente discusión, se labró en la se- 
gunda* mitad del siglo V, ó en la primera del vi. 

El tipo gráfico de sus letras, y singularmente el de la F, la G, 
la L, la Q y la U (=V), no se opone á la reducción cronológica 
que acabo de indicar; pues consta que es mucho más antiguo. 

Encuéntrase en varias lápidas romanas (l), y continúa mo- 
difícándose lentamente en las visigóticas (2). El astil superior de 
la Fy ladeándose ó irguiéndose hacia lo alfo^ distingue el cuarto 
renglón de la sobredicha inscripción de Tarrasá (3). 

El epitafio del niño Magno no es el único llamado á ilustrar la 
antigua historia de San Gervasio de Cassolas, cuya situación ame- 
nísima entre Gracia y Sarria, no pudo menos de reflejar aquel 
fausto ú ostentación de opulencia, que echaba en cara á los bar- 
celoneses San Paciano (4); ^marmoriáus tegi^ auro opprimiy séri- 
co fluere^ coceo rubescere.-^ El epitafio romano de Numisla Úrsula 
que aUí se mostró (5) y el visigótico de Magno, que ahora co- 
nocemos, son indicio seguro de otros análogos que avara nos 
oculta la tierra. 

La iglesia de los santos mártires Gervasio y Protasio, en cuyo 
distrito parroquial se contienen los civiles de Casólas y del Put- 
xet, tan antigua es que su primera fundación se pierde en la no- 
che de los tiempos. En 1245 se desgajó de la de Sarria, forman- 
do nueva parroquia; pero antes era iglesia propia del castillo se- 
ñorial de Casólas, pudiéndose estimar como sucesora de una basí- 
lica visigótica de aquella advocación que destruyesen los musul- 
manes, y que resucitase como el fénix de entre sus cenizas, una ó 
más veces al correr de los siglos. Si así fué, muchos epígrafes 
sepulcrales, como el del niño Magno, debieron de apiñarse alre- 



(i) Hübncr, Inscriptiones Hispania IcUin^^ pá|;. 1.180. 

(2) Véanse los ejemplares fotográficos de una romana de Barcelona y 
de otra visigótica de Narbona, publicados en el Bqlbtín, tomo xLir, página 

454; XLVII, 368. 

(3) Hübner, núm. 190. 

(4) España Sagrada^ tomo xxix (2* edición), pág. 430. 

(5) Boletín, tomo xiii, pág. 273.— En 1888 veíase este monumento ro- 
mano en la casa núm. 63 de la calle de San Felipe, formando esquina con 
la del Sol. 



BPÍGRAPS VISIGÓTICO DB BARCELONA 1 49 

dedor de ella; y quizá debajo de sus fundamentos se esconde el 
ara de su consagración que contuvo reliquias de sus mártires ti- 
tulares y de otros santos, por el estilo del ara de la catedral de 
Guadlx (l), consagrada por Justo, obispo de esta ciudad, en 13 de 
Mayo del año 652, que expresamente nombra en el depósito de 
sus reliquias las de la Veracruz, San Ferréolo de Viena del Del- 
fínado, San Saturnino de Tolosa, San Félix de Gerona, Santa 
Eulalia (de Barcelona?) y las santos Gervasio y Protasio, La inves- 
tigación de la Arqueología demostrará si fueron éstos, ó no, los 
mártires que dieron nombre á la población de Sans (ad Sanctos), 
limítrofe de Casólas (2). 

Madrid, 1% de Enero de 1907. 

Fidel Fita. 



(i) Boletín, tomo xxviii, págs. 403-412. 

(2) «El origen del pueblo (de Sans), la etimología de su nombre ha 
dado lugar á emitir encontradas opiniones, no todas inspiradas en inme- 
jorable criterio. Considero fundada la que concretó D. Jacinto Laporta, 
suponiendo que el territorio, donde se emplazaba Sans, fué destinado á 
cementerio de los primitivos cristianos residentes en Barcelona, así como 
íaé Moojuich necrópolis de los judíos. Así se explica el nombre de Carner 
{carnerario) deh Sans, y la existencia de una capilla ediñcada allí en los 
tiempos primitivos del cristianismo, creyendo algunos que no dejarían de 
hallarse en el territorio sepulcros de aquella época, aun cuando no haya 
sido comprobada hasta el presente esta aserción.» Fiter é Inglés (D. José), 
Las cercanías de Barcelona^ Guía-cicerone, págs. 25 y 26. Barcelona, 1888. 



\ ■ 



VARIEDADES 

(Dz la ^^vue des Eíudesjmves^ número trimestral (Julio-Septiembre), 1906.) 

I 

. NOTE SUR UNE ANCIENNE TRADUCTION FRANgAISE 

MANUSCRITE 

DK L'ITINÉRAIRÉ DE BENJAMÍN DE TUDELE 

INBXACTBMENT DAT¿B 

La Bibllothéque Nationale posséde sous le n** 5*641 des ms* 
frangais une traductíon de Tltinéraire de Benjamín de Tudélc^ 
datant du xvi* siécle et due á André Thévet (l). La notice 
imprimée au Catalogue des manuscrits frangais (t. v, ancíen 
fonds, p. 49) cite les premiers et les derniers mots du texte, don- 
ne le nombre des feuillets (56) et indique qu'au dos du feuiilet 
56 se trouve collée la note suivante : < Voyage du Juif Benjamín, 
traduit en frangais par M. A. Thevet, I5S3 >. Si cette date était 
exacte, la traductíon n'aurait pu étre faite que sur Tédítíon prin- 
ceps (Constantinople, 1543), puisque la deuxiéme, celle de Fer- 
rare, est de 1556; elle ne serait done pas sans valeur comme 
témoin de laditQ édition, qui est introuvable. Mais, en réalité, 
cette traductíon est surement postérieure á 1 57 5, date de la 
publicatíon a Anvers de la traductíon latine d' Arias Montanus. 
Une breve comparaison de cette versión avec le ms. de Thévet 
nous a convaincu, en effet, que ce dernier n'a faít que retraduire 

(i) André Thévet, moine cordelier, voyageur, auteur de riombreux 
ouvrages, de valeur assez mediocre, n'est pas inconnu des lecteurs de 
cette Revue, M. S. Reinach a donné quelques extraits de sa Cosmograpkie 
UniverselU, parue en 1575 (t. xx, p. 88 et suiv.) 



J 



L'iTINÉRAIRB DB BBNjAMIK DÉ TUD^LB I51 

Montanus. Pour le démontrer et donner en méme temps un 
spécimen de cette vieille traduction frangaise , nous en trans- 
en vons ici le commencement, en soulignant les passages les plus 
manifestement calques sur la versión d' Arias Montanus, dont 
nous reproduisons en note les phrases ou expressions corrres- 
pondantes: 

«Benjamín, fils de Joñas, de probable mémoire a dit (l) qu'au 
commencement de sa pérégrination de la yiHe de César Augus^ 
te (2) cheminant selon le cours dlbre, fleuve d'Espagne, est 
arrivé á Tortose: de lá á Saragosse (3), ancienne ville bátie et 
construite par le fils d*Enac (4) et par les Grecs, laquelle en 
beauté surpasse toutes les autres villes de toutes les régions 
d'Espagne et pour sa louable magnificence ne s'y trouve une de 
comparée á icelle étant située et assise procher la mer. 

Depuis Tespace de deux jours (dit-il) suis entré (5) k Barcelo- 
ne en laquelle il y a une synagogue saetee aux sages {6\fréquen- 
tée de plusieurs prudents personnages (7) et embellie de gens 
d'autorité et honneur entre lesquels sont les principaux Séseth, 
Sealthiel et Selomo fils d'Abraham, iceux fils d'Azidat (8) de 
recommandable mémoire. Cette ville est de petite grandeur, 
mais magnifique en beauté assise sur le rivage de la mer, peuplée 
de plusieurs marchands y abondant de diversej nations, tel- 
lement que c*est un marché fort célebre (9) aux Grecs, Pisains, 



(i) Thévet a omis de traduire les quelques phrases d'introduction á 
l'Itinéraire. 

(2) Latín: ex Cssar- Augusta urbe: Thébreu ayant niSOlpItZT' l'auteur 
paralt bien avoir suivi le latin, en donnant ici le nom de la ville sous sa 
iorme primitíve. 

(3) Au lieu de Tarragone, inadvertance. 

(4) A fíliis Enac Lliébreu a seulement Qipj^ . 

(5) Ingressus fui. Pas de verbe dans Thébreu. 

(6) Synagoga sacra est sapientibus; héb. : XTCX^ Snp • 

(7) Ac prudentibus frequens; héb.: Q^Q^n D^U73M' 

(8) Filii Hhazzidal. Thévet a prís filii pour un pluriel. L'erreur ne 
s'expliquerait pas s'il avait travaillé sur l'hébreu (^mon p)- 

(9) Celebre emporium? héb.: min03 D^«a (venant pour le com-^* 
merce). 



153 boletín db la rbal acadbmu db la historu. 

Génois, Siciliens, Egyptiens^ Alexandrins (i) et á toute la terre 
d'Israél et de tous les cotes d'icelle. 

De lá Tespace de six jours (2) suís venu á Gerunde oü y a 
une petite synagogue de Juifs. Depuis en chemin de trois jours 
suis arrivé á Narbonne qu'est la premiére ville pour les lois, car 
d'icelle s'épanche'la loi pour toutes les nations oü il y a de grands 
personnages excellents en sagesse et honorables, en premier 
lieu Zaconimos (3) (sic) fils de grand et venerable personne, 
Théodore de bonne mémoire de la race de David par droite 
généalogie (4), lequel a des terres et champs des princes de cet- 
te región, n'étant sujets a personne, c'est-a-dire ne rendant aucua 
tribut ni taille. II y a aussi en premier Heu Abraham, chef de 
Synhedrin et Machir et lehuda et plusieurs autres semblables 
disciples et y a pour aujourd'hui juste au nombre de trois cents 
juifs. 

De lá, suis arrivé a Bidrasch distante á quatre lieues oü y a 
une université de sages aornée et peuplée de disciples desquels 
les plus remarqueables sont Selomo Hhalpheta (5) et Joseph fils 
de Nathanal de bonne mémoire. 

De lá en partant suis venu l'espace de deux [jours] au moni 
Treniblant qui anciennement était dit k mont Pessuky mainUnant 
nominé par les habitants du lieu Montpellier^ ville prqpre a nega- 
ciation et tnarchandise, proche de la mer de deux lieues ^ friquentée 
de diverses nations a cause du commerce qu*est entre elks (6) 



(i) Aegyptiis Alexandriis. D'aprés Thébreu, Alexandrie d'Egypte. La 
décomposition en Égyptiens et Alexandrins et l'interversion des deux 
Qoms attestent la párente des deux versioas. 

(a) Sosquidiei. Thévet semble, par étourderie, avoir compris: sex 
dierum. 

(3) Bévue pour Kalonymos. 

(4) Ex semine David recta genealogía; héb. : iDTTPa n3*DO llt ÍIIO* 

(5) Latin : méme orthographe. 

(6) In Tremulum montem, qui Pessulanus olim ab incolis nunc Mom- 
pellier vocatur, urbem negotiationi et mercaturse opportunam a mari 
leucis duabus dissitam a variis natlonibus commerciorum caussa fre- 
quentatam etc. Cf. l'hébreu: nsi mpO Nim TStTWtD Ñipan TT^a inS 

•■ninoS Dipo Sdd vS« o^Nn nois) m«Di3 'a Dvn p lyyo m^noS 

dans l'édition Adler). 



l!iT1N¿RAIRE DB BE:4JA!lfi2< DB T(7DÍ^Lfi 153 

comme de Idumiains, Ismaélites (l), Longbards et du grand 
royaume de Rome comme aussi de toute la terre d*Egypte et 
d'Israél, de tout le royaume de France, d'Espagne, Angleterre 
et aussi par toutes sortes de language; la ils se trauvent des 
auvrages des ouvrages (sic) des Génois et Pisains (2). Et y a aus- 
si des disciples des sages maintenant et de notre age fort céle- 
bres. En premier lieu Reuben fils de Théodore et Nathian fils de 
Zacharíe et de tous k premier Semouel et Selamias et Mardocheus 
qui est déjápassé de ce monde á Vautre (3). Aucuns d* entre eux 
santfort rickeSy liberáis envers les pauvres^ qui a tous ceux qui 
viennent a eux donnent aide et secours (4).» 

II est inutile de prolonger cette citation, qui suffit a montrer 
le rapport étroit qui existe entre la traduction de Thévet et la 
versión latine d*Arias Montanus. Le travail de Thévet, qui íour- 
mille d'ailleurs de bévues, ne mériterait pas, méme fait directe- 
ment sur Thébreu, d*étre publié; a plus forte raison, maintenant 
que nous savons que la date de 1553 ^st erronée et quMl est 
tributaire du latín. II témoigne seulement de Tintérét provoqué 
chez les savants et les géographes du temps par la publication 
de la premiére traduction latine du Voyage de Benjamín de 
Tudéle. 

JULIEN WeILL. 



(i) Omcl: ex Algarba (nny Sn)- 

(2) Ibidem jnveniuntur opera Genensium et Pisanorum; héb. : D^M3n03 

(3) £t omnium praedpuus Semuel et Selamias et Mardocheus qui jam 

vita defunctus est. Héb. : V't ^DT^D '"11 N^oStíT Si DnSwT nnn SmaTT- 

(4) Nonnulli inter lUos ditissimi sunt et liberales in pauperes qui 
cunctis ad se veaientibus subsidium servant. Héb. : D^I^V DiTJ)^3 V9^ 



154 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



LES ÉDITIONS NOUVELLES DE LITINÉRAIRE 
DE benjamín de TüDÉLE 

\Htinéraire du célebre voyageur juif Benjamia ben Yonah de 
Tudéle date de II73. Depuis lors il a été souvent copié, edité 
et traduit, mais il.s'en faut que le lecteur en ait eu letexte vrai- 
ment exact. Ueditio princeps de Constantinople (1S43) ^t la 
suivaate, celle de Ferrare (155^)» fondee sur une copie un peu 
différente, ont été les bases uniques, et bien insuffisante? á Tégard 
de \2l correctipn, de toutes les éditions et traductions ultérieures, 
y compris la grande édition publiée par Asher á Londres en 1840. 
Celle-.ci du moins, gráce á Térudition et á la sagacité de 1- éditeur, 
réalisait un grand progrés sur ses devanciéres. On ne pouvait 
guére faire mieux en Tabsence de tout manuscrit. ancien qui 
permit de contróler les premieres éditions. 

Depuis soixante ans, des manuscrits ont été découverts: ils 
cpnfírment parfois les restitutions et corrections conjecturales 
d 'Asher, mais souvent offrent des legqns nouvelles qui amendent 
tres heureusement le texte regu, permettent de reconstituer la 
fameuse relation si altérée et rendue si souvent inintelligible par 
les négligences et inadvertances des copistes ou des éditeurs, et 
enfin disculpent le pauvre Benjamín de bien des prétendues sot- 
ti&es Qu impostures dont on Ta acensé sans ménagement. 

Les manuscrits inconnus de l'édition d* Asher, — = il y en a troís 
principaux, — ^ ont été récemment étudiés en coUaboration par 
MM. Marcus N. Adler et Grünh^t, qui ont entrepris ensuite, 
chacun de son cóté, une édition nonvelle des MassaSL Volci, 
d'aprés eux, quelques détails sur les manuscrits inconnus dé 
l'édition d'Asher. 

Le codex E, qui appartient á M. Epstein, est le plus complet 
des trois : c'est une copie italienne censurée par Luigi de Bolog- 
ne, le 10 juillet I599i ce qui donne piour la date un tenninus ad 
quem, M. Epstein croit qu'il est de la fin du xv® ou du commen- 



l'ITIMÍRAIRB de BB:QíAMm DB TUI)%LB 1 55 

cement du xvi® siécle. L*édition de í'errare a été faite sur une 
copie proche párente de ce codex E^ 

Le second ms., — appelé BM pa^ les éditeurs, — appartient au 
British Museum; c'est le plus préeieux de tous, celui qui renou- 
velle vraiment le texte regu, permet de redresser bien des bé- 
vues et de combler bien dQS lacunes. II est surtout supérieur aux 
autres pour la correctlon qu'il ofíre dans les noms de personnes 
et de lieux, et dans les chiffres. M. Gi'ünhut estime qu'il n'est 
pas posténeur de plus de cinquante ans á la mort de Benjamín. 
Bien qu*ll soit deterioré par endroit et qu un morceau ait changé 
de place, sa valéur est de premier ordre et c'est avec raison que 
M. Adler en a fait la base de son édition. 

Enfin le ms. K (M. Adler Táppelle R) appartient a la Bibliothé- 
que Casatanensis a Rome; il est sans lieu ni date: M. Grünhut, 
qui en a fait une copie, le croit du xiv* siécle. M. Adler, qui a 
utilisé cette copie et une autre de M. Neubauer, ne se prononce 
pas sur la date. 

Voilá, avec deux fragments d'autres ros^ collationnés seule- 
ment par M. Adler, lá base des deux éditions recentes. L'une, 
la premiére en date, porte les noms de Grünhut et d* Adler, elle 
contient le texte hébreu, avec introduction, notes et traduction 
en allemand (l). M. Grünhut a pris comme base le codex E 
(Epstein), parce qu'il est le plus complet. Cela est regrettablé, 
car les bonnes legons sont souvent, en cas de variantes, relé- 
guées dans la note, au Jieu de figurer dans le texte., La typp- 
graphie de Tédition laisse á désirer. L*étude des mss. a permis a 
M. Grünhut, dans son introduction, de rectifier ou de préciser 
la chronologie du voyage de Benjamín de Tudéle. II établit que 
le. voyage a dü commencer entre le 23 novembre 1 165 et février- 
mar» 1 166. Graetz croyait que Benjamín était á Damas en H70 
et encoré la méme année en Perse et en Arable, et parvenait 
avant le 13 septembre ii;ji en Egypte. U aurait done mis qua- 



(i) L. Grünhut et M. N. Adler, Di'e Reiscbeschreibungen dts i?, Benja-: 
msn von Tudela^ 1" vol. (texte hébreu), Francfort, 1904, 164 p.; 2^ yol. (in- 
troduction, traduction et índex), Jérusalem, 1903, 27 4- 99 p. 



156 BOLETÍN DR LA REAL ACAI>BIIIA DB LA HISTORIA. 

tre ans de Bari en Italie jusqu'á Damas et un an et de mi seule- 
ment de Damas en Egypte. Schwarz (Das keilige Land^ p. 38) 
pense méme que Benjamín se trouvait á Trípoli (plusieurs étapes 
avant Damas) des II 70. Or, Benjamín parle d*un tremblement 
de terre qui eut lleu « précédemment >, dit-¡l, á Trípoli. Commc 
-un tremblement de terre á Trípoli est mentionné par Joseph 
Hakohen en 1 1 70, Schwarz croit qu*il s'agit du méme événe- 
ment. Maís M. Grünhut observe que Benjamín parle ici non de 
Trípoli seulement, maís de toute la Palestine. U peut done s'agir 
de celui qui eut lieu en 1157- Graetz s'appuíe, quant a luí, sur le 
texte oü Benjamín dit avoír été á Ispahan 18 ans aprés la défaite 
du roí Singar; comme cette défaite eut lieu en II 53» Benjamin 
se serait trouvé en Perse en 1 1 70. Mais cet argument vient 
d'une mauvaise legón des édítions. Le texte des mss. porte 1 5 
añs et non 18. Benjamin était done en Perse des 1168-69. 

M. Grünhut, dans une autre partie de son introduetion, expri- 
me Topiníon que Tltinéraire n'est pas un récit de voyage dés- 
intéressé ; que Tauteur poursuivait un but, eelui de provoquer un 
mouvement d'émigration des Juifs d'Espagne vers TArabie, ou 
se trouvaient de grandes agglomérations juíves vivant indépen- 
dantes. Les arguments invoques á l'appui de eette thése (p¡. 20) 
paraissent bien faíbles. <Revenu de son voyage, dit Tintroduc- 
tíon de ritínéraire, il rapporta ees descriptions de voyage en 
Castílle;> Maís, dit M. Grünhut, Benjamín était de Tudéle, • et 
Tudéle était en Navarre. S'íl a été en Castílle, c'est qu*il avait 
été ehargé d'une mission par les Juifs castíllans, et il venait leur 
en rendre compte. II n'y a pas un mot dans tout le texte qui 
autoríse une pareílle conjeeture. Le second argument ne vaut pas 
mieux. II est dit á la ñn : < Si nous ne devions pas craíndre que 
la fin ne soít pas encoré arrivée, nous nous reunirions. > C'est la 
preuve que les Juifs songeaient a émigrerf: A noter que eette 
phrase faít partie des paroles adresséos par les hospitaliéres conri- 
munautés d'Allemagne aux Juifs de passage. Ce qui est dit lá et 
ce qui precede exprime l'espoír de la reunión éventuelle des 
Juifs disperses, ríen de plus. 

Dans sa traduction, M. Grünhut a adopté poiir principe de 



L'lTwksuasLE DB benjamín díe tud&lb 157 

considérer les chiffres de population juive comme se rapportant 
non á des indivkliis, mais á des familles: quand l'auteur ditavoír 
rencontré quarante Juifs, par exemple, en tel endroít, c^est 
quarante familles qii'U faut lire. Cette interpreta tion parait sou- 
vent legitime. On a rimpression plus d*une fois que Benjamín 
compte les cfaefs de famille. U n'est pas certain toutefoís qu'on 
doive étendre cette observation á toutes les statistiques du vo- 
yageur, les chifres de 50.OOO, de lOO.OOO, 300.000 méme, qui se 
rencontrent parfois pour certaines communautés de Perse ou 
d'Arabie et qui ne semblent pas avoir été visitées réellement 
par Benjamín, sont déjá fantastiques. Faudra-t-il les quadru- 
pler ou les quintupler? II est done plus sage de ne pas déro- 
ger á rhabitude de tous les tradacteurs et de ne pas parler de 
familles. 

M. Adler publie» a son tour, dans la yezvisk Quarterfy Review 
depuis le n^ d'avril 1 904, une collatlon tres soignée des Massaot 
accompagnée d'une traduction anglaise, de notes substantielles 
et de quelques faC' símiles des mss. utilisés. M. Adler prend^ 
avec juste raison» comme base de son édition le codex BM, bien 
supérieur aux autres. Toutes les variantes étant soigneusement 
données en note, le lecteur peut choisir en connaissance de 
cause. II est rare que la legón du texte ne soit pas la meilleure. 
On trouvera ici une serie d'exemples, recueillis au courant de la 
lecture des deux éditions nouvelles, qui montreront ce que le 
texte de l'Itinéraire a gagné grace a ees travaux récents. Nous 
suivrons la pagination d'Asher que M. Adler a eu Theureuse 
idee de reproduire en manchette dans le texte et la traduction. 
(II est regrettabie que M. Grünhut n'ait pas fait de méme.) 

P. í. Parmi les notabilités juives ,de Barcelone, lire R. Salomón 
et R. Abraham, au lieu de : fils de R. Abraham. 

P. 4. Parmi les savants de Lunel, la nouvelle édition nomme un 
personnage jusqu'ici inconnu: R. Oulsarnou; le ms. R. a 
"íSTvSn 1. Mais ce nom nous parait corrompu. U n'est 
mentionné dans aucune autre source. 

P. 5. Juif de Posquiéres: lire R. Isaac, fils de R. Méir^ non 



«5^ BOLETÍN DE L\ BBAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

Moíse — A Bourg-de-Saint-Gilles, le nom du comte est 
matntenant écrit correctement 1310^*^ ou itjiq^"). 

P. 10. A propos des tombeaux des dix martyrs á Rome, 
M. Adler indique avec raison qu*íl s'agít de dix rab- 
bins de Rome enumeres notamment dans la préface du 
Hakemoni publié par Geiger dans le D^3Sn kSo » et non 
des dix Tannaites. martyrs du ii* siécle. On devait d*au- 
tant molns s'y tromper que Benjamín assigne k Akiba» 
l'un de ees dix martyrs, une sépulture á Kefar Alkeram. 
Baratier et d'autres, s'étant niéprís, en étaient quittes 
pour charger le voyageur d*une contradiction ou bévue 
de plus. 

P. II. Pouzzoles: on lit maintenant correctement: tin p T^ naiV» 
«que fonda Cir, fils d*Hadarézer>. Asher n'á pas cher- 
ché á corriger la legón iautivre "tjt^lt • La correction ^^^ 
avait cependant déjá été suggérée par Baratier. 

P. 14. Restitution du nom de Coló de Bari, ville détruite en 
1 1 56 par Guillaume de Siciie. M. Adler observe que» 
cette ville ayant été rebátie en 1169, Benjamín a dü y 
passer avant cette date. 
— Tarante posséde ^o Juifs et non 500. 

P. 19. Les Juifs de Salonique s'adonnent au commerce de la soie 
(indication ¡nédite). — Lire Ckristopoliy non Canistoli. 

P. 20. Parmi les pays envoyant des marchands á Constantinople, 
on lit maintenant la Chazarte^ et non la Burie ou Budie, 
qu'on cherchait en vain á identifier. 

P. 23. Le sultán Masoud n'était pas nommé dans les éd. — Par- 
mi les rabbins de Constantinople : R. Aaron BekhorScko- 
ro^ non Khouspo. 

P. 24. (fin). Confirmation de la conjecture d' Asher: SlSDt f^tute 

pour Sna . 

P. 28. Le gouverneur de Gebal est Guillaume Embriacus (Julia-- 
ñus dans les éd). 

P. 30. Benjamín va en une demi-journée de Sidon á Sarepta 
et de Sarepta á Tyr la Nouvelle (dans les éd. Tétape 
de Sarepta manquait). — Tyr a ^00 Juifs, non 400. 



I 



L'mN¿RAkSB DS BBXQAHIN OB TUDÍLB 1 59 

P. 32, Césarée compte 200 Juifs et non 10 (le -^ a dü étre pris 
pour ^)\ — Naplouse compte environ i^ooo Samaritains, 
non 100, 

P. 34. A une parasange d'Ayalon se trouve Mahomerie-le-grand 
(TaiaS «no nrroS)* On lisait jadis le mont Moría Gran- 
David (in Ti«aS nmon "inS) , ce qnl attribuait a Benja- 
mín cette absurdité de mettre le mont' Moría á trois 
parasanges de Jénisalqm. Asher, ne pouvant admettre 
pareille bévue, dépla^ait les mots rmicn inS pour les 
mettre au paragraphe suivant devant aSuf ItS • Ce seul 
exemple suffirait á prouveí rexcellence du ms. adopté 
comme base de son édition par M, Adler. 

P. 35, Le ms. BM donne seul 200 Juifs a Jérusalem. Tous les 
autres mettent 4 Juifs, chiffrc confirmé d'ailleurs par 
Petahia, et qui parait devoír étre maintenu. 

P. 37. (fin). « Ces sépulcres vont jusqu'á Celgah dans le territoire 
de Benjamín. % Cette phrase manquait dans les éditions 



i 

I antéríeures. 



F. 42. De la (Schilo) il y a trois parasanges á Makomerie-le-petity 
Comme .plus haut pour Mahomerie-le-grand, on avait 
dans les éd. antéríeures le mont Moriah. («Nouvel* 
égarement de Benjamín, disait Baratier. ») M. Adler. 
qui edite le ms. BM, écrit n"«1^noí mais la legón la 
plus exacte est ici ccile du ms. R : nH'»1QnD . (Mahome- 
rie-le-grand et Mahomerie-le-petit sont des églises du 
temps des croisades.) 

P. 43. A Rams (sans doute Ramlé) demeurent joo Juifs, non 3. 

P. 45. La (au cimetiére de Tibériade) se trouvent les tombes de 
Yohanan ben Zakka'i et de yiida Halévu Ceci est une 
des plus intéressantes revela tions de Tédition nouvelle. 
Dans les antéríeures on lisait Jonathan Halévi, person- 
nage inconnu par aílleurs. U est tres vraisembiable qu'it 
s'agit de l'illustre poete, mort environ vrngt ans avant • 
la visite de Benjamín. Nous sommes done renseignés a 
présent sur le lieu de sa mort. 

P. 45-46. La (á Alma) se trouvent les tombeaux d'Eléazar ben 



\ 



1 6o BOLETÍN DÉ LA RtAL ACADBHU DB LAHIStOllIA. 

/Vrakh, d'Eléazar ben Azária, etc. De la il y aune demi- 
joumée jusqtíá Kckiés, qui est Kades Nephtaii sur les 
bords du Jourdain^ oú se trouve la tombe de Barac, fils 
d'Abinóam, 

Les mots sbulignés se trouvaient antérieurement pla- 
ces mal á propos avant la phrase precedente. 
P. 47 (fin). Le roí Anak, dont le nom était Abramz (TaiiK) : les 
éd. ont Toaií^ ou ticdx- M. Adler rapproche de ce 
pasaage un texte du Midrasch Ra^i^a (lire Béreschit Rab- 

ba), ch. xiv: oniiH ht □''p^va Siian Q7»n y^ S id«. 

P. 48. II y a la (á Damas) une centaine de Cara'ite^non 200. 

P. 49 (fin). De la (Kerithm) zly a une joumée jusqu^k Hemesan^ 
ville des Cemarites^ ou se trouvent environ ^a yuifs; 
ce passage n'existe pas dans les éditions antérieyres. 
M. Adler suppose qu*¡l s'agit d'Emesa (ractüelle Hom^), 
dans le voisinage de laquelle se trouve le cours intermit- 
tent du Fouwar ed-Der, l'ancien Sabbation. — Le trem- 
blement de terre qui eut lieu á Hamath a fait périr 
2¡.ooo personneSy dont environ 200 Juifs (anc. éd. : 1 5.000 
morts, 70 survivants). 

P. 50. A Alep, 5,000 Juifs^ au lieu de 1.500. 

P. 51 (fin). De la (Harran) deux jours a Ras el-Ain; ce nom ne 
figure pas dans les éd. 

P. 52 (fin). 40 parasanges de Ninive á Erbil, et non une. 

^- SZ* 3-ooo]vL\k á Nehardea, non 2.000. 

P. 55. Les Musulmans ne peuvent le voir (le Khalife de Bagdad) 
qu'une fois Van^ et non, comme dans les éd., ne peuvent 
le voir (du tout). 

P. 59. II y a a Bagdad environ ^.nOOO Juifs et non 1 .000. 

P. 62. L'exilarque rend visite au Khalife tous les cinq jóurs, non 
tous les jours. 

/¿/rf., Voici un curieux passage de la description de la visite de 
Texilarque au Khalife qui avait disparu des éditions, du 
fait de la censure, comme le suggére M. Adler : « Sur 
son turban est une étofie blanche gamíe d'une chaine 
portant le sceau de Mahomet. U vient devant le Khalife, 



l'iTINÓKAIRB DB benjamín de TUD&LB l6l: 

lui baise la main et le Khalife se leve devant luí et 
Tinstalle sur le troné que Mahomet a prescrit de lui 
préparer, et tous les princes musulmans qui viennent 
visiter le roi se tiennent debout devant lui. L'exilarqué 
s'asseoít sur son troné vis-á-vis du Khalife, car ainsi en a 
ordonné Mahomet pour aedomplir le verset b^u; 11 d^ vh 
'"131 nTI.TO» — Son autorité s'étend jusqu'a Samarcan- 
de (éd. : provinces). » 

P. 64. La ville de Bagdad a vin^^t milles de circonférence, et non 
iroisy legón des éditions (Baratíer, ne s*expliquant pas 
cette legón absurde, voulait qu'il s'aglt d'une autre ville 
et proposait de lire: p'^D Ulbv ^^V "nal n3'»ir:n). 

P. 65. A la distance d*un mille de Babylone demeurent j.ooo 
Israélites, non 20.000. 

P. 70» Le Yemen oü demeurent les Juifs appelés -^1^3 , gens de 
Teima ; les édit lisent ici : les Juifs appelés zz'^'y ^31 (l«s 
Réchabites). M. Adler suppose que ^^n-^ est l'altération 
de 11*3 qui est la vraie legón. Ainsi tombcrait la légen- 
de qui fait descendre ees Juifs de la tribu des Réchabi- 
tes mentionnée dans TÉcriture. Kheibar se retrouve plus 
loin (p. 72) comme nom de ville possédant 50»000 
Juifs. 

P. 71. Teima et Tilmas : la se trouve Salomón ha-Nass¡, frére de 
Hanan ha-Nassi. Le pays appartient aux deux, . . lis en- 
voient de nombreuses questions á Vexilarque^ leurparent 
á Bagdad (iKTaaS Dnip et non o^iai '•V'í'ip des éd.). 

P. 81. En virón jo.ooo Juifs á Hamadan (non 50.000). 

P. 82. De Chiraz en sept jours á Ghazna, grande ville sur le 
ffeuve Gozan oü sont environ 80.000 Israélites. 

Asher lisait, avec les éditions, Cihiva, et 8.000 au lieu 
de 80.000. II supposait que Ghiva était Khiva et subs- 
tituait rOxus au Gozan. M. x'\dler demontre qu'il ne 
peut s'agir que de Ghaznah, qui était, il y a huit siécles, 
la capitalc de l'Afghanistan (t. xviii, p. 93, note). 

P. 88 (fin). Au lieu de v^pT^pJ, on lit correctement v^p N-^p^n» 
ce qui confirme la correction d' Asher. 



l6a BOLBTÍM DB LA SBAL ACASBMIA DB LA HISTORIA. 

P. 96 (comm.). Ajouter: Elle (la peche des perles á Kátifa) est 

surveillée par un préposé juif. 
P. 97. A Koug (Égypte) joo Juifs, non 3.000. 
P. 103. Bolbis (Bilbeís) au lieu de Bolsir Salbis (nom de Tancien 

Goschen), ce qui confirme la conjecture d'Asher. 
joo Juifs dans cette ville, non 3.000. 

— Aprés Alboubizig (non Al-Boubaíg), il faut ajouter: 
De lá il y a un demi-journée jusqu'á Banaa, oü se trou- 
vent 60 Juifs. 

— A Miniet Zefíta se trouvent 500 Juifs. De lá il y a 
une demi-journée a lamati, oü il y a 200 Juifs (ees 200 
Juifs dans les éditions sont rapportés a Manziphata). 

— A Alexandrie se trouvent 200 écoles, d'aprés BM. 
P. 104. Le miroir de verre d' Alexandrie se voyait en mer a une 

distance de vingt jours, non de cinquante. 
P. 106. Liste des endroits d'oü on venait á Alexandrie faire le 
négoce: lire n^D^Ja (Venise) et non K^yj^Sll (Valence 
ou Bolognese). Aprés Sicile, ajouter : Calabre, Roma- 
nía, Chazarie, Bicinin (?) Hongrie et Bulgarie. 

— Aprés Espagne, ajouter d'aprés R: Galicie et Ti- 
tar (?), d'aprés BM: Espladoura. 

— Au lieu de Sousana, lire Sisonia (Suéde ?), Saxonie 
d'aprés Grünhut. Au lieu de Galat, lire Galicie ou Galice. 

— Aprés Hollande, ajouter Trana(Trani ?), Frise, non Pa- 
rís (Grünhut), Écosse, Angleterre, Galles (d'aprés BM.). 

— Au lieu de Larmandia on lit maintenant corréete- 
ment Normandie. 

— Aprés Bourgogne, le mot nj«^lD nie parait désigner 
la Mayenne et non la Mauritanie (Grünhut). 

P. 108. . . . Messine, sise sur le bras de mer appelé Loufar (Faro di 
Messina), et non Louniz ou Lounid. (Dans sa traduction, 
M. Grünhut met «Lunir», je ne sais pour quelle raison.) 

P. 109. De Trapani on peut aller á Rome en dixyoMVS^ non trois. 

— Depuis Cologne jusqu'á Rensbourg (Ratisbonne) et 
non Kassenbourg. 

P. lio. Voici les villes d'AUemagne: ír3Ti'>n DO sur la Moselle» 



l'itinérajre de benjamín de tudílb 165 

etc. Ces mots qu'offre seul le BM désigneraient, d'aprés 
M. Grünhut, les villeá de Metz et Thionville. Mais ¡I 
est bien difficile,' quelque corruption qu'on admette, de 
voir Thionville dans le deuxiéme mot. Je proposerais 
de lire Maestrich et de lire Meuse au lieu de Moselie. — 
Bonna et Cologne, au lieu de Kaub et Cartania (Creuz- 
nach). — noj^O (Munster) est ajouté entre Bing et 
Worms des éd. 

P. III. Aprés (^or (ijri), le ms. R. ajoute pnittri'íam pn2T»n3V 
M. Grünhut suppose que ivt et «t^t (commencement 
du mot suivant) font double emploi et qu'il s'agit soit 
de Sarrebrück, soit de Nuremberg. Quant au mot 
pmtt^TJ^n» qui n'est pas dans le ms. BM., il est pro- 
bable que c'est une transcription fautive de Regens- 
bourg. 
— A Prague se trouvent 106 Juifs, indication due au 
seul ms. R. 

P. 1 12. ... Le royaume de France va de la ville de iidSí^ jusqu'á 
París. Cet énigmatique Alsod (E.: Alsodo), oü Cons- 
tan tin l'Empereur voyait l'Alsace, ne serait autre qu'Is- 
soudun, d'aprés M. Clermont-Ganneau (Compte-rendu 
de TAcadémie des Inscrij5tions, 1905). 

Ces indications ne sont nullement completes, mais prouvent 
assez la valeur des nouveaux travaux faíts sur le texte des Mas- 
saot et le vif intérét que présente cette véritable reconstitution 
d'un texte qu'on ne possédait jusqu'ici que sous une forme 
fácheusement corrompue L'itinéraire de Benjamín de Tudéle, 
déjá consideré antérieurement comme une source importante de 
rhistoire juive et de Thistoire genérale au xii® siécle, jouira 
désormais, surtout gráce á la belle édition, bientót achevée, de 
M. Adler, d'une autorité sensiblement accrue. 

JULIEN WeILL. 



NOTICIAS 



Actas de las Cortes de Castilla^ tomo xxvii. Madrid, 1906. — Con- 
tiene este volumen todo el proceso de Cortes celebradas en Madrid 
desde el 4 de Diciembre de 1611 hasta el 18 de Abril de 18 12. Su edición, 
como la de los tomos precedentes, ha corrido á cargo del Académico de 
número D. Antonio Rodríguez Villa, el cual, al presentarlo á la Academia 
en la sesión del 26 de Enero de este año, ponderó su valor histórico, ha- 
ciendo hincapié sobre varios pasos que s« refieren á la expulsión de los 
moriscos. 



En dicha sesión fué aprobado para su próxima edición en el Boletín, 
«1 Informe descriptivo de la catedral de Tarragona, ilustrado con planos 
y fototipias y presentado por su autor el limo. Sr. D. Adolfo Fernández 
Casanova, Individuo de número de la Real Academia de Bellas Artes de 
San Fernando. 



Numismática española. —El Académico de número, D. Adolfo Herrera, 
ha presentado y ofrecido en donativo recientemente á la Academia, los 
tomos xi*»! L, Li y lii de la colección numismática, de la que es autor, y 
que lleva por título: Medallas españolas. El primero de estos cuatro tomos 
comprende las medallas conmemorativas de fiestas; el segundo, de bodas 
reales; el tercero y cuarto, de diferentes personas y exposiciones. 



D. Mariano Granados, Correspondiente de la Academia en Soria, ha 
enviado fotografías de dos lápidas romanas (Hübner, 2.832 y 2.833). 



En el último número trimestral (^Octubre-Diciembre) de la ReviU des 
Eludes juives, M. Moíse Schwab, ha reseñado muchas inscripciones he- 
breas, inéditas, de España, que en parte ha visto originales, y en parte ha 
copiado de manuscritos recónditos en la Biblioteca Nacional de Madrid y 
en la de nuestra Academia. . ; ¡ 

F. F. 



.■f. .1 5 



£1 Boletín de la Peal Academia de la Historia se publica todos 
los meses en cuadernos de 8o ó más páginas, con sus correspondientes 
láminas, cuando el texto lo exige, formando cada año dos tomos con sus 
portadas é índices. 

Las suscripciones dan principio en Enero y Julio de cada año. 

PRECIOS DE SUSCRIPCIÓN 

Madrid. . . 6 meses i Pesetas 9 

— ... Un año — 18 

Provincias. Un año — ao 

Extranjero — 22 

Número suelto — .3 



) 



Los precios de las obras de la Academia se entiende que son para la 
venta en Madrid. Los pedidos para provincias y para el extranjero su- 
frlrán el recargo correspondiente de gastoa de correo y de certificado. 

Los cuarenta y nueve tamos publicados se hallan de venta á los 
precios de suscripción. 

Los pedidos delDen dirigirse eil despacho de lit>roB 
<le la. Academia. (León, 21) ó á. la Lil^reria de la Viu- 
aa ó Hijos de MURILLO, Aloalát., 7, Madrid. 



ADVERTENCIAS 



Las obras de la Academia se venden en su despacho, 
calle del León ,21. 

Los Sres. Académicos honprarios y correspondientes 
podrán adquirirlas, por una sola vez, con rebaja de 40 
por ICO en los precios, siempre que hagan pedido directo 
con su firma. 

A los libreros que tomen cualquier número de ejem- 
plares se les hará una rebaja conveniente, según la cos- 
tumbre recibida en el comercio de librería. 



■^ k A-T,^ 13(1 

boletín 



REAL^CADEMIA DE LA HISTORIA 



TOMO L.— CUADERNO III 
MARZO, IM7 



MADRID 

ESTABLECIMIIÍNTO TIPOGRÁFICO DE FÜRTANET 

Llberwd, it.— Telf fiinu 991 

1907 



SUMARIO DE ESTE CUADERNO 



Págt. 
Informes: 

I. La Catedral de Tarragona, — Adolfo Fernández Casanova.. . 165 

n. El Municipio ilurconense, — M. Gómez-Moreno M.; 182 

III. De Varea d Numancia. Viaje tpi gráfico. — Fidel Fita 196 

IV. Fuentes para la historia de Castilla, — Fidel Fita 214 

V. Méritos de D, Arturo Vázquez Núnez. — El Marqués de Lau- 

rencín 215 

VI. Exploración arqueológica en el valle del Níger. — R. Beltrán 

Rózpide. ..«...' 2Í7 



Variedades: 

I. Iglesias románicas de la provincia de Orense. — Arturo Váz- 
quez Núñez v^2i9 

n. fnscripciofies éuscaras de Vizcaya.— Eáy^diVá S. Dodgson.. . . 225 

Noticias 227 



TOMO L. 



Marzo, 1907. 



CUADERNO III. 



BOLETÍN 



DE LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



» > »■<-»■ 



INFORMES 



I 



LA CATEDRAL DE TARRAGONA 



I 



Antecedentes históricos. 



Estando la Sede Tarraconense á punto de salir del poder aga- 
reno, el Sumo Pontífice Gelasio II nombró en II l8 arzobispo de 
la misma á San Olegario, y el ínclito Conde de Barcelona, D. Ra- 
món Berenguer III, le cedió la ciudad, cuya restauración y repo- 
blación emprendió el Santo, transfiriéndola diez años más tarde 
en usufruto al capitán normando Roberto Cu leyó para que la de- 
fendiese. 

El nuevo y venerable prelado acometió con ardor en 1 128 
la obra de erección de la catedral con los elementos indígenas 
y con los aportados de Provenza y Normandía. Tales influencias, 
fundidas con los restos locales romanos, visigodos y sarracenos, 
contribuyeron de consuno á imprimir al monumento un carácter 
singular que constituye su principal atractivo y cuyo primitivo 
arquitecto es, por desgracia, desconocido. Solo se sabe, respecto 
á los más antiguos maestros de las obras, que en 1 2 56 continua- 
ban éstas bajo la dirección del «hermano Bernardo», que á fines 
de la centuria xiii trabajaba como escultor Bartolomé; y que en 

TOMO L. II 



l66 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

el Último tercio del xiv dirigía los trabajos Bernardo de Vallfogo- 
na, al cual sucedió en el xv Pedro Juan de Vallfogona, traba- 
jando como escultores Castails y La Mota, á quien cupo la for- 
tuna de terminar el altar mayor, y Gomar que tuvo á su carga 
la sillería de coro, mencionándose, por último, en I57li á Juan 
Guasch como imaginero. 

La importancia de esta catedral ha sido siempre tan recono- 
cida que en el orden eclesiástico disputó por largo tiempo la pri- 
macía á la Toledana y se celebraron en su aula capitular trans- 
cedentales concilios; y en el concepto artístico constituye un 
interesante museo arquitectónico, en que las diversas genera- 
ciones han dejado imperecederas huellas de sus civilizaciones 
respectivas. 

Tal es el interesante monumento que constituye el objeto de 
este Monografía (l). 

n 

Edificio principal. 

DISPOSICIÓN 

Emplazamiento, — Hállase erigida la iglesia en el Llano de la 
Catedral que forma la meseta del famoso cerro cosetano, en que 

(i) La Academia de San Fernando nombró hace años una Comisión 
compuesta de los individuos de su seno, Sres. D. Simeón Avalos y don 
Juan de Dios de la Rada, de tan grata memoria, y yo, á fin de reconocer 
este templo, é informar sobre las obras que en él se proyectaba realizar. 
Entonces tuve ocasión de tomar los datos oportunos que, completados 
hoy con los que ha tenido la bondad de suministrarme el docto arquitecto 
provincial de Tarragona Sr. D. Ramón Salas y Ricomá, me permiten pu- 
blicar este modesto estudio sobre tan interesante monumento. 

Además de la planta general, tomada en su mayor parte de Street (Gothic 
architecttirc in Spain) y de las planta parcial y secciones del brazo del 
crucero correspondiente al Evangelio que he copiado del monumento, 
ilustro este trabajo con varias fototipias; cuatro de ellas de fotografías de 
Laurent; otra que me ha proporcionado el competente catedrático de la 
Escuela de arquitectura de Barcelona D. Augusto Font, y las restantes del 
pertiguero de la catedral tarraconense D. José Vallvé, hechas por encargo- 
especial de mi buen compañero Sr. Salas. 



r 



LA CATEDRAL DB TARRAGONA 167 

habían estado emplazados el capitolio y otfos soberbios monu- 
mentos romanos. 

Los vencedores en el circo recorrían la vía triumpkalisy que 
se supone es la misma calle Mayor, por donde hoy se llega á la 
plaza de las Coles, y subían la gradería que daba entonces acce- 
so al capitolio, y que ha servido después y sigue utilizándose sin 
interrupción por los cristianos, para llegar á su venerado templo. 

Planta. — Es de cruz latina, y ofrece la rara circunstancia de 
estar orientada de NNE. á SSE (l). 

Organismo, — Consta este templo de dos altas naves cruzadas 
en ángulo recto, y dos colaterales, que forman, con la nave ma- 
yor, el cuerpo de iglesia, y que, así como ésta, terminan en áb- 
sides extensos é independientes, de los que el centr^ se halla 
iluminado por dos órdenes de aspilleradas ventanas. 

La grandiosidad que tal disposición imprime á la cabecera del 
templo tarraconense, es muy superior á la que ofrecen los de 
Lérida, Poblet y Santas Creus, siendo lo más probable que el 
coro estuviese situado antiguamente en su prolongado ábside 
central. La tradición de triple ábside, que constituye una de las 
manifestaciones del arte bizantino, y que aparece también en 
varias iglesias normandas , se continúa sin interrupción en Es- 
paña, no obstante la introducción de la característica giróla fran- 
cesa en la catedral compostelana y otras, cual lo prueban las 
iglesias del Camino en León, de San Pedro en Avila y Huesca, 
la catedral de Lérida, San Esteban en Burgos, y otras, que re- 
producen el primitivo trazado de ábsides independientes. 

Aparece, además, en el templo tarraconense un cuarto hemi- 
ciclo en el costado N. del brazo levantino del crucero, que no 
cuenta su similar en el brazo vespertino, á causa de la singular 
implantación del claustro en el ángulo NO. de la cabecera; y 
aunque existe alguna otra iglesia de planta románica con cinco 
ábsides, como la de Nuestra Señora del Azogue en Benavente, 



(i) Tal vez sea debida esta orientación al propósito de utilizar Jas fun- 
dírcioúes romanas. 



V 



J 



X6S BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

y de San Millán en Segovia, distan mucho de la grandiosidad qué 
alcanza la catalana. 

A los costados de ésta iglesia se han agregado otras depen- 
dencias en diversas épocas, formando un complejo conjunto, 
cuya planta general se halla representada en la lámina i. 

£n el primitivo organismo del templo que se conserva ea áb- 
sides, brazo izquierdo de la nave del crucero y apoyos de naves, 
aparece la introducción de luces directas y de ventanajes estre- 
chos en alta nave; la bóveda de medio cañón, dividida en tra- 
mos por arcos transversales de refuerzo ; los contrafuertes exte- 
riores, los arcos apuntados y las cubiertas, cargando directamen- 
te sobre los trasdosados de las bóvedas, que recuerdan la escuela 
románica provenzal. Para que pueda formarse completa idea del 
organismo original del templo, presento en las láminas ii á iv la 
planta y secciones del brazo izquierdo de la nave del crucero, en 
cuyo fondo aparece la puerta greco-romana que da paso á la 
moderna capilla del Sacramento. Este interesante brazo ofrece á 
la vez el sistema de estructura unida en la mayor parte de sus 
embovedamientos, y el articulado en el del Evangelio, pudién- 
dose así estudiar en él ambas estructuras. 

La composición mecánica de embovedamientos merece espe- 
cial mención: El maestro primitivo del templo trazó, en el pri- 
mer tercio del siglo xii, las diversas masas del cuerpo inferior, 
para recibir la bóveda de medio cañón de alta nave al enrás de 
las sobrecargas de los arcos transversales de segundas naves. Esta 
disposición originó frecuentes hundimientos ó dislocaciones en 
los templos románicos, donde, como en la iglesia de Vezelay en 
Francia y la de Nuestra Señora del Sar en Santiago, no se ha- 
llaba bien contrarrestado el empuje continuo de los emboveda- 
mientos altos; y para establecer el debido equilibrio, se idearon 
los arbotantes, cuyo principio fundamental son las bóvedas segui- 
das en cuarto de cañón que cubren los triforios de los templos 
en el estilo auverniense y de los que ofrece tan interesante ejem- 
plo nuestra catedral compostelana. 

En el cuerpo de iglesia de la metropolitana tarraconense, res- 
petando los apoyos románicos ya erigidos, se sustituyó la es- 



LA CATEDRAL DB TARRAGONA 1 69 

tructura románica de las fabricas superiores por la ojival, dando 
para ello á la alta nave mayor altura de la proyectada y sustitu- 
yendo la estructura unida del medió cañón que debía cubrirla 
por la articulada gótica* Concentrando así sobre cada apoyo ios 
haces de empujes de los diversos nervios de cada tramo, se con- 
trarrestaron, tan solo, por contrafuertes exteriores que descansan 
en las sobrecargas de los transversales secundarios. 

Se perforaron, por último, los muros de costado con amplios 
y rasgados ventanajes, divididos en tres claros por airosos mai- 
neles coronados de arcos apuntados, sobre los que campean de- 
licadas rosas lobuladas, y se calaron los .de imafronte y de has- 
tiales con elegantes rosetones. 

Estos embov^edamientos pertenecen al estilo ojival primario, 
y el esqueleto de sus tramos, compuesto de arcos formeros, trans- 
versales y diagonales, se cubre con entrepaños de generación 
esencialmente francesa. 

Los pilares que separan las naves son de planta cruciforme, 
con dobles columnas empotradas en cada uno de sus frentes, 
destinadas á sustentar los arcos formeros superiores de sección 
rectangular y con columnas sencillas aplicadas á los ángulos en- 
trantes de dichos apoyos, que reciben los arcos diagonales de sus 
articulados embovedamientos. 

El carácter de macicez que imprimen al organismo los robus- 
tos y lisos arcos formeros y transversales, apeados por columnas 
dobles, en vez de sencillas, y que sólo por excepción aparece, 
tanto en los demás países del continente, como al otro lado de! 
Canal de la Mancha, imprimen al monumento un carácter sin- 
gular que parece constituir un detalle peculiar al arte romá- 
nico español, puesto que le vemos reproducido en otras igle- 
sias coetáneas de muy distintas regiones de la Península, como 
en las catedrales de Tudela y Lérida y en la palentina de San 
Miguel, que siguen la tradición española en el trazado de sus 
ábsides y en la de Villasirga, cuyo presbiterio es de testero 
recto. 

Aunque la adopción de columnas pareadas para recibir los ar- 
cos formeros y transversales, no constituye escuela, marca, sin 



17'0 BOLBTÍN DB LA ItBAL ACADBBCIA DB LA HISTORIA. 

embargo, específica singularidad en una de las variadas manifes- 
taciones nacionales de tan severo arte. 

Es también de notar en la iglesia tarraconense la forma túmido- 
apuntada que se ve en las arquerías laterales y que presta á las 
fábricas singular aspecto oriental. 

Corona el crucero una elegante cúpula articulada de planta 
octógona semi-regular y cuyos chaflanes, que forman los lados 
menores, descansan en airosas trompas, siguiendo así la tradi- 
ción persa desarrollada en Bizancio al par de las pechinas, y cu- 
yos ventanajes, divididos en cuatro claros en los lados mayores, 
y tres en los menores, aparecen descargados por arcos lanceta- 
dos, cuyos empujes se hallan contrarrestados por contrafuertes 
angulares, dispuestos en sentido radial. 



OBRAS ESPECIALES 

El brazo O. de la nave del crucero^ artísticamente conside- 
rado, presenta un ejemplar de muy racional interpretación de . 
perspectiva relieve, produciendo la deseada ilusión óptica de 
aumento aparente de profundidad, no por la inclinación ascen- 
dente del suelo y descendente del techo, y por la convergencia 
de los muros de costado hacia sus líneas de huida, lo que no es. 
admisible en una construcción arquitectónica, sino por la gra- 
dual reducción de dimensiones hacia el hastial O. de los tramos 
que constituyen dicha nave, para que, colocado el espectador' 
en el centro del crucero, se imagine este brazo de longitud su- 
perior á la que realmente ofrece, según se ve en la planta y sec- 
ciones de tan curiosa parte del templo. 
■» 

Tan desusada manera de producir determinadas ilusiones óp- 
ticas y efectos de grandiosidad, superiores á los que permiten 
las condiciones del sitio, constituye, por su singularidad, uno de 
los más interesantes detalles que ofrecen sus fábricas. 

Torre, — La única que cuenta el templo se halla emplazada so- 
bre el colateral del costado derecho de la parte recta de la ca- 
becera y aparece igualmente dispuesto para recibirotra torre aná- 
loga, el tramo simétrico del colateral izquierdo, siguiendo así la. 



LA CATEDRAL DS TARRAGONA 171 

tradición de torres flanqueantes de santuarios, establecidas so- 
bre los colaterales de las iglesias normandas. 

En la del templo tarraconense, no terminada, se adoptó esta 
disposición para que del mismo coro, antiguamente situado en 
el presbiterio y sin salir por lo tanto de clausura, pudieran anun- 
ciarse las diversas ceremonias religiosas, condición inherente á 
la vida claustral de los canónigos en el período olegariano. 

Comprende esta obra dos cuerpos: el inferior es románico de 
planta cuadrada, con una escalera helicoidal de alma, de muy 
racional estructura, y el superior de planta ochavada. 

Se erigió en el siglo xiv, ofreciendo sus frentes elegantes hue- 
cos de arco apuntado. Constituyen las dos obras un estimable 
conjunto que con el elevado lucernario de la cúpula y el intere- 
sante ábside, contribuyen en alto grado á ofrecer elegantes y va- 
riadas perspectivas. 

Capillas posteriores. — Entre las agregadas á los costados del 
templo, merecen especial mención la llamada de los Sastres y 
las cuatro colaterales establecidas á los pies de la iglesia per- 
tenecientes al siglo XV, siendo de menor valía las erigidas en 
las centurias posteriores. 



CONSTRUCCIÓN 

Las fábricas son de sillería, variando la altura de sus hiladas 
entre 37 y 57 cm., y correspondiendo, por lo tanto, su cons- 
trucción el sistema de aparejo medio, no adoptado en la mayo- 
ría de los monumentos españoles de su época. 

Los diversos miembros de arquitectura comprenden un nú- 
mero exacto de hiladas, y los arcos, ya de medio punto ó apun- 
tados, contienen uno ó varios anillos, según su destino res- 
pectivo, y se hallan siempre trasdorados de igual espesor y sus 
juntas dirigidas á los respectivos centros de curvatura, siguiendo 
el sistema general adoptado en la Edad Media. 

Muchos de los ventanajes se hallan cortados en una sola pie- 
dra. Las bóvedas de estructura románica son de medio cañón y 



172 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

en hemiciclo, según la forma de los vanos que cubren, y las oji- 
vales de crucería de. generación francesa. 

Los embovedamientos se hallan cubiertos por tejados de teja 
ordinaria. 

Los pavimentos son en gran parte antiguos, distinguiéndose 
principalmente entre ellos el de mármol de la capilla mayor que 
forma variados y artísticos dibujos. 

DECORACIÓN INTERIOR 

El gran efecto interior del monumento se acrecienta más aún 
con las basas orladas de escocias y boceles de tradición clásica, 
las moldadas, impostas y los ricos y vigorosos capiteles que 
exornan sus robustos pilares. Los capiteles de alta nave, de 
grandes vuelos, producen agradables efectos de claro-obscuro y 
un singular contraste entre los exuberantes follajes de inspira- 
ción clásica que exornan los antiguos al crucero y el picado, 
según el carácter sarraceno, de los correspondientes á los pies de 
la iglesia. 

Los arcos transversales son lisos y de sección rectangular y 
los diagonales aparecen orlados de molduras tóricas. 

La tracería de los huecos de la nave mayor corresponde al 
primer período del arte ojival. 

En la cúpula del crucero, aparece enriquecida con almocárabes 
y ajaracas la zona que descansa sobre las trompas y con orna- 
tos en diente de sierra la imposta y formeros de sus ventanajes. 

Como se verifica en la generalidad de los templos de la época 
románica y ojival, la decoración se subordina estrictamente á la 
estructura. Las impostas comprenden una hilada y las basas y 
capiteles un número exacto de ellas, fijando así de indeleble 
modo la escala del monumento. 

En la lámina v se presentan las vistas interiores de alta nave 
y del colateral. 



LA CATEDRAL DE TARRAGONA 1 73 



OBRAS COMPLEMENTARIAS 



Entre los altares con que cuenta el templo se distingue prin- 
cipalmente el retablo mayor, que forma un cerramiento tras el 
arco triunfal, y oculta completamente la vista del primitivo áb- 
side románico. 

El ara de fines del siglo xii es muy interesante, no sólo por 
la composición escultórica en bajo relieve que contiene, sino 
también por ser el objeto litúrgico más antiguo de la catedral y 
al que únicamente el similar de la iglesia gerundense puede dis- 
putarle la primacía. 

El retablo, erigido durante el siglo xv, es muy notable, tanto 
por la riqueza de los mármoles que lo constituyen, como por la 
excelencia de parte de su imaginería, entre la que descuella la 
estatua colosal de la Virgen, y por la delicadeza y gracia de la 
exornación de fauna y flora de su afiligranada composición. En 
la lámina vi se presenta la vista de conjunto de esta notable 
obra. 

El coro que, en la primer época, debió estar situado en la ca- 
becera, ocupa hoy, como en la generalidad de las iglesias espa- 
ñolas, los primeros tramos de alta nave, hallándose adosado á 
su cerramiento el interesante panteón de Jaime el Conquistador^ 
allí trasladado de Poblé t en la última centuria. 

La sillería de coro, ejecutada en el siglo xv, aparece exornada 
con delicada tracería sobrepuesta, y sus respaldos realzados con 
ornatos de fauna y flora de correcta ejecución, coronando toda 
la obra una crestería de pulcra labor ataraceada. 

Completan la riqueza monumental interior los calados pulpitos 
de piedra de fines del siglo xiii, ó comienzos del xiv; el pinto- 
resco órgano; preciadas pilas bautismales; varios sepulcros de 
interés histórico-artístico, y el baño de mármol blanco monolíti- 
co procedente del palacio de Augusto, que constituyen digno 
complemento de tan suntuosas fábricas. 



174 BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

DECORACIÓN EXTERIOR 

* 

Fachada principal, — Entre los efectos exteriores del monu- 
mento se distingue principalmente el producido por su soberbio 
imafronte, cuya vista se presenta en la lámina vil 

La región central comprende dos cuerpos: el inferior» debido 
al maestro Fray Bernardo, aparece perforado en su plano de 
fondo por un gran hueco adintelado, dividido en dos claros por 
un robusto y rico mainel central, y descargado por un potente 
arco apuntado compuesto de varios anillos y contrarrestado por 
potentes estribos coronados de pináculos y cubiertos por muy 
rebajado piñón que corona el primer cuerpo avanzando al exte- 
rior, y de muy robusto carácter. 

La severa estatuaria, de influencia francesa que exorna, tanto 
el mainel divisorio, como las jambas de costado, y que es debida 
á los maestros Bartolomé y Jaime de Castayls, descansa en basa- 
mentos corridos decorados con elevadas arcaturas de tracería 
realzada, cubriendo las figuras elegantes, doseletes que, con la 
airosa tracería de relieve del tímpano, completan la expresión 
armónica de esta obra. 

El segundo cuerpo, remetido al paramento general de facha- 
da y correspondiente al estilo ojival germánico, del segundo pe- 
ríodo, forma el cerramiento superior de alta nave; se corona por 
un alto y agudo gablete no terminado, y se halla perforado por 
una gran rosa calada que ocupa la mayor parte del campo y apa- 
rece dividida por airosa tracería compuesta de un anillo central 
y dos coronas concéntricas de arcos apuntados reforzados por 
trilobos y cuatrifolias que dan á la rosa la debida rigidez y un 
agradable efecto estético. 

El tímpano del gablete se halla perforado en su región inter- 
media por tres huecos. 

Las dos portadas laterales del imafronte ofrecen un sello mar- 
cadamente románico: son adinteladas y descargadas por molda- 
dos arcos tóricos de medio punto, apeados por columnas. Sobre 
ellos aparecen los característicos oculus destinados á iluminar los 
colaterales y cerrados por gruesas archivoltas, compuestas de va- 



LA CATEDRAL DB TARRAGONA I75 

ríos anillos y exornadas de follajes. En el campo intermedio de 
la fx>rtada del colateral derecho se destaca una interesante com- 
posición escultórica en relieve, que la da mayor realce. 

Puertas laterales, — A más de las puertas de imafronte, posee 
el ediñcio otras dos puertas románicas, abiertas en los muros de 
costado, entre los ábsides y la nave del crucero. 

La más antigua del ediñcio es la del costado derecho, según 
se entra, llamada de Santa Tecla. Su ruda forma general y su 
potente arco de anillos abocelados recibidos por .grandes capite- 
les que descansan sobre fustes monolíticos, acusan los primeros 
destellos del románico provenzal. 

La puerta del costado izquierdo, que da paso al claustro, es 
adintelada, de mayor base que altura, con arco abocinado de 
descarga, formado por anillos apeados por columnas de fustes 
monolíticos y delicados capiteles de tradición clásica. El hue- 
co aparece dividido en dos claros por un pilar central, cuyo ca- 
pitel llama la atención por su gran tamaño y alto relieve de su 
escultura, y por constituir la solución más antigua del mainel 
central que aparece en el principado catalán. 

Fachadas laterales del cuerpo de iglesia, — Sólo puede apreciar- 
se en su original estructura la región superior del costado dere- 
cho, en que, libre de las capillas agregadas, aparece dividida en 
tramos por los contrafuertes, en que se integran las presiones de 
embovedamientos altos, y coronada por una cornisa de bisel aje- 
drezado, que descansa en arcaturas trilobadas, sostenida por ca- 
necillos. Dichos contrafuertes y los rasgados ventanajes interme- 
dios, divididos por delicadas tracerías y cuajados de pintadas vi- 
drieras, forman un agradable conjunto, en que se evidencia el 
organismo ojival interior. En la lámina viii se presenta la vista 
del conjunto de esta fachada. 

La nave del crucero se ilumina con dos grandes rosas de tra- 
cería variada, abiertas en la región superior de sus hastiales. 

La estructura de la linterna del crucero, acusada exteriormen- 
te por los contrafuertes de ángulo y los rasgados ventanajes de 
sus lienzos, se corona con una cornisa de arcaturas cruzadas.; 
Esta linterna, poco visible al exterior, no aparece con toda la 



\ 

\ 



176 BOLETÍN DB'LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

• 

grandiosidad que fuera de desear, por faltarle la coronación que 
debió poseer en lo antiguo, ya de forma piramidal, como aparece 
en la catedral de Lérida, yá en contra-cúpula, como se ve en los 
templos erigidos en las cuencas del Tormes y del Duero, y que 
completarían de igual modo el vistoso aspecto oriental de la ta- 
rraconense. 

Cabecera. — La región posterior del templo, con sus primitivos 
ábsides, su robusta torre y la nave del crucero, como fondo de 
tan hermoso cuadro, constituye un pintoresco y variado conjun- 
to de movidas siluetas, que no puede admirarse más que en par- 
te, á causa de las dependencias accesorias que ocultan las fábri- 
cas del testero, contiguas al claustro. En la lámina ix se presen- 
ta la vista de esta interesante parte del templo. 

Realza más el singular efecto del testero el formidable aspecto 
del ábside principal, con sus aspillerados huecos y su volada cor- 
nisa sostenida por una faja de arcaturas sobre canecillos, é inte- 
rrumpida á intervalos regulares por resaltos en forma de mata- 
canes, que dan al conjunto un imponente aspecto militar. 



III 
Claustro. 

ORGANISMO 

El magnífico claustro adosado al templo, es fiel reflejo de la 
vida cenobítica que hacían los canónigos regulares y de que to- 
davía es visible muestra la sala capitular y el refectorio. 

El claustro es de planta casi cuadrada y se halla limitado por 
galerías divididas en tramos, de planta rectangular, cubiertos con 
bóvedas de crucería de generación normanda y separados del 
patio por basamentos corridos, sobre los que campean airosos 
huecos apuntados separados por pilares; y cada uno de los cua- 
les se divide en tres claros cubiertos por arcos de medio punto 
apeados por columnas gemelas, de las que se hallan adosadas á 
los pilares las extremas de cada uno de los claros, y exentas, ha- 
ciendo el oficio de mainelos, las intermedias. 



LA CATEDRAL DE TARRAGONA 1 77 

Los tímpanos qu^ medían entre estos arcos y las archlvoltas 
de ventanas, se hallan, á su vez, perforados por dobles huecos 
circulares ceñidos por moldadas archivoltas. 

Las partes que todavía subsisten de los antiguos pavimentos, 
ofrecen vanadas y curiosas redes de lacerías. 



DECORACIÓN 

' I 

« 

La división de las galerías en tramos, se acusa al exterior por 
resaltados contrafuertes, con adosadas columnas, coronando la 
obra una rica cornisa sobre arcos angrelados recibidos por canes. 

Los arcos altos de descarga de ventanajes, en su haz interior, 
son recibidos directamente por los abacos de los capiteles de 
apoyos. 

En. la decoración de capiteles y abacos, vemos empleada 
simultáneamente la ornamentación geométrica, la flora y la 
fauna. 

Las archivoltas se exornan con líneas ziszaseadas y cuatriío- 
lias. Los ricos capiteles de columnas aparecen enriquecidos con 
follajes de expresión románico-ojival, en que todavía se vislum- 
bran los recuerdos clásicos y sarracenos, así como los nudos y 
éntrela <os de las ornamentaciones escandinava y lombarda. 

En la estatuaria y en la fauna se representan, ya imágenes y 
asuntos iconográficos sagrados ó profanos, ya humorísticos que 
revelan la creadora genialidad de sus autores 6 imprimen á 
los detalles una encantadora variedad, dentro de la unidad del 
conjunto. 

Estas interesantes esculturas revelan un marcado realismo, y 
los rasgos fisionómicos de varias de las figuras sagradas apare- 
cen directamente inspirados en los tipps regionales. 

Por fin, varios de los huecos circulares abiertos sobre los ven- 
tanajes se hallan divididos por elegantes tracerías de entrelazos, 
marcadamente sarracenos, que parecen erigidos por artistas cris- 
tianos á juzgar por el símbolo del Redentor que campea en al- 
gunos de ellos, lo que contribuye grandemente á los variados, 
aspectos que ofrece el conjuntó de tan notable obra. 



tyS BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

En las láminas x y xi se representan dos vistas de este claus- 
tro, la primera tomada desde el patio y la segunda desde el inte- 
rior de una de las galerías, y en la lámina jcii se muestran dos de 
sus interesantes capiteles. 



IV 
Concepto artístico del monumento. 

ESCUELAS Á QUE CORRESPONDE 

Del análisis que acabo de efectuar resulta que la primitiva dis- 
posición y organismo del cuerpo de iglesia pertenece notoria- 
mente á la escuela provenzal; su cabecera bizantina, de ábsides 
independientes, es con frecuencia adoptada en las construcciones 
normandas así como en las españolas y la cúpula articulada del 
crucero, de base ochavada, aparece también en otros monumen- 
tos españoles de su época, como en la catedral de Lérida y en 
la basílica de San Vicente en Avila. 

En las construcciones, ya francamente ojivales, se advierte la 
influencia del dominio real francés, en los embovedamientos del 
templo; del normando én los del claustro y del germánico en la 
parte superior del imofronte. 

La exornación geométrica zíszaseada y las arcaturas sencillas 
y cruzadas recuerdan, así el estilo normando, como el hispano- 
sarraceno, y por fin: la rica decoración de capiteles y las trace- 
rías de huecos, se inspiran, ya en las tradiciones clásicas loca- 
les y en las románicas y ojivales, ya en las puramente sarra- 
cenas. 

O/EADA GENERAL 

Rodeado este monumento por áu costado occidental y por el 
testero de vetustas y deformes construcciones privadas, no era 
posible apreciar exteriormente sus bellezas más que por el fren- 
te y por su costado oriental. 

En su virtud, el ilustrado Cabildo metropolitano concibió hace. 



LA CATEDKAL DB TARRAGONA 1 79 

años la idea de desembarazar el grandioso edifício de tan incon- 
gruentes aditamentos y modificar convenientemente las rasan- 
tes de las vías limítrofes y la escalinata de acceso, encomendan- 
do el oportuno proyecto á los distinguidos arquitectos D, Augus- 
to Font y D. Elias Rogent. 

Estos derribos, sólo se han realizado en parte, logrando en su 
consecuencia hermosear notablemente la vista del ábside y de la 
región posterior del templo. Mas en la parte de los pies de la 
iglesia subsisten aun las casas del señor marqués de Tamarit, 
situadas al costado izquierdo del edificio, según se entra, que 
quitan la vista de parte de las fábricas. Por esta causa, y por la 
brusca y gran elevación á que se halla el edificio, no es todavía 
posible apreciar todo el efecto exterior de su frente de ingreso, 
sino después de recorrer la larga calle Mayor y trepar por las 
penosas gradas de subida al Llano de la Catedral^ en cuyo pri- 
mer término aparece el imafronte en toda su grandiosidad, espe- 
cialmente cuando el sol, iluminando con sus deslumbrantes ra- 
yos la soberbia fábrica y la venerable estatuaria que la exorna, 
las imprime un tinte especial que contribuye á producir un mag- 
nífico y sorprendente golpe de vista. 

Si con tan agradable impresión penetra el espectador en el 
templo, románico en la cabecera, brazo izquierdo de la nave 
transversal y apoyos de la nave mayor; ojival en la mayor par- 
te de sus embovedamientos y de épocas posteriores en las capi- 
llas, y admirando la gran diversidad de sus efectos artísticos y 
renovando en su mente los interesantes recuerdos que simboli- 
zan, así el continente como el contenido de tan renombrado mo- 
numento, pronto llamará su atención la notable puerta de estilo 
románico abierta en el costado occidental de la cabecera, y tras 
la cual aparece el hermoso claustro que constituye uno de los 
más interesantes monumentos de su género, que por fortuna sub- 
sisten en nuestras catedrales. 

El valor arqueológico de esta última obra se acrecienta gran- 
demente con los restos monumentales de más antiguas civiliza- 
ciones, cuales son: trozos de cornisa del templo de Augusto y la 
portada de Mihrab de la mezquita del Califato, que aparecen em- 



iSo BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

potrados en el muro de ingreso y una retirada estancia morisca, 
delicadamente exornada, que avivan interesantes recuerdos de 
más antiguas civilizaciones. 

En el mismo muro de ingreso se hallan, además, practicadas 
la puerta de ingreso y los dos ventanajes de la sala capitular, 
cubierta de bóveda cilindrica de arco apuntado, y cuya capilla 
absidial posterior se cubre con bóveda de crucería. 

El punto de vista más adecuado para disfrutar de la vista de 
este grandioso claustro es el ángulo NO. del patio, desde el cual, 
y á través de las espumosas aguas de un elegante surtidor rodea- 
do de espléndida vegetación, se admiran los dos frentes de las 
opuestas galerías, tras las cuales aparecen las grandiosas fábricas 
que constituyen la región occidental del edificio, dominadas por 
la linterna de la cúpula del crucero, .y cuyo variado, aunque 
heterogéneo conjunto, cautiva grandemente el ánimo del espec- 
tador. 



JUICIO RESULTANTE 

La catedral de Tarragona, rica en recuerdos históricos, ofrece 
en el concepto artístico grandes analogías con los de Lérida y 
Tudela. Los pilares son en los tres monumentos de idéntica 
planta y estructura, siendo también muy similares la disposición 
y organismo general, diferenciándose principalmente por la ma- 
yor escala en que se desarrolla el tarraconense, y por la falta de 
cúpula en el tudelano. 

La justa proporción de los diversos elementos que se admiran 
en -los tres templos, y que dan á sus conjuntos un aspecto de 
grandeza muy superior á sus dimensiones reales, se avalora 
más aún en el brazo O. de la. nave transversal del tarraconense, 
á causa de la progresiva y atinada reducción de tamaño de sus 
diversos tramos, á contar del crucero (l). 



(i) No conozco ningún ejemplo de perspectiva sólida ni en el Conti- 
nente europeo, ni al otro lado del Canal de la Mancha. Puedo, sí, citar 
varios monumentos en que aparece la reducción progresiva de una sola 



iletIh de la héaí. aoadimia oe la historia 



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PLANTA GENERAL DEL EDIFICIO 



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CABECERA DEL TEMPLO 



PATIO DEL CLAUSTRO 



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LA CATJHIRAL DB TARRAGONA t^l 

En resumen: la catedral de Tarragona, en cuya grandiosa dis- 
posición y organismo se aunan, tan á maravilla, la robusta seve- 
ridad y enérgica expresión del arte románico, y la más delicada 
del ojival, con la pródiga y elegante exornación á la vez cris- 
tiana y sarracena que enriquece el templo y su renombrado 
claustro, forman un conjunto singular en que resplandecen las 
más variadas manifestaciones artísticas, constituyendo, por lo 
tanto, uno de los más interesantes monumentos de los tiempos 
medios que se conservan en nuestra querida patria, y justifi- 
cando la Real orden que en 3 de Abril de 1905 lo declaró Mo^ 
mmento Nacional. 



Madrid, 26 de Enero de 1907. 



Adolfo Fernández Casanova. 



de las tres dimensiones; tales son, por ejemplo: en las iglesias de Puis- 
seau (Loiretj, y en la catedral de Senlis (Oisa), los muros son seguidos y 
convergentes del crucero á la cabecera, mientras que en la nuestra del 
Camino (León), la convergencia es en sentido inverso; esto origina la con- 
I siguiente irregularidad dé trazado y constructiva, á pesar de que el an- 

! cho y altura de los tramos permanecen aproximadamente los mismos; en 

cambio, en los templos de Nuestra Señora de Beaune (Costa de Oro), de 
I San Trófimo de Arles (Provenza) y de Udalla (Santander), los muros son 

paralelos y los tramos se estrechan progresivamente del imafronte al cru- 
! cero, es decir, que la reducción es sólo de los fondos. 

I Esta disminución, aislada de una sola de las tres dimensiones, no pue- 

I de, por lo tanto, producir la ilusión óptica que constituye el objetivo de 

i la perspectiva. Si, pues, no existiese realmente más que la catedral tarra- 

conense con tan admirable solución de perspectiva en el espacio, pres- 
i tana á este monumento un interés excepcional. 



TOMO L. 13 



l83 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

ÍNDICES 



II. 



DEL TEXTO 

I. Antecedentes históricos. 

Disposición. 

Obras especiales. 

-. ..^ . . . , I Construcción. 

Edincio principal : _ 

Decoraaón. 

Obras complementarias. 

Decoración exterior. 

^, ^ í Organismo. 

Claustro J 

f Decoración interior. 

í Escuelas á que corresponde. 

Concepto artístico ' Ojeada general. 

( Juicio resultante. 



in. 



IV. 



Planos. . 



Vistas. 



DE LÁMINAS 

I. Planta general del ediñcio. 

n. Planta parcial \ 

ni. Sección transversal. . > Brazo transversal del Evangelio. 

rV. Sección longitudinal. ) 

/ V. Interiores de alta nave y de colateral. 

VI. Retablo mayor. 

Vn. Fachada principal. 

VIH. Conjunto de la Catedral. 

IX. Cabecera. 

X. Patio del Claustro. 

XI. Galería del mismo. 

XII. Capiteles del Claustro y de la puerta de ingreso. 



I 



II 



EL MUNICIPIO ILURCONENSE 



Si los epígrafes hoQorarios, al par que la moneda, son testi- 
monios elocuentes de la vitalidad política de nuestras ciudades 
bajo el señorío romano, puede establecerse que en la cuenca 
alta del Jenil eran dos las principales: Iliberri é Ilurco; ambas 
municipios, ambas con zeca propia, y á las que se reñeren todas 



EL MUNICIPIO ILURCONENSE 1 83 

las inscripciones públicas descubiertas en la región hasta el día. 

De Iliberri puede añrmarse ya, con el mayor número de pro- 
babilidades, que estuvo en la Alcazaba antigua de Granada, pues 
los argumentos con que se la redujo por algunos á Elvira han 
sufrido tal mengua con el esclarecimiento de textos árabes, que 
ya no puede alegárseles en serio. De Ilurco hay una tradición 
local bien fundamentada, que la sitúa en el cerro de los Infantes, 
dos kilómetros andados hacia NO. desde Pinos-Puente y \^ desde 
Granada, en la misma dirección, camino de Alcalá; sin embargo, 
Hübner la menospreció, por falta de buenos informes seguramen- 
te, y su indecisión se ha transmitido á los demás eruditos deafue- 
ra, como si hubiese razones encontradas para fijar su asiento. 

Dos epígrafes ilurconenses hacen de actualidad ilustrar la 
materia: el uno es conocido, mas había error atribuyéndolo á 
Iliberri; el otro, hermano suyo, apareció ahora en forma y lugar 
harto chocantes, y aunque ambos no ayuden á la cuestión geo- 
gráfica, realzan el concepto que la ciudad merece, comprobando 
cierto esplendor en el siglo ii de nuestra Era. 

Este nuevo é inédito vestigio es un pedestal con dedicación á 
Lucio Vero, base probablemente de su estatua, que se descubrió á 
fines del año último en el arroyo Salado, á medio kilómetro por 
bajo de la Malaha, pueblo distante unos 13 kilómetros de Granada 
hacia SO., y tres más del cerro de los Infantes, que cae á N. Fué 
con ocasión de un desprendimiento de rocas, sin que pueda 
saberse si cayó con ellas al río, estando soterrado en lo alto, ó 
permanecería de antes allí abajo metido en algún socavón, á 
donde lo. arrastrasen las aguas, pues aunque es arroyo de poco 
caudal, desarrolla gran empuje en las crecidas; y como el sitio 
forma garganta en recodo, con cibancos más arriba y remanso 
luego, pudo bien quedarse atollado en aquel sitio, debajo de las 
peñas, que ahora, al hundirse, lo dejan entre sí al descubierto. 
Con todo, no ha de rechazarse la hipótesis de su caída, quizá 
preferible, si se tiene en cuenta la forma como yace, aunque re- 
movido por las gentes del país que soñaron con algo de teso- 
ros al descubrirlo. Esto hace temer que al fin lo rompan para 
sacar oro de dentro, y más habiendo dificultades de todo género 



1^4 BOLETÍN DB LA RBAL ACADBMIA DE LA HISTORIA. 

para extraerlo con destino al Museo Arqueológico de Granada. 

La materia del pedestal es caliza blanca, muy ñna y compacta^ 
como la de íllora, que se extrae cerca del cerro de los Infantes^ 
y se empleó con predilección bajo los romanos para columnas» 
arquitrabes y estelas. Sus medidas arrojan 1,45 m. de alto, sobre 
base cuadrada de 0,71; cornisas de poco gusto recortan su neto, 
y otra moldura encuadra el letrero, dejando un hueco para él 
de 75 por 49 cm. Se hallan bastante mutiladas sus esquinas y 
rota sobre todo la parte alta, como si de antiguo hubiese rodado 
mucho. Quizá para disimular estos deterioros trataron de ase- 
rrarla por arriba en cantidad de 16 cm., operación que se dejó á 
medio hacer, y también hubo conatos de henderla por medio á 
lo largo con cuñas, á juzgar por la muesca de uno de sus costados: 
todo ello mucho antes de aparecer ahora. 

Vengamos á la inscripción, consignada en nueve líneas, de 
altura progresivamente menor, ó sea de 7 á 6 cm. en las tres 
primeras y de 5 á 4 en las otras; con elegantes letras, como en 
sus coetáneas de Iliberri, bien proporcionadas y perfiladas, y 
con puntos triangulares, no sólo entre palabras, sino en fin de 
línea y al principio de las tres más cortas. Léese de este modo: 

/.¿xELIO- <A Lucio Ello Commodo, 

C O M M O D- hijo del Augusto, por de- 

AVG -FIL- D D- • creto de los decuriones Ilur- 

^^^^^^^^^^' conenses, en el año de Cayo 



ANNO 
C • ANNI • SENECiE ' 

• ET • 
Q • CORNEL • MACRI 
• íí • VIR • 



Annio Séneca y Quinto Cor- 
nelio Macro, dumviros.» 



La restitución de las dos primeras líneas es indudable; lo 
demás está perfectamente conservado. Podía dudarse si se erigió 
en honor de Cómodo ó de Lucio Vero, puesto que ambos lleva- 
ron los nombres de Elio y Cómodo; pero el no dársele otro título 
que de hijo de emperador, decide á favor del primero, sirviea- 
do de apoyo otra dedicación de Beja (c. i. l. ii, n. 47) más explí- 
cita, y hubo de erigirse entre el 138, año de su adopción por 
Antonino, y el l6l en que fué aclamado emperador juntamente 



/.'JV 



y K. 



t*s 



BL MUNICIPIO ILURCONBNSE 



'85 



con Aurelio. La fórmula dedicatoria se conforma con una piedra 
coetánea de Iliberri (c. 11, n. 2079), y la cronología por dum- 
viros, sobre repetirse en la de Beja arriba citada, enseña á suplir 
el otro epígrafe de que luego hablaré. Es curioso el nombre de 
Cayo Annio Séneca, compuesto acaso en memoria de los céle- 
bres literatos cordobeses, como el de un Sexto Annio Luca- 
no (c. II, n. 1 761), de Cádiz, sí no fué por recuerdo de familia. 
Otro Cornelio Macro, dumviro también, ñguró antes en Lusita- 
nia (c. II, n. 159)- 

La otra inscripción á que se aludió fué recogida y publicada 
por mi señor padre, y luego por Hübner (c. 11, n. 551 1) y por el 
Sr. Berlanga (IliberiSy p. 30), que interpretó con acierto su pri- 
mera mitad. Sólo existe la parte de la derecha, impresa en piedra 
también de ÍUora, calcinada por un incendio, y se conservó sir- 
viendo de umbral en una casa de aquella población destruida en 
el siglo XI, que los moros llamaban Castilla y Hádira Elbira, al 
pie de la sierra de este nombre, entre Pinos y Granada. Es dedi- 
cación á Antonino Pío, no á Caracala, como últimamente creyó 
Hübner (Granada^ p. 376), y del mismo año que la precedente, 
pues gobernaban los propios dumviros, bastando ello para cer- 
tificar su procedencia de Ilurco, en contradicción con lo supuesto 
como indudable por Hübner y por otros, achacándola á Iliberri, 
como consecuencia y testimonio á la vez de su presumida locali- 
zación en el sitio del hallazgo. Dice así, completada con sujeción 
á la otra: 









^ 



W I 



*^<■. 



Imp. caes, divi Hadrianifil. 

divi Traiani /aRTHIC • 'Ñepoti 

divi Nervae PR0-NE/<7/í 

T. AeL Hadriano ANTONINO 

aug. pió pont' MAX • TRIE • 

pot. .. eos... • PP- D- D • 

Ilurconensiu^ • ANNO- 

C ' Anni SenecáE • E T ■ 

Q • Corneli' MACRI • 

// • vir 



<A1 emperador cesar Tito 
Elio Hadriano, augusto, pío, 
pontífice máximo, con potes- 
tad tribunicia por... vez, cón- 
sul por... vez y padre de la pa- 
tria, hijo del divino Hadriano, 
nieto del divino Trajano, pár- 
tico, y bisnieto del divino Ner- 
va, por decreto de los de- 
curiones Ilurconenses, en el 
año» etc. 



]86 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Suplíase la séptima línea: Flor(entinorum) llib(erritanorum) 
repositunty'^ etc., palabra esta última que se autorizaba con la pa- 
leografía del monumento; mas como ya sabemos que estos dum- 
viros gobernaban á Ilurco en tiempo de Antonino, ha de recha- 
zarse, sustituyendo el nombre escueto de la ciudad. Sin embar- 
go, persiste más ostensible hoy, con el cotejo de la otra inscrip- 
ción del mismo año, la enorme disparidad entre ambas tocante á 
su escritura, que en la de Antonino es menuda, angosta y super- 
ficial, como del siglo iii, al que sin duda corresponde, habién- 
dosela rehecho por causas desconocidas. 

¿Cómo ambas piedras fueron á parar en la Malaha y en Elvira? 
La segunda es fácil que se llevara, como fragmento de poco ta- 
maño y peso, para utilizarla donde se la encontró, en una casa 
del siglo X con decoraciones murales árabes, que alcancé á ver 
siendo niño. La presencia en la Malaha de la otra es caso más 
extraño y, considerado su enorme peso y volumen, parece in- 
verosímil que se la acarrease para utilizarla como simple pie- 
dra, cuando allí á mano lo que sobra son canteras. Verdad es 
que no íaltan indicios de pueblo romano en aquel sitio, justifica- 
do ya por un nacimiento termal, ya por las salinas á que debe 
su nombre árabe; pero estas reliquias son ánforas, alguna fíbula 
y cascajo, de lo que tanto abunda por doquiera. Supongo como 
más verosímil que la piedra se transportó por algún aficionado 
á cosas antiguas. 

Llena estaba la vega de caseríos romanos: así, en Huétor apa- 
recieron mosaicos y una preciosa estatua; la Zubia conserva una 
lacónica dedicación pvbliciae • laetiNíE , que así ha de leerse y no 
como estampó Hübner (c. ii, n. 5 503); Albolote y Ansola produ- 
jeron vulgares epitafios, según dicen; junto á los baños termales 
de Elvira hubo población, cuyo cementerio en Marugán no tiene 
compañero dentro de la provincia, sino en Ventas de Zafarraya^ 
por la abundancia y calidad de sus arreos; cerca de Pinos, hacia 
la presa «de la media luna», descúbrese cierto edificio con alber- 
ca y suelo de mosaico alrededor; una gran villa^ con espléndidas 
.solerías del mismo género, columnas y curiosos materiales, se 
desenterró en Daragoleja; Asquerosa, además de su epitafio vi- 



EL MUNICIPIO ILURCONBMSB 1 87. 

sigodo, arrojó estelas muy bárbaras, con ñguras y una muía de 
relieve; Tramulas abunda en restos de edificios; Ascoznar deja 
ver un muro de hormigón provisto de contrafuertes; la vega de. 
Obeila contiene un sepulcro, en forma de torre, con sarcófago 
dentro, que se descubrió intacto, ruinas de caserío, un talo de re- 
lieve y epitafios de Annia Rústica, Cayo Ivanio Seuro (sic), cále- 
cuense y Cayo Emilio Cantabrino, sexsitano; en el Tocón apare- 
cieron mosaicos, multitud de losetas de barro con adornos y pá- 
jaros relevados, alguna escultura, un capitel y sepulturas con mo- 
nedas bien antiguas y alhajas de plata, y otros cementerios pobres 
descubren Huétor- Tajar y Moraleda de Zafayona. Pero en todo 
ello no puede reconocerse ciudad alguna, sino alquerías ó gran- 
jas, plantadas en lugares amenos y sin defensas, como para gen- 
tes que vivían del trabajo agrícola, gozando en paz de las anchu- 
ras que un suelo pródigo y un clima suave deparaban. 

Junto á ellas, las ciudades conservaron su posición antigua de 
cuando eran núcleos de población túrdula independiente, reclui- 
das en las alturas donde el defenderse traía ventajas. Allí, á ve- 
ces, seguiría siendo incivil y austera la vida, privándonos de ras- 
trearla por despojos de la cultura que infiltraban los dominado- 
res; otras veces éstos prevalecieron, y se transformó, quizá super- 
ficialmente, la manera de ser antigua bajo el régimen municipal 
romano, pero mediante ello, son reconocibles sus actividades: 
así sucedió con Iliberri y con Ilurco. 

Desde luego, ésta fué la menos importante. Sus monedas, so- 
bre ser raras aun aquí dentro de la comarca, donde sólo he visto 
siete ú ocho ejemplares, pertenecen á una sola emisión, con igual- 
dad de tipos y de peso — 21 á 25 gr. las más; otras, 16 y 17 (l). 



(i) Dos provienen del derribo de la iglesia de San Gil, en Granada; 
otra, con una de Castillo, se desenterró en Pinos; dos se hallaron juntas, 
no sé dónde, y cerca de Guadix formaba parte otra de un hallazgo de 
veinticinco piezas, muy consumidas por la humedad, reconociéndose 
entre ellas un as de CN • A\Gnus, dos de Castulo (su peso, 24 y 1 5 
gramos); una quizá de Tamusia, con la nave, y muchas de Iliberri, ó sea 
tres ó cuatro con esfinge y leyenda latina (peso, 24 á 20 g.), siete, por lo 
menos, de las emisiones similares más bárbaras con leyenda ibérica (peso 
de 17 á 13 g.; y una, 9); otra con la triscela (peso 17 g.). 



l9% BOLETÍN DB IrA RUÓ. ACADBMIA DB LA HISTORIA. 

Respecto de sus inacripciones en total no pasan de ocho, cuando 
son treinta las de Iliberri; mas aunque pocas acreditan cierta 
grandeza. Dos de ellas van explicadas más arriba; las otras con» 
tienen esto: 

Dedicación á Tiberio, del año 26 6 27^ con los títulos de 
augur, XVvir s(acris) f(aciundis) y VII vir eputonum^ por un 
Tito Papirio Severo (c. ii, n. 2062). 

Otra á cierta Fabia Broccilla, decreto ordinis Ilurconensis y á 
costa de su padre Cayo Fabio Avito (c. u, n. 2064); impresa, 
como la anterior, en un gran cilindro de mármol de Elvira, á se- 
mejanza de otras varias erigidas en Iliberri. Es del siglo 11. 

La de Perpetuo, hijo de Longino, ilurconense, que data del si- 
glo I (c. II, n. 2066), 

La de Valeria Phryne, liberta de Marco, puesta por Marco 
Valerio Cisso, hermano suyo probablemente (c. 11, n, 2068.) 

La de Publio Cornelio, hijo de Publio, ilurconense, en una pie- 
dra pequeña (c. 11, n. 5 504). 

Epitaño de Urcéstar, hijo de Tascasécer, ilurconense, de ochen- 
ta y siete años, costeado por su hijo Nicello (c. 11, n. 2067). Se 
ignora su paradero, y es lamentable por el gran valor de su ono- 
mástica ibera ó túrdula, mejor dicho, puesto que sabemos por 
Tolomeo que gentes de esta raza poblaban la región grana- 
.dína (i). 

Nótese que en el puente de Pinos, sirviendo de cimiento, 
veíanse años atrás dos pedestales romanos, cuyas inscripciones 
jquedaron metidas dentro de la obra; el que yo pude ver es de 
piedra de Illora, con recuadros y cornisas, y su alto 1,37 m. 

Los seis epígrafes arriba enumerados se llevaron á Pinos Puen- 
te desde el cerro de los Infantes, según consta de los cinco pri- 
meros, valiendo, sobre todo, el testimonio de Accorsi, que en 
1526 vio, «al fin de los montes, donde principian los campos de 
Granada, una colina, vulgo llamada «sierra de los Infantes», don- 



(1) Otros personajes ilurconenses merecieron epitafios lejos de su 
ciudad; asi, Murria Crescentina, que alcanzó la edad de 115 años (c. n, nú- 
mero 2065), y Quinto Fabio Fabiano, de la tribu Quirina(c. n, n. 1200). 



BL MUNICIPIO II.URCOMBNSE 1 89 

de ahora hay algunos vestigios morunos en su vértice, y por do- 
quiera cimientos y tiestos, indicios de la vetusta ciudad de Uurco, 
lo que también indican inscripciones desde aquí trasladadas, una 
milla más allá, al pueblo de Pinos, junto al riachuelo Cubillas. 
Tiene también este dicho monte de los Infantes, en sus faldas, un 
arroyo como riachuelo» (l). Accorsi era un erudito italiano que 
venía con la corte imperial, que visitó aquellos lugares y á quien 
se deben esmeradas copias de las tres primeras inscripciones arri- 
ba dichas, entre ellas la del Ordo Ilurconensis: su declaración es, 
pues, fehaciente y la más respetable que alegarse puede. 

Sigamos sobre el terreno sus indicaciones: la sierra de Elvira, 
Alocab llamada en árabe, sirve de guía; allí, á su pie, junto al 
Atarfe, estaba la susodicha Castilla^ residencia principal de los 
musulmanes de la provincia de Elbira hasta el siglo xi; pero no 
se ven de ella sino unos pozos, ni más ni menos que ha tres si- 
glos. Córtase luego la sierra tan de golpe como brotó en medio 
de la vega, formando una garganta por donde se desliza de peña 
en peña el río Cubillas, afluente del Jenil. Franquea su paso un 
puente con tres arcos de herradura, que, al parecer, es anterior 
á lo moruno, defendido antes por una torre, que destruyeron las 
lombardas de Juan II, y allí mismo el emisario enviado por los 
Reyes Católicos alcanzó á Colón, que ya desesperado abandona- 
ba la corte, para ñarle el descubrimiento del Océano. Enfrente 
está Pinos, en la falda de otro cerro coronado por los argamaso- 
nes de un castillejo de moros, y sigue por lo llano el camino de 
Jaén, hasta dar en otro riachuelo, el de Velillos, con su puente, 
citado ya — Vallillos — en la crónica de D. Pedro, á propósito de 
la victoria que allí consiguió este rey sobre los moros. Es obra 
moderna, y el de antes, con tres arcos, dataría de la Reconquis- 
ta; pero tocándole, aguas abajo, subsistían arranques del otro 
más antiguo. Desde allí comienza á subir la carretera, hacia el 
Puerto Lope, por la cuesta de Velillos, donde estaría el hisn-Bal- 
lillos, nombrado por Abenaljatib á 12 millas de Granada, forta- 
leza que ni dejó restos ni suena en nuestras crónicas, y acaso fe- 

(i) Véase el texto latino publicado por Hübner, (c. i. l. ii, pág. 2S4). 



)90 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

necida en el mismo siglo xiv. Viniendo desde Alcalá, es allí don- 
de acaban los montes y principia la vega de Granada; es, pues, 
el sitio de Iliirco reconocido por Accorsi. 

Efectivamente; hacia la derecha, entre el arroyo y la carrete- 
ra, surge un peñasco bien escueto, de acantiladas laderas que los 
siglos tiñeron de rojo y negro, y rematada con una meseta, de 
igual aspecto que los castras leoneses y gallegos. Es el cerro de 
los Infantes, llamado así en memoria de la desastrosa muerte que 
allí alcanzó á los inquietos regentes de Castilla D. Juan, el de 
Tarifa, y D. Pedro, su sobrino, en 1 3 19, heridos de sofocación 
y coraje viendo la indisciplina de su ejército frente al de los 
moros. 

La subida al cerro sólo es posible hacia NO. En lo alto espa- 
ciase, atalayando vasto y hermoso territorio, la meseta casi re- 
donda, pues sus diámetros alcanzan de 45 á 54 m.; en medio hay 
una cisterna, como alberca, ovalada ligeramente y hecha de 
mamposteria romana, que mide por sus ejes 8,50 y 7,90 m., y 
de hondo 2,10; además húndese un pozo abierto en la roca. 
Aquélla y éste muestran en su fondo excavaciones modernas, y 
asimismo hacia O., al pie del tajo, hay un enorme socavón, re- 
cuerdos de otro suceso ejemplar acaecido ha treinta años. Ello 
fué que un portugués vino aquí trayendo noticias de estupendo 
tesoro escondido en las entrañas del cerro, y tal sugestión infun- 
dió en los campesinos, que á porfía se arrojaron á taladrar 
la peña con tesón loco y entre ceremonias supersticiosas increí- 
bles, hasta concluir con un crimen, expiado en patíbulo por el 
aventurero. Tan dramático desenlace no curó, sin embargo, á 
los pobres alucinados, y el misterio de aquellos sitios aun les in- 
quieta medrosamente. 

Así la desolada roca, teatro acaso de mayores dramas de 
sangre cuando servía de reducto á los ilurconenses, parece haber 
conservado una funesta acción á través de los siglos. La corona 
del monte y un rellano que le toca hacia NE., de I<X) .m. de 
longitud y unos 6 más en bajo, contienen residuos de cerámica 
primitiva, la que se califica de prehistórica é ibérica. Ellos son, 
cascos modelados á mano y con pulimento por frotación los más 



r 



EL MUNICIPIO ILURCONBNSB I9I 

de ellos, negros, grises ó rojizos, bien cocidos y relativamente 
ñnos algunos; cascos á torno, con decoración rojiza pintada, 
marcando fajas, semicircunferencias concéntricas y grupos de 
rayas onduladas, y otros análogos con líneas pardas y blancas. 
Además, el paso de los musulmanes rastréase* por tiestos con 
barniz plombífero verde y amarillo. 

El escombro romano de tejas, ladrillos, cerámica samiana 
decorada y á veces con ñgurillas de un helenismo exquisito, 
pedazos similares con barniz amarillo algo jaspeado en rojo, 
trozos de lucernas, ánforas, tinajas, etc., todo ello abunda 
extraordinariamente en otro llano amplísimo que se esparce más 
en bajo, de NO. á SO., hasta la carretera, donde seguramente se 
acomodó la población romanizada, prefiriéndolo, como sitio más 
abrigado, á la meseta alta, y probablemente con murallas, que 
albergó la ciudad primitiva. 

En el borde septentrional del mismo llano, cortado por allí en 
rápida vertiente hacia el río, sobresalen de la tierra laborable los 
muros de un vasto edificio, hechos con tapias de hormigón 
romano, entre los que menudean fragmentos de lastras de már- 
mol y de tégulas. Les llaman «la iglesia de los moros», y difícil 
es, mientras no se hagan excavaciones, formarse cabal idea de 
su planta y del uso á que se destinaran; algo así como termas 
quizá. Los muros visibles abarcan un área de 44 por 34 m., de- 
jando un cuadrilátero en medio de 26 por 20 m., y naves des- 
iguales en torno; los muros varían de grosor, entre 50 y 88 cen- 
tímetros, y las tapias con que se formaron no pasan de 60 centí- 
metros de altura. El ala occidental resulta más elevada, y lo 
contrario la de norte, cuyo muro exterior, que desciende 3 me- 
tros, refuérzase con cuatro estribos de 1,20 m. de salida, como 
en otro de Ascoznar que se citó arriba, constituyendo una par- 
ticularidad, acaso regional, que pudo inñuir sobre lo asturiano 
del siglo IX, donde se halla sistemáticamente usado tal género 
de contrarrestos. 

A más de las inscripciones y de estatuas que se mentarán 
luego, muchos más vestigios arroja poco á poco aquel despobla- 
do. Por ejemplo: un capitel de pilastra corintio, bien hecho; una 



i 



192 boletín de la real academia de la historia. 

especie de acroteria con una cara en su delantera, que parece 
obra de arte indígena; varias losas con caballos de relieve, pe- 
queños; un trozo de patera de mármol; un arete de bronce, del 
que cuelga una lajita pizarrosa semejante á las hachuelas neolíti- 
cas; un vaso de vidrio lleno de cenizas y metido en otro de plomo, 
que se descubrió con la inscripción de Valeria Frine, etc. (l). 
Entre innumerables monedas baste citar una de oro de Hadriano, 
una de Ilurco, perfectamente conservada, otras de Castulo, 
Iliberri y Sexsi y otra cartaginesa. 

La fama de dichas ruinas y de hallazgos interesó á los eruditos 
granadinos del siglo xvi, con motivo de la cuestión batallona del 
asiento de Iliberri. Al discutirla, el nombre de sierra de Elvira 
venía siendo una obsesión para todos, ya vindicándolo como su- 
pervivencia de la antigua ciudad, fundados en la homonimia, ya 
para rebatir este argumento con subterfugios; porque su ignorancia 
de nuestra geografía medieval había encastillado sobre erróneas 
premisas á los litigantes hasta que Dozy enseñó la verdad (2), ó 
sea, que Elvira, la de la sierra, se llamó Castilia y después Hádi- 
ra (residencia) de Elbira, por alusión mediata y accidental á 
Iliberri, mientras los textos árabes identifican unánimes á ésta 
con Granada. Antes de saberse ello, la contienda era justificada; 
mas como Elvira dejó pocos restos visibles, y esos baladíes, y 
los de Ilurco se ostentaban grandiosos y en la misma línea res- 
pecto de Granada, hubo confusión, tomándolos por de Iliberri y 
suponiendo llegar hasta allí la sierra de Elvira, único asidero 
posible del engaño, cuando no una, sino dos cortaduras la aislan 
del cerro de los Infantes, cuya estructura geológica comprueba 
igualmente diversidad, ligándolo al macizo de la sierra de Para- 
panda,, más lejana. 

El primero que resultia víctima de este error es el gran don 



(i) Esto último lo sabemos por Medina Conde, en sus Cartas del sa- 
crisidn de Pinos. El arete se conserva en el Museo de Granada, bajo 
el núm. 987 de su inventario; otras piezas fueron cedidas á mi señor pa- 
dre por el administrador de aquellos terrenos. 

(2) Recherches,..^ 3 * edición; I, 327.— Cí. Boletín de tA Academia ob 
LA Historia, xlvi, 44. 



BL MUMICIPXO ILURCOMEMSB 1 95 

Diego Hurtado de Mendoza, al escribir en su Guerra de Granaday 
que Illiberis estuvo € puesta en el monte contrario de donde 
ahora está la ciudad, lugar falto de agua, de poco aprovecha- 
miento, dicho el cerro de los Infantes»; mas como este libro 
quedó inédito hasta l6lo, no puede achacársele la persistencia 
de la generación sucesiva en el propio engrano; y es notable que 
mientras D, Fernando de Mendoza, Mármol y Antolínez le siguen, 
sus contradictores, Luis de la Cueva y Pedraza, conocían el ver- 
dadero sitio de Elvira, y aluden á sus restos para negar que con- 
viniesen á Iliberri. Salvada esta confusión, veamos lo que dicen 
aquellos autores. 

Antolínez es el más explícito: «Yo he visto, declara, el sitio 
de Illiberis, que es el que mostrará la estampa; y para entender 
que allí, y no en el de Granada, estuvo fundada..., hácenme 
fuerza... las grandes ruinas y vestigios que se muestran en esta 
estampa, y el haberse hallado en este sitio, el año 1545, muchos 
ídolos; y asi mesmo en diferentes tiempos muchas inscripciones 
romanas, que se han llevado á diferentes partes» (i). Luego 
copia de Grútero, como descubiertas en Iliberri, las de Ilurco y 
tres más que el colector alemán atribuyó á ella por seguir cie- 
gamente un lapsus de Mammerano; pero no es esto sólo, sino 
que la estampa aludida llegó á grabarse, y existen su plancha y 
la tirada de pruebas, juntas con las demás que á ilustrar el libro 
se destinaban, en el archivo del Sacro Monte. Ella reproduce 
con fidelidad el cerro de los Infantes, con las ruinas arriba des- 
critas en primer término, y la corona del monte ceñida por un 
muro de terraplén en redondo, como castro^ que ha desaparecido 
luego (2). 

D. Fernando de Mendoza (3) supone que dichas ruinas eran 

(i) Historia eclesiástica de Granada; ms., cap. 11. 

(2) Se publicó una reducción suya en El Sacro Monte de Granada^ por 
D. J. de Ramos López, á cuento de ciertas disparatadas hipótesis que allí 
se dan por hechos. 

(3) De concilio llliherritano confirmando^ I, x. Al Baco y sátiros, que 
quizá se ñguraban en relieve, aludió probablemente Hurtado de Mendo- 
za, diciendo que en la vega de Granada se descubrieron representacio- 
nes esculpidas con juegos y ceremonias de Baco. 



194 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

de la iglesia donde se celebró el concilio iliberritano, y especi- 
ñca respecto de los ídolos, que los sacaron los granadinos de las 
excavaciones allí practicadas, siendo los siguientes: un Apolo 
con su lira, Venus con Cupido á su lado, Baco y un sátiro re- 
costado sobre un odre de vino, y un Esculapio, según se creía, 
todos labrados con maravilloso artificio y que, tenidos en sumo 
aprecio, se conservaban en la Casa Real de la Alhambra. Bermú- 
dez de Pedraza menciona allí, en la Casa Real nueva, un Apolo 
y una Venus de estatura natural, un Mercurio y unos sátiros 
más pequeños (l); Cueva dice que las estatuas de Venus y de 
Mercurio fueron traídas á la Alhambra desde afuera (2), y en el 
siglo xviii era tradición que permanecían .escondidas en los 
subterráneos del palacio de Carlos V (3). 

Efectivamente; en la Alhambra se conservó, hasta su trasla- 
ción al museo de Granada, un bello torso clásico, figurando un 
joven de tipo praxiteliano, con gracioso pileo y cabellera rizada 
en tirabuzones, obra italiana, si no griega, del tiempo de Ha- 
driano, á juzgar por su factura, y es probablemente el Mercurio 
arriba citado. Las otras estatuas, si fueron recogidas por la 
comisión que envió Carlos III á estudiar la Alhambra, acaso exis- 
tan en el museo del Prado, donde recuerdo, por ejemplo, un 
Apoto, semejante al torso granadino por la manera de tratar el 
pelo, y aunque lleva una rama de laurel, y no la lira, débese á 
restauración moderna. 

Luis del Mármol incurre en mayores inexactitudes cuando 
dice, que «se deja bien entender haber sido.^ Iliberia cerca déla 
ribera del río Cubila, que pasa al pie de la sierra que los moder- 
nos llaman sierra Elvira, á la parte del cierzo, donde hemos vis- 
to muchos vestigios y señales de edificios antiquísimos; y los 
moradores de los lugares comarcanos... han hallado allí medallas 
muy antiguas de tiempos de gentiles... Otros la llaman (á la de El- 
vira) sierra de los Infantes» etc. Añade que, «despoblada Iliberia, 



(i) Hist. eclesiástica de Granada^ I, xviii. 

(2) Diálogos de las cosas notables de Granada^ I. 

(3) Echeverría, Paseos por Granada^ I, xxvi. 



BL MUNICIPIO ILURCONBMSB 195 

solamente quedó en pie el castillo y algunos barrios en la ribera 
del río Cubila»; que aquél fué derribado por los Reyes Católi- 
cos, y que «véense todavía allí junto al río dos barrios que lla- 
man Pinos de la Puente», insistiendo más allá en que el Rey Ca- 
tólico «tomó la torre de la puente de Pinos, donde fué Ilibe- 
ria» (l). 

Hübner, á quien tanto debe la arqueología española, marró á 
veces en puntos de geografía nuestra por falta de base topográ- 
fica, con mayor razón cuando su gran pericia y su objetivo iban 
por otros senderos. No es, pues, de extrañar que, desorientado 
por las confusiones de Mármol y colegas, desconociese el alcan- 
ce y exactitud del texto de Accorsi, declarando en último tér- 
no que, á su juicio, lo mismo pudo estar Ilurco allí que en otro 
lugar de las cercanías, por ejemplo Asquerosa; en lo que yerra, 
por ser éste un paraje llano, harto inconveniente para ciudad. 
Sin embargo, D. Antonio Delgado convirtió el simple dicho de 
Hübner en hipótesis, inclinando la opinión á favor de este otro 
sitio, y además, los mapas que acompañan al Corpus inscriptio- 
num conciertan á Ilurco con ÍUora, en razón del nombre tan solo, 
aunque, si éste es antiguo, más bien provendrá de un lluro des- 
conocido. Otros autores, y á su frente Navagiero, coetáneo de 
Accorsi, identificaron nuestra ciudad con Pinos, sabiendo que aquí 
estaban las piedras ilurconenses, error sin trascendencia, pues- 
to que el cerro de los Infantes es su aledaño. En resolución, la 
culpa de tamañas perplejidades recae sobre los eruditos grana- 
dinos que se abstuvieron de intervenir, y tanto que no recuerdo 
ni una línea publicada sobre las ruinas del cerro en nuestro si- 
glo, aunque Lafuente Alcántara y Góngora vagamente aludie- 
ron al sitio, como si ello fuese notorio lejos de aquí según lo era 
entre los de casa. 

Concretemos en definitiva la cuestión: Perdido desde la anti- 
güedad el nombre de Ilurco, y no satisfaciendo la cita de Plinio, 
única entre los clásicos, para saber dónde estuvo, ha de apelarse 
al recurso de las piedras geográficas, si hemos de averiguarlo. 

(i) Hist, del rebelión y casiigp de los moriscos; I, ra y xii. 



/ 



19^ BOLETÍN DB LA RBAL ACüCDEMIA DS LA HISTORIA. 

Ellas son, por hoy, tres: la de la Malaha, la de Elvira y la de Pa- 
bia Broccilla, descubierta en el cerro de los Infantes con otras 
dos 6 tres alusivas á ciudadanos de Uurco. En la Malaha no espe- 
ro que nadie opte por localizar nuestra ciudad; en Elvira, menos, 
habiendo motivos para sospechar que se llevó la piedra con el 
ñn de utilizarla como escalón allí donde se la extrajo; queda el 
cerro de los Infantes, con mayores probabilidades por el núme- 
ro de sus inscripciones, por lo idóneo del sitio y por la cuantía 
de sus despojos, de modo que parece bien razonable fallar en 
este sentido el litigio. 

Granada, 12 Febrero, 1907. 

M. Gómez -Moreno M. 



III 
DE VAREA Á NUMANCIA. VIAJE EPIGRÁFICO 

La vía militar de Logroño á Soria (l), que remontando la 
corriente del Iregua salva el puerto de Piqueras y desciende á 
lo largo del Tera hasta la confluencia de este río con el Duero, 
representa, á corta diferencia, el trayecto estratégico que enla- 
zó, durante la época romana, dos estaciones de primer orden; 
formando la base de un triángulo de operaciones (2) muy digno 
de atenderse para explicar las de las guerras de Ser torio, Viriato 
y Numancia. Formaba parte ese camino del Sertoriano transiins 
ex BeronibuSy cuya extensión y dirección sagazmente indicó 
D, Aureliano Fernández Guerra (3), tocando uno de sus pun- 

(i) Véanse los mapas de una y otra provincia, por D. Francisco Coe- 
11o, y el del distrito militar de Burgos, publicado por el Depósito de la 
Guerra. 

(2) Saavedra (D. Eduardo), Mapa itinerario de la España romana con 
sus divisiones territoriales, Madrid, 1862. 

(3) «Arrancando del puerto de Castro-Urdiales (Portus Amanum)^ y di- 
vidiendo casi por mitad á España, bajaba desde los Berones hasta Jos Ore- 
taños para entroncar en Sierra-Morena con la Via Heraclea de Cádiz á 
Italia, á que después servil adulación puso nombre de Via Augusta, Aquel 
primer camino es el famoso Transitas ex Beronibus, cuya noticia debemos 
al interesantísimo fragmento del libro xci, i, de Tito Livio, que descubrió 



DB TAREA k HUMANaX. VIAJE EPIGRÁFICO ify^. 

tos culminantes, es decir, el punto de Piqueras (l); mas yo creo 
<jue dentro del territorio de los Berones, afines por su estirpe 
céltica de los celtíberos, el tránsitus se fundía con la vía impe- 
rial de Calahorra á Briviesca, 6 con la línea del Ebro, de la que 
arrancaban, no uno, sino muchos ramales, hacia la cordillera y 
la ribera del mar Cantábrico. 

Por esta razón he creído que será provechoso el trazar un 
Viaje epigráfico de Varea á Numancia. De pocos años á esta par- 
te se han triplicado el número de las inscripciones romanas, á 
esta vía pertenecientes y registradas en la primera edición de la 
obra monumental de Hübner. Y siendo así que andan desparra- 
madas en diferentes escritos, y necesitan algunas rectificaciones 
y otras no pueden bien explicarse sin el concurso, ó cotejo de 
las demás, me atrevo á someter esta colección al superior crite- 
rio de la Academia, no sin esperar que las Comisiones provin- 
ciales de Logroño y de Soria en breve acrecentarán tan rico 
tesoro, á impulso del celo ilustrado que las distingue. 

Varea. 

1. — Boletín, tomo xlii, pág. 304. 

lOVI 

0-/VI* 
SEMPRo 
nía -DAT 
I(ovi) o(ptimo) m(axi(no) Sempronia dat. 

Sabido es que esta ciudad, sita como Numancia junto á la con- 
fluencia de dos ríos; era el último puerto fluviático de la nave- 

Giovenazzi. Y el célebre historiador latino escribe hallarse Canirehia en 
el punto de la carretera más oportuno imaginable por ser el centro, para 
llevar con prontitud el ejército romano á cualquier región que urgiera 
reprimir.» — Boletín, tomo i, pág. 131. 

(i) cAún de vez en cuando vemos trozos de la antiquísima vía hacia el 
Puerto de Piqueras^ Soria y Almazán, Barahona y Sigüenza, Villaviciosa y 
Brihuega, Romaneos, Retuerta y Romanones, Pastrana y Zurita de los 
Canes, Albalate, Huete y Cabeza del Griego, Trejuncos, Ruidera, Fuen- 
llana y Villanueva de los Infantes.» — De ella se ha descubierto reciente- 
mente un miliario en Uclés (Boletín, tomo xlix, pág. 429). 

TOMO L. 13 



1 9^ BOLBTÍlf DE LA RBAL ACADBMU DE LA HISTORIA. 

gaeión del Ebro. Por este conducto podían ser los ejércitos abas- 
tecidos de pertrechos y víveres, y remontando el Ebro des- 
de Tortosa acudir con prontitud y menos riesgo á enseñorearse 
del corazón de la Celtiberia, atacándola por su banda septen- 
trional, ó sierra Cebollera. El nombre de esta ciudad, la más 
oriental de los Berones, se escribe diversamente por los antiguos 
historiadores y geógrafos: Ooapia de Estrabón; Oóápeía de Ptole- 
meo; Vareta de Tit > Livio y Plinio, Vereia 6 Várela del Itine- 
rario de Antonino (l); '^^^^H'^'^^p■ (^i^^^^^J ^^ sus monedas 
autónomas. La introducción de la / en la desinencia del nombre 
distinguía el idioma celto-hispano del celtibérico, según lo not6 
Plinio (2): virioiae (3) celtice dicuntur, viriae celtibérico. 

Alberite. 

Boletín, tomo xli, pág. 532; xlii, 307. — Hübner, Additameu'- 
ta nova ad inscriptiones Hispaniae latinae^ núm. 307 a^ 307 b, 

2. — En el tomo xlii del Boletín, pág. 307, publiqué el foto- 
grabado de esta bellísima inscripción, cuyo exergo inferior ador- 
nan tres arcos, figurativos de los del puente sobre el Iregua. 

Julia Tihura \ Juli Natrai f{ilia) an{norum) XIII h{ic) est \ Julius 
Natraus \ sibi etfiliae \ /{aciendum) c{uravit). 

Hay ligatura de TR en los renglones segundo y tercero. 

3. — El exergo superior contiene el retrato de la difunta. 

Oppia Meduct \ na Camalif{ilta) an{norum) \ XLV h{ic) s{ita) e{st). \ 
C(aius) Vale? tus \ Cirriis uxso \ [r¿.,. /{actendum) c{uravit)\ 

En el renglón segundo hay ligatura 'de MA. 

Hübner atribuye al distrito, ó vecindad, de Calahorra estas 
inscripciones de Alberite; pero es claro que pertenecen al alíoz 
de Varea, que debió llegar, por lo menos, hasta la próxima esta- 



(r) El cambio de la vocal en / se marca igualmente por las monedas- 
ibéricas de Caravi ó Caravia: 

A^^'M^^ (caraucs) = A't^^h'fS (caralus), 

(2) xxxm, 40. 

(3) Brazaletes de oro. 



r 



0B VkUEK X. NUMANCIA. VIAJB BPIGRÁFtCO 1 99 

ción de Barbariana en Murillo de río Leza; donde se recogieron 
dos aras votivas, y además tres miliarios imperiales» ( I ): uno de 
Aurelio Probo; otro de Aurelio Carino; y el tercero probable- 
mente de Constancio Cloro, 6 de su hijo, Constantino el Magno. 

Rasillo de Cameros. 

4. — Boletín, tomo xxiii, pág, 367. 

I • o • M 

VA • CBE 
AR A • P 
V-S'L-M 

J{ovi) o{ptiníó) m{aximo) Va{lerius) Cre{scens) ara pipsitd) v{olum) 
siplvit) l{ibens) m(trito\ 

Rasillo está al Sudeste de Torrecilla de Cameros, su capital 
de distrito. Si tuvo guarnición militar, como lo permite creer 
esta ara votiva al supremo numen tutelar de las legiones, la po- 
sición es excelente, porque defiende los puertos de Piqueras y 
de Santa Inés, cerca de los cuales nacen por una parte el Iregua 
y por otra el Duero, donde hay que buscar lápidas votivas á las 
fuentes de uno y otro río, y las piedras terminales de los celtí- 
beros Pelendones, en cuyo territorio brotan el Duero y el Tera. 

Ciudades pelendónicas eran, según las tablas de Ptolemeo, 
OüíaávTtov (Vinuesa?), 2«ouía (Almarza de Tera?) y AuyouaTopptYa 
(Muro de Agreda); á las cuales añade Plinio la de Numancia, que 
un siglo más tarde se desgajó de este distrito regional para pa- 
sar al de los Aré vacos. 

Siguiendo desde sus fuentes, ó desde las lagunas de Urbión el 
curso del Duero, pronto nos encontramos con la villa de Vinuesa 
y los molinos de Salduero, donde en una peña está grabada la 
inscripción (Hübner, 2.886) de la vía que abrió en aquel paraje 
el duúmviro Lucio Lucrecio Denso. 

Mas regresando á la vía militar, que baja del puerto de Pique- 
ras, tomando la dirección del Tera, no hallamos, por ahora, nin- 
gún sitio donde hacer alto en busca de inscripciones romanas, 

(i) Hübner, 4.880-4.882. Cf. Boletín, tomo xlu, págs. 305-308. 



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Ir»' • 









^•v 



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» , 



300 BOLBTÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



fuera de Almarza, cuyo nombre • arábigo indica una parada^ 6. 
manfiión : del ^antiguo camino. Sobre este punto escribió Lope-, 
rráez (l): < 
'U' «En eliugar de Almarza, una legua al poniente del fuerte. de 

■ « 

[i,/. ' San Gregorio, y dos y media al norte del sitio de Numancia, se 

K¿' encontraron en el año 1775» con motivo de abrir unos cimientos 

píj . para construir una casa, varias espadas, lanzas, dardos, saetas, 

»,^ hachetas y otras armas extrañas; la mayor parte de este hallazgo 

envió el cura párroco al obispo D, Bernardo Antonio Calde- 
t-\ ron (2), á quien merecí me las remitiera con otras cosas no me- 

nos apreciables; pero todo estaba tan corroído y pasado de las 
humedades, que las más sólo conservaban la figura que se de- 
muestra (3). La forma de las hachetas no es la más extraña; pero 
se conoce la antigüedad de estas armas por las piezas que había 
entre ellas de cobre; sintiendo por lo mismo no estuviesen ente- 
ras para que el público tuviese la satisfacción de verlas.» 

Acaso en los archivos, parroquial de Almarza y episcopal de 
Osma, se puedan encontrar mayores datos sobre tan importante 
hallazgo de armas históricas y prehistóricas, ilustrativo de otras 
que recientemente se han descubierto bajo el solar de Numancia. 



Matute de la Sierra. 

Dentro del término de este lugar está la que llama Loperráez 
casa fuerte de San Gregorio (4), donde vio y copió tres inscrip- 
ciones romanas, que por bu^na ventura allí permanecen. De las 
dos primeras ha sacado y me ha proporcionado fotografías don 
Mariano Granados, Correspondiente de la Academia en Soria y 



(i) Descripción histórica del obispado de Osma, tomo i, págs. 27 y 28. 
Madrid, 1788. 

(2) Obispo de Osma, desde el año 1764 al 1786. 

(3) Por la adjunta lámina al texto de Loperráez, que representa una ha- 
chcta de bronce, la cúspide de una lanza y media espada celtibérica con 
su mango. 

(4) En el mapa de la provincia de Soria, por el Sr. Coello, y en el Dic- 
cionario de Madoz se llama Granja de San Gregorio, que es el nombre 
que hoy tiene. 






DB VARKJL i NUHAHCU. VtAJB BPICRÁFICO ítft 

celoso colaborador de la Comisión nombrada por el Gobierno 
para explorar y estudiar los restos que de Numancia quedan, y 
exponerlos técnicamente. 
5. — Ara votiva, alta 70 cm., ancha 30. Hübner, núm. 2.832. 



f(cvi] 0(jtinu>) ma{ximo) Aí{tíus) Vit{alix) po{tuil) ar{am) fro sa{lvU) 
sua tt suarum. 

A Júpiter óptímo máximo esta ara puso Atcio Vital por su propia salud 
y U de los suyos. 



aOÍ BOLKTÍN DK I^ KSAI. (ICADBMIA DB 

Al fin del renglón primero se lee distintamente MA, cuya vo- 
cal suprimió Loperráez. Esta inscripción, como la de Rasillo de 
Cameros (4), tiende á expresar los vocablos por sus dos letras 
iniciales: ma{ximó) At{tius), po{suit) ar{am), sa{lute). Sin em- 
bargo, en aquélla, asi como en la tercera de Numancia (12), el 
conato de abreviación es mayor: p{osita), H{erennius), H{eren- 
mi). Más concisa es todavía la inscripción 6. 

La presente, como lo demuestra su fotografía, es un bello 
ejemplar de la escritura uncial, usada en el siglo m (i), y con- 
firma lo que llevo dicho acerca de una lápida cristiana de Barce- 
lona (2). 

6. — Ara, alta 70 cm., ancha 30, Hübner, 2.833. 



(i) Hübner, Exempla icriftvrae epigrapkicae latinae, págs. 4io-4)'3. 
Berlín, 1885. 
(3) BolbtIn, tomo l, pág. 144. 



DE VABBA k NUMANCIA. VIAJE BPIGRÁnCO ao^ 

Consta esta inscripción de seis renglones, que desfiguró no 
-poco LoperráeZy por estar ya en su tiempo mellada la piedra en 
los dos últimos y en los tres primeros. Creyéndola sepulcral 
aventuró suplementos é introdujo manifiestamente cambios de 
letras, que están reñidos con la sencilla inspección del original y 
el buen sentido epigráfico (l), y sentando un precedente crono- 
lógico, ó la fecha falsa de un año 251^ que dio mucho que pen- 
sar y vacilar al claro entendimiento de Hübner (2). 

Estudiando la inscripción de cerca, se ve por de pronto que 
el grabador, atento á ahorrar espacio, excluye los puntos separa- 
tivos de vocablos; y, en segundo lugar, no escribe en toda su 
-extensión sino aquellas palabras que bastan para colegir la recta 
expresión de las siglas que las anteceden. En el renglón 5.® hay 
ligatura de TRE, NI, AN; en el 6.** la V de tamaño mayor iría 
seguida de las letras que ha borrado el tiempo, y que se dedu- 
cen de la interpretación y lectura que les atribuyó Loperráez. 

Leo y suplo: 

I o M 

P A T R 
E X P R 
ACVCCV 
ÍEBOIÍ//I 

V OALLI 5 

i(ovi) o(ptimo) m(aximo) p(osiiit) a(ram) 1 (erentiiís) Rexp(ro) r(editu) ac 
^(ictoria) C(aesaris) C(aii) V(ibii) Trehoniani Galli v(oto) s(olutus). 

A Júpiter óptimo máximo puso esta ara Terencio Rex por el regreso 
y victoria del César Cayo Vibio Treboniano Galo. Exvoto. 

El emperador Galo fué asesinado por sus soldados, cuando se 
dirigía al encuentro de Emiliano, su competidor y sucesor en el 

(i) D . o . M i PATER . ET | TTERSIAE | REVSIA • ET | MEMEA - 

ANNO I CCLI. 

(2) cLoperraez lectu dificillimam esse affirmat. (Línea) i: 

Fuerit aut I • O • M aut D o M. In fine redit fortasse anni mentio qualem 

supra habuimus in titulis n. 2713 . 2714.» 



•204 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



trono. Reinó año y medio (Noviembre 2Sl-Mayo 253). El ara 
presente se refería, si mal no creo, á esta expedición, antes que 
llegase á Matute la noticia del fracaso que tuvo. De los años 252 
y 253 queda memoria en dos miliarios (l) del empeño que Galo- 
puso en reparar las vías militares de la España Tarraconense. 
La de Varea á Numancia ha de contarse probablemente entre 
ellas. 

7. —Anejo á la casa fuerte, ó granja, de San Gregorio se había 
labrado un pequeño templo, en cuyo pórtico vio y transcribió 
Loperráez el siguiente epígrafe sepulcral (Hübner, 2.839), que 
mide 95 cm. de alto por 42 de ancho, y allí se conserva. 



D • M • S 


V R B A N V S 


ET'PRIM 


MITIVA • FILI 


AB • CARISSI 


ME* ANN •VIIII 



D{is) M{anibus) s(acrum). Urhanus et Primmitiva filiae carissimc 
ann(orum) VIIIL 

Consagrado á los dioses Manes. Urbano y Primitiva hicieron este mo- 
numento á su queridísima hija, niña de nueve años. 

«Otros muchos fragmentos (de inscripciones)», añade Lope- 
rráez (2), «me consta se incluyeron en los edificios que, hace pocos 
años se construyeron, contiguos á la casa fuerte (de San Grego- 
rio), y que se baxaron de un cerro inmediato, que llaman de San 
Juan, un quarto de legua á su mediodía, en el que se descubren 
algunos fragmentos de ladrillos y cimientos, pero se ignora qué 
pueblo antiguo pudo haber en él.» 

La ermita de San Juan que dio su nombre al cerro, pertenece 
al concejo de Portel Rubio, y tiene muy cercano el fuerte de la 
Trinidad, que fué de caballeros templarios. Convendrá que se 



(i) Hübner, 4.787, 4.859. 
(2) Op, ciUy pág. 27. 



r 



DE VAREA, k NUMANCIA. VIATB EPIGRÁFICO «205 

i^econozca este paraje, donde se hace verisímil que existiese uá 
castro romano, atalayando y defendiendo las vías estratégicas de 
Numancia. • 

Chavaler. 

8. — Boletín, tomo xiv, pág. 416. Hübner, 5.796. 

L o VALERIO NASONIS F 

QVIR NEPOTI AN ^V 

H EX T 

L(ució) Valerio Nasanis f(ilto) Quir(tna) NtpoH an(norum) XXXXVy 
h(eres) ex t(esiamento). 

A Lucio Valerio Nepote, hijo de Nasón, de la tribu Quirina, de 45 años 
de edad, esta memoria puso su heredero testamentario. 

La proximidad de esta población á la de Numancia induce á 
conjeturar que Valerio Nepote y su padre Valerio Nasón fuesen 
numantinos, y que la invicta ciudad, tan pronto como la restau- 
raron los romanos, se añlió á la tribu Quirina. 



TardesUlas. 

9. — Miliario del año 305 ó 306. Hübner, 6.237. 

FL VAL co 
N S T A N T I o 
MmX VICT SE 
MPEK AV//f/////m/ 

OBRl /'/ M iiiniinn* 

D(omino) n(ostro) Fl(avio) Val(erio) ConstanHo^ max(imo) vict(ori) sem-^ 
per aug(usto), Au\gusi]obrig(am) m(illia) [^(asmum) XXVI I II\. 

A Nuestro Señor Flavio Valerio Constancio, máximo, vencedor, siem- 
pre augusto. A Augustóbriga 29 millas. 

En el Itinerario de Antonino la distancia en millas de Numan- 
cia á Augustóbriga (Muro de Agreda), ofrece las variantes xxiii, 
xxini y XXXIII. Técnicamente medida por D. Eduardo Saave- 



306 BOLETÍN DE LA REiLL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

dra á la luz de otros miliarios, el número resulta ser xxvim (l), 
representado por el miliario de Tardesillas, término de los dos 
caminos que bajaban, respectiva rúente, al encuentro de la vía 
imperial de Uxatna á Augustóbriga desde los puertos de Pique- 
ras y de Santa Inés á lo largo del Tera y del Duero. 

Otro miliario de Constancio Cloro, hallado en San Esteban de 
Gormaz, saqué á luz en el tomo xxi del Boletín, pág. 1 3 1, y en 
el xxm, pág. 272. Arriba, sobre las inscripciones 2 y 3, cité el 
descubierto cerca de Alberite. 



Numancia. 

10. — Hübner, Additamenta nova ad inscriptiones Hispaniae 
latinae^ pág. 118. Ara, alta 1,142 m. Se ha trasladado alediñcio 
de la Diputación provincial de Soria. 

loví 
o • h\ 
D • D 
lofd o(ptimo) nt(aximo) d(aium) d(edicaitim). 

Según el Sr. Adolfo Schulten (2), al renglón tercero cabe tam- 
bién la interpretación d{ecurionum) d(ecreto). Prefiero la que doy 
con arreglo á la inscripción 1 y á la siguiente (11). 

11. — Ara, alta 0,66. Schulten, Nuniantia^ pág. 14. 

EX VT 
xW A R 

TI 

Ex v(o)t(o) Marti. 

Exvoto á Marte. 



(i) Descripción de la vía romana entre Uxama y Augustóbriga, ap. Me- 
fMrictí de la Real Academia de la Historia^ tomo ix, pág. 42, lám. i.* Ma- 
drid, 1879. 

(2) Numantia, Eine topographisch-historische Untcrsuchung, pág. 14. 
Berlín, 1905. 



DB VAREA A NUMANpU. VIAJE EPIGRÁFICO 



307 



El Sr. Schultea la da por perdida; pero ha sido hallada, hace 
medio año, en el fondo de un silo, relleno de cascajo y tierra, en 
las ruinas de Numancia. El carácter paleográfico de esta ara vo- 
tiva y de la precedente, mostrará en qué tiempo, 6 siglo, se de- 
dicaron. 

12. — Hübner, 2.837. «A flor de tierra (en las ruinas de Nu- 
mancia) no quedan ya más que un trozo de muro, donde se em- 
pezó, en Octubre de 1 842, á levantar un monumento histórico, 
aún no concluido, y una inscripción sepulcral embutida en la 
parte baja de la pared que mira al río (Duero), en la iglesia de 
los Mártires, fielmente copiada en la lám. m, bajo el núm. 4.» 
Saavedra, Descripción ciL^ pág. 32. 



D • M • S • 


L* 


H • 


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' H • 


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P • 


C 



D{is) M(anibus) s(acrum) L(ucii) H(ertnnii) Eudtmi. H(erennius) Mo^ 
destus lib(ertus) patrono /(aciendum) c(uravit). 

Consagrado á los dioses Manes. Herennio Modesto liberto procuró se 
hiciese este monumento á su patrono Lucio Herennio Eudemo. 

El nombre y cognombre de este liberto se repiten, Her{ennit) 
Mo(desü\ en una estampila de cerámica (l). 

Antes de pasar adelante, bueno será recordar la descripción 
que hizo del paraje donde se encuentra esta lápida, el P. Mén- 
dez (2), con fecha del 14 de Junio de 1766: «A Garray (3) una 



(i) Hübner, 4.970117. 

(2) Noticias sobre la vidüy escritos y viajes del Rmo. P, Mtro» Fr, Enri- 
que Flórezy segunda edición, págs. 220-222. Madrid, 1860. 

(3) Desde Soria. 



2Ó8 BOLETÍN DE LA REAL 'ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

legua. Garray tiene el río entre él y Soria. Está á la falda de una 
cuesta que llaman Muela^ y es de una extensión redonda, capaz 
de doscientas yugadas, y fruto de mil fanegas, 6 más. En el cen- 
tro hay algo de elevación muy suave (l). Alrededor de la mese- 
ta hay como una línea de circunvalación, y otra más abajo, am- 
bas como lindes. A la falda está la iglesia, sola, de los mártires 
Nereo y Aquileo, Domitila y Pancracio, cuya cabeza se da á 
adorar. En esta iglesia, ó ermita, perseveran las inscripciones 
siguientes: en la pared que mira al v£í^^\oáÍ2L Anno D{pmi)n{i) \ 
MCCX I XXI] en la banda del norte j unto al cimiento, ó sue- 

lo (2) Máé abajo eistá el lugar (3) con su iglesia, cuyo vicario 

provee el cura de la parroquia del Espino en Soria. Tiene trein- 
ta y cinco vecinos. La agua del Duero es por Garray la mejor, 
por más pura. Debajo de GarrayejOy casería á la falda meridio- 
nal de» Numanda, entra en el Duero Merdanchos (4), río que 
baja de Velilla y se mete en el Duero dándole agua mala, pero 
no mucha. Por la parte de arriba del puente de Garray entra en 
el Duero el río Tera. El puente es fuerte de diez y seis ojos. El 
Duero está en medio de Soria y Garray. En la Muela, ó Castro 
de Garray, fué la Numancia Romana, capaz el sitio de una buena 
ciudad (5) cuyo diámetro atravesé; es menor que el de Madrid. 
El suelo da trigo más estimado que el de los contornos. Elstas 
Jabores destruyeron los vestigios antiguos, á excepción de las 
medallas que se hallan cada día, y reliquias de ladrillos, barros 
finos y otras cosillas.» 

A mediados del siglo xvi, Alejandro Bassiani copió tres ins- 
cripciones, apuntadas por un viajero que las vio, dos, primero en 
Soria; y una, después, en Numancia. Las copias determinan esta 
dirección ó carrera de su viaje; y aunque distan mucho de ser 

(i) Setenta metros sobre el nivel del Duero ha calculado el señor 
Schulten. 

(2) La sobredicha 13. 

(3) Garray. 

(4) En él desaguarían las cloacas de la población. 

(5) ' £1 Sr. Saavedra, mejor que nadie, ha demostrado la exacta corres- 
pondencia de este paraje con las descripciones que hicieron de la ciudad 
y comarca de Numancia los autores antiguos. 



DE VAREA. X. NUMANCIA. VIAJE EPIGRÁFICO 200. 

exactas, no cabe duda que emanan de lápidas originales^ auténti- 
cas, hoy perdidas. El códice, donde su memoria se conserva, • es. 
el; 5*237 de la Biblioteca del Vaticano, folio 215 vuelto, núme- 
ro III, 112 y 113. Loperráez no las conoció, de lo que. infiero ' 
que á mediados del siglo xviii habían desaparecido. 

13. — Hübner, 4.901. Bassiani, núm. II 3; donde se nota que el 
miliario estaba 4ien la Muela Garre ejo-h^ es decir, en la Muela de 
Carrejo^ 6 (como la llama el P. Flórez) Garrayejo^ junto á la al- 
quería de este nombre. 

TIB • CLAVD • ÑERO • IMP • AYO 
PONT • M • TR • P • eos • XIII 
A VGVSTOBRIGAM • M • P • XXVI 

Conjetura Hübner que en vez de ÑERO se leería CAES; que 
al fin del renglón siguiente hay que leer COS • V • P • P; y 
que sobra la M del nombre geográfico. La fecha del miliario, así 
corregido, se coloca entre los años 51 y 54* La distancia, de 26 
millas desde Augustóbrica nos conduce á Velilla; de donde baja 
el riachuelo Merdanchos, como lo advirtió el P. Flórez, á meter- 
se en el Duero, y bajó asimismo, ó fué trasladada tan interesan- 
te piedra á Garrejo. Las dos siguientes (14 y 15), hermanas de la 
12, pudieron también removerse de su posición primitiva, ó Nu- 
mantina, y trasladarse algo más lejos. 

14. — Hübner, 2.836. Bassiani, núm. 112: «En Nuestra Señora 
del Espino, en Soria.» A esta parroquia del Espino estuvo aneja 
la de San Juan de Garray. 

D*M*P • p • A/K 
IMP- VXSORl 
D • PRIMIAEB 
X L V . A F 



OFIT • AN • XVIII 
VCELBTO • ET 
SE • IPSVM 



En el renglón sexto de esta lápida mal copiada, parece que 
deba leerse el nombre celtibérico de Uceletán; el cual, estando 



210 BOLETÍN DB LA REAL ACADEJCIA DE LA HISTORIA. 

vivo, dedicó este monumento á la sepultura de su mujer é hija, 
y de sí propio. 

15. — Hübner, 2.838. Bassiani, núm. Ill: «Junto á Soria en la 
hermita del Royo.» 

NON I vs Q VIN 
TILIANVS S 

PANJO • CVM • AN 
NORVM • XXX 
5 III • FORTVNATA 

VCSOR • AN • XXX 
HIC • SITI • SVNT 
KVASCO ¡i • T • F 
S • P • C 

Sfaniocum es el nombre de la tribu, 6 gente celtibérica, de la 
que era individuo Nonio Quintiliano. Hübner (l; creyó que podía 
corregirse, leyendo Seaniocum, Quizá debe entenderse S{exti)f{i~ 
lius) Aniocujn, Los dos renglones postreros, por ventura, dirán (2): 
Euasco h{eres) et f{i¿itís) [d{e)\ s{uo) f{aciendum) c{urav¿t). 

No hay que perder la esperanza de recobrar esta insigne lá- 
pida funeral; porque, si bien el códice del Vaticano la coloca 
«junto á Soria en la hermita del Royo:^, el error de la indicación 
topográfica fácilmente se elimina, y la verdad se descubre. El 
paraje señalado por el viajero anónimo del siglo xvi, es el san- 
tuario, ó ermita de Nuestra Señora del Poyo, destruida ya, que 
se hallaba, como lo ha notado D. Nicolás Rabal (3), «detrás del 
palacio de Suero Vegas y torre de la reina D.* Urraca, frente á 
la torre del palacio donde estuvieron las oficinas de Hacienda. > 

(i) Monumenta linguae ibericaCy proUgom., pág. cxxxvii. Berlín, 1893. 

(2) Compárese la inscripción várdula (Hübner, 5.813): M{arcus) Fár- 
cius Ausci fiilius) Quir{ina) Tonius an{narum) LXXV, k{ic) s{itus) e{st). 
H{eres) f{tcit) e{x) p{ecunia) ¿{^gaía).—L.2iS formas de los vocablos Euasco 
y Auscus, reflejan la pronunciación éuscara, ó ibérica, del latín Vasco 
(vascongado). 

(3) España. Sus monumentos y artes; su naturaleza é historia. Soria, 
pág. 218. Barcelona, 1889. 



m VARSA A HUMAMCU. VUJ8 BFIGRÍFICO 31 1 

16. — Una inscrípción de Astoi^a, cuya iotografla y explica- 



ción se ha visto en el tomo xliv del BoletIn, pág. 259, y que 
aquí reproduzco (i), arroja intensa luz para descifrar Otra Nu- 



il) /\ít) M(anibus). Calpumia Elanit sito sobrino, pta pieniissimo 
paf(uit) aH(nonim) XV. ff(ic) s(Hui) e(st). 




212 BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORU, 

mantina; de lá cual dio noticia D. J'uarí Bautista Erro (l), expo- 
niendo el dibujo y amoldando la explicación á mal fundado cri- 
terio. Dice así: 

«En el año pasado de iSojy en el mes de Agosto, lá Sociedad 
económica de la ciudad de Soria trató, á instancia mía, de hacer 
algunas excavaciones en el antiguo sitio de Numancia con el 
objeto de encontrar algunos monumentos que pudiesen ilustrar 
las memorias de esta ciudad , que tengo ya muy adelantadas; y 
con efecto, habiéndose puesto en práctica mi deseo, se halló el 
primer día de Septiembre en una de las excavaciones la tapa de 
una vasija, que es la que representa el número segundo de la lá- 
mina 5.*, y me remitió el mismo día (2) el cura párroco de Garray 
D. José Gonzalo , encargado en la custodia de lo que se hallase. 
La materia de esta tapa, ó cubierta, es de aquel barro fino^ tan 
conocido en las antiguas poblaciones, de que abunda extraordi- 
nariamente este sitio, y es 7nuy parecido por su barniz al búcaro, 
A esta tapa le falta un pedazo, donde, sin duda alguna, tenía al- 
gún letrero; y sólo ha quedado de éste una *f , que acaso sería la 
última letra de la palabra escrita en el fragmento que se echa 
de menos (3). En el pedazo mayor que tengo en mi poder se ha- 
llaron abiertos á mano cinco ó seis caracteres con algún ins- 
trumento punzante, y son los siguientes: 

A«in< 

Esta cubierta, estaba, según se puede inferir, destinada para 
cubrir alguna vasija » 

La lectura que el Sr. Erro hizo de estos caracteres, alciac 6 
aciaCj vocablo vascongado que significa semillas, ó pepitas, le 
indujo á pensar que este redondel de barro saguntino estaba 
destinado á cubrir una vasija que las contuviese. Por desdicha 
no apuntó las dimensiones del diámetro de este objeto, ni de la 



(i) 'Alfabeto de la lengua primitiva de España^ págs. 1 71-173. Madrid, 
1806. 

(2) A Soria, donde se hallaba el Sr. Erro. 

^3) A juzgar por el dibujo, el tridente estaba aislado, sin formar parte 
de un letrero, y siendo él mismo no letra sino señal, ó signo emblemático. 



DE VAREA Á NUMANCIA. VIAfE EPIGRÁFICO 213 

cavidad, si es que la tuvo. Mirándolo con atención me parece 
que fué, ó bien tapa de una urna cineraria, ó mejor aún, pátera 
funeral con su mango, del cual se adivina la separación, ó rup- 
tura por la del borde del redondel, que en el dibujo se ma- 
nifiesta. 

En opinión de Hübner (i), la inscripción rio era ibérica, sino la- 
tina, trazada con caracteres que el Sr, Erro no leyó bien é hizo 
mirar bajo el prisma de su sistema: < Videtur inscriptio scariphata 
latina, male lecta». 

Y, con efecto, la primera letra de la supuesta inscripción ibé- 
rica, representada por el texto, difiere de la que por la lámina se 
figura. Aquí es A (^^), allí A (¿)\ y todo viene á demostrar cuan 
necesario sea el recobro y el ejemplar fotográfico de la leyenda 
original, para que la Ciencia se entere de la verdad con pleno 
conocimiento de causa, y pronuncie su fallo en definitiva. 

ü. Nicolás Rabal, hablando de esta inscripción (2), la diseñó 
con letras granulcuiaSy 6 trazadas con líneas de puntos separados 
ente sí, tales como aparecen marcadas en la tésera de bronce 
ibérica de Luzaga y en las dos páteras de plata Termestinas (3). 
Algo le movió para no conformarse con Erro, y optar por esta 
figura. ¿Sería por haber visto y quizá poseer ¡a original^ exis- 
tente en Soria? 

Hübner dio por cosa averiguada, ó casi cierta (4), que las ins- 
cripciones 5,, 6, 7, 14 y 15, se trasladaron á Matute y á Soria 
desde Numancia; pero nada se opone á creer que su primiti- 
va colocación estuviese en los mismos sitios donde se han en- 
contrado, y hubo villas y aldeas propias del territorio Numan- 
tino. 

Madrid, 15 de Febrero de 1907. 

Fidel Fita. 



(i) Monununta linguae ibericae^ pápr. 207. 

(2) Op, cit.j págs. 105 y 106. 

(3) Boletín, tomo 11, pág. 35; xxi, 148 y 149. 

(4) C. I. L., vol. II, pág. 388. 

TOMO L. 14 



214 BOLBTÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HI8T0BIA. 



IV 

FUENTES PARA LA fflSTORIA DE CASTILLA 

Por parte del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes 
ha Venido á Informe de esta Real Academia el primer tomo de 
la Colección titulada Fuentes de la historia de Castilla^ solicitan- 
do su autor, el R. P. D. Luciano Serrano, que toda esta obra» 
que constará de diez tomos de 350 á 400 páginas en 4.^ cada 
una, y han de publicarse dentro del improrrogable término de 
diez años, sea subvencionada por suscripción del Gobierno con 
destino para las Bibliotecas públicas, en atención al mérito y 
provecho de ella resultantes, y por no contar con ningún auxi- 
lio oñcial, siendo así que su trabajo científico y el coste de su 
edición, no atraerán en recompensa sino escaso número de ad- 
quiridores. 

En opinión del que suscribe, la petición es justa y conve- 
niente con arreglo á lo dispuesto por el art. 2.® de la Real orden 
de 27 de Junio de 1899, donde se previene que las colecciones 
y obras en publicación podrán adquirirse por suscripción acor- 
dada de Real orden, previo informe favorable de la Real Aca- 
demia correspondiente acerca de su mérito relevante y del tiem- 
po por que ha de hacerse la suscripción. 

Esta Real orden de 27 de Junio de 1899 no ha sido derogada^ 
antes bien, subsiste según el Real Decreto de l.° de Junio de 
1900. 

El tomo presentado encierra una labor histórica de relevante 
mérito, por cuanto, tanto en la parte diplomática de documen- 
tos inéditos de gran valía, cuanto en su estudio é ilustración 
científica, el autor ha prestado un gran servicio á la historia re- 
ligiosa y política de Castilla la Vieja, desde el siglo xii en ade- 
lante (l); y si bien en ella se pueden encontrar algunas equivo- 
caciones como la fecha que asigna á los fueros de Palenzuela^ 

(i) Véase el tomo xlix del Boletín, págs. 104- 110. 



ll¿RITOS DE DON ARTURO VAZQUBZ NÚftSZ 31 5 

conformándose á la que propuso en su Catálogo de Fueros y 
Cartas-pueblas esta Real Academia (i), todavía semejantes des* 
lices, muy pocos por cierto, se subsanarán en los tomos con- 
siguientes que en el decurso de diez años han de salir á la luz 
pública. 

La Academia, como siempre, resolverá en su alto criterio lo 
que estimare más oportuno. 

Madrid, i.** de Febrero de 1907. 

Fidel Fita. 



V 
MÉRITOS DE D. ARTURO VAZQUEZ^NÜÑÉZ 

Por la Subsecretaría del Ministerio de Instrucción Pública y 
Bellas Artes se remite á esta Real Academia la solicitud que, con 
fecha de 21 de Noviembre de 1906, dirige al citado Ministerio 
D. Arturo Vázquez Núñez, en demanda de que se le conceda la 
encomienda de número de la orden civil de Alfonso XII, y á su 
vez aquel departamento pide á esta Corporación el oportuno y 
necesario informe para ver si en elSr. Vázquez Núñez concu- 
rren las circunstancias exigidas por el Decreto de fundación de 



(1) Pág. 176. Madrid, 1852. La lecha del año 1074, que en este Catálogo 
se propone con arreglo á la indicada por «Muñoz en su Colección de Fue- 
ros, tomo I, pág. 273 > se mantiene en la nueva edición del Fuero de Pa- 
lenzuela, corregida y aumentada por el P. Serrano: «era m.* cxii.*> Esta 
era (año 1074) no está de acuerdo con el nombre del obispo de Burgos, 
D. García de Aragón (años 1095-1114) y los de otros conñrmantes del 
Fuero. El error provino de la supresión del rabillo en el numeral x, que 
le da el valor de xl; debiéndose reducir la fecha al año 1 104, ó á la era 
MCXLii. A semejante equivocación dieron lugar varias copias de otras es- 
crituras, que notó el P. Flórez en el tomo xxvi de la España Sagrada^ 
pág. 136 (Madrid, 1771); y la de otra fundamental de la historia de Valla- 
dolid, que puede verse discutida y corregida en el tomo xlv del Boletín, 

p^- 355-358 y 363- 



I ■ 



i 



. / 



2l6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

la expresada orden de Alfonso XII, para la obtención de la gra- 
cia impetrada. 

La Academia no tiene más elementos de juicio para formular 
su opinión, que los méritos y servicios aducidos por el mismo in- 
teresado en su instancia al ministro, sin que le acompañen cer- 
tiñcados de los mismos ni petición de Corporación alguna que 
refuerce, por decirlo así, el deseo del Sr. Vázquez Nüñez, ni ex- 
ponga la importancia de todos ó algunos de los merecimientos 
sacados á luz por dicho señor para el éxito favorable de su pre- 
tensión; pero si por el Ministerio de Instrucción Pública y por 
pública notoriedad, como parece probado, resulta cierto que el 
Ayuntamiento de la ciudad de Orense le nombró su Cronista 
como recompensa á sus trabajos de carácter histórico; que la 
Sociedad Arqueológica de Pontevedra le hizo socio de mérito; 
que ejerció el cargo de secretario de la Comisión de Monumen- 
los históricos y artísticos de aquella provincia en su calidad de 
individuo correspondiente de la Real Academia de la Historia y 
de número de la Academia Gallega desde su fundación; que fué 
uno de los creadores del Museo Arqueológico provincial de la 
ciudad de Orense, á cuya conservación y aumento sigue consa- 
grándose; que fué nombrado profesor auxiliar de lengua france- 
sa de aquel Instituto, y posteriormente, previo concurso, profe- 
sor numerario de la misma lengua en la Escuela provincial de 
Artes y Oficios, que desempeñó por espacio de diez años hasta 
que fué suprimida dicha Escuela; que es autor de varias obras, 
alguna, cual la Gramática francesa elemental, declarada como de 
reconocido mérito y utilidad para la enseñanza por Real orden 
de 1 9 de Marzo de 1 894, y declara, además, tener en preparación 
y próximos á publicarse, diversos libros y monografías interesan- 
tes; si son ciertos y exactos, como no hay derecho á dudar, todos 
los datos que adornan la personalidad científica del Sr. Vázquez 
Núñez, preciso es declarar que sus méritos resultan evidentes y 
notorios sus servicios, siendo digno de conseguir y lograr su as- 
piración de adornar su pecho con la insignia de la placa de Al- 
fonso XII, creada precisamente para recompensar el mérito li- 
terario, artístico y científico. 



EXPLORACIÓN ARQUEOLÓGICA EN EL VALLE DEL MÍGER 21 7 

La Academia, no obstante lo expuesto, resolverá lo que estime 
mejor y más provechoso para el lustre y esplendor de tan pre- 
ciada orden civil. 

Madrid, 25 de Enero de 1907. 

El Marqués de Laurencín. 



VI 
EXPLORACIÓN ARQUEOLÓGICA EN EL VALLE DEL NÍGER 

En 1904 hizo el S. Desplagnes exploraciones y estudios ar- 
queológicos, etnográficos y sociológicos en el valle del Níger, 
principalmente en las islas de este río, hacia la parte de Tombuc- 
to, y en la zona montañosa que se halla al S. de dicha población. 
De sus trabajos dio sucinta, pero muy interesante noticia, en el 
tomo XIII de La Géographie^ correspondiente al primer semes- 
tre de 1906. En ella describe los monumentos prehistóricos vis- 
tos en esa región, y el estado actual de la primitiva población 
negra del país. 

Clasifica en cuatro grupos los monumentos prehistóricos y 
protohistórícos descubiertos. I .° Talleres de la edad de la piedra 
pulimentada; antiguos campamentos de pescadores é instrumen- 
tos neolíticos sudaneses. 2.° Monumentos Uticos: piedras vertica- 
les y menhires antropoides. 3.** Inscripciones árabes, tafinagh 
berberiscos, dibujos rupestres y manuscritos. 4.*^ Sepulturas 

Describe el Sr. Desplagnes los objetos encontrados en las es- 
taciones neolíticas, y declara que hace falta excavar más para 
poder determinar con fijeza la época á que remontan dichas esta- 
ciones, y la variedad de la raza humana á que pertenecían los au- 
tores de esa primitiva industria. Acaso, dice, pudieran relacio- 
narse con los pueblos saháricos de la misma edad que, más al N., 
han dejado huellas de su existencia. 

Entre los monumentos líticos cita grupos de monolitos, de I ^/^ 



2l8 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

á 2 ^/j m. de altura, colocados verticalmente, pulidos y tallados 
á modo de fuste de columna, adornados con dibujos lineales ó 
esculpidos en forma de cabeza humana. Cree también probable 
que sus constructores pertenecieron á la época neolítica. 

Inscripciones funerarias árabes se vieron muchas; en caracte- 
res tafinagh muy pocas. Pero entre éstas hay una muy curiosa, 
que reproduce en su informe el Sr. Desplagnes; está grabada 
sobre una tumba berberisca, parece ser líbico-berébere y algu- 
nos de sus signos son idénticos ó muy semejantes á los que se 
ven en las inscripciones halladas por D. Aquilino Padrón en la 
isla de Hierro. Refiriéndose á dichas inscripciones, indicaba ya 
en 1873 el Sr. Berthelot la conveniencia de compararlas con 
otras encontradas en África. 

Algunos años antes, el doctor alemán Fritch había descubierto 
otras inscripciones en la isla de Palma, en las que hay signos 
muy semejantes á los de la isla de Hierro. 

De la comparación entre unos y otros signos, deducía Berthe- 
lot que las antiguas tribus, indudablemente de raza africana, que 
habitaban en las islas Afortunadas antes de la conquista, aunque 
ignorándose unas á otras, y viviendo en completo aislamiento, 
habían formado parte de un pueblo de origen común. 

Signos gráficos análogos se han encontrado en el S. de Espa- 
ña, en la América del N., en Marruecos y en el país de los Tua- 
reg, etc., etc. Ahora, como se ha visto, aparecen también al S. 
del Sahara, y hay un dato más en favor de la preexistencia de 
una gran raza primitiva que casi dio la vuelta al mundo desde 
el Asia oriental á la América por la cuenca del Mediterráneo 
y N. de África, y por la Atlántida. 

R. Beltrán Rózpide. 



VARIEDADES 



I 

IGLESIAS ROMÁNICAS DE LA PROVINCIA DE ORENSE 

1. 

San Juan de Ourantes. 

Para llegar á esta pintoresca aldea, hay que retroceder desde 
la estación de Barbantes, en el ferrocarril de Orense á Vigo, has^ 
ta Barbantiño, y una vez allí escalar por uno de sus flancos, parte 
á caballo y parte á pie, según los accidentes del terreno lo per- 
miten, la áspera montaña de San Torcuato, hasta subir unos 400 
metros próximamente, ya cerca de la capillita que corona la ele* 
vada cumbre. Lo penoso de la ascensión está sobradamente com* 
pensado con los variadísimos paisajes que se ofrecen á la vista 
en un horizonte de amplios limites, presentando, como en un 
plano en relieve, el curso del Miño en larguísimo trecho y las 
agrias laderas que lo circundan. 

Pertenece Durantes al Ayuntamiento de Pungín, partido judi- 
cial de Carballino. De su nombre en tiempos antiguos consta que 
en el año 1295 el célebre Obispo de Orense, D. Pedro Yáñez de 
Noboa, de la casa de Maceda, compró un casal en este lugar á 
María Yáñez. También en 1379 aparece Ourantes en una sen-' 
tencia á favor del Monasterio de Santa Comba de Naves. En el 
siglo XVI constituía un coto que pagaba por alcabala 1. 976 ma- 
ravedises. La presentación del curato pertenece desde tiempo 
muy remoto á los Condes de Ribadavia. 

La planta de esta iglesia era, como la de la mayor parte de las > 
rurales de este pais, rectangular, de una sola nave, con su ábside 
correspondientei En el siglo xviu, y.para ens^uicharla, se sustin- 



220 boletín de LA BEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

tuyo el muro del Norte con un gran arco rebajado, paralelo al 
eje del templo, quedando éste con mayor amplitud, pero nota- 
blemente desfigurado. Sobre la parte nueva se construyó 1^ torre 
de las campanas. 

La parte antigua pertenece al estilo románico de transición, 
y debió ser construida á fines del siglo xii. Lo más característico 
es el ábside ó cabecera, de planta cuadrada, como otras que he- 
mos señalado ya en varios monumentos de esta provincia, influí- 
dos todos por la tradición de las construcciones visigóticas, que 
siguió dominando en nuestra arquitectura regional, á pesar de la 
gran preponderancia que en ella ejerció la escuela francesa de 
Cluny. 

Termina el ábside al exterior en forma de piñón , y en el vér- 
tice hay una cruz antefija, en cuyo campo, limitado por un círcu- 
lo, se ve la imagen de Cristo, pero no clavado en la cruz, sino 
más bien como recordando su triunfal Ascensión. En el interior 
el ábside aparece dividido por dos arcos apuntados, sobre los que 
debieron apoyar en otro tiempo dos tramos de bóveda de cañón, 
pero con directriz en ojiva. Hoy tiene cubierta de madera, como 
el resto del templo. 

La ornamentación de los arcos citados consiste en dos fajas: 
una, pometada, y la otra en ajedrezado. Descansan en robustas 
columnas, con capiteles de hojas y tallos entrelazados, y sencillas 
basas con garras en dirección de los ángulos del plinto. 

En la fachada principal la puerta es de arco de medio punto,, 
con tímpano liso apoyado en dos mochetas que representan ca- 
bezas de carnero y toro: en uno de los capiteles se ve también 
un animal pastando. La archivolta aparece ornamentada con bi- 
lletes y hojas encorvadas. Termina la fachada en piñón , y sobre 
él hay un carnero en sustitución del cordero tradicional. Otro 
carnero corona la pared del arco triunfal y otro hay en el extre- 
mo del ábside, sobre el que se alza la cruz de que ya nos hemos 
ocupado. Al describir las iglesias de Gustey y San Pedro de la 
Mezquita, hemos dado nuestra opinión sobre estas sustituciones 
del carnero por el Agnus Dei^ tan frecuentes en los templos ga- 
llegos, y no creemos necesario insistir ahora sobre el particular* 

Una puerta es digna de mención en la fachada lateral del Sur^ 
con archivolta ornamentada, curiosos capiteles y tímpano soste- 
nido por mochetas en forma de cabezas de lobo. Y entre los ca- 
necillos del tejaroz, ostentando cabezas de animales, figuras geo- 



IGLESIAS ROMÁNICAS DE LA PROVINCIA DE ORENSE 221 

métricas, hojas, etc., se destacan dos que representan dos mo- 
nos, uno de los cuales lee y el otro toca una viola. 

Señalemos también, para terminar, el retablo churrigeresco 
del altar lateral de la Epístola, en cuyo centro, y en cuatro fajas 
paralelas, se ven esculpidos, en bajorrelieves de buena mano, el 
Infierno, el Purgatorio, el Limbo y el Paraíso. Ocupa el centro de 
este último la representación de la Trinidad, en la que el Padre 
ostenta vestiduras pontificales, siendo de notar también, como 
hecho raro, que á la derecha del Hijo se ve la Virgen. 



2. 
San Félix de Navio. 

Por la dilatadísima extensión que desde allí se domina, suelen 
llamar los naturales del país á San Félix de Navio el balcón del 
Ribero. Situado á unos tres kilómetros del río Avia, después de 
habérsele unido el Viñao y el Arenteiro; en ventajosa posición > 
mezcla de montañosa y ribereña; alternando en su suelo fértil y 
abundante las laderas cubiertas de viñedo con extensas zonas, á 
que prestan sombra el pino, el roble y el castaño, su conjunto re- 
sulta de excepcional belleza, á la que añade nuevos encantos el 
inmenso horizonte y las desigualdades del terreno, esmeradamen- 
te cultivado y poblado á trechos de pintorescos pueblecillos has- 
ta las últimas lejanías. 

El nombre de Navio es único en la toponimia española; lo que 
únicamente puede recordarlo en nuestra región es el antiguo nom- 
bre de la diosa Navia^ en la época del paganismo, y el de Nabiola^ 
en cuyas proximidades hubo en la Edad Media un monasterio 
dúplice sujeto al de Celanova. 

Pertenece la parroquia al Ayuntamiento de San Amaro, par- 
tido judicial de Carballino, y dista de Orense unos 24 kiló- 
metros. 

Navio guarda en un panteón inmediato á la iglesia las cenizas 
del que fué su ilustré hijo el Dr. D. Urbano Ferreiroa, sacerdote 
ejemplar, autor de la Historia de los Papus^ La transfórmaciém 
de la Roma pagana estudiada en la Roma actual^ Nerón y otras 
obras que le dieron merecida fama de docto y elegante es- 
critor. 



322 BOLBTÍM DB LA RBAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

El templo parroquial es de una sola nave, con cabecera rec- 
tangular menos elevada, terminando en piñón, sobre el que se alza 
una cruz parroquial más moderna, igual á otra colocada en lo 
alto de la espadaña. £1 alero de esta parte absidal está ornamen* 
tado con pomas, y los canecillos que lo soportan son de muy es- 
caso mérito artístico. 

La puerta principal de la iglesia es de arco de medio punto, 
en doble archivolta, ornamentada de fuera á dentro con una faja 
pometada entre dos baquetones, otra con motivo idéntico sepa- 
rada por un toro, un cable y un ajedrezado. El tímpano lo ocupa 
una cruz florenzada, en cuya traviesa hay dos palomas, viéndose 
otras dos y unas plantas en la parte inferior de la cruz. A un lado 
de la puerta hay esculpido un escudo, en el que campean los 
trece róeles de los Lemos. 

En el interior, el arco triunfal que separa la nave del presbite- 
rio es de medio punto, peraltado, apoyando sobre columnas con 
capiteles cubiertos de anchas hojas. Las basas de estas columnas 
son de perfil muy sencillo, componiéndose de un toro, un listel 
y un cuarto bocel. Otro arco que hay en el fondo del ábside tie- 
ne molduras de muy tosca ejecución. 

El presbiterio está cubierto con una bóveda de nervaduras, 
sostenida por culs- de-lampe^ que revela haber sido construida en 
época posterior á la de la iglesia y por artífice no muy experi- 
mentado. 

Finalmente, sobre la pared del arco triunfal se destaca un car- 
nero, sin cruz, reemplazando al Cordero místico. 



3. 
Santa Alaría de Razamonde. 

Pertenece la parroquia de Razamonde al Ayuntamiento de 
Cenlle, partido judicial de Ribadavia. Está situado el lugar á 
unos 400 metros á la izquierda de la carretera de ViUacastín 
á Vigo, y á igual distancia próximamente del río Miño. A Oren- 
se hay poco más de 20 kilómetros. El terreno es fértilísimo y su 
cultivo principal el viñedo. 

Las noticias históricas de Razamonde alcanzan al siglo xii, por 
más que su fundación es muy anterior. En el año 1 1 37 D. Al- 



IGLESIAS ROmXnICAS DB LA PROVINCIA DE ORBNSB 223 

fonso VII el Emperador hizo donación de este lugar é iglesia, 
que acotó por sus términos entonces conocidos y por los anti- 
guos, al Monasterio de San Payo de Santiago: et villam simi- 

liUr de Recemonde nuncupatam qtue sita estprope ripam fluminis 
Minei cum sua Ecclesia SancUe Marice Virginis. En esta dona- 
ción incluyó también el lugar de Camporredondo, ambos con 
sus cotos, hombres y familias, tierras y heredades cultivadas é 
incultas, y con los diezmos y primicias pertenecientes á las dos 
iglesias, destinándolo todo al sustento y vestido de los monjes, 
y para que éstos cuidasen incesantemente del culto divino. 

El mismo Emperador, en el año 1 142 y á instancias del Arzo- 
bispo compostelano D. Pedro Elias, confirmó la anterior donación 
del coto é iglesia de Razamonde, con la de otros lugares que 
habían pertenecido á su padre el Conde D. Raimundo de Bor- 
goña, á su madre la Reina Doña Urraca y á otros reyes sus 
antecesores. 

El Pontífice Gregorio X confirmó esta donación, en lo relativo 
á la iglesia de Razamonde y sus diezmos, en una Bula fechada 
en I.® de Diciembre del año 1 2 72. 

En 1380, y con motivo de hallarse reunido en Medina del 
Campo una especie de Concilio para decidir la cuestión suscitada 
entre Urbano VI y Clemente VII que se disputaban el Pontifi- 
cado, concurrieron á Medina representantes de muchos monas- 
terios en queja de que algunos señores, con pretexto de dispen- 
sarles protección, les tomaban sus bienes y rentas. Uno de estos 
monasterios fué el de San Martín de Santiago, que alcanzó ün 
despacho del Rey D. Juan I mandando á Pedro Ruiz Sarmiento 
que restituyese á dicho Monasterio el coto de Razamonde, de 
que se había apoderado. 

Igual devolución se mandó hacer en 1 505 al Conde de Riba- 
davia, en virtud de ejecutoria de la Chancillería de Valladolid. 

Con posterioridad se siguieron largos pleitos sobre la provi- 
sión de este beneficio y percibo de sus diezmos entre el Dean y 
Cabildo de Orensfe y el Monasterio de' San Martín de Santiago, 
que duraron hasta p'rincipios del siglo xvm. 



Del antiguo templo románico quedan hoy escasos restos, por. 
haber sido reedificado casi en su totalidad. La planta actual es de, 



224 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

cruz latina, estando cubierto el ábside y el crucero por buenas 
bóvedas de crucería, de construcción relativamente moderna. 
Modernos son también el ábside y la fachada principal. 

Coronando los muros exteriores de la nave, se conserva parte 
del antiguo alero, biselado y ornamentado con pomas, descan- 
sando sobre canecillos tallados en hojas enrolladas, pinas y va- 
riadas formas geométricas: uno de ellos representa un monje 
sentado, leyendo en un libro que tiene entre las rodillas. 

En la fachada lateral del Sur se admira una hermosísima puer- 
ta, de puro gusto románico, bastante por sí sola para dar una 
elevada idea del antiguo edificio, antes de las restauraciones que 
su conservación impuso. En esta puerta estrecha y alta, de arco 
de medio punto, ornamentada con un grueso baquetón y una 
fila de molduras perladas, terminando al exterior con ancha faja 
de ajedrezados. Apoya el arco directamente en una imposta 
adornada con hojas encorvadas en sus extremos. Las columnas 
que sostienen el arco tienen basas con garras, y capiteles, en uno 
de los cuales se ven dos palomas afrontadas bebiendo en un re- 
cipiente alto y estrecho, y en el otro tallos cruzados con hojas 
pendientes. 

La hora avanzada de la tarde en que visitamos la iglesia de 
Razamonde, nos impidió examinar con detenimiento el magní- 
fico retablo de su capilla mayor, obra de fines del siglo xvi ó 
principios del xvii, y cuyo autor habrá sido probablemente uno 
de los buenos escultores que por entonces abundaban en la ciu- 
dad compostelana. Consta de diez y ocho cuadros en bajorrelie- 
ve, en los que están representados la Anunciación, Visitación, 
Nacimiento del Hijo de Dios, Adoración de los Reyes, Circun- 
cisión, Presentación, Huida á Egipto, Jesús en medio de los doc- 
tores, Entrada en Jerusalén, Oración en el Huerto, Beso de 
Judas, Jesús ante Pilatos, Jesús ante Anas, Flagelación, Corona- 
ción de espinas, Camino del Calvario, Coronación de la Virgen 
y Ascensión del Señor, terminando en el remate con la Cruci- 
fixión. Ocupa el camarín central una imagen de la Virgen. En 
los frontales de las credencias se ven también esculpidos en bajo-^ 
rrelieves la Creación , la Caída de nuestros primeros padres, la 
Gloria, el Purgatorio, el Limbo y el Infierno. 

Entre las alhajas destinadas al culto merecen citarse dos cáli- 
ces antiguos restaurados, una naveta de plata y la magnífica 
cruz parroquial, también de plata, hecha por el orfebre compos- 



INSCRIPCIONES ÉUSCARAS DE VIZCAYA 22$ 

telano Marcos Fernández en el siglo xvi y de la que nos da cu- 
riosas noticias el Sr. López Ferreiro (l). De ellas resulta que en 
1565 los feligreses de Santa María de Razamonde encargaron al 
citado artista una cruz de doce marcos «con los brazos de hojas 
de rromanos con sus abangelistas de una de las partes de la dicha 
cruz conforme á la cruz de la capilla de Santa María del Camino 
(de Santiago) y de la otra parte una ymagen de Nuestra Se- 
ñora y de la otra parte un crucifixo bien hecho y en el pie una 
mangana de linternas y echa y puesta en perfección conforme 
^ Ja cruz que tiene la capilla de S^". xA^ndrés heceto que no 
^íene de Uebar los pilares baciados y todo en derredor de la 
^sngana y tiene de Uebar la dicha cruz las capillas que fueran 
'^ ^cesarías y cupieren en la dicha mangana y en cada capilla 
^^^ de Uebar un santo echo de bulto.» 



'H el Archivo parroquial hay interesantes documentos, pero 
^^^ no llegan más allá del siglo xvi. 

Arturo Vázquez Núñez. 

(Del Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Ar- 
Hsticos de Orense, tomo ii, núm. 50. Mayo-Junio, 1906.) 



II 
INSCRIPCIONES ÉUSCARAS DE ^^^HZZPCik 

On October II, 1905, I received a letter from Donjuán Car- 
los de Guerra, a Bask author and antiquary of Mondragón in 
Guipúscoa (formerly Ipúscoa), the smallest and most northeas- 
tern of the Spanish provinces, telling me that he had discovered 
a never-published inscription at Amoroto, a small village on the 
top of a hill in the north-east of Biscaya, five kilometres from 
the sea-port of Lekeitio. It exists on the front of the house num- 
bered 3 in the Plaza de la Constitución, which belongs to Señor 
Ramón Urrutibeaskoa, and bears the ñame of Iturraran Bekoa. 
I read it thus on August 1 1, 1906: 

(i) Historia de la Santa A. M, Iglesia de Santiago de Compostela^ 
tomo viii, pág. 391. 



2a6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

eguiten badoc biara | jango doc oguia 
esta obra hicieron | Santiago Ytura" 
beiti y su hijo Juan | de Bengo Olabar* 

año 1784 

The six Heuskarian words mean: 

If thou (man) doest the duty (t\ ^., tky wark) 
thou shalt eat the (wkeaten) bread. 

It is to be observed that the r ¡n the words biara^ Yturaran, 
and Olabaria would be doubled in the modern orthography. On 
the contrary, in oíd Castilian the rr is common where a single r 
would be used now. 

On the same day I díscovered, about a mile from the village, 
on the picturesque vine-clad fagade oí an isolated íarm-house 
(the ñame oí which is now uncertain, as in the course of two 
hours I heard it variously pronounced Ibarreta, Idarreta, Igarre- 
rreta, Irarreta), an inscription which Señor de Guerra well des- 
cribes as the madre of the other. It runs as follows: 

obra hav eguin eban Juane | Coscarraza eta Yrarretacoc 

egviten | badoc hierra \sic\ 
jango doc | ogia 
• año 1754 

that is to say: Juan de Coscarraza é Yrarreta made this work 
(construction). If thou (man) doest the duty (i. ^,, tky work) thou 
shalt eat the {wkeaten) bread. The inscription favours the ñame 
Yrarreta, and it will be observed that v is twice used in^tead of 
«, and that the latter letter is, correctly, not used in ogia^ the g 
having the Latín valué, the u in gui being silent. The dueuo^ or 
master, of this house is Señor Pedro Ikarran. 

Don J. C. de Guerra remarks that wheaten bread was a great 
luxury in Biscaya in the eighteenth century, when the peasants 
lived on maiz^ the Baskish ñame of which, arte y is one of a good 
many of their words (for instance, okella, the green wood-pec- 
ker, 6 xeXioí, or bela^ ¿¿^/^^black, (i¿Xav and tceXkJv, and perhaps 
TceXacrfoQ which resemble Greek. In writing Baskish instead of 
Basque I am imitating Sir Thomas Browne, of Norwich, who was 
interested in that language. 

Edward S. Dodgson. 

(De la Revista The Acadtmy, número del 23 de Febrero de 1907.) 



NOTICIAS 



En la sesión del 22 de Febrero últímo se dio lectura de la comunica- 
ción oñcial hecha por el Sr. Conde de las Navas, Bibliotecario Mayor 
de S. M., participando de R. O. á la Academia que S. M. el Rey, conoce- 
dor de que el importante fondo de manuscritos de su Biblioteca, en el 
que hay notables obras históricas del todo inéditas, y comentarios y acla- 
raciones de otras, tampoco publicados, es objeto de estudios, y aun de 
publicaciones, por parte de extranjeros, á quienes se concede licencia 
para ello, y deseoso de que, en primer término, sea nuestra Academia la 
que disirute de aquel fondo, le ofrece la publicación gratuita en nuestro 
Boletín de las obras inéditas que se considere necesario dar á conocer. 

Recibió la Academia con singular agre^ecimiento esta prueba de la 
soberana predilección, y acordó exponer estos sentimientos al Sr. Conde 
de las Navas para que se sirva elevarlos á S. M. 

La Comisión que ha de entender en la compulsa y selección de las 
obras inéditas ofrecidas por S. M. para publicarse en nuestro Boletín, se 
compone de los Académicos de número Sres. D. Ángel de Altolaguirre, 
D. Juan Pérez de Guzmán y D. José Ramón Mélida. 



Los primeros obispos de Barcelona. A las fuentes históricas más ó menos 
viciadas, que tratando de ellos allegó y alegó el Padre Flórez en el 
tomo XXIX de la España Sagrada^ ha venido á juntarse otra más antigua, 
registrada por el tomo x (en prensa) de las Cortes de Cataluña^ pági- 
nas 90 y 91. Es parte del discurso que el obispo de Barcelona, D. Fran- 
cisco Clemente Sapera, pronunció en Febrero de 14 13, delante del rey 
D. Femando I de Aragón, con el propósito de impedir que el Brazo Mi- 
litar se dividiera en dos, que tuviesen cada uno de por sí tanta represen- 
tación en las Cortes, como el Real y el EU:lesidstico: 

«ítem es notori que en lo Principat de Catalunya, aprés la passió de Jesu- 
christ, fon lo Brag ecclesiástich abans que Comtes, ni Véicomtes, nobles 
et cavallers que vuy son; car, segons la veritat de la antiga canónica (i) 



(I) Este catálogo te continuaba hasta el año 438. Lo copió D. Joan Bautista Pérez; y 
lo publicó el P. Flórez, notando sagazmente que en su confección se mezclaron diversas 
manos, y que la primera solo apuntaría lot nombres y días de la muerte de los obispos, maa 
no los años. 



328 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

en teraps del gentils ja era Thedosi Bisbe de Barchinona en temps del 
emperador Octavio August que perseguía los christians. E aprés da- 
quell, fo Víctor. E aprés daquell, fo Éssi. E aprés daquell, Deosi. E aprés 
daquell, Luni. E aprés daquell, Fucha. E aprés daquell, molts altres. Los 
quals foren coronats de corona de martiri per la Sancta fe catholica.» 

El postrer obispo de Barcelona, mártir, nombrado por este catálogo, es 
el ínclito San Severo (f 8 Noviembre, año 289): cSeverus episcopus Bar- 
chinonensi cum quatuor coronatis clericis caesi (sunt) plumbatis; et postv 
clavus fixus (est) in capite sancti Severi.> De San Severo salta el manus- 
crito á San Paciano, dejando un claro enorme. 



En la sesión del 1 .** de Febrero, el Sr. Codera, Académico de núme- 
ro, enteró á la Academia de haberse descubierto un vasto cementerio 
y las ruinas de una población muy antigua en Villagordo de Júcar, cerca 
de La Roda (Albacete), dond^ el Sr. Coello (i) señaló vestigios de la vía 
romana que iba desde la cabeza, ó fuentes, del Guadiana á Zaragoza. 



í^otUias históricas de la Imagen, Real Divisa é iglesia de Nuestra Seño- 
ra de la Piscina, reunidas por Narciso Hergueta y Martín, Capellán de al- 
tar y coro de la Real Capilla de S. M. en Madrid y Cronista de la ciudad 
de Logroño. Madrid, 1906.— En 4.**, págs. 52, con fototipias y cinco docu- 
mentos inéditos. 

La aldea de Pecina en el antiguo alfoz de San Vicente de la Sonsierra, 
provincia de Logroño, es renombrada por el monasterio y real casa de la 
divisa de Santa María de la Piscina, que fundó en el año 11 10 el abad de 
Cárdena, D. Pedro Virila, pariente y albacea de D. Ramiro Sánchez, Infan- 
te de Navarra y pariente del Cid. Interesantes noticias de arte é historia 
contiene esta Monografía que su autor ha ofrecido á la Academia. 



Durante el iñes de Enero de este año fallecieron cuatro Correspondien- 
tes de la Academia: D. Pedro Gascón de Gotor, que lo era en 2Larago- 
za; D. Pedro Salvador, en Logroño; D. Ramón Pinazo, en Huelva, y el 
Sr. Wilhelm Hartel, en Viena de Austria; y últimamente (f 2 de Marzo), 
en Orense, D. Arturo Vázquez Núñez. F. F. 



(i) BoLKTÍN, tomo XXIV, pág. 7. 



El Boletín de la Real Academia de la Historia se publica todos 
los meses en cuadernos de 8o ó más páginas^ con sus correspondientes 
láminas, cuando el texto lo exige, formando cada año dos tomos con sus 
portadas é índices. 

Las suscripciones dan principio en Enero y Julio de cada año. 

PRECIOS DE SUSCRIPCIÓN 

Madrid. . . 6 meses Pesetas 9 

— ... Un año \ — 18 

Provincias. Un año — 20* 

Extranjero — 23 

Número suelto — 3 



Los precios de las obras de la Academia se entiende que son para la 
venta en Madrid. Los pedidos para provincias y para el extranjero su- 
frirán el recargo correspondiente de gastos de correo y de certificado. 

Los cuarenta y nueve tontos publicados se hallan de venta á los 
precios de suscripción. 

Los pedidos deben dirigirse al despacno de libros 
de la. Acadeixiia íLeón, 21^ ó éi la Librería de la Viu- 
da é Hijos de MURILLO , Aloaló., 7. Madrid. 



ADVERTENCIAS 



tas obras de la Academia se venden en su despacho, 
calle del León, 21. 

Los Sres. Académicos honorarios y correspondientes 
podrán adquirirlas, por una sola vez, con rebaja de 40 
por ICO en los precios, siempre que. hagan pedido directo 
con su firma. 

A los libreros que tomen cualquier número de ejem- 
plares se les hará una rebaja conveniente, según la cos- 
tumbre recibida en el comercio de librería. 






I 

[■ boletín 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



TONIOL— CUADERNO IV 
ABRIL. 1907 



MADRID 

ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE FORTANET 

IMratlOI DI LA aiAL academia di la HlITOkU 

Liberud, 19.— Teléfono 991 



SUMARIO DE ESTE CUADERNO 



Pági. 
Informes: 

I. La Liga Anseática y el Jus Hanseaticum Maritimum^ estu- 
dio históricO'Critico por el Df\ D. José MaHa Laguna y 
Azorin^ teniente auditor de guerra, abogado del Ilustre Co- ^ 
legio de Zaragoza y notario exúdente. — Adolfo Herrera. . . 229 
11. La Armadura de un lebrel en la Real Armería,— "SX Marqués 

de Laurencín 233 . 

ni. Contrebia Léucada. Su reduccio'n geográfica. — Ángel Casimi- 
ro de Govantes 235 

IV. Epigrafía romana, griega y visigótica de Extremadura y An- 
dalucía. — El Marqiuls de Monsalud 248 

V. Restos de población romafta en los Car abane heles (Madrid), — 

José María Frorit ' 252 

VI. Lápidas roma?ias de Trido, — Federico Baráibar 256 

VII. De Clunia d Trido. Viaje epigráfico. — Fidel Fita - 271 



Variedades: 



♦ 



I. Nuevo miliario del Bierzo. — Manuel Gómez-Moreno M 311 

n. Gánales de la Sierra. Su Fuero antiguo.— Fidéi Fita 316 

ni. El Fuero de Logroño. Su extensión d otras poblaciones, — Nar- 
ciso Hergueta 321 

Noticias 323 



TOMO L. Abril, 1907. cuaderno iv. 



BOLETÍN 



DE LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



t > ♦ < •♦- 



INFORMES 



I 

LA LIGA ANSEÁTICA Y EL JÜS HANSEATICUM MARITIMUM 

BSTÜDIO HISTÓRICO- CRÍTICO POR EL DR. D. JOSÉ MARÍA LAGUNA Y AZORÍN, 
TENIENTE AUDITOR DE GUERRA, ABOGADO DEL ILUSTRE COLEGIO DE ZARAGOZA 

Y NOTARIO EXCEDENTE 

La subsecretaría del Ministerio de Instrucción pública remite 
á la Academia para informe la obra que lleva este título, y el se- 
ñor Director, con acuerdo de la Corporación, se ha servido de- 
signarme para que emita dictamen en cumplimiento de lo man- 
dado. 

El trabajo del Sr. Laguna forma un volumen de 1 88 cuartillas, 
más dos, con el índice. En 4.**, y escrito á máquina. 

Después de un breve preliminar, divide su labor en tres gru- 
pos: Parte histórica. Parte doctrinal y Parte legal. 

En el preliminar, á grandes rasgos, trata el autor de la necesi- 
dad de la asociación para la vida de los pueblos; combate á los 
autores que defienden el estado natural en que debía vivir el 
hombre, y considera las transacciones comerciales como lazo de 
unión en la especie humana. 

Cita la opinión de los sabios de la antigüedad contraria al co- 
mercio y á la navegación, hasta el punto de considerar sacrile- 
gos á los barcos por cruzar las aguas que debían ser sagradas. 
TOMO L. 15 



I 



▼ - T 




230 boletín de la real academia de la historia. 

Y tratando de las causas que dieron origen al comercio de 
profesión, viene á deducir la necesidad de fuertes capitales para 
atender á los medios de transporte y á la defensa de las mercan- 
cías. Respondiendo á estas necesidades, se constituyeron las gran- 
des empresas mercantiles. 

Para tratar de estas empresas y de la organización especial 
de la Liga Anseática, el autor cree indispensable hablar siquiera < 
superficialmente de la historia de las ciudades que la fundaron, y 
que hoy forman parte de los reinos de Bélgica y Holanda, algu- 
nas de Alemania, pero constituyendo todas ellas, en su tiempo^ 
el imperio germánico. 

Esta parte histórica comprende dos capítulos, cuyos sumarios 
dan idea del fin que se propone el Sr. Laguna, y es, preparar al 
lector antes de llegar á las partes doctrinal y legal de su estudio > 
que bien puede calificarse de interesante en nuestra literatura, 
por no haberse tratado nunca en castellano con el detenimiento 
y labor que ahora se^presenta. 

He aquí el sumario de los dos capítulos: 

L Origen de Alemania, primeros pobladores, sus costumbres 
V derecho. 

n. Dinastías dominantes en esta región, nacimiento del feu- 
dalismo y constitución de las diversas ciudades como estados 
libres. 

Es claro que temas que se prestan á tan amplio estudio, al 
desarrollarlos el autor en solo 39 cuartillas, no puede ser más 
que con el fin de buscar en forma hábil los puntos más necesa- 
rios para su labor, mereciendo especial mención el análisis del 
desarrollo del derecho por que se regían los pueblos de que trata 
en aquella época. 

El capítulo I, de la parte doctrinal, es una breve reseña de la 
historia del comercio en los pueblos de la antigüedad que viene 
á terminar con la independencia de las ciudades y municipalida- 
des de que ya anteriormente se ocupó en la parte histórica. 

En el capítulo II entra ya en materia; analiza las causas de la 
constitución de la Liga Anseática, para hacer frente al estada 
de anarquía que produjo el feudalismo. Esta Asociación alema- 



LA UGA ANSEÁTICA Y BL JUS HANSEATICUM MARITIMUM 23 1 

na tuvo por principio acabar con la piratería y bandolerismo 
para facilitar las transacciones mercantiles que no podían des- 
arrollarse de otro modo. 

La opinión más generalizada ñja la formación de la Liga 
en 1 24 1, fecha en que se formó alianza entre Lubeck y Ham- 
burgo; en 1 246, ya tuvo poder para hacer guerra á Enrique IV 
de Dinamarca, y triunfar. Este éxito le dio gran importancia, y 
prueba de ello fue que se le unieron las ciudades de Brema, 
VVismar, Rostock, y otras, todas de origen vénedo. 

La situación geográfica de estas ciudades , los nuevos horizon- 
tes abiertos á la pesca y al comercio, el celo religioso de los 
asociados que formaron parte de las Cruzadas, ayudando á la 
fundación de la Orden Teutónica , todo, todo contribuyó á acre- 
centar su influencia y poder, aumentando considerablemente el 
número de ciudades que se le unieron. 

El autor describe, con fundamentos de buenas autoridades, el 
desarrollo creciente de la Liga , hasta el punto de que hizo des- 
aparecer los nidos de piratas, las terribles flotas de los norman- 
dos y cuantas causas dieran motivo á que influyera poderosa- 
mente en la balanza política, dando origen al Derecho interna- 
cional marítimo, é imponiendo la ley y el comercio á la barbarie. 

Y termina el capítulo II relatando las convocatorias y delibe- 
raciones de la Liga, la forma de satisfacer sus gastos y su divi- 
sión en cantones; pues ascendía ya, en la época de su mayor es- 
plendor, á más de 80 el número de ciudades coaHgadas. 

El capítulo siguiente lo dedica el Sr. Laguna á tratar del des- 
arrollo del comercio de la Liga con Rusia, Suecia, Noruega, Di- 
namarca, Países Bajos, Inglaterra, Francia, Portugal, España y 
Alemania, historia, relaciones comerciales, privilegios principales 
otorgados á la Asociación y negociaciones con los gobiernos de 
los citados países, y especialmente con España, por el convenio 
de 7 de Noviembre de 1607. 

Ya en esta época, el poder de la Liga había decaído mucho 
por las franquicias que le habían ido restando los países intere- 
sados. 

Al estudio de las pausas de esta decadencia y al juicio que me- 



232 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

rece la Asociación, están dedicados los capítulos IV y V. Ea ellos 
se discurre con acierto sobre los poderosos motivos alegados por 
las naciones interesadas para oponerse al poder de la Liga, que, 
bajo el pretexto del comercio, era potencia importantísima en la 
política internacional. Y bien pronto fueron separándose las ciu- 
dades que la formaban ; de las 93 que llegaron á constituirla en 
1554» sólo quedaban 62; en 1614 se redujeron á 14, y únicamen- 
te I O ñrmaron la alianza para auxiliar á los Países Bajos en la 
guerra contra España. Estas guerras del Norte de Europa con- 
tribuyeron poderosamente á la desaparición de la Liga, que in- 
dudablemente cumplió una gran misión en la historia, por sus 
inñuencias en la civilización y cultura de aquellos pueblos, resta- 
bleciendo la seguridad en la navegación y libertad en los mares, 
medio necesario para el desarrollo del comercio y prosperidad 
en las naciones. 

Pero para conseguir estos fines comerciales tenía que atender 
la Liga constantemente á la defensa de sus intereses con fuerzas 
propias, como, así lo hizo, armando escuadras y dejando expedi- 
tos los caminos por que había de transportar sus mercancías, y 
es claro que estas condiciones le hacían constituir un poder den- 
tro de otros mayores, formados por naciones interesadas, y por 
consecuencia habían de irle restando más y más los privilegios 
(|ue antes le concedieran. 

Los capítulos I y II de la Parte legal completan el estudio; 
pues la idea que da del comercio de los pueblos de la antigüe- 
dad, del Derecho comercial de la Edad Media, Consulado del 
mar, el análisis de los Códigos y leyes mercantiles de Aragón y 
Castilla en la misma época, y, en una -palabra, de todo cuanto 
pueda interesar al estudio histórico del Derecho marítimo y mer- 
cantil, lo trata el autor con buena crítica y correcto estilo. 

Nuestra literatura histórica no cuenta con trabajos como éste; 
es original , y en él da pruebas el Sr. Laguna de gran laboriosi- 
dad, amor al estudio y aprovechamiento en su carrera. 

P2n su labor ha sacado muy buen partido del tema que se pro- 
])onía desarrollar, y con justicia bien merece se le estimule para 
c[ue continúe estos estudios históricos, que .con tanto afán em- 



r 



LA ARMADURA DE UN LBBRBL EN LA REAL ARMERÍA 



'233 



pieza, declarándose su obra por la Academia de relevante mérito 
para que le sirva de recomendación especial en su hoja de ser- 
vicios. 

La Academia, como siempre, resolverá lo más acertado. 



Madrid, 15 de Febrero de 1907. 



Adolfo Herrera. 



II 
LA ARMADURA DE UN LEBREL EN LA REAL ARMERÍA 

NOTICIA 

Cuando nuestro Hustre y llorado compañero el Excmo. Señor 
Conde de Valencia de Don Juan procedió con la escrupulosidad, 
minucia y acierto en él característicos á la prolija y difícil labor 
de estudiar, clasificar y catalogar todas las múltiples piezas que 
constituyen nuestra riquísima Armería, y cuyo resultado fué la 
publicación de aquel admirable Catálogo en que corren parejas 
la. competencia y erudición con la más depurada y sana crítica 
hist<5i-ica, hubo de tropezar en los desvanes del Museo con unas 
piezas pequeñas, que en el inventario llevado á cabo, no en ver- 
dad oon el mejor acierto, por el Sr. Martínez del Romero en 
^ ^4Q, figuraban como piezas de hierro que se adaptaban á los 
muslos en ocasión de la fractura del fémur, llamándolas musleras 
9^^^'^TÍ^gicas^ pertenecientes á la primera mitad del siglo xvi. 

Corno tales las incluyó el Conde en su Catálogo, á reserva de 
^^cer un estudio más detenido de ellas, como de otros diversos 
afectos cuya atribución y circunstancias no satisfacían su sabia y 
s^gaz competencia arqueológica. 

Hl destino cruel nos privó harto prematuramente de la ciencia 
7 de los servicios que hubiera prestado, á no dudar, en esta casa, 
nuestro insigne compañero, mas D. José María Florit, que le sus- 
tituyó en el puesto que aquél desempeñaba y que ha heredado 



234 BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

con el saber de su maestro querido, el entusiasmo y la perseve- 
rancia de que nos da constante muestra, reunió aquellas piezas 
que Romero apellidaba quirúrgicas con otras varias sueltas de 
uso desconocido, y tomando por norte y guía un inventario ma- 
nuscrito con notas marginales desde el año 1594 al 1692, encon- 
tró en el folio 37 la siguiente partida: «Unas armas doradas y 
grabadas de un lebrel. » 

Con esta indicación ha logrado el Sr. Florit, con habilidad dig- 
na de encomio, reunir estas dos piezas que constituyen el capa- 
razón ó defensa del cuerpo de un perro de caza, con tres piezas 
más, guardadas entre las incompletas en la Real Armería y que 
son: un pretal, una testera semejante á las que se ponían á los 
caballos y otra placa de acero algo convexa cuyo contorno afec- 
ta la forma oval prolongada por un lado. Las dos piezas que for- 
man el caparazón están grabadas al agua fuerte, con marcado 
carácter alemán, representando en cada lado un cazador armado 
de un venablo, esperando á un jabalí que le acomete delante de 
un árbol. 

El Sr. Florit ha reconstituido la armadura completa de un le- 
brel, perro mayor que los otros, porque tiene de altura una vara 
y más: tiene la boca muy rasgada, y todos tienen tan gran sen- 
tido y conocimiento, que conocen por los nombres á sus amos. 
Estos lebreles pelean en defensa de su señor hasta morir 6 ven- 
cer, según nos lo dice Arphe en su tratado de Varia Commensu- 
ración. 

¿Quién sabe si este lebrel de la armadura sería el can favorito 
del Emperador, con él retratado por Tiziano, y cuyas proezas ve- 
natorias y extraordinarias calidades merecieron el honor de que 
se forjara esta defensa contra jabalíes y venados de los bosques 
de Valsain, lugar predilecto del deporte de la caza en los monar- 
cas de la casa de Austria? 

Ello es que ni Argote de Molina en su Tratado de la Monte-- 
ría^ ni Mateos en el Origen y dignidad de la caza^ ni Martínez de 
Espinar en su Arte de Ballestería y Montería, ni el anónimo autor 
de los Diálogos de la Monteríay el libro más literario entre los 
muchos que forman el copioso y ameno caudal de nuestra lite- 



r 



eONTRBBIA LéUCADA. SU REDUCCIÓN GEOGRÁFICA 2^$ 

ratura venatoria, mientan ni mencionan semejantes armaduras 
caninas, cual la curiosísima, la única- existente que nos exhibe en 
su precioso opúsculo el Sr. Florit y de que no hay ejemplar en 
mnguno de los Museos conocidos. 

Lo único que no nos convence demasiado, es el penacho de 
plumas colocado en la testera á guisa y manera de los usados 
por los caballos en funciones y aparatos de gala, ¿No hubiera sido 
más propia, más útil y más práctica en aquella ranura alguna 
pieza cónica ó puntiaguda, que aparte su mayor efecto artístico, 
sirviera de defensa al animal contra la acometida de los acosados 
jabalíes? 

Pueden, pues, los aficionados y curiosos examinarla á su sa- 
bor en nuestra Real Academia, montada en un lebrel de ma- 
dera, mandado tallar por el Sr. Florit para formarse cuenta 
exacta é idea cierta del efecto que producía y de los fines que 
llenaba. 

Debemos, pues, felicitar al citado Sr. Florit por su acierto y 
competencia. 

El Marqués de Laurencín. 



III 
CONTREBIA LÉUCADA. SU REDUCCIÓN GEOGRÁFICA 

Disertación leída por su autor D. Ángel Casimiro de Govantes en el 
acto de su recepción como Académico supernumerario (22 Octubre 1841). 
Biblioteca de la Real Academia de la Historia, códice £ lyiy estan- 
te 27, grada 6, fol. 47-67. No se marcan los acentos en el manuscrito 
original. 

«No cumpliría ciertamente con los deberes de la naturaleza y 
de la educación, si habiendo merecido á la Real Academia el 
honor de haberme nombrado individuo supernumerario, no ma- 
nifestase mi gratitud. Confieso que no me creía digno de una 



236 BOLETÍN DE LA RE\L ACADEBOA DE LA HISTORU, 

distinción que une mi nombre á los nombres célebres de la 
España en literatura y sabiduría. Lleno de satisfacciones por tan 
apreciable nombramiento, me he persuadido de que el único 
medio de pagar á la Real Academia en alguna manera tan esti- 
mable favor, será dilucidando una de las cuestiones históricas 
más obscuras, de la que se puede decir que hay tantos pareceres 
como hombres. 

La cuestión es fijar la situación de la antigua Contrebia Lenca- 
da. Aunque esta cuestión ha recibido alguna luz. con el precio- 
so haHazgo del fragmento del libro 91 de Tito Livio, publicado 
por Giovenaci, no obstante el Abate Masdeu en el Tomo 4.** de 
la Historia Critica de España adoptó el común error de suponer 
que la antigua Contrebia estubo en donde hoy está Consuegra; 
error que retractó en el Tomo 17, trasladándola á las cercanías 
de Daroca (i). El Sr, Cortés en su Diccionario Histórico Geo- 
gráfico la coloca en Zurita de los Canes sobre el Tajo, á una dis- 
tancia de más de 30 leguas de los Berones: Otros la quisieron 
fijar en Santóver: Pero el erudito Giovenaci en las notas al 
fragmento citado de Tito Livio la situó en los Pelendones, á mi 
juicio con más acierto que ninguno. Yo intento probar que 
estaba en los Arevacos, próxima á los Pelendones, demostrando 
al mismo tiempo que, teniendo presente una cláusula del frag- 
mento vaticano, no puede admitirse su colocación en Daroca, y 
menos en Zurita de los Canes. 

Las opiniones de los que la situaban en Consuegra y Santóver 
no las examinaré , ya porque muchas de las razones que expon- 
dré contra su colocación en Daroca y Zurita, son comunes para 
otros puntos tan apartados; y ya porque nadie sostiene hoy la 
situación en aquellos pueblos. 

Masdeu para su retractación tuvo presente que Contrebia 
estaba en la Celtiberia, y acaso también que debía de estar no 
lejos de los Berones, convinando así un testo de Valerio Máxi- 
mo, que llama á Contrebia <Caput gentis Celtibercei^^ con una 



(i) Historia crítica de España, tomo xvii, suplemento al art. 4.**, nú- 
mero 19. 



CONTRBBIA LÉUCADA. SU REDUCaÓN GEOGRÁFICA 237 

cláusula del fragmento Vaticano citado, que acerca de Con- 
trebia dice « Prceter quam urbem opportunissimus ex Veroni- 
bus transitus erat in quamcumque regioneni ducere exercitus sta- 
tuisset"». 

El Sr. Cortés tubo también presente el fragmento de Tita 
Livio; pero de otra cláusula de él parece quiere sacar una con- 
secuencia con que aparta ó aleja á Contrebia del país de los- 
Arevacos, y la lleva á Zurita de los Canes sobre el Tajo (l) á 
larga distancia de los Berones: La cláusula en que se funda dice 
hablando de Sertorio ^Marcuin Massium Questorem in Areba-- 
eos et Cirindones (Pelendones) misit ad canscribendos ex iis gen^- 
tibus milites'y frumentumque inde Contrebiam quce Leucade (2) 
appellatur comportandum.t En vista de esta cláusula así arguye 
el Sr. Cortés: «Todos convienen en que esta Ciudad era Celtí- 
bera rigurosa, no Arevaca ni Pelendona, pues consta del último- 
testo de Livio que Sertorio desde los Pelendones y Arevacos 
llevó el trigo á Contrebia.» No admito, aunque fuese indiferente 
en cuestión tan difícil, que todos hayan convenido en que Con- 
trebia no fuese Arevaca ni Pelendona; pues cabalmente el docto 
Giovenaci en las notas que puso al fragmento citado, no dud5 
en reconocerla por ciudad de los Pelendones. Tampoco me 
parece muy fuerte el argumento que indica el Sr. Cortés, funda- 
do en que llevándose el trigo á Contrebia de los Arevacos y 
Pelendones, no debía de ser Contrebia ciudad Arevaca. Lo pri- 
mero, porque exactamente se puede decir que se lleva trigo á 
una Ciudad de los otros pueblos de la misma Provincia, dando á 



(i) CoTtéSy Diccionario Histórico-Geogrdfico, kri, ConXxehiSi. . 

(2) Habiendo muerto en batalla Caro, General de los Arebacos, tuvie- 
ron en Numancia una Junta, y en ella nombraron por Generales á Ambón 
y á Leucón. Apiano Alejandro de bellis hispanicis, citado por Masdeu en? 
el tomo 4, pág. 264 de la Historia Critica de España, Nótese la semejanza 
del nombre de Leucón con Léucade; nombre que acaso le darían por ser 
uno de los principales ciudadanos de Léucade ó Contrebia; y siendo 
Leucón General de lofe Arevacos, su mismo nombre está indicando que 
Contrebia ó Léucade era ciudad Arevaca. Había también una Ciudad por 
aquellos países, llamada Amha^ de quien sería Jefe Ambón. Véase la Co« 
lección manuscrita de Lápidas de Masdeu que posee la Academia, y 
véase el Apéndice. 



238 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA* 

estos por su universalidad el nombre del País, como de Castilla 
á Valladolid: Lo segundo, porque espresándose dos Naciones 
diferentes de aqueHa al menos á que no correspondía Contrebia, 
se podía decir con propiedad, que se llevaba el grano á ella; pero 
además, un argumento fundado solamente en la estricta obser- 
\-ancia de la gramaticalidad tiene poca fuerza. Con otro parecido 
y aun más concluyente se puede probar que Contrebia no era 
ciudad Celtíbera, como opina el Sr. Cortés: Este literato, citando 
á Tito Livio lib. 40, cap. 13, tratando del primer sitio de Con- 
trebia puesto por Fulvio Flaco, dice, «como ella (Contrebia) 
hubiese pedido auxilio á los Celtíberos, fueron tales las lluvias, 
y tomaron tanto aumento los ríos, que los caminos se pusieron 
intransitables». Argumento: Contrebia pidió auxilio á los Celtí- 
beros; luego no era Ciudad Celtíbera. Más los Celtíberos no pu- 
dieron socorrerla por la crecida de los ríos; luego no estaba en 
su país. Estos argumentos fundados en la mayor ó menor exac- 
titud de la locución, no pueden tener fuerza, cuando por otra 
parte nos consta lo contrario. 

Menos me hace fuerza otro argumento tomado también del 
Libro y Capítulo citado de Livio, en que se dice: Que Fulvio 
Flaco, después de haber batido á los Celtíberos en Ebura, prosi- 
guió su marcha á Contrebia: Kper Carpeianiam ad Contrebiam 
ductce legiones^', de donde se quiere inferir que Contrebia estaba 
limítrofe con la Carpetania. Yo no puedo sacar esta consecuen- 
cia; veo, sí, que para ir Quinto Fulvio Flaco á Contrebia llevó 
las legiones por la Carpetania; nada más. Y teniendo presente 
que saliendo de Ebura, que supone Talavera la vieja, para ir al 
punto en donde yo pongo á Contrebia, tenía precisamente que 
atravesar ó los Lusitanos Vetones y los Vaceos, pueblos aún in- 
dependientes, ó los carpetanos subditos ya de Roma; el Histo- 
riador espresó la ruta que Fulvio adoptó, queriendo sin duda 
indicar la prudencia con que escogió el tránsito por un país so- 
metido, que no ponía obstáculo á su rápida marcha. 

Otro argumento se propone tomado de Valerio Máximo, á que 
es necesario contestar. Ensalzando Valerio Máximo el mérito de 
Quinto Mételo en la toma de Contrebia, llama á esta antigua 



CONTRBBIA LÉUCADA. SU REDUCCIÓN GBOGRÁFICA 239 

ciudad (i) i^Caput ejus gentls> (Celtiberae) y se arguye: ¿Cómo 
siendo Ciudad Arevaca, podía ser cabeza 6 Capital de la Celti- 
beria? Como yo espero probar evidentemente con Estrabón, que 
los Are vacos y los Pelendones eran Celtíberos, estoy muy lejos 
de encontrar fuerza en esta obgección, sosteniendo como sostengo 
que Valerio Máximo habló exactamente, cuando llamó á la Con- 
trebia de los Arevacos ^eaput gentis celtiberce»\ por tanto tengo 
por de poco valor contra mi opinión el testo citado, y mucho 
menos, si se considera que cuando Quinto Mételo volvió á tomar 
esta Ciudad, independiente otra vez, cuarenta años después que 
la había tomado Fulvio Flaco, la Celtiberia había sufrido conti- 
nuas invasiones de los Egércitos Romanos, en las que sus anti- 
guas capitales habrían dejado de existir, teniendo que elegir los 
Celtíberos aún independientes otra capital en alguna ciudad más 
retirada 6 menos espuesta á los ataques de sus obstinados ene- 
migos (2). Circunstancia que es necesario no olvidar, cuando se 
habla de la capitalidad de Contrebia en tiempo de Quinto Cecilio 
Mételo Macedónico. 

Yo sostengo que Contrebia estaba en la Celtiberia Arebaca, y 
en prueba de mi opinión presento primeramente el cap. 6 1 de 
Sesto Aurelio Víctor en su tratado de Viris illustribus^ capítulo 
dedicado solamente á hablar de Quinto Cecilio Mételo. tQuiníus 
Cecilius Metellus, a domita Macedonia Macedonicus, invisus plebi 
ob nimiam stueritatem et ideopost duns repulsas Cónsul agre fac- 
ti4s^ Arebacos in Hispania domuit. Apud Cantrebiam oppidum le^ 
gianes loco pulsas y rediré, etlocum recipere jussit-» Nótese que á 



(i) Valerio Máximo, Lib. 7, Cap. 5^ dice tratando de la guerra, que 
Quinto Cecilio Mételo hacía á los Celtíberos « Urhem Contrebiam Capui 
ejus gtntis (Celtiberae) viribus expugnare non posseh. También se puede 
entender aquí Caput^ no por capital, sino por lo más alto ó lo más eleva* 
do del país. 

(2) Ya Sempronio Graco se había gloriado de haber tomado 150 po- 
blaciones Celtíberas, y según Polibio, citado por Estrabón, 300 ciudades, 
de lo que se burla Estrabón. El mismo Sempronio fundó á Graafrris 
sobre la antigua Ilurci: generalmente se cree que Gracurris ó Ilurci estu- 
vo en donde hoy está Agreda; pero me parece mejor la opinión del señor 
Cortés, que coloca á Gracurris en Grávalos y Herce. 



240 BOLETÍN DE LA RfaAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

la conquista de los Are vacos se une la toma dé Contrebia: Que 
no se espresa que Contrebia perteneciese á otra región: Que ha- 
ciendo el elogio de Quinto Mételo, no le atribuye otra conquista 
en España: Y que espresando era aborrecido de la plebe por su 
severidad, enlaza esta cualidad con la conquista de los Arevacos 
y con un acto de vigor de Quinto Mételo egecutado precisamen- 
te en la toma de Contrebia: circunstancias que en mi opinión 
plenamente prueban que Contrebia era ciudad de los Arebacos. 
La otra prueba resulta de las claras y terminantes palabras de 
la cláusula siguiente del fragmento citado de Tito Livio. Dice 
hablando de la importancia ile la toma y ploseción de Contrebia 
para Sertorio; ^Praterquam urbem oportunissimus ex Beronibus 
transitus erat in quamcumque reponem ducere exercitus statuis- 
set.» Se vé por estas palabras que Contrebia ocupaba un punto 
escelente para el tránsito de los egércitos situados en los Bero- 
lies á cualquiera otra región que se quisiese dirigirlos. El sabio 
Giovenaci (i) sin duda en consideración áesta cláusula, en las 
notas al fragmento colocó á Contrebia en los Pelendones, sabien* 
do que solamente estos Celtíberos y los Arevacos confinaban 
por el Sur con los Berones, y es cierto que para aclarar esta 
cuestión y fijar la verdadera situación de la antigua Contrebia, 
es preciso no perder de vista á los Berones, y acordarse que en- 
tre ellos y los Celtíberos de Aragón, había otro país que era de 
los Vascones, en el que estaba Calagurrisy decidida partidaria 
de Sertorio: cuya circunstancia y la de que Daroca y sus cerca - 
nías están al Este de los Berones, esto es á un lado de ellos, y á 
una distancia no corta; cuando el testo dice que Contrebia era 
de tanta importancia para el paso ó tránsito de los egércitos de 



(i) Dice Giovenaci en la nota: cContrebia. De positu, si quaeratur, di- 
cam, sed ut in re obscura timide ac diftidenter; in Palendonibus igitur 
arbitror, aut si mavis in horum et vasconum finibus. Qua enim opportu- 
nior Sertorio transitus ex Beronibus in quamcumque regioncm cogitas- 
set sen Lusitanorum, sive Hedetanorum, sive denique interjacentium po- 
pulorum?> Giovenaci siguiendo á Plinio, estendió los Pelendones hasta Nu- 
mancia; solamente así podían confinar con los vascones. Estrabón y To- 
lomeo ponen á Numancia entre las ciudades de los Arevacos, los que por 
Agreda confinaban con la Vasconia. 



CONTREBIA LÉUCADA. SU REDUCCIÓN GEOGRÁFICA 24 1 

Sertorio situados en los Berones á cualquiera región que los en- 
víase, repele la opinión de Masdeu; y me persuade que debe 
buscarse á Contrebia al medk) día de los Berones, en situación 
que pudiese influir oportunísimamente para las salidas ó escur- 
siones de los egércitos acantonados en aquel País. 

Si la opinión del Abate Masdeu no llena la idea de la cláusu- 
la del fragmento, porque no se concibe el influxo que pueda te- 
ner una plaza colocada á un lado no próximo de una Provincia 
para la mejor salida de los egércitos acantonados en ella; tampo- 
co comprendo cómo el Sr. Cortés, teniendo el testo delante, 
pudo prescindir de los Berones para fijar la situación de Con- 
trebia en Zurita de los Canes sobre el Tajo. La grande distancia 
de 30 leguas á lo menos del punto más próximo del país de los 
Berones : las elevadas y ásperas cordilleras: los muchos ríos y 
arroyos: y entonces aun, las diferentes Naciones que mediaban, 
hacían imposible el menor influxo con los Berones de la Ciudad 
de Contrebia, situándola en Zurita de los Canes. 

Pero el Sr. Cortés cree, que Contrebia era «ciudad Celtíbera 
rigurosa, no Arebaca, ni Pelendona». Yo que tengo á los Areba- 
bicos y Pelendones por tan celtíberos como á sus vecinos y con- 
federados los Lusones, no encuentro dificultad en colocará Con- 
trebia en un punto, que convenga con la cláusula del fragmento, 
y que sea de la Celtiberia. 

Veamos ahora si los Arevacos eran Celtíberos, circunstancia 
necesaria para que se verifique el dicho de Valerio Máximo en 
que se llama á Contrebia, Caput ejus gentis (Celtiberd^). Para pro- 
bar esta parte de mi disertación, presentaré en estracto el testo 
de Estrabón, quien describiendo la Provincia Tarraconense, dice: 
«La una de ellas (de las cordilleras), partiendo de los Cántabros, 
\íenc corriendo paralela al Pirineo, hasta tocar con nuestra mar, 
y esta montaña se llama Idúbeda (l).» Y más adelante «entre el 



(i) £1 Idúbeda principia como á dos leguas al Este de la ciudad de 
Burgos; no está enlazado con las montañas de Burgos que están al Norte 
y que era de los Cántabros, pero no dista mucho; le separa de estas un 
país llanOf aunque alto, que se llama Montes de Oca. Al principiar la cor- 



242 boletín de la REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Pirineo y el Idúbeda corre el Ebro por un álveo paralelo á las 
dos cordilleras.» «Al momento que se dobla el Idúbeda, se en- 
tra en la Celtiberia, región grande y variada: Nacen en ella di- 
versos ríos, que llevan sus aguas al océano; entre estos se cuenta 
el Duero, que corre hacia Numancia»... «Al Norte de los Celtí- 
beros están los Berones»... «Al oriente de los Celtíberos está el 
monte Idúbeda». «Divididos los Celtíberos en cuatro naciones, los 
más poderosos son los que caen á oriente, y al medio día»... «Los 
Arebacos confinan por un costado con los carpetanos... Lacipdad 
más famosa de éstos (los Arevacos) es Numancia, célebre en la 
guerra celtibérica por haber vencido muchos egércitos romanos». 
Hasta aquí Estrabón. Tolomeo (l) coloca al Sur de los Berones 
los Arevacos; y entre sus ciudades pone á Confluenta, Clunia, 
Uxama Argelae, Numantia, etc. Del testo de Estrabón resulta 
que los Celtíberos confinaban por el Norte con los Berones: Que 
al momento que se doblaba el Idúbeda, se pisaba la Celtiberia: 
Que el Duero nacía en la Celtiberia: Que Numancia era ciudad 
Celtíbera: Y que advirtiendo que los Celtíberos se dividían en 
cuatro naciones, habla á continuación de los Arevacos, en los 
cuales coloca la famosa Numancia. De suerte que Estrabón no 
solamente tuvo á los Arevacos por Celtíberos, sino por famosos 
Celtíberos. En vista de esto no es argumento contra la situación 
en los Arebacos que supongo á Contrebia, el que Valerio Má- 
ximo la llame « Caput gentis CeltibercB^ y especialmente cuando 
no se sabe que la Celtiberia tuviese entonces otra capital. La si- 
tuación geográfica de los Arevacos con respecto á los Berones, 
está confirmada con Tolomeo que coloca á los Arevacos al sur 



dillera del Idúbeda, que hoy se llama sierras de Lara, de Pinedo, de Ca- 
meros, etc., está el lugar de Jdeasádos leguas de Burgos, nombre que acaso 
es corrupción de Idübeda sincopado: idúbeda, íbeda^ ibeas, A lo leguas 
Este del principio de esta montaña ó sierra está la Laguna Urbión en las 
Viniegras sobre la villa de Anguiano pueblos de la Rioja. Próximo á Ney- 
la, no muy lejos de la Laguna, nace el Nagerilla, que pasando por An- 
guiano, entra en el Ebro por Montalvo. Por el Sur de la laguna nace el 
Duero, que corre á Soria distante 1 2 leguas. 

(i) Claudins Ptolomens, Lib. 2. Cap. 6. Hispaftia Tarraconensis^ Tab. 2. 
Europa. 



CONTREBIA LAUCADA. SU REDUCCIÓN GEOGRÁFICA 243 

de los Berones; Estrabón coloca estos al Norte de los Arebacos 
que es lo mismo (l). Debe notarse también que cuando Estra- 
bón dijo, que doblando el Idúbeda, al momento se ponía el pie 
en la Celtiberia, no pudo hablar de otros Celtíberos que de los 
Arevacos y Pelendones, á los que exactamente coloca á la falda 
meridional del Idúbeda: No podía haber afirmado lo mismo de 
los Celtiberos Lusones confinantes por Este con los Arevacos^ 
porque ocupando los Lusones desde Tarazona, Calatayud, y Da- 
roca hasta Segorbe, Albarracín, Cabeza de Griego, etc., no so- 
lamente ocupaban las faldas del medio día del Idúbeda, sino 
también las del Norte, y todos sus lados hasta salir de su Pro- 
vincia. 

¿Y se despreciará para fijar la localidad de Contrebia la toma 
de Segeda por Pompeyo en la fuerza ó en el tiempo que se ha- 
cía con más calor la guerra sertorianaf Generalmente se cree que 
Segeda (2) estaba en las cercanías de Canales en la Sierra de Ca- 
meros. Estrabón dice que era ciudad Arevaca. Es cierto que en 
Canales se encuentran antigüedades y entre ellas preciosas mo- 
nedas: En mi sistema Segeda no debía distar muchas leguas de 
Contrebia; y la dirección de Pompeyo desde los Pirineos á tomar 
una ciudad Celtibérica Areváca precisamente y colocada sobre 
el Idúbeda, me hace creer, teniendo presente la topografía del 
País, que Pompeyo, no decidiéndose á atacar á Contrebia, quiso 
inutilizar los efectos, ó la buena proporción de esta plaza; pose- 
yendo otra tan fuerte el mismo país, y aun en situación más ele- 



(i) Plinio segundo en la Historia natural^ libro 3, cap. de la España ci- 
terior, y de la división del convento de Qunia, hoy Coruña del Conde, 
dice € Termes j ipsaque Clunia Celtiberia finís*. Clunia era la ciudad más 
occidental de los Arevacos, con que Plinio también los tenía por Celtí- 
beros. 

(2) Aunque comunmente se supone la antigua Segeda en Canales, yo 
creo que en Canales estuvo Confloenta; y en Agreda Segeda ó Sageda; y 
Gracurri ó Ilurci en Herce y Grábalos, como opina el Sr. Cortés en su 
Diccionario citado. Para mi sistema es indiferente. Ambas ciudades eran 
de los Arevacos, aunque Agreda está más distante de Salas de los Infan- 
tes y de Contreras que Canales. Igualmente las dos estaban sobre el 
Idúbeda. 



1 



1244 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMU DE LA HISTORIA. 

vada, que dominaba los tres países: Pelendones, Are vacos y Be- 
roñes. 

Por tanto no olvidando el testo citado de Sesto Aurelio Víc- 
tor y la cláusula referida del fragmento de Tito Livio; teniendo 
presente que Contrebia debía de ser como la llave de los Bero- 
nes, ocupando los Arevacos el Sur de las montañas de éstos, 
tengo á Contrebia por ciudad de los Arevacos, y la coloco en la 
-caída meridional de la Sierra de la Rioja al Sur de Escaray, cer- 
ca de Salas de los Infantes y del antiquísimo camino que llaman 
<Ia demanda^^ que va de Salas á Escaray, y cerca de Canales. 
Por este antiquísimo camino, los egércitos acampados en los Be- 
rones, sallan en un día ó en una sola jornada al país de los Are- 
vacos, no lejos de la antigua Uxama Argeke (Osma), y desde 
este país situado como en el corazón de la Península, podían di- 
rigirse al Este á la Edetania, al Sur á los Carpentanos, y al Sur- 
oeste á la Lusitania. 

Además, una plaza en los Arevacos próxima á Salas de los 
Infantes protegía la salida de los egércitos situados en los Bero- 
nes por los Autrigones y Murgobos, ó por Bribiesca y Burgos, 
<iel que Salas de los Infantes está ocho leguas, ó por Torrecilla de 
Cameros al Este de Salas. 

Por todas estas consideraciones he creído que un pueblo que 
reúna á las circunstancias referidas la semejanza del nombre y 
algunos rastros ó reliquias de antigüedades, debe ser preferido á 
todos los designados hasta ahora, para fíjar en él el punto ó si- 
tuación de la antigua Contrebia. Este es Contreras, pueblo de la 
Provincia de Burgos y del Partido de Salas de los Infantes, ocho 
leguas al Este de la Capital, y dos de Salas; próximo por tanto á 
la antigua calzada, que atravesando las Sierras ó el antiguo Idü- 
beda entra por Ezcaray al antiguo país de los Berones, y hoy á 
Santo Domingo de la Calzada, que está en el medio de la anti- 
gua Libia^ hoy Leyva, y de Tritium megalon^ hoy Tricio, media 
legua éste de Nágera: ciudades ambas de los Berones, según Es- 
trabón, Plinio, Tolomeo, etc. Pueblo inmediato al río Arlanza, 
cerca del río Uzero, que pasa por Osma, y no muy separado del 
Duero, y dentro de la inclinación que hace este río, que hasta 



CONTRBBIA L¿UCADA. SU REDUCCIÓN GEOGRÁFICA 245 

Soria corre al Sur, y desde Soria al Poniente: De modo que en 
Contreras (l) pudo verificarse perfectamente la dificultad 6 im- 
posibilidad que para auxiliarla tuvieron los Celtíberos por la 
crecida de los ríos , cuando por primera vez la tomó Fulvio 
Flaco. 

En cuanto á antigüedades; á distancia de un cuarto de legua 
al Oriente de Contreras, en una altura á la izquierda del camino 
que va á Silos, existen de los restos de una antigua fortaleza, 
parte de los torreones, gradería, y un trozo de muralla de nue- 
ve pies de espesor: A este antiguo fuerte llaman hoy Ma- 
randilla* 

Me parece casi demostrado que Contrebia era Ciudad de los 
Celtíberos Arevacos; que solamente siendo Arevaca 6 Pelendo- 
na , podía verificarse la influencia que esta antigua plaza podía 
tener en el tránsito de los egércitos Sertorianos acantonados 
en los Berónes: Que distando Daroca lo menos 120 millas de 
aquel país, y más aún Zurita de los Canes, colocada Contrebia 
en cualquiera de los dos puntos, nada podía influir en el moví- 

m 

miento de aquellas tropas, acantonadas en los Berones: Que por 
tanto, teniendo presente la cláusula del fragmento de Tito Livio, 
era necesario buscar á Contrebia Léucade precisamente en los 
Arevacos, y en éstos fijarla en un punto, que cumpliese 6 llenase 
el objeto de la cláusula: que éste debe hallarse en las cercanías 
de Salas de los Infantes, y en éstas he creído encontrar á Con." 
trebia Léucade eñ el pueblo de Contreras. 

He procurado tratar una cuestión tan obscura con la posible 
claridad. No obstante, el estado de convalecencia, en que aún 

(i) Tengo presente un punto histórico novelesco de Fernán González. 
Se supone que el Conde dio nombre á Contreras por haber encontrado 
casualmente en aquel punto á su madre. Nuestros historiadores no dan 
crédito á este y otros cuentos, con que se han desfigurado los verdaderos 
sucesos de la vida del Conde Fernán González. Los autores ó historiado- 
res coetáneos nada dicen de tal encuentro. Después de muchos siglos, en 
el tiempo de los Romanceros, se inventó el encuentro del Conde, con 
otros sucesos maravillosos; por tanto no he variado mi opinión. Los auto- 
res de. la patraña deberían haber . supuesto otros encuentros más para 
otros pueblos de España que también se llaman Contreras, como también 
hubo otras Contrebias. . 

TOMO L. 1 6 



246 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

me encuentro, acaso no me habrá permitido discurrir cual corres- 
ponde en cuestiones históricas que se deben presentar á la Real 
Academia; pero confiando en que el sabio siempre es indulgente, 
repitiendo mis afectos de gratitud á la docta Corporación, no 
puedo menos de ofrecer mis servicios, aunque me considero el 
ínfimo de sus individuos. 



Apéndice. 

En la edición de Apiano Alejandrino publicada en Amsterdam 
en 1670 con notas de Henrique Stéphano y de otros, que tuvo 
presente Masdeu, que posee nuestra Academia de la Historia 
Matritense, que se tiene por la más correcta, y que yo he tenido 
delante en la parte ó libro de Bellis HispaniciSy pág. 472, des- 
pués de referir que los Romanos no quisieron permitir la esten- 
sión de los muros de Segeda, se lee: Que temiendo los Segeda- 
nos viniesen ó llegasen los Romanos á acometerles, cuando aún 
no estaban concluidas las murallas, se retiraron con sus mugeres 
ó hijos al País de los Arevacos. «Cujus adventnm ut praesensere 
Segedenses, quia murus nondum perfectus erat, cum uxoribus 
ac liberis ad Arvacos fugere. » Cuenta luego la batalla que el 
General Segedano Caro dio á los Romanos en la que los derrotó; 
pero cuyos efectos ó resultados fueron de ningún valor, porque 
ciegos los Segedanos en la persecución, cuando iban en el mayor 
desorden, aprovechándose de él la Caballería Romana que custo- 
diaba el bagage, se arrojó sobre ellos, los causó una horrorosa 
pérdida, y mató al General Caro, etc. Y sigue Apiano: «ea ipsa 
nocte Arvaci Numantiam, validissimam urbem, conveniunt; no- 
vosque Duces creant Ambonem ( " A;jL,^ü)va) et Leuconem (Asjxwva).» 
Masdeu dice: «tuvieron aquí (Numancia) una junta en la que nom- 
braron dos Generales Ambón y Leucón.:^ No dice Masdeu si con- 
sideraba estos nombres propios o apelativos. Yo creo eran ape- 
lativos tomados de las ciudades á que pertenecían; y tanto más 
me persuado de esto, cuanto no lejos de estos Países existió una 
Ciudad llamada Aniba, de quien hay una lápida en la gran co- 



CONTREBIA LÉUCADA: SU REDUCCIÓN ÓBOGRÁPICA ¿47 

lección manuscrita por el mismo Abate Masdeu, que posee nues- 
tra Academia de la Historia. Si hay esta razón poderosa para 
considerar el nombre Ambón, ó Ambona en griego apelativo, 
como si se dijese Berón ó Pelendón, etc., ¿cuánto mejor se podrá 
asegurar de Leucón tomado tan conocidamente del segundo de 
la famosa Contrebia Léucade, sincopando Leucadón en Leucón 
ó en Griego Leucona? Síncopas muy frecuentes en otros nombres, 
y que en el de Arevacos encontramos en este mismo testo de 
Apiano, en que se les escribe «Arvacci, ó Arvacos»: Si esto es 
así, por lo menos es probable sea así, si vemos á los Arevacos 
en Numancia nombrar para Gefe ó General de sus Egércitos á 
un ciudadano de Léucade, á Leucona ó J^eucón, es claro que los 
de Léucade estaban en el Egército Arevaco, y que eran Areva- 
cos, pues que con éstos en la misma noche siguiente á la batalla 
se reunieron en Numancia. Si se esplica así naturalmente el testo 
y por él se rastrea la próxima situación á Numancia de Contrebia 
Léucade, el mismo testo rechaza la opinión fluctuante de Mas*- 
deu, que después de haber colocado á Contrebia en Castilla la 
Nueva, la llevó á Daroca en Aragón muy distante de Numancia; 
y la del Sr. Cortés que en su Diccionario Geográfico Histórico 
la llevó nada menos que á Zurita de los Canes, aún más lejos de 
los Berones y de Numancia (l). 

Madrid, y Octubre 22, de 1S41. 

Ángel Casimiro de Govantes. 



(i) En el mismo códice preceden á esta disertación otras dos inéditas 
del Sr. Govantes, recibidas por la Academia en Mayo de 1841. 

Fol. I -10. — Antiguas mansiones romanas, AHliana y Barbariana que en 
el itinerario de Antonino Augusto seguían á Virovesca en dirección de po- 
niente á oriente, ó de Astorga á Zaragoza. 

Fol. 11-46. — Situación de las cuatro mansiones romanas que en el 
camino de España á la Aquitania por Pamplona seguían á Virovesca se- 
gún el itinerario de Antonino Augusto: Vendcleia^ Dtohriga^ Beleia y Suis- 
saíto. 

Govantes las refundió en su Diccionario Geográfico-histórico de la Rioja. 
Madrid, 1846. -N. de la R. 



? 



1 







348 



BOLBTÍN DB LA RBAL ACADBMIA DB LA HISTORIA. 






IV 



EPIGRAFÍA ROMANA, GRIEGA Y VISIGÓTICA 
DE EXTREMADURA Y ANDALUCÍA 



Mérida. 

1) Fragmento de mármol blanco de 0, 16 m. de ancho por 
0,30 de altura. 

I OK vs 

VTINVS 

SitiiéiiéUi 

S«T»T»L 

[Vic]tarius [Pía ?]uttnus... S{it) t(tbi) t(errá) l{evis). 
Victorio Plautino... Séate la tíerra ligera. 

2) Lápida de mármol blanco de 0,44 m. de ancho por 0,36- 
de alto, rota por su parte inferior y lado izquierdo; una corona 
de laurel rodea la inscripción. Letras altas de 0,03 m. 



gg MARÍA PA 
MVLA DEl ^X\t 
ANNOS XXVII KE 
QVIKVIT IN PACE D 



María sierva de Dios, vivió 27 años. Descansó en la paz del Señor el 



día. 



Como se ve, la rotura del epígrafe nos priva de conocer el día 
y la era del fallecimiento. 

3) Fragmento de mármol blanco de 0,22 m. de altura por 
0,18 de ancho. Ostentaba el crismen en su parte superior y 
central, del cual se conserva la mitad correspondiente al lada 



EPIGRAFÍA ROMANA, GRIEGA Y VISIGÓTICA 349 

izquierdo, á cuyo lado se ve una paloma. Una corona rodeaba 
la inscripción. 

paloma 



t 



BI •VI 

{Aíari?]a [/amula D]ei vi[xit annos.,,] 
María sierva de Dios, vivió... años. 



Solana de los Barros. 

4) Signo militar de bronce, que presenta en su parte supe- 
rior una pequeña águila con las alas desplegadas, y en la inferior, 
<lentro de un círculo, la inscripción: 

S • P • Q • R . 

S {enaius) / {ofulus ( q) ué) r {pmanus) . 
£1 Senado y el pueblo romano. 

Probablemente tenemos en este interesante monumento la 
insignia de uno de los manípulos pertenecientes á las l^iones 
quinta ó décima que tuvieron su cuartel en Mérida. 

5) Lápida de mármol blanco de 0,26 m. de altura por 0,15 
•de ancho y 0,04 de grueso. Letras altas de 0,03 m. 

D M s 
c I L B V s 

S A B N o N I 

ANO XV . MI 

5 P.APVLVS 

FALCO 

V*S« L.M* 

/>(/>) mianiims) s^acrunC), Cileus Saenoni an{n)orum XV, m{ensisy I, 
/'{atís) Apulus I'alco v{otiim) siplvit) l(ibens) m(erifo). 

Consagrado á los dioses manes de Cileo Cenón , de 1 5 años y un raes. 
A las Hadas Apulo Falcón cumplió gustoso el voto que había hecho. 



250 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Es sumamente extraña la fórmula dedicatoria usada en este 
epígrafe, que se emplea únicamente en los dedicados á las divi- 
nidades. 

Saenoni por Caenoni presenta un caso de cetacismo raro en 
las inscripciones de la Lusitania. 

6) Lápida de pizarra negra de 0,41 m. por 0,41 , ostentando 
un recuadro grabado, que representa una ara con su plinto y 
cornisaje, en cuyo centro campea la inscripción. Letras altas 
de 0,04 m. en los dos primeros renglones y de 0,05 en los res- 
tantes. 

D . M « s . 

I « SPECLAR • L 
QVIVXSITAN 

ANN XXI 
5 M • M.P^S aP. 

S . T.T.L. 

D{is) m(anidus) s{acrum). J(unió) Spec[u'\lar{is) l{iberto) qut v\i\xn 
an{nis) XXL M{erenti) m{aier) f(ecit) s{iia) p{eaima). S{it) t{ibi) t{erra) 
l{eüis). 

Consagrado á los dioses manes. A Junio Specular liberto que vivió 2 1 
años. Su madre á tan benemérito hijo dedicó á su costa. Séate la tierra 
ligera. 

Como se ve, el vocablo annis hállase repetido , sin duda , por 
error del cuadratario. 

7) Lápida de pizarra negra, rota por su lado izquierdo, os- 
tentando la inscripción en caracteres griegos. 

CíAI 

KATALXA 
PEKAIEX* 
PAINOT 

ECa -AoaoJ.fjx^i xai vf^ Xp(iaToO) ;paívou. 
Eva regocíjate é ilumínate de Cristo. 

El lenguaje es rústico é indica el que la plebe hablaba tro- 
cando la pronunciación con arreglo á la afinidad de las conso- 



EPIGRAFÍA ROMANA, GRIEGA Y VISIGÓTICA 25 1 

nantes. El primer imperativo transpone la /. á la i y debía es- 
cribirse xaiá/aips. El segundo muda la x en /, por afinidad con 
esta consonante. Nótase al principio el antiguo signo cristiano 
del áncora, símbolo de la esperanza, con arreglo á lo expresado 
por el apóstol San Pablo en su epístola á los Hebreos (vi- 1 9): 
quam sicut anckoram habemus anintae tutam. El texto, que si- 
gue al nombre de la difunta , halla su explicación en la epístola á 

los Efesios (v, 14)1 "Eys'.ps ó xaOeúSwv xx\ áváciTa va. tüív vsxpcov xai ejit^aúagt 
av. 6 Xpi^TÓ;. 

ItáUca. 

8) Fragmento de mármol blanco de 0,15 m. de largo por 
0,11 de altura. Letras altas de 0,03 m.; puntos triangulares. 

L • MARCI 
S V E T V S P 
B N T I 



... L{iicius) Marci{us Man\suetus f(ilio ?) [b{ene)mer]enti [f{6cit)\ 
... Lucio Marcio Mansueto dedicó á su benemérito hijo. 

9) Baldosa de barro cocido, rota por su lado derecho; la ins- 
cripción encerrada en un rectángulo de 0,03 m. de alto por 0, 1 2 
de largo. Letras altas de 0,02 m. en el primer renglón y de 0,OI 
en el segundo. 



VCIDIVS • M • F 
o • PR • ALEX-ST 



[M{arcus) Petr'\ucidiiis M{arci) f{ilius) [lgg{aius) pr]o pr {actor ¿) 
Alex{andri) St{ephamis ?). 

Marco Petrucidio, hijo de Marco, legado propretor de Alejandro Estéfano. 

Intégrase esta inscripción por la que, procedente de Carteya, 
existe en Gibraltar (C. L L., 4.967 1 M, Petrucidius - M * F - \ 
leg. pro. pr. M. Lid,) Ambas estampillas presentan caracteres 



252 boletín DB la RJSilL ACADBMIA DB LA HISTORIA. 

augusteos, tratándose en ésta del mismo personaje, legado á la 
sazón de otro procónsul de la Bética. 

10) Fragmento de mármol blanco de 0,21 m. de largo por 
0,13 de alto y 0,06 de grueso, que en caracteres visigóticos os- 
tenta la inscripción: 



NICoPVILA 

ANNVLO O 



Nicopuila de un añito. 



El nombre, de indudable origen griego, parece haberse for- 
mado de vtxoTiocó;, ó vtxó^ouXo^. 

Todas las mencionadas inscripciones existen en mi colección 
de Almendralejo. 

Madrid, 22 de Febrero de 1907. 

El Marqués de Monsalud. 



RESTOS DE POBLACIÓN ROMANA EN LOS CARABANCHELES 

( MADRID) 

En las afueras del pueblo de Carabanchel Bajo, á la parte O. 
sobre una eminencia del terreno, se destaca una pequeña iglesia 
que llama la atención por su aspecto de antigüedad, y en efecto 
parece remontarse por lo menos al siglo xii. Es conocida por 
ermita de Nuestra Señora de la Antigua y hace al presente 
oficio de capilla del cementerio á ella adosado. 

Que en sus orígenes fué iglesia y no ermita, lo atestigua el 
hecho de tener una torre de regular altura con varios huecos 
para campanas, en vez de espadaña para esquilón; y lo indican 
asimismo tres documentos fechados^ respectivamente, en l.^de 
Enero de Il8l, 2 Septiembre de II91 y 2 de Julio de 1218, que 



RESTOS DE POBLACIÓN ROMANA BN LOS CARABANCHELES 353 

sacó á luz el R. P. Fidel Fita en el Boletín de la Academia (i). 
No hace á nuestro objeto describir esta construcción por ser de 
sobra conocida; pero sí nos sirve para demostrar que á su alre- 
dedor, hoy campos laborables y el cementerio, hubo en tiempos 
una población más ó menos importante, idea esta tradicional 
entre los vecinos de Carabanchel. 

fEn qué época desapareció la última casa? La población que 
allí hubiera ¿se fué corriendo hasta formar lo que hoy constitu- 
yen los dos Carabancheles? Lo ignoramos, aunque no creemos 
aventurado contestar afirmativamente á la segunda pregunta. 

La iglesia parroquial de Carabanchel Bajo data del siglo xvi, 
en la cual por cierto, y séanos permitida esta pequeña digresión, 
las bóvedas de fines del siglo xvn ocultan la primitiva techumbre 
de bonita alfarjía mudejar. Esta es noticia que pocos conocen. 

En la finca de los Condes de Montijo, distante unos 300 m. de 
la ermita, por el siglo xviii, según referencias, se descubrió, y 
aún se conserva, un notable mosaico romano y restos de otros (2). 
Ignoramos si entonces se hicieron más investigaciones ó si cre- 
yeron, como después el Sr. Rada y Delgado al publicar dicho 
mosaico en el Museo Español de Antigüedades (3), que hubiese 
podido pertenecer á una quinta romana aislada de población; 
pero hace pocos años que al abrir un hoyo cerca del cementerio, 
se halló un bronce de admirable ejecución representando una ca- 
beza de asno coronada de yedra; objeto que, á juzgar por sus 
similares existentes en algunos Museos, debió formar parte de 
un biselliuniy ó sitial de honor, capaz para dos personas. A la 
vez se halló una serpiente con algunos fragmentos informes, todo 
ello igualmente de bronce. Fueron adquiridos estos objetos 



(i) Tomo vm, pág. 68, 72 y 326. En el primero de estos documentos el 
nombre de la aldea se escribe Caravafigel^ y en los otros dos Caravanckel^ 

quizá derivado del árabe 'íJ\y3 como el castellano carava (junta de la- 
bradores para celebrar sus ñestas). 

(2), D. Pelayo Quintero, gran conocedor del arte musivario, les asigna 
igual carácter y época que los últimamente estudiados por él en Itálica. 

(3) Tomo IV, pág. 413 y su lámina correspondiente. 



254 



boletín de la real academia de la historia 



por el académico Sr. Vives, en cuya notable colección figuran 
hoy (l). 

En un periódico local El Eco df los Carabancheles, que se pu- 
blicaba por el año 1 897, el Sr. González Valencia, profesor que . 
era entonces en Carabanchel Bajo de intrucción primaria, apun- 
taba la idea, no sólo del probable origen romano de este pueblo, 1 
sino también la de que hubiera podido ser alguna de las pobla- j 
ciones á que los cronistas matritenses atribuyen los orígenes de 
Madrid, tales como Miacum ó la fabulosa Mantua Carpetana. 

No nos pareció muy descarriada la sospecha del buen maestr 
de Carabanchel, pues más de una vez se nos había ocurrido. 

La circunstancia de no saber positivamente dónde estuvo si 
tuada una mansión citada en el Itinerario de Antonino con 
nombre de Miacum, al hablar de la vía militar que iba de Segó 
via á Titúlela (hoy Bayona de Titúlela, cerca de Aranjuez), hiz 
creer á los historiadores que se trataba del primitivo Madrid, si 
tener en cuenta lo absurdo que resultaba que el camino subie 
á la meseta madrileña para volver á bajar, cruzando dos vece 
el río Manzanares. 

Pero si Miacum no fué Madrid, debió, no obstante, estar cerc 
pues cerca pasa una línea imaginaria trazada en el mapa y qu 
toque en Segovia y en Titúlela (2), 

En el término de Carabanchel Bajo hay un arroyo que, en 
sentencia aprobada en 1 208 por el rey D. Alonso VIII sobre s 
ñalamiento de límites entre Segovia y Madrid, aparece con 
nombre de Miaco, En la que D. Sancho el Bravo dio en 12 
sobre los mismos límites, lleva el de Meac^ y en la actualidad 
conoce por Meaques, 



(1) J. R. Mélida, La Colección de bronces antiguos de D. Antonio Vivi 
Madrid, 1902, y Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos ^ iv (1900), páj 
ñas 541 á 546 y láminas xxiv y xxv. 

(2) Ya lo indicó y puntualizó el sabio Académico de número, D. Eduj 
do Saavedra, en su Discurso de recepción en la Academia (28 Dicieml 
de 1862), pág. 95: «MIACUM. Despoblado de los Meaques, cerca de 
drid, en la Real Casa de Campo. Entre esta mansión y Segovia falta oí 
con la misma distancia (29 millas), que debe buscarse hacia el ventorril 
del Duende, á tres kilómetros de Guadarrama.» 



RESTOS DE POBLACIÓN HOMANA EN LOS CARABANCHBLES 255 

Ocioso es llamar la atención, no ya sobre la semejanza, sino 
sobre la identidad de estos nombres con el de Miacum, y tam- 
bién lo frecuente que es tomar los ríos y arroyos el nombre de 
las poblaciones más cercanas á sus nacimientos. 

Todas estas circunstancias y las referencias de vecinos del 
pueblo sobre hallazgos' de monedas y objetos en diferentes épo- 
cas, movieron al quo estas líneas escribe, habitante en Caraban- 
chel durante el año de 1903, á practicar algunas investigaciones 
sobre el terreno, dando la primera de ellas por resultado el ha- 
llar una pesa de barro y gran cantidad de fragmentos del llamado 
barro saguntino. 

Contigua al cementerio pasa la vía férrea (fuera de explota- 
ción) que se construyó en parte, creemos que para San Martín 
de Valdeiglesias desde Madrid. En esta parte precisamente ha 
quedado desmontado el cerro de la ermita; y en los taludes y 
en el fondo de la vía, por efecto de los desprendimientos de tie- 
rras, han quedado al descubierto enormes tejas y ladrillos, restos 
de ánforas y otras vasijas , algunos trozos de cimentación , esco- 
rias y cenizas. En sucesivos paseos por aquellos contornos halla- 
mos, además, restos de mosaicos, baldosines romboidales y otros 
objetos. Lo que valía la pena lo recogimos, y se remite adjunto 
á esa docta Corporación, por si puede servir para su estudio. 

Acompañamos también un plano del terreno, marcando con 
lápiz azul el límite del perímetro donde se hallan dichos restos. 
El plano está hecho de memoria y sin escala. 

Guiado por nuestros antecedentes, D. Eustaquio Páramo hizo 
otras investigaciones, habiendo recogido gran cantidad de obje- 
tos, que conserva y que seguramente no vacilará en ofrecer á 
esa Academia cuando regrese á Madrid, pues se halla ausente en 
la actualidad. 

Causa alguna extrañeza hallar entre tantos restos de cerámica 
pocos de construcción; pero esto obedece, como hemos podido 
comprobar, á que han sido empleados en la edificación de am- 
bos Carabancheles. 

Madrid, 15 de Marzo de 1907. 

José María Florit. 



256 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



VI 

LÁPIDAS ROMANAS DE TRICIO 

Defiriendo á indicaciones de mi sabio amigo el R. P. Fidel 
Fita, me trasladé á principios de Septiembre de 1 896 á la villa 
de Tricio, que conserva el nombre con que suena en la geogra- 
fía de Ptolomeo y en el Itinerario de Antonino. Sobre la cumbre 
y en parte de la falda de una colina, á unos dos kilómetros al este 
de la ciudad de Nájera, yérguese la antigua villa riojana, que 
con razón se jacta del dictado de «Balcón de la Rioja», pues 
desde ella se disfrutan hermosísimas vistas. En aquella eminen-- 
cia, dominando la fértil vega del Najerilla y dominada por la fra- 
gosa sierra donde es fama que San Millán ejercitó sus virtudes, 
estuvo, sin duda, la ciudad verónica que comparte con Oliba y 
Varia los honores de la mención en las tablas Ptolemaicas. Aparte, 
en efecto, de la ya indicada correspondencia entre el nombre 
actual y el antiguo, coinciden allí con bastante aproximación las 
distancias señaladas por el Itinerario y Ptolomeo al Tricio de los 
Verones: á 18 millas de Vareia en la vía de León á Zaragoza, 
según aquél; á los 13** de longitud y 42** y 50' de latitud, según 
éste, dentro, claro está, de la peculiar manera de su Geografía. 
Del camino que enlazaba á Tricio con Oliba ó Libia y con Va- 
reia ó Varia y lo ponía en comunicación con Virovesca (Brivies- 
ca) y Barbariana (San Martín de Barbarana) persisten restos bas- 
tantes para conjeturar todo el trazado y fijar en la villa actual el 
sitio de la población antigua; pero testimonio más concluyente 
de que allá hubo población romana floreciente son las lápidas y 
otras antigüedades descubiertas en su término. Objeto de mi ex- 
pedición era precisamente la revisión de esas lápidas descubier- 
tas en 1819 junto ala ermita de Nuestra Señora de los Arcos» 
cerca de Tricio, y colocadas después en distintos puntos de la 
villa. Las publicó D. Ángel Casimiro Govantes en el suplemen- 
to á su «Sección segunda del Diccionario Geográfico -Histórico 
de la Real Academia de la Historia*, consignando ya que las 



LÁPIDAS ROMANAS DE TRXCIO 257 

inscripciones de aquellas lápidas no habían sido copiadas con 
exactitud, y que no se podían leer algunas de ellas. Desde 185 1, 
en que el diligente académico dio á luz diez y siete epígrafes 
triciences, se han perdido doce, quedando sólo seis en mediano 
estado de conservación. No es de extrañar, pues, que su lectura é 
interpretación se resistieran á la sagacidad epigráfica de Hübner» 
y que ni aun con nuevos datos aportados por el P. Naval, haya 
podido el propio P. Fita dar por desvanecidas ciertas dudas; por 
eso, y por si pueden arrojar alguna luz mis reconocimientos é 
improntas, me decido á dar cuenta de ellos, al cabo de nueve 
años en los cuales no he tenido ni gusto ni vagar para estas co- 
sas. A la cabeza, pongo un epígrafe, á mi entender inédito, po- 
bre compensación de los títulos desaparecidos. 



1. 

En el portal de una casa de Tricio. Toda la lápida mide 
0,38X0,17. La inscripción ocupa una faja de 0,21 con 0,17. Las 
letras altas 0,035 se hallan en gran parte borrosas: 

CLAVDI 

ÍÍV///////r//RO 

PJMVS////// 
T S D S M 

Claudiu[s T]rophimus.„ 

El cognombre del difunto á cuya memoria se consagró la ins- 
cripción, parece Tropkimus^ que aparece en varios epígrafes pu- 
blicados por Hübner (CAE [c. tJROPHIMVS (552); TROPHI- 
MVS (3.937); Agathopi TROPHIMI (4.463)). Para tal lectura 
hay que suponer al comienzo del tercer renglón un nexo de phi 
poco visible por la mala conservación de la piedra. Tropkimus^ 
transcripción latina de Tpocpt(jLo;, signiñca literalmente «el alimen- 
tador de la familia», es decir, «el dueño de la casa:>, y metafóri- 
camente, en Menandro, «el hijo de la casa», el crlOt como dicen 
los aragoneses con pintoresca crudeza. 



258 fiOLBTÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

I 

2. 

La lápida publicada por Govantes con el núm. I .® en el Su- 
plonento al Diccionario Histórico- Geográfico de la Rioja (pág. 1 1), 
y por Hübner con el 2.894, persiste en la fachada de la casa de 
D. Venancio Solozábal , en la calle mayor de Tricio. El cuerpo 
de la inscripción, con letras altas de 4 á 5 cm., campea en una 
faja rectangular de 1,12 m. Sobre ella se eleva una especie de 
frontón triangular moldurado, de 0,24 en su altura máxima, con 
las siglas D. M. en el tímpano á derecha é izquierda de un rose- 
tón sencillo. La piedra, quebrada de arriba abajo, hacia el último 
tercio de la derecha, ofrece el siguiente aspecto: 





TlUYJO/^\MV5c?^10PATERNO FRAT 
I^TIilQ_CAPiroNMEMllSilMli- 

D{ís) Af(anihus). Aiilius Maxumus At{üi\o Paterno frat{rihus) ei Atilio 
Capiioni [p\ieniissimis, 

A los Dioses Manes. Atilio Máximo á sus piadosísimos hermanos Atilio 
Paterno y Atilio Capitón. 

Hübner (7. c.)y en vista de la inexacta copia de Govantes, leyó 
y suplió: D{is) M{anibiis) Atilius [M]axumus A[tilio] Paterno 
jra(tri) et Atilio Capitoni,.. (fortasse filio) [pi]entissimis. 

El P. Naval (Bol. de la R. Acad. de la Hist., tomo xLm, pá- 
gina 544. Madrid, 1903) propone el epígrafe como yo lo vi en 5 
de Septiembre de 1896, aunque distinguiendo la inicial de pien- 
tissimiSy á mi parecer desvanecida, y sin indicar la fractura, con 
la cual queda explicada la mutilación sufrida por el At[ili]o de la 



LÁPIDAS ROMANAS DE TRICIO 259 

línea segunda. Ante estas diferentes lecturas, perplejo, á pesar 
de su admirable perspicacia, el P* Fita se pregunta : *¿Cuál de 
ellas representa mejor el original ? » , y espera que la fotografía 
decida la cuestión. A mi ver, la impronta que acompaño y la 
detenida inspección que hice de la lápida dudosa, dan ya defini- 
tiva solución en la forma antedicha. 

El nombre Atilius^ común á los tres hermanos, recuerda el d|e 
la estación Atiliana^ situada cerca de la de Tricio, en la aldea 
de la Yunta, al O. de Hormilleja. 



3. 

En la pared de una huerta. La han publicado Govantes (Sup,, 
pág. 12, núm. 2.°); Hübner (núm. 2.889), y P. Fita, por envío del 
P. Naval (Bol. de la R. Acad. de la Hist., tomo xliii, pág. 545). 
La piedra está cortada por el lado derecho y por debajo. Del 
primitivo epígrafe subsiste lo siguiente, copiado del original y 
rectificado y comprobado después sobre el calco y sobre una 

mediana negativa fotográfica. Véase el fotograbado. 

• 

[D{is) M{ambus)} Clo\dijt Rufi\naé\ Lancien\si'\ G{a¿d) Valerio [Flá\vo 
mili[ti Uij^tonis)] VII G{eminae)[p{iae)/{elicis)] G{aius) Valcrius [Fia]- 
vinus eq{u6s), [c{ohoríis).»,] miliariae.,. patn et m\atri f{aciendum) c{u- 

ravit)]. 

A los Dioses Manes. A Clodia Rufína Lanciense y á Gayo Valerio Flavo, 
soldado de la Legión Vil, gemina, pía feliz. A su padre y á su madre hizo 
este monumento Gayo Valerio Flavino soldado de caballería. 

El P. Fita (Bol., /. c.) suple en los renglones / y 8 [I Fl{aviae) 
H (ispanorum] miliariae ^ guiado, sin duda, por el signo x , sigla 
de miliaria, variante de la letra pki del alfabeto calcidico, em- 
pleada á veces en sustitución de la M, y justifica lo suplido con 
la referencia á una lápida cordubense {Hübner, 2.213), recorda- 
toria de un prefecto de aquella cohorte. 



BOLBTñ) DB lA BBAL ACADBliU I>B LA R18T0UA. 



En la misma pared, y contigua á la anterior, con un tosco 
adorno en la parte superior; cortada en los lados derecho é infe- 



rior. Conserva un ángulo de los boceles que encuadraron la 
leyenda. La han publicado Govantes {Supl., n. 3.), Hübner(2.890); 



1 



r 



LitplDAS KOMANAS DB TKICIO 301 

P. Fita, por envío del P. Naval {Bol. de la R. Acad. de la Hist., 
tomo XLiii, pág, S46). Véase el fotograbado. 

Valeria [yjava oe¡e{rá]na [T]oUt[anó\... 
A Valerio Flavo, veterano Toledano... 

2 y 3. LAVO VETE—. 3 NO TOLETA en Govantes. 

Puede suponerse que el veterano del epígrafe fuera natural de 
Toletum Carpeta norum, correspondiente al actual loledo, y 
celebrado ya por el temple de sus aceros en Tito Livio, Plinio 
Ptolomeo y el Anónimo de R avena. 



En la calle del Cierzo, en lo alto de una pared, sobre la cual 
debió colocarse con propósitos decorativos. La corona un busto 
de mujer descotada, dentro de una especie de hornacina semi- 
circular, de la cual ha desaparecido casi la mitad de la derecha. 
Mide 0,60 X 0,25. La publicó Govantes (Sup., núm. 4, pág. 12), 
restaurándola sin dificultad por ofrecerle pocas dudas. Hüb- 
ner (2.888) la reeditó con hábiles enmiendas. Revisada por el 
P. Naval, se ha expuesto con nuevas correcciones en el Bol. de 
la R. Acad. de la Hist. (tomo xliu, pág. 545). Después de pro- 
lijo examen de la piedra, de las improntas y de la ampliación de 
una fotografía, leo lo siguiente: 



G'VALrFlRIUWIVS tÉC 

R.RiA\!';{-.. ... 

í riLlAf ÍMMOCE S\ 



"^mxW^fi ^y 



tÁM'A/ Vm DXI 



D{is) M{ambus). G{aius) Val(erius) I-irmamisvel{cranas)leg{¡ams) Vil 
g{minaé) p{iae) /{elicis) et Lue{i!iá) Patirna uxor Val(erí<ie) [Xar'\ae 
filiae ¡tmocentisiimae an (norum) V///d(íeaum) XI. 

A los Dioses Manes. Gayo Valerio Firmano, veterano de la legíÓD Vil, 
gemina, pía, feliz, y su mujer Lucilia Paterna, i su inocentísima hija Vate- 
ría Cara, de ocAo años y once dfas de edad. 

TOMO t. 17 



262 BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

2. FiR.iMNus, Govantes; pero al restaurar la leyenda. Firmad- 
ñus, 4. Parae, Govantes, y de él Hübner (2,888), interpretando 
Pa\rat\ae^ añadiendo el segundo «aut Karaey, 6. M(ensium), 
Govantes, Hübner y P. Fita. A mi juicio no es M, sino el nexo A^, 
lo que, siquier borrosamente, aparece en este último renglón, 
por lo cual, y teniendo en cuenta el busto femenino que decora 
el monumento, debe entenderse aninorum). Por poco arte que 
tuviera el escultor, bien se nota que nos quiso representar una 
niña de ocho años. Por otra parte el epitafio, también Triciense, 
de Aurelia, hija de Lesuridantar (Hübner, 2.900), autoriza mi 
lectura, pues en él se mientan claramente los años y los días de 
la difunta (annorum XX . D . V). El cognomen Firmanus se 
halla escrito de extraña manera, prestándose por lo mismo á 
que pudiera leerse Firmianus como en lápidas procedentes de 
La Puente de Sangüesa y Barcelona (Hübner, 2.965, 4.568). La 
lectura aceptada tiene á su favor la existencia indudable de ese 
vocablo en una docena, por lo menos, de títulos hispanos. Hüb- 
ner (7. c,)^ inducido por la transcripción inexacta de Govantes, 
entendió Fir[fni]ni4S, 



6. 

En la pared de la derecha del pórtico de la Iglesia parroquial 
de Tricio. Toda la piedra mide I, I O X 0,60. La parte inferior, 
que contiene el epígrafe, larga 0,50. Sobre ella, un bajorrelieve 
que representa el águila legionaria sujetando con las garras un 
haz de rayos, entre un vaso y una pátera. Encima, en un espacio 
triangular, una corona, como de laurel, y dentro de ella una 
rosa. 

Publicado por Govantes C^»/., núm. 4), Hübner (2.887), P- Fita 
(Boletín, xliii, 54^), con reproducción de la fotografía remitida 
por el P. Naval. 

Para el renglón penúltimo borrado, y para el que conjetura 
final del epígrafe el P. Fita, lee y suple [te VxL(eno) Sé\cundinOy 
m[ater her{es) /{aciendum) c{uravit)^ y traduce: «Su madre y 
heredera le mandó hacer este monumento, cuidando de su erec- 



r 



I>{ii) M{an¡bus). Didio MarctUo miliU l[eponÍs) VII Gieminaé) F(elicis) 
^{etthiriá) Iitli Gtrmani aninomm) XXIX aíra{m) a{g]e»{le]... [Se}ctmdino 
m(ilile?)... 

A los Dioses Manes. A Didio Marcelo, soldado de la legión VII, gemina, 
feliz, en la centuria de Julio Germano, de ag años de edad. Erigido bajo 
«1 cuidado de... Secundino soldado.,. 



204 



boletín de la real academia de la historia. 



ción Valerio Secundino.» Circunscribe la edad de la lápida hacia 
la época de Trajano. Fundándose para ello en la belleza de los 
caracteres, en el estilo de la ornamentación, en la ausencia del 
epíteto PÍA no llevado por la Legión VII hasta tiempo de Cómo- 
do, y en que ostenta ya los títulos de Gemina y Félix, no obte- 
nidos hasta el año 70 de la Era Cristiana. De la centuria ó com- 
pañía de Julio Germano hay recuerdo en una lápida de Mérida 
(Hübner, 5.266). 



7. 



En la plaza de San Miguel, donde se halla como abandonada 
y sirve de banco. Mide 0,60 X 0,38 m. Está muy estropeada- 
Copio de ella lo que pude ver, y que ni en el calco que acompa- 
ño se distingue con claridad por el mal estado de la piedra, y 
porque la fuerza del viento impidió obtener sosegadamente la 
impronta. 

\moH\ 

VH PAPRH 
AS-[HCRI 

B0NIA<A 

BONIOyV\A 
RNO f Ll 



OPIENTl» 



[S]cn¿fontus Epaprhas ei Scribonia Ca[¡] lisste Scribonio Ma\te\mofilu/ 
pUntissimo. 

Escribonio Epaphras y Escribonia Calista á su piadosísimo hijo Escri- 
boDÍo Materno. 

Govantes {Sup,^ pág. 13), Hübner (2.896), P. Fita (Bol.^ 
tomo XLiii, pág. 544) traen un noveno renglón expresivo de la 
edad de Escribonio Materno. M XIII, Govantes, que Hübner y 
P. Fita corrigen AN(orum) XIII. Este dato ni lo vi en la lápida ni 
aparece en la impronta. 



LÁPIDAS ROMANAS DE TRICIO 265 

4. Bania. G. M., en Govantes, que Hübner interpretó 
G{e)m{elld). En otras líneas se notan varias inexactitudes. En la 
■escritura del cognomen del Escribonio padre, cometió un error 
el cuadratario poniendo Epaprkas por Epaphras, Tal falta es 
imputable ó al desconocimiento de la ortografía greco-latina, ó, 
como sospecha agudamente el P. Fita, al influjo de la pronun- 
ciación euskárica. En las líneas 3 y 5 Scribonio aparece correc- 
tamente escrito, y no como en la copia de Govantes, en la cual 
ese vocablo figura con la e inicial no desarrollada hasta la apari- 
ción del romance. 

8. 

De esta lápida y de las siguientes dice Govantes (/. c.) que se 
iban deteriorando tanto que algunas ya no se podían leer, por lo 
cual se limitó á transcribir las inscripciones conforme á las copias 
remitidas á raíz de su descubrimiento. Todas han desaparecido, 
^ á lo menos nadie acertó á darme noticia de ellas. 

STATV • líber 

RKLICTVS • AB 
EO* EX*PRi£CBP 
TO IPSIVS P 

Govantes C^/í/., pág. 13, n. 6); Hübner (2.893). 

9. 

Copiada con poca fidelidad por los que disfrutaron del original 
sin gran conocimiento del latín ni práctica epigráfica. 

D M 

L • M B L JW I C - 
PROB • Q CLV 
NIENSI GRAM 
M A LTO LATINO 
5 CVI • RES TRTBN 

SIVM AN HABBN XXV 
RAIAR CONTITViE 
MCLi:CS'EI-L... 



266 BOLETÍN DE hX RBA.L ACADEMIA OE LA HISTORIA. 

Govantes (Sup,j pág. 13, n. 8). Hübner (n. 2.892) suplió y co- 
rrigió así: D{¿s) M(aH¿6us). L, Me\m]nico Prob[ó\ Cluniensi 
gramma[t¡\co latino cui res[p]{ublica) Tr[i\t[t\ensium an{nos) 
haben[tí\ XXV \s\a{l\ar{ium) con{s\tUu\it\ [I/-3]{aut n[um^ 
mum)] . 

Con los suplementos de Hübner, y con lo que presumo exis- 
tiría en el último renglón, puede el epígrafe reconstituirse en la 
siguiente forma: 

D M 

L • M B M M I o 
PROBO o CLV 
NIENSI o GRAM 
M AT 1 C O L AT I NO 
CVI o RESP o TRITIEN 
SIV/W ANcHABBNoXXV 
SALAR o CONSTITVITHS 
JWoCoHICS-EoToL... 

A los Dioses Manes. A Lucio Memmio Probo, natural de Clunia, gramá- 
tico latino, á quien, cuando tenía veinticinco años, la república de los 
Tricienses asignó salario de mil cien sestercios. Aquí yace. La tierra lige- 
ra (te sea). 

Clunia, capital del convento cluniense, corresponde á la actual 
Coruña del Conde. La profesión de Gramático consta también 
en otras lápidas, como en la cordobesa del sepulcro de Domicio- 
Isquilino tnagister grammaiticus) gruecus Hübner, 2.236 y en 
la saguntina de Elio Cerial, maestro de arte gramática (H, 3.872)>. 
que murieron, respectivamente, de lOl y de 85 años. 



10. 

C • SEMPRON • GRACVS 
VOCONIVB • R • P • 



Govantes (Sup,^ pág. 13, n. 9). Hübner (2.897) la conside- 
ra falsa ó interpolada, ó mal tomada, por lo menos, de leyen- 



LÁPIDAS ROMANAS DE TRICIO 267 

das de los conocidísimos nunmos áureos de Tiberio Sempro- 
nio Grato y Quinto Voconio Vituio. 



Letras de 0,28 de altura, delicadamente abiertas en dos trozos 
pequeños de una lápida de alabastro. 



B 






Govantes (Sup.y pág. 14, n. I o), inducido por el tamaño de 
los caracteres y por la calidad de la piedra, supone aventurada- 
mente que estaría en la fachada de algún templo, y que diría: 

loví 

olímpico 

resp'tí^tiensivm 

A Júpiter Olímpico la república Triciénse. 

Quizá se debió leer: S(¿icrum) L{idero) P(atrí). R{es) p{ubhca) 
T{ritiensium). Los vinos Riojanos eran entonces, como ahora, 
copiosos y excelentes. 

12. 

«En la cubierta de un sepulcro pequeño, compuesto de dos 
piedlas que forman como una columna. :> (Govantes, Sup.^ pá- 
gina, n. 13.) 

IMP o C o A 
MARCO 
CL A VD I O 
PO NT o M 

TRIB o PO 
líopoRoOCo 



I 



368 BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

. Hübner (4.879) la traslada sin correcciones. A juicio de Go- 
vantes la piedra corresponde á una columna dedicada al empe- 
rador Claudio II; Hübner sospecha que fuera á Marco Claudio 
Tácito. Por el año de la potestad tribunicia puede colegfirse la 
edad de la lápida, correspondiente al 269 de Jesucristo, si el 
emperador es Claudio II, y al 276 si es Tácito. El primer renglón 
diría, probablemente, IMP. CíE. 

Al emperador César Marco Claudio, Pontífice máximo, con la potestad 
tribunicia por segunda vez, procónsul... 



13. 

A A • MAAFGBN / 

t'TC FLACCoDIVoATXIT= 
SJBI MARCVS PLAVI 
NA3 DIX RBMBICASTN 
BPP • lAVJXI PATBM-PIR 
' . .S RBPBRBT.MEo 



Govantes {Sup,y pág. 14, n. 12) declara que no admite expli- 
cación. Hübner (2.898) la traslada sin comentarios.. Las inexactí< 
tudes de la copia impiden descifrar el epígrafe. 



14. 

En una piedra de 0,84 X 0,56, rota por debajo. 



D o M 
PLAMINNO SABM 
MCIVBIo VII 
C«P«PVXPB 



Govantes (5ií/., pág. 14, n. Il); Hübner (2 .891). El verdadero 
texto pudo ser: 



LÁPIDAS ROMANAS DB TRICIO 269 

D O M 
PLAMININO SBMP 
MIL*LBG0VII 
GoPoP-VXoPB[í] 

D{is) M(anibus) Flaminino Semp{ronio) inil{üi)leg{ionis) Vil g{eminae) 
p {tae\ /{elicis) ux {ar) fe[c] {i/). 

A los Dioses Manes. A Flaminino Sempronio, soldado de la legión VII, 
gemina, pía, feliz, hizo su mujer este sepulcro. 

En Iruña (Álava) se halló una lápida consagrada á la Tutela 
por los herederos de Tito Flaminino. En ella me fundo para la 
corrección de la línea segunda. 

15. 

<En una piedra con medias cañas pintadas.de rojo:» 

D • M 

I){is) M{anibus), 

Govantes {Sup,^ pág. 14, n. 14); Hübner (2.899^1). 



16. 

B • CL • NIAPM 
KC • 

Govantes (Sup.y pág. 14, n. 15); Hübner (2.899 ¿). 



17. 

En una piedra de 0,83 X 0,83 con las siguientes letras, 
altas 0,12: 

V • ER 

C • T VM 

Govantes (5«/., pág. 14', n. 16) opina que en las seis últimas 
letras se puede leer erectum^ y que el epígrafe, por su grandor, 
correspondió quizá á un templo. 













270 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

18. 

En la parte superior de una piedra de unos 0,45 en cuadro. 
Bajo la inscripción tenia abierta una urna adecuada para la colo- 
cación de un pequeño busto: 

D M 

CLARIANV 
S CLARO 
PAT • CAR 

N LXX 

Govantes {Sup.^ pág. 14, n. 17); Hübner (2.895). 

D{ts) M{ani¿fus). Clarianus Claro pai{ri) car(issimo) [a]n{norum) LXX, 

A los Dioses Manes. Clariano á su queridísimo padre Claro , de 70 años 
de edad. 



Otras antigüedades. 

En el término de Tricio encontraban diariamente sus vecinos, 
según el P. Anguiano (Compendio Historia/ de la Rioja)y vesti- 
gios de casas muy suntuosas, columnas de piedra blanca, cañe- 
rías y pavimentos mosaicos. 

Govantes (Dic, geográfico hist. de la Rioja. Tricxo) habla del 
hallazgo de monedas romanas. 

El P. Naval, en nuestros días, ha recogido allí muchas estam- 
pillas de cerámica, entre ellas una con la inscripción: 

co • CA • FE 

que el P. Fita (Bol. de la R. Acad. de la Hist., tomo xliii, pági- 
na 546) interpreta Cq{melius?) Ca{pito?) fe{cit). 

Vitoria, 3 de Febrero de 1906. 

. Federico Baraibar, 

Correspondiente. 



DB CLUNIA X TRICIO. VIAJE EPIGRÁFICO 2? I 



VII 

DE CLUNIA A TRICIO. VIAJE EPIGRÁFICO 

De Clunia á Canales. 

En el sexto de los sesenta mapas que sirven de complemento 
á la quinta sección de la Descripción geográfica^ histórica^ politi- 
ca y pintoresca de España^ por D. Tomás Beltrán y Soler (i), se 
ve con toda claridad la posición ventajosa que ocupan la villa y 
el valle de Canales de la Sierra, como centro de vías militares y co- 
merciales, donde se dan la mano las provincias de Logroño, Bur- 
gos y Soria. Desde Peñalva de Castro, asiento de la celebérrima 
Clunia, arranca un trozo de vía romana, que pasa entre los dos 
Arauzos, Caleruega y Valdeande. Aquí se pierden sus vestigios, 
pero debió de seguir, ella, ó uno de sus ramales, hacia las fuen- 
tes del Esgueva, tocando sucesivamente en Espinosa de Cervera, 
Santo Domingo de Silos y Contreras, en donde sus huellas re- 
aparecen antes de vadear el Arlanza. Entre Silos y Contreras le- 
vántase, defendiendo el paso de la vía, el enriscado cerro del 
valle de la Mirandilla, que llaman Torres de Carozo] «torreones, 
gradería y trozo de muralla de nueve pies de espesor», que Go- 
vantes no sin razón pensó que son restos de la famosa Contrebia 
Leúccuie (2). 

Mucho importa levantar el plano de tan insigne plaza fuerte, 
examinar todos sus monumentos, é indagar si por ventura se ase- 
mejan á las de Numancia la estructura de sus muros y la distri- 
bución de sus compartimentos. Desde luego, cumple observar, 
que así como Numancia se irguió sobre la margen izquierda del 
Duero tan pronto como este río absorbe al Tera, así también el 
sobredicho cerro Torres de Carazo sobresale junto á la confluen- 



(i) Madrid, 1S45. 

(2) Boletín, tomo l, pág. 244. 



a72 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

cia del Arlanza y del Pedroso. Varias inscripciones romanas ha 
indicado Hübner pertenecientes á esta región: 

1. En Carazo (núm. 2.863): 

Cabedtis Sicculu \ s Ambati }(ilius) an \ n(orum) XXC. 

2. En Barbadilio del Mercado, dentro de la confluencia del 
Pedroso y del Arlanza (núm. 2.862): 

Boso I Doc{imae) M(arci) f{iliae) an(norum XXX, | sorori \ 
frater cep(pum) \ j(acienduni) c(urAvit). 

3-6. En Iglesia-Pinta, aldea de San Millán de Lara, al pie de 
la sierra, titulada MenciUa entre Barbadilio del Mercado y Bar- 
badilio del Pez (números 2.855, 2.861, 2.867, 2.872). 

3. Ambata Alb \ eatica Segó \ vetisf(ilia) an(notum) xxc. 

4. AtilicB Beto \ unce \ Mecani \ libertce \ an(norum) LX 
m(atri?) Secun \ dus de suo \ }{eci^. 

5. CoenuíE \ Sempronie \ Patemie \ ¡{ibertce?). 

6. T(ito)Sempronio \ ValenHsf(ilio) Cuireina?) Serv \ atoan- 
(norum) LX. — Observa Hübner sobre esta lápida que CuireGsXÁ 
por Quiri(na\ como cep(pufn) en la inscripción 2 está por cíp- 
(pum)^ mudándose la i acentuada en e por efecto de la pronun- 
ciación indígena, que se refleja en la castellana de cyeso (lat.¿^- 
sufn)\^ «en (lat. in)\^ «ella (lat illa);> «negra (lat. nigra)\> < pe- 
ña {lat. pinna);^ «seno (lat. sinus);> «trébede (lat. tripes).'^ 

A estas inscripciones hay que añadir otras dos, propias de la 
misma región. Las publicó y reseñó por primera vez el sabio be- 
nedictino D. Mario Ferotín (l). 

7. En San Millán de Lara (pág. 290). 

SempronicB \ Ambce Celtiberi \ [/(i/ice).,.]. En León (Hübner, 
5,696) ocurre el epitafio que Sempronia Amma dedicó á su ma- 
rido Paccio. 

8. En la ermita de Santa Cecilia, entre Silos y Santibáñez 
(pag. 289). Sirve de sostén á la mesa del altar, y mide 1,15 de 
alto por 0,32 de ancho (2). 

(i) Hisioire de Vahhayt de Silos^ págs. 289 y 290. París, 1897. 

(2) Hübner la registró (núm. 158 a) en el suplemento de su obra (Ber- 
lín, 1897), teniendo presente el calco que le había enviado el Reverendí- 
mo Abad de Silos, D. Ildefonso Guepín. 



DB CLUNIA k TRICIO. VIAJE SPIGRÁFICO 275 

D(is) M(anibus), \ L(ucio) Sertori \ o Patem(o) \ Sertoria \ 
Septumi I na coniu \ gi pientissi \ mo an{norum) XL po \ suit et 
sibi I an(norum) XL. 

Sin duda en San Millán de Lara, 6 no muy lejos de esta an- 
tigua villa y abadía, hubo uu centro de población romana, ma- 
nifestada por las inscripciones 3. 4. 5. 6. 7. Este núcleo fué por 
ventura Barbadillo del Pez, adonde sube el camino desde Bar- 
badillo del Mercado, remontando el Pedroso, para cruzar este río 
por el puente de Urria; y en un trecho de tres leguas llégase á 
Canales, pasando por Rezares y Monterrubio. 



Canales de la Sierra. Bu busca de lápidas. 

Biblioteca de la Real Academia de la Historia, Códice E i8i, fol. 280- 
298. Manuscrito inédito que citan sin atreverse á decidir cuál sea su au- 
toridad, ni quién su autor, D. José Cornide (i) y D. Tomás Muñoz y Ro- 
mero (2). 

« lopkografiadelagran ciudad de Segedade losArevacos^ yffcig- 
mentos de ella y su historia. 

Sobre la situación de la gran ciudad de Segeda de los Areva- 
cos en la España Citerior tan aplaudida de los historiadores de 
el imperio romano como celebrada de los cronistas de España» 
varían éstos, dándola diversos sitios; por lo qual y para hazer 
patente que hoy es la villa de Canales, es forzoso hazer una bre- 
ve Relación de la historia de los Segeditanos. 

Todo bárbaro apetece la libertad de su patria, y mucho más 
los que por naturaleza tienen audacia para defenderse, como den- 
tro de nuestra España lo leemos de los Cántabros, que por no 
venir á la servidumbre de el Senado romano, comían texo; ár- 
bol que contra su veneno no hay pígtima que sea su contrario, 
ni antídoto que le defienda. 

En los Numantinos vemos que, por no entregarse á las Agui- 



(i) Memorias de la Real Academia de la Historia^ tomo iii, págs. 120- 
124. Madridf 1799. 
(2) Diccionario bihliogrdfiohkisiórico^ pág. 76. Madrid, 1858. 



274 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

las de los Romanos, se mataron unos á otros; y si bien esto los 
haze tan célebres en las Historias, aun mayor renombre logran 
por aver sido la causa de todo, el amparo y asilo que prestaron 
y dieron á sus vezinos y amigos los Segeditanos; quienes des- 
pués de tantas temeridades de valor y gentileza, como cometie- 
ron á fin de no admitir el yugo Romano, se acogieron á los Nu- 
mantinos, y fueron tan bien recividos que ofrecieron, como bue- 
nos amigos, dar las vidas, primero que entregarlos. 

Muchas serían sin duda las batallas que tuvieron los Segedita- 
nos con los valerosos Romanos; mas los Autores antiguos nos las 
callan; y solo nos refiere el P. Fr. Juan de Pineda en su Monar^ 
chía Eclesiástica (i) la que tuvieron con el Cónsul Quinto Fulvio 
Nobilior y Graco. Oigamos al P. Pineda. 

Digamos, dice, con Apiano Alexandrino que la Ciudad llama- 
da Segeda de los Arevacos, que debió de estar cerca de Osma, (y 
no es la Segeda Agurina que pone Plinio en la Andalucía), fué 
una de las que pusieron sus confederaciones con Graco (2), y 
atraxo á sí algunos pueblos pequeños para que todos morasen jun- 
tos y lo passasen mejor; para cuyo efecto levantaron una buena 
zerca Ó muralla; aunque antes que la acabasen les mandó el Se- 
nado que no labrasen más en ella, so pena de caer en la indigna- 
ción y ira Romana, como quebrantadores de lo que avían capi- 
tulado con Graco. Con tanta justicia les impidieron las nuevas 
murallas con quanta su Catón (3) mandó derribar las antiguas por 
que no pudieran defenderse. Los Segeditanos alegaron la verdad 
de lo capitulado con Graco, que fué no levantar pueblo de nue- 
vo, mas no de cercar los ya fundados. El Pueblo Romano votó 
por la justicia del que más pudiere, y con mucha brevedad y 
presteza embió contra ellos á Quinto Fulvio Nobilior, Cónsul de 
aquel año, que era el de 60 1 (4) con un exército grande. 

Sabiendo los Segeditanos como el dicho Quinto Fulvio Nobi- 



(i) Parte primera, tomo II, libro ix, cap. 12, fol. 311 V.-312 v. Sala- 
manca, 1588. 

(2) Tiberio Sempronio Graco, año 180 antes de Jesucristo. 

(3) Marco Porcio Catón, año 195 a. C. 

(4) De la íundacíón de Roma; 153 antes de J. C. 



DB CLUNIA i TRICIO. VIAJE EPIGRÁFICO 375 

lior venía contra ellos, y con ánimo resuelto de poner cerco á la 
Ciudad, mostrando su valor, ánimo y esfuerzo, aviendo escogido 
en su Ciudad por Capitán á uno de ellos llamado Caro, y avien- 
do allegádoseles muchos Arevacos, salieron al encuentro después 
de pasado el río Duero á los Romanos; y puéstole una celada, 
á Nobilior, llegado el Cónsul á la celada, salieron de ella los Se- 
geditanos y dieron tan de recio sobre los Romanos que mataron 
hasta 6.0CX), que por ser muy principales en Roma, fueron bien 
llorados. 

Con próspera fortuna avían peleado los Segeditanos contra el 
capitán romano; pero con «1 poco acuerdo de aver escogido por 
caudillo á Caro, pues aunque era de mucha audacia era muy vi- 
soño en las cosas de la milicia, siguió Caro el alcanze, deseoso de 
la venganza; pero le salió muy caro, porque, desconcertados sus 
esquadrones, dos mili cavallos romanos que avían quedado en 
guarda (l) de el vagaje, derrotaron á Caro dándole muerte y á 
quatro mil Segeditanos en el día 30 de Agosto de dicho año. 

No desmayaron por esto los Segeditanos, pero se retiraron á 
la ciudad, y viendo que Nobilior les seguía, se pasaron en una no- 
che á Numancia y fueron bien recibidos de los Numantinos. 

Deseoso Nobilior de poner cerco á la ciudad de Segeda, llegó 
á ella; y hallándola sin gente, la mandó asolar dando en tierra 
con sus murallas, casas y edificios. Pero considerando Nobilior 
que avía arruinado una ciudad sin gente, dispuso pasar á Numan- 
cia y á intimar á los Numantinos entregasen á los Segeditanos; 
y que de no hazerlo así, pondría cerco á Numancia y los pasaría 
á cuchillo. 

Respondiéronle los Numantinos no podían condescender á la 
pretensión de Nobilior; que los Segeditanos eran sus amigos y 
vecinos; y que se avían protegido de ellos; y que así, primero 
darían la vida que consentir en entregar un solo Segeditano. 

Indignado Nobilior con esta respuesta, puso cerco á Numan- 



(i) Pineda: «aunque les costó caro por haver sido muertos dos mil 
hombres. Nobilior desseando enmendar este aviesso fué contra la ciudad 
llamada Axenio...» 



276 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

cía. Los Numantinos se hicieron fuertes en la ciudad, levantando 
por sus capitanes á dos valerosos soldados que fueron Haratón y 
Heicón (l). En este tiempo recivió Nobilior diez elefantes y 300 
cavallos, que le remitió el Rey Masinisa desde África, que era 
muy amigo de los Romanos. Los Numantinos desde las murallas 
se defendían valerosamente con machinas de piedra que arroja- 
ban; y aviendo dado una de ellas en la caveza á un elefante, dio 
tan grandes bramidos que espantó á los demás, y de tal suerte 
que arrojándose por las breñas de Numancia corrieron tan furio- 
sos por medio de el exército romano, que se le desvarataron 
todo á Nobilior. 

Viendo los Numantinos y Segeditanos sin orden el exército 
contrario, salieron de la ciudad, y dieron sobre el Real del ene- 
migo con tanto valor y esfuerzo que mataron á 4 mil romanos; 
cogieron tres elefantes y ganaron muchas armas; por lo que á los 
Romanos les fué preciso alzar el cerco con mucho desdoro de el 
Senado. 

Esto es lo breve y conciso que escriven los historiadores de la 
ciudad de Segeda y valor de sus ciudadanos (2). Lo demás se 
atribuye á los Numantinos; asi los muchos Cónsules que los cer- 
caron, y en especial Scipión, quien los rindió por necesidad; mas 
ellos por no entregarse se mataron y quemaron; y entrando Sci- 
pión en la ciudad (3) halló muertos y quemados á los Numan- 
tinos, con que se halló burlado, pues no logró la victoria que es- 
peraba. 

Las presunciones que, además de los instrumentos y autorida- 
des historiales, están á favor de la opinión que intentamos fun- 
dar, son muy grandes; y ayudadas unas de otras constituyen una 
integridad de verdad, que por sí solas bastan y bastarán á califi- 
car lo que queremos probar. Y siendo el objeto manifestar que 
la ciudad de Segeda en los Arevacos hoy es la villa de Canales, 
no menos conducente será que la historia arriba referida poner 
aquí el sitio en que se halla esta villa. 



( 1 ) Pineda, Arathony Lmcoti. 

(2) Ambrosio de Morales, libro vii, cap. 34-viii, i-io. 

(3) Año 134 a. C. 



DBCLUNIA Á TRICIO. VIAJE EPIGRÁFICO 277 

A 12 leguas no cávales de la ciudad de Burgos, caveza de 
Castilla la vieja, azia el oriente se empinan los célebres montes 
Distercios, lúbedas ó lubaldos, sin duda' por las muchas pobla- 
ciones que en sus entrañas y en sus breñas fundó el rey lubaldo, 
tercero de los de este orizonte español, nieto de el patriarca Túbal 
y quarto nieto de Noé, según sienten los historiadores de nues- 
tra España (i). Venérase en lo más elevado de ellos el glorioso 
prothomártyr español San Lorenzo; de cuya elevada cima se re- 
gistran las más remotas tierras de Castilla la vieja, reyno de Na- 
varra y la Cantabria; alto bien conocido por todos los Riojanos 
con el nombre de el Alto de San Lorenzo; teniendo este á un 
lado las sierras de Arbión (2) y al otro los montes de Oca. 

En la mitad de estos montes puso la naturaleza el centro; y 
parece que señalando una línea abrió en medio un valle que es 
Canales. Está sito este valle como 1 1 leguas de dicha ciudad de 
Burgos; 10 de la de Soria por las sierras de Urbión, antigua y 
celebrada Nuraancia, y haciendo perfecto ángulo dista otras I O 
de la ciudad de Osma, antiguamente llamada Uxama\ dista di- 
cho Canales de Salas de los Infantes cinco leguas; seis de la ciu- 
dad de Lara; siete de Santo Domingo de Silos; seis de San Pedro 
de Arlanza; y otras tantas de las bien conocidas villas por sus 
batallas Azinas y Cascaxares; tres de la milagrosa Imagen de 
Nuestra Señora de Valvanera, cuyo hermosísimo sagrario se ve 
de los términos de Canales; cinco de San Millán de la Cogulla; 
siete de las ciudades de Náxera y Santo Domingo de la Calzada; 
una y media de Monte Rubio; una de Mansilla; una y medía de 
Huerta de arriba y dos de la de abaxo. 

Tiene su origen este valle por la parte de poniente de una gran 
llanura, en donde están los lugares de Bexares y Monterrubio, 
siguiéndose azia el valle una cumbre y una arboleda de ayas tan 
deleytosa que causa suspensión al verla por el recreo que siente 
la vista; la qual tiene de largo como dos leguas; siendo tan espe- 
sas sus ayas y tan entretexidas sus ramas que en el rigor de el 



(i) Floríán de Ocampo, libro i, cap. 5. 
(2) Sic. Entiéndase Urbión. 

TOMO L. iS 



^ 



27 & BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

calor se puede caminar todo el día por este monte sin que el sol 
le ofenda. La causa de conservarse este monte fué la pena tan 
grande que el Conde de Castilla Don Sancho puso contra los que 
cortasen algún árbol en él, que era una libra de oro. 

A este ameno y deleytoso monte acompañan fuentes mui irías^ 
las quales desgu(a)zando azia el oriente dan principio al río Na- 
xarilla, que pasando por la ciudad de Náxera muere en el rio 
Ebro. 

Ciñen á este valle por todos lados altísimas cumbres y mon- 
tes de árboles, que sirven de conchas para la hermosa perla de 
su amenidad y frescura, y diversidad de selvas deliciosas y ver- 
des prados, que en el verano componen todos una bellísima flo- 
resta; siendo la mortaja de nieve en el invierno quien la prepara, 
fertiliza y fecunda para el verano. En la amenidad de este fron- 
doso valle y en lo más llano está sita la villa de Canales, cuyos 
sumptuosos edificios y vistosas casas por ser de piedra de sillería, 
componen una mui lucida, aunque pequeña villa; por medio de la 
qual corre el río que, como llevamos dicho, se forma en las 
cumbres de poniente, si bien las muchas fuentes y buenas que 
nacen dentro de la misma villa, le hacen mayor su caudal. 

Sobre esta villa, á la parte septentrional, como á 5CXD pasos, se 
halla una eminencia; sobre la qual se descubre una llanura tan 
grande y capaz, que puede servir de plaza de armas á 12 cava- 
llos y otros tantos infantes. Conócense en este sitio los vestigios 
y murallas de una ciudad mui grande y populosa; que, aunque 
el tiempo la dexó en despojos, se conservan en la memoria de los 
naturales de la villa algunos nombres de las puertas de la ciudad; 
y entre ellos la Puerta de Zibdady y otra la entradilla, que sin 
duda sería puerta falsa 6 postigo. 

Sirve hoy esta llanura de pago, que con el título de Zibdad 
se ara y cultiva de tres en tres años; siendo mui penosa su labor 
por las muchas piedras que de los edificios arruinados hay; sien- 
do cierto que con eUos se pudiera mui bien reedificar. 

Empínase por todos lados de tal manera que la misma natura- 
leza parece que la está defendiendo, pues para subir á ella no se 
puede hazer sin gran fatiga y cansancio. 



DE CLUNIA A TRICIO VIAJE EPIGRÁFICO 2^g 

Así de la historia como de el sitio en que se halla Canales, se 
puede creer que la ciudad de Segeda estaba en el sitio que aca- 
bamos de referir; pero para mayor certeza y comprobación pott- 
dremos algunos testimonios irrefragal les. 

Muchos clásicos historiadores han dado diversos nombres á 
las ciudades con nombre de Segeda; pero la tradición de Cana- 
les ha conservado en la memoria el sitio cierto y verdadero de 
la antigua Segeda, llamando á la eminencia en que estaba, el pago 
de Zibdady como queda dicho. Y pues (l) la tradición es de tan- 
fuerza que dixo San Juan Damasceno: traditio est? nihil aliud 
queras] parecía superfluo el apoyarla; pero como esto no dañe, 
no lo omitiremos. 

Muí común era la tradición no sólo en Canales sino en otras 
partes de que esta villa era las ruinas de la antigua ciudad de Se- 
geda; pues Hauberto Hispalense, aunque le ponen por histotia- 
dor apócripho (2), escribió por los años 919 y dice que Segeda 
es Canales, en donde padeció martirio Santa Severa virgen. Sus 
palabras son estas (3): Segeda; capul Sigonium in Arevacis qu^ 
nunc Canales dicitur, patitur Santa Severa virgo ^ Vil kalendas 
Junii, Y en castellano: En Segeda, caveza de los Sígonios en 
los Arevacos, que aora se llama Canales, padeció martirio Santa 
Severa virgen en 26 de Mayo. Sigue á Hauberto Hispalense el 
P. M.** Silva monje benedictino en la Historia de Nuestra Seño- 
ra de Valvanera (4) y Don Maura Castellferrer (5) comprueba 
que Canales fue la antigua Segeda (6). 

(i) Ms. «dicho _L. Y pues». Los números intercalados parecen refe- 

rirse á la paginación y signatura del borrador ú original, del que es copia 
el manuscrito presente. 

(2) Argájz, Población eclesiástica de España,., continuada en los escri- 
ios y croniuón de Hauberto^ tomo i, parte segunda. Madrid, 1668. 

(3) No las registra Argáiz; pero seguramente las inventó Zapata, fra- 
guador del espurio cronicón de Hauberto. 

(4) Historia de la imagen sagrada de Maria Santissima de Valvanera. 
Madrid, 1665. 

(5) En la obra inédita que cita el autor de esta Memoria y describe po- 
»co después. 

(6) Siguen las palabras: «Véase el número 51 de», tachadas en el ma- 
nuscrito . 



I 



28o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

.No sólo Hauberto Hispalense y los otros dos autores referidos 
añrman que Segeda es Canales, sino que se evidencia de una con- 
co)irdia que se hizo entre el monasterio de Nuestra Señora de 
Valvanera del Orden de San Benito, distante de el sitio de Zib- 
dad tres leguas, y la villa de Canales en razón de comunicarse 
los pastos para los ganados, que original permanece en el archi- 
vo, de dicho monasterio en letra gótica. Su tenor es este: In De¡ 
nomine: h§c est convenentia inter monasterium Vallis Venaría 
et villam de Canales: id est: Pécora omnia dicti monasterii pas- 
cant per omnes términos de Canales, scilicet per ñnistazam to- 
tam(í), terminum de Albergueria, dicta Mansella usque ad Por- 
tellam, et ad fluvium Nasarellam (2) ubi bibant, deinde ad costam 
civitatem, ubi est Segeda, antiqua civitas deserta, et ad Montem 
Rubiu^l. Pécora vero de Canales pascant per términos monaste- 
rii, id est, per Gazalam, deinde ad calcaneum et ad Bizercas (3) 
et ad numen Razón ubi bibant. Facta carta m kalendas Maii sub 
Era T. cxxxiii. Regnante Rege Adefonso. De hoc sunt testes to- 
tum concilium de Canales, tam viri quam mulleres visores (4) et 
auditores. Y en castellano; En el nombre de Dios, esta es la con- 
cordia entre el monasterio de Valvanera y la villa de Canales^ 
conviene á saber: Que todos los ganados de dicho monasterio 
pazcan por los términos de Canales, señaladamente por finistaza, 
todo el (5) término de la Albergueria llamada Mansilla (6) hasta 
la Portilla, y al río Naxarilla, en donde beban; y desde aquí á la 
cuesta de (7) Zibdad, donde está la antigua Segeda, ciudad des- 
truida, y á Monterrubio. Los ganados empero de Canales pazcan 
por los términos (8) del monasterio, es á saber: por Gazala, y des- 
pués á Calcáneo y Bicercas y al río Razón donde beban. Fu6 
hecha esta carta á 29 de Abril, era de mil ciento treinta y tres 



(i) Corn. «totum terminua de Alberquería? 

(2) Corn. «naturalem». 

(3) Corn. «Rizascas». 

(4) Corn. «lisores». 

(5) Corn. «por el de Finistara, por todo el». 

(6) Com. «Masilla». 

(7) Corn. «de la». 

(8) Corn. «por términos». 



DB CLUNIA A TRICIO. VI^JB BPIGRÁFI(X> 28 T 

años: Reynando el Rey Don Alonso. De esto fueron testigos to- 
da la villa de Canales, así hombres como mugeres, que lo oyeron 
y lo vieron. Hállase este Acto en el 2.® seno del Archivo de Val- 
vanera, n.° 197. 

Don Mauro Castellferrer en una lápida que trasladó y que, 
aunque no la exhibe en su Historia de Santiago (l) la dexó acre- 
ditada para el segundo tomo, que escrivió aprobado por los Se- 
ñores del Real y Supremo Consejo de Castilla, y con no pocos 
elogios de los bien considerados, en el capítulo 7 de su Lapida- 
rio, que este nombre quiso dar á su libro, siendo lástima y mui 
grande no vea la pública luz, dice que halló una lápida cerca de 
la dos Huertas á tres quartos de legua de Huerta de arriba, pues- 
ta en un repecho, que contenía estas letras: HANC VIAM AVG. 
A SEGEDA VRBE DIX. XI. PAS. M. AD VXAMAM. L. 
LVCRETIVS DENSVS. II. VIR. V. M. FECIT. 

Construye esta lápida Don Mauro Castell de esta suerte: Este 
camino imperial distante de la ciudad de Segeda onze mil pasos, 
y va á la de Osma, hizo Lucio Lucrecio Denso, uno de los dos 
varones que tuvieron el cargo de aderezarlo. Quede asentado 
dista Huerta de arriba de Canales legua y media, de modo que 
desde el sitio en que estaba la ciudad de -Segeda al en que se 
halló esta lápida, avrá hoy los onze mil pasos mui cávales, y es 
el camino por donde se vá á la ciudad de Osma. 

Ni obsta á lo que llevamos dicho lo que Diego Colmenares^ 
historiador de Segovia, dice que Segeda fue Segovia; pues el 
amor á su patria le hizo caer en este error, sin advertir que el 
mismo escribe que Segovia nunca mudó el nombre ni tampoco 
haze la longitud de la peña sobre que está fundada Segovia, de 
que tiene quatro mil pasos de circuito, los mismos que dice 
Apiano tenía la ciudad de Segeda; pues Segovia tiene más de 
cinco mil; y si esto es prueba, mui cávales se hallan en nuestro 
pago de Zibdad sobre dicha villa de Canales, pues se ha medido á 
cordel. Y mal pudieran los Segeditanos pasarse en una noche 



(1) Primera parte. Madrid, 1610. Véase Pérez Pastor (D. Cristóbal), Bi- 
hliografia madrileña^ núm. 1.083. Madrid, 1906. 



' i 



- » 



a82 BOLETÍN DE LA REAL ACADBML\ BE LA HISTORIA. 

desde Segovia á Numancía, que hay quarenta leguas. Por lo qual^ 
y por lo que arriba dexamos escrito, no admite duda que la ciu- 
dad de Segeda es hoy dicha villa de Canales; y así, el P.Juan de 
Mariana, aunque no dio con ella, no erró en decir que Segeda 
estaba junto á Osma y Numancia; pues como asentamos al prin- 
cipio, está Canales en triángulo perfecto con las dichas ciudades 
de Numancia y Osma, distante diez leguas de aquella, y otras- 
diez de ésta; y sabe todo el mundo que desde Soria á Osma hay 
otras diez leguas, de manera que tirado un recto ángulo, viene á 
estar Segeda en medio de Soria y Osma.» 

FIN (i). 



Hasta aquí el manuscrito, útil á nuestro objeto de hallar ea 
Canales y cerca de esta villa inscripciones romanas. 

De él hizo un resumen y produjo breves extractos, no siempre 
fieles, D. José Cornide en su larga y recomendable Memoria, es- 
crita en 1793, y titulada Noticia de las antigüedades da Cabeza 
del Griego^ reconocidas de orden de la Real Academia de la His- 
toria {2), A propósito de averiguar la situación de Segeda^ habla 
de este manuscrito (3) con harto desenfado y á vuela pluma, ex- 
presando que «no es fácil determinar su preciso sitio, y para ello 
tendré que apelar á una memoria que he descubierto (4) entre 
los manuscritos de la Academia sin nombre de autor.» 

Lejos, por consiguiente, muy lejos del ánimo de Cornide, es- 
tuvieron el intento y la satisfacción de haber demostrado la re- 
ducción geográfica de Segeda á la villa de Canales. Mal entendi- 



ix) Tachado. 

(2) Memorias de la Real Academia de la Historia^ tomo iii, págs. 71-344. 
Madrid, 1799. 

(3) Págs. 122-124. 

(4) En el tomo i de las Memorias de la Academia (Madrid, 1796). Noti- 
cia histórica) pág. xxx, se lee: c Entre otras (noticias de la antigüedad to- 
pográfica, la Academia á partir del año 1750) adquirió y posee una histo- 
ria, con la descripción de sus fragmentos, de la gran ciudad át.Stgeda^ de 
los Are vacos.» 



DB CLUNIA k TRICIO. VIAJB BPEGRXpICO 283 

do por Cortés y López (l), el pensamiento de Cornide no es apo- 
logético sino satírico de la presunción del autor anónimo. 

«Como no he podido averiguar» dice (2) «quien sea el autor 
de esta memoria, tampoco puedo responder de la legitimidad de 
este documento: á la Academia será muy fácil verificarlo: pues 
yo me contento con observar, que si situamos á Segeda á la 
eminencia de Canales, debemos excluirla de la Celtiberia, que 
no pasaba de las faldas meridionales de las sierras de Urbión ó 
Distercias, y atribuirla al pays de los Verones que ocupaban la 
sierra de Cameros y la Rioja; á cuyo mediodía cae la villa de 
Canales, que el autor de la Memoria que voy extractando sitúa 
á 1 1, leguas de la ciudad de Burgos y lO. de Osma y de Soria. 7. 
del monasterio de Silos y 3. del de Valvanera en el valle de su 
nombre, por el qual corre el rio Naxarilla; con cuyas señales 
no es difícil conocer el sitio de esta antigua población.» 

Para prueba de lo dicho trae el autor de la Memoria una ins- 
cripción itineraria, que toma del segundo tomo de la Historia de 
Santiago, escrita por D. Mauro Castela-ferrer, que dice había 
visto manuscrito, y aprobado por el Consejo para la impresión; 
y que en él se hallaba copiada dicha lápida, como descubierta 
en el sitio llamado de las dos Huertas, legua y media de la villa 
de Canales, camino de la ciudad de Osma. 

La inscripción dice así: 

HANC VIAM AVG A ¿EGBDA VKBB 

(3) PAS.M. ADVXAMAM L , LV . 
CBETIVS DENSVS.II. VIR. V.M. FKCIT, 

Yo ni tengo grande opinión de las citas y descubrimientos de 
D. Mauro Castela-ferrer, ni en el estilo de esta inscripción hallo 



(i) «Segeda ha desaparecido ya, y sus ruinas, según ha patentizado 
D. José Comide en su Memoria^ tomo 3, de las de la Academia, se hallan 
en una eminencia junto á la orilla de Canales^ no lejos del convento de 
Valvanera.» Diccionario geográfico-histórico de la España antigua, tomo iii» 
pág. 337. Madrid, 1836. 

(2) Págs. 123 y 124. 

(3) El manuscrito antepone «DIX. XI.» á «PAS». 



' 



284 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

el de tales monumentos; y así creo más bien que Gástela quiso 
acomodar á sus fines particulares la inscripción publicada por 
Morales (i) en sus antigüedades, como existente en su tiempo en 
una peña entre la villa de Vinuesa y los molinos de Salduero, 
al norte de la ciudad de Osma, y á los II pasos con corta dife- 
rencia que el autor de la Memoria dice fué hallada la que ofre- 
ce como recogida por Gástela. 

Tampoco me hace gran fuerza la autoridad de Hauberto His- 
palense citado por el autor de la Memoria, de quien dice que ha- 
blando del martirio que supone padeció Santa Severa en la an- 
tigua Segeda, las reduce á la villa de Gánales. La Academia co- 
noce bien el poco crédito que merecen las opiniones que se fun- 
dan en el Gronicón de aquel y otros supuestos autores, y así po- 
drá hacer juicio del crédito que se debe dar al autor de dicha 
Memoria.» 

¿Qué juicio debe hacer la Academia, ó qué puedo replicar, si 
Ella me lo consiente, á las objecciones de Gornide? 

El autor anónimo de la Memoria no se fió del Gronicón de 
Hauberto; pues entendía que, ^aunqii£ le ponen por historiador apó- 
crifo'» ^ todavía el que forjó el Gronicón creyó que Segeda estuvo 
en Gánales. Su testimonio, unido á los del P. Maestro Silva y de 
D. Mauro Gastellá Ferrer, como puro eco de la tradición, con- 
servada por el instrumento del año 1 09 5 y por boca de los ve- 
cinos de Gánales, alega el autor anónimo, sin dejarse arrastrar de 
la opinión de Silva, de Lupián de Zapata ni de Argaiz, que die- 
ron el Gronicón por auténtico. 

Despuntó de agudo Gornide, creyendo y diciendo de Gastellá 
Ferrer, «que quiso acomodar á sus fines particulares la inscrip- 
ción publicada por Morales en sus antigüedades como existente 
en su tiempo en una peña entre la villa de Vinuesa y los molinos 
de Salduero». Morales no puntualizó semejante posición (2), sino 



(i) Tomo III, pág. 15 de la edic. antigua, y tomo ix, pág. 52 de la mo- 
deraa. — Loperráez, tomo i, pág. 28. — Nota de Comida. 

(2) «Uno de estos caminos había desde una ciudad llamada Augustó- 
briga, que se edificó cerca de la destruida Numancia. Y parece quán an- 
tigua es aquella calzada, pues no lejos de la villa de Vinuesa, en una peña 



DE CLUNIA X TRICIO. VIAJE EPIGRÁFICO 285 

Loperráez, y recientemente D. Nicolás Rabal, cuyos pormeno- 
res topográficos sobre el pedazo de vía reconocible (i), conviene 
aquí recordar: «Sale de Vinuesa; pasa el puente; sigue la derecha 
del Duero, corriente arriba; intérnase en el Pinar hasta molinos 
de Salduero. Un kilómetro antes de llegar á este pueblo se en- 
cuentra lai piedra escrita. Al pie de la piedra, que por ser un enor- 
me peñasco no se ha movido del sitio, pasa el camino abierto á 
pico sobre roca dura en un largo trecho, hasta que termina el 
paso de la pequeña garganta, que allí se presenta. Desde allí rom- 
pe la vía por el denso pinar y se pierde en Salduero; pero su di- 
rección debía ser prolongarse por Abejar hasta expirar en Uxa- 
tna.^ Pues bien. ¿Qué razón hay para poder negar que entre las 
dos Huertas, á tres cuartos de legua de la de arriba, exista, ó 
haya existido, en un repecho^ donde la viese y copiase Castellá 
Ferrer, un epígrafe parecido? Ninguna. Lo extraño sería, que en 
solo punto de tan largo camino, abierto por mandato del empe- 
rador, entonces reinante, se grabase la inscripción conmemora- 
tiva de esta obra que llevó á cabo el duúmviro Lucio Lucrecio 
Denso. Según el mapa del distrito militar de Burgos, trazado por 
el Depósito de la Guerra, el camino que baja de Canales de la 
Sierra, tocando en Huerta de arriba, tuerce aquí entre las dos 
Huertas, dirigiéndose á Tol baños de arriba, donde hay que 
buscar el epígrafe que señaló Castellá Ferrer; y prosigue su cur- 
so por Quintanar de la Sierra, echando aquí dos ramales, que 
van al encuentro de la vía descrita por el Sr. Rabal, dejando 
entre las dos las fuentes del Duero, y entroncando con ella 
uno por encima de Vinuesa, y otro por debajo de los Molinos de 
Salduero. 

Cierto que la inscripción, propuesta por el autor anónimo del 
Memorial, está interpolada, ó viciada por pluma iitdocta.Su 
texto original, repetido en diversos lugares de la vía, sería el mis- 



que rompieron para allanar el camino, está escrito en un gran quadro con 
lindas letras: HANC VIAM | AVG. | L. LVCRET. DENSVS | n. VIR V. 
M. I FECIT.» 

(1) España. Sus monumentos y artes. Su naturaleza é historia. Soria, 
págs. 127 y 136. Barcelona, 1889. 



286 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

mo que permanece visible en la roca viva, un kilómetro antes de 
llegar por el Pinar á Molinos de Salduero. Lo malo es que no ten- 
gamos, 6 que se ignore el paradero del Lapidario^ 6 segunda 
parte de la obra de Castellá Ferrer, cuya probidad es notoria 
al tenor de lo que afirma en la parte primera (l) acerca de los le- 
treros que vio con sus propios ojos, si bien al transcribirlos, y 
aun más al comentarlos, pudo sufrir equivocación, como la pa- 
deció, no una, sino muchas veces, el diligente Loperráez (2). 

Lucidos quedarían Plinio (3) y Estrabón (4), sí fuese verdad 
objetiva la proposición de Cornide, esto es, «que la Celtiberia no- 
pasaba de las faldas meridionales de las sierras de Urbión ó Dis- 
tercios, y que toda la sierra de Cameros debe atribuirse al país- 
de los Berones. La conclusión que infiere Cornide de este aser- 
to, manifiestamente erróneo, es que no pertenece Canales al te- 
rritorio Celtibérico, y que, por lo tanto, no puede situarse en 
aquella villa ]a celtibérica Segeda. El argumento es contraprodu- 
cente. Canales, á la par que la laguna de Urbión, de la que nace 
el Duero en territorio pelendónico^ domina aquellas cumbres con 
tal posición estratégica, que bien puede llamarse de primer orden. 

Desvanecidas las dificultades y reparos, que ajuicio de Corni- 
de, desacreditaban, ó ponían en tela de juicio el valor de la Topo^ 
graphia de la gran ciudad de Segeda^ estimo que no ha de ser inú- 
til la publicación de este manuscrito en el Boletín académico. 

Canales de la Sierra. Su historia inédita é indicativa 

de lápidas romanas. 

D. Tomás Muñoz y Romero (S) la describe así: 
< Sitio y antigüedad de la villa de Canales, y su valle, por 
D. Antonio Zapata. • 



^i) Prólogo al cristiano lector. 

(2) Boletín, tomo xxiii, pág. 269; l, 202 y 203. 

(3) Durius... ortus in Pelendonibus et iuxta Numantiam. iv, 1 12. 

(4) * T::£p3áXXovTi 81 xfjV 'ISoupe'Bav h\ KeXT'.p/jpía napsr/p7¡{ia rcoXXJj xat 
avüS(xaXo;. m, 4, 12. 

(5) Diccionario hibliográfico-histórico de los antiguos reinos, provincias^ 
dudada^ villas^ aldeas y santuarios de España^ pág. 68. Madrid, 1858. 



DB CLUNIA k TRICIO. VIAJB EPIGRÁFICO 287 

Ms. origina], en fol., en el archivo de la villa. La dedicatoria que hizo el 
autor de esta obra á Canales tiene la fecha en Burgos á 7 de Mayo de 
1057. Cree el autor que la antigua ciudad de Segeda Restituía Augusta es- 
tuvo donde hoy Canales. Cuantas noticias pudo el autor recoger de aque- 
lla antigua población, otras tantas incluye en su historia. Lo mismo hace 
con las monedas y lápidas sepulcrales que se han hallado en Canales. Trata 
de los fueros y libertades de esta villa, de sus varones ilustres, iglesias, 
parroquias, monasterios y santos. — Aunque el autor no se muestra en ver- 
dad muy critico, es apreciable su trabajo por las curiosas noticias que 
recopiló.» 

El códice en folio y origina/ del autor de esta obra, que dice 
el Sr. Muñoz y Romero estar en el archivo de la villa, no he lo- 
grado ver, ni he recibido contestación á la pregunta que llevo 
hecha á un erudito amigo; el cual puede muy bien averiguar el 
actual paradero de aquel precioso manuscrito. Afortunadamente 
una copia de él posee el doctísimo abogado y bibliógrafo, D. Pe- 
dro Miranda y Cárcel (l), á quien por favor singular, que no 
puedo bastante agradecer, debo el préstamo de tan codiciado 
tesoro. Ni de ella, ni de su original, tuvo que yo sepa. Corantes 
conocimiento. 

La copia se hizo en 1686 por D. Antonio Azcárraga y Lucin- 
do, maestro de gramática en Canales. Su letra es muy parecida 
á la del autor anónimo que trazó la sobredicha Topographia de 
la gran ciudad de Segeda^ compuesta de retazos de la Historia^ 
hábilmente combinados y ligeramente rectificados, que juzgó 
pertenecían á su asunto el autor anónimo, por lo cual propen- 
do á creer que éste fué Azcárraga. 

Está la copia contenida en un códice de 120 folios de papel 
en 4.°. Su poseedor residente en Canales á mediados del si- 
glo XIX, que fué sin duda docto varón y hebraizante, apostilló 
brevísimamente doce folios (2), pero ignorC su nombfe. 

Vino rodando el códice, no sé cómo, desde Canales á Ma- 
drid (3), Hace dos semanas lo compró el Sr. Miranda en la libre- 



(i) Reside en Madrid, calle de Serrano, 5. 
(3) Fol. 10, 21, 22, 28, 29, 34, 57, 61, 81, 98, 115 y 119. 
(3) En el fol. 1 19, el apostillador escribió: «Canales de la Sierra, 184S,* 
En el 81, alU donde habla Zapata de las ruinas de la ermita de San Mames 



288 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HI3TORIA. 

ría de D. Eugenio García Rico (calle del Desengaño, núm. 29) 
al precio de seis pesetas. 

Al texto de la Historia (fol. 2 r.-pS r.) siguen cuatro apéndices, 
que convendría dar á la luz pública: 

I. Fol. 98 V.-107 V. — «Breve Recopilación de los Privilegios 
y exempciones, concedidos antiguamente á las cinco villas y va- 
lle, de Canales, la juridición y dominio que tiene en sus tierras 
y términos, y de la juridición, tributos y derechos que en dichas 
villas tiene el Señor Conde de Aguilar por razón del señorío, 
como parece por cartas de privilegios y executorias que están 
en su lugar.» Firmado en 26 de Diciembre de 1 662 por el Licen- 
ciado D. Domingo de San Pedro, de quien se dice en el apén- 
dice IV (fol, 115 V.) que en 1640 era «natural de esta dicha villa, 
Doctor en ambos Derechos, que á la sazón era por sus muchas 
prendas y letras Doctoral de la Santa Iglesia metropolitana» de 
Burgos.» 

II. Fol. 107 V. — 108 V. — Acuerdo de los Curas y Alcaldes 
de Canales en 1 7 de Abril de 1 594, señalando por orden de me- 
ses y días las quince fiestas votivas de la villa. 

III. Fol. 108 v.-lil V. — «Consulta que hizo la villa de Ca- 
nales y demás villas de su valle (l) sobre las residencias, de su 
Alcalde mayor, el Conde de Aguilar. Año 1653.» 

IV. Fol. 112 r.-I20 r. — «Brebe Relación, en que sucinta- 
mente se da qüenta de la fundación de la Hermita del Humilla- 
dero, que está sita en la villa de Canales, por ser una de las co- 
sas memorables que ay en ella, y de algunas maravillas que Dios 
ha obrado por medio de las sagradas imágenes que en dicha 
Hermita se veneran: año de 1 686. Elscrita por Antonio de Azcá- 
rraga Maestro de Gramática en dicha villa.» Firma esta Relación^ 
en Canales á 17 de Enero de 1 586, Antonio de Ascárragay Lu- 
zindoy copiante de todo el códice (fol. 1 18 r); el cual la adicionó 



y de otra cercana, el mismo dueño apuntó: «En los años pasados de iSss 
se han hallado en dichas hermitas los sostenes y arquitrabes de una puer- 
ta de piedra sillería, cuya fábrica seguía aun más; pero no fué descubierta 
por abandono c incuria.» 
( I ) £n el preámbulo se nota que con aquella son ocho. 



r 



DB CLUNIA Á TRICIO. VIAJE BPIGRXfICO 389 

con milagros acaecidos en 1699, 1702, 1703 y 1708, dando ásu 
copia remate con la cláusula entonces acostumbrada, Finis co* 
ronat opus. De su letra es también la inscripción puesta en la cu- 
bierta de pergamino: <S8 -^* Antonio Zapata^ Escritor de las co- 
sas memorables de la villa de Canales y su valle,% 

En el folio I.** del códice escribió Azcárraga el índice si- 
guiente: 

«Tabla de lo contenido en este Libro de Canales. 

Libro primero. 

Preludio l.° Sitio de la villa de Canales y su valle. 

Preludio 2.° De la antigüedad de la Ciudad de Segeda resti- 
tuta Julia. Averiguase su sitio. 

Preludio 3.° Satisfácesen (l) y resuélvense las dudas de la 
precedente. 

Preludio 4.° De muchas memorias de la Ciudad de Segeda 
en edades aun no tan antiguas. 

Preludio 5«** De las muchas monedas y lápidas escriptas que 
se han aliado en la villa de Canales y en los despoxos de la Ciu- 
dad de Segeda. 

Preludio 6.^ De la destrucción de la Ciudad de Segeda y del 
valor de los Ciudadanos. 

Preludio 7.° Que la Ciudad de Segeda fue urbe del Senado 
Romano. 

Preludio 8.° Que la villa de Canales, la antigua Segeda, es al 
presente (2) Caveza de su valle. 

Preludio 9.° De los fueros y libertades de la villa de Canales. 

Preludio I O. De algunas personas Ilustres en sangre y letras 
naturales de la villa de Canales (3). 

Libro segundo. 

Preludio l.° De las Iglesias Parrochiales de Canales. 

Preludio 2.** Del Monasterio de San Quirze y Pantaleón que 
estaba en el término de dicha (villa). 

(i) Sic. 

(2) Año 1657 y 1658. 

(3) De ninguna* de ellas, á no ser de D. Diego Gustios, Gobernador de 
Canales en 1095, hizo mención Govantes en su Diccionario. 



290 boletín db la rbal acadbmia de la historia. 

Preludio 3.° Del Monasterio de San Pelayo, sito dentro de la 
villa de Canales. 

Preludio 4.° Del Monasterio de Santa María Daminarum (i) 
y de otras Iglesias de la villa de Canales. 

Preludio 5 •** De las Santas Severa virgen y su hermano Aulo 
con otros cinco mártires. 

Preludio 6.° De la admirable vida y muerte de Santa Áurea 
virgen y su madre Santa Munia. 

Preludio 7.° Del martirio de Fr. Agustín de Herrera {2), 
frayle Agustino, natural de la villa de Canales. 

Apéndice. 

Breve recopilación de los privilegios y exempciones que tiene 
la villa de Canales y su valle. 

Las fiestas votivas que antiguamente tenía. 

Consulta que hizo la villa de Canales y su valle sobre las re- 
sidencias, y su respuesta. 

Breve relación en que se da qüenta de la fundazión de la 
Hermita de del Humilladero, sita en la villa de Canales.» 

Hasta aquí el índice: Sigue la Dedicatoria al Ayuntamiento de 
Canales (fol. 3 r.-4 r.), en cuyo remate se lee: «Uno de ellos (3) 
es la antiquíssima Sejeda, llamada de Plinio restituía yulia^ re- 
ducida en la brevedad de essa villa, cuya antigüedad y memo- 
rias consagro á la benignidad de Vmdes (4), como herederos de 
solar tan conocido por ilustre, y tan antiguo que se pierde de 
vista; que es constante que en los hijos se propaga la memoria y 
gloria de sus mayores , y ellos tienen por timbre las proezas que 
heredaron, como la Mariposa el aver nacido del asylo de la 
seda. Prospere el cielo á Vmdes. como puede.=Burgos y Mayo 5 
de l657.=D." Antonio Zapata.» (Sigue la rubrica, imitada de 
la del autor, y algo diferente de la que se ve al pie del prólo- 
go (fol. 4 r. y r.), titulado ^ Al que leyere,-^ 

Por aquí se ve, que el autor de esta Historia, aunque nada 

(i) Benedictinas. 

(2) En el Japón. 

(3) Monumentos, insignes y olvidados, que en despojos dejó el tiempo. 

(4) Vuesas Mercedes. 



DB CLUNIA A TRICIO. VIAJE EPIGRÁFICO 29 1 

-escrupuloso era en urdir patrañas, no podia dar vado á seme- 
jante inclinación sin hacerse menospreciable, cuando trataba de 
hechos y monumentos que estaban patentes á la inspección del 
Ayuntamiento y vecinos de la villa. Si algún día se hiciere una 
•edición fiel y crítica de esta obra, como sería de desear, enton- 
ces aparecerá una vez más cuan justa razón tenía Nicolás Anto- 
nio de escribir en I.** de Marzo de 1665 á su amigo D. Juan 
Lucas Cortés lo siguiente (l): «Notable desgracia es la que (Za- 
pata) corre; que el que puede valer por trabajos propios y legí- 
timos se quiera acreditar con quimeras.» 



Inscripción Itineraria de ¿Tolbafiós de arriba? entre 

laa dos Huertas del Rey. 

9. La pongo aquí, no por estimarla fielmente copiada en su 
totalidad, sino para que se busque y reconozca. Las noticias que 
de ella dio el autor anónimo de la Topographía de Segeda están 
sacadas del texto de la Historia escrito por Zapata, que 
dice así (2): 

«No pretendemos hablar sin fundamento, sino con irrefragable 
testimonio, de una Lápida, que trasladó D.° Mauro Castellá 
ferrer; que aunque no la exhibe en su historia de Santiago, la 
dexó acreditada para el segundo tomo que escribió y dexó apro- 
bado por los Señores del Real Consejo y con no pocos elog^ios 
^e los bien considerados. 

En el capítulo 7. de su Lapidario, que este nombre dio á su 
libro, que ha sido lástima grande no aver salido á luz, dize que 
halló una lápida (3) cerca de las dos kortas, á tres quartos de 
legua de la (4) que se llama de arriva, que estaba puesta en un 
reqüesto, donde se reconocía que avía vía pública en lo más 



(i) Censura de historias fabulosas, carta v. Madrid, 1742. 

(2) Parte primera, preludio vii (códice Miranda, fol. 34 r.-35 r.). 

(3) Si dijo que halló, es señal de que la vio y leyó. 
^4) Huerta. 



1 



29a 



boletín de la real academia de la historia. 



antiguo y tiempo de los Romanos; que, aunque en pocas letras,' 
era muy noticiosa. Su tenor es éste (l): 



HANC . VIAM . AVG. A 
SEGEDA VRBE . DIS 
XI. PAS. Ni. ADVXAMAM 
L . LVCRBTIVS DBNSVS 
II . VIR. V . M . FECIT 



Construye esta lápida D." Mauro Castellá de esta suerte: Este 
camino imperial, distante de la Ciudad de Segeda once mil 
passos, y iba á la de Osma, hizo Lucio Lucrecio Denso, uno de 
los dos que tuvieron cargo de aderezarlo. 

Ambrosio de Morales refiere otra Lápida, que cassi contiene 
lo mismo, que se conserva en la villa de Vinuessa cerca de 
Soria, y, lo traslada D." Lope de Morales en el Epítome de los 
tnártii es de las cuevas cerca de Soria, que oy vive y es Oydor de 
Pamplona.» 

En Pamplona, con efecto, había publicado el Licenciado don 
Lope de Morales, años 1627 y 1628, los dos libros, á los cuales 
se refiere Zapata, y han acudido como á ricas fuentes epigráficas 
Hübner (2), Saavedra (3) y Rabal (4). Acerca de la inscripción 
itineraria de Vinuesa, D. Lope, que la miró despacio, creyó que 
el tercer vocablo no era aug{ustam)y sino angiustam). La foto- 
grafía nos librará de vacilaciones y cavilaciones. 



(i) £1 apostillador aoónimo del siglo xix notó aquí: «En el Itinerario 
de Antonino no hace mención de vía alguna romana que pasase por 
Segeda.» Este reparo poco vale; porque el Itinerario de Antonino no men- 
ciona todas las vías, ni todos los pueblos principales en que tocaban. 

(2) Inscriptixmes Hispaniae laiinae págs. 389-394. 

(3) Via entre Uxama y Augustobriga^ págs. 26-118. 

(4) Op. cit. pág. 27. 



ÜB CL0NIA X TRICIO. VIAJS EPIGRÁFICO 293 

Lápidas romanas, existentes en Canales á mediados del 
siglo XVII, manifestadas por el derribo de una parte 
de la iglesia parroquial de Santa María en 1628 y 1649. 

Historia de Segeda^ por Antonio Zapata, preludio v, íol. 23 V.-30 v. del 
códice Miranda. 

Introducción, «Que la poseyesen (á Segeda) los Romanos, 
después que por ellos fué destruida, lo atestiguan las lápidas ro- 
manas que se hallan en la nueva población de la villa de Canales 
en los paredones , que han derribado en la iglesia parroquial de 
Santa María de la misma villa, los años de 628 y de 649.» 
Fol. 24 V. 

10. «En casa del Licenciado Pablo de San Pedro, doctor en 
la Jurisprudencia, cura y beneficiado en la parroquial de dicha 
iglesia, y notario del Santo Oficio, presbítero benemérito por sus 
muchas letras y prendas; que preciándose de las antigüedades y 
historias por ser tan noticioso la colocó baxo una ventana del 
recibidor por la parte de adentro.» Fol. 26 r., v. 

FORTVNiE • AVGVSTiE 
LICINIA . PATERNA 
AVRELIANI • FILIA 

IN ME/VfORIAM 

S BI • ET • SVIS 

En Mérida (Hübner, 511) se halló este epitafio: 
D{is) M(anibus) s(acrum), \ 'Q{uintus. Licinius Pa \ temus 
ínter \ anniensis \ ann{prum) LXXV^ Licinia \ Paterna patri \ 
et Licinia Fia \ vina marito \ óptimo f{ecit). 

Nada impide conjeturar que Licinia Paterna, hija de Aurelia- 
no, fuese madre de Quinto Licinio Paterno, natural de 7«- 
terannium^ localidad que puede corresponder á la Koix<pX(Í6vTa de 
Ptolomeo, reducida por Govantés á Canales de la Sierra. Otras 
aras se dedicaron á la diosa Fortuna Augusta. (Hübner, 13, 
1.278, 1.934) en Tavira, Utrera y Alechipe. 

TOMO L. 19 



294 boletín db la real academia db la historia. 

11. «En casa del Licenciado Francisco Basurto, cura y bene- 
ficiado en dicha iglesia de Santa María de Canales y Comisario 
del Santo Oficio; en una ventana de la galería alta, que vi al 
entrar de la dicha villa, se halla una lápida cortada con algunas 
letras; que, por faltar la otra mitad, no la podemos dar sentido. 
Las letras que tiene son estas: 



EGO • P 
AGO... 
B • AN 



¡DXXXV 



De este epitafio, que se conoce fué sepulcro..., solamente se 
puede sacar que el año, ó era, que fué 535» tenía personas prin- 
cipales la villa de Canales , pues ponían epitafios en sus sepul- 
cros.» Fol. 30 r., v. 

La fotografía de esta interesante lápida, dará razón de su recta 
lectura y suplementos. Imagino que diría: 

[S]egaü^sos \ S]agc[ntt/{ilius] k{ic) \ s{itus)] \ e(st^at^noru \ m]LXXXV, 
Aquí yace Segovesos hijo de Sagoncio, de edad de 85 años. 

El nombre Secovesos, ya lo hemos visto en una inscripción de 
Iglesia Pinta (Hübner, 2.871); el de Segovetis en una de Lara de 
los Intantes (2.855); el de Segontius en muchas otras. 

12. «En medio de la capilla mayor de la iglesia parroquial 
de Santa María de Canales trasladamos otra lápida. Esta colocó 
la Clerecía de aquel Cabildo en otra parte pública; su tenor es 
éste: 

BANVS VIX AN. I. 

GOSIGONI .... ENVN . LXV . 
H . S . B 

Supliendo las letras que faltan, parece que dice, aunque no po- 
demos adivinar el nombre propio: Eanus vixit ano primo Gotko- 
rum Sigonius Elius nuncupatus, annorum LXV^ hic sepultus esU 
Y en castellano: Enano llamado Sigonio Elio, que vivió en el pri-* 



DE CLUNIA k TRICIO. VIAJE EPIGRÁFICO 295 

Tf^ero año de los Godos y de edad de sesenta y cinco años murió ^ y 
fué aquí sepultado. El llamarse Sigonio fué, sin duda, por su pa- 
tria; y esta sería Segeda nomine corrupto ^ id est, Sigonius pro 
Segiditanus. Casi por este nombre de Sigonia, Secreta la cono- 
ció Claudio Ptholomeo en el itinerario de los Arevacos: 

Arevac§ sunt, in quibus civitates, 

Confloenta, 

Clunia colonia, 

Termes, 

Uxama Argel^, 

Segorcia Lacta, 

Tu cris, 

Numancia, 

Setubia, 

Nona Augusta. 
Algunos han construido á Segorcia por Segovia, en que reciben 
maniñesto engaño, pues es cierto que no había de dar Ptholomeo 
tan grande salto; porque comenzando los Arevacos desde el río 
Areva, que pasa por tan cerca de Segovia, no había de dejarla 
de poner en el principio , particularmente caminando desde el 
principio de los Arevacos hasta la ciudad de Numancia, y aun 
más adelante, antes vemos que la pone en medio de los demás 
pueblos de los Arevacos, y en tiempo de Ptholomeo podía te- 
ner este nombre ; la ciudad de Segovia nunca mudó de nom- 
bre, como lo advierte su coronista Diego de Colmenares (l); y 
consta de tantas lápidas (2) que del tiempo de los Romanos se 
conservan en las murallas de dicha ciudad. El llamarse en esta 
lápida Sigonius y que es adjetivo de Sigonia ^ y hallarse este 
nombre de Sigonia corrupto de Segeda como otros de otros 
pueblos comarcanos, como Lara, Revilla del Campo, Huerta del 
Rey, Nieva, Ventrosa, Villoslada y otros, arguye por los mag- 
níficos rastros de Sejeda^ ó Sijonia^ que era cabeza de los Sejidi- 
tanos, como lo es ahora de su valle de Canales, y que fué colonia 



(i) Año 1637. 

(2) ¿Reseñadas en el inédito Lapidario de Castellá Ferrer? 



I 

i 



396 



BOLETÍN DB LA RBAL ACADBMIA DB LA HISTORIA. 



(te los Romanos, pues lo eran las demás ciudades, cabezas de 
partido.» Fol. 29 r.-30 r. 

He transcrito este curioso comentario de Zapata, porque le 
sirvió de sostén para introducir en su desdichado Cronicón de 
Hauberto la noticia de haber padecido martirio en Canales la 
virgen Santa Severa imperando Trajano. Es evidente que mal 
copió la presente lápida, indudablemente genuina, cuya recta 
lectura pudo ser: Faenus[a] v¡x[it] an(no) i. Cosconi[us Valjens 
an(norum] lxv | h(ic) s(itus) e(st). El nombre de la niña, toma- 
do del griego cpaívouaa, comparece en las inscripciones de Barce- 
lona (4.534» 6.157) y ^^ una de Cádiz (1.844); y el de Cosconius 
Valens en otra de Sepúlveda (5-095). 

13. «En un lienzo de la sacristía de dicha iglesia parroquial 
de la misma villa está una (lápida) con la inscripción siguiente» 
y una media luna encima.» Fol. 25. 

G • VALBRIVS 



SER/VVS 



G(aius) VaUrüts Seramts*,. 



La piedra estaría truncada, ú oculta, por su lado inferior. Fué 
sepulcral, como lo prueba la media luna. Otro Valerio Serano» 
con su retrato esculpido, ó efigie ecuestre, se mostró (2.875) en 
Lara de los Infantes. 

Zapata al copiar esta inscripción y la siguiente, desfiguró la N» 
escribiendo M. 

14. «En la misma pared de la sacristía se halla otro epitafio 
romano con estas letras abreviadas, y encima una flor esculpida. 



L 


M 


J 


G . A . E 




F . R . 






AN LXX 




H. I • S S 



DE CkUNIA A TKICIO. VIAJB BnCRÁFlCO 297 

Y llenando las letras dice: Gaius Aurelius^ Emilius^ far-- 
tis^ rodustus^ optimus^ anno. LXX. Hoc in sepulcro sepelitur.% 
Fol. 25 V., 26 r. 

Esta interpretación disparatadísima revela, no obstante , que 
Zapata copió lo que veía. Probablemente en el renglón postrero 
la última letra era una E. 

Leo y suplo: 

G{aius) Ae(milius) Fro(nto\ an(narum) LXX hi(c) s{iíHs) 

e{síy 

Gayo Emilio Frontón, de edad de 70 años, aquí yace. 

En una lápida de Onda, cerca de Sagunto (4.034), hay memo- 
ria de otro Cayo Emilio Frontón. La manera de expresar el 
nombre y el cognombre por sus dos ó tres letras iniciales, he 
notado (l) en Rasillo de Cameros y en Matute de la Sierra. 

Conclusión. 

< Aun cuando faltaran memorias de la primitiva población del 
pueblo, lo eran harto las mismas piedras, que con inscripciones 
romanas se hallaron derribando parte de la iglesia de Santa Ma- 
ría; y fueron tantas que apenas hay casa que no conserva algunas^ 
siendo más en número las que picaron (2) con harto agravio de 
las historias de nuestra España; pues aquí se desperdiciaron con 
poco las que en otras partes se solicitaron con mucho cuidado.» 
Fol. 8 V., 9 r. 

cLa iglesia de Santa María de Canales..., está sita en la misma 
villa al pie de la eminencia donde estaba la antigua Segeda. La 
qual parece que fué muchas veces reedificada; porque la metad, 
donde estaba la capilla mayor, era antiquísima, y la otra metad 
se tiene por cierto que fué fábrica del Conde Fernán González; 
porque á la mano izquierda del pórtico estaba su imagen, la de 
su muger y de su hijo, esculpida en tres columnas; y por la mi- 
tad de la puerta una piedra á modo de jaspe, de un estado de 
alta; y al otro lado de la puerta una imagen de bulto de San Pe- 



(i) Boletín, tomo l, págs. 199-202. 

(2) A mi petición solicitando noticias y calcos de las que todavía se 
conservan, duéleme que, por ahora, no se haya accedido. 



29S BOLETÍN DE LA RBAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

layo abad de Arlanza y mártir con un libro en la diestra ; y está 
recibido que un prado, que llaman de Santa María, fué dádiva 
del dicho Conde á la dicha iglesia.» Fol. 64 r. v. 

«Estas dos iglesias (Santa María y San Cristóbal), que son 
sumptuosas, quedarían sin duda por mezquitas de los bárbaros 
en el tiempo que dominaron la dicha villa. Cuando la ganaron 
los reyes de Navarra, las volvieron á consagrar, y darían el mis- 
mo título que tenían antes, como lo hizo el rey D."* Alonso el 6.** 
cuando ganó á Toledo de los Moros. Tiene cada una de ellas un 
pórtico, casi de una misma manufactura; y tan antiguos que ellos 
mismos publican que son de aquellos tiempos de los Romanos. 
La de Santa María es como matriz de aquella villa, por ser más 
numerosa así de beneficiados patrimoniales y personas doctas 
como de parroquianos, aunque tienen las dos parroquias ciertas 
capitulaciones y ordenanzas como de unirse en entierros y otros 
actos.» Fol. 65 V., 66 r. 



Bl templo de San Pelayo. Inscripciones antiguas 

de su ara y altar. 

Interesante al arte y á la historia es el capítulo (parte 11, pre- 
ludio III, fol. 72 V.-79 r.)> ^"^ dedicó Zapata á este santuario. 

Distaba de la iglesia de Santa María treinta pasos. Fué desman- 
telado y asolado en 1658, Era pequeño y estaba dedicado á San 
Pelayo «abad y mártir (l)» del monasterio de San Pedro de 
Arlanza. Tenía solamente un altar muy á lo antiguo que se ce- 
rraba con dos puertas. En la del evangelio estaba pintado el 
Conde Fernán González corriendo tras el jabalí, así como lo es- 
cribe la historia de Arlanza, y junto al Conde su caballo blanco, 
y más abajo la batalla de Cascajares. En la otra puerta estaban 
pintados el Conde y su mujer Doña Sancha, arrodillados á los 
pies de San Pelayo, vestido éste con capa, alba y estola, echan- 



(i) Que fuese abad y mártir, lo pone en duda Flórez en el tomo xxvii 
(2.^ edición), págs. 60-65. Madrid, 1824. 



DB CLUNIA k TRICIO. VIA|E EPIGRÁFICO 299 

do la bendición á los Condes y teniendo á su lado algunos mon- 
jes de San Benito. El Conde representaba unos treinta años, ó 
poco más; el cabello entre negro y castaño, el color del rostro 
algo moreno, el cabello largo y la barba sin cortar ; el traje una 
sotanilla, el zapato puntiagudo, las espuelas largas y doradas. La 
Condesa tenía proporcionado el rostro, los ojos grandes, la nariz 
añlada, el campo del rostro blanco y colorado, el cabello algo 
rojo; el hábito no parecía costoso, sin pliegues ni cenefas al- 
grunas. 

Hallóse en el altar mtísl piedra cuadrada^ que cogía dentro de 
su marco esta figura en relieve. 



> 



1.^ 



s 



ó crísmón, probablemente del siglo xii. Esta lápida fué trasladada 
del demolido altar á la iglesia de Santa María; y entonces se vio 
que estaba por dentro hueca y que habría contenido reliquias de 
santos, á fuer de ara, que en polvo se resolvieron. Otras piedras 
epigráficas salieron del altar; «algunas con una letra, y otras con 
dos». Por desdicha no expresó Zapata qué letras eran. Cita una 
bula de Urbano II (l), que confirmando todas las iglesias, villas 
y lugares del monasterio de Arlanza, dice et tnonasterium sancti 
Pelagii de Canales"^. Da noticia, por fin, de otro documento iné- 
dito; la cual, atendida su importancia histórica, reproduzco aquí 
por entero: 

«Pocos años parece que estuvo sujeto este monasterio de San 
Pelayo al abad de Arlanza; porque en tiempo del emperador 
Don Alonso Ramón (2) se unió este monasterio, siendo abad de 
Canales Don PedrOy al de San Pedro de Melón, cuyos rastros se 
ven no lejos de Lara; como lo hace constante una carta de con- 
cordia entre los dos monasterios; cuyo traslado está entre los 



(1) Años 1088-1099. £s inédita. Ni Loeweníeld, ni Yapes la mencionan. 

(2) Alfonso Vn. 



300 boletín DB Lk RBAL ACADSKIA DE LA HISTORIA. 

oíanuscríptos de Fr. Antonio de Yepes en el archivo dd Real 
Monasterio de San Benito de Vallado! id. Su tenor es este: 

Notum sit ómnibus hominibus quod dominus Petrus abbas de 
Caualibus etfratres eius miserunt se ac Domum suam in manus 
abbatis de Milone et fratrum eius, ut consilio eorum vivant et 
omnia faciant, et Domus illa semper sit sub iure eorum, eo pacto 
quod dominus Petrus abbas ibi sit Dominus in vita sua, nullum 
vero fratrem recipiat neo eiiciat nec aüquid, sicut diximus, faciat 
sine consilio abbatis de Milone. Post vitam ipsius abbatis de M- 
lone, metant ibi (l) cum consilio fratrum ibi dehabitantium dig- 
num dispensatorem, quem accipiant de domo Canalium si dig* 
ñus ibi repertus fuerit; sin autem, de domo Milonis. 

Hoc pactum factum fuit ante dominum Pelagium Curiz et 
uxorem eius domin^ Mari§ (2) in domo de Manus^ (3). 

Dominus Isidorus (4), Dei gracia Burgensis episcopus, hoc 
placitum concessum et manu propria roboravit. Ipse etiam do- 
minus Petrus abbas de Canales, et fratres eius, manibus robo- 
ravit. 

Testes sunt Petrus cinissa, menendus Gedez, Petrus crispus, 
Pelagius Péez (5), Ñuño Méndez, mendaz Nuñez. 

Siquis fratrum de Canalibus hoc placitum complere noluerit 
post mortem Petri abbatis, erit absolutus; ubicumque anin- 
grum (6) salvare possit Dominus. 

Dominus Girardus hanc cartam scripsit. 

De esta escritura, constante es que se unió este monasterio al 
de San Pedro de Melón en el territorio de Lara. El año no lo 
dice la escritura. Solamente por otra que exhibe Yepes del abad 
Don Pedro de Canales, consta que florecía en aquel monasterio 
en tiempo de Don Alonso Ramón, que comenzó á reinar el año 
de 1 121 y falleció en el de 1 1 57» También en esta escritura se 



(i) Metan, ó pongan, allí. 

(2) Sic. 

(3) Mansilla (aldea de Canales)? 

(4) Víctor (años 1 146-1 1 56)? 

(5) Petrez? 

(6) Sic. Sería «animas eorum t? 



DB CLUMIA Á TRICIO. VligB EPIGRÁnCO $01 

hace mención de dos personas ilustres de la villa de Canales, que 
son Don Pelayo Cúriz y su consorte Doña María; y no puede 
causar admiración, supuesto que dicha villa ha tenido en todas 
edades personas de mucho porte. 

Extinguióse este monasterio por haberse unido al de San Pe- 
dro de Melón en el territorio de Lara; y quedando aquel monas- 
terio desmantelado y postrado, los vecinos de Canales mejoraron 
aquellas ruinas con una hermita en memoria de lo que fué anti- 
guamente, que deshicieron este mismo año (1658), donde hicie- 
ron una cruz, como lo manda la sinodal de Burgos, por la me- 
moria de que fué lugar sagrado.» 

De otros dos monasterios benedictinos, uno de monjes y otro 
de monjas, sitos á media legua del casco de la villa, exhibe Za- 
pata preciosos documentos, escritos á mediados del siglo xii. 
Sujetóse el primero al de San Pedro de Arlanza en viernes (l), 
22 Marzo 1062, y permanecía floreciente en el año 1280. El se- 
gundo, no bien se fundó, sujetóse al de Cárdena en 1069. Hallá- 
banse al pie de la grande eminencia, sobre cuya cumbre asoman 
á flor de tierra y se ocultan infinitos monumentos romanos. 

La ciudad de ¿Segeda? 

Todos los datos acerca de la situación y ruinas de esta ciu- 
dad, que recogió el autor anónimo de su Topographia^ están sa- 
cados, casi al pie de la letra, de la Historia de Canales^ parte 1, 
preludios ii-vii. Otros datos á este propósito consignó Zapata en 
la parte primera de su libro, dignos de atenderse para el estudio 
cientíñco de tan interesante cuestión: 

1) Las murallas de la ciudad* son de piedras amontonadas 
mezcladas con otras: 

2) Hállanse en las ruinas muchas escorias de hierro; y mu- 
chas piedras de tahona enteras y partes de otras. 

3) «Lo que de ordinario descubren los que rompen las here- 



(i) 2^pata, siguiendo á Yepes, copió «feria III >; pero hay que leer 
«feria VI> para que se ajuste al del mes y año el día de la semana. 



302 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

dades incluidas dentro de las cercas de esta antigua ciudad son 
monedas antiquísimas de cobre y plata. Una de ellas vimos en 
manos del Licenciado Francisco Basurto, cura y beneficiado de 
la parroquial de Santa María de Canales, que por una parte te- 
nía esculpida la cierva, con quien fingía (Sertorio) ser favoreci- 
do de Diana, y de otra parte la misma diosa. De esta moneda 
con estas imágenes hace breve mención Manuel de Sousa y Pa- 
ria en su historia de Portugal (l), cap. ix.» 

4) En los preludios iii y iv confirmó la autenticidad de la 
concordia entre el monasterio de Valvanera y la villa de Cana- 
les sobre comunidad de pastos (año 1095), donde está la nota- 
ble cláusula «terminum de Albergueria dicta Mansella usque ad 
Portel^, et ad fluvius Nageril^ (2) ubi bibant; deinde ad costam 
Civitatem ubi est Segeda dntiqua civitas deserta et ad Montero 
Rubeum», exhibiendo dos escrituras del monasterio de San Mi- 
llán que ilustró con notas topográficas, y son las siguientes: 

Año 1 01 6. Divisoria del condado de Castilla y del reino de Navarra, que 
pactó el rey D. Sancho el Mayor con el Conde D. Sancho García. Becerro 
de San Millán, fol. 161. 

De divisione regni inter Pampilonam et Castelam, sicut ordi- 
naverunt Santius comes et Santius rex Pampilonensis, sicut ínter 
illos una' concordia usus fiíit et convenientia, id est: 

De summa cuculla a rivo vallis venari^, a Graneto ubi est mo- 
lione sito, et ad collato Monio, et a Bitereas, et ad Pena nigra, 
deinde ad numen Razón ubi nascitur, deinde per médium mon- 
tero de Calcáneo per suroroo lorobo et medio Gazala ubi molio- 
ne est sito (3) usque ad numen Tera, ubi est Garrahe (4) anü" 
qua civitate (5) deserta^ et ad flumen Duero. 

— II - — 

(i) Publicada en 1628, donde dice: «Hanse visto monedas, ó medallas, 
con su imagen; y del reverso, la cierva.» — Probablemente serían monedas 
imperiales de Claudio II y de Otacila. 

(2) Sic. 

(3) «Los términos de Calcáneo, Vizercas, Gazala y el río Razón son 
conocidos de los pastores de aquel monasterio (de Valvanera).» 

(4) Garray. 

(5) Numancia. 



DE CLUNIA X TRICIO. VIAJE BPIGrXfICO 305 

Año 1084? Apeo de varías posesiones de dicho monasterio. Becerro, fo- 
lio 121, columna 2. 

Super Penna una vinea, qu^ de alia pars e(st) serrfti latus Pa- 
tre longo, et Martino et domino Fanius, quod (est ad) sumas ven- 
tanas; qui vadit ad cruciliata vía, in valle de frates (i). Uno mo- 
leolo que misit Petro Monios iusta vinea de Palacio (2). Alia vi- 
nea in illa costa de Herto, iuxta via. Alia vinea in suo carílo in 
arénale iuxta via (3). Alia vinea in Apeirosa iusta via. Alia vi- 
nea in arénale iusta vinea de Albaro dias. Alias duas vineas in 
consta dvitate; in medio iacet vinea de domino Vítale (4). Alias 
tres vineas in Carrasquito, qui pergit ad sancti Michael (5). Alia 
vinea in sancti Christophori (6). Una vinea in facie delbrielos 
Ínter ambas aquas viasque. Una serna in rivo delbrielos (7). 
Alio ero, qui misit domina Vida ad latus domino Vitaco. Alio 
ero Ínter ambos rivos ad latus domino Vitaco. Alia serna in are- 
nalem inter ambas vias. Alia serna in ripa Velita. Alia serna 
in costa de arco (8). Alia serna iuxta via de mercato. Alio ero 
in Carrasquito ad sancti Mames (9). Alia serna in valle de Tor- 
mantes desuper via. Alia serna in septem finiestras (10) cum uno 
ero que compara vit Dominico Sancio Galens (il) de filias de 



(i) «Son estos términos conocidos. La viña de Superpenna es una he- 
redad que hoy se llama la viña de Peñagato. La serna hoy se llama Pra- 
dexon, que es un prado largo. Cruciliata, los caminos de las Crucixas. 
Valle de frates, Valde frades.» 

(2) cPalacio que hoy permanece.» 

(3) «Hoy se llama viña en el arenal.» 

(4) «Dos heredades que hoy están en la cuesta de Cividad que conserva 
el nombre», y tuvo á sus pies el monasterio benedictino de San Quirce. 

(5) «Dos viñas ó heredades en el (Carrascal ó) Robredo.» 

(6) «Una buena heredad junto á la iglesia de San Cristóbal, que hoy 
es suya.» 

(7) Arroyo de Aránguez, que llaman las viñas cerradas, donde hay 
vestigios de parras. 

(8) En el texto, según el códice, «in costa civitate»; pero parece fué 
distracción del amanuense. Zapata comenta el inciso así: *cosia de arco. 
La cuesta de Val de arqueros». 

(9) «Es en el valle de San Mames», donde estuvo el monasterio de re- 
ligiosas benedictinas. 

(10) < Llaman ahora las iniestas. » 

(11) Sic. Sería «Guteriz»? 



304 BOLBTÍM DE LA BBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Petro Monioz patrum fidator (l). Et domino Juliano presbítero 
comparavit uno horto inter ambas aquas cum quinqué ceresos 
de Garzia &becoz de Quintaniella in v solidos; et medietatem in 
illo molino de Carrera (2) que fuit de García felis in xxv soli- 
dos, comparata sancti Emiliani, die dominica, era mcxxii; atque 
una vinea in valle de frates in serna de Mirore. 

Con ambos documentos, y el de los fueros de Canales, queda 
bastante en salvo la legitimidad del instrumento del año 1095, 
único por donde aparece que se llamó Segeda la ciudad, induda- 
blemente romana, que por aquellos se nombra, 6 se presupone. 
Zapata no inventó la procedencia del instrumento. No está co- 
piado en el libro Becerro galicano^ que hoy posee la Comunidad 
de Valvanera (3); pero ésta no es objeción que nos obligue á 
desestimarlo, ó relegarlo entre los apócrifos. Y á la verdad no lo 
tomó de ningún Becerro^ sino del pergamino, que original, dijo 
(folio 17 r.), pertnanece en el archivo de dicho monasterio en letra 
gótica. Otro tanto afírmó el autor anónimo de la Topographia^ 
marcando además la signatura del archivo: 4:Hállase este acto 
en el segundo seno del archivo de Valvanera, núm. I97>. Y 
para colmo de la demostración, los dos índices del archivo de 
aquel monasterio, que han venido, entre otros papeles del mismo, 
recientemente al Archivo histórico nacional, expresan que la 
escritura en cuestión se conservaba suelta, no en papel ó copia, 
sino en el pergamino original, y que tenía por signatura ca- 
jón 2.^, núm. i^y, ¡Lástima grande, si se ha perdidol 



(i) Sic. 

(2) cHoy permanece y se conserva con el mismo nombre del molino 
<3e la Carrera.» ' 

(3) Con fecha del 19 del corriente, desde Santo Domingo de la Calza- 
zada me ha remitido nuestro sabio Correspondiente en aquella ciudad, 
D. Ignacio Alonso Martínez, una carta (ib Marzo) del R. P. D. Vicente 
García, dignísimo Prior de Valvanera, en que le dice que ha registrado 
dos veces, uno por uno, los 137 folios, que componen el Becerro, ó Tumbo 
de aquel monasterio, y que allí el instrumento en cuestión brilla por su 
ausencia. Lo cual no es extraño; porque el Tumbo «no contiene otra cosa 
sino ventas y donaciones hechas al monasterio por personas que le iüeron 
devotas». Añade que procurará registrar despacio algunos legajos, rari 
fiantes in gurgite vasto de las devastaciones que sufrió el monasterio. 



DB CLUmA A TRICtO. VIAJE BMGRXpICO 305 

El texto, hasta hoy conocido, no discrepa por su estilo, ni por 
§u fondo, de la autenticidad, que no se atrevió á concederle 
Comide. Kl estilo corre de la misma manera que el del diploma 
de Alfonso VI, sacado del archivo de Valvanera, que Yepes 
publicó (l), fechado en el monasterio de Oña á i.*^ de Mayo 
de 1092, por el cual otorga el monarca que la iglesia y cenobios, 
de Santa María de Valvanera recobren su antiguo esplendor y 
magnificencia (2). Por esto les concede comunidad de pastos con 
los de las villas que allí especifica, siendo una de ellas la de Ca- 
nales (3). Era natural que al cabo de poco tiempo se formalizase 
por acto particular de conveniencia entre cada una de aquellas. 
villas y el monasterio con mutua conveniencia de parte y otra> 
por manera que hubiese la debida compensación, tomándola, 
por ejemplo. Canales de los prados de abadengo en razón de los 
suyos propios. Un reparo, no obstante, se me ha hecho por docta 
pluma, ansiosa de encontrar la verdad; y no he de callarlo. 
Zapata pudo intercalar, ó meter de su cosecha lo que va subra- 
yado en el inciso «ad costam civitatem, udi est Segeda ant¡qu(t 
chitas deserta^ et ad Montem rubeum». Posible es, mas no veri- 
símil. No había de mentir con tanto descaro, citando un texto 
falsificado con riesgo ineludible de que la patraña al momento 
se descubriese, y se desmintiera después por los benedictinos 
Silva (4) y Rubio (5), lo cual no hicieron. El nombre de las an- 



(i) Coránica general de la Orden de San Benito ^ tomo i, fritura 24» 
Irache, 1609. 

(2) cEcclesiam ia honorem sanctse Dei genitricis Mariae, ab antiquo 
tempore íundatam et in monte qui vocatur Distercii et in valle Venaría 
positam iam pene a sua quondam nobilitate deiectam et minoratam... 
decorarem.» 

(3) cMando et concedo ut huins monasterii pécora communem habeant 
pastum cum villa Matute et Tubia, et Villanoba, et Anguidanos, et Matri- 
cem, et Vallem de Oxacastro, et Villas dictas quinqué, et Vallem de 
Canales.» 

(4) Historia de la Imagen sagrada- de Nuestra Señora Santísima de 
Valvanera, por el Rmo. P. Mtro. Fr. Diego de Silva y Pacheco, General 
que fué de la religión de San Benito. Madrid, T665. 

(5) Historial del venerable y antiquísimo santuario de Nuestra Señora 
de Valvanera en la provincia de Rioja; felicísimo hallazgo de la celestial 



306 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

liguas poblaciones, cuando era conocido, ilustra no rara vez se- 
mejantes instrumentos de la Edad Media. Ya vimos cómo en el 
instrumento del año 1015, que traza en parte el lindero deí con- 
dado de Castilla y del reino de Navarra, se menciona ^Garray^ 
antiqua civitate desertan junto á la confluencia del Tera y del 
Duero. Creíase entonces que á Zamora se reducía Numancia(l), 
y por esta razón el notario, que ignoraba el nombre romano de 
Garray, lo pasó en silencio. No se hubo así San Fernando en el 
diploma (22 Octubre 1 231) confirmativo de las posesiones del 
monasterio de Aguilar de Campóo, entre las cuales cuenta 
<civitatefn Olive cum pertinentiis suis>, colocándola cerca de 
Mave (2). La descripción general y el plano topográfico, los 
dieciséis epígrafes romanos allí descubiertos por D. Romualdo 
Moro (3), y sobre todo aquel (4) que ha revelado el primitivo 
nombre de la que todavía se llama cildad (ciudad) en boca de 
los vecinos de Mave y del valle de Olea, soVado hacen ver 
cuánto importa no separar de la documentación el estudio 
arqueológico, si por completo ha de resolverse la cuestión que 
atañe á Segeda. . 



La Inistaza. Sus aras de Venus y de la Portui^iL 

Aunque deban tomarse á beneficio de inventario, plácen(ie re- 
cordar las noticias que dieron acerca de estos monumento^ dos 
escritores del siglos xvii. 



Imagen de María Santisima de los montes Distercios; su culto y venera- 
ción en la Orden de San Benito; compuesta por el P. Fr. Benito RubiOi 
monje profeso de él, y natural de la villa de Cintruénigo en el reioo de 
Navarra. Logroño, 1761. 

(i) España Sagrada^ tomo xiv (2.* edición), páginas 33S-340, Ma- 
drid, 1786. 

(2) BoLBTÍN, tomo xviir, pág. 453. 

(3) Boletín, tomo xvra, págs. 290-295, 429; xx, 537-540. 

(4) Cabunmgifto \ [Ciy>dia...ridia[n]a pro saluí{e) \ Ranioni s{ervat) tid) 
f{ublicae) \ Olutnsium \ ¡(ibens) m^tritó) s{plvit). Boletín, tomo xx, pá- 
gina 538. 



DB CLUNIA X. TRICiO. VIAJB EPIGRÁFIBO 307 

Zapata, Historia de Segeda^ parte i, prei. 3. (Códice Miranda, íol. 20, r, v.) 

«De los términos Finistazay Cuculla se halla mención en un 
privilegio, que concedió el rey D. García Sánchez, hijo del rey 
D. Sancho Abarca, al valle de San Millán de la Cogulla sobre los 
pastos de sus ganados contra las villas de Oxacastro y Náxera 
y otras (en) la era 967 (l); que se conserva en el Real Archivo 
de San Millán de la Cogulla en el cajón 12 y en el númefo ^o; 
que el año pasado (2) sacó la villa de Canales con provisión de 
la Real Chancillería de Valladolid, sobre y en razón del pleito 
pendiente que tiene al presente por los pastos y otros aprove- 
chamientos de este término y otros al de Cuculla maiore lumbo 
ad Finis tazante hoc vero loco sitdivisio termini inter Matrizem (3) 
et Mansellam et Canales. Este nombre de Finistaza dieron sin 
duda los Romanos..., hoy se llama la Inistaza (este sitio); y de que 
eo él tenían los Romanos dos templos, uno de la Fortuna y otro 
de Venus hizo mención con mucha elegancia y autoridad en un 
sermón este año (1657) en el monasterio de Valvanera, en oclio 
de Septiembre^ con mucho concurso y aplauso el Padre Fray Plá- 
cido García.» 

Silva, Historia de la Imagen sagrada de Valvanera, fol. 5 y 12. Madrid, 
1665. ■ 

Valvanera está situada al mediodía del pago de Mari, Hubo 
allí «muchos sepulcros de romanos que se han descubierto en 
varios lugares de la comarca; y en uno de ellos se lee que estaba 
sobre el monte Taza y Genestaza un templo de Venus.» 

La noticia, de que se hicieron eco Zapata y Silva en 1657 y 
1665, puede servir de guía á la investigación arqueológica. Tal 
vez el trifinio, ó mojóji que deslindaba en la Inistaza el término 
del valle de San Millán, al que concurrían los de Valvanera y Val- 
decanales, fué ara dedicada á Venus augusta por una estación, ó 



(i) Año 929. 

(2) 1656. 

(3) Fué cabeza este pueblo del valle de San Millán. Véase Govantes, 
Diccionario geogrdfico-histdrico de la Rioja^ págs. 167 y 168. 



'"'IB 



308 BOLBTÍN DE LA REAL ACADBMU DB LA HISTORU. 

centuria^ de la legión vii gemina allf encastillada, que defendía el 
paso del puerto entre las dos CogoUas, 6 Distercios, bajo el man- 
do del centurión Mario (Marii), Con esta observación se hace 
creíble que en aquellos parajes existiesen sepulcros romanos y 
lápidas funerarias. 



Castillo de Tóbia. Sus lápidas romanas. 

Siguiendo nuestro viaje por la cuenca del Najerilla, que nace 
en el término de la villa de Canales, encontramos, no sin espe- 
ranza de poder adquirir nuevos objetos de época romana muy 
numerosos, las poblaciones de Villavelayo y Mansilla (l), los hos- 
pitales de la Ventrosa y de Anguiano, el monasterio de Valva- 
nera y las villas de Anguiano, Tóbia^ Matute y Villaverde, don- 
de está la entrada de la sierra, Bobadilla y Baños de río de 
Tóbia. 

Entre el Tóbia y el Cárdenas que riega el valle de San Millán 
se alza un ramal de la sierra, que desciende de las CogoUas, do- 
minado por un vetusto y fuerte castillo, el cual (2) á los pies 
de la peña, donde estriba, ve apiñarse por el occidente las po- 
blaciones de San Andrés, EstoUo, San Millán, y por el oriente 
las de Villaverde y Tóbia. De este castillo, ó de sus cercanías, sa- 
lieron dos inscripciones que publiqué en 1 883 (3) y reprodu- 
jo Hübner en 1892 bajo los números 5.808 y 5.809. 

15. Mide la faz del epígrafe unos 24 cm. en cuadro. Hace 
un cuarto de siglo, esta ara obraba en poder de D. Cándido Ca- 
ñas, vecino de San Andrés, quien la tenía en el corral de su 
casa. No he logrado adquirir la fotografía de tan insigne monu- 



(i) Quizá la última de las estaciones del trayecto, trazado por el Ra- 
venate (pág. 311, 4-7): Uxama (Osma), Clunia (Peñalvade Castro), •Tar^^j' 
(Torres de Carazo?) Aíancellus (Mansilla?) 

(2) ^Castello de Tobia, lo llama un diploma de Alfonso VII (año 1135, 
citado por Govantes en su Diccionario^ pág. 193.) 

(3) Boletín, tomo m, págs. 132-136; rv, 10-12." 



DB CLUNIA Á TRICIO. VliVJB EPIGRÁFICO 309 

mentó, y espero nos la envíe D. Ignacio Alonso, Correspondien- 
te de la Academia en Santo Domingo de la Calzada. 

DERCETIO 



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Dercetío \ se^crujm. Mc¿i(rcellus?) Aurtliu}] ^^ó] s[al(uíe) suá] ac \ [suo- 
rum v(otum) s(olvit)] l(ibens) m(eriió). 

Consagrado á Dercecio. Aurelio Marcelo le ha cumplido con agrado y 
merecidamente el voto que le hizo por su propia salud y la de los suyos. 

¿Qué numen era Dercetius? Nos lo dirá San Braulio en su bio- 
grafía de San Millán (l). Es el ramal de la sierra de los CogoUas 
que baja de Sur á Norte á mano izquierda del Najerilla, y se re- 
presentó por su homónimo Genio divinizado, como el Toloño por 
Tullonio^ la Canda mia (León) por Jo ve Candamio y Teleno (As- 
torga) por Marte Til/e/to, Las CogoUas envían desde sus ásperas 
y elevadísimas cumbres al Najerilla el Cárdenas y el Tóbia, que 
mezclan sus aguas con las de aquel respectivamente en la villa 
dé Cárdenas y Baños de río Tóbia, El monte Dercecio^ del que 
hace mención San Braulio, tuvo quizá en las Iniestras, ó en su 
mayor altura, un templo dedicado á Dérceto (AeoxetoS), de la que 
habla Ovidio en sus Fastos y Metamorfosis, es decir, á la siriaca 
Venus, efigiada de medio cuerpo abajo con una cola de pez; y en 
verdad que le cuadra el nombre y el sitio por la no lejana laguna 
de Urbión y por los muchos manantiales que brotan al uno y al 

(i) «Desde las cercanías de Vergegio (Berceo), dice el texto hablando 
de San Millán, celsiora petit; levesque per ardua gressus agebat spiritus 
promptus ut non solum corde sed etiam corpore... videretur Jacob quo- 
dammodo scalam conscendere. llic ubi pervenit ad rtmotiora Dercetli 
numtis^ culminiqut tius quantum qualitas coeli silvaeque sincbant propin- 
quus... Angelorum solummodo fungebatur consolationibus, quadragcsimis 
ibi habitans annorum recursibus.» Cap. iv. El P. Minguella demostró que 
Dercetü y no Distercii hay que leer en el texto. 

TOMO L. 20 



310 BOLETÍN DB LA REAL ACADEIflA DE LA HISTORIA. 

otro lado de aquellas cumbres. Ya vimos, como en la Ifüstaza, 
según aparece de relaciones no despreciables, hubo un templo, y 
consiguientemente una ara de Venus, 

16. Ara, que mide 48 por 60 cm. y está coronada por dos 
dobles círculos, tocándose los de mayor diámetro en el 
eje vertical y céntrico de esta piedra epigráfica. Letras del pri- 
mer siglo. La poseía en 1 883 D. Clemente Urcey en su casa de 
a villa de EstoUo, calle de la Solana, núm. lOl. En balde he re- 
clamado su fotografía. 

SEGONTIVS 
OBIONE*S«A.-M 

Segontius Obione s(olvii) a(mMo) l(ibens) m(erito), 

Segoncio á Obiona cumplió gustosa y merecidamente el voto que le ha- 
bía hecho. 

Obiona fué por ventura el nombre del río Tóbia divinizado. 
La t que precede á Tóbia, pudo provenir durante la dominación 
árabe del artículo berberisco, preformativo de nombres femeni- 
nos. Con el de Obiona comparé el de la diosa Obana que se lee 
en otra ara votiva (Hübner, 5.894) hallada en Velilla de Ebro. 
Ahora me ocurre, como término de comparación filológica el 
nombre del río Avión^ que en la provincia de Soria nace de la 
sierra de Cabrejas, poco distante de la laguna de Urbión en la 
provincia de Soria y desciende á formar en su confluencia con el 
Ucero el foso natural de la antigua Uxatna (Osma) y rendir el 
tributo de su corriente al próximo Duero. 

Desde Baños de Tóbia y de Cárdenas, corta es la distancia que 
repara de Tricio estas villas, como puede verse en el mapa de 
la provincia de Logroño. Tricio era plaza fuerte con guarnición 
de un destacamento de la legión vii, según lo manifiestan sus epí- 
grafes romanos doctamente reseñados por D. Federico Baráibar. 

Madrid, 22 de Marzo de 1907. 

Fidel Fita. 



VARIEDADES 



I 

NUEVO MILIARIO DEL BIERZO 

Es cosa rara, que tanto como abundan en territorio de Braga 
las piedras miliarias romanas, correspondientes á las vías que 
desde allí encaminaban á Astorga, tanto escasean en tierra de 
León, hasta el punto de no conocerse sino cuatro legibles, de las 
que una sola está publicada, motivando errores y dudas tocante 
al recorrido de dichas vías y situación de sus mansiones. El des- 
cubrimiento, pues, de tales piedras, vale mucho por la trascen- 
dencia que entraña para nuestra geografía clásica, llena de lagu- 
nas de obscuridades aún. Ya el miliario de Almázcara dio ocasión 
al P. Fita, y singularmente al benemérito geógrafo D. Fran- 
cisco Coello (l), para discurrir sobre la gran vía militar que des- 
<ie Astorga, á través del Bierzo, penetraba en Galicia bifurcada, 
yendo por Lugo la una y por tierra de Orense la otra, en direc- 
ción á Portugal. Hoy viene otro á robustecer los argumentos he- 
chos valer entonces, y planteando nuevos problemas, como suce- 
de siempre. 

Este miliario se me ofreció en un pueblecito de la ribera de 
Noceda, que llaman San Justo de Cabanillas, partido en dos mi- 
tades y sirviendo de base á los postes del atrio de su iglesia, que 
xiata del siglo xvi. En uno de los trozos quedan siete líneas de 
escritura perfectamente conservadas, aunque para ver las últi- 



(i) Boletín db la Real Academia de la Historia, tomo v, páginas 
:28i y 285. 



312 BOLBTIN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

mas hubo necesidad de levantar algunas losas en torno, con be- 
neplácito y auxilio del párroco y del de Quintanilla, que tuvo la 
amabilidad de acompañarme, después de ser él quien me dio no- 
ticia del monumento; la séptima línea desapareció con el corte 
y la última se percibe en el otro pedazo. Su altura total sería de 
1,75 ro-» su diámetro alcanza á 0,52, y su material es granito de 
buena clase. Léese así: 

IMP . TITO . CAES . DIVI - VESPAS 
F . VESPAS . AVG • P • M • TR • POT 



VIIII . IMP . XV . P . P . eos . VIII 

CAES . DIVI . VESPAS • F • DOMI 

TIANO ■ eos . VTl . VIA - NOVA 

FACTA. AB- ASTVRICA. BRACAR 

C - CALP . RANT • QVIR ■ VALERIO 

festo • le^ • aug • pro pr 

M P. XXIII 

Lo que significa: «Siendo emperador Tito Vespasiano, cesar,, 
hijo del divino Vespasiano, augusto, pontífice máximo, con po- 
testad tribunicia por novena vez, emperador por décimaquinta,. 
padre de la patria y cónsul por octava vez — ; siendo cesar Do- 
miciano, cónsul por séptima vez, hijo del divino Vespasiano, fué 
hecha la vía nueva desde Astorga á Braga — , bajo Cayo Calpeta- 
no Rancio Quirinal Valerio Festo, legado augustal y propre- 
ton— Milla XXIII. > 

Es del año 80 después de Cristo. La írase Damitiano eos VII 
fué picada por oprobio á este nombre, pero se rastrean con al- 
na claridad sus letras. Conócense hasta otros siete ejemplares 
hermanos de éste (C. I. L., II, números 4798 (l), 4799, 4802^ 
4803, 4838, 4847 y 4854=6224), entre ellos uno, el de Puente 



(i) Véase su lectura en el Supplementum de 1897, núm. 224, y también 
cotéjense los 228 y 236 y la pág. 153 de las Additamenta nova de 1903, 



MUEVO MILIARIO DEL BIBRZO 3 ¡3 

Navea, que sería del todo igual, variando sólo en las abreviacio- 
nes; los otros caen de la Portella de Homen para allá, y cuentan 
sus millas desde Braga. Además, el nombre del propretor estam- 
póse en la célebre inscripción de Chaves (C. II, núm. 2477)» y 
su biografía entera consta en la grande de Trieste (C. V, núme- 
ro 631), que ilustró Mommsen. En vista del nuevo ejemplar arriba 
transcrito, ha de rechazarse el et que suplía Hübner en los otros 
ante el nombre del César. 

La via nova á que estos miliarios corresponden es la núm. 18 
■del Itinerario (tertia in C. I. L., II), cuya parte orensana tan bien 
ilustra el Sr. Diez Sanjurjo; pero que tenía un tramo, desde As- 
torga á Bérgido, común á la más antigua (quarta in C. II), abier- 
ta bajo Augusto, y por eso ñguraba allí el miliario de Almázcara 
con el nombre de Nerón. La milla XXIII, que marca el de San 
Justo, encaja en su primer trayecto, de Astorga á Interamnio 
Flavio, y siete antes de llegar á esta mansión, lo que suscita un 
doble problema geográfico: 

En primer término, el sitio donde el miliario se ha conservado 
no pudo caer en la vía ni aun cerca. Junto al pueblo hay un cas- 
tro, uno de tantos como por allí surgen; pero basta conocer el 
terreno para asegurarse de que es imposible rastrear ni á lo an- 
cho ni á lo largo de aquel valle un paraje hábil para echar vía 
alguna que tocase en Astorga. El paso obligado son los puertos, 
ya el del monte Irago ó de Foncebadón, por donde iba el cami- 
no francés, trillado por los peregrinos, ya el del Manzanal, que 
encauza la carretera y la vía férrea de Galicia; y para acercarse 
"desde éste, que es el más próximo, á San Justo, había que salvar 
pendientes y ríos, con tanto trabajo como inutilidad, habiendo 
curso fácil y directo á dos leguas de distancia por el lado de me- 
diodía. Es, pues, indudable que la piedra se transportó primero, 
hasta San Román de Bembibre, y luego por el río Noceda arriba 
hasta San Justo, y no es de extrañar mucho, porque faltando allí 
piedra — el suelo es pizarroso — costaba más ir á la cantera en 
busca de otros soportes equivalentes. 

Doy como cierta la revelación hecha por el Sr. Coello, contra 
^a tradición antigua, de que la calzada romana descendía por el 



314 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Manzanal sin relación alguna con el camino francés, á lo menos 
hasta Cacabelos; pues, efectivamente, si, descubierto el miliario 
de Almázcara, parecía inverisímil el cruce del Boeza entre aquel 
sitio y Onamio, ahora ya, conocido este otro, es imposible, y la 
bien fundada disertación de dicho señor resuelve este punto. 

Otro queda, y es la situación de Interamnio, que hay empeño 
en llevar á las Murielas, despoblado por encima de Almázcara,. 
donde apareció, cortado también en dos pedazos, el otro miliario 
referido, hipótesis que acarició el Sr. Coello, sin embargo de ofre- 
cer él mismo los datos para refutarla. En efecto, dicha mansión 
distaba 30 millas ( = 45 km.) de Astorga y 20 ( = 30 km.) de 
Bérgido, bien localizado en el castro de la Ventosa, frente á Pie- 
ros; ahora bien, las Murielas distan, según el mismo geógrafo, 53 
kilómetros de Astorga y 26 y^ de Fieros; luego, no habiendo más 
razón que ésta de las distancias para concordar lugares, resulta 
que el verdadero sitio de Interamnio caerá unos 7 km. más 
hacia Artorga, y esto es llevando la vía romana por Ponferrada; 
que si iba por debajo de Congosto y Cubillos, entonces la dis- 
tancia entre Pieros y las Murielas es de 22 km. , y el recorrida 
total hasta Astorga, iguala con el número de millas del Itinera- 
rio (22 -|- 53 km. = 50 millas aproximadamente). Decide ade- 
más á favor de esta hipótesis el ver cómo es llano , recto y fácil 
el trayecto por Congosto, á la inversa que el de Almázcara, á 
Ponferrada, que únicamente pudo arrostrarse en caso de haber 
aquí algún centro de población romana muy preferente, cuando 
en realidad no se registra sino un pequeño despoblado en el cam- 
po de la Ría, sobre el Sil. 

Por consecuencia, me parece que las Murielas deben desechar- 
se, llevando Interamnio á Bembibre, según reconoció antes Cor- 
nide, pueblo hoy día el más favorecido de aquellos contornos, 
que cae precisamente á los 45 km. de Astorga y 30 de Pieros 
que el Itinerario prescribe,'y donde hay un sitio, cerca de la es- 
tación del ferrocarril, llamado «el Castro», según me dijeron^ 
acreditando población antigua. 

Queda una dificultad: Interamnium se explica en latín por 
«entre ríos», y Bembibre no lo está, como tampoco las Murielas^ 



NUEVO MILIARIO DEL BIBRZO 315 

aunque se haya dicho lo contrario. Pero dudo mucho de tal eti- 
mología, prefiriendo creer que el Itinerario consigna bajo forma 
engañosa este nombre, asimilándolo al latín, y que la vardadera é 
indígena es Interamium, según acreditan unas cuantas inscrip- 
ciones publicadas, donde se habla de interamienses (C. L L., II, 
, números 826, 2477, 2730 y 5765); mas como respecto de ellas 
se supone que hubo error, leyendo nt en vez de mn^ 6 bien que 
hacen referencia á pueblo distinto, conviene aducir otro epitafio 
inédito de Cacabelos, que repite con absoluta seguridad la misma 
palabra, refiriéndose á un muchacho. Y como es pieza del siglo i, 

■ 

y la proximidad del sitio abona que alude á nuestra ciudad , su 
testimonio resulta preferible al Itinerario ^ en tantos lugares co- 
rrompido por copistas, desvirtuándose la etimología sobredicha 
y con ella el argumento que le atañe. 

En conclusión: la via nova^ qne se abrió imperando Tito, en 
el año 80 de la Era cristiana, descendía desde Astorga por el 
puerto de Manzanal. A ella correspondió el miliario de San Justo 
de Cabanillas, que estaría plantado más arriba de la Torre, en 
línea con la iglesia de San Martín de Montealegre, convento que 
fué de sanjuanistas, y donde, dicho sea de paso, hay otro milia- 
rio, ó dos, completamente ilegibles. Siete millas más abajo, 
hacia Bembibre, estuvo Interamium Flavium , población no ro- 
mana, sino de astures, y que debió urbanizarse escasamente 
cuando no ha dejado vestigios. Seguía la calzada por derecho á, 
lo largo del Boeza, siempre de E. á O., cruzando el Sil junto á Cu- 
billos, donde hay grandes trincheras que pudieron abrirse para 
ella, y así hasta Bérgidum Flavium, que dio su nombre al Bierzo- 
y existiría en el castro de la Ventosa, aunque los ricos yaci- 
mientos de Cacabelos hacen sospechar si la población se tras- 
ladaría allí, cruzando el Cua. Luego se bifurcaba, buscando la 
vía más antigua la conñuencia del Burbia y el Valcarce, para 
subir á lo largo de este último hacia Lugo, y la vía nueva seguía, 
más derecha, encontrando otra vez el Sil en Valdeorras, provin- 
cia de Orense. Manuel Gómez-Moreno M. 

(Del Boletín de la Comisión de Monumentos de Orense^ Noviembre -Di- 
ciembre 1906, págs. 88-91.) 



3l6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



II 

CANALES DE LA SIERRA. SU FUERO ANTIGUO 

(Extracto de la Historia de Segeda^ escrita por D. Antonio 2^pata , 
en 1657, parte i, preludio 9. El texto, cuya ortografía modernizo^ proviene 
del códice Miranda, fol. 45 V.-5 1 v.) 

<No podemos saber el año cierto en que devastaron los Moros 
á la villa de Canales por no haber Autor que lo escriba. Pode- 
mos tener por cierto que fué en el de 921; porque en este año 
puso cerco el rey D. Sancho Abarca á la villa de Viguera en la 
Rioja y otros lugares que ganó de los Moros, como consta de la 
fundación de San Martín de Albelda, que se conserva en el libro 
del Becerro de la Redonda de Logroño; y le refiere Morales, y 
parte de él Yepes, en la dicha fundación. Por este tiempo ganó, 
sin duda, el rey D. Sancho á la villa de Canales, y la poseyó su 
hijo D. García Sánchez algunos años, como consta de un privile- 
gio que concedió á los vecinos de Madriz (l) contra los otros lu- 
gares circunvecinos en razón de los pastos, de la era de 967 que 
es el año de Cristo 929, donde manda poner un mojón entre 
Mansilla y Canales, que se conserva en el cajón I2y nútnf 42 del 
archivo de San Millán de la Cogulla; de modo que en este tiem- 
po era Ha villa de Canales y todo su valle del reino de Navarra. 
Pero en las guerras que tuvo el conde Fieman González con el 
rey D. García se quedó por el conde; y desde entonces por 
Castilla hasta ahora (2). El año que la ganó al rey D. García 
tampoco se puede averiguar (3); pero es certísimo que fué des- 
de el 929 hasta el de 934. 

Hace mención de Canales el conde Fernán González en el 
privilegio que concedió de los votos á San Millán; y en este mis- 
mo concedió fueros á la dicha villa, sin duda porque le favore- 

(i) Cabeza del valle de San Millán. 

(2) Año 1657. 

(3) Parece que fue en 933. Véase Dozy, Histoire des Musulmans d'Es- 
pagne^ tomo iii, pág. 51. Leyde, 1861. 



CANALES DE LA SIERRA. SU FUERO ANTIGUO 317 

cíeron en la batalla de Cascajares, que fué muy á la vista de Ca- 
nales, aunque no lo dicen los mismos fueros. 

£1 descuido de esta villa la hizo tener cuidado de buscarlos, 
y los halló en el archivo de la ciudad de Santo Domingo de la 
Calzada, traducidos de latín en vulgar, que aquí trasladamos. 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, que 
es un solo Dios y una increada Deidad. Yo Fernán González, 
por la gracia de Dios toda Castilla imperante, la cual gracia otor- 
gante de mi voluntad doy y otorgo los términos y fueros á la 
villa de Canales, que los haya ñrmes para siempre jamás hasta 
el fin del siglo. 

Desde la Cogulla hasta Findegorcia, é á oter del Cuervo, y á 
sierra Corta hasta la Cogolla de Aranda, é por el lombo media- 
no á Guinestar redondo, y al río de Aranda ayuso hasta la vega 
del Toro é Campolongo asuso al castejón de Berebeceda, é por 
el sendero á Campo de ayuso de lombo Cerezo. Para esto jura- 
ron dos escogidos de Ventrosa, que de Canales y de sus villas 
debían de ser (l). E al puerto hasta los hoyos de Monterrubio 
y San Cristóbal, y al otero Contestero y á la peña del Buitre, y 
al pajar de Zaldo, y á Santa Columba por la lastra asuso á somo 
de Gramone, y á la cabeza mayor del Gramone, y á Matapuerco, 
y al rio Neila, y al campo de Oloxarra, y á somo de Ferrera, y 
al collado de Perasita, y á la puerta de Orbión calácal que de- 
rraya Tolmos albos, y al collado Grande, y al collado Gutia, y á 
la cabeza de Tabladas, y al collado Zavallos, y á Peñarrubia, é 
por el lombillo de Cubrelles que desciende al campo é fier al rio 
de Neila, y rio ayuso á Coviella criaq* (2), y el lombo Zarago- 
zano á suso á la cabeza de lombo Belledo, y al collado de Finis- 
taza, y á la carrera (3) de Regasal, é dende Cogolla. 

Y sobre todo aquesto doy fuero á la villa de Canales, que va- 
yan en alfonsado la cuarta parte y finquen las tres; y si no qui- 



(1) Nota marginal, introducida y desleída en el texto. En el mapa de 
Logroño, por el Sr. Coello, se nota, á mano izquierda del Najeriila, al ir á 
entrar en la Hoz de la Sierra, el hospital de la Ventrosa, 

(2) Sic. — ^Sería «é Riaque»? 

(3) Camino de carros. 



3l8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

sieren ir alfbnsado, péchensen (i) dos carneros. Quien no hubiere 
carnero, peche el sueldo al señor que hubiere. 

Den un yantar en todo un año, un día, pan y vino y carne 
y cebada, al merino; y sirvan dos días al juez con dos hombres 
en dos caballos é de lo que tuviese délo á ellos; y el ballestero 
haya doce almudes al cenar y seis al yantar; y el tercero día 
vayan á su carrera; y de tres semanas asurto vengan, y si más 
los quisieren afiar á aquellos que los mandaren; y si no quisieren 
afiar, mórese aquel en su casa; y el que sain fuere, con testimo- 
nio afirme; é si no hubiere testimonio, hayan la guía de mez- 
quino. 

Y de plaga: que si huesos se salieren, cien sueldos haya; y del 
diente adelantero, cien sueldos; y otro diente, veinte sueldos; é 
llaga fasta el hueso, diez sueldos; é plagado de una parte á otra, 
veinte sueldos; é sangre á tierra, cinco sueldos; é por otra parte, 
cuanto lo apreciaren los sus hombres y los suyos. Y si alguno 
hubiere feridas en su cuerpo, é non tome de aquel que se las 
fizo, y el palacio (2) non haya ninguna cosa; y si el dueño de 
aquella tomare alguna cosa, cuanto aquel pusiere el palacio 
tome lo medio; y si adechare con el señor de las feridas, el pa- 
lacio tome lo medio. E de mortiguación (3) que entierra echare, 
peche sesenta sueldos; al palacio los medios, y hagan entierra. 
E si voz á palacio no echare, sáquelos á somo. 

El que fija agena forzare, sesenta sueldos peche, al palacio los 
medios, y lagar en tierra y sus tierras delanteras. E si voz á pa- 
lacio no echare, el palacio non haya ninguna cosa; é sí voz á 
palacio echare, si se salvare aquel que los fizo, non habrá aque- 
lla muger caloña; y si la muger non echare voces, non haya el 
palacio ninguna cosa. 

Y si alguno de nuestros fijos, nietos, propincuos, 6 de estra- 
ños, de los Príncipes, ó de las Potestades, ó de algunos hombres. 



(i) Pechen, ó se excusen de servir en la hueste ó en obras é ingenios 
de guerra. 

(2) En este caso el Señor, que rige la villa en nombre ó por donación 
del Rey. 

(3) Herida mortal. 



CANALBS DE LA SIERRA. SU FUERO ANTIGUO 319 

aquesta nuestra conñrmación 6 donación, mudar ó romper qui- 
sieren, sean de Dios, nuestro Señor, malditos é confundidos, é 
de lo compañía de los christianos sean apartados, é á la ñn con 
Judas el traídos hayan razón en el infierno más bajo; y sobre 
todo esto á la parte del Conde paguen cinco marcos de plata. 

E yo, Fernán González, que aquesta donación quise facer, se- 
ñal de cruz Qg fice. 

Testigos: Boixo Heraldo. — Rui San Pedro, obispo oquense. — 
Conrado Fernández. — Avel Oveco. — Diego Fernández. — Alva- 
ro Sierra. — Ñuño Lainez. — Gutierre Gómez. — Sancho Fernán- 
dez. — Rol Bocara. — Obero Núñez. — Ñuño de Gostíar. — Guedoli 
de Canales. — Libe en mit. 

Y todo el cementerio dio á Santa María (l) de Canales. 

Fecha esta carta en la era de 972 años. 

Concedió también estos fueros á la misma villa el conde don 
Sancho. Su tenor es éste: 

E yo, pues que ansí es, Sancho de toda Castilla imperante, 
acaecióme en un tiempo que llegué á correr caza con hombres 
de villa de Canales y de Valdelaguna en Monte terrero; é cuan- 
do me torné, plúgome de establecer que quien aquel monte ara- 
se ó rompiese, cuantos árboles cortase, tantas libras de oro pa- 
gase á la parte del Conde; y entonces luego testimonio á firmar- 
lo di. 

Seynor Juan Rui. — Judistios el mejorado. — Ñuño Alvarez. — 
Gómez de Orteca. — Garzea Garzez. — Ñuño Tenago de Cuesta. — 
Sancho Tellez mostago (2) de Canales. 

Hecha esta carta en la era sobredicha (3). 

También los confirmó el rey D. Fernando el Magno con su 
mujer la reina Doña Sancha, añadiendo algunas cosas particula- 
res, diciendo: 

E yo, pues que así es, Fernando rey con mi muger Sancha 



(1) «Iglesia fundada en tiempo anterior, donde se han hallado muchas 
lápidas romanas.» — Nota de Zapata. 

(2) Almotacén. 

(3) De otro privilegio no expresado por éste.— Nota de Zapata. 



390 BOLETÍN DB LA RBAL ACADBMIA OB LA HISTORIA. 

reina damos fuero á la villa de Canales que en toda nuestra tie- 
rra no hagan ni paguen portazgo; é de toda caloña en que caye- 
ren al palacio, asi como de mansiellas, é de mortiguación; et de 
homicidio voluntario, pechen la metad al palacio; sin voluntad, 
peche un buey; et de mansiellas con contenidas sánengélese plaga, 
é otro siquien ficiere. Yo, Fernando rey, de mi espontánea vo- 
luntad fago conveniencia con Valdecanales é con cinco villas de 
aquellos montaneros, de Duero en acá, tomen de los granados me- 
rinos de la grey de las ovejas carnero y cordero ; y del busto de 
las vacas, carnero; y en Olivares y en cuanto es en Valdeavella- 
nos y' en Cerrato y en Valcalamión y en toda nuestra tierra, do 
yerba hallaren; y refieran (l) los ganados de los mieses, é pazcan 
la yerba de Duero, y ante tomen peña fiel, así como de suso diji- 
mos, lo medio para sí y lo medio para el Rey, carnero y corde- 
ro, y del busto de las vacas carnero. E yo, Fernando rey, lo con- 
firmo aquel testamento que fizo mi abuelo Sancho, conde, de 
aquel Monte terrero: que quien aquel monte arare ó rompiere, 
que cuantos árboles tajare, tantas libras de oro pague á la parte 
del Rey. Y si alguno de nuestros fijos, nietos, propincuos ó ex- 
traños, de los Príncipes é de las Potestades, alguno de los hom- 
bres esta nuestra confirmación 6 donación, mudar ó romper qui- 
sieren, sean de Dios nuestro Señor malditos, y confundidos de la 
compañía de los cristianos, y sean apartados á la fin con Judas el 
traidor, y hayan ración en el infierno más bajo, amén; é sobre 
todo aquesto á la parte del Rey paguen cinco marcos de plata. 
E puesto que así es, yo Fernando rey, que aquesta donación 
quise facer, señal fice de cruz gg. — Escribano afirma todo. — Sa- 
rracín Núñez. — Don Ñuño Albarez. — Fernán Ruiz. — Don Fede- 
lio de Canales. — Gómez de Vayo-Mansilla. Fecha la carta en la 
era de sesenta (2) é dos años. 

Testigos que vieron é oyeron leer é concertar el dicho privi- 
legio, que estaba escrito en latín, con este traslado tornado en 
romance: Juan González canónigo en la Iglesia de Santo Domin- 



(i) Retraigan. 

(2) Debe ser «noventa», como lo demuestra Zapata poco después. 



SL FUERO DB LOGRO>ÍO. SU BXTBKSIÓN A OTRAS POBLACIONES 32 1 

go de la Calzada, y Sancho Sánchez fijo de Sancho Sánchez, y 
Juan Ibáñez alcalde en la dicha ciudad, é Pedro Fernández de 
Frías, é Ximén Pérez de Gueria, é Pedro Ibáñez merino del di- 
cho lugar, é Juan fijo de Sancho Ortiz vecino de la dicha ciudad 
de Santo Domingo de la Calzada; é yo, García Sánchez, escriba- 
no público del concejo de la dicha ciudad de Santo Domingo de 
la Calzada, que á pedimento de los homes buenos de Canales» 
por autoridad del dicho alcalde Juan Ibáñez este traslado fice 
escribir, y fielmente lo concerté con los dichos testigos, é fice en 
él mío signo ^ en testimonio de verdad, en 1 6 de Septiembre» 
era de 1378 (año 1 340). 

(Observación de Zapata.) La era del rey Don Fernando erró 
el escribano, porque la X tiene vírgula en el brazo izquierdo 
que vale cuarenta; y así viene muy bien; que en la era de 1092» 
que corresponde al año 1054, en el cual reinaba el rey Don 
Fernando con su consorte Doña $ancha en Castilla y León. Vi- 
mos este privilegio en el archivo de la ciudad de Santo Domingo, 
que nos mostró el secretario Juan de Muñatones en dicho archi- 
vo, de latín; en el cual está la era, del rey Don Fernando, el 
Magno, M. LX7II.» 

Por la copia y notas: 

Fidel Fita. 



III 

EL FUERO DE LOGROÑO 
SU EXTENSIÓN A OTRAS POBLACIONES 

En 22 de Septiembre de 1 322, el rey D. Alfonso XI mandó á 
los pueblos de Castrourdiales, Frías, Miranda de Ebro, Santa 
Gadea, Berantevilla, Santo Domingo de la Calzada, Treviño, Pe- 
ñacerrada, Santa Cruz de Campezu, Labastida y otras poblacio- 
nes que tuviesen el Fuero de Logroño y acudiesen á los alcal- 
des de dicha villa en sus apelaciones. 



322 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

«Don Alfonso por la gracia de Dios Rey de Castilla de León 
etc. Habiéndose presentado ante nos los apoderados del Conce- 
jo de Logroño diciendo: «Que estando en costumbre los Conce- 
»jos de Castro de Bidriales, i de Frías, i de Miranda de Ebro, 
»Santa Gadea, i de Brantevilla, i de Santo Domingo, i de Tre- 
s>viño, i de Peñacerrada, Santa Cruz de Campezu, Labastida i 
>todos los otros lugares que han el fuero de Logroño, de acudir 
>ante la Justicia de la dicha villa de Logroño con los Alcaldes, 
»que son las apelaciones de las sentencias que dan los alcaldes 
>de los dichos lugares, para que la dicha justicia de Logroño en 
>apelaci6n determine las causas de los dichos pleitos y senten- 
»cias; faltando á esta costumbre, dejan de ir con las dichas ape- 
>lac¡ones á Logroño y se van á la Corte las partes que litigan 
>los pleitos de querella.» E nos viendo ser esto verdad, manda- 
mos á todos los pueblos que hayan el Fuero de Logroño, quede 
aquí adelante no vayan con 1^ dichas Alzadas y apelaqkiBevá. 
la Corte, sino que vayan á Logroño ante sus Alcaldes para que 
sean oídos en justicia. 

»Dada en Madrid á 22 de Septiembre Era 1 360. Lope Díaz 
la mandó hacer por orden del Rey.» 

El mismo rey confirmó esta carta en Madrid á 20 de Diciem- 
bre del año 1 329, añadiendo los pueblos de Laredo, Salvatierra, 
Medina de Pomar, Navarrete y Clavijo. Por D. Juan H en las 
Cortes de Burgos, 5 Agosto año 1 407. 

Además de los enunciados tenían el Fuero de Logroño los 
pueblos de Alberite, Algoíbar, Arciniega, Azpeitia, Balmaseda, 
Bermeo, Bilbao, Briones, Entrena, Lasarte, Lequeitio, Ondárroa, 
Orduña, Plencia, Portugalete, Tolosa de Guipúzcoa y la ciudad 
de Vitoria. 

Madrid, 19 de Marzo de 1907. 

Narciso Hergueta. 



NOTICIAS 



huevas inscripciones de Elche, — Ha recibido la Academia la siguiente 
comunicación de D. Pedro Ibarra: 

«Envío dos calcos de inscripciones funerarias que he descubierto en las 
ruinas de la Alcudia, donde se asentó la ciudad de Ilici. 

La más grande está abierta en mármol blanco veteado de verde y 
mide 200 mm. de alto por 245 mm. de ancho, teniendo 45 mm. la altura 
de sus bellísimos caracteres. Se ha descubierto cubriendo una sepultura 
que contenía huesos humanos y dos monedas, de las cuales una, que he 
recogido y poseo, es un gran bronce del Emperador Felipo. 

La otra inscripción está intacta é impresa en un ladrillo que yo mismo 
encontré hace pocos días. 

Tengo ya en cartera, y dibujadas, 168 marcas de alfarero completas y 
otras muchas incompletas; algunas de ellas contienen caracteres ibéricos.» 

Líi primera inscripción es de mediados del siglo iii, como lo demues- 
tra su carácter paleográfico. Por desgracia no contiene el mármol sino la 
mitad del epígrafe. Dice así: 

D 

M • P VBL • 

ET • M ■ PVBL • 

D(is) [M(anibus). M(arco) Publ\icio ] ei M(arco) Publ[icio. 



La segunda inscripción es mucho más importante; representa en el 
<:entro la figura del buen pastor, empuñando con la diestra el cayado y 
teniendo sobre sus hombros la oveja perdida. Debajo se ve la inscripción 

■ 

VI NIS 

y alrededor la leyenda: tonnei • dei • gilini. 

Gilini puede derivarse de G/7/, ciudad que suele reducirse á la villa de 
Penáguila, en el partido judicial de Concentaina, provincia de Alicante. 
Acuñó esta ciudad moneda bilingüe (Hübner^ Manum, litiguae ibericcu, 
número 41). La leyenda romana del anverso GILÍ expone la ibérica del 
reverso 4* A I** (g^*)- 



324 



NOTICIAS 



Une fortertsst ibérique á Osuna (fouilles de 1903), par MM. Arthur En- 
gel et Fierre París. Paris, 1906. En 4.®, págs. 136, con profusión de foto- 
- tipias. 

Traditions des anciens Mexicains, Texte inédit et original en langue 
náhuatl avec traduction en latin, par M. le Dr. Walter Lehmann, Assis- 
tant au Musée Roy al d'Ethnographie de Berlin. (Extrait du Journal de la 
Sociéié des Américanistes de Paris, Nouvelle serie, tome in, numero 2. Pa- 
riSf 1906. En 4.^, págs. 64. 

Martín de Alpartils, Chronica actUatorum temporihus Domini Benedic- 
ti XlIIy zum Erstenmal veroffenlicht von Franz Ehrle S. J. Band. I: 
Einleitung, Text der Chronik, Anhang ungedruckter Actenstucke. Pa- 
derbom, 1906. En 4.**, págs. 616. 

Ricardo Beltrán Rózpide, La Geografía en 190$, La enseñanza de la 
Geografía y los Congresos geográficos. Exploraciones, estudios y trabajos 
geográficos. Hechos relativos al estado geográfico-político del Mundo. 
Madrid, 1907. En 4.**, págs. 72. 

Tres hechos memorables de la Marina española en el siglo XVIIL Estu- 
dios históricos, por el Marqués de Ayerbe, de la Real Academia de la 
Historia. Madrid, 2907. En 8.^, págs. 244. 

Han sido reconocidas por la Academia estas obras eruditísimas, de sumo 
interés para la historia de España y América. La primera ha pasado á 
informe de D. José Ramón Mélida. 



Paléographie Musicale. — Les principaux manuscrits de chant grégo- 
rien, ambrosien, mozárabe, gallican publiés en fac-similés phototypiques 
sous la direction de Dom André Mocquereau, Prieur de Solesmes. Ene- 
ro 1906-Enero 1907. Núms. 68-73. 

Ha recibido la Academia, á cambio de su Boletín, estos números, con- 
secutivos á los que ya poseía. El cambio ha sido propuesto por el sabio 
benedictino D. Enrique Quentin; y aceptado, proseguirá en adelante de 
manera que en la Biblioteca de nuestra Corporación podrán disfrutar los 
aficionados á la paleografía musical la mejor colección de tan importante 
ramo. 



Inscripciones romanas de Madrid, — Ocho reseñó Hübner (núm. 5.054- 
3.060), á las que ya se juntan tres estampillas de cerámica roja, que han 
venido entre los objetos procedentes de las ruinas de Miavum y regalados 
al Museo de la Academia por D.José M.* Florit: i.* M • P. — 2.^ S • AN • 
OF. — 3.* S • ANNI • OF. — Son variantes de las estampillas 4.970 te. i76 y 
4.976,, de la Colección Hübncriana. 

F. F. 



£1 Boletín de la Real Academia de la Histosia se pl&bHca todos 
los meses en cuadernos de 8o ó más páginas, con sus correspondientes 
láminas, cuando el texto lo exige, formando cada año dos tomos con sus 
portadas é índices. 

Las suscripciones dan principio en Enero y Julio de cada año. 

PRECIOS DE SUSCRIPaÓN 

Madrid. . . 6 meses Pesetas 9 ' 

— ... Un año — 18 

Provincias. Un año — 20 

Extranjero — 23 

Número suelto — 3 



Los precios de las obras de la Academia se entiende que son para Ift 
venta en Madrid. Los pedidos para provincias y para el extranjero su- 
frirán el recargo correspondiente de gastos de correo y de certificado. 

Los cuarenta y nueve tomos publicados se hallan de venta á los 
precios de suscripción. 

Los pedidos deben dirigirse eil despeiorio de libroe 
<le la. Aca.demi8t (León, 21) <5 ó. la. Lil^reria de la Vixi- 
aa é Hijos de MURILLO, AloalA, 7, Madrid. 



ADVERTENCIAS 



Las obras de la Academia se venden en su despacho, 
calle del León ,21. 

Los Sres. Académicos honorarios y correspondientes 
podrán adquirirlas, por una sola vez, con rebaja de 40 
por ICO en los precios, siempre que hagan pedido directo 
con su firma. 

A los libreros que tomen cualquier número de ejem- 
plares se les hará una rebaja conveniente, según la cos- 
tumbre recibida en el comercio de librería. 



boletín 

DE LA 

REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



TOMO L.— CUADERNO V 

MAVO, 1907 



MADRID 

tSTABLEClMIENTÜ TIPOGRÁFICO DE FORTANET 
Libenid, 19.— Telefono 991 



• . \ 



SUMARIO DE ESTE CUADERNO 



Inforbibs: 

1. El Fuero de Logroño. — Narciso Hergueta 325 

II. San Pedro de Villanucva^ monumento nacional, — Julián Suá- 

. rez Inclán 336 

III. Méritos del comandante D. José Ibáñez Marín, — Julián 

Suárez Jnclán 340 

rV. La traite nép-ilre aux Ittdes de Castille^ conirats et traites 
par Georges Scelle^ docieur en droii anden éléve de l'Ecoie 
des Sciences Poli fiques. Paris, igo6. — Ángel de Altola- 

guirre 341 

V. La batiaglia di Cissis. — Prof. Dr. Nicola Feliciani 346 

VI. La Musa de la Historia. — Fidel Fita ' 356 

VIL Nuevas inscripciones romanas de Extremadura. — El Mar- 
qués de Monsalud 357 

Vni. Las ocho villas del Valle de Catiales. Sus fueros y privilegios^ 

- anteriores al siglo A^/F".— Fidel Fita 359 



Varibdadbs: , 

I. Canales de la Sierra. Datos inéditos. — Fidel Fita 371 

II. Un mártir verdadero^ siete apócrifos y diet varones ilustres 

de Canales de la Sierra. — F. F. . . . , 396 

Noticias 405 



/ 



TOMO L. Mayo, 1907. cuaderno v. 



BOLETÍN 



DE LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



-» > « < ♦- 



INFORMES 



I 

EL FUERO DE LOGROÑO 

Por más de un siglo tuvieron los primitivos reyes de Navarra 
dominio real en la pequeña colonia agrícola de Logroño, suce- 
sora directa de la guerrera Cantabria^ castillo y antemural de la 
antigua ciudad de Varia 6 Varea, sin que sepamos á qué seño- 
res feudales obedecía cuando dichos reyes la donaron al Monas- 
terio de San Millán de la CogoUa en el año 926, ni cuando el 
conde de Castilla, Fernán González, la impuso, en 934 6 939, el 
tan debatido tributo del Voto de San Millán, Por una escritura 
de la reina Doña Estefanía hecha á los monjes de Albelda en 
1056, sabemos que era señor y juez de Logroño, D. Martín; en 
1064, Gómez Zorraquín; y aunque los documentos, hasta el pre- 
sente conocidos, nos oculten el régimen que usaba la villa de 
Logroño, debemos suponer la importancia que entonces tenía la 
ocupación de su puente y castillo, teniendo, hasta el 1 04 5, por 
enemigos tan valientes y osados como los moros de Calahorra. 
Este fué el motivo de que edificasen en Logroño sus palacios los 
reyes de Navarra, y que D. Sancho el de Peñalén firmase, el 6 
de Octubre de 1 074, una donación de ciertos solares de Calaho- 
rra en favor de Sancho Aznar en su Palacio de Santa María^ 
hoy iglesia de Santa María de Palacio. A los dos años, y como 

TOMO L. 21 



326 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

consecuencia de la traidora muerte de este rey, se apoderó Al- 
fonso VI del territorio de la actual Rioja, y entonces sufrió Lo- 
groño un golpe inesperado. Tenía el rey D. Alfonso, en el año 
1092, por comandante de la Rioja á su pariente García Ordóñez^ 
conde de Nájera, Señor de Calahorra y de Logroño, y enemiga 
irreconciliable del Cid. Alfonso VI intentó sitiar á Valencia y 
por falta de comestibles levantó el campo; al saberlo el Campea- 
dor, que con sus moros estaba en Zaragoza , « entró por el Con- 
dado de Nájera y Calahorra, tomó á Alberite y Logroño, taló y 
destruyó campos y lugares. Todo lo pasó á sangre y fuego,. 
arrasó pueblos como Logroño^ destruyó iglesias y llevó la desola- 
ción por todas partes». (Malo de Molina, Rodrigo el Campeador^ 
pág. 85.) Esta fué la causa de dar Alfonso VI, en lOQS, el famo- 
so fuero á los repobladores de Logroño. 

El alfoz de Logroño recibió mancomunidad de pastos con to- 
dos los pueblos inclusos en el territorio y límites marcados en el 
Fuero; mas no tenía verdadera comunidad ni señorío con juris- 
dicción judicial, sino en sus aldeas propias; y aunque en dicho 
territorio había pueblos que se repoblaron con su Fuero, cuales 
eran Clavijo, Alberite, Entrena, Navarrete y Briones, estas villas 
eran independientes. 

«Por lo que hace á los pobladores de Logroño, el rey los de- 
clara francos^ esto es, libres, sean francígenas 6 hispanos; donde 
se ve que franco no siempre significa francés^ como se ha pre- 
tendido. El alfoz se marca , estableciendo así su límite territorial 
y jurisdiccional. Estos son los términos que tienen los poblado- 
res de Logroño: de San Julián (aldea de Ocón), hasta la villa de 
Ventosa; desde aquí, por Viguera , hasta Marañón de Navarra y 
hasta Legarda.» (D. Vicente Lafuente, Las Comunidades de Cas- 
tilla y Aragón^ pág. 12.) Principia la enumeración por la parte 
de Oriente, ó sea por San Julián, aldea de Ocón, que se despo- 
bló en 1839, de la que quedó la iglesia parroquial, hoy ermita; 
continuaba el límite por Ventosa, Viguera y Marañón, pueblos 
hoy sumamente conocidos; mas no sucede lo mismo con Legar- 
da. Esta villa, hoy destruida, existió á un kilómetro de Menda- 
via, en Navarra, perteneció al convento de Irache, y aún subsis- 



BL PUBRO DB LOGROÑO ^27 

te la ermita de Nuestra Señora de Legarda á la orilla izquierda 
del Ebro. 

Tanto el Diccionario de Ceán Bermúdez, como D. Pedro Ma- 
drazo en su obra Navarra y Logroño (m-5So) y los autores rio- 
janos, aseguran que San Juan de Ortega edificó el puente de Lo- 
groño. El Fuero se dio en el año 1095. Habla de la iglesia jura- 
dera de San Juan, que estaba al principio del puente. Si tenemos 
en cuenta que San Juan de Ortega falleció el I163 ó 1 1 73, dedu- 
ciremos una consecuencia notable. Al referir la muerte de San 
Gregorio Hostiense, acaecida en 1044, dicen que su cadáver /¿wJ" 
el puente de Logrona^ para dirigirse el caballo á Los Arcos; luego 
San Juan de Ortega no construyó el puente primitivo, sino que 
debió reedificarlo. 

La confirmación hecha en 1146 por el Emperador Alfon- 
so VII, aparece dividida en dos partes: una, interpolada en el 
texto, y otra al final. La data de esta confirmación, como la de 
su hijo D. Sancho, creemos están equivocadas. 

Confirmaron, además, el Fuero de Logroño: 

Alfonso VIII, en Mayo del año 1 184. 

Alfonso X, en Burgos, el 26 de Septiembre de 1264. 

D. Sancho el Bravo, siendo Infante, en Falencia, el 22 de 
Marzo de 1282. 

El mismo, en las Cortes de Valladolid, el 22 de Mayo de 1 293. 

D. Alfonso XI, en Valladolid, el 28 de Junio de 1 3 14. 

El mismo, en las Cortes de Valladolid, el 13 de Enero de 1326. 

D. Juan I, en Burgos, el 5 de Agosto de 1 379. 

D. Juan II, en Alcalá de Henares, el 6 de Mayo de 1 408. 

D. Enrique IV, siendo Príncipe de Asturias, el 10 de Mayo 
de 1445. 

El mismo, en Segovia, el 7 de Febrero de 1 466. 

Los Reyes Católicos, ¿en Toledo?, el 2 de Marzo de 1477. 

El Emperador Carlos V, en Logroño, el 13 de Febrero de 
1520. 

Felipe n, en Valladolid, el 6 de Julio de 1 5 59. 

El texto del Fuero (años 1095, 1 148, 1 1 57 y 1 167) que acom- 
paño, lo tomé y copié del manuscrito Q giyfoL /y, que se con- 



328 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

serva en la Biblioteca Nacional. Es mucho más puro que los tex- 
tos publicados por Landázuri, Llórente, Zuaznávar, Yanguas, 
Govantes y Muñoz y Romero, y que los de otros tres manus- 
critos (Ce 80^ D 5^, D 6j) asimismo existentes en la Biblioteca 
Nacional. Excuso el añadir las variantes que resultan de estos 
manuscritos y de aquellas ediciones, cuya mayor parte indicó el 
Sr. Muñoz y Romero (i). Sólo notaré las variantes que nacen 
del texto (incompleto), perteneciente al archivo de la iglesia de 
Santiago en Logroño. Siendo éste, á lo que entiendo, fuente de 
aquel, viene indicado en las notas con la letra A. 

«Sancti Christi nomine Dei divina clementia, videlicet Patrís 
et ñlii et spiritus sancti amen. Ego Ildefonsus (2) Dei gratia totius 
Hispaniae Imperator una cum consilio uxoris meae Berengaria (3) 
facimus hanc cartam ad illos populatores de Logroño ómnibus 
presentibus et futuris sub potestate nostri imperii atque Reg- 
ni (4) in Dei nomine constitutus (5), pax et felicitatis temporum. 

Notum facimus qualiter (6) Dominus Garcia Comes fidelis- 
simus et conjus ejus Comitisa dopna Urraca qui fuerunt glorix 
Regni nostri gerentes, Nazarensium scilicet atque Calagurren- 
sium previdentes utilitati nostri Palatií, nostro consilio et assensu 
decreverunt populare villam quse dicitur Logronio. Qua gratia (7) 
populantes prefecere (8) et consilium dederunt qui ibi populare 
voluerint legem ^i fuero, ut ibi habitare possint, darem, ne mag- 
nam opresionem servitutis gravari accepta ocasione et amiso 
loco (9) factum nostrum inane esset, et gloríae regni nostri in- 
famia imputaretur. Quorum consilio tota devotione foventes de- 
cre vimu eis daré fuero et legem in quo omnis qui modo in pres- 
senti in supradictum locum populantes vei deinceps usque ad 



(i) Colección de fueros , tomo i, pág. 334. Madrid, 18 

(2) A. «Aldefonsus». 

(3) No fué Ber{engaria\ sino Ber{td). 

(4) A. € regni nostri atque imperii». 

(5) Debe ser «constitutis». 

(6) A. < facimus i taque quali et». 

(7) A. «quam etiam». 

(8) A. «preferunt». 

(9) A. «occasione cum ipso loco». 



r 



RL FUERO Dft LOGROÑO 339 

finem mundi Deo iu vente popula verint tam Francigeni quam 
etiam Hispani vel ex quibuscumque gentibus vivere debeant ac 
foro de Francorum se manteneant per bona fide auctoritate 
huius scripturae et Regali adstípulatione decernentes imponi- 
mu stia: 

Ut nullus Sayo íntret in suas casas ut rem bo nam (l)acc¡piat 
aut toUat per victum. 

Nullus Sénior qui sub potestate Regí ipsa villa mandaverit, 
non faciat eis vim nec forzam ñeque suo Merino ñeque suo 
Sayone, non accipiat ab eis ullam rem sine volúntate eorum. 
Ñeque habent (2) supra se fuero malo de saionia nec de hospe- 
dera, ñeque anutada, ñeque maneria, ñeque ulla vereda faciant 
sed liberi et ingenui maneant semper; et non habeant foro de 
bella dicere, ñeque de ferro, ñeque de calida, ñeque de pesquisa 
et fide. Si super hanc causam Merinus sive Sayo voluerint intra- 
re in illa casa de alicuius populatore, occidantur, et proinde non 
pectent homicidium. Et si illo Saione fuerat male (3) et deman- 
daret nuUa causa supra directum ut batant ei bene et non pec- 
tet plusquam V solidos. Non pectent homicidium pro homine 
mortuo qui fuerit inventus infra terminum vel in villa; nisi ipsi 
populatores, nisi alicuius de eis occiderit alium populatorem aut 
aliquem hominem et (4) scierint vicini, qui eum occiderit, pec- 
tet suo homicidio ipsum quod fuerit, et veniat Merinus accipiat 
euro usque donet XI fidanzas uel pectet suo homicidio quingen- 
tos solidos et non amplius et de ipsis cadant medios in térra pro 
anima Regís et si aposuerint eis homicidium faciat judicium quod 
iüdicaverit Rex. 

Et si nullus homo traxerit pignus de illa cassa per forzam 
pectet sexaginta solidos, medios in térra et reddat ei suos pig- 
nos ad dopno de illa cassa, ubi ipse recepit; et qui includeret 
nullus homo in domo sua pectet sexaginta solidos medios in ter** 
ra. Et nullus homo qui traxerit cultrum perdat pugno; et si non, 

(i) a. «alienani>. 

(2) A. «habeant». 

(3) A. «malo». 

(4) A. «ut». 



$$0 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

redimat se ad Principi terrae si potuerit firmare pro foro de villa: 
et insuper de hanc populantes ¡bi percusserit alium que faciet 
sanguinem pectet decem solidos medios in térra, et si per- 
cuserit (l) eum et non fecerit sanguinem V solidos medios in 
térra, et si non potuerit firmare audiat sua iura. 

Et si nullus homo expoliaverit eum de nuda carne, pectet 
medio homicidio medios in térra: Et si pignoraverit nuUo homi- 
ne capa vel manto ñeque alios pignos a torto, pectet cinco soli- 
dos medios in térra eum suas firmas sicuti est foro. 

Et si nullus homo percusserit ad mulierem coniugatam et 
potuerit firmare eum una bona muüere et eum uno bono homi- 
tie vel eum dúos ho mines pectet sexaginta solidos medios in 
térra, et si non potuerit firmare audiat sua iura, 

Et si se levaret nulla mulier pro sua lozania et percusserit á 
nullo homine, qui habeat sua muliere légale et potuerit firmare 
pectet similiter sexaginta solidos. 

Et si aceeperit a nullo homine pro barba vel per genitaria (2) 
aut per capillos et potuerit firmare, redimat sua manu; et si non 
potuerit, redimere ea, quod sedeat fustigata. 

Et insuper damus eis iusta illam vineam Regis unam sernam 
de Regali Palatio ingenuam; et de una parte de subtus advenit 
mansiones et de aliam partem subtus illorum cassas unde currít 
fluvium Iberi, de eiusdem mansiones usque in fluvium damus eis 
totum ad integrum (3), desuper et de subtus ipsum terminum 
supra scriptum, ut faciant hortos et quocumque eis placuerit. 

Et si isti populatores de illo Grgnio invenerint nullo homine 
in suo horto vel in sua vinea ut faciat ei dapnum in die, pec- 
tet V solidos medios ad opus de illo sénior cui est illa honore, 
et alios medios ad Principi terrae et si negaverít eum illa iura de 
illo sénior cui est illa radice; et si de noete aceeperit eum decem 
solidos medios ad illo sénior, cui est illa radice et alios medios ad 
Principi terrae et si negaverit eum illa iura de illo sénior cui est 

(1) A. omite lo que desde «alium» hasta percusserit, inclusive. 

(2) A. «genetaria». 

(3; A. omite todo lo restante del texto hasta la confirmación» donde 
dice «hac Regali scriptura». 



EL FUBRO DS LOGROJfO 331 

illa radice, et de unaquaque domo donent per síngalos annos 
dúos solidos ad Príncipi terrae ad Pentecosten, et iterum habeat 
Kex in ista villa furno suo, et ipsi de hanc villa coquant in eo 
panem suum et de unaquaque fornata donent portionem Regi 
unum panem. 

Sénior qui subiugaverit ipsa villa et mandaverit omnes homi- 
nes, non mítat alio Merino, nísi populator istius villse: similiter 
mittat Alcaldes; similiter Saiones. 

Et Alcaldes qui fuerint in villa non accipíant novena de nuUo 
populatore qui calumniam fecerit: similiter Saione non accipiat 
inde, non Sénior qui fecerit de ipsa villa ipsi eos paget de nove- 
na et de Arenzatgo. 

Si ille Sénior habuerit rencoriam de alicuíus homine istius villas 
demandet eis ñdanza, et si non potuerit habere fídanzam levet 
eum de uno caput villae usque ad alium et postea ñdanza, et si 
non invenerit mittat eum ¡n carcere, et quando exierit de illa 
carcere donet de carceradgo tres medallas: et si ille sénior habet 
rencuria de homine de foris, et non potuerit directo conplire, 
mittat eum in carcere, et quando exierit de illa carcere non pec- 
tet de carceradgo nisi 1 3 dineros et medalla. Et si nuUa volta se 
fecerit nullo mercato, ipse qui fuerit rencuroso firmet eum qua- 
Hcumque dúos homines potuerit habere in ipso die de ipso mer- 
cato et pectet sexaginta solidos medios in térra et si trocierit 
illo die respondeat altero die ad foro de illa villa. Et si habet 
rencura homo de vicino de villa ista et demostrat ei sigillum de 
Sayone de villa et trasnoctaret illo sigillo supra eum eum suos 
testes quod non ante paravit eum ñdeiussores, pectet quinqué 
solidos medios in térra. 

Et isti populatores de Logronio habent absoluta m licentiam 
per comparare hereditates, ut ubicumque voluerint comparare; 
nuil US homo inquirat eis morturam, ñeque sayoniam, ñeque ve- 
redam, sed habeant salvam et liberam et ingenuam, et si necese 
habuerint pervendere, vendant ut ubicumque voluerint: et nu- 
llus populator de hac villa, qui tenuerit suam hereditatem uno 
anno et uno die sine uUa mala voce, habeat solta et libera, et 
qui inquisierit eum postea pectet sexaginta solidos Principi 



1 



332 BOLETÍN DE I,A RE/ih ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

terrae si ipse fuerit intra terminutn istius villae et cadant medias 
in térra. Et ubicumque potuerit infra terminum invenire herema& 
térras quae non sunt labora tae, laborent eas; et ubicumque inve- 
nerint hervas perpascere, pascant eas; similiter secent eas, sive 
ad faciendum fenum, vel pascant omnia animalia: et ubicumque 
potuerint invenire aquas perrigare pegas et vineas sive per mo- 
linos vel ad hortos sive ubicumque habuerint, accipíant eas: Et 
ubicumque invenerint ligna montis rades ad cremare, vel domos 
faceré, sive ubicumque opus habuerint, accipiant eas sine uUa 
ocasione. 

Et istos términos habent isti populatores de Logronio de Sanc- 
to Juliano usque ad villa m Ventosam, et de Veguera ad Maraig- 
nom et usque in Legardam. 

Et dono vobis meis populatoribus de Logronio infra istos tér- 
minos supra scriptos, térras, vineas, hortos, molendinos, cañares, 
et totum quantum potueritis invenire, quod ad meam Regalem 
personam pertinent, vel pertinere debet, ut habeatis et pos- 
sideatis hoc meum donativum firmiter absque ulla ocasione vos 
et filii vestri et omnis generatio vel posteritas vestra. 

Et insuper si aliquis populator fecerit molendinum in illa térra 
de dominio Regís, id accipiat illo anno primero toto ipso qui fe- 
cerit illud molendinum et non partat ei Rex in illo primero anno 
et de hic in antea accipiat Rex totam suam medietatem et mit- 
tat totas suas missiones pro medie tate, et ille populator qui fe- 
cerit molendinum pro sua manu mittat illo molinero. Et si aliquis 
populator fecerit molendinum in sua hereditate, ut habeatsalvum 
et liberum et non det Regi partem ñeque Principi terrae. 

Et si venerit aliquis homo de foris flumen Iberi qui inquirat 
juditium ad aliquem populatorem, respondeat in sua Villa vel in 
capite Pontis a Sancto loanne. 

Et si venerit alius homo de foris villa ex parte de Cambero 
vel de Najera et inquisierit nullum juditium ad istos populatores, 
respondeant in Sancta María de Caput villae: et si venerint ad 
^cramentum, non vadant ad alienam Ecclesiam nisi ad Sanctam 
Mariam Caput villae pro daré et pro prendare. 

Et si aliquis homo de foris inquisierit juditium ad nullum po- 



EL FUBRO I^ LOGROÑO 535 

pulatórem vel ad vicinum de villa et non potuerit firmare cum 
duobus testimoniis legalibus vicinis de villa qui habeant suas 
cássas et suas hereditates in villa, et si ipsas testimonias non 
potuerit habere audiat sua iura in Sancta María capite villae. 

Et habeant absolutam licentiam de comprar ropa, trapos, bes- 
tias, et tota animalia pro carne; et non donent in illo auctore nisi 
illa iura quae ipse comparavit. 

Et si ille popula tor comparavit mulam, vel equam, aut asinum> 
vel cavallum,'aut bovem parar cum autorgamento de mercato 
vel in vía de Rege et non scit de cui cum sua iura et non det ei 
maius auctore et ipse qui demandaverit redat ei toto suo habere 
cum sua iura que tanto fuit comparato; et si ipse voluerit recu- 
perare suo habere, donet ei cum sua iura quod ille non vendivit, 
ñeque donavit illo ganato, sed quod fuit ille invento. 

Sénior que mandaverit illa villa si inquisierit indicium ad 
nullus populator ei dixerit «perge mecum ad Dominum nostrum 
Regem», et ipse populator non pergat de Calagorra in antea, et 
de Veguera in antea, ñeque de Sancto Martino de Zaharra in 
antea. 



Et ego Rex imperator totius Hispaniae dono et concedo ad 
istos meos populatores de Logronio totos istos foros supra scrip- 
tos sicut constituit Rex Aldefonsus de Castella meo abólo, ut 
non donent Lezda in Logronio, ñeque in Nazera. 

Et nullus homo qui tenuerit sua casa un año et uno die simi- 
liter non donet portaticum in Logronio ñeque in Najera. 

Et nullus homo qui inqúirit iudicium á nullo populatore non 
donet fide iussores nisi de Logronio. 

Sénior, qui subiugaverit istam Villam ñeque Merino ñeque 
Sayoni vel Principi terrae si inquisierit nulla res a nullo popula- 
tore, salvet se pro suo foro id est pro sua iura et non amplius. 



334 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Et nos homines de Logronío maiores atque minores reddimus 
gratias Deo et domino nostro Regi Aldefonso qui tam magnam 
misericordiam super nos fecit, et Deus donet super eum miseri- 
cordiam. Unde coram vivo Deo Ego Adefonsus Rex de Castella 
et uxor mea Regina admonemus Regni nostri sucessores, ut 
nuUus eorum tam grandi quam nulli personas factum hoc nostrum 
regali auctoritate in presentía donata et confirmata in hac pagina 
scriptum et sine aliquo quodlivet perverso ingenio perturbare 
non audeat et si quod pertentaverit atque pervictum, nec de 
nullíus ocasione disrumpere voluerit, ex aparte Dei omnipotentis 
et Beatae Dei genitricis Virginis semper Marías, et ex parte Bea- 
torum Apostolorum, et omnium Sanctorum eius, sit maledictus 
et confusus, cum his qui dixere Domino Deo «recede á nobis» 
et quasi iudens et hereticus ab omni ce tu christianorum anathe- 
matizatus sit atque post mortem cum diabolo et luda traditore 
in inferno deputatus in sécula seculorum (i). Hac regali scriptura 
modo atque in perpetuum firmissimum obtineat roborem et us- 
que ad finem mundi stabilem valorem (2) habeat. 

Ego Adefonsus Rex confirmavi istam cartulam quando ambu- 
lavi ad illum comitem (3) sucurrendum de persona prenominato, 
in caput ieiunii (4) in Alberith, et de manu mea hoc signum ¡98 
íeci. Episcopo Domno Petro in Nazera, qui et ipse testis est. 

Pacta carta Era MCXXXIII Regnante Adefonso Rege in To- 
leto et in León. Subtus ejus imperio comité Domno García do- 
minante Nazera et in Calagorra. 

Domnus García Infans filius Domini Sancii Regís confirmans. 

Infans Domna Urraca sóror Regís conf. 

Iníans Domna Alvira sóror Regís conf. 

Intans Domna Stephania conf. 

Domnus García Comes et Domna Urraca Comítissa conf. 

Domnus Petrus Comes conf. 



Ct) a. Prosigue aquí su texto después de la gran laguna que se ha 
visto. 

(2) A. «uxorem». 

(3) García. 

(4) Miércoles de Ceniza (9 Febrero). 



EL FUERO DE LOGROÑO 335 

Sénior Semenes Fortuniones de Cambero conf. 
Sénior Lope López de Maragnon conf. 
Gómez Gonzalviz Armiger Regís conf. 
Sénior Eneco Acenarez de Veguera conf. 
Cidi Gonzalvez Maior domino Regis conf. 
Sénior Lope Monioz de Metria conf. 



Translata est haec carta, sub iussione Domini nostri Adefonsi 
imperatorís totius Hispaniae, Era MCLXXXIV (i) in mense 
mayo Regnante Adefonso imperatore totius Hispaniae in Cordu- 
ba sive in Almería: Sub eius imperio Comes Amalrric in Estre- 
madura et in Baieza (2). — Garcia Rex in Pampilona et in Tute- 
la. — Comes Latron in Álava et in Stivaliz. — [Comes don Lop 
in Castella Viella.] — Comes don Ponz in Almeria. — ^Guter Fer- 
nandez in Soria. — Domna María Bertrán et filius ejus Petro Se- 
menez in Logronio: subtus eius, Alcalde Garsia López de Torre- 
lias. — Guillen Beatrix Merino. — Discurrentes indicio Arnald de 
illos Arcos et don Petro Pescator. 



Ego Sancius Rex filius imperatorís pro anima patris et matris 
meae et Petro Xemeno meo milite qui me multum rogavit, dono 
et concedo ad bonos homines de Logroño foro qui semel in anno 
mitant Arehatt (3) pro sua manu et manu senioris qui domina- 
verit illa villa; et hoc fuit factum in illo anno quando Rex San- 
cius de Navarra se fecit vasallo de Rege Sancio de Castella filio 
imperatorís in Soria et per nomen die Sancti Martiní (4). 

Ego Sancius Rex Navarra confirmo. 

Comes Amalric conf. 



(i) Año 1 146; pero debe ser <Era MCLXXXVI (año 1148).» 

(2) A. «Baiega». 

(3) A. cArchaet», signiñca c alcalde». 

(4) II Noviembre 11 57. 



1 



53^ BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Comes Lope conf. 

Comes Gonzalvus Maior domino Regís conf. 
Et ego Petrus Xemenus qui sum Dominus de illa Villa autor- 
go propter amorem Dei Confirmo. Era MCLXXXXV. 



Ego Rex Sancius de Navarra dono et concedo toto Condlio 
de Logroño tam pressentibus quam futuris corseras pro foro de 
Estella in aqua et sic non vala (l) aqua de Estella usque ad Ebro 
en aqua et Vancin (2) en aqua é de Maragnon é de Legarda en 
aqua. Era MCCV.:> 

Madrid, 19 de Marzo de 1907. 

Narciso Hergueta. 



II 
SAN PEDRO DE VILLANUEVA, MONUMENTO NACIONAL 

Me ha confiado nuestro digno y respetable señor Director el 
encargo de informar acerca de la petición dirigida al señor mi- 
nistro de Instrucción Pública y Bellas Artes por el Párroco y 
vecinos de San Pedro de Villanueva, para que S2 declare monu- 
mento nacional el exmonasterio de religiosos benedictinos que 
lleva el mismo nombre. 

Sobre la ribera del Sella, á dos kilómetros de la villa de Can- 
gas de Onís, en la carretera que se dirige á Oviedo, está situado 
el que fué monasterio de la Orden de San Benito, convertido hoy 
en iglesia parroquial de San Pedro de Villanueva. 

Refiriéndose al primitivo convento, que se dice fabricado en 
el siglo VIII, cita Sandoval una escritura de dotación otorgada al 



(i) a. tet si cum vala». 
(2) A. «Danein». 



SAN PBDRO DB VIIXANUBVA, MONUMENTO NACIONAL 337 

monasterio por el rey Alfonso el Católico, en 21 de Febrero del 
año 746; y añade que en el día de los Reyes se celebraba la fecha 
de su fundación. Los Sres. Ceñal, muy conocedores de aquella 
comarca, en donde residen, al describir en la reciente obra titu- 
lada Asturias los monumentos del Concejo de Cangas de Onís, 
escriben que en lo que fué archivo del monasterio hallaron una 
nota inventario de los papeles de la casa, en la cual se lee que 
la escritura original de la fundación se la llevó el obispo Sando- 
val para escribir la historia del convento, y que el documento 
se extravió. Importa, no obstante, consignar que allí existe el ori- 
ginal de un pleito sostenido en 1 742 por el Abad contra dos 
caseros que pescaban en el río sin autorización del convento, 
ganando éste el litigio por consecuencia de los derechos que al 
monasterio daba la fundación de D. Alfonso I para pescar desde 
la Morca (Cobiella), hasta el puente viejo de Cangas. También 
citan los Sres. Ceñal una tabla de aniversarios donde se mencio- 
nan tres que se celebran por el Monarca fundador y otro por el 
rey Fruela y su esposa, como bienhechores del convento. 

Sea de esto lo que quiera, hoy no queda nada del edificio que 
se dice construido por Alfonso el Católico; el convento actual, 
en su parte más antigua, data del siglo xi ó xii, y en la parte 
más moderna del xvii, pareciendo además seguro que la refor- 
ma de la iglesia se terminó, ya muy entrado el siglo xviii. 
Y conviene notar que la parroquia, bajo la advocación de Santa 
María de Villanueva, estuvo independiente del monasterio hasta 
el año 1684. 

Dedica D. José María Quadrado, en su conocida é importante 
obra, atención especial á este monasterio, cuyas formas arqui- 
tectónicas actuales pertenecen al estilo bizantino del siglo xii. Y 
D. Ciriaco Miguel Vigil describe minuciosamente las bellezas de 
este monumento en la excelente publicación Asturias monumen- 
to/^ epigráfica y diplomática. 

El monasterio sufrió gran reforma, ó reparación, en el año 
1687 1 y entonces se redujeron á una las tres naves del templo; 
mas aunque la primitiva obra fué objeto de lamentable destrozo, 
jquedaron afortunadamente á salvo no pocas preciosidades del 



33$ BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

siglo XII, como la capilla mayor con sus ábsides, la portada prin^ 
cipal, que está en uno de los costados del templo, y una pequeña 
parte del claustro. Sandoval refiere que en la puerta del templo 
se ostentaba la historia labrada en varias piedras de la salida á 
caza de Don Favila y su muerte por un oso; y en el tomo i de 
las Memoria de las Reinas Católicas escribió el Padre Enrique 
Florez, que en aquella fecha (1761), no se conservaba más 
que una sola de aquellas piedras, en la cual estaba el Rey á ca- 
ballo con un halcón en la diestra mano, y su mujer Froiliuba en 
actitud de impedir la marcha del Monarca. En las radicales y 
lamentables reformas que antes he citado, cubrió las artísticas 
esculturas de los capiteles un arco erigido para sostener la torre; 
y con esto se explica que estuvieran ocultas á la vista del eru- 
dito fraile agustino la mayor parte de las interesantes figuras que 
indica Sandoval. Felizmente el Sr. Parcerisa hizo aparecer de 
nuevo á la luz en el año 1855 los magníficos relieves de la obra 
del siglo XII, que atesora la portada del monasterio. 

Examinando el edificio, tal cual hoy existe, se ven los tres 
ábsides semicirculares del antiguo templo, el central más bajo 
que la nave, pero más elevado que los laterales; en el primero 
se ostenta un esbelto ajimez; su arco de medio punto con flo- 
res y hojas variadas por la cornisa entre orlas de cordoncillo, se 
apoya en ligeras columnas, y la cornisa superior está decorada 
con profusión de figuras y alegorías: en los ábsides laterales la 
ornamentación es más sencilla, é igual decoración aparece en las 
ménsulas que hay en la cornisa de la nave. 

La puerta situada al pie del templo, comunicando con la sa- 
cristía, conserva el arco primitivo con dibujos formando dados, 
•y en un suntuoso pórtico, designado con el nombre de Entrada 
al PalaciOy hay tres arcadas de medio punto apoyadas sobre 
grupos de cinco cortas columnas en los flancos del arquillo cen- 
tral, y de dos pareadas en cada costado. Este pórtico, que pudo 
servir de entrada á la sala capitular, es lo único que resta del 
claustro bizantino. 

Lo más notable de la parte exterior es la gran portada de in- 
greso. Tiene tres columnas por cada lado, en cuyos ornados ca- 



SAN PRDRO DE VILLAKUEVA, MONUMENTO NACIONAL 339 

píteles ñguran las escenas señaladas por Sandoval: de izquier- 
da á derecha se ven, la salida á casa de Don Fabila á caballo con 
el halcón en la mano y la Reina á pie en ademán de detenerle, 
cual avisada por triste presentimiento; la despedida de los espo- 
sos, significada por expresivo ósculo; la lucha del Rey con la 
fiera, embrazado el pavés y empuñada la espada, y alrededor 
figuras humanas, animales y aves de rapiña. En el costado dere- 
cho se ve follaje de distintas formas, coronado todo por una 
faja ajedrezada, sobre la cual arrancan tres arcos semicircu- 
lares. 

Dentro del templo se conserva la severa capilla mayor, puesta 
en comunicación con las dos laterales por medio de robustos ar- 
cos; y en los capiteles de las columnas del interior figuran luchas 
de hombres con fieras y vestiglos, como si hubiera querido 
armonizarse todo con el desdichado fin del sucesor de Don 
Pelayo. 

Había en el monasterio una preciosa pila bautismal, que fué 
recogida por el vecino de Cangas de Onís D. Antonio Cor- 
tés, quien la envió al Museo Arqueológico de esta corte, don- 
de hoy se guarda. Destácanse en las partes superior é inferior 
dos elegantes y bellas orlas, y en el centro otra franja en don- 
de consta la donación de la pila y la fecha de su construcción 
(año 1 1 14). 

Si se considera que en Asturias no penetró el arte bizantino 
de un modo franco hasta fines del siglo xi, es interesante que en 
el monasterio de Villanueva, construido á principios de la centu- 
ria siguiente, brille ya toda la riqueza de su ornato y la severi- 
dad de sus líneas, y que tanto en el exterior como en el interior 
de las partes del edificio conservado al través de los tiempos, se 
destaquen primorosas galas de aquel estilo. « Seguramente que 
entre las fábricas reales de aquella remota era, dice Quadrado, 
no hubiera sido ésta de las más humildes y reducidas , y tal vez 
con más justa razón admirable que tantas otras que encarecen 
los cronistas contemporáneos. » 

Opino, en consecuencia, que hay motivo fundado para acceder 
á la petición del Párroco y vecinos de San Pedro de Villanueva,. 



340 POLBTÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

declarando n^ionumento nacional el exmonasterio de religiosos de 
la Orden de San Benito que lleva dicho nombre. 

La Academia, en su más claro juicio, resolverá lo proce- 
dente. 

Madrid, 29 de Marzo dé 1907. 

Julián SuAréz Inclán. 



III 

« 

MÉRITOS DEL COMANDANTE D. JOSÉ IBÁÑEZ MARÍN 

Remitió el señor Ministro de Instrucción Pública y Bellas Ar- 
tes á informe de esta Real Academia el expediente formado en 
consecuencia de propuesta que hizo el Presidente de la Comisión 
ejecutiva del monumento al general Martínez de Campos, para 
que se otorgue la Encomienda de número de la Orden civil de 
Alfonso XII al comandante de Infantería D. José Ibáñez Marín. 

Es grato cumplir el encargo que con tal objeto se sirvió con- 
ferirme nuestro respetable señor Director; pues, á la verdad, po- 
cas ocasiones tan calificadas como ésta podrán ofrecerse para 
conceder recompensa á quien de ella se hace merecedor. 

Las razones que sobriamente y con buen criterio expone el 
Presidente de la Comisión, son del todo exactas; y aun cabe 
añadir, en la enumeración de las obras, que señala, del coman- 
dante Ibáñez Marín, el hermoso libro que acaba de publicar con 
el título de Campaña de Prusia en 1806 , acerca del cual emitió 
recientemente informe esta Corporación, y que, á mi juicio, tan- 
to en el orden histórico, cuanto en el literario y en el militar, es 
lo más acabado que produjo el laborioso oficial. 

Ni es tampoco para pasado en silencio el nuevo mérito que 
éste ha contraído, presentando en lucidos trazos la brillante figu- 
ra del general Martínez de Campos, cuyos hechos relata y co- 
menta en interesante escrito, parte fundamental del volumen 
que la Comisión encargada de erigir el monumento al caudillo 



' LA. TRAITE NÉGRI^RE AUX INDBS DB CASTILLE 34 1 

ilustre publicó en el punto de terminar sus tareas que realizó 
con sumo acierto. Esta última obra del Sr. Ibáñez Marín es dig- 
na de su crédito, y aumenta la copiosa colección de los trabajos 
que desde hace veinte años viene ejecutando con alardes conti- 
nuos de fe, de patriotismo y de generosidad , realizando esfuer- 
zos inteligentes para alentar el espíritu de nuestra raza y fomen- 
tar la educación popular, á la vez que ilustra y guía las clases 
más cultas. La labor del comandante Ibáñez en el libro, en la 
revista profesional, *en la cátedra, es acreedora al mayor enco- 
mio, y bien merece, en opinión del que suscribe, que se la pre- 
mie con la Encomienda de número de la Orden de Alfonso XII, 
ya que 'el interesado se halla en posesión de todas las condeco- 
raciones militares que existen en el ramo de Guerra, igual para 
recompensar servicios de campaña, que los de carácter especial 
en tiempo de paz, acomodados á la categoría de su empleo. 
La Academia acordará lo más acertado. 

Madrid, 29 de Marzo de 1907. 

Julián Suárez InclAn. 



IV 
LA TRAITE NÉGRIERfi AUX INDES DE CASTILLE 

CONTRATS ET TRAITES PAR GEORGBS SCELLB, DOCTBUR EN DROIT ANCIEN ¿LEVE 
DE l'eCOLE des SCIBNCIBS POLITIQUES. PARÍS, I906. ' 

Dos gruesos volúmenes lleva publicados el Sr. Scelle, estu- 
diando el desenvolvimiento de la trata de negros en las Indias 
de Castilla, desde su comienzo oficial en el año de 1 5 20, hasta 
el de 1772; la importancia del tema y el profundo estudio que 
de él hace el autor, requieren que la Academia tenga noticia de 
tan interesante obra. 

Comienza el Sr. Scelle exponiendo las consecuencias que para 
España tuvo el descubrimiento de América; en su concepto la 

TOMO L« 22 



343 BOLBTIM DE LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

conquista del Nuevo Mundo, que parece determinar el apogeo 
del poderío español, marca, por el contrario, el origen de su de- 
cadencia. 

Los conquistadores, no buscando más que el oro, la plata y 
las perlas, «1 enriquecimiento fácil y la explotación servil, causa- 
ron la ruina de la industria y de la agricultura española. 

El Gobierno quiso, para la conservación y entretenimiento de 
sus colonias, desenvolver el comercio, aumentar la flota, mul- 
tiplicar la riqueza, y no se apercibió que el -comercio del Nuevo 
Mundo pasaba gradualmente á manos de otras potencias, que 
su marina no tenía más que la sombra de la fuerza, que sus tripu- 
laciones se reclutaban y sus buques se construían en el extran- 
jero, y que su riqueza era agotada en sus fuentes esenciales. 

El hecho de que se repartiesen en la Europa entera los bene- 
ficios de los grandes descubrimientos, lo explica por causas eco- 
nómicas y políticas; las primeras consistieron en la adopción uni- 
versal de la teoría mercantil, que hizo tomar por riqueza los 
metales preciosos que no son más que el signo de ella , y en la 
adopción de un sistema colonial de exclusivismo absoluto, por 
una nación que no era productora, y las políticas resultaron de 
la emulación de las demás potencias y de sus manejos, para apro- 
piarse de manera inmediata los provechos del Nuevo Mundo 
que, á pesar suyo, España dejaba filtrar hacia ellos; y no satisfe- 
chas aún, recurrieron al ataque, á mano armada, de las notas que 
de América venían cargadas de riquezas, y á un contrabando 
constante, para el que la trata de negros, que España no podía 
hacer por sí misma, fué un pretexto cómodo y eficaz. 

Considera que nuestra organización colonial fué un ensayo de 
asimilación, y que España, como Roma, llevó á sus posesiones 
su idioma, su religión, sus leyes y su administración; los indios 
quedaron sometidos á servidumbre; perd la sociedad hispano- 
americana fué considerada como una población de ciudadanos 
gobernada idénticamente que la sociedad española. 

Respecto á la organización del comercio, hace un resumen de 
las funciones de la Casa de Contratación , de los Consulados de 
Sevilla é Indias, y de las prescripciones é impuestos á que se su- 



LA TRAITB MÉGRI&RE AUX IMDBSDB CASTILLB 343 

jetó el comercio, y las medidas que se emplearon para proteger- 
lo y hacerlo exclusivo de los españoles , así como de los medios 
de que se valían los extranjeros para burlar las prescripciones 
legales. 

Hablando de la conducta de los españoles con los indios dice, 
<la barbarie de la época, el ardor particular é incontestablemente 
brutal y sanguinario con que los descendientes de la plebe romana 
se complacían en los espectáculos sanguinarios, dieron á la ex- 
plotación de los indios un carácter duro y salvaje; mas los que co- 
nocen las costumbres colonizadoras de los europeos de hoy, sin 
distinción de nacionalidades, que no tienen la excusa de la barr 
barie de los tiempos ni de la incertidumbre de sus deberes, va- 
cilarán en condenar á los españoles limitándose á deplorar los 
instintos bárbaros de la naturaleza humana». 

España trató de utilizar los indios en las faenas agrícolas y en 
la explotación de minas, pero su resistencia al trabajo y su debi- 
lidad física la convencieron de que no podía esperar resultados 
prácticos, los indios sucumbían y los campos quedaban sin cultivar 
y las minas sin producir ; intentó suplir la falta de mano de obra 
con la emigración blanca, pero aparte de que el colono europeo 
comercia, dirige las explotaciones y utiliza el trabajo indígena, 
pero difícilmente se acomoda á labrar personalmente la tierra, la 
emigración, sobre ser insuficiente para las colonias, dejaba des- 
poblada la Península. 

La fuerza de las circunstancias, dice M. Scelle, indujeron al 
Gobierno á establecer definitivamente la trata de negros; dos ór- 
denes de hechos le condujeron á ello, las incesantes demandas de 
( obreros, hechas por los colonos, y la campaña sostenida por el 
P. Las Casas y los frailes Jerónimos en favor de los indios cuya 
raza veían desaparecer. 

Trata de rectificar la creencia generalizada de que el P. Las 
Casas fué el iniciador de la idea de servirse de negros para ali- 
viar los indios cruelmente explotados por los españoles, alegan- 
do que desde mucho antes que Las Casas iniciara su campaña en 
favor de los indios existían esclavos negros en América y los co- 
lonos pedían se les enviaran más; ambos extremos son ciertos 



344 BOLBTfN DB LA KBAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

pero no lo es menos que el P. Las Casas fué el iniciador de la idea 
de sustituir la servidumbre india por la esclavitud negra; has- 
ta 1520 habían sido llevados á América escaso número de ne- 
gros, la mayor parte para el servicio doméstico de los emigrantes; 
en este año, el Emperador Carlos V concedió al Gobernador de 
Bressa, M. Garrevov, el llevar 4.000; acerca de esta autorización^ 
el Obispo de Chiapa se expresa en los siguientes términos: c por- 
que algunos españoles de esta isla (la Española), dijeron al clérigo 
Las Casas viendo lo que pretendía (la libertad de los indios), que 
si les traía licencia del Rey para que pudiesen traer de Castilla 
una docena de negros esclavos que abrirían mano de los indios; 
acordándose de esto el clérigo, dijo en sus memoriales que le 
hiciese merced á los españoles vecinos dellas de darles licencia 
para traer de Epaña una docena, más ó menos, de esclavos ne- 
gros, porque con ellos se sustentarían en la tierra y dejarían en 
libertad á los indios. Este aviso de que se diese licencia para traer 
esclavos negros á estas tierras lo dio primero el clérigo Las Casas y 
no ad virtiendo la injusticia con que los portugueses los toman y 
hacen esclavos, el cual, después de que cayó en ello, no lo dijera 
por cuanto había en el mundo, porque siempre los tuvo por in- 
justa y tiránicamente hechos esclavos, porque la misma razón es 
de ellos que de los indios», y añade que le preguntaron cuántos 
negros se habían de llevar, y contestó que no lo sabía, por lo 
que se sometió el asunto á la Casa de Contratación, que conside- 
ró que por entonces bastaría con 4.000 para las cuatro islas: de 
Española, San Juan, Cuba y Jamaica. 

Las Casas se queja amargamente de que el Emperador otor- 
gara al Gobernador de Bressa la concesión de proveer las colo- 
nias de los 4.000 negros, porque vendió las licencias á los geno- 
veses y éstos, á su vez, á los colonos, con lo que quedó frustrado 
su proyecto de que los esclavos se diesen gratis á los españoles 
para que éstos pusiesen en libertad á los indios. 

Como se ve, Las Casas se declara él mismo el iniciador y de- 
fensor en España de sustituir el trabajo de los indios con el de 
los negros, el número que había de llevarse no le importaba con 
tal que fuera el necesario para conseguir el objeto que se pro- 



LA TRAITB MÉGRIÍRB AUX IMDBS DB CASTILLB 545 

ponía; cuando vio su proyecto frustrado, no levantó su voz en 
defensa de aquellos infelices que á viva fuerza iban á ser trans- 
portados como mercancías al Nuevo Mundo, sino que sólo de- 
ploró el dinero que en adquirirlos gastaron los colonos y que no 
hubiesen servido para que los indios obtuvieran su libertad. 

En memorial dirigido á los Reyes desde Santo Domingo el 
20 de Enero de 1535, decía Las Casas: «El remedio de los cris- 
tianos es este muy cierto que S. M. tenga por bien de prestar á 
cada una de estas islas 500 ó 600 negros ó los que pareciere 
que al presente bastaren para que se distribuyan por los veci- 
nos que hoy no tienen otra cosa que indios é los que más ve- 
cinos, vinieren á tres é á quatro é á seis, según que mejor pa- 
resciere á la persona que lo hobiere de hacer é se los fien por 
tres años, apotecados los negros á la mesma deuda, que al cabo 
del dicho tiempo S. M. será pagado. > Este memorial nos prueba 
que quince años después del establecimiento oficial de la trata, 
como consecuencia de las gestiones de Las Casas, proponía éste 
nuevos envíos de negros considerándoles como máquinas pro- 
ductoras que podían con su trabajo resarcir á sus dueños del 
precio que habían satisfecho al adquirirlos. 

Ante las acusaciones de sus contrarios de que su caridad cris- 
tiana, si alcanzaba al indio no llegaba al negro, se disculpa di- 
ciendo que no había advertido la injusticia con que los portugue- 
ses hacían esclavos á los negros, disculpa que ni siquiera merece 
ser discutida, pues es inverisímil que quien tan sensible se mos- 
tró por la suerte de los indios y en España como en América 
apreció por sí mismo el desenvolvimiento de la trata, no cayera 
en la cuenta, durante tantos años, de que los negros eran seres 
humanos como los indios y que ciertamente aquellos numerosos 
contingentes que, procedentes de Guinea arribaban á Sevilla 
para ser transportados como mercancías, no los constituían hom- 
bres que libre y espontáneamente marchaban á las Antillas, sino 
que eran verdaderos rebaños de desgraciados, arrancados por 
la fuerza de su país. 

Analizando el Sr. Scelle los medios de que España se valió 
para proveer sus colonias de obreros negros, hace una extensa 



346 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

exposición de los diversos sistemas de monopolio, asiento 6 con- 
trato y concesiones particulares que en el transcurso del tiempo 
se emplearon, ya solos, ya combinados; los esfuerzos hechos por 
los españoles para conservar el comercio de negros y la insisten- 
cia con que Portugal, Holanda, Francia é Inglaterra trataron de 
arrebatárselo, no sólo por el provecho que de él se obtenía, 
sino también porque le facilitaba los medios de introducir, frau- 
dulentamente, manufacturas en América* 

Desarrolla el autor su obra sirviéndose de los contratos y con* 
cesiones originales comparándolas y estudiando sus fundamentos 
jurídicos, y completa la información con referencias de las más 
puras fuentes de conocimiento histórico , formando un conjunto 
que unido á una sana crítica que en concepto general resulta des- 
apasionada, hacen la obra sumamente estimable y digna de ser 
consultada por los que á este género de estudios se dedican, 

Ángel de Altolaguirre. 



V 
LA BATTAGLIA DI CISSIS 

(218 AV. CHR.) 

Dopo un vano tentativo di obbligare Annibale a battaglia pri- 
ma che s' accingesse al passaggio delle Alpi, il consolé P. Corne- 
lio Scipione invió il fratello Gneo, suo legatus^ sulle coste della 
Spagna per tagliare le comunicazione fra Annibale ed Asdrubale. 
E ben saggia fu questa disposizione del duce romano, perché con 
essa egli dimostró, non solo di saper porre un riparo alia sua 
poca avvedutezza militare, di cui fu incolpato da molti scrittori, 
ma di intuiré che come dalla Spagna era venuta la minaccía di 
Annibale, nella Spagna doveva cercare di preparargli lentamente 
il giorno della disfatta. 

Gneo Cornelio Scipione, avuto il comando delle due legioni e 



LA BATTAGUA DI CISSIS 347 

di gran parte della flotta del fratello Publio (Livio, xxi, 32), dalle 
foc¡ del Ródano si diresse verso le coste dell* odierna Catalogna. 
Dopo alcuni giorni di navigazione lungo le coste galuche, Gneo 
approdó al porto di Emporiae (Ampurias), che, insieme alie altre 
colonie greche delle coste orientali della Spagna, s' era confede- 
rata con Roma, sin dair anno in cui questa s* era alleata con 
Marsiglia (i). 

I Romani, dopo la presa di Sagunto e probabilmente nei pri- 
mi mesi del 218 av. Chr., avevano cercato di avere un qualche 
appoggio nella Spagna (Livio, xxi, 19), a vendo compreso che la 
guerra con Annibale si sarebbe svolta anche in quella regione (2). 
Non sappíamo né quante, né quali tribu risposero all* appello di 
Roma, ma molto probabilmente le tribu pírenaiche, che piüs'erano 
opposte non molti mesi prima ad Annibale al passaggio dell* 
Ebro (cioé i Bargusi, gli Erenosi, gli Andosini (3), avranno ade- 
rito alie proposte dagli ambasciatori romani che, per far dimen- 
ticare il triste fato di Sagunto, avranno certo largheggiato in 
promesse. 

Era naturale che quei prími tentativi di alleanza dovessero 
divenire piü saldi all' arrivo di Gneo, il quale, nonostante che 
Annibale avesse decimate parecchie popolazioni, nonostante che 
Annone con un forte corpo di truppe avesse cercato di rendere 
temuto il nome cartaginese, dovette, in un paese di gente volu- 
bile, fácilmente procurarsi degli alleati. Anche per questo fine 
era stato inviato Gneo, il quale, renovandis societatümSy parüm 
in novis constituendis (Livio, xxi, 60), era in breve tempo riu- 
scito a prepararsi le basi per le prime lotte. 

Beriché una parte delle due legioni avute alie foci del Ródano 
avesse dovuto, insieme ad alcune navi, serviré di scorta al con- 
solé P. Cornelio Scipione, diretto a Pisa (Livio, xxi, 32), pur 



(i) Ció almeno ci é lasciato sospettare da Livio (xxi, 60). 

(2) La celebre risposta dei Volciani é troppo retorica per esser vera 
in bocea di p&poli rozzi ed incolti. 

(3) Sugli Andosini si veda una mía memoria: Gli Olcadi t gli Andosini (in 
Boletín de la Real Academia de la Historia. Madrid, 1906. Tomo XLvni, 
cuaderno vi, Junio, 1906), p. 454 e segg. 



34^ BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

nondimeno Gneo, sin da¡ primi giorni, rinforzato da contingenti 
di alleati, dovette disporre di una Corza note volé, quasi certo non 
iníeriore ad una ventina di mila uomini. D' altra parte il numero 
non scarso di quinqueremi, di cui poteva disporre, ben presto lo 
resero padrone incontrastato di tutte le coste da Emporiae alie 
foci deír Ebro (Zonara, vm, 25). Aiuti non mancarono certo a 
Gneo anche da parte di Marsiglia (l) che con Y alleanza romana 
sperava di poter difendere dai Cartag^itiesi le sue colonie disperse 
sulle coste orientali della Spagna. 

U piano dei Romani era semplice e notevolmente facile ad at- 
tuarsi in quel momento; essi dovevano spingersi alquanto nel- 
1* interno in direzione deír Ebro; dovevano cercare il nemico e, 
priqía che potesse avere dei rinforzi, attaccarlo e vincerlo. Una 
vittoria avrebbe rialzato grandemente il morale dei popoli cis 
iberici ostili ai Barca ed avrebbe condotto all' alleanza ed alia 
sottomissione di molte tribu incerte. Non é a diré poi quale 
importanza avrebbe avuto un successo romano in quell' oc- 
casione: all* oífensiva audace di Annibale si sarebbe risposto col 
romperé le sue comunicazioni con la Spagna, ch' era il suo luego 
di rifor ni mentó. 

Da Polibio (111, 33, 16) sappiamo che Annibale, prima dalla 
sua partenza, aveva provveduto alia difesa della Spagna con 
r invio di circa 13 mila mercenari africani. Ognuno vede che 
con queste truppe e con quelle che si sarebbero potute assoldare 
nella penisola ibérica era tutt* altro che facile il compito di 
Asdrubale di conservare la conquista ed il prestigio del nome car- 
taginese. Ad Annibale stesso, cui premeva sopratutto il mante- 
nere libere le sue comunicazioni fra 1' Italia e la Spagna, parve 
necessario un esercito maggiore e perció dal grosso delle sue 
truppe distaccó II mila soldati che diede ad Annone come 



(i) Alia battaglia navale dell' Ebro (217 av. Chr.) sonó ricordate delle 
navi esploratrici marsigliesi nella flotta romana (Ta/^uTcXooOaai, Polibio, ra, 

II validaeque aliquot auxiliorum cohortes ex kis (popoli interni e monta- 
nari) conscriptae sunt (Livio, xxi, 60) ci spinge a credere che alcune tribu 
delle regioni cis iberiche diedero non scarsi contingenti ai Romani. 



LA ^TTAGLIA DI CISSIS 349 

praesidiutn per custodire le regioni interno all* Ebro (Polibio, iii, 
35, 5; Uvio, xxi, 23). 

In seguito alio sbarco dei Romani ad Emporiae ad Asdrubale 
Barca, fratello di Annibale, non restava che concentrare tutte le 
sue forze a nord dell* Ebro per fare abortire nel suo nascere una 
dominazione romana in quelle regioni, dominazione che avreb- 
be compromesso in seguito V esistenza stessa dei domini cartagi- 
nés! di Spagna. 

La celerita del duce romano resé quasi nuUo il piano d* 
Asdrubale che trovavasi a grandissima distanza dal campo della 
lotta e che non poteva disporre di milizie troppo fedeli. 

Data la potenzialitá deír esercito romano, era naturale che le 
truppe di Annone non dovessero opporre un serio ostacolo. 
L' inferioritá numérica, Íl valore discutibile dei mercenari, le 
defezioni e 1' ostilitá, ora sorda, ora palese di alcune tribu 
dovettero porre Annone in una posizione abbastanza crítica. 
Essere costretto ad impegnarsi prima che arrivasse il soc- 
corso di Asdrubale volé va diré andaré incontro ad una disfatta 
sicura. 

Avanzando verso T interno del paese, Gneo ben presto venne 
a contatto col nemico, il quale non solo non poteva avere 
scampo, ma doveva anche cercare di arrestare le defezioni delle 
tribu iberiche (l). L* incontro avvenne presso una localitá detta 
Cissis e le cose naturalmente andarono in quel modo che era 
facile prevedere. Nonostante 1' aiuto (2) di un rególo degli Iler- 
geti, che ave va nome Indibile, i Cartaginesi furono decimati: 
sex milia hostium caesa^ dúo capta cum praesidio castrorum (Li- 
vio, XXI, 60). Lo stesso duce Annone fu fatto prigione: la cittá 



(i) Itaqtu prius qiiam alienar entur omnia, obviatn eundum ratus^ ca- 
stris in conspectu hostium positis (Annone), in casiris eduxit (Livio, 
loe, cit.) 

(2) Secondo noi, dal momento che Annone ave va 1 1 mila soldati, le 
perdite dei Cartaginesi vanno ridotte di molto, Livio deve esagerare uon 
poco, facendo moriré 6 mila nomini a Cissis che non fu magni certami- 
nis.„ dimicatio, 

• Anche ammettendo gli aiuti di alcune tribu 1* esercito di Annone non 
fu cosí numeroso da rendere possibili le perdite che Livio d tramaadd. 



350 BOLETÍN DB LA RBAL ACiUOBMIA DE LA HISTORIA 

vicina detta Cissis (l) fu espugnata ed i vari presidii sparsi al- 
r intorno furono catturati. Se la preda non- fu quale i vincitori 
avrebbero desiderato, trattandosi d* una localita che aveva su- 
pellex barbárica ac vilium mancipiorumy senza dubbío e per gli 
efTetti morali e materiali giovó molto ai Romani 1* ávere occupa- 
tí gli accampatnenti, ancora pieni di impedimenta dell' esercito 
Che con Annibale era giá arrivato in Italia. 

II successo attrasse ai Romani quasi tutti i pópoli ch' erano al 
di qua del Sicoris (Segre), all* eccezione degli Ausetani, secondo 
Livio (loe. cit) 



(i) Cissis fu quasi certo la capitale dei Cessetani, come sostenne giá. 
l'Hübner (Corpus Inscriptionum Latinarum. Vol. ii'. Berolini, 1869, 
Pí*g' 538. Cfr. Tarraco und stiru Dtnkmdler in Hermes. Vol. i** (1866), 
pag. 84) che basa la sua ipotesi su un passo di Plinio (H. N., in, 3, 23). 

Oggi- ognuQO é disposto ad ammettere un' identitá fra la Scissis di 
Livio (loe. cit) e la Kiaaa di Polibio (iii, 76, 4), cosicché parecchi nel testo 
liviano leggono Cissis. 

Giá il Sestini (Descrizione delle monete ispane, Firenze, 1818, pag. 133 e 
pag. 163) e poseía il Lorichs (Rtchtrckts numismatiques. Paris, 1852), 
avendo trovato Cessa e Cese in alcune monete, credettero dovessero 
riferirsi a questa cittá di Cissis. A tutt' oggi nulla b sorto per atfermare il 
contrario. 

Quanto a ristabilire la localita in cui Cissis si trovava non si é punto 
d' accordo. 

L' Heiss (Description genérale des monnaies antiques de VEspagne. Paris, 
1872, pag. j 12) sostenne un' iden tinca zione con V odierna Guisona (nella 
parte oriéntale della provincia di Lérida a circa una quindicina di km. a 
nord di Cervera), ma siccome tutto 1' insieme degli awenimenti del 218 
av. Chr. c¡ spinge a credere che Cissis non doveva esscre troppo discosta 
da Tarraco (Tarragona) a noi sembra che Guisona sia posta troppo al cen- 
tro della regione che fu il teatro di quella prima fase della guerra. 

La rocca di Tarraco se condo 1' Hübner (loe, cit.) pare sia stata fondata 
dai Cessétani. Le ció fosse vero resterebbe molto probabile che Cissis íos- 
se nelle vicinange di Tarragona; anzi in questo caso non visarebbe ragione 
álcuna per respingore un ravvicinamento fra Cissis e la K^vva, che Tole- 
meo (ediz. C. Mulle, 11, 6, 72) pone fra gli laccetani. 

Concludendo diremo che la mancanza di notizie ci síorza a desistere da 
ogni ricerca precisa di topografía. Dal 218 av. Chr. non troviamo piü 
ricordata Cissis, perció é da credersi che, o venisse distrutta, o decadesse 
tanto rápidamente da perdersene afíatto il ricordo. 

Sn Cissis si veda il Flórez (España Sagrada. Vol. xxiv, pag. 74), Marca 
(Hispania^ 11, pag* 202) e Saávedra (Bolstín de i.a Rbal Academia de la 
Historia, tomo xxv, pág. 347). 



LA BATTAGLIA DI CISSIS 35 1 

Essendo la posizione dei Cartaginesi Abbastanza scossa, 
Asdrubale Barca, che gia sin dallo sbarco di Gneo Scipione si 
prepara va per una spedizione a nord dell' Ebro, saputa la rotta 
di Annone, con 9 mila uomini scelti, corsé verso quelle regioni 
(Polibio, III, 76; Zonara, vin, 25) per porre con la sua presenza 
un argine alie diserzioni, e per rendere meno disastrosi gli effetti 
morali della sconfitta cartaginese. Noi non sappiamo con pre- 
cisione quale fu la via seguita da Asdrubale nella sua avanzata 
verso nord, ma quasi certamente, al contrario di quello che af- 
fermarono certi commentatori (l) di Livio, dovette seguiré la via 
che da Carthago Nova, procedendo lungo la costa oriéntale, ar- 
rivava alie foci dell' Ebro e di la verso Emporia (Cfr. Polibio, in, 
39, 4) Che sia come noi aífermiamo é comprovato dalla notizia 
liviana (xxi, 60) relativa al felice colpo di mano fatto da Asdru- 
bale contro i marinai della flotta romana di Tarragona. 

II supremo duce cartaginese, dopo aver caúsate gravi perdite 
ai contingenti navali dei Romani e dei loro alleati, nel timore di 
restare a sua volta sorpreso e schiacciato da Gneo, irans Hibetum 
sese recepiti non osando piü a lungo circa ea loca morari (Li- 
vio, XXI, 61). II tentativo di ripiegamento difensivo fatto dai Ro- 
mani (praesidio Tarracone módico relicto^ Emporias cum cíense 
rediit. Livio, loe. cit.) non sorti effetto alcuno, tanto piü che 
Asdrubale, facendo come base delle sue operazioni il territorio 
degli Ilergeti, s era dato, con le forze alleate che poté avere, a 
devastare i campi degli alleati fedeli ai Romani (2). 

Quando si svolsero questi avvenimenti la stagione doveva es- 
sere giá inoltrata se Polibio (iii, 76y 12) dice che Gneo, unite le 
forze di térra e di mare, si ritiró nei quartieri d' invernó a Tar- 
raco. Infatti i Romani non pote vano essere giunti a sbarcare ad 

(i) Ph. Le Bas, Commeniairé de Tiie Live. París, 1840 (In appendice 
alia ra* deca di T. Livio nell' edizione curata dal Nisard: íq Livio, xxi, 61). 

(2) Cum eorum ipsorum juveniute agros fidelium Romanis sociorum va- 
stat. Livio, XXI, 61. 

Gli Ilergeti, per timore, avevano dato ostaggi ai Romani, quasi certo 
dopo la battaglia di Cissis. Asdrubale aveva bisogno di staccarli dalla for- 
zata alleanza romana, essendo essi una delle piü forti tribu delle regioni 
deír Ebro. 



352 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Emporiae prima del principio deír autunno del 2i8 av. Chn, 
poiché tutte le nostre fonti sonó concordi nel dimostrarci che si 
era giá un po* innanzi con la stagione, quando P. Cornelio Scipione 
alie foci del Ródano diede il comando al fratello Gneo. Senza tema 
di errare molto si puó diré che 1* arrivo di questo in Emporiae 
dovette precederé di poco il passaggio delle Alpi da parte di 
Annibale. Ne risulta che la campagna della Spagna del 2l8 
av. Chr. duró poco piü di tre mesi, e propriamente gli ultimi del 
218 av. Chr. Ora siccome gli avvenimenti sopra esposti sem- 
brano sufficienti a riempire questo spazio di tempo, siccome Po- 
libio (iii, yóy 12) pone appunto dopo di essi i quartieri d* inver- 
nó, noi veniamo necessariamente a trovarci in. disaccordo con la 
tradizione liviana. 

Livio infatti (xxi, 61) ci dice che Gneo intraprese in seguito 
con esito felice due spedizioni: una contro gli Ilergeti ribelli e 
r altra contro gli Ausetani. Nessuna delle al tre fonti ci parla di 
quegli avvenimenti, ma ció non basta per giudicare falso ed 
inventato tutto ció che Livio ci tramanda in quel passo. 

Polibio potrebbe benissimo aver trascurato quei fatti secondari 
e poco notevoli di fronte air economía deír opera sua (l). 

Vediamo se sonó ammissibili, vediamo cioé se vi sonó ragioni 
per ritenere possibili le due spedizioni contro gli Ilergeti e con- 
tro gli Ausetani. 

Notiamo anzitutto che non sappiamo nulla di preciso intorno 
alie imprese di Gneo prima della battaglia di Cissis. I movimen- 
ti del duce romano sonó per noi un mistero fino e quel primo 
incontro con i Cartaginesi, quindi s' aífaccia in noi V idea che le 
spedizioni di Gneo contro gli Ilergeti e contro gli Ausetani ab- 
biano avuto luogo prima di quella battaglia. Non pare lógico 
infatti porre quelle due im prese dopo V incontro di Cissis, perché 
é impossibile supporre che il duce romano avanzasse nei dintor- 
ni di Tarragona in cerca di Annone, quando alie spalle avesse 
avuto ostili gli Ausetani, cioé quella tribu che, per essere a poche 



(1) Nissen, Die Oekonomie der Geschickie des Polyhios (Sta in Rheim- 
schcs Museum N. F. Vol. xxvi° (1871J, pag. 241-282). 



LA BATTAGLIA DI aSSIS 355 

miglia da Emporiae, poteva seriamente minacciare la base d' ope- 
razione dei Romani. D* altra parte la spedizione contro gli Iler- 
geti non si comprende dopo Cissis, sia perché Asdrubale avreb- 
be fatto del tutto per impedirla (l), sia perché la prigionia di 
Indibile, rególo degli Ilergeti, doveva, almeno momentáneamen- 
te, consigliare la sua tribu a fare atto di sottomissione ai RomanL 

Oltre a queste ragioni che a prima vista potrebbero sembrare 
da solé insufficienti per porre prima anziché dopo la battaglia di 
Cissis le due spedizioni ricordate da Livio, si puó aggiungere che 
ció é voluto anche dall* illogicita della narrazione liviana. In essa 
come ebbe giá a notare di passaggio V Henze (2), si ha una dit- 
tografia rispetto alie due maree di Gneo da Emporiae in direzio- 
nc di Tarraco, dittografia evidente dal momento che lo storico 
romano, mal sapendosi destreggiare fra le varié relazioni delle 
fonti annalistiche avute sott* occhio (3) pone i quartieri d' inver- 
nó prima e dopo le due spedizioni in questione, cioé esso le 
viene a porre in una nuova Sepg/a. II che é assolutamente inam^ 
missibile per chi non voglia fare violenza a tutta la relazione po- 
libiana e persino a quella liviana, che resterebbero sconvolte se 
si dovesse accettare la cronologia che troviamo in Livio xxi, 6l» 

Chi volesse accettare interamente il racconto dello storico 
romano si vedrebbe costretto a porre almeno in novembre la 
spedizione contro gli Ilergeti e fra decembre e gennaio quella 
fattá contro gli Ausetani. Bisogna infatti tener contó delle note- 
voli distanze, dei giorni occorsi per 1' assedio di Atanagrum (Li- 



(i) Asdrubale (Livio, loe, cii.) si trovava dopo Cissis nel territorio de- 
gli Uergeti. 

(2) L' Henze {Encyclopaedie Pauly- Wissowa VIL Halbband, Carnelius} 
parlando di Gneo Cornelio Scipione, dice degli avvenimenti spagnuoli 
del 218 av. Chr.: <Das Schweigen des Polybios und die Doublette des 
Marsches von Emporiae nach Tarraco legen die Vermutung nahe, ais habe 
hier, wie an anderen Stellen des livianischen Berschreibung der Sci- 
pionenkampfe in Spanien, einer der erfindungsreichen rOmischen An- 
nalisten ais Quelle gedient.» Su ció é facile convenire completamente. 

(3) Siccome Polibio non parló delle spedizioni fatta da Gneo contra 
gli Ilergeti e contro gli Ausetani, é necessario pensare che Livio uso una 
fontc annalistica (Cfr. nella nota precedente ció che ebbe a diré su questa 
r Henze). 



354 boletín de la real academia Dto LA HISTORIA. 

vio, XXI, 6l, dice: intraque dies paucos) e di quelii che furono 
impiegati per piendere Ausa (triginta dies obsidio fuit Livio, 
loe, cit). Data la posizione montagnosa ed aspra di quelle regio- 
ni, noi crediamo che sarebbe un far torto air avvedutezza mili- 
tare di Gneo il credere che egli si sia impegnato al principio del- 
r invernó, e dopo una battaglia, in due spedizioni militari non 
grandi, ma difficili sopratutto per la necessita di ricorrere a due 
assedi. 

Né, per sostenere che le due spedizioni awennero dopo la 
battaglia di Cissis, vale 1' osservare che Livio stesso ci fa sapere 
che sotto le mura di Ausa la nevé era alta quattro piedi (per quos 
raro unquam mix minus quattuor pedes alta jacuit). Ció infatti 
non prova aífatto che quell' assedio avvenne in decembre o in 
gennaio: anche ai nostri giorni in quelle regioni, vicinissime ai 
Pirenei, le nevicate avvehgono anche nell'ottobre e nel no- 
vembre. 

Concludendo su questo punto noi riteniamo che Gneo molto 
probabilmente cominció la prima sua campagna della Spagna 
coir espugnazione di Ausa, capitale degli Ausetani, posta non 
lungi da Emporia, primo scalo e base della ñotta e dell' esercito 
romano. All' espugnazione di Ausa deve aver tenuto dietro, 
quasi súbito, 1* avanzata contro gli Ilergeti con V assedio della 
loro capitale Atanagrum. Infine si ebbe la battaglia di Cissis e 
r arrivo di Asdrubale, prima nelle vicinanze di Tarraco, e poscia 
nel territorio degli Ilergeti. E siccome, come risulta dal passo 
citato di Polibio, era venuta ormai la fine della stagione adatta 
per le operazioni di guerra da una parte e dall' altra dei conten- 
denti furono posti i quartieri d' invernó. 

Queste nostre conclusión! sonó ni accordo completo con il 
racconto polibiano, il quale, se non ci autorizza di non credere 
air assedio di Atanagrum (l) ed a quello di Ausa, ci spinge pero 



(i) In alcune edizioni di Livio si ha Athanagia^ in altre recenti Aia^ 
nagfum, forma accettata anche dall' Hübner nel suo articolo nell' Ency^ 
clopaedie del Pauly-Wissowa. 

Atanagrum fu certo la piü importante cittá degli Ilergeti nel m** sec. 
av. Chr. essendo capui eius populi s^zonáo Livio (xxi, 6i). Ma purtroppo 



UL BATTAGLTA DI CISSIS 355 

a ritenete impossibile ed errata la cronología liviana su quegli 
avvenimenti. 

II nostro fine fu quello di accordare al piü che possibile la ver- 
sione di Polibio con quella di Livio, senza ricorrere all' opinione 
di chi ri tiene, o inventati, o ampliamenti retorici tutti quei fatti 
che nella ui* deca liviana non hanno uno riscontro con i libri 
rimastici dell* opera storica di Polibio. 

I lettori giudicheranno se ii nostro tentativo é stato del tutto 
vano. 

Tempío (Sardegna), Aprile 1907, 

Prof. Dr. Nicola Feliciani. 



su di essa non possiame diré assolutamente milla di concreto non tro- 
vandola noi ricordata che una sola volta in quel passo liviano. 

Scarsissimo, e forse nessun valore, ha perció 1' ipotesi dell' Uckert 
(Geographü dcr Griechen und Rdmer. Vol. 11®, tomo i**, pag. 451) che iden- 
tifica Atanagrum con Todierno paese chiamato Agramaui; scarsissimo 
valore ha puré 1' opinione di C. Müller (edizione dell' opera geográfica di 
Tolemeo. Vol. i, pag. 192, nota 67a) che in Anzam'ga, piccola localitá 
odierna presso il Gallego, crede di trovare 1' ubicazione dell' antica Ata- 
nagrum. 

Pedro de Marca (Hispania^ 11, pag. 26) sostiene invece una identificazio- 
ne con 1' antica Ilerda (oggi Lérida), ma a noi sembra che sia impossibile, 
coi dati scarsissimi che abbiamo, sostenere che Ilerda fu sul posto di Ata- 
nagrum, di cui anzi avrebbe continuato V esistenza con altro nome. Sic- 
come in Ausonio (Ptofessorts Burdigenses^episiola XX V^) troviamo che 
Ilerda ha 1' appellativo di párvula^ siamo spinti a credere, tanto piü che 
Ausonio si riferisce ad un' época antica, che Ilerda preesistesse alia di- 
stnizione di Atanagrum. 

A voler seguiré il Marca si puó solo ammettere che, dopo la presa di 
Atanagrum da parte dei Romani, Ilerda si sia ingrandita e popolata con 
molti dei fuggiaschi e dispersi abitanti della cittá distrutta. La ottima 
posizione di Ilerda puó ben a ver contribuito in seguito a farla divenire la 
prima cittá di quella regione. 



35 BOLETÍN DE LA REAL ACADEIflA DE LA HISTORIA. 



VI 

LA MUSA DE LA HISTORIA 

En el tomo xiii del Boletín, pág. 477, publiqué el texto de 
esta inscripción (l) procedente de Villaricos (Almería). 

La lápida original, que contiene este epígrafe en su faz ante- 
rior, ha sido regalada á nuestra Academia por D. G. José Ber- 
nabé y Soler. Es un zócalo de mármol blanco, finísimo, largo 
30 cm., ancho 21, hondo 5. En ik cara superior aparece el hueco, 
sobre el que descansaba, erguida y de pie, la estatuilla de la 
diosa: 



* 
T ■ - - ~ '^ 




cito cafita la Historia. 

A juicio de nuestro sabio correspondiente en Charlottenburg 
(Prusia), el Sr. Hermann Dessau, tan grande es la belleza y ele- 
ganda de los caracteres griegos de esta inscripción, que parece 
hubo de grabarse en tiempo anterior al del imperio romano, y 
quizá vino traída de Grecia, ó del Asía menor (2). 

* 

Madrid, 11 de Diciembre de 1906. 

Fidel Fita. 



(i) Hübner lo reprodujo en la pág. 956 de su Colección (Inscriptioms 
Hispaniat latinae) entre los números 5.946 y 5.947. Conjeturó que las 
efigies de la Musa y de las ocho restantes adornarían el estrado de una 
quinta ó casa de campo. 

(2) « Inscriptionis Graecae litterae tantae bonitatis et elegantiae sunt, 
ut eam in ipsa Graecia vel Asia minori ante imperatorum témpora inci- 
sam esse crediderim.» — Carta del 3 de Diciembre de 1906. 



MUEVAS IM^CKDCltíNBS ROIlANXS DB EXTREMADURA iyj 



VII 

NUEVAS INSCRIPaONES ROMANAS DE EXTREMADURA 



Méiida. 

i) Fragmento de mármol roto por sus cuatro lados, que 
hubo de pertenecer á alguna gran inscripción votiva, siendo 
sus dimensiones 0,50 m. de largo por 0,40 de alto. Carac- 
teres de 0,18 m. de altura. 

RMA 

Hallado en una casa en construcción de la calle Sin salida 
juntamente con una piedra labrada de mármol blanco de forma 
circular, cuyo diámetro es de 1,45 m. con 0,40 de altura, co- 
rrespondiente á la hilada última de una gran columna acanalada, 
presentando en su circunferencia 24 pequeñas hornacinas que 
formaron el cierre de otras tantas estrías, cubiertas por el colla- 
rín circular que remató el espléndido fuste. 

En la calle Nueva, que corre paralela á la anterior, y en qasa 
situada á la misma altura que la citada en construcción, he halla- 
do otro mármol de 0,80 m. de ancho y 1,40 de largo, que pre- 
senta en sentido longitudinal, sobre superficie plana, tres estrías 
y medía que corresponden en un todo á las del fragmento ante- 
rior. No hay, pues, duda que existió en aquel lugar un templo 
de colosales dimensiones adornado con columnas y pilastras, 
siendo altamente lamentable que tan importantísimos restos de 
la antigüedad, faltos de toda especie de oficial protección, sean 
mirados con el mayor desprecio, quedando sumidos en el olvido 
profundo de la tierra. 



TOMO L* 23 



^ 



55S BOLBTfM DB LA RBAL ACADBMIA DB LA HISTpUA. 



Alanje. 

2) Plancha de bronce de 0,08 m. de ancho por 0,07 de altu- 
ra, rodeada de un pequeño borde saliente del mismo metal. Tie- 
nen las letras 0,0 1 m. de altura. 

D . M .s. 

M . ABNNB . KVrO 
' INFANTI.VIXIT 

M.III.D.V.H.S.B 
S.T.T.L 

D{is) m{anibus) s{acrum), M{arco) Aenne Rufo infanH, Vixii m{eH- 
sis) III, d{ies) V, B{ic) s{iius) e{st), S{ü) t{ibi) t{erra) l{evts). 

Consagrado á los dioses manes. A Marco Aennes Rufo niño, que yivió 
tres meses y cinco días. Aquí descansa. Séate la tierra ligera. 

Apareció con esta inscripción, juntamente con un colgante 
grabado y una sortija, un pequeño bronce de Ulpia Severina^ 
que á falta de carácter paleográfico bien definido del epígrafe, 
permite atribuir éste á las postrimerías del siglo m. 

Ambas inscripciones existen en mi colección de Almendra- 
lejo. 



Madrid, 3 de Mayo de 1907. 



£l Marqués de Monsalud. 



LAS OCHO VaLAS ÜEL VALLB DB CANALES 3$^ 



VIII 

LAS OCHO VILLAS DEL VALLE DE CANALES. 
SUS FUEROS Y PRIVILEGIOS, ANTERIORES AL SIGLO XIV 

Desde tiempo inmemorial ¡as ocho villas del valle de Canales^ 
que así se nombran en varios de sus privilegios, formaron un 
señorío, compuesto quizá de dos primitivos, que lo integraron y 
en el fuero del año I o 54 se llaman (l) «Valdecanales é cinco 
villas de aquellos montaneros». Un capítulo entero de su obra (2) 
escrita en 1657, consagró ÍD. Antonio 2^pata á manifestar cque 
la viUa de Canales, la antigua Segeda^ es al presente cabeza de 
su valle»; pero con más claridad y precisión dio cuenta de ello 
en 1796 D. Manuel Vicente García de Valdeavellano en la ma- 
nera siguiente (3): 

I. Montenegro. 

\ 2. Brieva. 

Cinco Villas, .... 3. Ventrosa. 

\ 4. Viniegra de abajo. 

5. Mansilla. 

/ 6. Canales. 

VcUdecancUes, . . . ] 7. Villavelayo. 

f 8. Monterubio. 

D. Ángel Casimiro de Govantes en su Diccionario geográfico^ 
histórico de la Rio ja (Madrid, 1846) pasó completamente por alto 
la materia jurídico- histórica, que ha de ser objeto de este breve 
Informe. No pretendo apurarla, sino allegar nuevos é interesan- 
tes datos, é indicar orientaciones de averiguación, á mi parecer, 
atendibles. 

(i) Bolbtín, tomoL, pág. 330. 

(2) Histoi ia de Canales de la Sierra^ parte i, preludio 8. 

(3) Descripción de la villa de Aíonienegro, una del Estado ele Cinco Vi- 
llas y Valle de Canales, por el Doctor D. Manuel Vicente García de Val- 
deavellano..., cura beneficiado en la misma villa. La dio á luz en obsequio 
de su país D. Manuel García Pelayo Parte, sobrino del Autor. Madrid, 
18 1 8. Un ejemplar de este folleto (70 páginas en 4.**), existe en la biblio- 
teca de nuestra Academia con la signatura 0-2-6. 



1 



34Sct BOLETÍN SB LA RBAL ACADBMU DB LA HISTORIA. 

Bl fuero del afio 923. 

García de Valdeavellano, obra cit., pág. 13. 

\Privilegio del Conde Fernán González. 

El más antiguo privilegio, que hay noticia haberse concedido 
á estas villas y valle, es del Conde Fernán González; su fecha en 
lá era de 961, año de 923. Se conservaba original por los años 
efe 1739 Gil el archivo de la villa de Canales, tal vez por conce* 
dérie en él comunidad de pastos con las de Villavelayo y Man- 
silla, impidiéndome esta circunstancia reconocer el mismo ins- 
trumento; pero he visto una copia testimoniada que se halla en- 
el archivo general (l) en los autos seguidos á instancia de las 
villas para probar que en ellos no hay baldíos ni realengos.» 

«De tan antiguo privilegio hicieron estos pueblos un uso muy 
frecuente en los grandes y enconados pleitos que, como queda 
dicho, siguieron contra los Condes de Aguilar, afianzando en 
estas concesiones de los Condes de Castilla la propiedad de todo 
su terreno.» 

«Está confirmado por el Conde D. Sancho García y por el 
Rey D. Fernando I.» 

«En él entre otras cosas se mandó que no se inquiete á los 
moradores de este distrito en los privilegios que les estaban con- 
cedidos, y se les dio para que pudieran llevar libremente los ga- 
nados á tierra de Soria, Aranda y demás países de donde por 
^tonces se iban desalojando los moros.» 

«Eran sin duda en aquellos tiempos estas villas y valle el 
p,unto donde se reunían las tropas de este caudillo, cuyas haza- 
ñas son tan celebradas en nuestras historias. Su áspera localidad 
parece la más á propósito para llamamiento de gente; y con esta 
mira es constante tradición que fijó el Conde por algunos tiem- 
pos su residencia en la villa de Canales, pueblo notable; porque 
en sentir de Loperráez estuvo en sus inmediaciones la antigua 
Segeda Restituía Julia de Plinio. Bajo sus banderas militaron 
•nuestros mayores; y ellos fueron los que repoblaron de orden de 

(i) De las ocho villas- en Villavelayo. 



I 



LAS OCHO VILLAS DEL VALLB DE '^ANALES '^6 1 

SU jefe las tierras conquistadas en el país de Segovia, dando' «[ í^ 
nuevas poblaciones los mismos nombres que tenían las de estos 
Cameros.» 

Por lo visto, este fuero del año 923 y no el de 934, es el que 
cita y describe García de Valdeavellano. Datas y datoá de uno 
y otro fuero en la obra clásica de nuestra Academia (l) se con- 
funden (2). 

Este fuero del año 923, otorgado por el conde Fernán Gon- 
zález á las ocho villas, concedíales la propiedad inmune de todo 
«u terreno; y además á la villa de Canales comunidad de pastos 
con la de Villavelayo y Mansillai Bueno sería buscar el texto, 
acudiendo á los archivos indicados por García de Valdeavellano. 

D. Antonio Zapata (3) no conoció este fuero. A su juicio (4) 
la villa de Canales no perteneció al dominio del conde Fernán 
González antes del año 929; porque devastada por los moros en 
921, fué pronto ganada por el rey de Navarra, D« Sancho Abai^- 
ca, cy la poseyó su hijo D. García Sánchez algunos años, como 
consta de un privilegio (5) que concedió á los vecinos de Madrid 
contra los otros lugares circunvecinos en razón de los pastos, de 
la era de 967 que es el año de Cristo 929, donde mandó poner 
un mojón e'ntrie Mansilla y Canales; de modo qué en este tiempo 
era la villa de Canales y todo su valle del reino de Navarra.» 

Las conjeturas de Zapata son insuñcientes para eliminar del 
fuero, que discutimos, el año 923. Baste recordar que en estte 
mismo año, habiendo conquistado D. García la fortísima plázSsi 
de Viguera, y D. Ordoño II de León, como su auxiliar la de 
Nájera, pudieron muy bien adjudicarse las ocho villas al conde 



(i) < Canales, villa de la sierra de Cameros en la provincia de Logroño, 
partido judicial de Nágera. Fuero dado á esta villa en el año de 934 por el 
t:onde de Castilla y al que siguen varias adiciones hechas en 1054 por el 
rey D. Fernando I. El original latino existía en el año de 1739 en «1 ar- 
<:hivo de la villa de Canales, según asegura Garda de Valdeavellano en su 
Descripción de la villa de Montenegro ^ pág. 13.» 

(2) Pág. 59. Madrid, 1853. 

(3) En 1658. 

(4) BoLBTÍN, tomo L, pág. 316. 

(5) Archivo de San MiUán, cajón 1 2, núm. 42. ) 



363 BOLETÍN DE LA BEA,L ACADEMIA DE LA HISTORU, 

Fernán González bajo la soberanía del monarca leonés. Las cam- 
pañas de Abderrahman III por estos tiempos (i) dan sobrado 
pie para creer que á los vecinos de las ocho villas, no faltó mag- 
nánimo ardimiento después del estrago de ellas para repoblarlas 
y mantener la propiedad del territorio á costa de sus haciendas 
y vidas. Una escritura del año 923 (2) que cita el P. Francisco 
Sota, como perteneciente al monasterio de San Pedro de Ar- 
lanza (3), merece publicarse íntegra. El P. Sota la describe así: 

«Era 961, año 923. Ferro y su muger Munia dan al Monaste- 
rio de San Pedro de Arlanga dos pegos de sal en Salinas de 
Anana. Concluyen su escritura con estas palabras: Regnante 
Rege Ranintiro (4) in Legiane^ in OvetOy in Alaba^ in Casulla; 
Fredenando Gundisalbiz Comitatum gerente.^ 

Flórez (5) admitió sin diñcultad la era que, seg^n el P. Sota, 
ñguraba al pie de este instrumento, y á la verdad no es Óbice el 
nombre del rey Ramiro mal escrito en lugar de Ordoño. 



Bl fnero del aflo 934. 

Vimos que lo que acerca de este fuero escribió Zapata (6). El 
texto latino é inédito que le mostró D. Juan de Muñatones, se- 
cretario del Ayuntamiento de Santo Domingo de la Calzada, 
permanecía en el mismo lugar algunos años más tarde, conforme 
lo advirtió el P. Gregorio de Argáiz en el tomo 11 de la Soledad 
laureada (7), fol. 410 recto: 

«La segunda escritura (8) es del año de novecientos treinta y 



(1) Dozy, Histoire des musulmans (TEspagne^ tomo m, páginas 32-48. 
Leyde, 1861. 

(2) Crónica de los Prtncipts de Asturias y Cantabria^ pág. 472. Madrid, 
<68i. 

(3) Becerro, foL 45. 

(4) Léase *0r domo > y VL €Ordonio Jege*. 

(5) España Sagrada, tomo xxvi, pág. 67. Madrid, 1771. 

(6) Boletín, tomo l, págs. 316-321. 

(7) Madrid, 1675. 

(8) Referente al obispo de Oca, Rodrigo de San Pedro. 



LAS OCHO VILLAS DBL VALLE DB CANALBS 3^ 

quatro, en que el Conde Fernán González confirma los fueros y 
términos del lugar de Canales cerca de Mansilla. Firma en ella 
Rudericus Sancti Petri Episcopus Aukensis. Está en el archivo 
de la ciudad de Santo Domingo de la Calzada.» Opinó Argáiz 
que este Ruderims es el obispo Tudericus que en el año 923 
confirmó la donación de San^ Coloma al monasterio de San 
Millán, que hizo el rey D. Ordoño II, después que ganó á Nájera. 

Por aquí se entiende que no es exacto el artículo que á este 
•fuero dedicó la Academia (l): tEl original latino de la adición 
hecha por D. Femando I se conservaba en el archivo de Santo 
E)omingo de la Calzada. > Mucho más abarcaba el original latino. 

El texto, ó la traducción castellana, imperfectísima, que ya 
conocemos, contiene una lista de subscripciones, que en parte 
vuelven á mostrarse y se rectifican mediante las del célebre pri- 
vilegio de los Votos de San Millán. Tales son las de tres hijos del 
conde Fernán González: 

Conrado (corr. Gonzalo). . j 

Sancho > Fernández. 

Diego (corr. García) ; 

Los dos primeros, Gonzalo y Sancho, habían fallecido, cuando 
el tercero, García, en 970 muerto su padre, heredó la corona 
condal de Castilla. Por igual procedimiento Ñuño de Gostiar en 
la traducción no puede menos de equipararse é identificarse á 
Munio Gotóiz que suena en el privilegio, resultando así la proxi- 
midad cronológica de ambos documentos, mayormente si aten- 
demos á que se dicen fechados ambos en la misma era 972 (año 
934) y autorizados por la firma del alférez Gutierre Gómez. 

En un punto, sin embargo, muy considerable, discrepan: en 
el privilegio el nombre del obispo de Oca es Vincentius; en el 
fuero Rudericus sancti Petri, Consta que Vicente fué sucesor de 
Rodrigo; porque de éste no ha quedado memoria posterior á di- 
cho año, y sí de aquél en 938, 944, 945 y 947. Parece, pues, 

(i) * Catálogo de fueros y cartas^fueblas de España^ pág. 59. 



364 BOLBTÍM DB LA REAL ACADEMIA DB LA HISTOSIA. 

que el fuero se otorgó en la primera mitad del año 934, poco 
antes que falleciese el obispo D. Rodrigo; y esto eá también lo 
que mejor se aviene con la historia de Castilla. 

Dos escrituras del archivo de la catedral de León (l) demues- 
tran perentoriamente que en II de Abril de 931 reinaba en 
León Alfonso IV, y que en 22 del propio mes y año le había 
sucedido su hermano Ramiro IL El cual, un año después (932), 
como lo contó Sampiro (2) y lo demuestra Dozy (3), domeñó 
con celeridad la rebelión de su hermano y de sus tres sobrinos, 
á quienes por traidores privó de la vista y encerró en Ruiiorco. 
Adelantóse luego en socorro de la ciudad de Toledo, fiel aliada 
de León y bloqueada por Abderrahman III; apoderóse de Mof- 
dridy cuyas murallas quebrantó (4); y si bien no pudo impedir 
que se rindiera Toledo al califa cordobés (5), sacó de esta expe- 
. dición grandes ventajas por haber llevado la desolación al centro 
de la morisma, y afianzado, libre del temor de nuevas guerras 
civiles, la unidad política y militar de todo su reino. 

Al año siguiente (933) una gran victoria que, cerca de Osma 
y no lejos de Canales, obtuvo el Rey, avisado y secundado por 
el conde Fernán González, contra el ejército de Abderrah- 
man (6), no pudo menos de llevar á los Estados cristianos 
mayor seguridad y auge de fortuna. El fuero otorgado á las ocho 
villas, al comenzar el año 934, debió de ser galardón de su leal- 
tad y proezas, y al propio tiempo aliciente atractivo de nuevos 
pobladores. Resuelto á dar ejemplo de intrepidez y constancia, el 
Rey se encastilló en Osma, aguardando el primer choque de los 

(1) España Sagrada^ tomo xxxiv, págs. 241 y 246. Madrid, 1784. 

(2) España Sagrada, tomo xiv (^2.* edición), pág. 446. Madrid, 1786. 

(3) Histoire des musulmans dEspagne^ tomo m, págs. 50-53. — Rtchtr- 
ckes, tomo i (3.* edición), págs. 142-156. Leyde, 1881. 

(4) «Ranimirus, securus regnans, consilium iniit cum ómnibus óptima- 
tibus regni sui, qualiter chaldaorum ingrederetur terram; et coadunato 
jéxerdtu pergens ad rívitaUm quae dicitur Magerü conírcgit muros eius et 
máximas fecit strages. Dominica die, adjuvante clementia Dei, reversus 
ést in domum suam cum victoria inpcu:e,* Sampiro, lio. cit. 

(5) El bloqueo de Toledo comenzó en Junio de 930 y duró poco más 
de un bienio. 

(6) Dedit illi Dominus victoriam; magnam partem ex eis occidit; mul- 
ta millia captivorum secum abduxit. Sampiro, loe, cit 



LAS OCHO VILLAS DBL VAJXB DB CANALB8 :. ^6$ 

musulmanes que, no escarmentados con la derrota del año ante- 
rior, y acaudillados por el califa en persona, atravesaron el Due- 
ro sin detenerse en asediar la fortaleza de Osma, y burlando la 
expectativa del Rey se echaron de improviso sobre Clunia' y Bur- 
gos, que destruyeron. Blanco de su crueldad lo fué en especial el 
monasterio de Cárdena (miércoles, 6 Agosto 934), cuyos doscien- 
tos monjes martirizaron bárbaramente. Aben Jaldun, que refiere 
esta campaña desastrosa para el condado de Castilla, dice que 
muchas plazas fuertes sucumbieron, ó fueron asoladas; porque el 
enemigo no hacía cuenta de morar en terreno conquistado, sino 
de gastarlo y enflaquecerlo para que no se hiciera temible. Con 
este autor árabe está de acuerdo Sampiro, porque afirma que 
entonces repoblaron varios magnates por mandato del Rey mu- 
chas ciudades; contándose entre ellas la de Oca. Su obispo, Ro- 
drigo de San Pedro, ¿pereció víctima de tamaño desastre? Fácil- 
mente lo creeré, si se prueba, que la parte esencial del privilegio 
de los votos es de este año 934. La porción interpolada, ó legen- 
daria, no es anterior al año 939, como bien lo vieron D. Juan 
Antonio Llórente (l) y nuestro sabio compañero D. Vicente 
Vignau (2). 

Notemos de paso que en el privilegio de los votos se translu- 
ce la división de las cinco villas^y la^ tres del valle de Canales {'^): 
«Canales, Bendosa cum suis villis ad suos alfoces pertinentibus^ 
per omnes domos sin^los caseosa. Ventrosa ocupa el centro geo- 
gráfico del primer alfoz, y Canales el del segundo. 

Bl fuero del Conde Sancho García (años 995-1017.) 

Fácilmente resolvió D. Antonio Zapata la primera dificulta^! 
cronológrica, que en este fuero se encuentra. «El Conde D. San- 

(i) Noticias históricas de las tres provincias vascongadas^ tomo m, pá- 
ginas 191-319. Madrid, 1802. 

(2) índice de los documentos procedentes de los monasterios y conventos 
suprimidos, que se conservan en el archivo de la Real Academia de la 
Historia, publicados de orden de la misma. Monasterios de Nuestra Seño- 
ra de la Vid y San Milldn de la Cogolla, págs. 410-432. Madrid, 1861. 

(3) Llórente, tom. cit, pág. 194. ' 



ffié BOLBTÍM DB LA EBAL ACADBMIA DB LA HISTORIA. 

cho, dice (l), que hace este privilegio, parece que no podía rei- 
nar en Castilla en vida de su abuelo el conde Fernán González y 
en la era de 972. A la duda satisfago, que el conde D. Sancho 
habría dado privilegio en una misma era á la dicha villa; y con- 
firmando los fueros de su abuelo el conde Fernán González, pudo 
áeciT fecho en la era de arrida; como lo vemos en otros pri- 
vilegios de este Príncipe, y otros en muchos libros de bece- 
rros y de algunos archivos de Oña y de Santo Domingo de Si- 
los (2).> 

Nada se opone á creer que el conde Sancho García, tan pronto 
como por muerte de su padre Garci Fernández (f 30 Mayo 995) 
fué sin contradicción, 6 se tituló imperante de toda Castilla^ 
confirmase el fuero de Canales, concedido por su abuelo y le aña- 
diese el artículo prohibitivo de la corta de árboles en Monte 
Terrero. Rebelándose contra su padre, había buscado Sancho 
García el apoyo de Almanzor, á quien entregó en 994 las forta- 
lezas de Clunia y de San Esteban de Gormaz, llaves del Alto 
Duero. A mediados del año siguiente (995) no bien se halló sin 
competidor, hizo tributaria toda su tierra del califato de Córdo- 
ba. El tributo cargó sobre las ocho villas, lo mismo que sobre 
las demás poblaciones de Castilla; y para prevenir la tala del 
monte, que por este motivo podía sobrevenir, conjeturo que 
tuvo lugar la sobredicha adición al fuero. 

A este propósito conduce una tradición popular, sobre la 
exoneración del aquel tributo, que Zapata refiere (3). 

«Ha correspondido la dicha villa (de Canales) al celo y piedad 
de sus antiguos y católicos ascendientes; de quienes es la tradi- 
ción que pagaban á los moros las parias en donde dicen la Mesa 
en el monte Terreno^ ahora Piedras sitasy donde iban á caza; y á 
su vista haciendo festejo y saco los enemigos de nuestra santa fe 
el día de San Juan Bautista, concurriendo al Castrejón por Santa 



(i) Cód. Miranda, iol. 51 r. y v. 

(3) Véase Férotin, Recueil des charles de VeUfbayá de Silos, aumé- 
ro 3. París, 1897. 
(3) Cód. Miranda, íol. 83 t., 84 r. 



LAS OCHO VILLAS DBL VALLE DB CANALES 367 

.Coloma (i), donde «e ve ai fveseiUe indicio de camino carretil; 
que es cosa notable por ser una cuesta empinada y de muchos 
riscos. Y en memoria, en dicho día de San Juan, |;odos los años 
sin interpolación se han corrido y corren pareja9 de á caballo» 
viniendo de la ermita de decir misa con saras de mesa franca; y 
en la tarde se corren gallos y de á pie; do se hacen mayores re- 
gocijos que otro ningún día del año, dando á nuestro Santo las 
debidas gracias de haber sacado á los moradores de aquella villa 
de la servidumbre de los sarracenos, y de pagar las parias y tri- 
butos que les pagaban en la Mesa de Valdeolmos el día de San 
Juan Bautista; en el cual día (2) los vencieron y echaron de la 
dudad (3), y los (vencidos) fueron á valerse del rey Almanzor» 
que residía en las Torres de Carazo.» 

En otro pasaje habla Zapata de este hecho, con mayor vague- 
dad y menos precisión (4). La leyenda popular contaba que en 
el siglo X los moros por concierto, ó capitulación, se apoderaron 
de la villa de Canales, y que los moradores cristianos «se fueron 
á una parte que llaman San Juan de Castrejón, donde moraron 
mucho tiempo, y donde al presente (5) permanecen vestigios de 
población.» 

La tradición, viviente en Canales, al cabo de seis siglos y me- 
dio, acerca de la última campaña de Almanzor, contiene un fon- 
do histórico, del que se desprende copiosa luz para iluminar uno 
de los hechos más notables y controvertidos de la historia de 
España. Entrada la primavera, ó durante el verano del año ICX>2> 
salió de Toledo el terrible hágib con ánimo de pasar á sangre y 
fuego todos los dominios castellanos del conde Sancho García. 
¿Había éste sacudido el yugo que sobre el pesaba desde el año 
109S? Es probable que sí; porque Almanzor no invadía los Es- 

(i) «San Juan Bautista del Castrejón, donde se conservan vestigios de 
población, ermita á media legua de la misma villa, entre mediodía y po- 
niente. San Cristóbal en un cerro al poniente, media legua. Santa Colo- 
ma, allí cerca; y el término lleva el nombre». IM^ fol. 82 v., 83 r. 

(3) 24 Junio del año 1002. 

(3) De Castrejón? 

(4) Cód. Miranda, fol. 45 v. 

(5) Año 1657. 



368 BOLETÍN DB LÁ RBAL ACADEMIA DE LÁ HISTORIA. 

tados cristianos por puro y bárbaro espíritu de conquista, sino 
en son 6 bajo pretexto de vengador dé la justicia contra los so- 
beranos que de un modo ú otro, estimaba él que eran desleales, 
ó por dejar de cumplir los pactos, 6 por aliarse al que rehusaba 
cumplirlos. Por esto habían sido víctimas de la saña del victo- 
rioso musulmán Barcelona, Pamplona, León y Compostela. Su 
última jornada es llamada por Aben Aljátib razzia 6 estrago de 
Canales y del monasterio^ porque el estrago del monasterio de 
San Millán, antecedente, ó quizá consiguiente al de la villa de Ca- 
nales, fué el punto culminante que medió entre la próspera y 
adversa fortuna del que hasta entonces había sido azote de Dios 
y terror de los cristianos. Almanzor, dice Aben Aljátib (l), «mu- 
rió (perdónele Alá) al volver de su expedición renombrada en 
Canales y el monasterio^ cuando había subyugado y devastado 
ya las demás regiones de Castilla». 

No es pues, increíble, que en 24 de Junio Almanzor, habiendo 
destruido la fortaleza de Clunia, acampase junto á la de Torres 
de Carazo, adonde acudirían fugitivos desde Canales los moros 
que en años anteriores cobraban el tributo de las ocho villas. 
Desde Carazo, internándose por Castilla la vieja, las huestes in- 
vasoras, ofrecerían durante un mes oportunidad á que saliesen 
las de Navarra y León en socorro del conde Sancho García. Al- 
manzor en su retirada, dando la vuelta por la Rioja, debió de 
hallarse con los monasterios de San Millán y de Valvanera, y la 
villa de Canales que destruyó; y salvando, por hacerlo asequible 
la estación, el puerto de Santa Inés, descender á Calatañazor, 
donde fué vencido y contrajo la disentería, de la que murió en 
Medinaceli á 10 de Agosto de aquel año. 

Acerca de los fueros otorgados por los reyes D. Fernando I en 
1054 y D. Alfonso VI en IO92, ya dije lo suficiente (2). 



Véase Dozy, Rechcrchts, tomo i (tercera edición), pág. 193. Leyde, 1881. 
(2) Boletín, tomo l, págs. 305 y 321. 



LAS OCHO VILLAS DBL VALm D£ CANALES 369 



Fueros del siglo Xm (años 1255 y 1293). 

García de Valdeavellano, <?/. ciL^ págs. 14 y 15. 

^Privilegio del rey D. Alfonso X, El segundo privilegio cuyo 
original, escrito en pergamino con un plomo pendiente ^e coT\sñw^ 
en el archivo general (de las ocho villas), es del rey D. Alfonso 
el Sabio; su fecha en Valladolid á 13 de Agosto d^ la era de 1293. 
Está escrito en lengua castellana; y excede en antigüedad cinco 
años al que de este mismo soberano posee la villa de Mondragón; 
y que, según el P. Mariana, es de los más antiguos que se hallan 
escritos en nuestro idioma (l). En este instrumento se absuelve á 
los moradores de estos pueblos y á sus concejos de las penas 
contraídas por cualquier homicidio que les fuese achacado y de 
que estuviesen convencidos, con tal de que el reo presentase 
once pecheros que afirmasen no haberlo cometido, y él lo jurase 
al tenor de las palabras que se ponen en el mismo privilegio, de- 
biendo por esta merced tener un Capellán que dijese misas por 
el citado D. Alfonso, por su padre D. Fernando y reyes de su 
linaje. 

Privilegio de D. Sancho IV, El tercer privilegio es del rey don 
Sancho el Bravo; su fecha en Burgos á 29 de setiembre de la 
era de 1 331. El original se trasladó á la Real Chancillería de Va«^ 
lladolid en el año de 1 737, de orden de aquel tribunal cometida 
á D. Agustín Esteban Bueno, cuya provisión con el recibo y 
copia del privilegio permanece en el citado archivo. 

En este instrumento hace relación el rey Don Sancho de una 
carta plomada presentada por las villas, en la que su padre Don 
Alfonso les confirmó otro privilegio concedido por su padre 
abuelo Don Alfonso (VIII), que asimismo les estaba confirmado 
por su abuelo Don Fernando. En él se concede á los moradores 
de estas villas y valle y á sus concejos por los grandes servicios 
hechos contra la morisma é reyes enemigos de Castilla que non 
pechen nin les fagan tributo, é todo pecho, é yantares, é homeci- 

(i; 15 Mayo j.260. 



370 BOLBTÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTOklA. 

lio, é fonsado á otras cosas con que pechan los vasallos peche- 
ros, |)or haber hecho servicios con vetualias, homes é dinero, que 
son palabras del mismo privilegio. Y añade que para pagar lo 
que por los reyes venideros fuere demandado, puedan geri- 
car (l) é vender de los sus términos lo que baste, é que non por 
ello mengüe la su nobleza, é que les sea guardada en lo porve- 
nir, é presentes sus buenas fazañas». 

Otros fueros, 6 privilegios, á partir del siglo xiv en adelante 
pueden verse en la Breve Recopilación escrita en 1662 por el 
Licenciado D* Domingo de San Pedro. 

Réstame apuntar lo que sobre el archivo y casa de ayunta- 
miento de las ocho villas Zapata escribió (cód. Miranda, fol. 42 
r. y V.): cTambién Villavelayo ha intentado ser cabeza del valle 
de Canales, no más de porque tiene el archivo de las tres villas, y 
en ella se juntan las otras en múcho^ actos concejiles. Y este es 
iin fundamento tan débil que no hace fuerza, porque Zaragoza 
es la cabeza de Monzón, y en otras partes; y lo mismo se ha 
hecho muchas veces en Castilla, como cpnsta de la nueva Reco- 
pilación; y Vizcaya celebra sus cortes, no en ciudad, villa ni lu- 
gar, sino bajo de un árbol; y la villa de Villafranca de Montes 
de Oca se junta con otros lugares en el ho^ital de Valdefuente 
que es de las Huelgas de Burgos; y lo mismo hacen otros luga- 
res, que para juntarse buscan lugares á propósito, partiendo el 
camino porque á unos no les sea penoso ni á otros comodidad; 
ni tampoco tener el archivo arguye ser cabeza; porque Siman- 
cas tiene el archivo de las dos Castillas, y es cabeza Burgos; 
Covarrubias el del ayuntamiento de Castilla, y no es cabeza Co- 
varrubias.» 

Madrid, 22 de Marzo de 1907. 

Fidel Fita, 



(i) Arrendar, del árabe oX» v¿» (aparcero). Véase Dozy, Glossaire dis 
mots espagnols enportugais derives de Varábe^ art. xariko» 



VARIEDADES 



1 

CANALES DE LA SIERRA. DATOS INÉDITOS 

Son cuatro documentos que en el códice Miranda sirven de 
apéndice á la historia de Canales de la Sierra, escrita en 1 65 7 
por D. Antonio Zapata. De estos documentos y de todo el cor 
dice di noticia en el tomo l del Boletín, págs. 288-291. 



1. 

Códice Miranda, fol. 98 v.-ioy v. Las notas marginales van trasladadas 
en este impreso al pie del texto al que se refíeren. 

«Breve Recopilación de los privilegios y exenciones concedi- 
dos antiguamente á las cinco villas y valle de Canales; la juris- 
dicción- y dominio que tienen en sus tierras y términos, y de la 
jurisdicción, tributos y derechos que en dichas villas tiene el se- 
ñor Conde de Aguilar por razón del señorío, como parece por 
cartas de privilegios y ejecutorias que se citan en su lugar. Año 
de 1662. 

Privilegios antiguos. 

El rey D. Sancho IV concedió un privilegio á las cinco vi- 
llas (l) y valle de Canales (2) en la era 1 33 1, que es año 1 293, 
para que ningún merino pueda entrar en ellas á usar el oñcio de 
tal^ merino, sino el del Prestamero que las tuviere por el Rey. 



(i) Montenegro, Brieva, Ventrosa, Viniegra de abajo, MansiUa. 
(2) Comprendía este valle, por antonomasia , las villas de Canales, Vi- 
liavelayo y Monterrubio. 



1 



37^ BOLBTÍN DE LA RB\L ACADSKIA DB LA HISTORIA. 

El rey D. Alonso XI, en la era de 1372, que es año 1 3 34, con- 
cedió privilegio á dichas villas y valle de Canales que sean y se 
conserven para siempre jamás de la Corona de estos Reynos, y 
no se enajenen ni den á Reina, Infante, Rico-home, ni tenga otro 
el señorío de ellas sino el Rey; y la causa de este privilegio dice 
que fué porque recibieron y tomaron al Rey por Señor. Confir- 
mólo el rey D. Juan el primero en la era de 1 41 7, que es el año 
1379; y después el rey D. Enrique III en el año de 1405. 

Otro privilegio, ó ejecutoria, dio el rey D. Enrique III en el 
año 1 40 1 j en que declara no estar las villas obligadas á los re- 
gistros de ganados para los diezmos y aduanas, á que eran obli- 
gados los de los obispados de Calahorra, Osma y Sigüenza, es- 
tando dentro de las doce leguas de Aragón y Navarra. 

Otro privilegio, ó ejecutoria, dio el rey D. Enrique II en la era 
de 14 16, que es año 1 3 78, confírmada por el rey D. Enrique III 
en el año 1405, y después por el rey D.Juan el II en el año 1420, 
para que las dichas villas ni sus vecinos no sean apremiados á re- 
cibir sal por repartimiento de las salinas de Anana, ni pagar ma- 
ravedís algunos por esta razón. 

Nombramiento de oficios. 

El concejo de cada una de las cinco villas y valle de Canales 
puede nombrar cada un año alcaldes y merino sin dependencia 
del señor Conde de Aguilar. El cual no puede impedirles el uso 
de la jurisdicción civil y criminal en dichas villas y sus términos 
á los dichos alcaldes, ni al merino la ejecución; pena de cincuen- 
ta mil maravedís; mitad para la Cámara de Su Majestad y mitad 
los concejos, por cada vez. — Ejecutoria del 13 de Julio, año I5^> 
en Valladolid. 

No puede nombrar Merino general en las villas el señor Con- 
de; pero si fuere necesario nombrar merino para ejecutar algu- 
nas sentencias, ó mandamientos suyos ó de su Alcalde mayor, 
lo puede hacer con tanto que los derechos pertenecientes á la 
merindad sean para las villas, y no los lleve el nombrado pot el 



CANALES DB LA SIBRRA. DATOS INÉDITOS 373 

Conde; por lo cual se le mandó restituir á dichas villas lo que 
recibió un merino oñcial que puso. — Ejecutoria del 2 de Octubre 
de 1529 en Madrid; del 8 de Agosto de I5SS> d Valladolid. 

Los concejos de dichas villas nombran y ponen guardas en los 
términos de ellas; y el señor Conde de Aguilar no las puede po- 
ner en ellas por ningún título ni color, como se declaró (l) en la 
la sala de mil y quinientas. 

yurisdicción y pritnera instancia. 

Los alcaldes ordinarios de las villas conocen, en primera ins- 
tancia, de todas las causas civiles y criminales de ellas; y el Con- 
de, ni su Alcalde mayor, no pueden advocar á sí las causas pen- 
dientes ante dichos alcaldes. — Ejecutoria del 1 3 de Julio de 1 5QO 
en Valladolid. 

El señor Conde de Aguilar tiene jurisdicción acumulativa para 
conocer en primera instancia á prevención con los alcaldes or- 
dinarios de cada villa donde estuviere por su persona; porque 
sólo tiene jurisdicción para conocer entre los vecinos de la villa 
donde estuviere. — Ejecutoria del 1 3 de Julio de 1 500 en Valla- 
dolid, y su declaración del 20 de Mayo de 1555" 

El Alcalde mayor, que el señor Conde de Aguilar tuviere para 
toda su tierra y estados , que debe ser uno solo, puede conocer 
en primera instancia de las causas civiles y criminales de los ve- 
cinos de cada una de las cinco villas y valle de Canales, donde 
estuviere y residiere; pero no puede llamar ni sacar los dichos 
vecinos de una parte á otra para conocer en primera instancia, 
porque sólo puede conocer en la villa donde estuviere y residie- 
re. — Ejecutoria del 1 3 de Julio de 1 500 en Valladolid; otra del 
20 de Mayo de 1555 en Valladolid. 

Los pleitos que hubiese empezado en primera instancia el se- 
ñor Conde de Aguilar, ó su Alcalde mayor, en cualquiera de las 
villas, si se va de ellas los debe remitir á la justicia ordinaria de 

(i) Cód. «sede el aro». 

TOMO L. 24 



374 BOLBThf DB LA KBAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

la misma villa para que los prosiga y dé término como si se hu- 
bieran empezado ante la misma Justicia ordinaria. — Ejecutoría 
del 20 de Mayo de 1 5 5 5 en ValladoEd. 

No puede el Alcalde mayor del Adelantamiento de Castilla, 
partido de Burgos, conocer, en las villas, en primera instancia, de 
las causas civiles ni hacer ejecuciones, estando fuera de las cinco 
leguas; y se declaró estar las villas fuera de las cinco leguas, de 
Baños, Ezcaray, Torrecilla y villa de Pun; y que si en algún tiem- 
po se pusiere la audiencia del dicho Adelantamiento dentro de 
las cinco leguas de dichas villas, los ejecutores lleven de dere- 
chos y décima de la ejecución, en Canales á real de cada millar, 
en Viniegra á veinticinco maravedís, en Monterrubio lo que se 
acostumbra llevar por los ejecutores de la Justicia ordinaria, y 
en las demás villas á 30 maravedís. — Ejecutoria del 13 de Abril 
4je 1566 en Valladolid, do se sacó traslado en Anguiano á 27 de 
Agosto de 1567. Otra de 27 de Febrero de 1602 en Valladolid. 

No puede el Alcalde mayor del Adelantamiento advocar á sí 
el conocimiento de las causas criminales empezadas y preveni- 
das por la Justicia ordinaria de las villas. — Ejecutoria de 31 de 
Julio de 1607 en Valladolid. Otra de 12 de Diciembre de 1620, 
en Valladolid. 

Apelaciones. 

La primera apelación de la Justicia ordinaria de las villas se 
interpone al Conde de Aguilar, ó á su Alcalde mayor; pero no 
se puede meter ni poner segunda apelación al Conde, ni ante él 
formar tercera instancia. — Ejecutoria del 1 3 de Julio de 1 500 en 
Valladolid. Ejecutoria del 31 de Ma)^ de 1620 en Valladolid. 

Debe apelarse al Ayuntamiento en las cinco villas y valle de 
Canales, y no al Conde, en los casos que por las leyes del Reino 
haya lugar á apelación al Ayuntamiento. De lo cual hay sobre- 
carta ganada en contradictorio juicio con el Conde de Aguilar, 
que se opuso y lo contradijo; y conviene que se practique y ob- 
serve. — Sobrecarta de 1 1 de Mayo de 1 501 en Valladolid. 






CANAL BS PB LA 9IIÍRRA. PATOS INÉDITOS 375 

Residencia. 

El señor Conde de Aguilar, 6 la Condesa, 6 el Alcalde mayor 
de todos sus estados, solamente puede tomar residencia en las 
dichas villas en cada un año á los alcaldes y merinos y demás 
oficiales de cada una de ellas, acabado el año de sus oñcios, y no 
antes; y en tomar la dicha residencia se ha de ocupar y detener 
solamente doce días, los cuales se cuentan desde el día que em- 
pezare á tomarla en cada villa; y pasados los dichos doce días, 
el Conde ni su Alcalde mayor no la pueden tornar á tomar, y 
debe sentenciar la residencia, así pública como secreta, dentro 
de ocho días siguientes á los doce en que la ha tomado, lo cual 
debe cumplir pena de cincuenta mil maravedís; y se declara que 
entretanto que toma la residencia en una villa, no han de correr 
los doce días á otras, sino que, si acabada la residencia allí, inme- 
diatamente se entra tomando en la otra, desde que allí se co- 
mienza, vuelven á correr otros doce días en ella. — Ejecutoria de 
13 de Mayo de 1543 en Valladolid. Ejecutoria de 14 de Octu- 
bre de 1557, que ^s declaratoria de la del año 1543» en Valla- 
dolid. 

No puede el Conde ni su Alcalde mayor tomar, residencia, 
sino solamente á los alcaldes oficiales del año inmediato antece- 
dente al que la toma, de manera que, aunque haya dejado de 
tomar la residencia muchos años, solamente la puede tomar de 
uno y no de los demás, como se declara por segunda ejecutoria. 
— ^Ejecutoria de 14 de Octubre de 1557 ^^ Valladolid. 

Debe entrar el Conde, 6 su Alcalde mayor, en la villa donde 
hubiere de tomar la residencia, cumplido el año de los oficios, 
dentro de los doce días siguientes; y los oficiales, que han de ser 
residenciados, son obligados á estar en la villa, donde han tenido 
los tales oficios, todos los dichos doce días; y pasado el dicho 
tiempo, no son obligados á dar la residencia. — Ejecutoria de 14 
de Octubre de 1 5 57 en Valladolid. 

No puede el Conde, ni su Alcalde mayor, cuando toman la re- 
sidencia, quitar las varas á los alcaldes actuales, ni pedirles el uso 
de la jurisdicción, ni tomarles residencia hasta que hayan cumpli- 
do un año. — Ejecución de 12 de Octubre de 1557 en Valladolid. 



37^ BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

No puede el Conde, como queda dicho, tomar la residencia 
en dichas villas por tercera persona, sino por si, ó la Condesa, 6 
el Alcalde mayor de su tierra y estados; y no puede tener más 
de uno en todos ellos, como se declaró en la Chancillería, habién- 
do(se) dado título de Alcalde mayor de los estados á dos á un mis- 
mo tiempo, revocando la residencia que se tomó, y mandó res- 
tituir lo llevado en ella, y poniendo pena al Conde si no lo 
cumpliese en adelante conforme á las ejecutorías además de la 
expresado en ellas, mil ducados para la Cámara de Su Majestad. 

Penas, 

Las penas de sangre y homicidio y otros derechos pertene- 
cientes á la merindad, son de las villas y del merino puesto por 
cada una de ellas, y no del Conde; y aunque en algún caso el 
Conde nombre merino para ejecutar alguna sentencia ó manda- 
miento suyo, ó de su Alcalde mayor, las dichas penas y derechos 
de meríndad son para las villas, sin que en las sentencias que el 
dicho Conde, ó su Alcalde mayor diere en ellas en que haya con- 
denación, de alguna de dichas penas ó derechos pueda aplicar á 
su Cámara cosa alguna, porque antes las debe dar á dichas vi- 
llas. — Ejecutoria de 1 3 de Julio de 1 500. Otra de 20 de Mayo 
de 1555 en Valladolid. Otra de 31 de Marzo de 1 557 en Valla- 
dolid. 

Los alcaldes de las cinco villas y valle de Canales no pueden 
aplicar penas á la Cámara del Conde de Aguilar, sino á la Cá- 
mara y oficio de Su Majestad, conforine á las leyes del Reino; 
y el Conde no les puede compeler á ello, pena de cincuenta mil 
maravedís si lo hiciere, como se declaró por la Chancillería, de 
que hay ejecutoria, en que está inserto el privilegio que el Rey 
D. Enrique dio á un descendiente del' Conde, en que le hizo 
merced de todo lo que fué de D. Juan Alfonso de Haro, en que 
se declararon estas villas. Dióse en la era 1 409, que es año 1 37 1. — 
Ejecutoria de 8 de Agosto de 1577 en Valladolid. 

Pretendieron las villas que todas las condenaciones que el Con- 
de, ó su Alcalde mayor, hicieren en ellas, se les habían de dar 



CAMALES DE LA SIERRA. DAT3S INÉDITOS J77 

por razón de merindad; y fué el Conde absuelto de esta deman- 
da, salvo en cuanto á las condenaciones de sangre y homicidios 
y otros derechos pertenecientes justamente á la dicha merindad, 
que tocan á las villas como queda dicho. — Ejecutoria de 14 de 
Marzo de 1 553 en Madrid. 

Las penas que resultan de las prendas, que hacen los guardas 
de los términos de las villas, tocan y pertenecen á ellas en la 
forma que siempre se han llevado. 

TributoSy y yantares^ y otros derechos pertenecientes al Conde* 

Deben pagar las cinco villas al Conde en cada un año por ra- 
zón de merindad diez mil maravedís. — ^Ejecutoria de 13 de Julio 
de 1 500 en Valladolid. 

Deben pagar las dichas villas al Conde en cada un año de 
martiniega nueve mil y seiscientos maravedís. — Ejecutoria de 1 3 
de Julio de 1 500 en Valladolid. 

Deben pagar cada una de las dichas villas en cada un año por 
razón de los ^yantares seiscientos maravedís de la moneda co- 
rriente, y no más, entrando por sus personas el Conde, ó la Con- 
desa, en dichas villas, y no de otra manera; y se entiende que la 
villa que tuviere cien vecinos ó más, debe pagar enteramente los 
dichos seiscientos maravedís; pero, si tiene menos de cien veci- 
nos hasta treinta, ha de pagar á rata de los cien vecinos; y si tu- 
viere menos de treinta vecinos, no ha de pagar nada. — Ejecuto- 
ria de 13 de Mayo de 1 543 en Valladolid. 

Debe pagar el Conde los peones, yuntas de bueyes, ó bestias, 
que tomare de los vecinos de las villas lo que justamente por 
ello merecieren, y sin que les sea pagado no sean obligados los 
dichos vecinos á se los dar. — Ejecutoria de 13 de Julio de 1500 
en Valladolid. Otra en 2 de Octubre de 1 529; otra de 20 de Mayo 
de 1 5 50 en Valladolid. 

Dieron por libres á las villas, en la sala de mil y quinientas, 
de seiscientos y ochenta carneros á veinticinco maravedís, mil 
y doscientos florines, y ciento y veinte mil maravedís, que pre- 



37^ BOLETÍN DB LA JtBAL ACABXMXA D« LA HISTORIA. 

tendía el Conde le habían de pagar en cada un año, y más un 
real de cada millar por el receptor de dichos tributos, y trescien- 
tas y cincuenta libras de truchas, que pretendía le habían de lle- 
var donde quiera que estuviese en cada un año. Y sobre ello se 
le impuso perpetuo silencio al Conde. — ^Ejecutoria, 13 de Julio 
de 1 5CX> en Valladolid. 

Fueron dadas por libres las villas de doscientos mil maravedís, 
que por sentencia arbitraría dada por el Condestable de Castilla 
les llevaba el Conde á las villas, y dieron por ninguna la dicha 
sentencia. — Ejecutoria de 2 de Octubre de 1 527 en Valladolid. 

Prohibía el Conde á los vecinos de las villas vender las lanas 
sin licencia. Mándesele que no lo hiciese, pena de cincuenta 
mil maravedís para la Cámara y Concejo^ por mitad, y que res- 
tituyese el daño; y se dio licencia para que vendiesen las lanas 
á quien quisiesen sin licencia del Conde. — Ejecutoria de 13 de 
Julio, año de 1 500. Otra en 2 de Octubre de 1529 en Madrid. 

También se le mandó al Conde que restituyese á las villas 
ciertas armas, cociletas (l) y libreas que repartió en ellas. — Eje- 
cutoría de 20 de Octubre de I $29, 

En suma, no deben las villas pa^r al Conde de Aguilar otra 
cosa más que diez mil maravedís de meríndad, y nueve mil y 
seiscientos maravedís de martiniega en cada un año en la forma 
dicha; [y por razón de los yantares seiscientos maravedís] si el 
Conde ó la Condesa entrase por su persona en ellas, y no de 
otra manera; con que á su Alcalde mayor, aunque venga á ellas, 
no se debe nada. 

Pastos. 

Los términos y pastos son de las villas; y en ellos el Conde y 
Condesa de Aguilar no pueden traer más ganado que como dos 
vecinos de los medianos; y si en el término de una de dichas vi- 
llas trajere la cantidad de ganado correspondiente á dichos dos 
vecinos, no ha de poder meter más ganado envíos términos de 

(1) Sic. ¿'Serían «coseletes»? 



CAMALES DB LA SIBRRA. DATOS IMÍDITOS 379 

las demás. — Ejecutoria de 23 de Mayo de 1 545 en Valladolid; 1q 
cual se había desechado antes á 2*J de Abril de 1 540. 

Hiciéronse ordenanzas para todas las cinco villas y valle de 
Canales, las cuales sin embargo de la contradicción que hizo el 
Conde se confirmaron por el Consejo (l) por autos de vista y re- 
vista; y se ordenó y dispuso por ellas que en dichfis villas hubie- 
se tres cáñamas de vecinos, mayor, mediana y menor; y que los 
vecinos de la cáñama mayor hayan de tener en bienes raices, 
muebles y semovientes cuatrocientos mil maravedises y de ahí 
arriba; y éstos, aunque por dichas ordenanzas no habían de po- 
der traer en los términos de la villa donde fueren vecinos más 
de cuatro mil cabezas de ganado menor, ovejuno, cabruno y 
puercos, y respective los de las cáñamas mediana y menor, 
por los dichos autos en vista y revista (2) puedan traer en los 
dichos términos cinco mil cabezas de dicho ganado sin que sean 
suyas propias, y los de la cáñama mediana dos mil y quinientas, 
y los de la cáñama menor mil y doscientas y cincuenta, tenien- • 
do los de la cáñama mediana hasta doscientos mil maravedís en 
dichos bienes y los de la menor de doscientos mil maravedises 
abajo; y el vecino que más ganado trajere, ha de pagar la pena 
de cada cabeza medio real de plata, y el ganado de más se ha 
de echar fuera del término; y si todavía fuere rebelde, pague la 
pena doblada, y todavía se eche fuera el ganado. 

El Conde no puede traer en todos los términos de las cinco 
villas y valles de Canales más de cinco mil cabezas de gana- 
do menor, que es la cantidad que pueden traer dos vecinos de 
los medianos; aunque manciparon á su hijo mayor, y se hizo ve- 
cino y morador de una de dichas villas; y con este título preten- 
dió el hijo que había de poder traer en los términos cinco mil 
cabezas como vecino de cáñama mayor. Se declaró que padre é 
hijo no pudiesen traer más que las dichas cinco mil cabezas en 



(i) «Ejecutoria de 24 de Mayo de 1553 en Madrid, en sala de mil y qui- 
nientas.» 

(2) Ejecutoria de 7 de Mayo de 1558 en Valladolid, que decláralas del 
año 1 540 y de 1553. 



3 So BOLETÍN DS LA RBAL ACADBMIA DB LA HISTORIA. 

todos los términos de dichas villas. — Ejecutoria de ^ de Mayo 
de 1 5 58 en Valladolid. 

Ningún criado, ni pastor, así del Conde como de los vecinos 
de las villas, que no sea vecino de ellas puede traer ganados al- 
gunos por sus términos; y si los trajeren, los puedan prender los 
guardas puestas por los concejos de dichas villas, los cuales nun- 
ca los puede poner el Conde, como se dijo arriba. — Ejecutoria 
de 21 de Marzo de I545> que se dio en 27 de Abril de 1S40 en 
Valladolid. Ejecutoria de 24 de Mayo de 1 553 en Madrid. 

El Conde y los vecinos de la's villas deben guardar los pagos, 
ejidos y dehesas , que por los concejos estuvieran coteados y 
vedados por el tiempo que lo estuvieran, en cuanto fueren ne- 
cesarios para los ganados mayores de labor de las villas y del 
Conde y para el abrigo de los ganados menores de dichas villas 
prorata de los que puede traer el Conde según tasación, que se 
ha de hacer como abajo se dirá. — Ejecutoria de 18 de Diciem- 
bre de 1 544, declaratoria de la del año 1 540 en Valladolid. 

Los concejos de las cinco villas y valle de Canales pueden 
arrendar los términos, que les sobraren y no fueren menester 
para sus ganados, á quien quisieren, según lo han acostumbra- 
do. Y se les deben guardar los arrendamientos, sin que el Con- 
de, ni su Alcalde mayor -se los puedan impedir, pena de cincuen- 
ta mil maravedís por cada vez; y no hay obligación de acudir al 
Conde con parte alguna de los arrendamientos que se hicieren. — 
Ejecutoria de 27 de AbriJL^de 1 540, y su declaratoria de 18 de 
Diciembre de 1 544. 

Para que sepan los pastos que sobran en las villas para que 
los puedan arrendar libremente, se manda que se hagan los 
arrendamientos de dos á dos años, y que antes se reciba infor- 
mación de todo el ganado mayor y menor, así del Conde como 
de los vecinos de las villas; y hecha la averiguación, sacados los 
pagos, dehesas y ejidos que se mandan guardar por la ejecutoria, 
se averigüen todos los ganados, que pueden andar en todos los 
términos de dichas villas, por tres personas; que se han de nom- 
brar la una por el Conde y las dos por las villas; y lo que todos 
tres ó los dos declaren, se guarde; y lo que sobrare arrien- 



CAMALES DB LA 8ISBKA. DATOS mál^IOA 3&1 

den las villas libremente. Y demás de esto, de dos en dos años 
las dichas tres personas» nombradas por villas y Conde, tasen y 
amillaren los pagos, dehesas y ejidos solamente necesarios para 
los ganados mayores de las villas y el Conde, y para las necesi- 
dad de abrigo de los ganados menores de las dichas villas prora-- 
ta de lo que puede traer el Conde; y lo que así fuere tasado se 
cote y guarde conforme á la ejecutoría; y de lo demás de las 
dehesas y pagos y ejidos, que sobrare de la dicha tasación se ha 
de tasar juntamente con los otros términos, habiendo respecto á 
lo que se reservare para los ganados en las dichas dehesas, pa- 
gos y ejidos para que lo que sobrare se pueda arrendar; y según 
esta ordenación se ha nde hacer las tasaciones. — Ejecutoria de 1 8 
de Diciembre de 1544» que es declaratoria de la del año 1 540, 
declarada segunda vez en el año de 1535* 

El amiUaramiento referido se ha de hacer por las tres personas 
nombradas solamente y un escribano, sin que para hacerlo los 
acompañen el Conde, ni su Alcalde mayor, ni otra persona en su 
nombre, ni de parte de las villas; pena de cada cincuenta mil 
maravedís. — Ejecutoria de 24 de Mayo de 1553 en Madrid. 
Es declaratoria la del año 1554. 






Pesca, 

Todos los vecinos de las villas pueden pescar libremente en 
los ríos de ellas, sin que el Conde les pueda impedir, pertur- 
bar ni molestar. Y los concejos no perturben al Conde, cuan- 
do quisiere mandar pescar en dichos ríos. Y las villas fueron 
absueltas de las trescientas y cincuenta libras de truchas que el 
Conde pretendía le diesen en cada un año. Mandósele al Conde 
que restituyese mil maravedís á las villas, que había recibido de 
pena por la pesca. — Ejecutoria de 2 de Octubre de 1 529 ^^ 
Madríd. 






Montes y tierras. 

No puede el Conde vender ni dar hanegas de tierra ni licen- 
cia para las entrar en los términos de las cinco villas y valle de 



38a BOLETÍM DB LA REJO. ACADBHIA DS LA HI8TOSIA. 

Canales, ni tampoco puede dar licencia para cortar robles sin li- 
cencia de los concejos en cuyo término se hubieren de cortar; 
pero puede el Conde mandar cortar leña de los montes, la nece- 
saria para su casa y las cosas necesarias solamente. Y porque 
excedió en esto, haciendo mucho daño en los montes para el 
gasto de las herrerías que hizo en Villavelayo, se le mandó pa- 
gar y satisfacer á las villas el daño hecho en ellos. — Ejecutoria 
de 13 de Julio de 1500 en Valladolid; otra de 2 de Octubre 
de 1523 en Madrid; otra á 20 de Mayo de 1558. 



Esto es lo que con vista de los privilegios y ejecutorias, que 
las cinco villas y valle de Canales tienen, he podido sacar en 
limpio que resulta de ellas; lo cual he procurado poner con or- 
den y distinción, para que teniendo este memorial pueda cada 
villa por él ver y conocer con facilidad la obligación que tiene 
para cumplirlo y el derecho que la compete para conservarlo y 
no le dejar perder, pues á tanta costa y con tanto desvelo y re- 
solución lo defendieron los antiguos, y tanto importa. 

Con este fin tomé este trabajo, deseoso de que aproveche á 
todas las villas; y en particular á esta de Canales, á cuya ins- 
tancia se ha dispuesto. Y lo firmé en ella á veinte y seis de Di- 
ciembre de mil seiscientos y sesenta y dos. 

El Licenciado Don Domingo ds San Pedro, (Rúbrica).» 



2. 

Acuerdo municipal del año 1594; cod. Miranda, ioL 107 v.-ioS v. 

^Fiestas votivas de la villa de Canales^ año I5g4» 

En la villa de Canales, á diecisiete días del mes de Abril de 

este año del Señor de mil y quinientos y noventa y cuatro 

años, este día fueron de acuerdo en esta dicha villa que se 

pusiesen la fiestas de votos, que se han de guardar en cada 



CAMALES DB LA SIERRA. DATOS INáDITOS ^%^ 

un año, sin las de precepto. Y asi lo asentaron en la forma si^ 
guiante (l): 

Enero, 17. San Antonio Abad. — 20. San Fabián y Sebastián. 

Febrero, 5. Santa Águeda. — 16. Santa Juliana. 

Marzo, 10. El Ángel, de la guarda. — 19. San Josef esposo de la 
Virgen. 

Mayo, 5. La Aparición de San Miguel. 

Junio, 26. San Pelayo. — 30. San Mariano. 

Julio, 2. La Visitación. — 16. El triunfo de la Cruz. 

Agosto, 16. San Roque, (ñesta) de guardar. 

Octubre, 4. Señor San Francisco. 

Noviembre, 9. Passio Imaginis, Este día se da de comer á 
los pobres de esta villa. 

Diciembre, 18. La Expectación, de Nuestra Señora que se 
dice Nuestra Señora de la O. 

Estas son las fiestas que esta villa tiene de voto de guardar; y 
asi lo firmaron los curas y alcalde que á la sazón eran, que eran: 
Andrés de la Torre, cura de San Cristóbal de esta villa; y el ba- 
chiller Frutos Garcia, cura en Santa María de esta villa; Pedro 
Velasco de Herrera y Francisco de Herrera, Alcaldes ordinarios 
de ella. 

(Firmas): Andrés de la Torre. — B.** Frutos García. — Fran.*^° de 
Herrera. 

Ante mí, Andrés Martínez Matute. Éste es un traslado sacado 
fielmente de su original, que está en un libro viejo de las Orde- 
nanzas de esta villa de Canales, á folio 33, á la vuelta, con el cual 
concuerda.» 

3. 

Códice Miranda, íol. 108 V.-112 r. 

« Consulta que hizo la villa de Canales y demás villas de su 
valle sobre las Residencias^ año de 1653. 

Los señores, Conde ó Condesa de Aguilar, ó su Alcalde ma- 



(i) Suprimo los encabezamientos pleonasticos de cada día: «Primera- 
mente en el mes de Henero á diez y siete de Iten á 20 del mismo 

Qkes, etc.» F. F. 



364 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

yor de todo su estado, tienen ejecutoriado el tomar la residencia 
en las ocho villas del valle de Canales, entrando en ellas dentro 
de doce días de cómo se hace la elección en cada villa según 
sus tiempos que son diferentes; los cuales pasados no tienen 
derecho á tomar dicha residencia; y por esta razón nunca se 
toma de más de un año; y cuando la viene á tomar tiene obli- 
gación de dar fianza dentro de las villas el dicho señor Alcalde 
mayor, y de jurar que cumplirá con lo que en dicha residencia 
es obligado, y de guardar las ejecutorias de las dichas villas; lo 
cual hace en las Casas de Ayuntamiento, estando en su sala el 
Ayuntamiento junto para que haga notorio su título. Asiéntase 
por llano y cierto que el dicho señor Alcalde mayor, cuando 
viene á tomar la tal residencia y en todas las demás ocasiortes 
que entra en dichas villas aunque sea de paso, tiene jurisdicción 
ordinaria igual con los señores Alcaldes ordinarios de ellas. Pre- 
gúntase: 

1. — Lo primero, si cuando va dicho señor Alcalde mayor á 
presentar su título á las Casas de Ayuntamiento, que va con 
vara por las calles como juez ordinario que es, ha de entrar con 
ella en la sala de Ayuntamiento para presentarle, ó si la ha de 
dejar fuera hasta que se la haya admitido. 

2. — Lo segundo, si el señor Alcalde ordinario ha de tomar ju- 
ramento con su vara á dicho Alcalde mayor y á sus ministros, 
según que en tal caso lo deban hacer, ó si cumple dicho señor 
Alcalde mayor con jurar en su vara que dice la ha de entrar al 
Ayuntamiento sin que este juramento le sea pedido por dicho 
señor ordinario; porque dice dicho señor Alcalde mayor que 
respecto de ser iguales en jurisdicción basta que le haga de su 
voluntad, ó que se le ha de tomar el secretario de su co- 
misión. 

3. — Lo tercero, si puede residenciar á los tenientes que los se- 
ñores Alcaldes ordmarios y demás oficiales dejaron por sustitu- 
tos en algunas ausencias que tuvieron. 

4. — Lo cuarto, si en caso que la residencia sea apelada podrá 
llevarla á debida ejecución y en qué casos. 

5, — Y si el señor Alcalde mayor, puesto por su Excelencia, 



CANALES DB LA SIBRRA. DATOS INÉDITOS 3S5 

debe ser letrado forzosamente; y en caso que no lo sea, si inten- 
tándolo en justicia se conseguirá que lo quite. 

6. — Y si el señor Juez de residencia ha de ñrmar los autos y 
aceptación de titulo. 

7. — Y si ha de entrar en el Ayuntamiento con vara, 

8. — Y si ha de visitar el archivo. Porque dado caso que tenga 
algún defecto, puede ser de los oñciales actuales y no de los que 
se residencian. 

Suplícase se responda á estas preguntas con la mayor clari- 
dad que sea posible, para cumplir con lo que se debe. 



* * 



Respondiendo á estas dudas, supuestas las ejecutorias y eos*- 
tumbres que tienen las villas etc. [el consultado (l)|, les res- 
ponde: 

I . — A la primera, que el señor Juez que viene á tomar la re- 
sidencia no debe entrar con vara en el Ayuntamiento en donde 
ha de presentar su titulo; pues hasta que se acepte y se tome la 
posesión ni debe ni puede en cosa alguna usar de la jurisdicción 
que por él se le concede, 

2. — A la segunda, que ha de jurar en la vara del Alcalde or- 
dinario; porque entre el que toma el juramento judicial y el que 
le hace ha de haber diferencia, como lo hay entre hacer y pade- 
cer; y este juramento y el de sus ministros lo ha de poner el se- 
cretario de Ayuntamiento de la villa, adonde se ha de tomar la 
residencia, en el libro de sus acuerdos, ñrmando ambos jueces. 

3. — A la tercera, que se puede tomar residencia á los tenien- 
tes de Alcaldes y demás oficiales que dejaron sus títulos; empero 
no se ha de hacer más que un proceso á entrambas personas,, 
porque el que lo nombra queda obligado á dar residencia por su 
teniente y pagar sus faltas en primer lugar, pues ambos á dos en 
ese caso representan una misma persona y ejercen un mismo 
oficio. 

(i) Don Domingo de San Pedro? 



386 BOLBTÍX DB LA REAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

4. — A la cuarta, que las condenaciones que hicieren de tres 
mil maravedís abajo, no estando prevenidos los que han de ser 
residenciados con la provisión ordinaria y carta que otros dicen 
acordada del Consejo las puede ejecutar sin embargo de apela- 
ción; pero las que suben de ahí arriba, basta dar ñanzas deposi- 
tarías en la misma villa de que las pagarán á la que fuere juzga- 
do y sentenciado ante el Superior. Y así se practica en todas las 
residencias que se toman en e^tos reinos. 

5. — A la quinta, que es de derecho que los Jueces de apela- 
ciones y Alcaldes mayores, que ponen en estos reinos, sean Le- 
trados, y de ciencia y de experiencia; pero ya en este punto los 
Señores por excusarse de pagar salario y acomodar á un criado 
en muchas partes acostumbran lo contrario; aunque no dudo les 
mandará poner jueces letrados la Chancillería con salario com- 
petente, porque no es bien que para cada cosa tenga necesidad 
de asesor á costa de las mismas partes y otros más inconvenien- 
tes que de no ser letrados á estos jueces se siguen. 

6. — A la sexta, que los dos señores Jueces deben ñrmar el auto 
de la presentación y aceptación del título, y de cómo fué recibido 
para su uso y ejercicio, según y de qué manera sus antecesores 
lo han hecho; y en unas partes firma primero el juez ordinario, 
y en otras el que es admitido para tomar la reaideacia« 

7. — A la séptima, queda satisfecha en la primera. 

8. — A la última, digo que puede visitar el archivo; y hallando 
que sus escrituras y privilegios están puestos según la ley 15, tí- 
tulo 6.^, libro 3 recopilado, y lo que sobre ella dicen sus intérpre- 
tes, debe mandar que así se continúe en adelante, sin ser muy 
escrupuloso en defectos de poca importancia, pues no hay juez 
en el mundo que no tenga algunos, y en los que no fueren de 
comisión es muy alabada la blandura y misericordia; y si algu- 
nos papeles hallare quq se han sacado para presentar ó pedir lo 
que á la villa convenga, habiendo un conocimiento y recibo de 
ello por mandado de un alcalde, no se puede hacer cargo de ello 
á ninguno, sino mandar que se vuelva á su lugar dentro de tanto 
tiempo, pena de tanto, etc. 

Si el señor Alcalde mayor no quisiere venir en hacer guardar 



CAMALBS DB LA SIXRRA. DATOS IN6dIT08 3S7 

todo lo arriba contenido, se le ha de requerir muy cortésmente 
con el secretario de Ayuntamiento lo haga; que haciéndolo 
cumplirá con lo que está obligado; y de no lo hacer, desde lue- 
go se apela para ante quien con derecho se pueda y deba; y pro- 
testar la nulidad; y que cualquier cosa que en contrario se hi- 
ciere y atentare no pare perjuicio á los presentes ni á los ve- 
nideros. Porque si se da lugar á que el dicho Alcalde mayor 
de hecho haga tal cosa , es por temor de alguna injusta prisión 
y evitar los alborotos y ruidos que de ello se seguirían; y esto 
quede asi escrito, y saqúese testimonio muy cumplido de todos 
los agravios, para que con su vista muy despacio se acuerde lo 
que se deba hacer en adelante. Y en todo caso se encarga mu- 
cho la paciencia á los señores que han de ser residenciados, 
y demás del Gobierno de las villas; y que si no fuere por 
cosa de mucha importancia no se .muevan pleitos; porque mu- 
chos del vulgo, como arriesgan poco de sus comodidades, son 
amigos de ellos; y los trabajos y gastos han de caer ál ñn sobre 
los señores; y el suceso de los pleitos es muy dudoso en nues- 
tros tiempos (y más) que nunca, porque el favor y haberes, la 
diligencia é interés se los gana á la justicia. > 



Códice Miranda, fol. i la r. — 120 r. 

«Breve Relación en que sucintamente se da cuenta de la funda- 
dación de la ermita del Humilladero^ que está sita en la villa de 
de Canales, por ser una de las cosas memorables que hay en ella, 
y de algunas maravillas que Dios ha obrado por medio de las sa- 
gradas imágenes que en dicha ermita se veneran, año de 1686. 
Escrita por Antonio de Ascárraga, maestro de gramática de di- 
cha villa. 

I. — Entre las muchas cosas memorables que se hallan en la 
ilustre villa de Canales, sita en las sierras del arzobispado de Bur- 
gos, no es la de menor aprecio y estimación la ermita del Humi- 
lladero; no tanto por lo suntuoso de su fábrica, ni lo grande de 
su concavidad, cuanto por venerarse en ella las prodigiosas imá- 



■ •■-■ mm 



388 BOLBtpfif t^B LA REAL - ACADBMIÁ DB LA tílSTORIA. 

genes del Santísimo Cristo y Nuestra Señora de los Remedios, 
la de San Gregorio el Magno Papa y Doctor de la Iglesia y la 
del glorioso San Antonio Abad, príncipe de los santos ermita* 
ños, á cuya invocación su Divina Majestad reparte liberal sus 
beneficios. Y para que con el tiempo no quede en el sepulcro 
del olvido, me ha parecido conveniente y aun necesario escribir 
con la brevedad posible el origen y principio de dicha ermita, 
movido de la cordial devoción que tengo á estas sagradas Imá- 
genes. 

2. — En el año del Señor de mil seiscientos y treinta y cuatro, 
Francisco Herrera del Valle, vecino y natural de la dicha villa de 
Canales y uno de sus principales, movido de divino impulso y 
deseando ser agradecido á los beneficios que de su Divina Ma- 
jestad había recibido, fabricó á sus expensas junto á la misma 
villa, hacia la parte occidental, la dicha ermita del Humilladero, 
dedicándola á honor y reverencia de Cristo crucificado, con el 
único fin de dar á Dios el debido culto, y á los fieles ocasión de 
recurrir á esta Casa de refugio en todos sus ahogos y aflicciones 
para lograr en ella de sus necesidades los remedios, mediante sus 
fervorosas deprecaciones que presentaren á Dios, implorando su 
divina piedad. Llámase hoy día la ermita del santo Cristo^ por 
estar colocada en ella la devota imagen del Santísimo Cristo de 
los Remedios; que, según tradición, fué traída desde Jerusalén 
por un caballero al monasterio de Bujedo, de la Orden de San 
Bernardo (l) cuyo abad, que á la sazón era, por estar ya mal- 
tratada con el tiempo y perdida la encarnación, le hizo donación 
de ella al dicho Francisco Herrera; quien la mandó retocar y en- 
carnar antes de colocarla en la dicha ermita; delante de la cual 
todos cuantos hacen oración devota alcanzan por medio de ella 
cuanto desean para bien de su alma y cuerpo. 

3. — Después de algunos años el dicho Francisco Herrera, fun- 
dador de dicha ermita, colocó en ella y en el altar del Santísimo 
Cristo una devota imagen de Nuestra Señora de los Remedios, 



(i) En la provincia de Burgos. Dista legua y media al Sudoeste de Mi- 
randa de Ebro. 



CANALES DB LA SIERRA. DATOS INÉDITOS 389 

y otra del glorioso San Antonio abad, en ejecución de un voto 
que hizo por haberle librado Dios de un manifiesto peligro en 
una ocasión. 

Y fué que viniendo de la Extremadura de administrar su ga- 
nado por el mes de Enero, cuando suele hacer el tiempo muy 
riguroso de aguas y nieves, el día de San Antonio que es á diez 
y siete de Enero, al pasar un río, que por haber cogido demasia- 
da agua fué preciso pasar por una puente que tenía de madera, 
hallándose en medio de ella con su muía y criado, creció tanto y 
tan apriesa que el agua tocaba en las maderas de la puente, de 
manera que se hallaban expuestos á un fatal precipicio. Mas en- 
tre tantos temores como le cercaban, pues se veía muy próximo 
á anegarse, no por eso desmayó; antes se esforzó encomendán- 
dose á María Santísima de los Remedios con quien tenía espe- 
cial devoción, trayendo siempre consigo una estampa suya; y 
luchando entre la esperanza y el miedo, acabó de pasar la puen- 
te; y apenas pusieron los pies en tierra cuando repentinamente 
se la llevó el río. ¿Qué mayor prodigio? Y ¿á quién se había de 
atribuir este tan conocido milagro sino á María Santísima, que es 
refugio y amparo de los fieles sus devotos, y al glorioso San An- 
tonio abad, prodigio glorioso de Egipto? Pues en el día en que 
nuestra madre la Iglesia celebraba sus glorias, fué Dios servido 
de librar al dicho Francisco Herrera de un peligro tan patente 
como le amenazaba. A quien no cesaba de dar repetidas gracias 
por tan crecido favor como había recibido por intercesión de Ma- 
ría Santísima y de San Antonio Abad; y en memoria de este su- 
ceso trajo (l) á su ermita las dichas sagradas Imágenes, por cuya 
invocación han alcanzado los verdaderos devotos muchos y col- 
mados favores de la Divina Majestad. Sólo referiré uno por ser 
público y haber poco tiempo que sucedió. 

4. — En el año de mil seiscientos y setenta y nueve, Juan Mar- 
tínez de la Torre y Pascuala Pérez de Prado su mujer, vecinos 
de esta villa de Canales, tenían un niño de edad de año y medio; 
al cual de tal manera le molestaban las lombrices, enfermedad 



(i) Cod. ttroxo.» 

TOMO L. 35 



390 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

muy universal en esta tierra para los niños, que lo pusieron en los 
últimos extremos de la vida; llegándose á tal estado que perdió 
el sentido, quedándose por muerto, que nadie juzgara otra cosa. 
Desahuciado ya y no pudiéndosele aplicar medicina alguna para 
su remedio por incapacidad de sujeto, la afligida madre, llena de 
fervor y lágrimas, discurriendo que el remedio de la enfermedad 
de su^niño solo podía venir de la mano de Dios, recurrió á la 
poderosa intercesión de San Antonio abad, prometiendo de lle- 
varlo á presentar delante de su sagrada imagen en el Humilladero, 
y hacer decir una misa en reverencia del Santo; como con efec- 
to se ejecutó. Y habiéndose celebrado, y al fin de ella leídole los 
evangelios, al momento se reconoció evidente mejoría en el niño, 
quedando en breve tiempo del todo bueno; por cuyo favor no 
cesaban los padres de dar las gracias al Santo, publicando el mi- 
lagro para mayor gloria de Dios y fomento de la devoción de los 
fieles. Otros muchos prodigios ha obrado la Majestad Divina por 
la invocación de esta santa Imagen, mas por no ser tan patentes 
como el pasado, no los refiero; solo digo que es constante sabe 
el Santo corresponder con sus devotos que de veras imploran su 
patrocinio, como lo testifica la misma experiencia; y yo pudiera 
expresar algunos especiales que, sin merecerlos, he recibido por 
su intercesión. 

5. — Pocos años después que el dicho Francisco Herrera colocó 
en su ermita del Humilladero las sagradas imágenes de Nuestra 
Señora de los Remedios y de San Antonio abad trajo otra qu^es 
verdadera efigie del Doctor de la Iglesia San Gregorio el Magno, 
y la colocó con toda solemnidad en el altar del Santísimo Cristo al 
lado de la epístola en su caja á modo de retablo. Y para manifes- 
tar no ser aquel su lugar competente, de allí apoco tiempo pareció 
una mañana la santa Imagen tendida á lo largo sobre el ara del 
altar; y no entendiendo el misterio los que así la vieron, sin ha- 
cer reflexión sobre el suceso la tornaron á colocar en la caja don- 
de estaba, atribuyéndolo á que algún aire la habría derribado, ó 
que alguna persona la habría puesto en la forma que la hallaron. 
Mas para averiguar el caso el dicho Francisco Herrera recogió la 
llave de la ermita sin fiarla de persona alguna; y otra mañana 



CANALES DB LA SIERRA. DATOS INÉDITOS 39 1 

fué vista tendida en la peana del altar, y otra (l) en medio del 
suelo de la ermita, sin haber recibido la más mínima lesión; lo 
cual ya causó grande admiración á los que ocularmente la vie- 
ron, que sería la mayor parte de los vecinos de Canales; quedan- 
do pasmados con una novedad nunca vista por no discurrir la 
causa de ella, hasta que Francisco Herrera hijo del fundador de 
dicha ermita fué á Burgos, y comunicándolo con el Doctor Don 
Domingo de San Pedro (2) natura/ de esta villa^ doctor en ambos 
Derechos^ que á la sazón lo era por sus muchas prenden y letras 
Doctorad de la santa Iglesia metropolitana de dicha ciudad^ infor- 
mado del caso tan extraordinario resolvió con su acostumbrado 
acierto que, respecto de que San Gregorio mereció ser Vicario 
de Cristo en la tierra, la cual dignidad no tuvo San Antonio, pa- 
recía claro ser voluntad divina el que la imagen de San Grego- 
rio no estuviese separada, sino en un mismo trono; como con 
electo se ejecutó colocando la de San Antonio en la caja donde es- 
taba la de San Gregorio; con lo cual cesaron los movimientos 
tan misteriosos como van referidos, sin haberse experimentado 
después acá mudanza alguna, ni en la devoción con el glorioso 
San Gregorio; antes bien se ha aumentado á vista de un prodi- 
gio tan singular como Dios ha obrado para mayor honra de su 
siervo, quien en premio de su devoción favorece continuamente 
á los vecinos de Canales, como lo experimentaron pocos años 
después, y fué de esta manera. 

6. — En esta villa de Canales, como en las demás de su comar- 
ca, había tanta necesidad de agua que verdaderamente se temía 
que aquel año se perderían todos los frutos; mas en medio de 
esta aflicción tan universal, los vecinos de Canales unánimes y 
conformes acudieron devotos á San Gregorio como á su total re- 
fugio y amparo, implorando su poderosa intercesión para con 
su Divina Majestad, y ofreciéndole muy de veras una novena de 
misas y rogativas con la firme esperanza de alcanzar por su me- 
dio el agua que tanto deseaban. Y fué cosa prodigiosa que así 



(i) Mañana del día consecutivo. 

(2) Al margen en el códice se nota, de letra del siglo xix, el año < 1640» i 



392 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

como fueron á la, ermita del Humilladero donde se venera la san- 
ta imagen de San Gregorio para llevarla en procesión á la ermi- 
ta de San Andrés, que es de la villa y se halla en el comedio de 
ella, con ser así que hacía muy gran sol, quiso Dios que asi como 
salió la sagrada imagen de su ermita con asistencia de todo el 
pueblo, estando sereno y limpio el cielo sin nube alguna, como 
cuando Elias esperaba en el monte Carmelo agua en día sereno 
por milagro, así en esta villa y su comarca repentinamente se 
mudó el tiempo y empezó á llover tanto que habiendo acabado 
la novena queriendo volver el Santo á su ermita no pudieron, 
porque aun no cesaba de llover; lo que fué motivo para que se 
le hiciese otra novena pidiéndole serenidad, la que se consiguió 
en breve, quedando el cielo sereno y apacible como se pedía y 
deseaba, logrando por medio de San Gregorio en esta comarca 
un año muy abupdante de los frutos que da de sí la tierra. Aca- 
bada la segunda novena, volvieron con la misma ostentación el 
Santo á su ermita, dándole todos rendidos las gracias por tantos 
beneficios. 

Y es tanta la fe y devoción que tienen con San Gregorio los 
vecinos de Canales y comarcanos, que en cuantas necesidades se 
hallan acuden luego al punto á este milagroso Santo, confiados 
de lograr por su intercesión el remedio de todas ellas, como lo 
han experimentado en otras ocasiones que han tenido su santa 
imagen en semejantes novenas. Otros infinitos prodigios ha obra- 
do Dios por intercesión de San Gregorio en favor de diversas 
personas particulares, que se han encomendado al Santo por me- 
dio de esta sagrada imagen, especialmente librando á muchas 
del penoso y prolijo dolor de estómago; que si se hubieran de 
escribir era necesario un crecido volumen, y fuera faltará la bre- 
vedad que ofrecí al principio de esta relación, por lo cual lo 
omito. 

7. — Esta devota ermita del Santo Cristo y Nuestra Señora de 
los Remedios, se mantiene hoy día con la decencia que convie- 
ne á un oratorio dedicado al culto divino; y por esta causa y por 
estar en sitio muy á propósito y acomodado, es muy frecuenta- 
da de los fieles, no sólo de los vecinos de Canales sino también 



CAMALES DE LA SIERRA. DATOS INÉDITOS 393 

de todos los pasajeros, haciendo en ella continuamente oración 
todos los días y á todas horas, y pidiendo delante de sus sagradas 
imágenes remedios para todas las necesidades, así de alma como 
de cuerpo. También se dicen en su altar muchas misas por encargo 
de los devotos, habiendo dejado el fundador de dicha ermita todo 
lo necesario para celebrarlas, es á saber, cáliz con su patena y 
vinagreras con su salvilla de plata, misal con su atril, tres casu- 
llas con sus estolas y manípulos, tres albas con sus amitos, tres 
cíngulos y el uno de seda, dos comualtares y una campanilla 
para el altar, y otra grande en su espadaña para tocar á las mi- 
sas y otras alhajas, dos cajones con sus navetas para la custo- 
dia y conservación de los ornamentos. El cuidado y administra- 
ción de dicha ermita, su luminaria, adornos y reparo, corre por 
cuenta de Francisco Herrera del Valle, hijo del fundador, y pa- 
trón que al presente es de ella; quien cumple exactamente con 
su obligación, procurando por los medios posibles su conserva- 
ción y aumento. 

8. — Esto es, en suma, lo que según me ha dictado mi devo- 
ción me ha parecido referir breve y sencillamente, así acerca del 
principio y origen de la dicha ermita y sus sagradas imágenes, 
como de los prodigios que Dios ha obrado por medio de ellas, 
sometiéndome en cuanto á esto segundo á la corrección de la 
Santa Iglesia Romana. Y lo he querido escribir de mi mano 
y letra para que, de tanto como sepulta el olvido por no dejarlo 
escrito, á lo menos quede reservado esto singular que hay en la 
villa de Canales para que se imprima en la memoria de los ve- 
nideros, ya que los presentes no lo necesitan por haberlo visto 
y palpado ocularmente en la misma forma que se contiane en 
esta breve relación. Todo ceda á mayor honra y gloria de nues- 
tro Redentor Jesucristo, de María Santísima su Madre, Nuestra 
Señora de los Remedios, del glorioso San Gregorio y del bendi- 
to San Antonio abad, ilustrador de los yermos del Egipto. 

Canales, y Enero 17 de 1 686. 

Antonio de Ascárraga y Luzindo (rúbrica). 

En el año de 1 699, habiendo padecido por algunos años un 
prolijo dolor de estómago Don Agustín Sainz de los Herreros, 



< / 



394 BOLBTIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

beneficiado en la parroquia de Mansilla, villa inclusa en el valle 
de Canales, sin haberle aprovechado remedio alguno de muchos 
que le habían aplicado, con la noticia que le dio un contenencia^ 
do suyo de los prodigios que hacía San Gregorio por medio de 
su imagen, que se venera en su ermita del Humilladero, se enco- 
mendó muy de veras al Santo, é hizo voto de venir todos los 
años á visitar dicha imagen y decir misa el día en que se cele- 
brase su fiesta; y se le quitó el dolor de estómago sin molestarle 
más;*de que dio á Dios y á su siervo San Gregorio repetidas gra- 
cias. Todo lo cual es público y notorio en esta villa de Canales 
y su comarca. 

En el año de 1702, teniendo Don Josef de San Pedro, vecino 
de esta villa de Canales, sus borregos en un borreguil que está 
en los términos de dicha villa, les dio tal enfermedad que se le 
murieron una gran porción; y hubieran perecido todos, si no se 
hubiera valido de la intercesión de San Antonio abad, á quien 
lo encomendó muy de veras, ofreciéndole mandar decir tres mi 
sas delante de su sagrada imagen en el Humilladero, y además 
un cordero de limosna. Lo cual ejecutó sin dilación alguna; y fué 
Dios servido que cesó la mortandad por intercesión del glorioso 
San Antonio, de que le rindió repetidas gracias. Este prodigio 
fué público y notorio en esta dicha villa. 

En el año de 1 703, á Dhc.** (l) de Velasco y Matute se le mo- 
ría todo el ganado, así lanar como cabrío, hasta que mandó de- 
cir cuatro misas delante de la imagen del glorioso San Antonio 
abad en su ermita del Humilladero, y ofreció darle de limosna 
dos corderos; y fué Dios servido que desde que hizo la oferta, 
no se le murió cabeza alguna de aquella enfermedad; de que dio 
al Santo las debidas gracias. 

En el año de 1 703, estando engordando el ganado de cerda 
de los vecinos de esta villa de Canales en los términos de ella, 
le sobrevino una enfermedad, de la cual se morían de cinco en 
cinco y de seis en seis, y hubo día en que murieron nueve; y de 
tal manera proseguía que se juzgaba no quedaría ninguno para 

( I ) Diego^ 



CAMALES DB LA SIBRRA. DATOS INÉDITOS 395 

matar al tiempo (l); hésta que los dichos vecinos, movidos de su 
propio interés y llevados de la devoción del glorioso San Anto- 
nio abadf todos juntos y cada uno de por sí solicitaron el que se 
le hiciese una rogativa al Santo, poniéndolo por intercesor para 
que cesase semejante epidemia, como en efecto lo suplicaron á 
los señores de Justicia de dicha villa. Los cuales, considerando 
ser muy justa su pretensión, para ocurrir á tan grande necesidad 
el día diez y siete de Noviembre de dicho año acordaron el que 
otro día, que fué Domingo (2), se le dijese una misa solemne al 
bendito Santo; para lo cual con el beneplácito de Don Francisco 
Herrera del Valle patrono del Humilladero, se sacó la santa ima- 
gen y se llevó en procesión á la iglesia parroquial de Santa Ma- 
ría de dicha villa, en donde se le dijo misa con grande solemni- 
dad y concurso de todos. Y fué cosa maravillosa que desde en- 
tonces cesó la enfermedad y mortandad; y el ganado que había 
quedado íué muy lucido y gordo; de que todos quedaron con- 
tentos, atribuyendo á San Antonio abad este prodigio, y dándo- 
le las debidas gracias por tan noble favor, como todo fué públi- 
co y notorio. 

En el año de 1788 resultó una enfermedad general en el ga- 
nado de cerda de los vecinos de esta villa de Canales, muñéndo- 
se muchas cabezas. Y temiendo prosiguiese en las demás, pasa- 
ron con gran devoción á buscar el remedio en el glorioso San 
Antonio abad, diciendo delante de su Imagen una misa solemne 
con ministros en la ermita del Humilladero, á instancias de la 
Justicia y Regimiento y vecinos de dicha villa. Y luego cesó la 
enfermedad por intervención del Santo, á quien todos dieron re- 
petidas gracias. 

Finis coronat opus.> 

Por la copia y notas 

Fidel Fita. 



(i) De la matanza que comenzaba en 1 1 de Noviembre. 
(2) 18 de Noviembre. 



39^ BOLETÚT DB LA RBAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 



II 

UN MÁRTIR VERDADERO, SIETE APÓCRIFOS Y DIEr 
VARONES ILUSTRES DE CANALES DE LA SIERRA 



1. 

Historia^ parte ii, preludio 7. — Del martirio de Fr. Agustín de Herrera^ 
fraile Agustino, natural de la villa de Canales.— Códice Miranda, folia 
95 r.-98 r. 

I . — Entre los mártires religiosos que han padecido en el Japón 
por la predicación del santo evangelio, fué uno Fr. Agustín de 
Herrera, natural de la villa de Canales; cuyas noticias, de este 
religioso y de otros muchos de su Orden de los hermitaños, me- 
refirió el Padre Fr. Fernando de Camargo, Predicador de su Ma- 
gestad en el monasterio de San Agustín de la villa de Madrid. 
Entre los que me embió que padecieron por la Santa Fe en el 
Japón, uno es Fr. Agustín de Herrera, cuya relación trasladamos 
aquí, como se la remitieron otros religiosos de su Orden en un 
arancel de otros que murieron por la Fe. 

2. — Fr. Agustín de Herrera, natural de Canales del arzobis- 
pado de Burgos, que hijo de Francisco de Herrera y de Isabel ^ 
García Velázquez, naturales de aquella misma villa; personas 
honradas y ricas. Nació en tres de Mayo del año de mil quinien- 
tos y quarenta y ocho. Siendo de edad poco más ó menos de 
diez y nueve ó veinte años, sucedió grande carestía de trigo en 
Castilla, y más en aquella villa; y de común consentimiento de 
los vecinos, por ser persona de importancia, embiaron al dicho 
F'rancisco Herrera á comprar trigo en la ciudad de Victoria en 
Álava, y por cantidad de pescado á San Sebastián, porque era 
cerca de la quaresma. Fuese con él Juan de Herrera; que así se 
llamaba antes que tomase el hábito de nuestro Padre San Agus- 
tín, acompañando á su padre. Hecha la compra de trigo en Vi- 
toria, caminaron á San Sebastián. A la vuelta hicieron noche en 
Salinas de Léniz que está tres ó quatro leguas de Vitoria [y 



N 



UN MÁRTIR VERDADERO 597 

cerca de nuestro convento de Vadaya (l). Y como supiese] Juan 
-de Herrera que en dicho convento se hallan unas piedras á modo 
de corazones con ñechas y ruedas de Santa Catalina , que escul- 
pió la misma naturaleza, deseó grandemente ver aquel santuario; 
y pidiendo licencia á su padre para verle, Francisco Herrera se 
fué con su hijo, considerando que rodeaba muy poco para volver 
á Vitoria. Llegaron con el Procurador, día Domingo, al entrar á 
misa mayor, que oyeron. A Juan de Herrera, su hijo, le pareció 
muy bien la soledad de aquel convento, y la mortificación y 
modo de vivir de aquellos religiosos; y apartándose de su padre, 
se entró dentro al convento á buscar el Prior; y enseñándoselo 
otros religiosos, se postró á sus pies, y le suplicó le diese nuestro 
^anto hábito. El Prior hizo anatomía de aquel santo joven, y ha- 
llándole que Dios había movido su corazón para servirle y que sabía 
bastantemente gramática, le dio luego el hábito, y le puso por 
nombre Fr. Agustín. Aguardándole estaba su padre para cami- 
nar á Victoria; y visto que tardaba tanto preguntó por su hijo 
aíP. Procurador con quien habían venido, y le respondió: Señor^ 
su kijo ya tiene par padre a nuestro Padre San Agustín^ pues 
tiene vestido su hábito. Sintió por entonces Francisco Herrera la 
falta del hijo; pero considerando que se había dedicado á Dios, 
templó su sentimiento, y caminó á la ciudad de Vitoria aquella 
tarde, agasajado de todo el convento, como persona que dejaba 
-en él un trozo del corazón. 

Profesó en el mismo convento, y estudió Artes y Theología, de 
•que salió aventajado á otros de su edad; y ordenóse de todas ór- 
<ienes dentro quatro años; y ocupó muchos pulpitos, y leyó en 
el convento de Valladolid theología. 

Siendo de edad de casi cinquenta años, supo que pasaban 
otros de nuestra Orden y de otras al Japón á predicar (á) aque- 
llos infieles; y estando un día descuidado, pidió licencia al Padre 



(i) « (Hay) ea Vadaya, valle de Guipúzcoa los corazones atravesados 
•con ñechas y la rueda de Santa Catalina en otras piedras más crecidas, 
que fué presagio que allí se avía de edificar un monasterio de la Orden 
<fe San Agustín con título de Santa Catalina, como en efecto se dio prin- 
cipio á él en el año de Cristo de 1472.» Cód. Miranda, fol. 7 v. 



39^ BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Provincial para ir en compañía de los demás religiosos. Que* 
ríanle mucho el Provincial y Prior de aquel convento, y procu* 
raron persuadir(le) que no se fuese, porque haría falta á la Pro- 
vincia; pero insistió tanto á su determinación que alcanzó la 
licencia del deseado fin. 

Y así, partiéndose por el mes de Marzo, llegó con grandes 
naufragios y tormentas al Japón; donde comenzó á predicar, en 
que hizo mucho fruto y baptizó á algunos. De allí se partió con 
Fr* Pedro González, de la Orden de San Francisco, por la parte 
de septentrión; y en un lugar que se llama Arguidum predicó 
primero de Noviembre; y habiendo convertido algunos, fué ape- 
dreado de otros del lugar; con que se fué con su mismo compa- 
ñero á otro pueblo de mucho concurso, que le llaman Ganquiza; 
donde, después de haber baptizado á muchos, baptizó en secreto 
á Guatín, hijo del Gobernador de dicho pueblo. Y sabido por 
el Padre, mandó prender á los dos religiosos, y atarlos en dos 
columnas que sustentaban dos arcos donde estuvieron sesenta 
días. 

En cuyo espacio de tiempo, procuró el Gobernador persuadir 
á su hijo Guatín dejase la ley que le habían enseñado aquellos 
supersticiosos, que así llamaba á los religiosos; y como le viese 
constante en la ley evangélica, le ató á otra columna aiusta (l) 
de los religiosos; y habiéndole azotado cruelísimamente su mis- 
mo padre, mandó que quatro robustos Japones diesen de palos 
á los dos religiosos, lo qual se ejecutó con mucha crueldad. Y 
visto que estaban todos tres tan constantes, les arrancaron vivos 
las entrañas; y como los viese con la misma constancia, les man- 
dó sacar á una plaza, y los mandó quemar á seis del mes de 
Enero. 

Esta relación, dice el P.® Fr. Fernando de Camargo, embió el 
P.® Fr. Juan de Sevilla, que pasó al Japón con el dichcr P.® Fray 
Agustín de Herrera; donde también padeció martirio mucho tiem- 
po adelante después que volvió dos veces á España á buscar re- 
ligiosos para la conversión de los Japones, y había comunicado y 

(i) Junto d la. 



UN MÁRTIR VERDADERO 399 

tratado á Fr. Agustín de Herrera familiarmente; con que pudo 
saber muy bien el fruto que hizo y géneros de martirios que pa- 
deció. 



2. 

Historia^ parte ii, preludio 5. De los santos Severa virgen y su hermano 
Aulo con otros cinco mártires. — Códice Miranda, fol. 84 r.-89 v. 

I . — Dice San Gregorio que unos bienaventurados, los vemos 
y los conocemos todos, y alabamos á Dios por las mercedes que 
de ellos reciben sus criaturas; y eso se significa en las palabras 
de Job por la Osa mayor y menor y las demás constelaciones 
que están sobre nuestras cabezas; pero, además de estos santos 
que conocemos tiene Dios millares de santos en el cielo, que 
nunca su Magestad los reveló al mundo; y otros que manifes- 
tándolos á sus criaturas y á nuestra Elspaña,' ha querido que fue- 
sen conocidos, muchos después que salieron á luz los cronicones 
de Dextro, Luiprando con Marco Máximo y Juliano. Y ahora, de 
pocos años á estaparte ha parecido el cronicón de Hautberto His- 
palense, que había estado escondido en la librería de San Dioni- 
sio de París, que escribió desde los años del Nacimiento de Cris- 
to hasta el 919. Este saldrá presto a luz para admiración de los 
muy versados en las historias y computistas de edades. Entre los 
santos que padecieron en España hace mención, aunque con bre- 
vedad que acostumbra, de Santa Severa virgen y mártir, que pa- 
deció en la dicha villa de Canales, el año de Cristo de lOO, en 
26 de Mayo, y en el mesmo pueblo, día, mes y año San Aulo y 
otros muchos: Segede, caput Sigonium; in Arevacis, que nunc Car- 
nales dicitur, patitur sancta Severa virgo^ VII Kalendas JuniL 
Ibideniy eodem die et annOy sanctus Aulus et alii fortissimi mar- 
tyres^ anno vel era 100. Están las reliquias de Santa Severa en la 
metrópoli de Tarragona con las de Santa Tecla. Y para que 
conste, se ponga aquí el catálogo de los santos de dicha Igle- 
sia (l). 

■ - ■ ■ . ■ . • — ■ 

(i) No lo puso el códice. 



400 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

2. — De estos santos ninguna mención hacen nuestros cronico- 
nes; sino solamente Dextro se acuerda de San Aulo Altimo Pa- 
terno, obispo Constanciense natural de Toledo, que padeció mar- 
tirio en veinte y tres de septiembre en el año 1 3 1. Pero hace 
particular mención el martirologio Hélnense (l) con expresas pa- 
labras: In Hispania Tarraconense {2)^ in urbe Segiditina^ nonpro- 
cul a MatLsina civitaUy fortissimi martyres Aulus miles^ Severa 
virgo et alii qui in persecutione Trajani sub Preside Tertulio post 
multas labores niartyrio coronati sunt. Y el Rivopollense (3) 5^- 
gede in Arevacis^ in Distertiis montibus^ sancta Severa virgo et 
fratres eius Aulus miles et alii quinqué socii qui^ cum noluissent 
sacrificare Jovi^ in eodem die decollati sunt in eodem templo. 

3. — Quien solicita los martirologios que tenían muchas iglesias 
y monasterios de nuestra España halla cosas admirables de in- 
numerables santos. Este trabajo había tomado por su cuenta 
Fr. Gerónimo Román (4), y no tuvo efecto de mostrar sus des- 
velos, porque le atajó la muerte (5); pero hemos seguido sus pi- 
sadas para tomar este mismo motivo, y hemos visto estas mis- 
mas palabras en dichos martirologios de Helna y Ripol. Los cua- 
les fortifican el texto de Hauberto en la particularidad de estos 
Santos. 

4. — El Hélnense dice que estaba la ciudad de Segeda, don- 
de padecieron estos Santos, cerca de Mausina, que es Lara; y 
así consta de una lápida (6), que está encima de la puerta de 
la iglesia de Santa María de Lara: Gundisalvus Hildericus fe- 



(i) De Elna en el Rosellón. 

(2) Sic. 

(3) Cód. «Ruopoliense»; es decir, del monasterio de RipoU. Excusado 
es añadir que los textos sacados de los martirologios de Ripoll y de Elna, 
y del cronicón del falso Hautberto, son fraudulenta invención de Zapata, 
tan torpe y desvergonzada, que Argáiz no hizo caso de ellos al publicar el 
cronicón. 

{4) De la Higuera. Titulábase no «Fr.», sino cP.» 

(5) Murió en Toledo el día 14 de Septiembre de 161 1. 

(6) Sandoval la leyó así: In nomine Domini. Gundisalvus et Findericus 
fecerunt istam civitatem sub Rege Domino Adefonso in Era DCCCC^ olim 
Ausina, modo Lara, Cf. España Sagrada, tomo xxvii (2.* edición), pági- 
na 310. Madrid, 1824. 



UN MÁRTIR VERDADERO 4OI 

ceruHt istam civitatem, regnante Rege Alphons^ era DCCC, olim 
Maussina, modo Lora. 

No hay que detenernos que la villa de Canales es la antigua 
Segeda, ni que está sita en los montes Distercios; pues queda 
bastantemente averiguado en el primer libro de este volumen (l). 

5. — De todos estos textos irrefragrables, sacamos que Santa 
Severa virgen fué hermana de San Aulo soldado, los cuales con 
otros cinco después de haber padecido crueles tormentos impe- 
rando Trajano, y llevados al templo de Júpiter para que le ofre- 
ciesen sacriñcio, y conociendo el Prefecto Tertulio su grande 
constancia en la fe, y que no querían sacriñcar al ídolo, les man- 
dó degollar (2) en el mismo templo de Júpiter en 26 de Mayo. 

6, — Mucha fué sin duda la firmeza y tolerancia de estos San- 
tos, y no poco el enojo del Prefecto Tertulio; pues siendo rito (3) 
que guardaba la idolatría que no derramasen sangre de cristia- 
nos en sus templos porque presumían que se profanaban, los de- 
gollaron dentro del mismo templo. 

7. — Aunque encarecen que padecieron varios tormentos an- 
tes de ser degollados, no nos dice formalmente qué persecucio- 
nes; pero es de creer que fueron cruelísimos, porque la furia de 
los idólatras aborrecía tanto el nombre de Cristo, que buscaban 
nuevos modos de molestar á los Nuestros. A unos estiraban en 
el ecúleo, á otros empalaban, á otros ponían atados al humo, á 
otros les quebraban los huesos, á otros azotaban con varas de 
hierro; y finalmente, no había tormento que no inventaran (4) 
contra los Santos mártires; y no contentos con quitarles las vi- 
das, después, á unos sacaban á quemar, á otros echaban á los 
caudalosos ríos, á otros arrojaban con pesados cantos á la pro- 
fundidad de un lago, á otros á partes inmundas, á otros enterra- 
ban secretamente para que no fuesen venerados ni hallados de 
los demás cristianos; y esta es la causa que, habiendo sido nues- 



(i) Boletín, tomo l, págs. 291-306. 

(2) Cód. «desollar». 

(3) Cód. tritu». 

(4) Cód. «inventaban». 



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402 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



tra España un kidleo (l) regado con sangre de tantos mártires, 
son muy pocos los que se han hallado. 

8. — Los nombres de Severa yAulo son romanos y nobilísimos; 
como lo fueron los Severos que tanto tiempo ocuparon los oficios 
nobilísimos del Senado hasta vestirse las insignias imperiales. 

9. — No manifiestan los dichos martirologios los nombres de los 
otros cinco que padecieron con Severa y Aulo, ni podemos adi- 
vinarlos. Basta que padeciesen con la misma constancia que los 
conocidos, los cuales están escritos en el libro de la vida. Rogue- 
mos á Dios que sea servido de descubrir las sagradas reliquias de 
estos sus invictos y valerosos soldados que hicieron tales proe- 
zas por la Fe, que muriendo renacieron para inmortalizarse en 
la eterna y perdurable gloria. 



3. 

Historia ^ parte i, preludio 10. — De algunas personas ilustres en sangre 
y letras, naturales de la villa de Canales. — Códice Miranda, fol. 59 v.-6i r. 

«Donjuán García de Canales, obispo de Calahorra, maestro 
de Sanio Domingo de Guzmán y catedrático de teología en la 
universidad de Falencia, antes que el rey Don Fernando lo pro- 
veyese á Salamanca, nació en esta villa (de Canales), como lo 
nota D. Antonio Martínez de Azagra, canónigo de Calahorra, en 
la historia, que dejó escrita, de su Iglesia y aprobada por los Se- 
ñores del Real consejo, folio 2 1 3, capitulo 23 del libro 2.** Era 
Don Juan electo (obispo) de la Sede de Calahorra año de 1222, 
como consta de una licencia que dio en este año al obispo Don 
Mauricio de Burgos, para que consagrase dos campanas en el 
monasterio de San Millán. Llamáronle Don Juan de Agoncillo en 
la Rioja, pueblo sito al margen del Ebro, por el rey Don Fer- 
nando tercero de este nombre, cognominado el Santo, 

Don Pedro Sánchez, monje de San Millán de la CogoUa, fué 
natural de esta villa. Llamáronle Fray Pedro Sánchez de Entre- 
na, por ser su madre natural de Entrena, pueblo de la Rioja. 



f i) Monte florido, parecido al de Hibla. 



UN MÁRTIR VERDADERO 403 

Fué persona de tantas letras y prudencia que hallándose el Nun- 
cio de Paulo II en España año de 1 470, le dio sus veces, y des- 
pachaba los negocios eclesiásticos lo mismo que el Nuncio (l). 
Llevólo á Roma para medrarle; pero su poca dicha le quitó los 
premios que merecía; porque murió el sumo pontífice, que le 
había de favorecer, dentro de pocos días, que fué en 25 de Julio 
de 147 1. No obstante el sumo pontífice Sixto IV (2) fraile fran- 
cisco, sucesor de Paulo II (3), le hizo capellán del sacro palacio; 
y por sus raras prendas le hizo obispo de Gaeta; y murió electo 
en 13 de Abril, año de I473« Así consta de unas relaciones del 
Padre fray Francisco de Olívete, impresas en lengua italiana en 
Roma año de 1 61 3; y el título de acompañado del Legado está 
en el archivo de San Millán de la Cogulla, que permanece origi- 
nal en pergamino. 

En la escritura 12 del Becerro de San Millán de la Cogulla 
consta que poblaron la villa de San Jorje cerca del dicho monas- 
terio muchas personas ilustres de otras partes en el reinado de 
Don Sancho el Mayor, que falleció según la común (opinión) en 
el año de IO35. Entre sus pobladores fué uno Ximeno el de Ca- 
nales, cognominado el Largo. Así lo dice la misma escritura de 
población: et populavit in sancti Georgi Scimeno Longo de Cana- 
les; y sobrarían sin duda vecinos en la villa de Canales, pues sa- 
lió de su pueblo para poblar otro. 

Fernando de San Pedro, natural de esta villa. Vicario general 
del obispo Don Gonzalo de Sigüenza; como consta de la licencia 
que dio al Infante Don Juan Manuel para que pudiese edificar el 
monasterio de monjas de la Orden de Santo Domingo de Cifuen- 
tcs. Hallóse Fernando de San Pedro en la primera fundación de 
dicha iglesia, reinando Don Alonso el onceno en Castilla y en 
León, en compañía de dicho obispo Don Gonzalo y dicho Infan- 
te Don Juan Manuel. Está este acto ahora en el monasterio de 
San Blas, de Lerma, donde se trasladó dicho monasterio á dicha 

(i) Rodrigo de Borja, que fué después elevado al solio pontificio y 
tomó el nombre de Alejandro VI. 
(a) Cód. «Inocencio 8.°» 
(3) Cód. «Julio 2.<>» 



404 boletín de la real acadeboa de la historia. 

villa de Lerma año de l6lo; que la data (de este acto) fué el 
año 1343 (I). 

Y tengo por cierto que fué también natural de esta villa Rui 
de San Pedro, obispo de Oca; que fué el segundo que confirmó el 
privilegio de los fueros y términos, que á dicha villa le consiguió 
como prelado (2), del conde Fernán González; el cual privilegio 
exhibimos en el preludio 8. 

Y es constante que Francisco de San Pedro, natural de ella, 
erigió y dotó antiguamente su hospital; el cual administra el Re- 
gimiento, á quien le encomendó. 

Y también es cierto que estas antigüedades (3) no salieran á 
luz sino es por el Licenciado San Pedro, de que soy ilustrado y 
sus vecinos. 

Fray Diego de Canales, abad de Valladolid, monje benito, 
año de 1 5 34. Hace mención de él Sandoval. 

Diego *López de Stúñiga, Rico hombre de Castilla, en tiempo 
de Don Alonso el onceno y merino de las cinco villas como 
consta de la escritura que (lo expresa y por la que ) se presume 
que era natural de esta villa. Tuvo en custodia á la reina Doña 
Blanca (de Borbón); y le mandó el rey Don Pedro que la matase; 
y le respondió que se mataría primero á sí, que no matar á su 
señora natural. De este caballero descienden los Zúñigas duques 
de Béjar, condes de Nieva y los Señores de Cidamón. 

Juan Rubio, alférez del emperador Carlos quinto nació en esta 
villa. Dio muestra de valeroso soldado; matáronle de un balazo 
en Flandes, como consta de las guerras de Flandes. Véase del 
valor de una mujer de esta villa lo que dice Palacios Rubios, de 
donat, § 50, núm. 24, infine,"» 

F. F. 



(i) Gonzalo de Aguilar. De Cuenca fué trasladado á Sigüenza en 1341, 
y diez años más tarde á Toledo. Murió en 25 de Febrero de 1353. 

(2) Cód. tprivado». 

(3) O historia de Canales, escrita por Zapata, á instancia del Licencia- 
do Domingo de San Pedro, autor del primer opúsculo entre los cuatro 
del Apéndice. 



NOTTICIAS 



Ministerio de Marina, Real orden, — Excmo, Sr.: Deseoso el Rey 
(q. D. g.) de dar un testimonio de lo grato que le han sido los servicios 
que á la Marina ha prestado durante su larga vida el Capitán de navio 
D. Cesáreo Fernández Duro, Secretario perpetuo de la Real Academia de 
la Historia, y expresarle de manera signiñcativa la satisfacción que expe- 
rimenta la Marina por haberle otorgado aquél alto Cuerpo literario el 
«Premio al mérito», que establece el art. 73 de su Reglamento: 

S. M. se ha dignado disponer que un Comisión, presidida por el Capi- 
tán de navio de i.* clase D. Víctor M* Concas, compuesta del Teniente 
Coronel de Infantería de Marina D. Federico Obanos, Teniente de navio 
de I.* clase D. Emilio Croquer, y Médico mayor D. Juan Redondo, pase al 
domicilio del mencionado Capitán de navio Fernández Duro — Conde de 
Xiquena, núm. 3 duplicado, 2.°—, á felicitarle en mi nombre y en el de 
la Corporación, y después de verificado este acto, se presente k misma 
Comisión en la Casa-Palacio del Sr. Marqués de la Vega de Armijo, Di- 
rector de la mencionada Real Academia, para expresar la gratitud que 
experimenta la Marina al otorgar á uno de sus más beneméritos indivi-^ 
dúos, tan señalada distinción y la no menos grata de haber recibido en su 
seno, en sus dos últimas sesiones, á dos Jefes de la Armada (i). 

De Real orden lo manifiesto á V. E. para su conocimiento.— Dios guarde 
á V. E. muchos años. — Madrid, 29 de Abril de 1907. 

José Ferrándiz. 

Sr. Presidente del Centro Consultivo. 
Sr. Presidente de la Real Academia de la Historia. 
Sr. Capitán de navio de i .* clase D. Víctor M.* Concas. 
Sr. Capitán de navio D. Cesáreo Fernández Duro. 



En la sesión del viernes 5 de Abril presentó el Académico de número^ 
Sr. Rodríguez Villa, á la corporación, el Estudio histórico que acaba de 
publicar, titulado Don Diego Hurtado de Mendoza y SandoDal^ Conde de la 

(i) Lot Sres. Obenoi y Croqaer. 

TOMO L. 26 



406 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA Ug. LA HISTORIA. 

Corzana^ por el que fué muy felicitado. Es un volumen de 333 páginas 
en 8.°, en que traza la biografía de este distinguido caudillo, comprensiva 
de los años 1650 al 1720, que refleja de una manera clara y patente el es- 
tado militar de España en el reinado de Carlos 11. Pero lo más interesante 
de este libro es la parte relativa al sitio y toma de Barcelona en 1697 por 
el ejército francés al mando del Duque de Vendóme, ejerciendo el cargo 
de Virrey de Cataluña el citado Conde, que defendía la plaza. Los docu- 
mentos que sobre este punto publica el Sr. Rodríguez Villa, son de tanto 
interés histórico, como nuevos, desconocidos y copiosos. No lo son menos 
los relativos á las operaciones militares, verificadas en Cataluña, hasta la 
salida de los franceses de ella y muerte de Carlos 11. Ofrece asimismo esta 
biografía la atractiva novedad de que al advenimiento de Felipe V, su 
protagonista, siguiendo el ejemplo de otros ilustres proceres, se pasa al 
partido austríaco; combate en la frontera portuguesa las tropas de los 
Borbones; gobierna el reino de Valencia en nombre del Archiduque Car- 
los; le sigue después en sus viajes á Inglaterra y Alemania; es nombrado 
segundo plenipotenciario del Emperador en la paz de Utrech, y confis- 
cados sus bienes en España, admite el cargo que aquél le confiere de Ge- 
neral de hombres de armas del Estado de Milán, muriendo en Viena col- 
mado de honores por el soberano imperial. 



Presentó el Sr. Rodríguez Villa en la sesión del 20 un interesante 
opúsculo del erudito correspondiente D. Fortunato de Selgas, titulado 
Origen^ Fuero y Monumentos de Aviles^ sobre cuyos puntos históricos y 
artísticos diserta con acertada crítica aquel docto asturiano, ilustrándolos 
con nueve preciosas fototipias. La Academia lo recibió con sumo agrado 
y acordó'darle las gracias. 



Monumenia histórica Societatis Jesu a Patribus ejusdem SocUtalis edita. 
(Matriti, 1894-1907.) 

Los escritores doctísimos que han consagrado su talento desde el año 
1894 á la redacción y publicación de esta obra, son todos españoles. 
El plan que en ella se han propuesto parece ser reproducir, por de 
pronto, los documentos relacionados con los comienzos y primeros pasos 
de la Compañía de Jesús en vida de su fundador ó en tiempos poco pos- 
teriores. Para esto han impreso, desde luego, con muy buen acuerdo, en 
seis volúmenes, la primera crónica de su Orden, escrita por el eminente 
húrgales P. Juan Alfonso de Polanco, secretario de San Ignacio de Loyola 
y de los tres Generales siguientes, precedida de un compendio de la vida 



NOTICIAS. 407 

del Santo (i). Polanco, compuso su concisa, pero exacta narración, fundán- 
dola en la increíble multitud de cartas y otros documentos que de todas 
las partes del mundo, donde había hijos de San Ignacio, eran enviados á 
Roma, y que él, con pasmosa actividad y diligencia, iba ordenando en el 
archivo general. Las noticias que le llegaban de fuera las completaba y 
depuraba con las que él sabía como testigo presencial ó por haber interve- 
nido en los sucesos por ser secretario general de la Compañía. 

Dichas cartas, llegadas á Roma, se pueden dividir en dos clases. Unas 
eran periódicas, escritas cada cuatro meses por orden de San Ignacio. Los 
editores de Monumenta Histórica han publicado en cuatro tomos, con el 
titulo de Liüerae Quadrimestrcs^ cuantas han llegado á sus manos, escri- 
tas desde 1546 hasta la muerte de San Ignacio en 1556 (2). 

Otras cartas se escribían sin tiempo fijo, según lo pedían las circuns- 
tancias y trataban de cosas más particulares. Estas, que son en mucho 
mayor número y sin comparación de mayor valor histórico, han sido re- 
partidas en varios grupos. Con el título de Epistolae Mixtae van impre- 
sos cinco tomos de las escritas desde 1537 hasta 1556 (3). Son estas cartas 
de interés general, escritas, ya por jesuítas, ya por personas no pertene- 
cientes á la Compañía de Jesús, y enderezadas en gran parte á su santo 
fundador. En ellas se ve en acción el Instituto de la Compañía, sus móvi- 
les, los sucesos prósperos y adversos de sus hijos, los comienzos y vicisi- 
tudes de sus colegios y de las varias empresas llevadas á cabo por jesuítas 
en todo el mundo. 

A estas dos grandes secciones generales siguen otras agrupaciones par- 
ticulares de cartas pertenecientes á algunos jesuítas más importantes, ó de 
quienes existen mayor número de cartas. 

Hase publicado en cuatro volúmenes la correspondencia epistolar y 
otros documentos del eminente mallorquín P. Jerónimo Nadal (4), esco- 
gido por San Ignacio con muy buen acuerdo para promulgar y explicar 
las Constituciones de la Compañía en gran parte de Europa, visitando las 
diferentes casas y colegios, dando nuevo impulso y regularidad á los estu- 
dios y vida religiosa, y promoviendo la fundación é incremento de mu- 
chos nuevos colegios; labor que continuó en los dos generalatos siguientes 
de los PP. Diego Lainez y San Francisco de Borja, con general aceptación 
y provecho de las provincias por él visitadas. 



(i) Vita Ignatii Loiolae et rerum Societatis Jesu historia, auctore Joanne Alphonso de 
Polanco, ejutdem Societatis sacerdote '1491-1556). Matriti, 1894- 1S98. 

(2) Litterae ¿(uadrimtstres, ex univerais, praeter Indiam et firasiÜam, locis, in quibus ali- 
qui de Societate Jesu versabantur, Romam missae (1546-1556). Matriti, 1894-1897}. 

(3) Epistolae Mixtae, ex irariis Europae locis ab anno 1537 ad 1 556, scriptae, nunc pri- 
mum a Patribos Societatis Jesu in lacem editae. Matriti, 1898- 1901. 

(4) Epistolae P. Hieronymi Nadal, Societatis Jesu, ab anno 1546 ad 1577, nunc primum 
editae et illu&tratae a Patribus ejusdem Societatis Matriti, 1898- 1902. 



408 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Sección aparte ha reclamado el apóstol de las Indias, San Francisco Ja- 
vier. £1 único tomo hasta el día, publicado con el epígrafe de Monumenia 
Xaveriana, contiene la primera vida que se conoce del Santo, y una exacta 
reproducción de sus cartas y otros escritos suyos, copiándolos de los ori- 
ginales ó de copias antiguas (i). 

Célebre es el Plan de estudios de los jesuítas, publicado por primera 
vez en 1 586 por el P. General Claudio Aquaviva con la cooperación de 
varios Padres eminentes en la educación y enseñanza de la juventud estu- 
diosa. Antes de aquel Plan de estudios ofícial se regían los diferentes co- 
legios por métodos particulares, que fueron la base principal del de 1 586. 
Aquellos métodos previos, que dieron gran nombradía á la Compañía 
como cuerpo docente durante casi medio siglo, han hallado cabida en un 
abultado volumen, intitulado Monumenta Paedagogica (2), obra deseada 
de muchos y, por demás, difícil de formar, por hallarse los documentos 
diseminados en varios archivos. 

Dos volúmenes han dedicado hasta ahora los editores á San Francisco 
de Borja, marqués de Lombay, cuarto duque de Gandía y tercer general 
de la Compañía de Jesús. En el primero se contienen muchísimos docu- 
mentos relativos al Santo y á su numerosa familia. El segundo nos da á 
conocer su correspondencia epistolar hasta 1550 con Carlos V y Felipe II, 
con el secretario del emperador, Francisco de los Cobos, con San Ignacio 
de Loyola y otras personas notables, echándose de ver las admirables 
dotes de gobierno del virrey de Cataluña, que supo hermanar la hidal- 
guía del caballero y del magnate con las virtudes cristianas (3). 

Con la correspondencia epistolar de cuatro de los primeros compañe- 
ros de San Ignacio, Padres Pascasio Broet, Claudio Jayo, Juan Coduri y 
Simón Rodríguez, han formado los editores un tomo (4) de interés gene- 
ral, sobre todo para Francia y Portugal. 

A este volumen siguen otros dos (5) que contienen la correspondencia 
epistolar del gran Salmerón, esclarecida lumbrera de la iglesia católica, 

(i) MonumenU Xaveriana, ex autographís vel ex antiquioribus exempHt collecta. 
Tomus primus, Sancti Francisci Xaverii epístolas aliaque scripta coraplectens, quíbos prae- 
mittitur ejus vita, a P. Alexandro Valignano S. J. ex India Romana missa. Matriti, 
1899, 1900. 

(2> Monumenta Paedagogica Societatis Jesu, qaae prímam rationem studiorum, anno 
1586 editáis, praecessere. Matriti, 1901. 

(3) Sanctus Franciscus Borgia, quattus Gandiae dux et Societatis Jesu praeposi tus gene- 
ralis tertius. I, Matriti, 1894; 11 ^1530-1550), Matriti, 1903. 

(4) Epistolae PP. Paschasii Bro'eti, Claudii Jaji, Joannis Coduríi et Simonis Rudericii, 
Societatis Jesu, ex autographís vel originalibus exemplis potissimum depromptae. Ma- 
driti, 1903. 

(5) Epistolae P. Alphonsis Salmeronis Societatis Jesu, ex autographís vel oríginalibos 
exemplis potissimum depromptae. Tomus primus (1536-1565^. Matriti, 1906. El tomo se- 
gundo está en prensa. 



NOTICIAS. 409 

compañero de San Ignacio en la fundación de la Compañia y fundador de 
la provincia napolitana. Sus cartas suministran nueva luz para la historia 
del Concillo tridentino, al par que ilustran los sucesos del reino de Ña- 
póles en la época de las más enconadas rivalidades entre la jurisdicción 
eclesiástica y secular. 

Indiscutible es el valor histórico de los 24 tomos hasta el presente, 
publicados con el título general de Manumenta Histórica Soc. Jesu, Al 
mérito especial de cada una de las enumeradas colecciones parciales, se 
acrece el que proviene de su conjunto, pues los miles y miles de docu- 
mentos en ellas contenidas, tienen Un centro de unión que multiplica su 
fuerza moral. Todos ellos se reñeren á la Compañia de Jesús, y la mayor 
parte á San Ignacio de Loyola. Los unos completan ó esclarecen á los 
otros, y todos dan á conocer la actividad pasmosa y la prudencia extra- 
ordinaria de Ignacio, quien desde Roma dirige las batallas que sus hijos, 
esparcidos por todas partes, sostienen contra la maldad y la ignorancia en 
defensa de la religión y de las buenas costumbres. 

Propusiéronse los editores de Motiumtnia Histórica erigir un monu- 
mento yEre perennius al ilustre fundador de la Compañía de Jesús, pero 
hasta ahora no habían construido, por decirlo así, más que los sólidos 
cimientos y el pedestal. Últimamente han empezado á darle un digno com- 
plemento, erigiendo la colosal estatua del ilustre cántabro, admiración de 
propios y extraños. 

En las colecciones enumeradas hasta aquí han tenido cabida los dor 
cumentos enviados á San Ignacio, y con ellos otros muchos que los com- 
pleten. Actualmente han empezado á publicar, con el título general de 
MoHumenia Ignatiana^ otra clase de documentos escritos por San Ignacio 
ó por su orden, ó que inmediatamente hablan del santo fundador. Cuatro 
son las series en que van clasiñcados estos nuevos documentos, que, á 
juzgar por la muestra, serán muchos en número y de excepcional impor^ 
tancia. 

La /r/wf^/a j^Tf'^ contendrá varios miles de cartas é instrucciones, es- 
critas por el Santo, ó sus secretarios, á toda clase de personas. De esta 
serie poseemos ya cuatro volúmenes (i). 

Anuncian que en la segunda y tercera serie hallarán cabida los célebres 
Ejercicios Espirituales y otros escritos del Santo que no sean cartas, ni 
instrucciones. 

Contendrá la cuarta serie los documentos escritos por los contemporá- 
neos acerca de la vida y hechos de San Ignacio. El tomo primero es ya 



( i) Monumenta Ignatlaaa, ex autographis vel ex antiquioribus exemplii collecta. Series 
prima. Sancti Ignatii de Loyoia» Socictatis Jesu fundatoris, Epistolae eC initructioaes. Ma-^ 
triti, 1903- 1906. 



410 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

del dominio público (i). En los documentos publicados en este tomo se 
pueden estudiar los hechos principales y la verdadera ñsonomía de San 
Ignacio de Loyola. 

Hemos tenido ocasión de ver los muy cumplidos elogios que de Manu- 
menta Histórica han hecho muchas revistas, mayormente de la culta Ale- 
mania. Católicos y protestantes, sin distinción de naciones, han alabado 
esta publidación, confesando que los documentos publicados son de indis- 
cutible utilidad para cuantos se dedican al estudio de los acontecimientos 
religiosos y civiles del siglo xvi. 

Presentan los editores los documentos como se hallsn en los archivos, 
conservando la lengua y aun la ortografía del original, pero esclarecién- 
dolos con epígrafes, resúmenes y notas históricas, y de variantes cuando 
son varias las copias, y completan el texto con muy copiosos y metódicos 
índices que facilitan el manejo. 

Describen minuciosamente los códices, de donde sacan los documentos, 
y de cada uno de estos nos dan los datos exigidos á los vulgarizadores de 
manuscritos. 

Aunque la publicación está hecha principalmente para los escritores de 
la Historia de la Compañía de Jesús y para todos los jesuítas que quie- 
ran conocer los hechos de sus mayores, los editores han tenido el buen 
acuerdo de poner el fruto de sus pacientes investigaciones al servicio de 
todos, sean amigos ó enemigos. Sabemos que Monumenta Histórica halla 
honrosa acogida en las principales bibliotecas del mundo. Aquí en Madrid 
poseen esta publicación la Real Academia Española y la de la Historia, 
la Biblioteca Nacional, el Archivo Histórico Nacional, y suponemos que 
también la tendrán otros centros oficiales. 

Utilidad no pequeña proviene á la historia de España de esta notable 
publicación no sólo porque el fundador de la Compañía de Jesús y cuatro 
de sus primeros compañeros eran españoles, y español era también el se- 
cretario Polanco y el visitador Nadal y los Padres principales que en 
Trento, Roma, Viena, Ingolstadio, Colonia, Dilinga y en otras grandes 
ciudades dieron gallardas muestras de su ingenio, saber, virtud y dotes 
de gobierno, sino también porque se publican en ella documentos nota- 
bles, íntimamente relacionados con muchos personajes de la historia pa- 
tria. En las cartas de San Ignacio y de sus hijos, y en las que á ellos se 
dirigen, no solamente aparece el pueblo español, cual entonces era, con 
su carácter peculiar, sus arraigadas creencias religiosas, sus virtudes y 
vicios, lo cual no suele consignarse en muchos libros históricos, sino tam- 



(l) Monamenta Ignatiana, ex aulo^raphis vel ex antiqaioribut exemplis collecta. Seríes 
quarta. Scripta de Sancto Ignatio de Loyola, Societatis Jeiu íiindatore. Tomus prímui. Ma- 
criti, 1904. 



NOTICIAS 4 I I 

bien los hay de reyes, virreyes, hombres políticos, magnates y otras mu- 
chas personas eminentes eclesiásticas y seglares, que contienen datos 
muy especiales y á veces desconocidos. 

Pero principalmente se hallan en Monumenta Histórica datos y docu- 
mentos que interesan á las poblaciones de España que tuvieron casas ó 
colegios de jesuítas. 

Muchas son las obras históricas del último lustro, que han ido demos- 
trando prácticamente la importancia de esta publicación, aprovechándose 
de infinidad de documentos con que completar y corroborar sus investi- 
gaciones, ó bien desmentir errores históricos propalados por la ignoran- 
cia ó mala fe de otros escritores. Suscribimos, pues, gustosos al juicio que 
hemos visto emitido en revistas bien acreditadas: que para hablar con 
acierto de la Compañía de Jesús y de sucesos del siglo xvi relacionados 
con la Iglesia, la reforma y la enseñanza, ó bien de lo acaecido en las po- 
blaciones donde hubo domicilios de la Compañía, es casi imprescindible 
contar, entre las fuentes históricas, más seguras, los documentos publi- 
cados en Monumenta Histórica, 



Memoria de los festejos celebrados por el Excmo. Ayuntamiento de Valen- 
cia para conmemorar el tercer centenario de la publicación del * Quijote*, 
Publicada á expensas y por acuerdo de la Corporación Municipal. Va- 
lencia, 1906. 

Esta Memoria, que honra por todo extremo la dudad de Valencia y á 
su Corporación Municipal, ha de registrarse entre la) más importantes que 
han salido á luz para conmemorar el tercer centenario de la publicación 
del «Quijote». La circunstancia de haberse estampado esta obra en la im- 
prenta valenciana de Pedro Patricio Mey, en el mismo año de 1605, en 
que se publicó en Madrid por vez primera, obligaba doblemente á la 
ciudad del Cid para tributar al Príncipe de los Ingenios el merecido ho- 
menaje que en toda España por esta causa se le ha rendido. 

Las dos terceras partes de este libro están ocupadas por la Memoria de 
las investigaciones practicadas para determinar el sitio en donde estuvo 
la imprenta de Pedro Patricio Mey. Esta Memoria tiene por autor á don 
Vicente Vives y Liern, Correspondiente de la Academia en Albacete y 
Archivero municipal de Valencia. En esta Memoria demuestra bien á las 
claras su autor el celo y diligencia que ha empleado en sacar del Archivo, 
del que es digno Jefe, los datos topográficos, que determinan., no sola- 
mente el principal objeto que se propone, sino también el estado de las 
calles y edificios de la ciudad en los primeros años del siglo xvii. 



«.'"t: 



412 BOLBTÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

D. Narciso Hergueta, presbítero, asiduo cultivador de los estudios con- 
cernientes á la antigua geografía é historia de la Rioja, ha puesto en co- 
nocimiento de la Academia el descubrimiento que su hermano D. Domin- 
go Hergueta, Inspector de Hacienda en Burgos, acaba de hacer, compul- 
sando el archivo municipal de Miranda de.Ebro, donde ha encontrado un 
expediente erudito que identifica la villa de Sagazarra, en el partido ju- 
dicial de Haro, con la estación del Itinerario de Antonino, situada entre 
las de LIBIA (Herramélluri) y VIROVESCA (Briviesca), que unos códices 
llaman SEGASAMVNCLO y otros SAGASAMVNDO. Quizá serían dos 
estaciones diversas, poco distantes entre sí y parecidas á las de entrada y 
salida de algunas modernas ferroviarias. Sagasamundo distaba seis millas 
de Herramélluri; Segasamunclo^ siete; es decir, nueve kilómetros y once 
y medio, respectivamente. Así como ahora la vía, que desde la Rioja en 
Herramélluri conducía al territorío de la actual provincia de Burgos, se 
bifurcaba, yendo el ramal más corto y directo á Cerezo (Segasamunclo) y 
el otro á Sagazarra (Sagasamundo) para pasar el Ebro, cerca de Haro. 
El expediente erudito, que D. Domingo Hergueta ha descubierto en el 
archivo municipal de Miranda, sea cual fuere, es acreedor á la» luz pública, 
como nuevo dato del problema, todavía pendiente, acerca de la situación 
de un punto comercial y estratégico de tanta valía. 



El día 3 de Abril del presente año, falleció en Sare, departamento de 
los Bajos Pirineos, el antiguo Correspondiente de la Academia, Mr. Went- 
worth Webster. Al sentimiento de haber perdido un colaborador tan ilus- 
tre que, como vascófilo eminente y cultivador de la Historía en diferen- 
tes ramos, obtuvo merecidos elogios de la prensa de ambos mundos, se ha 
juntado el producido por la de otro insigne Correspondiente de nuestra 
Corporación, D. Albano Bellino, que murió en Braga pocos días antes que 
el Sr. Webster, y deja luminosísimo rastro de su talento en los fastos de 
la Arqueología hispano lusitana. 



Análisis y Critica por historiadores y jurisconsultos nacionales y ex- 
tranjeros de las obras de D. Bienvenido Oliver y Esteller, intituladas: 

Estudios históricos sobre el Derecho civil de Cataluña. 

Historia del Derecho en Cataluña, Mallorca y Valencia. Código de las 
costumbres de Tortosa. 

La Nación y la Realeza en los Estados de la Corona de Aragón. 

Libro en 4.**, págs. 288. Establecimiento tipográfico de Fortanet. Ma- 
drid, 1907. 

Alto aprecio merece esta obra, que el Sr. Oliver ha regalado á la Biblio- 
teca de la Academia. 

F. F. 



\ 



£1 Boletín de la Real Academia de la Historia se pub}ica todos 
los meses en cuadernos de So ó más páginas, con sus correspondientes 
láminas, cuando el texto lo exige, formando cada año dos tomos con sus 
portadas é índices. 

Las suscripciofies dan principio en Enero y Julio de cada año. 

PRECIOS DE SUSCRIPCIÓN 

Madrid. . . 6 meses Pesetas 9 

— ... Un año — 18 

Provincias. Un año. . — ao 

Extranjero — 22 

Número suelto — 3 



• 



Los precios de las obras de la Academia se entiende que son para la 
venta en Madrid. Los pedidos para provincias y para el extranjero su- 
frírán el recargo correspondiente de gastos de correo y de certificado. 

Los cuarenta y nueve tomos publicados se hallan de venta á los 
precios de suscripción. 

Loe pedidlos delDen cliri0ir6e etl deepcLcno de lil^roe 
de la. AoAdeznia. (León, 21) ó ó. la. Librerfa. de la Viu- 
da, é Hijos de MURILLO, Aloaléi, 7, Madrid. 



ADVERTENCIAS 



Las obras de la Academia se venden en su despacho, 
calle del León ,21. 

Los Sres. Académicos honorarios y correspondientes 
podrán adquirirlas, por una sola vez, con rebaja de 40 
por ICO en los precios, siempre que hagan pedido directo 
con su firma. 

A los libreros que tomen cualquier número de ejem- 
plares se les hará una rebaja conveniente, según la cos- 
tumbre recibida en el comercio de librería. 



boletín y 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



TOMO L.— CUADKRNO VI 
JUNIO, 1907 



MADRID 

ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE FORTANET 

Libcnad, lo.— Tcléíono 991 

1907 



SUMARIO DE ESTE CUADERNO 



Pág». 

ImpoRjfBs: 

I. //ísíorta general de lulipinas.— Juan CAtsAinsi Gsircia. 413 

II. El cerro Torres de Carato y la Antigua Contrebia, ^Fran- 
cisco Naval Ayerve . 426 

III. El cerro de Mirandilla. — Fr. U defonso Guépin, Abad de Silos. 43a 

IV. Monumentos ibéricos de Clunia. — ^Francisco Naval Ayerve. . . 431 
V. Las murallas romanas de Sevilla.'^iy. Eduardo Saavedra.—- 

José Ramón Mélida 438 

VI. El templo de Santa Eulalia en Me'rida.^^FA Marqués de 

Monsalud . 442 

VII. Le compte Henry de Coátries: les sourc^s inédites de Vkistoire 

du Maroc (ác 1530 a 1845). — D. Francisco Codera .... 456 
Vni. Epigrafía romana de Extremadura. Marcas de alfareros y . 

grafilos.-^YX Marqués de Monsalud 460 

IX. Catino protohistórico de Burujón (provincia de Toledo).— 

El Conde de Cedillo 463 

X. Inscripciones romanas de VillaricoSy ViÜatuerta y Carcasti- 

//í?.— Fidel Fita • 464 

Variedades: 

I. Canales de la Sierra. Sus mujeres y varones ilustres en los 

siglos XI y A:7y.-Fidel Fita. . . 471 

n. Castillo de San jorge de Alfamay hospital de peregrinos.'-^ 

Federico Pastor y Lluís 485 

Noticias r 490 



\ 



TOMO L. Junio, 1907. cuaderno vi. 



BOLETÍN 



DE LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



♦ > » < -»■ 



INFORMES 



I 

HISTORIA GENERAL DE FILIPINAS 

Aparato hihliogrdfico de la Historia general de Filipinas^ deducido de la 
xolecáón que posee en Barcelona la Compañía general de Tabacos de dichas 
islas ^ por W. E. Retana. Madrid, imprenta de la Sucesora de M. Minuesa 
■de los Ríos, 1906. — Tres volúmenes en folio menor con la numeración 
correlativa: xcvii páginas preliminares y 1.800 de texto. 

De nuevo recibe esta Corporación una de las obras del Sr. Re- 
tana, á quien la Academia nombró su Correspondiente hace ya 
no pocos años. Dedicado desde el comienzo de su juventud al 
cultivo de los asuntos filipinos, pero señaladamente de los que 
tocan á la historia y á la bibliogralpr de aquel país, donde vivió 
algún tiempo, ya en 1 893 dio una estimable muestra de su afi- 
-ción á los libros que tratan de dicha especialidad, inventariando 
la colección que había logrado reunir, y es, por cierto, éste el 
primer Catálogo en que de manera apropiada se describe un 
buen número de impresos filipinos. Muy poco después, á fines 
<ie dicho año de 1893, sacó á luz el Estadismo de las IsIcls Fili- 
pinas^ obra inédita del aventajado historiador é inspirado poeta 
Fr. Joaquín Martínez de Zúñiga, de la Orden de San Agustín 
ilustrándola el Sr. Retana con tan abundante copia de noticias 
•dispuestas sistemáticamente, que bien puede asegurarse que el 
TOMO L. 27 




1/ 



414 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

trabajo del anotador supera en alguna manera al del autor, con 
ser el trabajo del Estadismo sobresaliente en su línea. Posterior- 
mente el Sr. Retana no ha dado paz á sus afanes investigadores, 
y«en el Libro de Anitcrias^ de gran curiosidad, en la Bibliografía 
de MindanaOf en El Periodismo filipino, en el Mando del general 
Weyler en Filipinas, etc., ha continuado demostrando el vivo 
interés que le inspira todo lo concerniente á aquel remoto ar- 
chipiélago, que por más de tres centurias y media perteneció á 
España. 

La mayor parte de las publicaciones enumeradas son conoci- 
das de la Academia; bastan para afirmar una reputación. Pero el 
Sr. Retana ha hecho más, porque, amén de lo apuntado, hay que 
añadir en su cuenta el Archivo del bibliófilo filipino, del que lleva 
impresos cinco tomos, en los que se reproducen impresos de ex- 
cepcional rareza, y se sacan á luz, por primera vez, manuscritos 
de importancia; la reimpresión de la Historia de Mindanao yJoU, 
del benemérito jesuíta P. Francisco Combés, precedida de un ex- 
tenso é interesante prólogo, y seguida de eruditas ilustraciones, 
en cuya redacción colaboró el docto P. Pastells; el Catálogo abre- 
viado de la biblioteca filipina de IV. E. Retana, donde el autor in- 
ventaría 2.697 títulos, algunos de los cuales corresponden á ejem- 
plares rarísimos, y, sobre todo. La Imprenta en Filipinas, com- 
plemento de La hnpi'enta en Manila, del distinguido bibliógrafo 
chileno D. José Toribio Medina. En esta última obra el Sr. Reta- 
na estudia gráfica y documentalmente los orígenes de la Tipo- 
grafía filipina, y obtiene la óonsecuencia , al parecer incontesta- 
ble, de que dicha Tipografía no fué, como supone el escritor 
chileno, importada, sino creada en Manila mismo, merced á ia 
iniciativa del insigne filólogo dominico Fr. Francisco Blancas de 
San José, siendo un chino cristiano, llamado Juan de Vera, el que 
llevó á vías de ejecución la iniciativa indicada. Aparte el mérito 
de esta investigación, que por su originalidad é importancia es 
para su autor timbre honroso de su carrera de publicista, está la 
serie de obras extremadamente raras que en la misma Imprenta 
se describen, rastreadas y halladas con incansable diligencia. 

Pero con ser tan meritoria la labor de que queda hecho el bos* 



HISTORIA GENERAL DE FILIPINAS 415 

quejo, toda ella palidece, comparada con la que representa el 
Aparato bibliográfico de la Historia general de Filipinas^ obra de 
la que puede decirse que constituye un monumento que la vieja 
Metrópoli ofrece, en señal de olvido á grandes ingratitudes, á la 
que fué su colonia predilecta. Loable es ciertamente que un es- 
pañol pueda decir hoy á los filipinos: «Si algún día os decidís á 
escribir circunstanciadamente vuestra historia , ahí tenéis el es- 
quema de los materiales que habréis de necesitar, y que es un 
español quien os da hecho el trabajo, como españoles fueron los 
autores de los libros donde tenéis que buscar todo vuestro pasado.» 

El Aparato bibliográfico de la Historia general de Filipinas 
comprende la descripción de más de 4.600 impresos , dispuesto 
por riguroso orden cronológico. Abraza los años 1 523 á 1905; 
pero en rigor hasta 1898, año en que acaba nuestra dominación, 
pues que lo comprendido entre 1 898 y 1 90 5 es muy escaso, y, 
en general, carece de importancia. Las portadas, no siendo las 
de impresos vulgares, van transcritas á línea partida, y muchas 
de ellas reproducidas, ó por medio del fotograbado, ó por medio 
de facsímiles tipográficos. A cada una sigue la descripción de la 
pieza, y á la descripción el comentario, por lo común compuesto 
de alguna nota crítica, cita de otras ediciones, si las hay, adver- 
tencia sobre la rareza, relación con libros similares y reproduc- 
ción de pasajes, bien de los preliminares ó del texto, que según 
el bibliógrafo, ofrecen un interés especial. Reúne, por tanto, el 
Sr. Retana todas las condiciones del verdadero bibliógrafo, tal 
como se entiende el oficio actualmente; describe el libro por 
fuera, lo analiza por dentro, y todavía, tratándose de los más 
estimables, ejercita en ellos su crítica perspicaz. 

La bibliografía filipina es sumamente interesante, no sólo en 
su aspecto intrínseco, sino en el extrínseco; comprende no pocos 
volúmenes que constituyen novedad aun para los más eruditos 
en materias históricas y literarias, así como buen número de pie- 
zas verdaderamente raras. Tratándose de libros allá impresos, 
como lo hayan sido en papel de arroz, el único casi que se em- 
pleó hasta mediados del siglo xix, escasean tanto, que de mu- 
chos de ellos apenas se encuentran ejemplares, y no son pocos 



^ 



416 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

los que, constando de ciencia cierta que fueron estampados, no 
parecen por ninguna parte, á pesar de que entre estos entera- 
mente agotados los hay que no tienen arriba de un siglo. Los 
Catecismos^ las Doctrinas^ las Novenas y otros libros piadosos, 
de los cuales se sabe que se tiraban miles de ejemplares, como 
lleven fecha anterior á 1840, constituyen rarezas bibliográficas. 
Explícase esto por el papel, quebradizo de suyo, sumamente 
higrométrico, y como los tales libros estaban destinados á un 
constante manejo, á la postre se desmenuzaban sus hojas. Pero 
es que aun tratándose de obras de otro género, como las funda* 
mentales de lingüística, se hallan tan agotadas, que algunas se han 
perdido en absoluto, y las que no, pueden contarse con los dedos 
de la mano. Por ejemplo: del Vocabulario tagalo del P. San Bue- 
naventura (Pila, 161 3), sólo existe un ejemplar; del Arte de la 
misma lengua por el P. San José (Bataan, 1 61 o), conocen se tres, 
pero uno solo completo; del Arte ilocano del P. López (Manila, 
1627), uno solamente; del Vocabulario bisaya del P. Méntrida 
(Manila, 1 63 7), el que se conserva en nuestra Biblioteca Nacio- 
nal, etc. Si de obras que, como éstas que por su naturaleza de- 
bían ser conservadas, es tan extraordinaria la escasez, ¿qué no 
podrá decirse de aquellas otras que se hicieron con destino á un 
constante manoseo de personas piadosas y muchachos? 

En el prólogo del Aparato realiza el Sr. Retana un trabajo es- 
timabilísimo ; resume, en un epítome, los títulos de todos los 
impresos filipinos de los siglos xvii y xviii, de los cuales consta 
positivamente que existe un ejemplar por lo menos. Esa relación 
asciende á 5^4 piezas. Teniendo en cuenta aquellas otras de las 
que se sabe positivamente que salieron á luz, y aun aquellas 
otras de las que hay indicio que debieron ser impresas, bien 
puede decirse que próximamente la mitad de la Bibliografía fili- 
pina de los siglos XVII y xviii permanece en el misterio, no obs- 
tante los esfuerzos de los investigadores, especialmente los de 
D. Wenceslao E. Retana, de quien es notorio que lleva no pocos 
años consagrado á esta especialidad. No es, pues, aventurado 
decir que la Bibliografía filipina, de cuantas constituyen rama de 
la Bibliografía general Española, es la que ofrece mayores sor- 



HISTORIA GBNERAL DB FILIPINAS 417 

presas, y, desde luego, una de las que tienen mayores difi- 
cultades. 

El Aparato de que se trata es el inventario de los impresos 
que posee en Barcelona la Tabacalera de Filipinas. Esta empre- 
sa mercantil, poseída de un sentimiento por demás plausible, co- 
menzó por adquirir los libros que conceptuaba necesarios para 
el mejor estudio de los negocios á que se dedica; pero fué luego 
ensanchando la esfera de sus deseos de adquisición, y, con el 
tiempo, ha logrado reunir la colección que hoy posee, que es, 
según el Sr. Retana, la mejor de cuantas se conocen sobre Fili- 
pinas, no sólo por la cantidad (4.623 números), sino por la cali- 
dad, ya que una buena parte de lo inventariado es de subi- 
do valor. La base fundamental de esa Biblioteca la constituye la 
que fué de Retana, quien vióse impelido, por reveses de fortuna, 
á enajenarla, como lo verificó en 1900, á la referida Compañía 
de Tabacos. Cuando ya ésta consideró, cuatro años más tarde, 
que lo reunido merecía la pena de ser catalogado dignamente, 
diputó al Sr. Retana para que ejecutase el trabajo. Diósele al 
Sr. Retana todo género de facilidades, y éste, con muy buen 
acuerdo, lejos de hacer un catálogo como tantos otros, donde 
las obras se inventarían sin critica ni detalles descriptivos, ya 
por orden alfabético de autores, ya por orden de materias, qui- 
so hacer, como en efecto ha hecho, una bibliografía magistral, 
verdaderamente científica, perdurable, que si asegura en lo por- 
venir el crédito de su autor, requerirá siempre sinceras alaban- 
zas para la Compañía de Tabacos, por la bizarría con que ha dado 
á conocer su notable colección de impresos. 

Es, pues, el Aparato de que se trata el catálogo de una colec- 
ción; pero como en ella se contienen cuantos elementos son pre- 
cisos para el cabal conocimiento de la Historia general de Fili- 
pinas, y se hace referencia á los impresos que, sin hallarse en la 
colección, pudieran ser útiles al fin mencionado, resulta que la 
obra en conjunto no es sino una bibliografía general, y de aquí 
el título que ostenta, perfectamente adecuado, tanto más, cuanto 
que el método seguido y la erudición empleada se ajustan á las 
exigencias de la crítica. Y por lo mismo que es una bibliografía 



4l8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DK LA HISTORIA. 

general de Filipinas, han tenido cabida en la colección inven- 
tariada (habla el Sr. Retana): 

«o) Los impresos en Filipinas, sin distinción de materia, por- 
que todos ellos son indispensables para el cabal estudio de la Ti- 
pografía del Archipiélago. 

-^b) Los que tratan de Filipinas, cualquiera que sea la lengua 
en que estén escritos y el lugar donde fueron estampados, por- 
que son más ó menos necesarios para el estudio de dicho país. 

T>c) Y los publicados por filipinos, cualquiera que sea su asun- 
to y sin reparar en el pie de imprenta, porque nos sirven de mu- 
cho para darnos la medida de la potencia intelectual de los allí 
nacidos, su laboriosidad, sus gustos, sus inclinaciones, etc.» 

Da comienzo el Aparato con la llamada comúnmente Epístola^ 
de Maximiliano Transilvano (De Moluccis insulis)^ en su edición 
de Colonia, Enero de 1523 [ij;2^], opúsculo muy raro, el prime- 
ro donde se contiene la noticia del descubrimiento de las Filipi- 
nas. Sigue á continuación la colección de descripciones de viajes, 
reunida por Ramusio, donde ya se publica un mapa parcial de 
Oceanía. Viene después el Libro XX^ de Fernández de Oviedo, 
cuya descripción aprovecha el Sr. Retana para dar noticia de 
otro ejemplar del mismo lugar y año (Valladolid, 1557)» ^^ 
contiene más texto que el que llevan los ejemplares conocidos, 
etcétera, etc. Si se apuntasen aquí todas las curiosidades biblio- 
gráficas que en el Aparato se describen, este informe adquiriría 
extraordinarias proporciones. Algunas habrá que consignar, sin 
embargo, con la sobriedad á que obliga trabajo de la índole del 
presente.. 

Núm. 4. Historia de las cosas de Ethiopía: Zaragoza, 1 561; en 
la cual se contienen cartas de jesuítas con noticias de ios viajes 
de San Francisco Xavier. — Núm. 7. Copia de una carta venida 
de Sevilla: Barcelona, 1566; ejemplar único; primer impreso en 
que se habla de la expedición de Legazpi, que dio por resultado 
la conquista del Archipiélago filipino. — Historia de las cosa^ más 
notables del gran reino de la China, en sus raras ediciones de (nu- 
mero 15) Valencia, 1585, y (núm. 26) Zaragoza, 1588. De esta 
obra posee la colección hasta 27 ediciones. — Núm. 47. Relcu^ión 



H'STORiA GENERAL DE FILIPINAS 419 

<iel gobernador Francisco Tello [Sevilla, 1598] sobre martirios 
<ie frailes filipinos en el Japón. — Núm. 56. Memorial del capitán 
Pedro Sevil [Valladolid?, 1603], con noticias curiosas de Siam, 
Camboja, etc. — Núm. 57. Relación,,,,^ por el P. Chirino: Roma, 
1604; primer libro impreso en Europa, donde se reproducen los 
caracteres de la escritura indígena de Filipinas. — Núm. 63. Re^ 
loción del levanta^niento de los Sangleyes: Sevilla, 1606; ejemplar 
único, donde se describe la primera insurrección de chinos que 
en Manila hubo. — Núm. 68. Sucesos de las Islas Filipituis^ por 
el Dr. Morga: Méjico, 1609; la primera historia civil de aquel 
país; libro tan raro y tan estimado, que el conocido librero Hier- 
semann acaba de anunciar un ejemplar en la crecida suma de 
12.800 marcos. — Núm. 82. Memorial y relación^ por H. de los 
Ríos Coronel: Madrid, 162I; libro más raro aún que el de Mor- 
^a, pero no tan importante. — Núm. 87. Crónica agustiniana^ por 
Fr. Juan de Grijalva: Méjico, 1624; obra preciosa, á la que dedi- 
ca 8 ó 10 páginas el Sr. Re tana. — Núm. 91. Relación de mar ti- 
rios^ por Fr. Diego de San Francisco: Méjico, 1626; reimpresión 
de la edición de Manila (1625), de la que sólo se conoce un 
ejemplar. — Núm. 96. Vocabulario Japón: Manila, 1630; rarísimo, 
del que sólo se conocen tres ejemplares. — Núm. 105. Sucesos fe- 
lices: Madrid, 1 639; de gran rareza; relación en que se descri- 
ben los éxitos brillantes de nuestras armas en Mindanao y en 
Ternate. — Núm. 106. Historia de los dominicos de Filipinas ^^ por 
Fr. Diego Aduarte: Manila, 1 640; edición príncipe, valiosísima, 
de la que no se conocen arriba de cinco ejemplares. Este es el 
libro de mayor cuerpo , impreso en Manila durante el siglo xvii. 
— Núm. 109. Oratio panegírica^ por Fr. Juan de Aragón: Mani- 
la, 1643; ejemplar probablemente único de esta apología de la 
Virginidad de María Santísima. — Núm. lio. Relación verdadera 
[Lima], 1643; sumamente rara, con noticia de erupciones volcá- 
nicas habidas en Filipinas. — Núm. 1 21. Perfecta religiosa: Pue- 
bla de los Angeles, 1662; biografía, por el P. Letona, de la Ma- 
dre Jerónima de la Asunción, fundadora de las Clarisas de Mani- 
la. — Núm. 122. Labor evangélica^ por el P. Colín: Madrid, 1663; 
ejemplar con mapa y lámina alegórica; uno de los contadísimos 



420 boletín de la real academia de la historia. 

que se conocen con ambas ilustraciones. Desde el punto de vis- 
ta científico, el libro de Colín es el mejor que se ha publicado- 
sobre Filipinas en el siglo xvii. — Núm. 124. Ejercicios de San- 
Ignacio: Manila, 1 665; ejemplar probablemente único. — Núme- 
ro 127. Historia de Mindanao^ por el P. Combés: Madrid, 1667; 
reimpresa por el Sr. Retana en T897. — fíúm. 129. Sermón de la 
Inmaculada^ por Fr. Baltasar de Medina: Manila, 1672; del que 
sólo se conocen dos ejemplares. — Núm. 134. Sermones varios^ 
por el obispo Herrera: Manila, 1675; libro del que no se cono- 
cen sino dos ejemplares. —Núm. 1 3 5. Manipulus orationum^ por 
Fr. Diego de Jesús: Manila, 1675; ejemplar probablemente único, 
desconocido aún de los mismos bibliógrafos agustinos, á cuya 
Orden pertenecía el autor. — Núm. 140. Sagrada fiesta: Manila, 
1677; ejemplar único de un libro tanto más estimable, cuanto- 
que contiene piezas teatrales escritas en Manila, desconocidas de 
los investigadores del Arte de Talía. — Núm. 143. Opusculum, del 
P.Juan de Paz: Manila, 1680; rarísimo ejemplar de una de las 
obras más apreciadas del que pasó por el mayor teólogo que 
hubo en Oriente. — Números 156 y otros, que corresponden á 
impresos muy raros de Manila, sobre los pleitos que sostuvo con 
los jesuítas el arzobispo de aquella archidiócesis Fr. Felipe Par- 
do. — Núm. 174. Manifiesto. áé[^TZoh\^po Camacho [Manila, 1697]; 
ejemplar rarísimo. — Núm. 1 76. Libro y elogio de Santa Rosa de 
Lima: Manila, 1697; de extraordinaria rareza, puesto que sólo se 
conocen dos ejemplares; escrito por el jesuíta Cristóbal Miralles,. 
é impreso por Lucas Manumbas, tagalo, de quien no se conoce 
ningún otro trabajo tipográfico. — Núm. 1 86. Justificación de la 
conservación y comercio de Filipinas [Madrid, 1640]; muy rara,, 
debida á la pluma de D. Juan Grau y Monfalcón. — Núm. 1 92. 
Copia de ufta relación^ por Francisco Enríquez de Losada [Méji- 
co?, 1670?], que sobre ser de mucha rareza, contiene importan- 
tes noticias sobre las tribulaciones que hicieron pasar en Manila 

al gobernador D. Diego de Salcedo. — Núm. 193. Noticia de 

Marianas [Madrid, 1670?]; muy raro; primer impreso jesuítica 
que trata de sus trabajos en aquellas misiones. Sobre la misma 
materia hay también otros números tan interesantes como raros. 



HISTORIA GENERAL DE FILIPINAS 421 

Hasta aquí una parte insignificante de lo que se puede selec- 
cionar entre lo más precioso inventariado dentro del siglo xvii. 
De la centuria siguiente, merecen citarse: 

Núm. 2IO. Ordenanzas de la Misericordia: MdimXdi^ I70i; ejem- 
plar único, en cuyos preliminares, que se copian , danse noticias 
de gran interés sobre algún impresor de principios del siglo xvii. 
Núm. 217. Vocabulario Bisaya: Manila, 1 711; ejemplar muy raro 
de la única edición que se ha hecho de la obra del P. Mateo Sán- 
chez, jesuíta. — Núm. 223. Relctción,,,^ por Benito Carrasco Panl- 
agua [Manila, I7l9]í pieza que contiene un curioso relato de la 
Embajada que mandó á Siam el general Bustamente. — Número 
234. Ceremonial Romano, por Fr. José Torrubia: Manila, 1728; 
primera edición, muy rara. — Núm. 236. Arte Pampanga, por 
Fr. Diego Bergaño: Manila, 1 729; obra tan rara como estimada, 
por ser el único Arte que se ha hecho de la lengua mencionada. 
Núm. 239. Vocabulario Pampango, del mismo P. Bergaño: Ma- 
nila, 1732; ejemplar, único conocido, en papel de hilo; pero es 
que en papel de arroz no se conocen arriba de tres ejemplares. 
Núm. 245. Navegación especulativa, por José González Cabrera 
Bueno: Manila, I734j libro que une, á la rareza, el ser el primero 
que de náutica se ha hecho en Filipinas. — Núm. 25 1. Arte Pam- 
panga, de Bergaño: Sampáloc, 1 7 32; segunda y última edición, 
más rara aún que la primera, que queda citada. — Núm. 252. El 
Serafín custodio, por Fr. Miguel de San Bernardo: Manila, 1736; 
interesante monografía histórica en que se refieren los milagros 
de San Francisco en Manila. — Núm. 255. La Razón en las medi- 
das: Sampáloc, 17375 curioso y muy raro folleto de José Ñuño 
de Villavicencio, sobre el Comercio de Filipinas; lleva una inte- 
resante portada grabada, y abunda en pormenores tipográficos, 
que se reproducen, dignos de estudio. — Núm. 266. Academia 
devota: Sampáloc, 1740; colección de poesías de Pedro Núñez de 
Villavicencio; constituyen una obra tan rara como curiosa. — 
Núm. 270. Tagalismo elucidado, por Fr. Melchor Oyanguren: 
Méjico, 1742; libro. estimadísimo, porque es el único en que se 
relaciona la lengua tagala con la china, la hebrea y la griega; 
conócense muy contados ejemplares. — Núm. 27 1. Historia de 



422 boletín DB la REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Jos Dominicos^ por Fr. Vicente de Salazar: Manila, 1742; tercera 
parte de la antigua crónica dominicana, poco conocida á causa 
de su rareza. — Núm. 277. Arte de la lengua Tagala^ por Fr. Se- 
bastián de Totanes: Sampáloc, 1745; edición príncipe de la que 
acaso sea la mejor gramática tagala publicada. — Núm. 279. Ca- 
tecismo^ del P. Ripalda, traducido al tagalo por el P. A mezquita: 
Manila, 1747; ejemplar único del más antiguo catecismo que se 
conoce; de todos los impresos anteriormente, no se ha hallado 
ni un ejemplar siquiera. — Núm. 283. La Cristiandad de Fogán: 
Manila, 1 748; edición príncipe, muy rara, de una interesante re- 
lación de martirios, ilustrada con una estampa que se reproduce. 
Núm. 299. Estatutos de los Franciscanos: Sampáloc, 1753; se- 
gunda edición filipina, sumamente rara; el Sr. Retana copia algu- 
nos párrafos del capítulo relativo á cómo los ministros habían de 
habérselas con los indios, que son todo un tratado de sociología. 
Núm. 301. Vocabulario de la lengua Tagala^ por el P. Noceda, y 
otros: Manila, I754í primera edición, muy apreciada. — Número 
303. Relación del descubrimiento de los Montes altos de Baler 
[Sampáloc, 1754]; <ie gran rareza y de mucho interés geográfi- 
co-histórico y etnográfico. — Núm 306. Ordenanzas de la Compa- 
ñía del Rosario: Manila, 1755; opúsculo desconocido de los que 
han venido historiando el Comercio de Filipinas; esa Compañía 
fué á modo de alianza entre los españoles y los filipinos para 
aniquilar á los chinos comerciantes. — Núm. 309. Compendio his- 
tórico de la provincia franciscana de Filipinas^ por Fr. Domingo 
Martínez: Madrid, I75^í libro del que, aunque voluminoso, rela- 
tivamente moderno é impreso en esta corte, son muy contados 
los ejemplares que se conocen. — Núm. 314. Ordenanzas de Ma- 
rina: Manila, 1757; de interés técnico y más aún comercial. — 
Núm. 317. Manga Panalañging: Manila, 1760; la Pasión de 
Nuestro Señor JesucristOy en verso tagalo por Gaspar Aquino de 
Belén, el mejor poeta filipino del siglo xviii; lleva también La 
recomendación del alma, del jesuíta Villacastín, traducida en ver- 
so; ilustran la obra, cuyos ejemplares son rarísimos, algunos 
grabados en cobre hechos en Manila por artistas indígenas. — 
Núm. 321. Meditaciones, del P. Salazar, traducidas al tagalo por 



HISTORIA GBNBRAL DE FILIPINAS 423 

el P. Herrera: Manila, 1762; edición muy rara. — Núm, 327. Prác- 
tica de Testamentos^ por el P. Muriilo Velarde: Méjico, 1765; 
una de las varias ediciones agotadísimas que se han hecho de 
este tratadito famoso. — Núm. 354. Reglamento y Aranceles 
reales para el Comercio de España á Indias: Madrid, 1778; el 
ejemplar original, único en gran papel, con la firma autógrafa de 
Su Majestad. — Núm. 359. Remedio político y civil, por Castillo y 
Negrete: Sampáloc, I779« — Núm. 377. Historia délos Dominicos, 
cuarta parte, por el P. Collantes: Manila, 1 783; la más rara de 
todas, con ser la de fecha más moderna. — Núm. 397. Compendio 
del Arte Tagalo^ por Fr. Gaspar de San Agustín: Sampáloc, 1 787; 
uno de los pocos ejemplares, del todo completos, que se cono- 
cen de este curioso libro, el primero donde se dan reglas de 
para verificar en dicho idioma. — Núm. 398. Confesionario^ por 
el citado P. San Agustín: Sampáloc, 1787; en tagalo, y más raro 
aún que el Compendio, — Núm. 402. Demostración fúnebre, por 
Francisco Díaz de Durana: Manila, 1788; ejemplar probable- 
mente único de un elogio del arzobispo D. Basilio Sancho, céle- 
bre por su exaltado regalismo. — Núm. 414. Descripción de la 
proclamación de Carlos IV, por Fr. Manuel Barrios: Manila, 1791 ; 
donde se da noticia del primer globo aerostático que se lanzó en 
Filipinas. — Núm. 422. Compcftdio Ilocano, del P. López: Sampá- 
loc, 1792; pieza que escasea tanto como los Confesionarios del 
P. Rey (núm. 423), también en ilocano. — Núm. 427. Ordenan- 
zas, del general Aguilar [Sampáloc, 1 794]; edición príncipe, ra- 
rísima. — Núm. 429. Arte Btcol, del P. Andrés de San Agustín: 
Sampáloc, 1795.— Núm. 439. Novena de la Virgen de Antipolo: 
Manila, 1 798. — Núm. 444. Breve noticia de las Palaos, sin fecha 
[Madrid, 1705?]; opúsculo muy raro de gran interés histórico y 
geográfico. — Núm. 459. Memorial del P. Zamora [Madrid, 1709?], 
con noticias sobre las razas I talón y Abacá. — Núm. 454. Alega- 
ción antilogética [Manila, 1752?]; curiosísimo documento curia- 
lesco, etc., etc. 

Y se ha omitido la serie de lucubraciones y pastorales del arzo- 
bispo Sancho, la mayor parte tan raras, que no figuran en la nue- 
va edición de la Biblioteca de Latassa; así como otras muchas 



424 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

piezas menudas, de sermones, litigios, etc., que constituyen ver^ 
daderas curiosidades bibliográficas. Pues con ser tantas las piezas 
inventariadas de fecha anterior al año de 1800, todavía dentro* 
del siglo XIX hay tal abundancia de títulos dignos de mención,, 
que el enumerarlos sería tarea por demás prolija. 

Del Periodismo, que abraza 182 números, el Sr. Retana ha 
hecho una monografía especial, que va al final de la obra. La in- 
formación es completa, desde 1811, en que sale el primer perió- 
dico, hasta 1898; es decir, cita lo que posee la colección inven- 
tariada y lo que no posee. No existe, puede afirmarse, monogra- 
fía alguna sobre el periodismo de una región que iguale á ésta. 
Dicha monografía consta de 300 páginas; y con decir que com- 
prende 182 artículos, se dice lo suficiente para que se aprecie la 
minuciosidad con que el bibliógrafo ha estudiado esta rama de 
su especialidad. 

Otra de las ramas que parece haber mirado con exquisita pre- 
dilección el Sr. Retana es la que toca á las lenguas. Ni una sola 
pieza, por moderna que sea, deja de ir descrita minuciosamente. 
Rara es la portada que no lleva la traducción correspondiente. 
De los diccionarios y gramáticas traslada lo más esencial de los 
preliminares, y en cuanto á las últimas, entresaca de cada una 
de ellas los numerales, un caso de declinación, dice algo sobre 
las particularidades del idioma, etc.; de suerte que quien estudie 
detenidamente el Aparato puede formarse una idea de la contex- 
tura de las lenguas de Filipinas y aun del mecanismo gramatical 
de las mismas. 

Completan la obra unas tablas metódicas que traen á la me- 
moria la paciencia de González Barcia. Pero no es sólo que el 
Sr. Retana se haya improvisado benedictino; en esas tablas hay 
también mucha inteligencia, un afán clasificador que abruma. La 
tabla primera, de anónimos y materias, refundidos, aturde; pre- 
supone, como queda indicado, amén de una paciencia mo- 
delo, un esfuerzo cerebral plausible. En la tabla segunda va la 
lista completa de las publicaciones periódicas. En la tercera, los 
libros en idioma indígena, ó que tratan de alguna de aquellas len- 
guas. En la cuarta van los nombres de lugares geográficos, con 



HISTORIA GENERAL DB FILIPINAS 425 

relación á los títulos que llevan la palabra inicial Carta^ ó Cro- 
quis^ 6 Mapa^ ó PlanOy ó Vista^ etc. Y en la quinta y última, los 
nombres propios de personas, con indicación de la nacionalidad, 
la profesión (en muchos), etc.; y todavía llevan los números una 
clasiñcación, consistente en un asterisco, mediante el cual se sabe 
si la cita es á simple referencia ó á título en el cual la persona 
-citada figura como autor, traductor, comentarista, etc^ 

En suma, el Aparato bibliográfico de la Historia general de , 
Filipinas constituye un trabajo sobresaliente bajo muchos con- 
ceptos, en el que hallarán no pocas curiosidades los hombres de 
«estudio, cualesquiera que sean sus aficiones, ya que se trata de 
una bibliografía general donde se catalogan numerosos impresos 
raros y curiosos, de los que el Sr. Retana, merced á su laborio- 
jsidad y talento, sabe dar una idea muy completa. 

Por ser todo notable en esta obra, hasta la parte material lo es. 
Abunda en facsímiles» según se deja dicho; pero como los artícu- 
los van dispuestos por riguroso orden cronológico, y dentro de 
este orden todavía se observa, año por año, el orden alfabético 
de autores, se habrá tropezado á cada paso con serias dificul- 
tades de ajuste. Ni una sola página adolece, quizá, del me- 
nor defecto; lo que prueba que el autor ha necesitado (como 
€í confiesa en el prólogo) dirigir personalmente el ajuste de 
las 1.800 páginas, y en muchas ocasiones se habrá visto preci- 
sado á alargar un artículo, ó bien á cercenarlo, y siempre con 
sujeción á las exigencias inalterables de la medida. Una simple 
ojeada por el Aparato basta para comprender que su autor es 
hombre competentísimo en achaques tipográficos. 

Finalmente, de una novedad harto curiosa no se debe omitir 
la mención en este informe. Todas las signaturas van fechadas: 
la I, el 18 de Enero de 1905; la 2, el 19 de Enero, etc.; la últi- 
ma, que corresponde al prólogo, el 16 de Agosto de 1906. He 
aquí una novedad que, tratándose de una obra de bibÜograíía 
tan extensa como lo es el Aparato^ no es un mero capricho, sino 
que tiene razón de ser. En efecto; así el autor acredita, día por 
día, cuándo dio á la estampa sus descripciones, evitando que 
otro autor, sin anticipársele en rigor, se le anticipe para los efec- 



426 BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

tos de la publicidad. La descripción de la Relación de Tello, por 
ejemplo, la estampó Retana el 25 de Enero de I905. Pero el 
Aparato no salió á luz hasta primeros de Septiembre de 1906. 
En este intervalo, ó sea el comprendido entre Febrero de 1905 
y Septiembre de 1906, otro bibliógrafo publica una descripción 
de la mencionada Relación de Tello, envaneciéndose de ser el 
primero que da á la estumpa la noticia de esa Relación. ¿Es cier- 
tamente el primero? En rigor, el primero ha sido Retana, ya que 
justifica con la fecha de la signatura, cuíndo estampó la descrip- 
ción de la pieza de que se trata. 

Sirva de remate á este informe una calurosa felicitación á la 
Compañía de Tabacos de Filipinas, no sólo por la suerte que 
tiene de poseer tan notable colección de impresos y por la es- 
plendidez con que los ha catalogado, sino por el acierto de haber 
diputado para el trabajo de la catalogación á un filipinista tan pres- 
tigioso y un bibliógrafo tan excelente como lo es el Sr. Retana. 

En virtud de este juicio, tengo la honra de proponer á la 
Academia: 

I.** Que declare su satisfacción por el mérito extraordinario 
de la obra de su Correspondiente, 

2.** Que pida al Sr. Ministro de Instrucción pública que otor- 
gue al Sr. Retana una recompensa adecuada al expresado mérito, 

Madrid, 10 de Mayo de 1907. 

Juan Catalina García. 



II 
EL CERRO TORRES DE CARAZO Y LA ANTIGUA CONTREBIA 

Entre los pueblos de Contreras, Carazo y Silos (Burgos), á 
unos 10 km. hacia el norte de este último (contando la pendien- 
te de los caminos), álzase sobre el «Valle de la Mirandilla» y en 
dirección E.-O. una prolongada colina, que en su parte más alta 



EL CERRO TORRES DE CARAZO Y LA ANTIGUA COIVTREBIA 427 

se divide en tres, y en conjunto recibe el nombre de «Torres de 
Carazo». El triple cerro se halla formado por capas de caliza con 
más 6 menos arcilla, de terreno terciario, estratificadas con mu- 
cha horizontalidad y concordancia; pero á unos 12 m. antes de 
llegar á la cima, cambia la estratificación, convirtiéndose en ver- 
tical, y queda constituido el coronamiento del cerro por una 
enorme roca de caliza , semejando extensa fortaleza labrada con 
artificio. 

La mayor regularidad de la formación indicada se advierte en 
el cerro que se halla más al O.; de modo que pudo ser utilizado 
con ventaja sobre los demás para castillo ó fortaleza, inexpugna- 
ble, sin duda, en tiempos remotos. En 61 se hallan todavía restos 
de construcciones militares, no encontrándose en los otros ni si- 
quiera vestigios de ellas. La meseta de este cerro es una planicie 
algo inclinada, con vertiente hacia el N., y medirá un kilómetro 
y medio escaso de longitud, por unos 400 m., á lo sumo, de an- 
chura. El suelo de la misma está formado por la roca dicha, muy 
resquebrajada por efecto de la estratificación vertical, y cubierto 
á trechos con escasa tierra. No pasan ríos ni arroyos por el pie 
del cerro, y se hallan muy distantes del mismo el Arlanza y el 
Pedroso, que confluyen á más de 6 ó 7 km. 

Las construcciones y los vestigios de ellas, que aun hoy con- 
serva el cerro, se hallan casi exclusivamente en su borde ó perí- 
metro; sólo hacia el centro de la meseta se divisan algunas pie- 
dras que denotan haber existido allí algún edificio aislado, sin 
que se adviertan en parte alguna restos ó ruinas de población,, 
como sucede en otros lugares donde hubo colonias ó por algún 
tiempo vivieron familias. 

Los restos de construcciones que todavía se hallan en pie re- 
dúcense á murallas y torreones, distribuidos en esta forma: en el 
extremo de poniente, donde parece estuvo la entrada del casti- 
llo, hay una porción de muro como fundamento de algún torreón 
rectangular; otra porción de muralla se encuentra hacia el medio 
de la parte S., donde no está el cerro bastante defendido por la 
naturaleza, cubriendo así una línea que apenas llegará á 200 m. 
La muralla, tal como hoy existe, se eleva á 2 m. por término 



'i 

1 



428 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

medio, y sólo mide uno y medio de espesor en su parte más 
fuerte. Los torreones, que á modo de atalayas se encuentran á 
lo largo de la línea 6 borde del S. y N., son de planta circular y 
aislados, tres por el lado del S. y otros tres por el N.; miden 
2,40 m. de radio y 1,40 de espesor en sus muros. Las ruinas del 
más elevado alcanzan á unos 4 m. de altura; los demás sólo tie- 
nen metro y medio ó escasos vestigios. El aparejo de todas estas 
construcciones puede llamarse de sillería, pero mediano é irre- 
gular; las dimensiones de los sillares varían entre 30 y 60 centí- 
metros, y no están perfectamente escuadrados, sin que haya de 
atribuirse esta imperfección á desgastes por la acción del tiem- 
po. Para rellenar los huecos, que á veces dejan entre sí las pie- 
dras, hay otras menudas, y todas se hallan unidas con fuerte ar- 
gamasa. 

Delante del trozo de muralla que defiende el punto flaco de la 
meseta, se advierten ruinas de un antemuro ó parapeto formado 
por piedras menudas, y en el extremo E. del cerro se notan ves- 
tigios de construcciones que, sin duda, fueron algún torreón si- 
métrico ó semejante al del extremo de poniente. 

Varios fragmentos de cerámica se encuentran diseminados 
junto á las construcciones; pero ninguno del barro dicho sagun- 
tlno^ ni de antigüedad mayor que la romana, y aun parece que 
no se halla uno siquiera de esta época. No pocos tienen señales 
inequívocas en su barniz vitreo de ser de fabricación reciente, y 
otros , también barnizados de igual modo ó sin barnizar, parecen 
mucho más antiguos, pudiendo muy bien atribuirse á la Edad 
Media. 

De todo lo referido, y de la impresión que se recibe á la vista 
de las mencionadas ruinas, sobre todo cuando se las compara con 
otras de esta región, como las de Clunia, Uxama, Numancia, et- 
cétera, el que suscribe se atreve á formular las siguientes con- 
clusiones: 

I.* Que las ruinas del cerro «Torres de Carazo» son exclusi- 
vamente militares ó de fortificaciones, y no de población ó co- 
lonia. 

2.* Que de ningún modo pueden remontarse á la época an- 



EL CERRO TORRES DE CARAZO Y LA ANTIGUA CONTRBBIA 429 

terromana, como lo presumió Govantes. (Boletín, tomo l, pági- 
na 245.) 

3.* Que con escasa probabilidad pueden atribuirse á los ro- 
manos. 

4.* Que muy probablemente, por no decir cierto, son ruinas 
de la Edad Media, de castillos levantados por los árabes. 

5.* Que el antemuro y alguna vajilla pueden considerarse 
como recuerdos del paso de los defensores de D. Carlos María 
Isidro de Borbón, cuando acamparon en aquel sitio al terminar 
la guerra de los siete años. 

Donde verdaderamente se encuentran restos de población ro- 
mana cerca de Silos, es en el ccrrito denominado de Yecla^ á 
2 km. del pueblo y en la margen izquierda del riachuelo Yecla 
en su confluencia con el Mataviejas. Se han hallado fragmentos 
de barro saguntino y algunas ruinas de edificios, aunque esca- 
sas. Por otra parte, á unos 4 km. de dicho sitio, y siguiendo el 
curso del Mataviejas, se alza la ermita de Santa Cecilia, donde 
se conserva el cipo con inscripción romana , de que habla el Bo- 
lf:tín de la Real Academia, tomo l, pág. 2T2y núm. 8, que se 
halló por allí cerca, y junto á la ermita hay un puente que se 
atribuye á los romanos, aunque á mi juicio es de la misma épo- 
ca de las murallas de Silos, ó sea del siglo xm al xiv. 

Tales son los datos que he podido recoger en mi visita á Silos 
y á «Torres de Carazo», cumpliendo gustosamente el encargo 
que se dignó confiarme la Real Academia de la Historia en su 
comunicación oficial de 27 de Marzo de 1907, y sintiendo viva- 
mente que la falta de medios me haya impedido precisar las me- 
didas y distancias que llevo en esta relación consignadas. 

Aranda de Duero, 2 de Mayo de 1907. 

Francisco Naval Ayerve, 

Correspon d ien tr« 



TOMO L. 28 



430 boletín de la real academia de la historia . 



III 

EL CERRO DE MIRANDILLA 

El P. Naval ayer, 26 de Abril, visitó el cerro de Mirandilla, 
ó sea las Torres de Carazo, en compañía de dos de mis mon- 
jes. El sitio es tan escabroso, que es para mí del todo inac- 
cesible. Después de una rápida inspección de los restos de forti 
fica clones y de la poca cerámica que se encuentra en la cumbre 
de esa peña, el P. Naval quedó persuadido de que no hubo allí, 
ó al menos no aparece ahora construcción alguna romana, y que 
todo lo antiguo es árabe. Nosotros no nos atreveríamos á afir- 
marlo tan categóricamente. Es evidente, aun por la situación 
topográfica, que no hubo nunca en lo alto de ese cerro población 
alguna; pero siendo punto estratégico de suma importancia, 
siempre debió haber allí fortificación, tanto en tiempo de los ro- 
manos, como de los árabes, y aun de la guerra carlista de los 
siete años. 

En la parte Oeste de la meseta, única accesible á caballerías, 
se ven todavía los ñandamentos de un edificio con muros fiíertes 
que servía de abrigo á los soldados y hoy sirve de punto de 
partida á un recinto que rodea casi toda la meseta con torres 
donde más lo exigían las necesidades de defensa. Estas construc- 
ciones tienen todavía en ciertos puntos 2 y 3 m. de altura, en 
otros mucho menos, y en algunos ni aun los cimientos quedan. 
Por desgracia no se ha encontrado nunca ninguna inscripción. 
Nos parece que el edificio principal del Oeste puede ser romano, 
al menos en su parte inferior, y no pasará el verano sin que algu- 
no de nosotros vaya allá para estudiar mejor la cuestión y sacar 
un plano de las susodichas fortificaciones. Haremos algunas exca- 
vaciones si podemos esperar algún resultado; pero es muy poco 
probable que se encuentre allí cosa de provecho. 

Es cierto que nuestros valles estuvieron habitados en la época 
romana. En el nuestro tenemos vestigios de civilización romana 
en Yecla y en Santa Cecilia, antiguo pueblo de Tabladillo. ¡Cuan- 



MONUMENTOS IBÉRICOS DE CLUNIA 431 

to me alegraría que nuestro sabio compañero el P. Fita, D. Juan 
Catalina García y otros individuos de la Academia, viniesen aquí 
á tratar de eso! 

A cinco leguas de aquí tenemos á Clunia, que es una mina de 
camafeos, de inscripciones y medallas, "y que por desgracia no 
ha sido nunca sistemáticamente excavada y estudiada. 

Olvidábaseme decir que en el tesoro de nuestro Monasterio 
•queda una cabeza de bronce romana que llaman el ídolo de Ca- 
razo. La tradición dice que fué objeto de culto en el susodicho 
pueblo, ó en el cerro de Mirandilla que le domina, hasta el tiem- 
po de Santo Domingo de Silos, que destruyó esos restos de ido- 
latría y aprovechó la cabeza para adorno de la corona que ro- 
deaba la reserva de la Sagrada Eucaristía. No hemos oído decir 
-que se hayan encontrado en casa vestigios de civilización ó cul- 
tura romana. Nos enteraremos mejor. 

Es lo que puedo contestar á la pregunta que me hizo la Aca- 
demia. 

Fr. Ildefonso Guépin, Abad de SiloSy 

Corrrespondiente. 



IV 
MONUMENTOS IBÉRICOS DE CLUNIA 

•Al interesante monumento ibérico, hallado á fines del siglo xviii 
por D.Juan Loperráez (l) en las ruinas de las murallas de Clunia 
{hoy Peñalba de Castro), hay que añadir los no menos impor- 
tantes que motivan la relación presente, y que, á una con el pri- 
mero, demuestran la vida que tuvo aquella ciudad, capital de la 
Celtiberia, antes de ser presa de las águilas romanas. 



(i) Descripción histórica del Obispado de Osma, 1788, tomo 11, pági- 
na 327. — Hübner, Monumenta linguae ihericae^ núm xxxvi. Berlín, 1893. 



.^l 



432 boletín de la real academia de la historia. 

Hace pocos años que, revolviendo la tierra de la antigua acró- 
polis de Clunia un vecino de Pcñalba, labrador y cantero de 
profesión, vino á dar con las basas de un soberbio ediñcio roma- 
no que debió alzarse un poco más arriba y á la derecha de la 
ermita de Nuestra Señora de Castro, ya señaladas en el plano^ 
quede las ruinas formó Loperráez (l). Al remover una de ellas,, 
encontró que le servía de fundamento una gran piedra circular, 
unida con argamasa á otras cuatro menores que ella y circulares 
también, que constituían su primer fondo. Alzólas el afortunado 
é inconsciente labriego, y halló que las últimas cuatro presenta- 
ban en su cara inferior ciertos relieves, lo cual excitó su curiosi- 
dad y le decidió á conservarlas en cuanto pudiera. Una de ellas,, 
en efecto, se conservó íntegra (2), trasladándola luego después 
ú un cerrito no lejano, para que sirviera de mojón ó cosa pareci- 
da; la otra fué escuadrada por el mismo descubridor y conducida 
al hogar de su casa y expuesta más adelante ó metida en la obra 
como sillar curioso (3); á la tercera se le dio la forma y destina 
de pila para el agua, abriéndole un hueco por la cara opuesta al 
relieve; y la cuarta se debió poner en alguna obra, ignorándose 
ahora su paradero, lo mismo que el de la pila. 

Tan pronto como tuve noticia del hallazgo, ninguna diligencia 
omití para dar con los monumentos referidos; y, por último, el 
éxito feliz ha coronado mis esfuerzos, logrando encontrar y ad- 
quirir los dos primeros, que guardo en esta mi residencia de 
Aranda, sin que del todo considere perdidas las esperanzas de 
llegar á descubrir los restantes. 

El mayor de los referidos monumentos conserva todavía su 
primitiva forma, que es la de un cilindro de ancha base y poca 
altura, unido por un lado de la superficie curva á un pedestal 6 
piececillo que forma con él una misma pieza. Los demás debie- 
ron tener en su origen la misma traza; pero al descubrirlos no- 



(i) Oirá citada, tomo 11, página 321, letra D del plano correspon- 
diente. 

(2) Véase la fotografía, núm. i, en la página siguiente. 

(3) Fotografía, núm. 2, en la pág. 435. 



r 



KOHUHBHTOS IBÉRICOS HB CLUNM 43] 

presentaban ya más que restos 6 vestigios del píececillo, los 
cuales desaparecieron á los golpes del cantero. La piedra es ca- 
liza basta y no de la mejor calidad, extraída de las canteras de 
^ue está formado el subsuelo de Clunia. Ambos llevan relieves 



Monumento ibérico de Clunia, nüm. 



n 



434 boletín de la real academia de la historia. 

en una de sus caras circulares, bordeando el contorno de la mis- 
ma una faja circular de poco resalto. Las dimensiones del mo- 
numento íntegro alcanzan á 1,15 m. de altura, contando el pie- 
Cecilio , por 80 cm. de ancho en su diámetro y 29 de grueso. Eí 
menor, tal como se halla en la actualidad, mide 61 cm. de largo 
por 44 de altura; pero debió tener en su origen unos 70 cm. de 
diámetro en su círculo. 

La ñgura principal que se destaca en ambos monumentos y 
que, según referencias de quien los encontró, se distinguía asimis- 
mo en los dos cuyo paradero se ignora, es el jinete ibérico; de- 
bajo del cual se observa en el menor de ellos una inscripción 
ibérica, borrada ó desaparecida en el mayor, si es que alguna 
vez la tuvo. El jinete empuña con la derecha una especie de en- 
seña militar, formada en el monumento mayor por t|;es rodelas 
ó escudos vueltos al revés y ensartados por la embrazadura con 
una barrita que se dobla al pasar por el hombro, mientras que 
sostiene con la mano izquierda las riendas del caballo. Delante 
de éste, y correspondiendo á su pierna delantera, hay una rodela 
invertida, y más arriba otra en su posición natural , que forma 
parte de los arreos del jinete y aparece como suspendida en el 
cuello del caballo. En el campo y en fila vertical, debajo de la 
cabeza del cuadrúpedo, se divisan otras cuatro rodelas al revés^ 
como lo denuncian sus embrazaduras, que el artista cuidó de se- 
ñalar muy visibles como en los demás escudos invertidos. Iguales 
emblemas ó insignias ostenta el jinete del monumento menor, 
con la diferencia de no llevar la enseña más de un escudo y de 
terminarse en una ñámula ó banderolita; además, no se dibujan 
sino una rodela sobre el caballo y tres en el campo. Y aunque 
en este segundo monumento no se distingue la inversión de las 
rodelas, ni éstas se esculpieron con la necesaria perfección para 
no confundirlas con otro objeto cualquiera, se infiere que lo son 
por su analogía con Jlas del primero; en cambio, la rodela pro- 
pia del jinete se manifiesta muy visible y enorme, cubriendo en 
gran parte al guerrero. La inscripción que á este monumento 
acompaña no ofrece dificultad en su lectura, salvo en el an- 
tepenúltimo carácter, que aparece dudoso y poco grabado. Leo 



r 



MONDMBNTOS IBÉRICOS DB CLUNIA 435 

así: A'tl^tP'*'(''Mr*t< que puedej traducirse KaRIARAl- 
CLINI 

La técnica seguida en el dibujo y labra de las ñguras guarda 



visibles analogías con la de los relieves egipcios, si atendemos á 
que se graban de perfil en bajorrelieve plano, redondeando ó bi- 
selando los contornos, y á que se dibujan de frente el pecho y 
los ojos. Manifiesta es, por lo demás, la desproporción, rigidez y 
falta de perspectiva en el conjunto; defectos que se advierten 



43^ BOLETÍN DB LA RB4L ACADBMU DE LA HISTORIA. 

más acentuados en el monumento menor, y que tal vez sea me- 
nos antiguo que el otro, del cual parece copia ó imitación grosera. 
Huelga demostrar que los monumentos en cuestión deben ad- 
judicarse al arte ibérico ó indígena; pues si las circunstancias del 
sitio y posición en que se hallaron y la traza de sus ñguras no lo 
convencieran, la inscripción ibérica lo decidiría sin género algu- 

• 

no de duda. Y partiendo del supuesto, admitido generalmente por 
los arqueólogos, que esta clase de monumentos son estelas fune- 
rarias, no parece difícil la interpretación de las mencionadas figu- 
ras. Los jinetes representan jefes ó guerreros ibéricos, victorio- 
sos en sus lides contra los romanos; los escudos invertidos podrían 
significar batallas ganadas al enemigo, tantas por lo menos en nú- 
mero, cuantas rodelas figuran en la enseña militar, que el gue- 
rrero empuña en aire de triunfo; los escudos en fila delante del 
caballo y en el campo indicarán la graduación del jefe ó las di- 
visiones de tropa sobre las cuales ejerció mando. 

Del estudio comparativo que se estableciera entre los presen- 
tes monumentos y otros ibero-romanos, podría deducirse que 
la ibérica ciudad de Ciunia tuvo un arte propio, el cual perseveró 
por largos años bajo la dominación romana. /\sí lo convencen la 
forma de los monumentos descritos, igual, sin duda, á la que tuvo 
el descubierto por Loperráez (hoy extraviado), y la que ofrecen 
algunos otros procedentes de Ciunia romana y de sus inmedia- 
ciones. Prescindiendo ahora de los hallados en Lara de los Infan- 
tes, calificados de ibero-romanos por un ilustre Académico (l), y 
del que puede verse en una casa de Peñaranda de Duero (2), tam- 
bién procedente de Ciunia y cuyos adornos en relieve son pare- 
cidos á los de Lara, es muy de tener en cuenta la estela rectan- 
gular, alta un metro, ancha 65 cm., que existe en San Juan del 
Monte (cerca de Peñaranda), y que se ostenta en la pared exte- 
rior de la casa núm. 6 de la Plaza Mayor del mismo pueblo. 
Contiene la estela un jinete en relieve, casi idéntico á los descri- 



(i) El limo. Sr. D. José Ramón Mélida, en su Discurso de recepción en 
la Academia. Madrid, 1906, pág. 51. 
(2) BoLBTÍN, tomo xLvii, año 1905, pág. 403. 



MONUMENTOS IBÉRICOS DB CLUNIA 



437 



tos, con la ensena militar formada por dos rodelas; debajo de él 
se halla la siguiente inscripción en caracteres romanos, que pa- 
recen del II siglo: 



SBGIO ^ LOVGBSBRICO 



AIONlS*P «Aro^PRn 



ET • CAENO . P • D • S • 



A Segio Lougeserico, 
hijo de Aión, su her- 
mano Antón y su hijo 
Cenón le hicieron este 
monumento á sus ex- 
pensas. 



rr. 



Con esta inscripción se relaciona, por el nombre de Antón, la 
que puede aún leerse en el muro de f)oniente de la iglesia de 
Coruña del Conde, publicada con algún error por D. Juan Lo- 
perráez y reproducida por Hübner, núm. 2.786. Dice así, deba- 
jo de una estrella de 8 puntas: 






ATTVAE • BOV 
TIAE'BOVTI-P- 
INTERCATIENS' 

AN XXXII 
AIVS • AKTON'VS 

VXOSPC 



Loperráez lee " 
eq u i vocadamen- 
te AT'EIAE en 
vez de ATTVAE; 
obra citf tomo 11, 

Pág. 357. 



A Attua Boutia, 
hija de Boutio, natu- 
ral de Intercatia, de 
33 años de edad. 
Aio Antonio, á su 
mujer, cuidó de la- 
brar este monu- 
mento. 






Ojalá que en otro informe podamos dar noticia de los monu 
mentos ibéricos perdidos, y que debieron ser no menos intere- 
santes que los reseñados. 

Aranda de Duero, 5 de Mayo de 1907. 

Francisco Naval Ayer ve, 

Correipondiente. 



vi'' 



M 



Ai 



Jf 






438 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORU. 



V 

LAS MURALLAS ROMANAS DE SEVILLA 

Honrados por la Academia con el encargo de informar acerca 
de la conveniencia de que sea declarado monumento nacional el 
conjunto de los restos subsistentes de las murallas romanas de 
Sevilla, y examinado el informe emitido sobre el particular en la 
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y por ella 
aprobado, nos ocurre desde luego que el asunto pide ser exami- 
nado desde dos puntos de vista distintos: el puramente arqueo- 
lógico, para precisar el mérito del monumento en cuestión; y el 
que llamaremos legal, puesto que las reclamaciones nobles y le- 
gítimas de la Comisión de monumentos artísticos é históricos de 
Sevilla á las Reales Academias se han fundado en la amenaza que 
sobre tales restos pesan por virtud de acuerdos ó propósitos del 
Ayuntamiento de aquella ciudad. 

Sobre esto es oportuno y necesario decir ahora, aunque con 
ello se invierta el orden de los puntos propuestos, que el Ayun- 
tamiento sevillano cae con semejantes propósitos en notoria fal- 
ta de consecuencia á otros anteriores, honrosos, y en la más no- 
toria é indisculpable de desprecio á la historia urbana. Nos mue- 
ven á hablar así las siguientes circunstancias, muy dignas de ser 
tenidas en cuenta ea esta ocasión: dicho Ayuntamiento, aten- 
diendo debidamente á la conservación de las riquezas artístico- 
históricas que son timbres de gloria local, acordó en 23 de Oc- 
tubre de 1867 conservar el trozo que de las murallas subsiste, 
hacerlo restaurar, defenderlo de los vejámenes ocasionados por 
la incultura, colocando delante una verja, y proclamar su impor- 
tancia» en una lápida conmemorativa fijada al efecto en uno de 
los cubos. Es doloroso decir que incumplidos quedaron estos 
acuerdos, los cuales renovó en 26 de Abril de 1 869 la misma 
Corporación municipal, sin que por esto se cumplieran tampo- 
co; con lo que han venido perjudicando al monumento las inju- 
rias que le han inferido y siguen infiriéndole «los hombres más 



LAS MURALLAS ROMANAS DE SBVILLA 439 

que el tiempo», dice con granea expresión la Comisión sevillana 
en el oñcio, por el cual pide sean declaradas las murallas monu- 
mento nacional; y lo pide con urgencia, porque lo es c ponerlas 
á cubierto de toda destructora asechanza», según escribe la mis- 
ma Comisión, justamente alarmada ante los dichos propósitos de 
aquel Ayuntamiento, los cuales son de vender parcelas de terre- 
no ante murallas. 

Justifica sobradamente la inquietud de la Comisión de monu- 
mentos el hecho de que por un mal entendido celo por parte del 
Municipio sevillano, y, sin duda, por causa de intereses particu- 
lares que supieron disimular el intento unas veces con las con- 
veniencias ó comodidad del vecindario, otras veces con el pre- 
tendido mal gusto de algunas de las puertas construidas ó recons- 
truidas en distintos tiempos, fueron éstas derribadas por los años 
de 1 86 1 á 1 869, contra el parecer de la Academia de San Fer- 
nando. Una de las puertas demolidas, la de Triana, se atribuía 
al célebre arquitecto Juan de Herrera. 

Por estas indicaciones puede entenderse que la obra de forti- 
ficación sevillana, de la cual forma parte dichas puertas, y según 
ha llegado á nuestros días, con sus varias reparaciones y recons- 
trucciones, es obra en que dejaron su huella las distintas gen- 
tes que se disputaron la posesión de la noble y privilegiada 
ciudad. 

Esta consideración, que nos lleva por la mano á tratar del as- 
pecto artístico-histórico del asunto, impone la necesidad de de- 
clarar que, aparte las indicadas puertas reconstruidas con carác- 
ter ornamental por los siglos xv al xvu, según queda indicado, 
los lienzos y torres de las murallas, reparados en parte por los 
Reyes de Castilla y antes por Abderrahmán II, son, como se 
aprecia en el trozo conservado, de fábrica romana. Su íortaleza 
y buena disposición fué celebrada por el rey D. Alonso el Sabio 
en su Coránica (l); y modernamente las mejores noticias descrip- 
tivas del monumento, oportunamente registrado por Cean Ber- 



(i) Coránica de España que mandó componer el Serenísimo rey D. Alón- 
so, llamado tel Sadio». Vallado! id, 1604. 



n 



440 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

múde2 en el Sumario de las antigüedades romanas (i), son las 
hechas por el inolvidable D. Pedro de Madrazo en el volumen 
que consagró á las bellezas (2) artísticas de Córdoba y Sevilla, 
y por el celoso académico correspondiente D. José Gestoso en 
su obra Sevilla monumental y artística (3). 

No ha olvidado citar este diligente y sagaz investigador el tes- 
timonio de Aulo Hircio, de que Julio César halló ya la ciudad, 
cuya fundación se atribuía á Hércules, circuida de murallas; y 
enterradas éstas en parte, cual hoy se hallan, á consecuencia del 
natural crecimiento de las tierras, sería interesante comprobar si 
en los fundamentos de ellas hay restos de aparejo del llamado 
ciclópeOy 6 sea del tipo miceniano, como el de Ibros (en la pro- 
vincia de Jaén), ó de otras construcciones ante-romanas de An- 
dalucía. 

La parte visible en el trozo que se conserva, comprendido en- 
tre las puertas de Córdoba y de la Macarena, es de hormigón, el 
ofius incertum de Vitruvio, tanto en las cortinas como en las to- 
rres , que son siete, todas de planta rectangular, menos una que 
la tiene poligonal, lo que parece indicar origen arábigo. El re- 
cinto es doble. En su galería, interior ó barbacana los arcos son 
de medio punto, las bóvedas de medio cañón, y en los trozos re- 
construidos de arista obsérvanse que las reparaciones fueron he- 
chas unas con ladrillo y otras con mampostería. Los merlones 
son sencillos, y algunos están terminados en forma piramidal. 

Dichas reparaciones y reconstrucciones hechas en tales mura- 
llas por árabes y cristianos, si quitan pureza á la fábrica romana, 
no quitan importancia , y acaso la aumentan al monumento his- 
tórico, que, á pesar de aquéllas, conserva en su físonomía gene- 
ral la característica romana, pudiendo corresponder su construc- 
ción, como quiere el Sr. Gestoso, á los buenos tiempos de la do- 
minación de Roma. Se trata, pues, de los muros de Hispalis] la 



(1) Sumario de las antigüedades romanas que hay en España, por don 
J. A. Cean Bermúdez, pág. 248. 

(2) Recuerdos y bellezas de España. — Córdoba y Sevilla y por D. P. de 
Madrazo, pág. 1 16. 

(3) Tomo 1, págs. 1 5 á 20. 



LAS MURALLAS ROMANAS DE SBVILLA 44 1 

Colonia Julia Rotnulea^ cuya importancia en la Hética señalada 
por Estrabón y por Plinio atestiguan numerosos monumentos 
epigráficos y artísticos, entre los cuales, sin disputa, son los más 
importantes dichos muros y las dos hermosas columnas, restos 
de alguna magna construcción, que hoy adornan la Alameda de 
Hércules. 

Ocioso sería, después de lo expuesto, encarecer la convenien- 
cia de que, por respeto á la historia de tan ilustre ciudad, por 
decofo nacional y en interés del arte, que no cuenta ciertamen- 
te con muchos ejemplares de esa edad y de ese género, se pro- 
cure la conservación de tan notable resto de la grandeza roma- 
na por el único medio que dentro de nuestras leyes pueden de- 
mandarlo la cultura y el amor patrio, defendiéndola y poniéndola 
á salvo de esas «asechanzas» indicadas oportunamente con plau- 
sible celo por la Comisión sevillana, que, como dícese muy bien, 
en el informe de la Academia de San Fernando, sería calificado 
de bárbaro por los muchos extranjeros que visitan aquella risue- 
ña ciudad privilegiada por la Naturaleza y por el arte mismo. 

En consecuencia, la Academia, cumpliendo dignamente los 
fines de su instituto y de acuerdo con lo propuesto por la de 
San Fernando, debe pedir con la posible urgencia al Gobierno 
de S. M. que las murallas de Sevilla sean declaradas monumento 
nacional^ y que al amparo de la ley sean restauradas y conser- 
vadas. 

Madrid, 5 de Abril de 1907. 

Eduardo Saavedra. — ^José Ramón Mélida. 



442 BOLBTÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



VI 

EL TEMPLO DE SANTA EULALIA EN MÉRIDA 

Designado por nuestro digno Director para informar á esta 
Real Academia acerca de la solicitud enviada por D. Julio Nú- 
ñez Enciso, vecino de Mérida, en la cual expone la conveniencia 
de que obtenga la declaración de monumento nacional la antigua 
basílica, hoy templo parroquial de Santa Eulalia de la ciudad ci- 
tada, debo decir que esa aspiración ha sido objeto de gestiones 
por parte de la Subcomisión de Monumentos de Mérida, y que 
en ocasión para mí memorable, expresé á esta docta Corporación 
el dolor que sentía mi ánimo viendo el desamparo en que hallá- 
base tan interesante monumento, para el cual, el amor ala Pa- 
tria, el adelantamiento de la Ciencia, no menos que el celo reli- 
gioso, estaban reclamando trabajos é investigaciones de altísimo 
interés. 

En la misma oportunidad (l), nuestro docto compañero el 
Rdo. P. Fidel Fita, abogaba por la mencionada declaración, pro- 
cediéndose por el Estado á la restauración del monumento. 

Ocurrido el martirio de la santa niña en el día lo de Diciem- 
bre del año 304, y alcanzada poco después la paz de la Iglesia, 
no pasó mucho tiempo sin que la piedad de sus conciudadanos 
levantase un templo en el lugar en que diera su vida confesando 
su fe. Y, en efecto, alzábase ya en el mismo siglo iv en que Au- 
relio Prudencio nos lo describe, revestido de mármoles, tanto del 
país, como traídos de remotas tierras, cubierto de doradas te- 
chumbres y ostentando su pavimento rico mosaico que semejaba 
verde pradera esmaltada de vistosas flores (2), rodeando tan de- 



(0 3 ílc Junio de 1900. 

(2) HiCy ubi marmore perspicíio 

Airia luminat alma nitor 
Etperegfinus &* indigena. 
Reliquias cineresque sacros 
195 Servat humus veneranda sinu. 



EL TEMPLO DE SANTA EULALIA EN MÉRTOA 443 

coroso conjunto el cuerpo de la celestial mártir, depositado bajo 
«1 altar mayor. 

No tenemos más puntuales noticias sobre la devoción á Santa 
Eulalia y su templo en el siguiente siglo; mas en el vi le vemos 
constituido en brillantísimo centro, del cual irradian la vida y los 
acontecimientos más salientes de la gran ciudad. 

Paulo diácono, que ejercía su ministerio en la indicada iglesia, 
deseoso de consignar las maravillas de que la misma era teatro, 
•escribió su opúsculo: de vita et miraculis Patmum emeritensiuniy 
recogiendo tan interesantes noticias el P. Flórez en el tomo xni 
■de su España Sagrada. 

Vio el obispo Liberio durante su pontificado la muerte de 
Eulalia y el triunfo de la Iglesia, pero no podemos señalar entre 
-él y sus sucesores Florencio, Idacio y Patruino, que en el mismo 
-siglo florecieron, á cuál cupo la gloria de levantar el templo; mas 
nos consta por el testimonio del citado Paulo que el metropoli- 
tano Fidel mejoró notablemente la fábrica, adornándola con dos 
torres. 

Unidos al templo existían otros edificios para alojamiento de 
los capitulares, ministros y serviciarlos del mismo, así como para 
los niños que tomaban parte en la celebración de los divinos 
oficios, relatándonos el citado autor la visita que, una noche des- 
pués de cantados los maitines, hizo al niño Augusto que se ha- 
llaba enfermo, la maravillosa visión por éste tenida y su santa 
muerte. 

Era arcediano, ó abad de la iglesia, á la sazón el clérigo Re- 
dempto, que ocupando largo tiempo su cargo alcanzó los días 
del obispo Masona. 

Fué el ilustre obispo Fidel griego de nación y hábil médico y 
probablemente trasladóse á Mérida para ejercer su ciencia que 
abandonó más adelante, viéndole elegido para regentar la grey 



Teda corusca super ruHlant 
De laquearibtís aureolis^ 
Sax^que caesa solum variant: 
Moriims ut rosulenta pufes 
200 Prata rubescere multimodts. 



^ 



444 BOLBTÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

emeritense que bajo su sabia dirección alcanzó paz y bienestar 
de que en inmediata época anterior había carecido. 

Vivía por entonces en la ciudad un caballero principal perte- 
neciente al orden senatorio y poseedor de muy dilatada hacien- 
da, casado desde hacía poco con una dama asímimo de ilustre 
condición. Grave dolencia vino á ponerla en gravísimo trance, 
pues habiendo perdido la vida el ser que llevaba en sus entrañas, 
mortífera infección invadíala por momentos, sin que ninguno de 
los médicos llamados se atreviera á efectuar la operación que 
juzgaban harto arriesgada. Acudió el esposo ante el Obispo y con 
lágrimas en los ojos le rogó pasase á curarla. Contestóle Paulo 
que sus manos estaban consagradas al altar, por lo cual no le era 
lícito hacer lo que le pedía; mas, sin embargo, pasaría á visitar á 
la enferma, ordenando á los demás médicos lo que hubieran de 
hacer. Mas comprendiendo el caballero que sólo en Paulo estaba 
la salvación de la que tanto amaba, suplicóle una vez y otra to- 
mara el cuidado á su cargo, y acompañándole los eclesiásticos en 
su ruego, obtuvieron del prelado la oferta de que demandaría 
con instancias la inspiración divina y obraría después. 

Pasó á la iglesia de la Santa Mártir y postrado perseveró du- 
rante todo el día en oración, hasta que llegada la noche, levan- 
tóse en medio de la ansiedad del concurso que abrió su pecho á 
la esperanza viéndole dirigirse á la casa de la enferma. Llegando 
á presencia de ésta quedó sumido en fervorosa oración; después, 
impúsola sus manos en nombre de Dios y tomando un férreo 
instrumento abrió los tejidos con habilidad pasmosa, extrayendo 
el cuerpo del infante ya en estado de corrupción. 

No tuvo límites ía alegría de los esposos, que no sabiendo cómo 
agradecer al venerado Obispo el favor recibido, hiciéronle dona- 
ción de la mitad de sus cuantiosos bienes que componían el más 
importante caudal de la provincia. No quiso aceptar Paulo, pero 
hubo de acceder á ello en vista de sus extremadas instancias. 

Más adelante, habiendo ambos cónyuges salido de esta vida 
dejándole por heredero, hallóse Paulo poseedor de toda la ha- 
cienda en lo que salieron bien favorecidos los pobres y la iglesia 
de Santa Eulalia. 



EL TEMPLO DE SANTA EULALIA EN MÉRIDA 445 

Algún tiempo después desembarcaban en las márgenes del 
Guadiana, entonces puerto comercial de extenso tráfico, unos 
mercaderes griegos que no dejaron, como era costumbre, de 
presentarse ante el prelado pidiendo su bendición. Enviáronle 
algunos presentes al siguiente día con un joven llamado Fidel 
que interrogado por el Obispo sobre el lugar de su naturaleza y 
su familia, resultó ser hijo de su hermana. Abrazándole y lloran- 
do enternecido llamó á los mercaderes diciéndoles que conserva- 
ría al mozo á su lado, y como quiera que éstos le opusieron lo 
necesario que les era, les advirtió tendrían un viaje infeliz si per- 
sistían en llevarle. Atemorizados los griegos y enterados del 
parentesco que con el Obispo le unía, desistieron de su empeño 
y recibiendo de Paulo valiosos obsequios, con otros que les en- 
tregó para su hermana, partiéronse gozosos. 

Dedicado el joven desde aquel punto al estudio de las divinas 
letras, creció en ciencia y en virtud, recibiendo las sagradas órde- 
nes hasta el diaconado, y cuando más adelante el peso de los 
años impidió á Paulo ocuparse del gobierno de su iglesia, orde- 
nóle por su coadjutor, declarándole heredero de sus bienes, los 
cuales quedarían á la muerte de Fidel adjudicados á la Iglesia 
emeritense. 

Paulo, entretanto, escogía una estrecha celda en la basílica 
de Santa Eulalia donde terminó, años después, su extensa y ejem- 
plar existencia. 

No fué largo el pontificado de Fidel; el P. Flórez, á falta de 
datos ciertos, le asigna unos diez y siete años, durante los cuales 
rigió su iglesia en medio de la mayor tranquilidad. Habiéndose 
súbitamente arruinado el atrio, ó palacio episcopal, lo levantó de 
nuevo con mayor magnificencia. 

Generoso en extremo, acudió constantemente en auxilio de los 
necesitados, siendo innumerables las personas que favoreció con 
sus larguezas, hasta que sintiendo, por permisión divina, su fin 
próximo, retiróse á la iglesia de Santa Eulalia, y después de hacer 
vida penitente y de perdonar á todos sus deudores, terminó su 
vida hacia el año 5/1» siendo allí enterrado en el mismo sepul- 
cro de su tío y antecesor. 

TOMO L. 29 



446 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Aparece después el insigne Masona, de ilustre familia visigóti- 
ca, clérigo de la iglesia de Santa Eulalia, que por sus méritos y 
virtud, atrajo de todos las miradas, siendo exaltado al trono me- 
tropolitano, alcanzando en sus días tanto la ciudad emeritense, 
como su iglesia, el más elevado grado de prosperidad. 

Levantó muchas iglesias, edificó varios monasterios, siendo 
asimismo fundador de un magnífico hospital ricamente dotado, 
con numeroso personal de médicos, á los que se exigía recorrie- 
ran constantemente la ciudad recogiendo cuantos enfermos en- 
contrasen, ya fuesen del país, ya extraños. Su liberalidad no se 
agotaba nunca, y al diácono de Santa Eulalia Redempto teníale 
entregados 2.000 sueldos para en cualquier momento atender á 
las necesidades urgentes. 

Llegando á oídos del rey Leovigildo la fama de tan beneméri- 
to pastor, intentó hacerle abrazar la herejía arriana, y no consi- 
guiéndolo, envió á Mérida por obispo á un arriano llamado 
Sun na, con objeto de perturbar la tranquilidad que allí se disfru- 
taba. Apoderóse el intruso de varias iglesias é intentó apoderarse 
igualmente de la basílica Eulaliana. Opúsose tenazmente Maso- 
na, como se opuso el pueblo, y no pudiendo el arriano conseguir 
su intento, escribió al Rey pidiéndole protección. 

Determinó el monarca que ambos defendieran en público sus 
respectivas doctrinas, y noticioso Masona del suceso que se pre- 
paraba, encaminóse á la iglesia de la Santa Mártir, y allí, ante el 
altar que cobijaba su sagrado cuerpo, permaneció tres días, aper- 
cibiéndose á la batalla, en oración y ayuno; saliendo desde allí 
en busca de su competidor, que poco después húbose de pre- 
sentar rodeado de sus secuaces, con prematuros alardes de 
triunfo. 

Comenzada la discusión, bien pronto el hereje vióse acorrala- 
do por la severa lógica y grave majestad de las palabras del sier- 
vo de Dios, en que vibraba la fe en medio de arrebatadora elo- 
cuencia que llenó de entusiasmo al auditorio, viéndose precisado 
á levantar el campo, derrotado y cubierto de ignominia, el que 
con tanta fatuidad había acudido á la palestra; en tanto que el 
ilustre pastor, rodeado de su pueblo fiel, que lleno de gozo le 



EL TEMFI.O DB SANTA EULAUA BM MÉRIDA 447 

acompañaba, trasladábase al tempk> de Santa Eulalia en el que 
«dieron gracias á su gloriosa patrona por el favor recibido. 

No terminaron aquí las tribulaciones de Masona, pues habién- 
dole Leovigildo mandado comparecer en su Corte, hubo, sin di- 
lación, de abandonar su rebaño, que le vio partir con el mayor 
-dolor y desconsuelo. 

Llegado á Toledo, reprendióle el Rey con aspereza por su 
constancia en la fe, al mismo tiempo que le exigía entregase la 
túnica de Santa Eulalia, á lo que se negó el Obispo. 

Envió el Rey ministros á Mérida con orden de buscarla, tanto 
en el tesoro de la basílica de la Santa, como en el de la iglesia 
antigua, 6 catedral Metropolitana, y como no la hallasen, volvié- 
ronse á Toledo sin conseguir su intento; con lo cual el monarca, 
más y más enfurecido, envióle á un destierro, para el cual partió 
Masona con la satisfacción de haber podido salvar la preciosa re- 
liquia que cuidadosamente oculta llevaba bajo sus vestiduras. 

Nuevas tributaciones sufría por entonces la cristiandad emeri- 
tense, pues habiendo Leovigildo enviado á uno de sus ministros, 
llamado Nepopis, en calidad de Obispo para sustituir á Masona 
en su Sede, apoderóse el intruso de los lugares que éste retenía 
en su poder cuando ocurrió su destierro. 

Ábrense al fin, providencialmente, para Masona las puertas de 
su encierro y encamínase á Mérida á la que se acerca rodeado de 
inmensa muchedumbre que en busca de su pastor habíale sah'do 
al camino. 

Conocedor Nepopis de la venida del prelado, poseído de te- 
rror, preparó su fuga; y entrando en el tesoro de la iglesia emeri- 
tense toma copioso botín de plata é insignes ornamentos, carga 
buen número de carros, sacándolos de noche ocultamente, huyen- 
do él mismo con escasos compañeros por diferentes caminos. Mas 
ocurrió que vinieron á encontrarse aquellos con el numeroso cor- 
tejo que acompaba á Masona, quien al verlos preguntó: {Qué 
hombres y qué carros son esos? Siervos tuyos somos, respondie- 
ron los carreros. ¿Qué lleváis en esos carros?, volvióles á pregun- 
tar. Cosas son de Santa Eulalia, dijeron ellos, de que se apoderó 
Nepopis, llevándonos á nosotros mismos eñ cautiverio. Mandóle 



44^ BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

regresasen á Mérida y poco después llegaba á la ciudad el in* 
menso concurso, pasando, desde luego, el desterrado, entre la 
multitud llena de gozo, á dar gracias en su templo á la insigne 
Mártir. 

Ocurrida poco después la muerte de Leovigildo, no tardó su 
hijo Recaredo en abrazar la fe católica. 

No fueron pocos los obispos arríanos que se convirtieron en 
aquella sazón; mas otros no lo hicieron, á pesar de lo cual queda- 
ron en sus Sedes, esperando el Rcíy que no tardarían en con- 
vertirse. 

A todo esto, continuaba Sunna apoderado de las mismas igle- 
sias de que se hiciera dueño en un principio, y más aferrado cada 
día en su natural maldad, puesto de acuerdo con algunos condes 
que tenía á su devoción, trató de quitar la vida á Masona. En 
unión de los conjurados pasó á visitar al Obispo, al cual el conde 
Witerico había de dar muerte; pero al observar los visibles es- 
fuerzos con que inútilmente pretendía éste desenvainar la espada, 
sin poderlo conseguir, desconcertados ante lo extraño del suceso 
retiráronse temerosos, y Witerico, arrojándose á los pies de Ma- 
sona, le relató el intento que allí los había llevado, haciéndole sa- 
ber otra nueva traición que le tenían preparada para el día de 
Pascua, en que el prelado, después de la misa, acompañado de su 
clero se dirigía la procesión á la iglesia de Santa Eulalia, tenien- 
do determinado disponer á la puerta de la ciudad que se atrave- 
saba para llegar al templo, situado extramuros, muchos carros- 
cargados, al parecer, de trigo, pero en realidad con copiosa pro- 
visión de espadas y palos, con cuyo artificio armados los arríanos 
en el momento oportuno, caerían sobre el piadoso concurso, ma- 
tando á todos sin distinción. 

Hallándose presente el duque Claudio, de noble familia roma- 
na y por entonces gobernador de Mérida, no tardó en reducir á 
prisión á los conjurados, incluso á Sunna, quedando Witerico en 
libertad, en gracia al arrepentimiento que demostraba. Este mal- 
vado es el mismo que á vuelta de crímenes y traiciones vino á 
perecer desastrosamente en Toledo, después de ocupar breve 
tiempo el trono visigodo. Consultado Recaredo de lo que con- 



EL TEMPLO DE SANTA EULALIA EN LÉRIDA 449 

viniera hacer con el falso Obispo, dijo sería perdonado si se con- 
vertía; de no hacerlo, sería desterrado. Poco después salía Sunna 
para el destierro, quedando Masona en pacíñca posesión de las 
basílicas todas de su diócesis. 

Uno de los principales conjurados, llamado Vacrila, logró eva- 
dirse, refugiándose en el templo de Santa Eulalia, y no atrevién- 
dose Claudio á arrancarle de tan venerando asilo, escribió á Re- 
caredo lo ocurrido, aguardando la determinación del monarca. 
Fué ésta, que, pues había buscado asilo bajo la tutela de la San- 
ta, á la misma había de servir perfectamente con su mujer, sus 
hijos y su patrimonio, como su último serviciado, á cuyo efecto 
había de marchar descalzo y desprovisto de traje fastuoso de- 
lante del caballo del abad que presidiera en la basílica. Hízole 
venir Masona á su presencia, hablóle paternalmente exhortán- 
dole á perseverar en la fe que había abrazado, y como la orden 
del Rey había de cumplirse, dispúsose el cortejo, que salió de la 
basílica de la Santa. Redempto, que en el templo presidía, montó 
á caballo, caminando delante Vacrila, que en una mano llevaba 
el báculo del abad su amo y la brida en la otra, dirigiéndose al 
centro de la ciudad. Llegados al atrio episcopal, el piadoso Ma- 
sona concedió la libertad á Vacrila con su mujer é hijos, deján- 
dole, además, dueño de su hacienda. 

Este hecho ocurría en el año 587» en los comienzos del rei- 
nado de Recaredo. 

En el siguiente año 588 ocurrió la rebelión de las Gallas, que, 
movida por varios condes, en unión del Obispo arrianoAthaloco, 
puso en grave aprieto á la fiel cristiandad de Narbona. Acudió 
prontamente por mandato de Recaredo el duque Claudio, y 
cayendo sobre los rebeldes francos derrotólos completamente. 
Conocida en Mérida la victoria de Claudio, á quien los fieles 
emeritenses profesaban tierna gratitud, reuniéronse éstos con Ma- 
sona en el templo de la mártir Eulalia, cantando himnos de gra- 
titud, continuando las alegrías en las siguientes Pascuas, en que 
la multitud por calles y plazas veíase discurrir alborozada. 

Continuó Masona rigiendo la diócesis, que disfrutó años de paz 
hasta el 597, en que, viéndose cargado de años y flaco de fuer- 



450 BOLETÍN DSf LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

zas, entregó el gobierno de su iglesia al arcediano Eleuterio, que 
debía sustituirle hasta su muerte; mas al ver por los primeros 
pasos cuan poco tino demostraba éste para el difícil cargo, á 
pesar de hallarse gravemente enfermo, acudió en su gran tribu- 
lación al templo de la Santa, haciéndose llevar en una silla. Oró,, 
postrado en tierra, y no tardando el auxilio divino, viéronle 
levantarse confortado y animoso, no ya como doliente, sino más 
bien como resucitado. 

Nueve años más vivió después del indicado suceso, hasta 
el 606, en que pasó de esta vida, siendo sepultado en la basílica 
Eulaliana, en una pequeña cripta cerca del altar mayor, lugar 
que asimismo sirvió de enterramiento diez años después á Ino- 
cencio y otros diez y seis años más tarde á Renovato, respecti- 
vamente sucesores de Masona en la Sede metropolitana. 

Desconocemos al presente el lugar donde se esconden estos 
sepulcros, y lo que es aún más doloroso, desconocemos también 
el depósito actual del cuerpo de la ínclita Mártir. Ya hemos visto 
por el testimonio de Paulo diácono la especial devoción de que 
era objeto, cual tesoro precioso alrededor del cual giraban los 
afectos todos de la cristiandad emeritense, y con la misma vene- 
ración hubo de perseverar durante el transcurso de la época visi- 
gótica, tributándole constante devoción propios y extraños, sien- 
do visitado á mediados del siglo vii por el glorioso San Fruc- 
tuoso, más tarde obispo de Dumio y de Braga. 

Llegada la invasión musulmana, aun cuando sujeta á vej,acio- 
nes, siguió la cristiana grey practicando libremente el culto divi- 
no, al cual continuó siempre afecta la basílica de Santa Eulalia^ 
perseverando en su Sede los obispos hasta muy poco antes de la 
reconquista de la ciudad por Alfonso IX, pues sabemos que en 
el año 1 1 19 hallábase de algún tiempo antes extinguida la serie 
de sus obispos, según se expresa el papa Calixto II en su bula 
de traslación á Santiago de Compostela de la Sede emeritense» 
De todos modos, sujetos á temores y sobresaltos en circunstan- 
cias azarosas que perduraron por cuatro siglos bien cumplidos, 
no es de extrañar procurasen los cristianos poner en salvo aque- 
llos venerandos restos, y seguramente hubieron de esconderlos 



SL TEMPLO DE SANTA EULALIA EN MÉRIDA 45 1 

en alguna de las circunstancias en que la necesidad más apretaba, 
ya en ocasión del asedio y toma de Mérida por Muza (año 713)» 
ó de la insurrección movida contra el califa cordobés Mohamed, 
hijo de Abderrahmán, que, acudiendo á sofocarla, tomó la ciu- 
dad (año 862), arrasando sus murallas, derribando el arco que á 
la entrada del puente daba á la misma ingreso y dejando tan solo 
en pie el castillo, allí mismo situado, ó acaso por los días de la 
invasión de los almohades, tan temidos por su fanatismo y bar- 
barie. 

Ambrosio de Morales, citado por el P, Plórez, dice que en. la 
iglesia de Santa Eulalia, haciéndose obra en tiempo de los Reyes 
Católicos (año 1 500, según Moreno de Vargas), se descubrió en 
una concavidad de la pared, cerca del altar mayor, una caja 
donde había cabezas y huesos de hasta doce ó catorce santos, y 
supone aquel autor pudieran ser restos de prelados emeritenses. 
De todos modos, vese con qué solícito cuidado acudieron los 
fieles emeritenses á resguardar aquel venerado depósito, no pu- 
diendo dudarse que con el mismo celo hubieron de ocultar el 
cuerpo de su patrona; de tal modo, que perdiéndose y desvane- 
ciéndose paulatinamente desaparece de la vista de las generacio- 
nes sucesivas, que, buscando explicación al hecho por una tras- 
lación del mismo, dan entrada á diversas versiones acerca de su 
paradero, suponiéndole unos autores en Barcelona, otros en Ovie- 
do, ó, finalmente, en la catedral de Elna en el Rosellón. 

No merece refutarse la primera conjetura que toma origen de 
una confusión con la mártir barcelonesa. Toma pie la segunda 
en el cronicón del obispo D. Sebastián (acaso del rey Alfonso), 
ó más bien en lo que le adicionó el obispo D. Pelayo, que escri- 
bió trescientos años después de la época á que refiere el suceso. 
El eximio P. Flórez, después de oponer los graves reparos que 
el caso le sugiere, añade (l): «Aún todo se pudiera atropellar, 
si no hubiera nada contra ello. Pero el mismo D. Pelayo refiere 
que los tesoreros de las reliquias de Oviedo no sabían que estu- 
viese allí el cuerpo de la santa, y así no pudo entenderlo el Obis- 



(i) España Sagrada^ tomo xiii, cap. 12. 



1 



452 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

po por tradición, y acaso sirve de argumento, sobre que no esté 
allí, el no saberlo los tesoreros del siglo xi; porque una cosa tan 
notable como el cuerpo de Santa Eulalia, llevado á Asturias con 
el sumo aparato de un ejército tan copioso y trasladado á Oviedo 
en el siglo ix, parece no podía ignorarse en Oviedo antes del 
obispo D. Pelayo. Pero lo más es que, visto lo contenido en la 
caja, no podemos afirmar que esté allí el cuerpo, porque Moreno 
de Vargas en su Mcrida^ hablando del arca de Oviedo, refiere lo 
siguiente: «Pero certijícanme personas que la han visto abierta que 
sólo tiene dentro unas pocas de cenizas, en tan pequeña canti- 
dad, que no llenarán las manos de un hombre, y unos muy po- 
cos huesos pequeños, como que fueron de los dedos de los pies 
y unos cendales, y NO MAS. 

La tercera versión es la que supone que un conde del Rose- 
llón, cuyo nombre no se cita, llegando á Mérida de vuelta de una 
peregrinación á Santiago, en los principios del siglo xi, llevóse 
los restos á sus estados, y estándose á la sazón reconstruyendo la 
catedral de Elna, allí los depositó, tomando desde entonces con 
tal motiv^o el templo la advocación de Santa Eulalia. 

Es poco admisible, como se ve, que tan sencillamente pudiera 
un extranjero llevarse el sagrado depósito. Relata el hecho una 
escritura de fines del mencionado siglo xi que figura en el 
tomo VI de la Gallia Christiana, El P. Flórez rebate esta aser- 
ción, que tiene por apócrifa y fundada en alguna invención 
más moderna, haciendo constar que en los siglos ix y x ya os- 
tentaba dicha catedral el título de Santa Eulalia, y á mayor 
abundamiento, que en la misma escritura, que corresponde al 
año 1069, se dice que Mérida está en el reino de Portugd, y 
en aquella época todavía no existía tal reino, al cual tampo- 
co nunca ha pertenecido Mérida. «Por tanto, añade, no mere- 
ce crédito la historia allí incluida, pues se opone á otros docu- 
mentos más fidedignos de la iglesia de Fllna y de nuestras his- 
torias.» 

Según esto, hay entrada para la última opinión de que el 
cuerpo de la Santa se mantiene en Mérida. La razón es, porque 
si no consta ciertamente de haberse trasladado, y ninguna ciudad 



BL TEMPLO DE SANTA EULALIA EN MÉRlDA 453 

prueba tener el cuerpo, sino á lo más alguna reliquia, queda la 
posesión en favor del sitio donde ciertamente estuvo venera- 
do hasta el siglo viii. Wandelbelto, que escribió su martirologio 
métrico cerca del medio del siglo ix, esto es, por los años de 
842, expresa que el cuerpo de la Santa se mantenía en Mérida. 

Bien podía este escritor ignorar que la Santa hubiese sido 
trasladada, pero á lo menos, prueba que no era público el ha- 
berse trasladado á otra parte, y aquella solución tuviera entra- 
da en casó de constar que el cuerpo hubiese sido extraído de 
Mérida; pero no constando tal cosa, hace fuerza el referido tes- 
timonio, especialmente hallándose apoyado en otro doméstico, 
en que vemos la persuasión, que al fin del siglo xiv perseve- 
raba en Mérida , de estar allí el cuerpo de la gloriosa San- 
ta, como consta por un privilegio del Gran Maestre de San- 
tiago, firmado el año de mil y cuatrocientos^ á fin que se pida 
limosna por la tierra de su jurisdicción para la iglesia de Santa 
Eulalia de Mérida, donde expresa: Hacernos vos saber ^ que por 
qtumto el cuerpo de la Virgen Mártyr Señora Santa Olalla yace 
enterrado en la su Iglesia de la dicha nuestra Villa de Mérida, é 
la dicha Iglesia ha muchas perdonanzas dadas por los Padres 
Santos de luengo tiempo acá Ansi en las Iglesias y en los Pue- 
blos las recibades muy bien é benignamente, de manera que cada 
uno haga su limosna por amor de Dios, é de aquella Virgen Se- 
ñora Santa Olalla, que en la dicha Iglesia está. 

Dos veces nos refiere que el cuerpo de la Santa se conserva 
en su iglesia de Mérida, y esto sin el más mínimo recelo, duda ó 
voz que disminuya el crédito, sino con tal seguridad y firmeza, 
como cosa patente en que ninguno tendría que dudar. De lo 
que se infieren dos cosas: la primera, que en Mérida y sus con- 
tornos perseveraba al fin del siglo xiv una general persuasión de 
que no había salido de allí el cuerpo de la Santa; la segunda, 
que no había sido trasladado á Oviedo, porque ni podría igno- 
rarse el gran aparato de un ejército, que se supone haber venido 
por el cuerpo á Mérida, ni faltar tradición en las dos partes de 
que de la una se trasladó á la otra el sagrado tesoro, por ser 
cosa muy sobresaliente, no digna de que Oviedo la ocultase, ni 



1 



454 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

capaz de que, publicada en Oviedo, se ignorase en Mérida ó se 
escribiese tan firme y públicamente lo contrario.» 

Efectuada la reconquista de Mérida por Alfonso IX de León, 
por el año de 1 228, hubo de encontrarse la basílica en mal esta- 
do de conservacidtn, llevándose á cabo una importante obra de 
reconstrucción por aquel tiempo, labrándose la portada lateral 
del lado del Mediodía, próxima á la capilla mayor, compuesta de 
arco abocinado de medio punto, con tres baquetones apeados 
sobre otros tantos pares de columnas y cobijado por uñ cornisón 
que se apoya en una fila de canecillos. Análogo cornisaje corre 
por los lados Norte y Sur del edificio, en su longitud toda, vién- 
dose poco más abajo, la línea de unión de la sillería antigua y de 
la obra restaurada, la cual cubrióse con techumbre de alfarje^ 
semejante á la que ostentan muchos templos de esa época de la 
Reconquista. 

En los comienzos del siglo xv hubiéronse de hacer algunas 
reparaciones, á juzgar por la colecta iniciada, como hemos visto, 
por el Maestre de Santiago en el año 1400; pero fueron, sin 
duda, de importancia escasa, pues el carácter artístico de ese 
tiempo no aparece en parte alguna del edificio. 

A los comienzos del siglo xvi corresponde otra portada que 
se abre en el mismo frente Sur, compuesta de arco trilobulado, 
apoyado en impostas y cubierto por un sencillo entablamento. 

La iglesia aparece en su exterior fabricada con sillares de 
época romana, que acaso se tomaron de otras construcciones 
presentando su interior, flanqueados por fustes de columnas, que 
rematan curiosos capiteles visigóticos, tres parejas de robustos 
pilares que dividen el edificio en tres naves, con cuatro tramos 
en el sentido transversal, de forma alargada en las naves latera- 
les por su menor luz, y de planta cuadrada en la central. En los 
muros laterales, á cierta altura, vense algunos capiteles visigóti- 
cos retallando sobre el paramento vertical, siendo difícil señalar 
su destino. Fueron acaso arranques de anillos de las bóvedas 
(jue cubrieran las naves laterales, en tanto que la central ostentó 
quizá rebajadas cúpulas. Al frente álzase el arco toral, de medio, 
punto, que da paso al presbiterio, de forma éste semicircular y 



EL TEMPLO DE SANTA EULALIA EN MáRIDA 455 

cubierto por bóveda de cuarto de esfera, constituyendo la dispo- 
sición del arcosolio de las basílicas primitivas ocultas en las cata- 
cumbas romanas. 

Dos pequeñas capillas, á los lados de la Epístola y del Evan- 
gelio, respectivamente situadas, presentan la misma disposición 
del presbiterio, constituyendo la característica planta triabsidal, 
haciendo pensar la robustez de sus muros, si acaso los utilizó el 
metropolitano Fidel para levantar las dos torres con que adornó 
el templo. 

Súbese por ancha escalinata al presbiterio, en el que se levan- 
ta el altar mayor, sobre una cripta inferior ó confesión^ cuya en- 
trada se tapió en el año 1 734 con motivo de una malaventurada 
reforma llevada á cabo por D. Pedro de la Hoya. A espaldas del 
presbiterio existe otra cripta rectangular de bastante extensión, 
probablemente reconstruida en época moderna. 

Por todo lo dicho queda indicada, aunque imperfectamente, 
la altísima importancia histórica que encierra el tantas veces 
mencionado templo, verdadero libro en que se resumen los acon- 
tecimientos de la ciudad, desde los primeros siglos de la era cris- 
tiana hasta nuestros días, y siendo igualmente' muy elevado su 
valer artístico, fuera empresa tan meritoria como honrosa para 
la época presente, si en nuestros días se practicasen las excava- 
ciones necesarias para poner de manifiesto en su exterior las 
construcciones que, anejas al mismo, se levantaron; que en su 
interior se descombrase el piso hasta hallar el primitivo mosaico, 
poniendo á descubierto la base de sus pilares, que hoy se escon- 
den en la tierra; que se limpiasen sus paredes de enlucidos, blan- 
queos y pinturas, dejando al descubierto antiguas decoraciones 
y toda clase de portadas y vanos hoy tapiados; que se abriese la 
cripta situada bajo el altar mayor, examinándola detenidamente, 
como asimismo los lugares todos del templo, con la esperanza 
de hallar el cuerpo de la gloriosa Mártir y los restos de los me- 
tropolitanos de aquella Sede; y tanta gloria sería colmada, si 
restaurado el templo por hábil mano, pudiéramos verle surgir 
con todo el brillo de su prístino esplendor. 

Considero, pues, el templo de Santa Eulalia, de la ciudad de 



45^ BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Mérida, digno por todo extremo de ser favorecido con la decla- 
ración de Monumento Nacional. 

La Academia, no obstante, proveerá, como siempre, lo más 
acertado. 

Madrid, 24 de Mayo de 1907. 

El Marqués de Monsalud. 



VII 

LE COMPTE HENRY DE CASTRIES: LES SOURCES INÉDITES 
DE L'HISTOIRE DU MAROC (de 1530 A 1845) 

(premiare serie Dynasiic Saadienne, 1530- 1660. Archives 

tt Bibliothéques de Frunce.) 

Tome I. París. Ernest Leroux, 1905. 17,7 + xi centímetros, xv-683 pá- 
ginas y 8 láminas fuera del texto. 

Archives et Bibliothéques des Pays-Bas^ tome i, xl y 699 páginas y 1 1 
láminas. 

En el transcurso de los dos años últimos el señor Conde de 
Castries ha publicado dos gruesos volúmenes de documentos 
referentes á la Historia de Marruecos, y que tienen para España 
más interés del que pudiera suponerse aun por los iniciados en 
las cosas de este misterioso Imperio. 

Sabido es que la Historia de Marruecos en los cuatro siglos 
últimos era menos conocida que la de los siglos anteriores; pues 
por una parte los autores árabes publicados no llegaban más que 
en parte á este período, y los autores europeos que habían es- 
crito de acontecimientos referentes á este país en los siglos xvi 
y XVII, no era fácil que hubieran podido desenmarañar los com- 
plicadísimos sucesos que se desarrollaran en él, en las constan- 
tes luchas de los aspirantes al Trono;. es verdad que en el siglo 
pasado se ha escrito mucho acerca de este país, mas no la His- 
toria del conjunto, que el Conde de Castries se propuso escribir; 
pero al abordar el estudio de lo que se proponía que contuviese 
su obra, se convenció de que, aunque lo escrito era mucho, y 



LE COMPTE HBNRY DE CASTRIES 457 

buena prueba es la extensa Bibliografía de Marruecos por Play- 
fair, las fuentes, en realidad, son pocas, ya que la mayoría de los 
libros publicados son reproducciones 6 arreglo de otras anterio- 
res, diciéndolo, ó sin decirlo, que es lo más común. 

En virtud de este convencimiento, el señor Conde de Castries 
desistió de su primer propósito, ó lo difirió para tiempo más le- 
jano, y aprovechando y ampliando sus trabajos de investigación, 
se propuso publicar una Colección de documentos inéditos, ó poco 
conocidos, que referentes á la Historia de Marruecos en estos 
últimos siglos encontrase en las Bibliotecas y Archivos de Euro- 
pa, auxiliándose, por supuesto, de las obras árabes publicadas. 

En 1905 publicó el primer tomo de su colección, que titula 
Les Sources inédites de l'Histoire du Maroc de 1530 a 1S45. Como 
es natural, en este primer tomo indica el plan de la obra, el cual, 
dada la amplitud que á ésta se proponía dar, no era fácil de com- 
binar a priori^ si se había de emprender su publicación antes de 
estar terminada toda la obra, tarea que exige muchos años de 
ímprobo trabajo; por esto, renunciando á lo mejor, y ateniéndo- 
se á lo factible y práctico, se propuso distribuir la colección en 
tres Series^ comprendiendo la primera los documentos corres- 
pondientes á la Dinastía Saadí, años 1530 á 1660. Segunda se- 
rie, Dinastía Filalí^ de 1660 á 1757» y tercera, la misma Dinas- 
tía Filalí, de 1757 á 1845. 

Como los documentos que han de publicarse son muchos, y 
calcula el autor que darán para 30 volúmenes, de los cuales van 
publicados dos y están en prensa otros dos, abarcando entre los 
cuatro los documentos referentes á la Dinastía Saadí, y que pro- 
ceden de las Bibliotecas y Archivos de Francia y Países Bajo», 
los documentos referentes á cada nación y á cada serie formará^ 
provisionalmente como obra independiente, llevando cada una 
los índices correspondientes, sin perjuicio, por supuesto, de que 
al fin de la obra se incluyan índices generales, que hagan com- 
pletamente utilizable la obra con la facilidad apetecida y posible. 

En el tomo publicado en 1 905 se contienen documentos co- 
rrespondientes á los años de 1533 ^ ^578, de los cuales algunos 
hacen alusión á sucesos concernientes á las relaciones de Espa- 



45^ BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

ña con Marruecos (l), ocupando una extensión considerable los 
relativos á la muerte del Rey I). ííebastián de Portugal. 

El tomo de Les Sources inédites de VHistoire du Maroc^ publi- 
cado por el Conde de Castries en 1 906, es el tomo i de los dos 
que contendrán los documentos procedentes de los Archivos y 
Bibliotecas de Ar Países Bajos^ referentes al período de la Di- 
nastía Saadi^ años de 1 530 á 1660. Comprende multitud de do- 
cumentos oficiales que hacen referencia á cosas de Marruecos de 
lósanos de 1 578 á 1611; habiendo entre ellos bastantes que 
proceden de los Emperadores de Marruecos en sus relaciones 
amistosas con los Estados- Generales de los Pafaes Bajos, relacio- 
nes amistosas que, como observa el Conde de Castries, estaban 
fundadas en el odio común á España. 

En una erudita Introducción de xxxvii páginas, el autor da 
noticia de los principales sucesos ignorados, ó poco cpnocidos, 
que referentes á Marruecos resultan de los documentos publica- 
dos, teniendo interés para nosotros no pocas de estas noticias, 
como las relaciones del Sultán con la familia del aspirante al 
Trono portugués, D. Antonio, Prior de Ocrato. 

El odio profundo de los Xerifes de Marruecos á los Reyes de 
España se pone de manifiesto en uno de los documentos, en el 
que Muley Zidán, en el año 1610, escribiendo á los Estados 
Generales de Holanda, dice «que aunque el Rey de España tuvie- 
se paz con todo el mundo^ no sería su amigo y en todas partes le 
haría cuanto mal pudiese y hasta que se llegase á Jiablar de ello 
desde Occidente d Oriente^ y^ Dios medíante — añade — , el éxito 
seguirá de cerca a las palahras^, 

P21 señor Conde de Castries cree que este odio de los Xerifes 
á España era, no sólo político, sino también religioso, como pa- 
recen indicarlo las palabras dirigidas en 1698 por Muley Ismail 
á Jaime II de Inglaterra, afeándole en frases poco corteses el 
haber abjurado el Protestantismo; pues le dice: «aunque todas 
vuestras sectas son un tejido de errores y extravíos, sin embar- 



(i) De este tomo dimos ñola bibliográfica, algún tanto detallada, en el 
núm. III de la revista Cultura Española^ pág. 688. 



LE COMPTK BBMET ME OISTRIES 459 

go la vuestra es más razonable que las otras encharcadas en el 
politeísmo». 

Con motivo del odio de los Xerifes á España, recuerda el 
autor la escena grotesca y trágica en su desenlace, que tuvo 
lugar en Marruecos en el año 1 588 con asentimiento del Sultán 
Muley Almanzor: al tenerse noticia de la pérdida de la Invenci- 
ble^ los negociantes ingleses, holandeses y algunos franceses re- 
sidentes en la capital, pidieron autorización al Sultán para cele- 
brar la noticia con una mascarada, en la que ñguraban dos ma- 
niquís queriendo representar al Papa Sixto V y á Felipe II; la 
cabalgata ó mascarada paseó las calles de la ciudad en medio de 
los insultos groseros de la multitud, y llegada ante la casa en 
que residía el P. Diego Merin, Agente de España, se extremaron 
los insultos y parece se preparaban á quemar las dos efigies, 
cuando el P. Merin, no pudiendo sufrir por más tiempo tanta 
afrenta hecha á su Rey, armados de puñal él y un su criado, 
abren la puerta y acometen á la chushia, ahuyentando á I4 jine- 
tes, matando á dos, é hiriendo gravemente á otros; podía temer- 
se por la vida del P. Merin, pero enterado el Sultán, se limitó á 
encerrarlo en estrecha prisión, de la que no salió hasta veinte 
años más tarde. 

Sería extendernos demasiado en esta nota bibliográfica el in- 
dicar todos los datos importantes para España, y nuevos sin 
duda para muchos, como para nosotros, que constan en los dos 
tomos publicados por el señor Conde de Castries. 

Como durante algún tiempo y en circunstancias difíciles sólo 
los Agentes diplomáticos de Holanda pudieron permanecer en la 
ciudad y corte de Marruecos, las relaciones de éstos nos dan á 
conocer sucesos nuevos de este período bajo varios aspectos, y 
de ellos hace el autor en la Introducción un encadenado relato 
con oportunas observaciones, haciéndonos esperar que si llega 
á poder dar cima á su gigantesca empresa, como vivamente 
deseamos, es seguro que, al terminar su obra, podrá darnos juicios 
muy luminosos acerca del conjunto de la Historia de Marruecos 
en los cuatro siglos últimos. 

Madrid, 26 de Mayo de 1907. Francisco Codera. 



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460 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



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VIII 

EPIGRAFÍA ROMANA DE EXTREMADURA 
MARCAS DE ALFAREROS Y GRAFITOS 



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I^.- 






Villafranca de los Barros. 

i) Cuenco de barro vulgarmente llamado saguntino; al ex- 
terior ostenta el grafito 

DE! 

El mismo grafito se repite en la parte interior. 
2) Tapadera del mismo barro saguntino: 

CRESTI o 



Cresti officinae. ^ 

De la oficina de Cresto. 

Con estampillas de diferentes formas aparecen otros Crestos 
en Casaron (Hübner 6.257 5^) Y ^^ Ampurias (6.257 5^). 
3) Escudilla de barro saguntino con relieves: 



EXOFPLAC 



Ex officinae Flacci. 
De la oficina de Flaco. 



4) El mismo alfarero aparece en otra escudilla igual á la an- 
terior: 

FLACCI 

5) Escudilla de barro saguntino que ostenta el grafito 



PUL 



fielicis. 
De Félix. 



6) Lucerna de barro que presenta en elegantes caracteres de 
más de un centímetro de altura la estampilla 



L«I«R 



EPIGRAFÍA ROMANA DB EXTREMADURA 461 

En la colección de Ariza, de Sevilla, existía una lucerna con 
la marca l o l o b , y aun cuando comunicada al doctor Hübner 
•en esta última forma (4.969 29), creo sea la misma mal copiada. 

7) Escudilla de barro rojizo; en el fondo, al exterior, apare- 
•ce el eagrafíado 



i 



y alrededor, trazado en la misma forma 

PAVALM 
Paulum. 
Pablo. 

En el interior se lee el grafito 

RARI 
De Raro. 

El cognombre Raro es desconocido en nuestra epigrafía. 

8) Taza de barro saguntino que presenta la estampilla 

DP VAPA 

Officinae Va{leri) Paiferni), 
De la oñcina de Valero Paterno. 

El mismo nombre aparece en Troia,. cerca de Setúbal, en Por- 
tugal (4.970 537). 

9) Escudilla de barro saguntino con la marca 

OP-PAT 
Officinae Paiernú 
De la oficina de Paterno. 

Acaso se trata del mismo alfarero antes mencionado. 

10) Escudilla de barro saguntino marcada 

PET PRO OF 

Pet{roniÍ) Pro {culi) o/{ficinae). 
De la oficina de Petronio Próculo. 

Aparece también en mi colección el mismo alfarero con otra 
estampilla publicada por el P. Fita. Boletín, tomo xxvm, pá- 
gina 535; reproducida por Hübner: Epkemerides epigrapkicae^ 
vol. \m, fascic. m, 262 71. 

TOMO L. 30 






462 



boletín de la real academia de la historia. 






í-f- 









» 



II) Taza de barro saguntino. 



SCAPVLA P 



Scafula f{ecit). 
Escápula lo hizo. 



El mismo alfarero, con diferente estampilla, aparecía en un 
objeto cerámico de la que fué colección de Ariza en Sevilla, hoy 
deshecha, citado por Cagnat, Bulletin des antiquaires de Fran- 
ce, 1892, pag. I So, n. 6fi, 

Hübner, Ephenierides epigraphicae, vol. viu, fascic. iii, 262 79^ 

12) Lucerna de barro blanco 

^ O 

lonicun. 
Tónico. 

Este cognombre es nuevo en nuestra epigrafía. 

13) Lucerna de barro blanco 

VI 

Vi{talis\ 
De Vital. 

Otro alfarero del mismo nombre 
( 4.970 559). 

14) Taza de barro saguntino 

VOTO P 



aparece en Tarragona 



En Ampurias aparece una estampilla votornv» de difícil ex- 
plicación. 

La misma taza ostenta dos grafitos: 

M M 

Todos los mencionados objetos de cerámica existen en mi co- 
lección de Almendralejo. 

Madrid, 9 de Junio de 1907. 



El Marqués de Monsalud. 



CATINO PROTOHISTÓRICO DB BURUJÓN 463 



IX 

CATINO PROTOHISTÓRICO DE BURUJÓN 
(provincia DB Toledo) 

Burujón, en cuyo término ha ocurrido este hallazgo, es una 
pequeña villa de la provincia de Toledo, sita á cuatro leguas 
al O. de la capital y dos al S. de Torrijos, á cuyo partido judi- 
cial corresponde. No es esta la ocasión propia de consignar sus 
escasas memorias históricas que, Dios mediante, tendrán en otra 
publicación académica lugar adecuado. A 3 km., pues, al SE.de 
la villa, en el sitio dicho las Cuestas^ hallóse en Junio del pasado 
año 1906 este objeto, receptáculo de forma circular, de com- 
pacto barro obscuro, cocido y pulimentado. Es un catino, cazuela 
ó escudilla, de 0,07 m. de alto, por 0,17 de diámetro, adorna- 
do en toda su superficie exterior y también en el interior de la 
boca con labores ó ranuras puramente geométricas abiertas con 
punzón ó estilete. La vasija se asemeja del todo, por su materia 
y su exornación, á las que en Mayo de 1894 se hallaron en tér- 
mino de Ciempozuelos y que, con el debido aprecio, conserva 
esta Academia entre sus colecciones (l). Como éstas, está labra- 
da á mano; debió de tener un destino religioso ó funerario; y 
corresponde, sin duda, á una civilización primitiva relativamente 
adelantada que sólo por extensión puede llamarse prehistórica. 
Cerámica de igual índole, que dentro de nuestra arqueología pe- 
ninsular es ya conocida con el nombre de tipo de Ciempozuelos^ 
se ha descubierto á las veces en localidades próximas al río Tajo, 
así en España como en Portugal; y también en diversos y muy 



(i) Véase acerca de estas últimas el informe suscrito por los señores 
Riaño, Rada y Delgado y Catalina García, y que con el título de Hallazgo 
prehistórico en Ciempozuelos^ se publicó en el Bolbtín académico, tomo xxv, 
página 436. Véase también el Inventario de las antigüedades y objetos de 
arte que posee la Real Academia de la Historia (Madrid, 1903), redactado 
por el Sr. Catalina García, quien en los números 21 á 27 describió tan 
notables ejemplares. 



464 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

distantes sitios de Europa, de Asia y África; lo que parece reve- 
lar un origen común, al par que influencias de unos sobre otros 
pueblos en determinados momentos que la ciencia no ha podido 
precisar todavía. 

Por lo que atañe á la provincia de Toledo, hay noticias de que 
objetos cerámicos del mismo tipo y arte aparecieron en los tér- 
minos de Barcience y Belvís de la Jara (l) en los partidos, res- 
pectivamente, de Torrijos y Puente del Arzobispo. Como quiera, 
el hallazgo de Burujón marca un nuevo jalón, útil acdso para 
investigaciones ulteriores y aporta un nombre más que añadir 
al mapa protohistórico de España. 

Madrid, 7 de Junio de 1907. 

El Conde de Cedillo. 



X 

INSCRIPCIONES ROMANAS DE VILLARICOS, VILLATUERTA 

Y CARCASTILLO 



Villaricos. 

Al donativo del zócalo de mármol, que sostuvo la efigie de la 
Musa de la Historia y ostenta la inscripción griega 

KAEIQ ISTOPIAN 

del que di cuenta en otro Informe (2), se ha juntado el que ex- 
presa el generoso donante en la siguiente comunicación, por 
causas ajenas á su voluntad con un retraso de más de tres meses: 
«El que suscribe, natural de Cuevas (Almería) y domiciliado 
en Lorca (Murcia), tiene el honor de ofrecer á la Real Academia 
de la Historia la adjunta lápida, encontrada en el término muni- 



(i) Véase el tomo xxx, págs. 428-432 y 448 del Boletín db la Academia. 
(2) Boletín, tomo l, pág. 356. 



Fototipia de HaoHr y A 

CATINO FROTOHISTÓRICO 

HALLADO EN TÉRMINO DE BURUJÓN (TOLEDO) 

(rROriEDAD DEL EXCMO. SR. CONDE DE CEDILLOJ 



INSCRIPCIONES ROMANAS 



465 



cipal de la primera de dichas ciudades; y ruego respetuosamente 
á V. I. se digne aceptarla en su nombre. — Dios guarde á V. I. 
muchos años. — Madrid, 5 de Marzo de 1907. — 3^uan de la Cruz 
Soler Márquez. — limo. Sr. Director de la Real Academia de la 
Historia. 

Esta lápida romana es, como la griega de mármol blanco, y 
mide 33 cm. de alto, por 1 8 de ancho, y 2 de espesor. Las letras 
son de la primera mitad del siglo 11; los puntos, triangulares. 



D*M.S. 

fW • CORN. 

L AET I N o 

AN.XXVII 
CORN « HIS 
PANA . CO" 
K A RISSIM 



En el renglón postrero la K tiene la misma figura que en la 
inscripción griega sobredicha. Debajo de ese renglón no parece 
que hubiese más letras, porque no se ve rastro de ellas. 

D(is) M(amdus) s(acrum). Af(arco) Corn(elio) Laeiino an(norum) XX Vil 
Cont(tlia) Hispana con(iugi) Karissim(o). 

Consagrado á los dioses Manes. Cornelia Hispana erigió este monu- 
mento á su carísimo esposo Marco Cornelio Letino de 27 años de edad. 



Esta lápida es la primera romana sepulcral que se ha dado á 
conocer en Villaricos ó en las ruinas de la antigua Baria dentro 
del término de Cuevas de Vera. En Azuaga suena un Mar cus 
Herennius Laetinus (Hübner, 5547); y en León una Ispana 
(2680). 



1 



406 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



VlUatuerta. 

De la provincia de Navarra lápidas romanas se habían dado á 
conocer entre los ríos Arga y Ega, tanto en Andión (Hübner, 
2966, 2967), despoblado de Mendigorría por encima de Lárra- 
ga (i), cuanto algo más al poniente en Oteiza de la Solana 
(2968, 2969) que confina por el nordeste con Villatuerta. Las 
dos lápidas romanas de Oteiza, que nuestra Academia descri- 
bió (2), han desaparecido; y es lástima, porque la primera (3) 
interesaba no menos á la historia que al arte escultural del país 
vasco-navarro. 

En cambio, dentro del término de Villatuerta, sobre la ribera 
izquierda del Ega, y no lejos del antiguo puente, que une aque- 
llas villas con las de Aberín y Muniain, se ha descubierto otra 
lápida, de la que me ha proporcionado noticias y una excelente 
fotografía, D. Florencio de Ansoleaga, peritísimo arquitecto de 
Pamplona y Correspondiente de la Real Academia de San Fer- 
nando. 

cLa piedra» me escribe, «se encontró por José Sanz, vecino 
de Villatuerta, en el término llamado Epelvay jurisdicción de esa 
villa, en el borde izquierdo del camino que va de ellas á las de 
Mendigorría, ó sea en dirección Este, distante de aquel pueblo 
sobre hora y media, ó sea de 5 á 6 km., y en un punto al par 
de Oteiza, del que dista media hora próximamente. Estaba echa- 



(i) Tarraga de Plinio, TápjbaYa de Ptolomeo, Terracha del Ravena- 
te. En la segunda inscripción comparece el nombre ibérico, Urchatetellus. 

(2) «Entre estas dos iglesias (San Miguel y San Salvador) se hallan dos 
lápidas romanas maltratadas, y vienen á ser dos letreros sepulcrales, pues- 
tos á dos jóvenes de 20 años: el primero se llamaba L. Valerio Firmo, el 
otro fué un cierto Caleto, caballero romano, muerto por unos ladrones 
en vida de su madre, que procuró consolarse con poner esta memoria á 
su hijo: En esta lápida se ve una cabeza de buey y media luna.> Diccio- 
nario geográfico-histór ico de España^ sección 1, tomo 11, pág. 217. Madrid, 
1802. 

(3) Calattus Equaesi /(ilius) annorum XX^ a laironibus occisus, Acnon 
mater d(e) p(ecunia) s(ua). 



J 



Lápida sepulcral de Viltatuerta. 



Oetavia PudsnUs filia, an{nontm) XXX k(ic) s{¡la) e{sl). 
Octavia hija de Pudeote, de 30 ailos de edad, aquí yace. 



468 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

da boca abajo, cerca de una era de Agustín Larumbe, tambíéi> 
vecino de Villatuerta, en cuya era hay unas piedras en forma de 
sepultura, parecida á otras muchas que se han encontrado en Ios- 
alrededores del mismo pueblo. Hay cerca de la citada era restos 
de pared y de tejas, como de alguna antigua edificación, que los. 
naturales dicen ser obra de moros; y también he oído decir que 
si había, 6 no, allí un palacio de caballero 

Estos datos son de interés, porque fijan el punto del encuen- 
tro y abren campo á nuevas y certeras investigaciones arqueoló- 
gicas. La muchedumbre de urnas sepulcrales por inhumación que 
se han manifestado dentro del término de la villa, parecen indi- 
car que ésta es de abolengo romano. Importa examinarlas dete- 
nidamente, y trazar el cuadro topográfico de su respectivo des- 
cubrimiento. 

La estela romana de Villatuerta ha sido trasladada al Museo- 
Arqueológico de Pamplona. Fáltale el coronamiento. Mide 1,17 
metros de alto, 0,82 de ancho y 0,24 de grueso. 

El tipo de letra y la exornación escultórica de este monumen- 
to se ilustran con los fotograbados de tres lápidas riojanas, que 
saqué á luz en el Boletín: la de Pamplona ftomo xxviii, pági- 
na 520), Alberite (xlii, 533) y Herramélluri (xliii, 537). A ellos 
conviene juntar el del candelabro sideral de Herramélluri (xliv,. 
277). 

Los tres arcos que decoran el basamento de la estela de Villa- 
tuerta se repiten en la de Alberite y en la de Carcastillo, que 
luego describiré. Opino que aluden á los ojos de un puente cer- 
cano, sobre un río, por donde cruzaba la vía romana. Bajo este 
supuesto las lápidas de Alberite y de Carcastillo aludirían á los 
ríos Iregua y Aragón, y la de Villatuerta al próximo Ega, divi- 
nizado, ó personificado en la figura varonil que sostiene con la 
mano derecha la urna de su manantial, y con la izquierda el 
cuerno de la abundancia, rica de caza y pasto por entrambas 
riberas. 



IHSCRIFCIOKBS ROÑARAS 



Lápida fuQcral de Carcastillo. 



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''^:rt 



470 



boletín de la real academia de la historia. 



.» ■ ' 









Carcastlllo. 

En el partido judicial de Tudela, sobre la ribera izquierda del 
río Aragón, entre las villas de Mélida y Carcastillo, y dentro del 
término de esta última, está el célebre monasterio de la Oliva, 
donde se vio por primera vez, á mediados del siglo xvi, la estela 
romana, que registra Hübner bajo el núm, 2.962. 

Al Museo Provincial se ha trasladado esta bella estela que 
mide 2,05 m. de alto por 0,73 de ancho y 0,15 de espesor. 

PORCIVS "^ • 

FBLIXS • KRRSIS 
A^LXX HS-DS . 
SE • VIVO • FKCIT 

En el renglón segundo un breve trazo, que traba los brazos de 
la K, parece indicar la ligatura de esta letra con la A. 

Parcius I*elixs Karesis an{norum) LKX^ d(e) s{uo) se vivofeciL 

Porcio Félix, natural de Cara, de edad de setenta años, que aquí yace, 
se hizo labrar á su costa esta sepultura. 

La forma ibérica Karesis^ en lugar de Karensis^ recuerda el 
nombre Garés^ que en vascuence cabe á la villa de Puente la 
Reina, donde, así como en Santa Cara^ hay quienes pretendan 
(.[ue estuvo Cara^ ciudad vascónica mencionada por Plinio. En 
Santacara, situada enfrente de Mélida, al otro lado ó sobre la 
derecha del río Aragón, se han hallado tres miliarios (Hübner, 
4.906-6) que expresan, respectivamente, la distancia de una, 
dos y tres millas, siendo uno de ellos del año I4 ó 15 de la era 
cristiana, lo que demuestra la antigüedad de la población, cuyo 
nombre celto-romano se destaca evidentemente como forma 
constitutiva del medioeval Car-casüllo. 



Madrid, 14 de Junio de 1907. 



Fidel Fita. 



VARIEDADES 



I 

CANALES DE LA SIERRA. SUS MUJERES Y VARONES ILUSTRES 

EN LOS SIGLOS XI Y XII 

Posteriores al siglo xii y anteriores al xvii, diez varones ilus- 
tres de Canales de la Sierra figuran, ó van reseñados en la histo- 
ria de aquella villa, escrita por D. Antonio Zapata en l6sy. La 
porción de la historia, que á ellos se refiere, extraje del códice 
Miranda (l); y del mismo fondo, con el objeto de no malograr 
tan rara colección en la parte perteneciente á los siglos xi y xii, 
sacaré á luz los textos siguientes: 

1. — El monasterio de monjas benedictinas en 28 de Septiem- 
bre de 1069. 

2. — La vida de Santa Áurea, reclusa del monasterio de San 
Millán; años IIII-1138. 

3. — D. Julián, obispo de Oca y de Burgos (años 1003-1041?) 

4. — D. Juan, abad de Santillana, en 13 de Octubre de II02 



1. 

Zapata, Historia de Canales, parte i; códice Miranda, folio 79 vuelto- 
81 vuelto. 

«Preludio iv. Del monasterio de Santa María Dominarum,.. 

En el territorio de Canales fiíndaron un monasterio de mon- 
jas Doña Thoda y Doña María, naturales de Canales, hijas de 
D. Sancho Galériz (2), en el año 1069, como consta de una do- 



(i) Boletín, tomo l, págs. 402-404. 
(2) Sería Gutériz? 



472 BOLBTÍM DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

nación de dicho monasterio al de Cárdena, donde se sepultaron, 
que permanece original en dicho monasterio. Su tenor es este: 

Sub Christi nomine et eius gratia. Ego domna Thoda Galeriz 
et sóror mea domna Maria Galeriz, fili§ de domno Sancio Gale- 
riz et de domna Guntroda de Canales, unanimiter pro salute pa- 
rentum nostrorum et nostrarum concedimus vobis Abbati (l) et 
monachis atque conventui sancti Petri de Charadigna monaste- 
rium sanct§ Mari§ Dominarum, quod nos ex expensis nostris 
edificavimus in territorio de oppido de Canales, cum suis direc- 
turis et terris, pratis, pascuis, hortis, vineis, molendinis, cuna 
aqu§ ductibus suis, cum exitibus et introitibus, et cum foro de 
infanzonibus sine ullo pecto et saionis ingressione, sed liberum 
ab omni pecto, sicut nobis (2) concessit rex Fredinandus et filius 
eius rex Sancius. Concedimus etiam illam nostram porcionera (3), 
quam habemus in ipso termino in ecclesia sancti Mametis, ut ha- 
buerunt eam parentes nostri in diebus comitis Garsias (4) et co- 
mitis Sancii (5). 

Si quis... abstulerit... sit maledictus... 

Facta carta donationis et confirmationis iv kal. Octobris 
era mcvii, regnante rege Sancio in Castella (6), et sub eius impe- 
rio Martin US Galeriz merinus in Burgis. Testes: Gomesanus epi- 
scopus (7); Petrus comes; Munius Julianiz de Horta; Sancius 
Obelliz de Canales. > 

No sabemos en qué tiempo se fundó, ni cuándo se extinguió 
este monasterio. 

Tampoco sabemos el lugar donde estaba este monasterio, ni 
en qué parte del término de Canales estuvo sito. Lo cierto es 
que, en acabándose las monjas, venderían los monjes aquellas 
heredades, y dejarían caer el monasterio é iglesia que era de 



(i) San Sisebuto. 

(2) Cód. «nos». 

(3) Cod. cilios nostros porciones». 

(4) Años 1 01 9- 1 028. 

(5) Años 1028-1035. 

(6) Años 1 065- 1 07 2. 

(7) De Nájera? Su tocayo de Burgos falleció en 1064. 



r' 



CANALES DE LA SIERRA. SUS MUJERES Y VARONES ILUSTRES 473 

Santa María. Paréceme que estaba al pie de Segeda en unas he- 
redades cercadas de piedra, que poseen particulares y conservan 
el nombre de kerrañes de Santa María ^ en que se han hallado 
algunos cimientos de edificios y piedras labradas en grano (l). 

Hace mención la misma donación de las dos ermitas de la 
iglesia de San Mames, sita en el término de Canales, donde di- 
cen (2) que tenían ración (3) desde los condes Don Sancho y 
Don García su hijo (4), que arguye que fué iglesia muy antigua. 
Estaba en el valle que llaman de Santa María, á la parte de 
Mansilla.» 

Hasta aquí Zapata. No hizo Berlanga mención de este notable 
instrumento (5), cuyo texto original en el archivo del monasterio 
de Cárdena servirá, si se halla, de comprobación, ó de correcti- 
vo al presente. 

2. 

Historia de Canales^ parte 11; códice Miranda, fol. 87 V.-95 r. 

«Preludio vi. De la admirable vida y muerte de Santa Áurea 
virgen y de su madre Santa Munia. 

I. — Aunque los claveles principales de los jardines se llevan 
la gala entre las demás flores; con todo eso, suele brotar alguna 
en su margen no con menor gallardía. 

2. — Un jardín regado con nácar de mártires hemos visto en 
la villa de Canales (6); y hallamos una flor en su margen en San- 
ta Áurea, virgen admirable en vida, muerte y prodigios. 



(i) cEn los años pasados de 1855 se han hallado en dichos kerrañes los 
sostenes y arquitrabes de una puerta de piedra de sillería, cuya fábrica 
seguía aun más; pero no fué descubierta por abandono é incuria.» Nota 
marginal del códice. 

(2) Las dos hermanas, doña Toda y doña María. 

(3) Porción hereditaria. 

(4) No dicen tal cosa, ni suponen tal filiación entre ambos Condes. 

(5) Crónica del Real Monasterio de San Pedro de Cárdena, Madrid, 
1719 y 1721. 

(6) Mártires apócrifos y fíngidos por Zapata. Véase el tomo l del Bo- 
letín, págs. 399-402. 



474 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

3. — Dista de esta villa de Canales, poco más 6 menos de me- 
dia legua Villavelayo; pueblo de hasta cincuenta ó más vecinos 
en el mismo valle, que fué antiguamente barrio de Canales, 
como matriz que siempre ha sido de (éste y) otros lugares. 

4. — Vivían en este pueblo García y Munia su mujer, personas 
nobles y muy cristianas. Había algunos años que estaban afligí^ 
dos por no tener hijos herederos para el cielo; y acudieron á 
Dios con ayunos y mortificaciones. Oyó el cielo sus megos (i); 
y dentro de poco tiempo parió Munia una niña que llamaron 
Áurea. La cual, desde sus verdes años, amando la virtud, des- 
preciando el regalo de sus padres y su misma belleza, vestía pa- 
ños muy ásperos y humildes, porque consideraba que los ata- 
víos y vanidades son nocivos á la virtud. Era continua en la 
oración y lección, y tan encendida en ella, que exhalaba fuentes 
de lágrimas por los ojos. Ayunaba continuamente siendo muy 
niña; daba la(s) limosnas que podía con permiso de sus padres. 
Falleció García, padre de Santa Áurea, siendo ella de pocos años; 
y Munia su madre la llevó al monasterio de San Miilán de la 
Cogulla á visitar el sepulcro de San Miilán que estaba entonces 
en el monasterio del suso, donde en dos cuartos diferentes vi- 
vían monjes y monjas según la antigua costumbre de los monas- 
terios dúplices. Parecióle á la niña muy bien aquel modo de vi- 
vir de las religiosas de San Miilán; y con consentimiento de su 
madre se consagró á Dios y tomó el hábito en aquel monasterio, 
quedándose también la madre para religiosa en compañía de su 
hija Áurea. Consoladísima se vio Áurea en verse desembarazada 
de las cosas del siglo, y haberse sacrificado á su dulce Esposo; 
pero aunque procuraba ocultar su misma virtud, la fama de su 
admirable vida y prodigios que el cielo obraba por su interce- 
sión, la fama (digo) de su ejemplar vida era como la ciudad so- 
bre el monte, ó como la antorcha sobre el candelero. Favore- 
cíala Dios con particulares mercedes; y estando tercero día de 
Navidad en maitines, se quedó en oración, en la cual le dio un 
profundísimo sueño, en el cual vio tres hermosísimas vírgenes, 

(i) Códice: «dio el cielo sus juegos». 



CANALES DE LA SIERRA. SUS MUJERES Y VARONES ILUSTRES 475 

que la advirtieron que eran Aguecki, Eulalia y Cecilia, todas 
vestidas de un paño y una soberana hermosura, esparciendo más 
luces que las estrellas; y cada una tenia en la mano una candi- 
da paloma. 

5. — Causó por entonces algún pavor á Santa Áurea; mas es- 
forzándose les preguntó quiénes eran. Y la respondieron que 
eran las sobredichas santas vírgenes, que por el amor que la te- 
nían habían venido á visitarla y á ofrecerla su compañía, y que 
ya Dios en el cielo le tenía señalado el premio de sus trabajos; y 
lo que ante Dios valían las mortificaciones. Respondió la Santa 
Áurea que ella se halla[ba\ indigna de tantos favores. Santa Eu- 
lalia le dijo que estuviese certísima que tenía amigos y amigas 
en la bienaventuranza; y por el castigo que haces, dijeron, en tí, 
misma y aspereza de vida, te está aguardando premio perdura- 
ble en la Corte celestial. 

6. — Toma Áurea esta paloma, le dijo Santa Eulalia, y te guia- 
rás por ella los días que vivieres. Oyendo esto Santa Áurea le- 
vantó los ojos, y vio una hermosa columna (l) que desde el 
suelo frisaba con el cielo, y en su circuito una espaciosa escale- 
ra, y la dijeron: ésta es la escala por donde las almas de los bien- 
aventurados suben al cielo. Y al instante soltándose la paloma 
de las manos de Santa Áurea voló hast^i el cielo ; y luego las 
vírgenes tomando por la mano á Santa Áurea, subieron por aque- 
llas gradas y entraron por lugares amenos, llenos de florestas y 
sumamente agradables y vistosos, donde Santa Áurea vio celes- 
tiales compañías. 

7. — Estos y otros favores experimentó Santa Áurea en aque- 
lla amenidad y divino asilo que vio en sueños; y vuelta en sí, 
comenzó á añadir aspereza á su inefable vida, deseando verse 
desocupada y libre de la carga del cuerpo para gozar de los bie- 
nes que había visto en aquella celestial visión ó arrebatamiento 
con que la había favorecido su Esposo. 

8. — Quiso Dios llevar para sí á Santa Áurea; y así, de allí á 
once meses que le manifestó algo de su grandeza, noche de San 



(i) Códice: «Columba 



>. 



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\ 



476 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA MISTO&IA. 

Saturnino, primero de Diciembre, estando la virgen en oración 
se le apareció la Reina de íos ángeles con la majestad y grande- 
za que no podemos alcanzar en esta vida transitoria, acompaña- 
da de hermosísimas doncellas. Y dijo á Santa Áurea: Hija, el ri- 
gor de tu vida es bien que se mitigue; que salgas de la aspereza 
de la cama en que duermes, y reciba la molestia de tu cuerpo 
algún alivio. 

9. — Con esto acudieron las vírgenes, que acompañaban á 
Nuestra Señora, á Santa Áurea; y la pusieron en una cama rica 
y muy blanda, aunque la santa doncella insistía con palabras de 
mucha humildad, siendo grandes las luces que de sí arrojaba. 

10. — Advirtió nuestra Santa que dentro de breves días enfer- 
maría, y que se le acercaba el tránsito de la muerte para premio 
de sus trabajos; y así, dentro de poco tiempo le diÓ Dios una en- 
fermedad penosa, pero no sin regalo y favores de su amante 
Esposo; y hallándose á su dichoso tránsito su madre Munia y Don 
Pedro, abad del mismo monasterio, y muchos monjes, dio su ben- 
dita alma á Dios en once de Marzo año de mil ciento y treinta y 
ocho con grandísimas señales y muestras de gloria. 

II. — Fué sepultado su santo cuerpo bajo una concavidad de 
una grande peña en el monasterio de suso que fundó San Míllán, 
donde estaban otros muchos sepulcros de personas ilustrísimas; 
y con Santa Áurea sepultaron á su madre Munia, que falleció 
dentro de poco tiempo después de muerta su hija; y sobre su 
sepulcro en las mismas lápidas de la cubierta grabaron estos 
versos (l): 

Hunc^ quem cemis^ lapidem sculptutn 

sacra tegit memoria. 

Beata simul Áurea virgo cum matre 

Amunia quiescunt 

in urna; et guia pro Christo rectam 

duxerunt vitam^ 

simul cum beatis letantur 

in c^lestia regna. 



(i) Mal copiados, según los pone el códice, y peor traducidos. 



CANALES DE LA SIERRA. SUS MUJERES Y VARONES ILUSTRES 477 

Y en castellano: debajo de esta piedra yace el cuerpo de Santa 
Áurea y el de su madre Amunia, mujer de buena memoria. Fue- 
ron de grande abstinencia en esta vida transitoria; por lo que soa 
coronadas en el cielo de gloria y se gozan con los bienaventurados- 

12. — En una memoria antigua que está en las últimas fojas de 
las canciones de Don Gonzalo de Berceo, monje de San Millán^ 
se dice: Beata Áurea, que fuit reclusa in cenobio sancti Emiliani 
superioris, requiescit in quadam specu post basilicam elusdem 
loci; qu^ multa vidit mirabilia et secreta ante corporis sui finem,. 
quf habentur scripta in transitu vit§ su§. V en nuestro idioma: 
La bienaventurada Santa Áurea, que fué monja encerrada de 
este monasterio de San Millán de suso, descansa allí en una cierta 
cueva debajo de la iglesia del mismo lugar; la cual Santa vio en 
esta vida cosas maravillosas y secretas, las cuales están escritas 
en el tránsito ó discurso de su vida. 

13. — Estuvo esta santísima virgen en aquel sepulcro hasta 
cerca de los años de 1 609, que fué trasladado su cuerpo con el 
de su madre Munia en una rica arca al monasterio principal, 
donde al presente (I) están con grande veneración en un nicho 
del arco del altar mayor, que mandó fabricar el año pasado 
de 1656 el R.° M.** fr. Ambrosio Gómez, siendo benemérito abad 
de aquel Real Monasterio, no contento que estuviesen en una 
rica urna sin mejorar aquella arca de las sagradas reliquias de 
madre é hija en lugar muy guardado. 

14. — Ha manifestado el cielo por intercesión de estas santas 
reliquias muchos milagros; en particular, en tiempo de necesidad 
de agua, que habiéndolas llevado en procesión socorrió Dios á 
los ñeles de la Rioja con abundancia de agua. 

15. — Falleció Santa Áurea, según consta de antiguas memo- 
rias de aquel Real Monasterio, de edad apenas de veintisiete 
años. Su mismo retrato de habito negro y manto verde está en el 
altar antiguo de la antigua iglesia y parroquia de San Jorge, cerca 
del mismo monasterio, con guirnalda de flores y en cabello^ de ex- 
tremada hermosura. 



(1) Año 1657. 

TOMO L. 31 



47^ BOLETÍN DE LA REAL ACADEBQA DE LA HISTORU. 

i6. — Escribieron su admirable vida, muerte y portentos Mu. 
íiíjO, monje que la conoció y trató familiarmente (á) Don Gó- 
mez, que fué cillerizo; Don Gonzalo de Berceo, monje de aquel 
monasterio (l), y en nuestras edades (2) Don Prudencio de San- 
doval, obispo de Pamplona, en la historia del mismo monaste- 
rio, fol. 29, § 20. 

17. — Sobre en qué año falleció hemos visto algunas opiniones. 
La más cierta es la de sus mismas lecciones, que están aproba- 
das y vencen las demás; que trasladamos aquí para los devotos 
d^ esta santísima virgen, que se conservan en el archivo de San 
Millán de la Cogulla en un libro de pergamino^ foL 5: 

Beatissima virgo Auria ex vico, cui antiqua vetustas villa ve- 
layo nomen indidit, ex christianis parentibus originem duxit. 
Pater eius Garsias, mater eius Amunia nuncupata est; erantque 
iusti ante Dominum, incedentes in ómnibus mandatis et iustifi- 
c;ationibus eius sine querela. Cum autem essent steriles, inter suas 
preces quas frequenter in templo Domini fundebant, suppliciter 
ac devote Deum gemitibus exorabant ut sibi daré dignaretur 
íilíum aut filiam si saluti eorum expediret; sin autem, quod bo- 
num esset in oculis eius facerent. Quorum vota Deus ex alto 
prospiciens, precibus eorum non defuit; quia, non multum post 
temporis Amunia concepit; et hanc ipsam, de qua agimus, quasi 
quoddam lilium puritatis eíTudit; et ab ipso sacro baptismatis 
fonte Aure^ nomine composuerunt. 

Nota V.** (3). Et oblata mox ab ipsa pueritia gravitate(m) et 
sapientia(m) cunctis mirantibus induit. Docta namque a parenti- 
bus ab ipsis rudimentis Deum timere, ita simul cum §tate mores 
sanctos imbibit (4), ut carnem cruciare, minorem se cunctis pr^- 
bere, voluntatem propriam frangere, furtivas orationes qu^rere, 
quotidianis se lacrimis lavare (5j adhuc (6) puerula toto mentís 



(i) Biblioteca de Autores españoles, t. lvii, págs. 137-144. Madrid, 1864. 

(2) Madrid, 1601. 

(3) Al margen; «Lectio 6.*». 

(4) Códice: «sanctis in bibit». 
•{5) ídem: «libare». 

.(6) ídem: «adhuno. 



CANALBS DE LA SIERRA. SUS MUJERES Y VARONES ILUSTRES 479 

aními sui studeret/ Postquam autem domi puerílem decurrit 
^tatem, cum esset annonim círciter novem, et beata éius mater 
Munia audivisset odoriferam beatissimi ^miliani famam, qu^ tum 
temporís per totam Hispaniam admodum flagrabat propter in- 
signia miracula, qu^ ipsius merítis et precibus ad eis tumulum 
sacrosanctum quotidie ñebant, matrem sinxul et ñliam visitandi 
■sepulchrutn desíderium ténüít 

(l) Sed cum eas sancti propositi ñamma non caperet et per 
momenta cresceret, mater maríto suum (2) surque ñl¡§ desíde- 
rium revelavit, quod et maritus libenter permisit. Quo obtento, 
simul cum matre, cum novem esset annorum, lllico perrexit (3). 

Postquam vero multis annis orationi, meditationi, vigiliis et 
asperitatibus plus quam dici posset vacaret, contigit (4) ut die 
tertio post natale Domini anno §tatis su§ vigésimo, divinus eam 
invasit sopor; cumque per longam horam velut exanimis iaceret, 
tres virgines ac mártires vidit, Agatem, Eulaliam et Ceciliam, 
qu§ nunciaverunt (5) iUi divin^ voluntatis esse ut illam viventem 
exportarent ¡n gelum; statimque beata Áurea ab illis virginibus ¡n 
c^is est rapta; et cum anciila Domini ibi manere petiisset, ab eis- 
dem virginibus divino nutu in mundo remanere et in ipso fragi- 
litates superare [indictum est] . Elapsisque undecim mensibus post 
miram visionem, aliam videre promeruit. Tertia namque nocte 
ante festum Saturnini martiris, iam media noctis parte transacta, 
vidit in visu illas tres virgines dicentes sibi: Salve, sóror dilectis- 
sima, scias pro (6) certo Reginam angelorum ad te visitandam 
nunc hic aífuturam; quapropter qua decet reverentia ei assurge, 
et pro tam singulari beneficio gratias redde. Statim sacratissima 
Virgo Maria, septa angelorum choris et cum innumerabili sanc- 
torum c^tu Aur|e]Q apparuit, et consolatoriis verbis dulcique 
sermone eam solicitavit. Cui illa, humi prostrata, qua potuit hu- 



(1) Al margen: «Lectio 7.*» 

(2) Códice: «suo». 

(3) ídem: «illese prerexit*. 

(4) Códice: «contingit». 

(5) ídem: «nunc ciaveruot». 

(6) ídem: «per». 



4S0 BOLBTfM DB LA RBAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

militate, respondit: Unde hoc mihi ut reginarum regina et san^ta- 
Tum sanctissima ancillam abiectam visitare dignetur? Cuí sanctis- 
sima Virgo dixit: qua tu meo ardes (l) amore, et laudes meas, 
devotissime annuntias, meo conspectu et presentía te latineare 
dignata sum. His dictís núnciatoque Aur[e]§ obitus die, serenis- 
sima Virgo disparuit 

Beata vero Áurea Deo atque Virgini Matri gratias retulit, et 
non multo post in ^gritudinem sibi annunciatam incidit; cumque 
morti se proximam vidisset, divina sacramenta suscepit; et ani- 
mam suam summe Trinitati, beatissim^que Virgini Mari^ et patrí 
suo sanctissimo Emiliano commendans, evolavit ad c^lum. 

Vixit autem (2) h§c sanctissima virgo Áurea in laicali habitu 
annis novem et in sancto inclusionis proposito decem et octo. 
Obiit autem 27. §tatis sue anno (3), Christi vero millesimo cen- 
tesimo trigésimo octavo, hora noctis I.*, quarto (4) idus Martii; se- 
pultaque quiescit cum Amunia matre, fratribus et patre, in §c- 
clesia Divi -¿Emiliani antiqua ac superiori domo, in ea spelunca 
ubi sanctissima Virgo ei apparuit. 

18. — Según estas lecciones no era muerto García, padre de 
Santa Áurea cuando tomó (ella) el hábito; pues dicen que fué 
con su consentimiento. Advierten también las lecciones que 
sepultaron á sus padres y hermanos con Santa Áurea, que es 
certísimo fueron también bienaventurados. 

19. — No puedo menos de dar amorosos parabienes y gracias á 
la villa de Canales y su valle, de la devoción y veneración con 
que dedicaron templo á su gloriosa Santa Áurea — , tan favorecida 
de Nuestra Señora, y de tantas mercedes como la concedió el 
cielo estando en vida mortal, pues viviendo parece gozaba de 
la gloria — , á ejemplo de una capilla que estaba de esta Santa, 
donde al presente está la ciudad de Soria, pues por ella estan- 

(i) Códice: «ardis». 

(2) ídem: «aurem». 

(3) El códice intercala aqui <Bix®>, que propendo á creer sea defor- 
mación de «X' V.**» 

(4) Léase «quinto». Las lecciones son, relativamente, modernas. Su 
autor quiso acomodar á la fiesta de San Gregorio (12 Marzo) lo que no 
entendía. 



I 



( 



CANALBS DB LA SIERRA. SUS MUJERES Y VARONES ILUSTRES 48 1 

do escrito el nombre de Santa Oria, que es Áurea los nuevos 
pobladores de aquella ciudad la llamaron Soria, sirviendo la pri- 
mera letra de consonante á la O, como lo nota el P.® Sandoval 
en la misma relación y vida de Santa Áurea, donde nos remi- 
timos.» 

* 

Lo más notable de las Lecciones litúrgicas^ que 2^pata pre- 
servó del olvido, es la fecha de la defunción de la Santa: // 
Marzo 1138, La redacción de estas Lecciones^ no es anterior 
al siglo XV, como lo demuestra su estilo; y por consiguiente, el 
año de Cristo que señalan es el del Nacimiento, que en 1 1 de 
Marzo coincide con el de la era vulgar. 

Cuanto al día, un reparo se puede hacer; porque, según Sando- 
val (l), la Santa pasó á mejor vida «onze días del mes de Margo, 
día de nuestro padre San Gregorio». Sandoval no se cuidó de 
explicar esta contradicción aparente y resultante de caer la fiesta 
de San Gregorio I, Papa, no en II, sino en 12 de Marzo. Mas el 
anacronismo desaparece si nos fijamos en la hora del tránsito. La 
fiesta eclesiástica empieza con el oficio de vísperas del día 1 1 , antes 
de la puesta del sol. Pues bien; por las Lecciones consta que Santa 
Áurea expiró siendo ya de noche á primera hora] y esto mismo 
afirmó Gonzalo de Berceo (2), tomando su relación de un testigo 
ocular (3): 

«Fuel viniendo á Oria la hora postremera; 

Fuese más aquejando, á boca de noche era; 

Alzó la mano diestra, deíermosa manera; 

Fizo cruz en su fruente, santiguó su mollera.» 

Entre los asistentes á la muerte, exequias y sepultura de la 
Santa, enumera Berceo (4) á Don Pedro, que fué abad de San 
Millán durante los años III8-II42 (5). 



(i) Fol. 40 r. 

(2) Copla 176. 

(3) Coplas 178 y 179. 

(4) Véase el abaciologio de San Millán en Yepes, Crónica general de la 
Orden de San Benito^ tomo i, fol. 279 r.-28i r. Irache, 1609. 

(5) Coplas 161- 163. 



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482 BOLBTÍN DB LA RBAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

«Avia buenas compannas en essi pasamiento* 
El buen abat don Pedro^ persona de buen tíento, 
Monges ó hermitannos, un general conviento, 
Estos facian obsequio é todo complimiento. * 

Fue esti sancto cuerpo ricamente guardado, 
En sus pannos de orden ricamente aguisado; 
Fue muchas de vegadas el psalterío rezado; 
Non se partieron de elli fasta fue soterrado.» 

Habían asistido á la agonía de la Santa su maestro y biógrafo 
Munio y el cillerizo del monasterio Don Gómez: 

«El mes era de marzo, la segunda semana, 
Fiesta de sant Gregorio ^ de Leandre cormana(i), 
Hora guando los omnes fa^en meridiana^ 
Fue quexada la duenna que siempre vistia lana, 

La madre de la duenna, cosa de Dios amada, 
El duelo de la ñxa estaba muy lazrada; 
Non dormiera la noche, estaba apesgada; 
Lo que ella comía non era fascas nada: 

Yo Munno é don Gomes gellerer de el logar 
Oviemos á Amunna de ñrmes á rogar 
Que fuese á su lecho un poquiello á folgar; 
Ca nos la guardaríamos si quisiesse passar.» 



^<«. ■«• 



Tengo por indudable que compulsando el archivo del monaste- 
rio de San Millán, y en especial su cartulario, se puede prestar 
un buen servicio á nuestra historia y literatura, verificando ó rec- 
tificando los copiosos datos que acerca de las personas relacio- 
nadas con la vida de Santa Áurea consignó Gonzalo de Berceo. 

No ignoraba Sandoval que la obra poética de este autor es 
fiel reflejo de la prosaica de Munio, calcada sobre el testimonio 
de la misma Oria y de su madre (2): 

«Qui en esto dubdare que nos versificamos, 
Que non es esta cosa tal commo nos contamos. 
Pecará duramientre en Dios que adoramos; 
• Ca nos cuanto degimos escrito lo fallamos. 



(i) La fiesta de San Leandro cae en 13 de Marzo. 
(2) Coplas 303-205. 



CANALAIS DB LA SIERRA. SUS MUJERES Y VARONES ILUSTRES 483 

' > £1 que lo escribió non dirá falsedat; 

Que omne bueno era de muy grant saactidat; 
Bien conoto á Oria, sopo su poridat; 
En todo quanto dixo, dixo toda verdat. 

De ello sopo de Oria, de la madre lo al, 
De ambas era elli maestro muy leal. 

A Sandoval ofendieron los arcaísmos de Berceo en tanto gra- 
do que por esta razón tronchó gran parte de la historia (l) y no 
se metió en resolver, ni en despejar la cuestión cronológica; ac- 
ción que justamente le afean los Bolandistas (2), y cuestión que 
todavía se encuentra sub júdice (3). 



3- 

Historia de Canales ^ parte i, preludio x, núm. 7; códice Miranda 
íol. 55 r. y V. 

cDon Juliano, primero obispo de Burgense, fué natural de la 
misma villa de Canales, como consta de muchas memorias de la 
Iglesia de Burgos; y en unas dice artus in oppido de Canales. 
Mallóse en los concilios de Jaca y de San Juan de la Peña (4). 
Puso su sede episcopal en San Lorenzo de Burgos el año de 1040, 
como lo vemos en una escritura de cambio que refiere Yepes en 
el primer título entre el abad de Cárdena y el rey D. Fernando 
el Magno (5). 

Fué monje de San Millán de la Cogulla, como lo advierte el 
libro de aquel monasterio. Renunció el obispado para hacer 
vida perfectísima en el monasterio de Cluni, donde está con gran 
veneración. 

Hace mención de Don Juliano, obispo Burgense, Yepes en 

(i) Fol. 40 r. 

(2) Acta Sanctorum Martii (die 11) y tomo 11, pág. 100. Venecia, 1735. 

(3) Así en el Santoral español^ escrito por D. Manuel Silva Villaronte y 
publicado en Madrid (año 1880) sobre el 11 de Marzo (pág. 62), se lee: 
«Santa Attrea^ ó la Beata Oria reclusa del Monasterio de San Millán en 
1070, ó 75». 

(4) Años 1062 y 1063. 

(5) Berganza y Flórez ñjaron esta fecha en sdbado^ 17 Febrero 1039. 






484 BOLETÍN DB LA KBAL ACADEMIA 0B LA HISTOUA. 

el primero tomo de la Orden de San Benito, escritura 10 (i); y 
Don Juan Briz Martínez en el concilio de Jaca, donde se halló por 
conciliario Don Juliano; y Esteban de Garibay en la Historia de 
Don Alonso, en el título 2.**» 



4. 

Historia de Canales^ parte i, preludio x, núm. 15; códice Miranda, 
fol. 58 V.-59 V. 

«Don Joan Abad de Santillana, en las montañas de Burgos, ca- 
beza de las Asturias de Santillana, fué natural de la misma villa de 
Canales, y canciller algún tiempo del emperador Don Alonso Ra- 
món, como consta de muchos privileg